Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Lógica del capital y crítica marxista (2)

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Segunda parte de la nota iniciada aquí.

Más sobre leyes objetivas y determinación

Al tratar la lógica del capital, y la existencia de leyes sociales objetivas, aparece de manera repetida la cuestión de la “determinación”. Los críticos de la tesis de la lógica del capital hacen todo un mundo de la crítica al “determinismo”, y en particular, al “determinismo económico”. A este fin, construyen un muñeco de paja: reducen todo determinismo al determinismo unidireccional y mecánico, para concluir que la determinación es propia de un marxismo “dogmático y cerrado”.

La realidad sin embargo es que la determinación juega un rol central en las ciencias sociales. Por supuesto, es fácil acordar en que las determinaciones que son propias de la mecánica clásica (del tipo que dice “si en un instante dado se conocen las posiciones y velocidades de un sistema dado finito, a partir de sus funciones se pueden determinar las velocidades y posiciones futuras”), tienen una aplicación muy limitada, o nula, en el análisis social. Dado que las actividades humanas se desarrollan en entornos siempre cambiantes, y que cambian precisamente a causa de las acciones de los seres humanos sobre esos entornos -y sus reacciones a esos cambios-, el futuro no está determinado de ninguna manera mecánica o lineal.

Sin embargo, los tipos de determinación no se reducen a la determinación propia de la mecánica clásica, esto es, a la determinación lineal. Por caso, los enunciados legales estadísticos, a los que nos referimos en la primera parte de esta nota, ponen en evidencia que existen determinaciones estadísticas; cuando decimos que, en promedio, los no propietarios de los medios de producción están obligados a vender la fuerza de trabajo, estamos poniendo el acento en que esta determinación no opera de manera lineal y mecánica. Lo mismo puede decirse de muchas otras relaciones vinculadas con la lógica del capital y el mercado. Por ejemplo, en la teoría del valor trabajo cuando abordamos los precios de producción -atractores- y la tasa media de ganancia, las determinaciones también son estadísticas. En estos campos no se puede fijar de manera determinística el movimiento real de los precios individuales, o de las ganancias, por lo cual encontramos otra clase de regularidad, la de los promedios. Desconocemos una importante proporción de los datos dinámicos que permitirían determinar con exactitud la evolución de cada precio (o del sistema en todos sus detalles), pero podemos reemplazar esa ignorancia por distribuciones de probabilidades, susceptibles de ser explicadas teóricamente.

Por otra parte, también hay que admitir que muchas veces aplicamos algunas formas de determinaciones lineales, conociendo por supuesto sus limitaciones. Por ejemplo, cuando decimos que, dados el producto neto y la masa salarial de trabajadores productivos, se determina el excedente de una economía, estamos estableciendo una relación determinista que orienta de manera importante el análisis -es punto de partida de la Economía Política clásica, en oposición a las explicaciones de la distribución de la economía vulgar, donde precios, cantidades y variables distributivas se determinan simultáneamente- aunque no lo agota. Por lo tanto tenemos, por lo menos, determinaciones mecánicas, de escasa aplicación, aunque juegan un rol en determinado nivel del análisis; y determinaciones estadísticas, cuyo ámbito de acción es más amplio, ya que engloban la mayoría de los fenómenos tendenciales asociados al valor y el capital.

Determinación asociada a la lucha de opuestos

Pero además de las determinaciones mecánicas y estadísticas existe la determinación dialéctica, también señalada por Bunge (1959), que se asocia a la lucha de opuestos, y que por lo tanto da lugar a resultados abiertos, en un sentido más fundamental que el que encontramos en las determinaciones estadísticas, o de grandes números. Es el caso de la lucha de clases. Por ejemplo, la lucha de clases puede determinar cambios al interior del modo de producción capitalista; o cambios que impliquen la modificación misma de esa estructura, dependiendo de su intensidad, programas y acciones de las clases involucradas, y otros factores. En ambos casos se introduce un factor de indeterminación que no puede ser superado ex ante.

A fin de ilustrar lo que queremos decir, damos dos casos característicos. El primero, referido a la lucha salarial reivindicativa. En principio, sabemos que en las fases de expansión del capitalismo, mejoran (en promedio) las condiciones para obtener mejoras salariales (o de otro tipo); y que lo inverso sucede en períodos de crisis y recesión. Pero dicho esto, el resultado final en los diversos escenarios dependerá del nivel e intensidad de la lucha de clases, que a su vez estará condicionado por muchos factores: nivel de la desocupación, grado de organización y democracia sindical, ánimo y disposición para luchar, política de la clase dominante o el gobierno, etcétera. Se trata de un complejo de determinaciones e influencias recíprocas, cuyos resultados están abiertos en muchos sentidos. Aunque también reconocen límites; por ejemplo, las luchas salariales, dentro del modo de producción capitalista, tropiezan con los límites de la “huelga de inversiones” del capital (o el desplazamiento del capital hacia otras regiones o países) y de la introducción de la maquinara, entre otros. Precisamente estas limitaciones (pero que no pueden analizarse si se desconoce que existe una lógica del capital) están en el centro de la crítica del marxismo al sistema capitalista.

El segundo caso se refiere a la eventualidad de que la clase trabajadora emprenda una lucha revolucionaria y acabe con la propiedad privada del capital y el Estado capitalista. Se abre aquí otro tipo de escenario, completamente nuevo, cuya definición (¿cómo se organiza la producción o la distribución? ¿Qué articulación se establece entre producción y mercado?, etcétera) dependerá de muchos otros factores, tales como las relaciones entre las clases sociales, el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, la situación internacional, etcétera. Lo importante aquí es entender que al introducir la determinación derivada del conflicto y la lucha estamos enfatizando lo que ya habíamos visto más arriba, a saber, que las leyes del capitalismo son histórico-sociales, y por lo tanto, pueden ser abolidas por la acción de los seres humanos. Un conflicto salarial en determinada circunstancia puede generalizarse y dar lugar a una transformación revolucionaria, provocando los cambios en la estructura social que determinaba los límites de las luchas reivindicativas al interior del sistema capitalista. Lo cual significa la emergencia de relaciones sociales nuevas; por ejemplo, relaciones sociales basadas en la propiedad en común y la cooperación, en lugar de las sustentadas en la propiedad privada y la explotación. Pero este resultado no está predeterminado; depende de cómo se resuelvan los conflictos, cuestión que a su vez se vincula a múltiples factores sociales, ideológicos y políticos.

Por lo tanto, estamos muy lejos del determinismo fatalista o de la predestinación. El determinismo tipo “bala de cañón” -reglas de comportamiento perfectamente prescritas y condiciones iniciales perfectamente definidas- no tiene lugar en la determinación dialéctica. Pero además, la compleja relación entre lucha y condicionamientos derivados de las relaciones sociales existentes es imposible de captar si se niega, ab initio, la posibilidad misma de comprender la conexión interna entre los fenómenos. También pone en evidencia que constantemente estamos hablando de fenómenos sociales, que ocurren a través del accionar de seres conscientes, que imaginan, proyectan, elaboran esquemas para interpretar la realidad en que actúan, etcétera. Y desmiente la idea de que hablar de determinación implica negar la incertidumbre en el análisis social (tampoco la niega en las ciencias naturales). Es claro que en tanto alguno de los opuestos no se imponga al otro, el resultado puede mantenerse incierto. Por último, dejamos anotado aquí que es muy significativo que la crítica de la tesis de la lógica del capital, y el rechazo del determinismo, se acompañen del no al dualismo.

Determinación, interrelación y “reduccionismo”

Los que conciben la determinación solo como determinación lineal y unidireccional tienden a oponerle, como alternativa, la interacción entre todos los elementos e instancias. Según esta visión, la tesis de la determinación llevaría a establecer una jerarquía explicativa -por ejemplo, cuando decimos que las relaciones sociales de producción y las fuerzas productivas tienen prioridad con respecto a las representaciones políticas para explicar la evolución social en el largo plazo- y por lo tanto es sospechosa de “reduccionismo economicista” y “cerrazón dogmática” (puede verse esta posición en Omar Acha, http://www.avizora.com/publicaciones/ciencias_politicas/textos/0078_marxismo_de_derecha.htm).

En contraposición, la interacción con igual peso de todos los elementos del sistema social, sería propio del marxismo “abierto, crítico y de izquierda”. Según este enfoque, dado que todos los factores cuentan igual, la resultante está indeterminada. En otros términos, y con el argumento de evitar la “unidireccionalidad”, no habría posibilidad de establecer direccionalidad alguna. Por caso, estaría vedado afirmar que en el capitalismo hay una tendencia a la concentración de la riqueza, o a la internacionalización del capital; proposiciones de este tipo son sospechosas de “unidireccionalidad” y “determinismo”.

Frente a esto, empecemos aclarando que la interrelación en sí misma no es sinónimo de posiciones de izquierda, abiertas y críticas. Por ejemplo, y como mencionamos más arriba, en la economía neoclásica los precios, las cantidades y las variables distributivas se determinan simultáneamente, vía la oferta y la demanda, sin que esto convierta a este enfoque en “abierto”, y mucho menos “de izquierda y crítico”. Las teorías de Ricardo o Marx, por el contrario, establecen un orden jerárquico -por caso, los salarios y el producto se determinan antes que el excedente, que aparece como un resto; la oferta y la demanda juegan un rol secundario con respecto a los tiempos de trabajo necesarios, etcétera- y es esta jerarquización en la determinación la que permite superar el enfoque acríticamente superficial del “todo depende de todo por igual”. Por lo cual cabe preguntarse por qué tiene que ser superior, y además “no dogmático” y “crítico”, el enfoque “no hay jerarquías ni direccionalidad”, con respecto al que dice que sí hay jerarquías y direccionalidad, ya que la interacción no anula la determinación.

Más en general, digamos que la interrelación nunca puede agotar los problemas de la determinación, a menos que esté en juego una simetría extrema (Bunge). Pero en este caso habría que demostrar que la simetría efectivamente es extrema. Por ejemplo, podemos decir que la creencias religiosas, las tradiciones culturales y/o las representaciones ideológicas influyen en los modos y las disposiciones de los no propietarios de medios de producción a vender su fuerza de trabajo al capital. Pero de aquí a afirmar que esas creencias, tradiciones y representaciones tienen el mismo peso que la relación social de no propiedad al momento de explicar por qué venden su fuerza de trabajo, hay un salto que el crítico de la lógica del capital (y de la determinación en general) no justifica. La realidad es que en la sociedad capitalista el peso de la necesidad lleva al trabajador promedio al mercado laboral, a pesar de las resistencias que pueden estar enraizadas en creencias, tradiciones y representaciones. Lo cual no niega la autonomía relativa de muchas prácticas humanas, ni implica afirmar que la lógica del capital explique cualquier manifestación de la vida social. Simplemente estamos diciendo que existen determinadas relaciones sociales que son más fundamentales, y están asociadas a las formas en que los seres humanos producen y reproducen sus condiciones de existencia.

Es claro, por otra parte, y contra lo que dice el crítico ad usum de la lógica del capital, que el análisis y dilucidación de qué variables son independientes y cuáles dependientes -esto es, el debate sobre la direccionalidad de la determinación- está en el centro mismo de muchas investigaciones en ciencias sociales. El caso de las teorías de la distribución del ingreso es un ejemplo claro. Otro ejemplo lo encontramos en la famosa fórmula de la teoría cuantitativa del dinero, masa monetaria x velocidad del dinero = precios x transacciones. Desde el punto de vista formal, se puede sostener que hay interrelación entre las cuatro variables; pero esto no explica el asunto. Como sabe cualquiera que se haya asomado a las cuestiones de teoría monetaria, la discusión entre defensores del enfoque cuantitativo y sus críticos es sobre el orden de determinación (no es casual que en El Capital Marx presente una ecuación prácticamente igual a la de Fisher, en lo formal). ¿Qué solución frente a estas cuestiones es la del teórico que irrumpe con el “no hay determinación porque toda determinación es reduccionista”? Es un absurdo que no hay por dónde agarrarlo. En ese cuadro, no hay posibilidad de ciencia siquiera. Es un enfoque que solo lleva a “la patente degradación de las pautas de rigor intelectual” (Sokal, 2009) en el estudio de las ciencias sociales.

Lo cierto es que en las ciencias sociales hay muchas proposiciones de interdependencia compleja, sin simetría completa, pero tampoco sin determinación lineal, o carentes de causalidad simple. Desde este punto, podríamos aún avanzar más a fondo a otros tipos de articulación también compleja, como los que trata Marx (inspirado en Hegel), propios de totalidades “orgánicas”. Por ejemplo, las relaciones entre la producción, el cambio, la distribución y el consumo en la sociedad capitalista (así, no hay unidireccionalidad de la producción al consumo, pero tampoco es una interrelación simétrica; véase Marx, 1980). Pero con lo que desarrollamos hasta aquí es suficiente. Es sencillamente infantil negar estas complejidades con el sonsonete de “no caigamos en el reduccionismo determinista”.

Determinismo y movimientos caóticos

Los críticos de la lógica del capital identifican todo determinismo con el determinismo mecánico y lineal, y a partir de aquí rechazan toda determinación. Y con esto hacen todo un punto de ataque al “marxismo dogmático y determinista”. Pero la realidad es que la mayoría de los marxistas es consciente de que el determinismo lineal tiene aplicación muy limitada en las ciencias sociales. Los procesos sociales jamás son lineales; están sometidos a múltiples influencias y sus resultados la mayoría de las veces son inciertos, o meramente probabilísticos. De hecho, el determinismo lineal también es de aplicación limitada en las ciencias naturales, ya que en la naturaleza los procesos tampoco son lineales. “La ciencia de hoy demuestra que la naturaleza es inexorablemente no lineal”, anota Ian Stewart. Sin embargo, todo esto no impide que los científicos hagan aproximaciones lineales a los procesos que no son lineales; es legítimo en las ciencias sociales y en las naturales, siempre que se tenga presente que se trata de aproximaciones. Por ejemplo, la ecuación de Marx de la tasa media de ganancia es una aproximación, muy simplificada, a la tasa de ganancia efectiva, que de todas maneras nos permite entender algunos rasgos, de trazo grueso pero centrales, de la dinámica de la acumulación del capital. Lo cual, por otra parte, no significa que estemos buscando reducir la dinámica económica y social a algunas fórmulas matemáticas (una pretensión propia de la economía mainstream). Incluso en la naturaleza existen muchísimos fenómenos que ni siquiera se pueden traducir a ecuaciones diferenciales; también muchos otros que se pueden expresar en ecuaciones, pero estas no se pueden resolver. Si esto sucede en la naturaleza, con más razón, podríamos decir, ocurre en la sociedad.

Pero vinculado a esto existe otra cuestión, y es que las ecuaciones deterministas ni siquiera conducen siempre a comportamientos regulares. “Los sistemas simples no poseen necesariamente propiedades dinámicas simples” (Stewart, 2007). Por ejemplo, el resultado de iterar una sencilla ecuación determinista como 2x– 1 genera un resultado sin pauta. Pequeñas variaciones en el valor inicial dan lugar a que se pierda completamente la pista de adónde va la serie. De manera que el caos y el orden pueden ser manifestaciones distintas de un determinado subyacente. Una idea que puede echar luz en el análisis de fenómenos sociales tales como las crisis económicas. Por ejemplo, una acumulación gradual de capital fijo, acompañada de incrementos de productividad y presiones bajistas de los precios, y crecimiento del crédito, puede aproximarse con algunas ecuaciones lineales. Sin embargo, en determinado punto esta evolución puede dar lugar a la emergencia (un “salto” cualitativo) de un comportamiento caótico, cuya dinámica (profundidad de la crisis, formas de evolución, etcétera) es impredecible. Máxime si a estas variables se le agregan las respuestas políticas de clases y grupos sociales. Así, relaciones deterministas relativamente simples pueden generar movimientos tan complejos y tan sensibles a las medidas, que se los considera caóticos. Por lo tanto es de una simpleza asombrosa sostener que, por el hecho de que alguien plantee una relación determinista (por ejemplo, la ecuación de la tasa media de ganancia) esté negando lo impredecible.

Las cuestiones referidas a la determinación y la lógica social (la lógica del capital) admiten múltiples abordajes, y soluciones o aproximaciones parciales, que permiten echar luz sobre algunos aspectos de la realidad. ¿Con qué derecho el crítico de la lógica del capital desecha todo este esfuerzo, so pretexto de “no hay determinismo”? Es inexplicable. Pero sin asomarse siquiera a estas cuestiones, rechaza in limine la posibilidad misma de hacer una discusión argumentada del asunto.

Textos citados:
Bunge, M. (1959): Causalidad. El principio de causalidad en la ciencia moderna, Buenos Aires, Eudeba.
Marx, K. (1980): “Introducción a la Crítica de la Economía Política”, en Contribución a la Crítica de la Economía Política, México, Siglo XXI.
Sokal, A. (2009): Más allá de las imposturas intelectuales. Ciencia, filosofía y cultura, Barcelona, Paidós.
Stewart, I. (2007): ¿Dios juega a los dados?, Barcelona, Paidós.

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“Lógica del capital y crítica marxista (2)”

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25/08/2014 at 09:59

Nueva crítica del PTS

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El PTS volvió a criticar mis posiciones acerca del imperialismo y la liberación nacional. Puede verse la crítica en http://puntoddesequilibrio.blogspot.com.ar/2014/08/marxismo-nacional-o-internacionalismo.html.

 Aunque no responde a lo que he planteado acerca de la liberación nacional (véase aquí y siguientes), el PTS ahora sostiene que desconozco “la presencia global del imperialismo y su rol como fuerza reaccionaria en toda la línea que interviene globalmente en defensa de los intereses del capital, a la vez que opera en beneficio de la expansión de los sectores más poderosos del capital global”.

Sin embargo, y contra lo que dice el PTS, en Valor, mercado mundial y globalización (y lo he repetido en comentarios en el blog) defendí la vigencia de la noción de imperialismo, aunque no en el sentido en que lo planteaba Lenin, o lo hace hoy la mayoría de la izquierda. Por lo que he explicado en otras notas, y también en los libros publicados, sostengo que no se puede seguir pensando al imperialismo como una forma de explotación basada en la extracción del excedente a partir de la coerción político-militar, como ha sido el colonialismo. Tampoco se puede hablar de explotación de países (como Argentina) por medio de la inversión extranjera, el llamado intercambio desigual o la deuda (argumento esto largamente en Valor… y también en Economía política de la dependencia y el subdesarrollo). Por eso sostengo que Argentina no es explotada por EEUU o la UE. La clase obrera es explotada, no “el país”. Los porcentajes mayores o menores que les tocan a los explotadores nacionales o extranjeros en el botín de la explotación no convierte a ninguna de sus fracciones en “explotada”.

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19/08/2014 at 16:32

Lógica del capital y crítica marxista (1)

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Una de las cuestiones en las que más se enfrentan las posiciones que defiendo en este blog con las de muchas organizaciones y autores marxistas es en torno a si existe, o no, una lógica del capital. En buena parte de la izquierda que, de alguna manera, se referencia en la teoría de Marx, está difundida la idea de que hablar de una lógica del capital es propio de un marxismo mecanicista y de derecha, y que equivale a asimilar lo social al comportamiento natural de las plantas o las bacterias. Uno de los autores que más ha contribuido a consolidar esta visión, al menos en Argentina, es John Holloway. El objetivo de esta nota es discutir algunas cuestiones relacionadas con el tema, y comentar las consecuencias políticas que se desprenden del planteo de la lógica del capital. Dada su extensión, he dividido la nota.

¿Por qué hablamos de una lógica?

Empecemos diciendo que, en términos generales, hablamos de una lógica para significar que existen ciertos cursos de acción, económicos y sociales, que tienden a establecerse como consecuencia necesaria de las relaciones sociales predominantes. Con esto queremos decir que muchos hechos sociales, que se repiten más o menos regularmente, ocurren según leyes. Esto es, hay ley cuando podemos establecer que existe una dependencia regular de un hecho social con respecto a una determinada condición. Por ejemplo, cuando decimos que en la sociedad capitalista los individuos que no son propietarios de los medios de producción y de cambio, pero libres de concurrir al mercado, están obligados a intentar vender su fuerza de trabajo a los capitalistas, estamos estableciendo una relación regular entre “no propietarios y libres” e “intentar vender su fuerza de trabajo”.

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16/08/2014 at 13:07

Crítica del PTS por tema deuda

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El PTS ha tenido la gentileza de responder mis posiciones por el tema de la deuda (ver aquí y  aquí); y más en general, sobre la cuestión “imperialismo – liberación nacional” (aquí y siguientes). Dado que el texto del PTS resume muy bien la postura del “marxismo nacional”, pongo aquí el enlace a fin de que tenga más difusión y los lectores del blog puedan comparar posiciones. Es:

http://puntoddesequilibrio.blogspot.com.ar/2014/08/la-deuda-externa-el-imperialismo-y.html.

Por otra parte, he tratado los antecedentes teóricos y políticos de la cuestión “imperialismo – liberación nacional” (y la cantinela “Argentina es explotada por el capital financiero internacional”) en mi libro “Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Tipo de cambio y renta agraria en la Argentina”, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2010 (próximamente va a estar disponible en la web).

Además, y a fin de contribuir al debate, en los próximos días, publicaré una nota referida a la “lógica del capital” (no es casual que la idea sea criticada por el posmarxismo “nacional – izquierdista”); y otra nota acerca de mi crítica al “Programa de Transición” trotskista (la táctica transicional subyace a la agitación del no pago de la deuda). Naturalmente, estas cuestiones están en el centro de mis diferencias con el programa del Frente de Izquierda.

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12/08/2014 at 09:19

Economía mundial, ¿semi-estancamiento de largo plazo? (4)

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Última parte de la nota iniciada aquí

China, especulación en materias primas

Aunque no de la magnitud del crédito inmobiliario, el mercado de metales también es una muestra de la forma en que la especulación impulsa la sobreacumulación. China es el principal importador de cobre, mineral de hierro y otros metales. Sin embargo, no todo ese metal ha estado dirigiéndose a la producción en los últimos años. El cobre, y otros metales, como aluminio, alúmina y mineral de hierro, se han estado importando utilizando letras de crédito, pero buena parte del mismo se destinó a funcionar como colateral de créditos de plazo más corto, y a tasa baja, obtenidos en el sistema bancario en las sombras, y también en el sistema bancario reconocido (The Economist, 29/03/14). Esos fondos se utilizan a su vez para invertir en activos de mayor rendimiento. Un mecanismo típico es como sigue: un capitalista obtiene una letra de crédito de un banco para adquirir cobre o mineral de hierro. Luego utiliza el metal para conseguir cash por unos meses, ya sea entregándolo como colateral, o vendiéndolo a alguna empresa necesitada de materia prima, y cubriendo su posición corta en el mercado de futuros. Entonces utiliza el dinero para especular con algunos de los productos de alto rendimiento que se ofrecen en el sistema bancario en las sombras, antes de devolver el préstamo. Este tipo de especulación estuvo muy extendida en los últimos años. Además, se sospecha que muchas compañías utilizaron el mismo stock de metal para obtener múltiples préstamos (South China Morning Post, 1/08/14). Según esta fuente, habría unas 700.000 toneladas de cobre que se utilizan como colaterales en el sistema bancario en las sombras. Se trata de la mayor concentración del mundo en stocks de cobre. De acuerdo a analistas del mercado de metales, entre un tercio y la mitad del stock mundial de cobre (40% de la producción mundial) está comprometido en este tipo de manejos financieros. Grandes bancos occidentales, como Standard Chartered y Citigroup, también están implicados en “el financiamiento con metales”. Ahora, en la medida en que el sistema en las sombras está endureciendo las líneas de crédito, muchas compañías encuentran difícil conseguir préstamos y están vendiendo metal para conseguir líquido. La venta de las grandes reservas acumuladas podría precipitar la caída de precios, agravando los problemas, con repercusiones a nivel mundial.

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07/08/2014 at 13:07

Economía mundial, ¿semi-estancamiento de largo plazo? (3)

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La primera y segunda parte de esta nota, aquí y aquí

Europa, semi-estancamiento con alta deuda

Europa no ha podido salir, hasta ahora, del estancamiento, a pesar de las inyecciones de liquidez y la caída de las tasas a que se endeudan los países del sur del continente. En el primer trimestre la economía de la zona del euro apenas creció el 0,2%, y con grandes disparidades entre los países del norte y del sur. El PBI está todavía 2 puntos porcentuales por debajo del período anterior a la crisis, la producción industrial unos 12 puntos porcentuales por debajo y el desempleo es del 11,7%. La inversión está un 20% por debajo del nivel anterior a la crisis; y las exportaciones han sido perjudicadas por la débil demanda mundial y el fortalecimiento del euro. Alemania crece, pero ha disminuido el ritmo, y es incapaz de generar demanda para el resto del área (fuerte superávit en cuenta corriente). Francia, la segunda en importancia (21% del PBI de la zona del euro), es llamada “la nueva enferma de Europa”: no creció en el primer trimestre de 2014 y tampoco lo habría hecho en el segundo; el desempleo es del 10,1%, la inversión cayó o permaneció estancada en 8 de los 9 últimos trimestres anteriores a junio, y el déficit de cuenta corriente continúa creciendo (las exportaciones francesas disminuyeron el 14% entre 2007 y 2012). En lo que respecta a Europa periférica, la crisis ha sido del tipo Gran Depresión de los 1930, y no se ha recuperado. Según el Centre for Economic and Business Research (citado por The Guardian), al terminar 2014 el PBI de Grecia va a ser 23% más bajo que en 2008; en Italia el 7% inferior, en España y Portugal el 6%, y en Irlanda el 4%, también inferior.

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01/08/2014 at 16:19

Deuda y buitres: ¿unidad nacional o lucha de clases?

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En notas anteriores planteé que la contradicción principal y determinante en la actual coyuntura no pasa por la disyuntiva “Patria y buitres”, como pretende la izquierda nacional y popular (PC, Nuevo Encuentro, peronismo de izquierda, Frente Grande, partido Humanista, socialismos nacionales varios y similares), sino por la oposición entre el capital y el trabajo, esto es, entre explotadores y explotados. Contra lo que dice el discurso dominante, aquí no está en juego una lucha por “la segunda independencia”, sino una negociación en curso -con sus tensiones y conflictos- por cómo se reparten los costos del pago de la deuda (ver aquí y aquí). En otros términos, afirmamos que no hay diferencias sustanciales entre los buitres financieros que compran títulos depreciados para exigir su libra de carne (amparándose en los tribunales que pusieron a su disposición los “defensores de la Patria”), y los buitres especulativos que operan los Old Fund, o saquean los fondos públicos con negociados de todo tipo.

Pues bien, en un escenario de crecientes conflictos sindicales, estas cuestiones se ponen en el primer plano. Miles de docentes, portuarios y marítimos, mecánicos y metalúrgicos, bancarios, trabajadores de la alimentación y de medios de comunicación, para citar solo algunos casos, están luchando contra la caída de salarios (vía impuesto a las ganancias o inflación), o contra las suspensiones, despidos y cierres o vaciamientos de empresas. Es que con la recesión y crisis, las mejoras conseguidas durante los años de ascenso económico retroceden por todos lados, y los trabajadores tratan de defender sus posiciones. Es el conflicto en torno a cómo se distribuye  entre el trabajo y los propietarios del capital, el valor que ha generado el trabajo. Siempre y en todo lugar, el capital y los gobiernos de turno responden a la crisis desvalorizando el salario, cerrando empresas, y aumentando la represión. Los palos de las fuerzas de represión contra los trabajadores de Lear, para citar solo un caso reciente, se inscriben en esta lógica. No hay discurso que pueda ocultar esta realidad de fondo.

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31/07/2014 at 11:51

Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (2)

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Segunda parte de la nota iniciada aquí

Altos beneficios, débil inversión en EEUU

Una de las características más importantes de una recuperación fuerte es un fuerte crecimiento de la inversión. Como lo demuestran varios estudios (véase, por ejemplo Sherman, 1991) la inversión es la que más se contrae en las recesiones, y la que aumenta en mayor proporción en las recuperaciones. Precisamente las recesiones empiezan a revertirse cuando las empresas comienzan a invertir para reponer inventarios -que acompañan la paulatina recuperación del consumo-; y la recuperación cobra fuerza cuando los empresarios deciden aumentar el capital, reforzando así la demanda. Pero esto no es lo que ha sucedido en la recuperación estadounidense desde mediados de 2009. La inversión ha crecido a la tasa más baja de todas las recuperaciones ocurridas después de la Segunda Guerra (Makin, American Enterprise Institute). Mientras que la inversión neta productiva no residencial promedió alrededor del 4% del PBI en la posguerra y hasta 2000, en 2012, esto es, a cuatro años de iniciada la recuperación, estaba a la mitad del promedio (Tyson y Lund en The New York Times, 18/10/13). A fines de 2013 Moody’s Analytics anotaba que, excluyendo la industria petrolera vinculada a la explotación shale, la inversión estaba más baja que en 2007; en 2013 la inversión privada neta fija no residencial seguía estando un 40% por debajo de su pico previo a la recesión. La inversión en estructuras no residenciales y equipos, como porcentaje del PBI, bajó del 9,7% en 2007 al 8,5% en la actualidad (NIPA).

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Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (1)

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En notas anteriores  he discutido la idea, arraigada en muchos sectores de la izquierda, de que la crisis que estalló en 2007, y la recesión mundial que le siguió, eran de proporciones similares a la Gran Depresión de los años treinta. El año pasado decía al respecto que desde mediados de 2009 asistíamos a una situación que no era de depresión ni tampoco de fuerte crecimiento: las economías de Europa y Japón continuaban estancadas, se registraba crecimiento débil en Estados Unidos y Canadá, y relativamente importante en los países atrasados (ver aquí). En esta nota actualizo ese análisis. Adelantando lo que se explica más abajo, todo parece indicar que la economía mundial se encamina hacia un largo período de crecimiento débil, o semi-estancamiento, en paralelo con exuberancia de liquidez, crédito y especulación -lo que Marx llamaba “plétora del capital”-. Dada su extensión, he dividido la nota.

Crecimiento e inversión débiles

De acuerdo a las previsiones del FMI, en 2014 la economía mundial crecería 3,6% y el 3,9% en 2015, contra el 3% de 2013,. En los países adelantados, el crecimiento sería del 2,2% en 2014 y 2,3% en 2015, frente al 1,3% en 2013. Para EEUU, todavía en abril el FMI preveía un crecimiento del 2,8% en 2014 y 3% en 2015, pero ahora pronostica 2% en 2014. La zona del euro crecería 1,2% en 2014 y 1,5% en 2015 (-0,5% en 2013) y Japón 1,4% en 2014 y 1% en 2015 (1,5% en 2013); esto es, cifras cercanas al estancamiento. En cuanto a los países atrasados, el crecimiento sería del 4,9% en 2014 y 5,3% en 2015, contra el 4,7% en 2013.

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16/07/2014 at 17:33

La izquierda y el no pago de la deuda

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A raíz del conflicto entre el gobierno nacional y los holdouts, desde muchos sectores de la izquierda se ha lanzado una campaña por el no pago de la deuda externa, pero acompañada de la nacionalización de la banca y el comercio exterior, y alguna otra medida. La idea es que hay que vincular el no pago a medidas más radicales. Como lo expresa un sitio web del PTS (pero hay muchos planteos similares): “…el no pago debe estar ligado a medidas como el monopolio del comercio exterior y la nacionalización de la banca para evitar las maniobras de las multinacionales exportadoras y los bancos. Esto permitiría importar y exportar en función de satisfacer necesidades sociales y que el crédito vaya a los trabajadores o a los pequeños comerciantes ahogados por el gran capital. La propia dinámica de los acontecimientos impondrá la necesidad de la clase trabajadora de expropiar a las multinacionales, incluso los grandes aglomerados de la burguesía local, que se ubicará del lado del imperialismo. Hay que unirse con los pueblos oprimidos de Latinoamérica y otros continentes para enfrentar el saqueo imperialista. Se inicia un camino de lucha”. Esto se presenta como un programa de “soberanía nacional contra el imperialismo”. Otros proponen “romper todos los lazos económicos y políticos que nos atan al imperialismo”, para formar un club de deudores de países latinoamericanos (declaración de Izquierda Socialista).

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Written by rolandoastarita

04/07/2014 at 16:56

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