Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (1)

with 19 comments

En notas anteriores  he discutido la idea, arraigada en muchos sectores de la izquierda, de que la crisis que estalló en 2007, y la recesión mundial que le siguió, eran de proporciones similares a la Gran Depresión de los años treinta. El año pasado decía al respecto que desde mediados de 2009 asistíamos a una situación que no era de depresión ni tampoco de fuerte crecimiento: las economías de Europa y Japón continuaban estancadas, se registraba crecimiento débil en Estados Unidos y Canadá, y relativamente importante en los países atrasados (ver aquí). En esta nota actualizo ese análisis. Adelantando lo que se explica más abajo, todo parece indicar que la economía mundial se encamina hacia un largo período de crecimiento débil, o semi-estancamiento, en paralelo con exuberancia de liquidez, crédito y especulación -lo que Marx llamaba “plétora del capital”-. Dada su extensión, he dividido la nota.

Crecimiento e inversión débiles

De acuerdo a las previsiones del FMI, en 2014 la economía mundial crecería 3,6% y el 3,9% en 2015, contra el 3% de 2013,. En los países adelantados, el crecimiento sería del 2,2% en 2014 y 2,3% en 2015, frente al 1,3% en 2013. Para EEUU, todavía en abril el FMI preveía un crecimiento del 2,8% en 2014 y 3% en 2015, pero ahora pronostica 2% en 2014. La zona del euro crecería 1,2% en 2014 y 1,5% en 2015 (-0,5% en 2013) y Japón 1,4% en 2014 y 1% en 2015 (1,5% en 2013); esto es, cifras cercanas al estancamiento. En cuanto a los países atrasados, el crecimiento sería del 4,9% en 2014 y 5,3% en 2015, contra el 4,7% en 2013.

Se evidencia entonces una mejora, en particular en los países adelantados, pero la recuperación sigue siendo muy desigual, y con profundas debilidades. El 84 Informe anual 2013/2014 del BIS señala: “A pesar de la euforia en los mercados financieros, la inversión sigue débil. En lugar de aumentar la capacidad productiva, las grandes empresas prefieren recomprar acciones o involucrarse en fusiones y adquisiciones. Y a pesar de la perspectiva de crecimiento de largo plazo carente de brillo, la deuda continúa creciendo. Incluso se habla de un estancamiento secular”. La UNCTAD también subraya que la recuperación es débil, que hay falta de dinamismo en las cifras del output, el empleo y la inversión, y que el comercio internacional crece a una tasa menor de lo que lo hace la producción.

La cuestión central es que la inversión en los países adelantados permanece débil, a pesar de las tasas de interés muy bajas y la amplia liquidez. En el período 2010-3 la inversión promedio (inversión residencial, no residencial, equipos y otros) en términos de PBI, en EEUU, fue 4 puntos más baja que en el período 2003-7 (y en este último período, la inversión en equipos y estructuras industriales ya se había debilitado con relación a los 1990). La formación de capital bruto fijo en EEUU creció a una tasa anual del 5,1% entre 1996 y 2005, pero al 0,5% entre 2006 y 2015 (previsto, dato FMI). La inversión también está débil en Europa, y especialmente en los países que sufrieron de lleno la crisis. También tomando los períodos 2003-7 y 2010-13, la inversión promedio en términos de PBI fue 14 puntos inferior en Irlanda, 9 puntos en España y 3 en Gran Bretaña. La construcción en estos países sigue en niveles muy bajos, y la inversión en equipos está por debajo del promedio previo a la crisis, debido a la escasa demanda. En la zona del euro la formación de capital bruto fijo creció a una tasa anual del 2,7% entre 1996 y 2005, y decrecería 0,6% entre 2006-15 (previsto). Para Gran Bretaña las cifras son 4% y 0%, respectivamente. Incluso en Alemania, la economía más fuerte y en mejor estado, la inversión disminuyó del 21,5% del PBI en 2000 al 17,2% en 2013.

Refiriéndose al panorama general de la inversión, el año pasado The Economist señalaba: “Las tasas bajas impactan directo en las finanzas, pero no en la inversión. Las empresas emiten nueva deuda aprovechando la baja tasa de interés, pero utilizan el cash para refinanciar préstamos o constituir fondos por prevención” (The Economist, 6/04/13). La revista añadía que solo las empresas estadounidenses tenían entonces 1,8 billones de dólares en líquido, pero no iban a la producción. La situación parece prolongarse este año. Y a este panorama hay que sumar un paulatino empeoramiento de las condiciones para la acumulación en China, lo que indudablemente tendría fuerte impacto a nivel mundial (véase más abajo).

Las llamadas crisis financieras, o crisis estructurales

El informe del BIS que hemos citado también habla de la necesidad de ubicar la actual coyuntura en el marco de una visión de largo plazo, que se extienda por encima de las variaciones asociadas a los ciclos económicos habituales, o ciclos de negocios. Es que estos, con una duración promedio de 8 años, son un marco de tiempo demasiado breve para analizar las consecuencias de las fluctuaciones financieras que terminan en crisis bancarias como la que estalló en 2007. En escenarios de este tipo, continúa el BIS, los efectos de las crisis son de unos 15 a 20 años, esto es, bastante más prolongados que los que siguen a los ciclos de negocios tradicionales. “Cuando revientan los booms financieros, las pérdidas de output y empleo pueden ser inmensas y durar extraordinariamente. En otras palabras, el balance de las recesiones deja una pérdida mucho más pesada que las recesiones normales. El estallido de la burbuja revela las malas asignaciones de recursos y las deficiencias estructurales que habían sido encubiertas temporariamente por los booms”, apuntaba el BIS.

Es la tesis adelantada por Reinhart y Rogoff (2008) sobre las crisis financieras. Según estos autores, en el sendero que lleva a este tipo de crisis se combinan la inflación de precios de activos, un creciente apalancamiento y déficits grandes y sostenidos, con una trayectoria en disminución del ciclo económico en las vísperas del estallido. Y se caracterizan por una mayor duración de las recesiones (en promedio, 1,9 años contra menos de un año de las normales) y mayor caída del PBI (caída promedio del PBI per capita del 9,3%). Destaco que Reinhart y Rogoff no hablan solo del lado financiero del asunto, sino también del debilitamiento del crecimiento en el período cercano anterior al estallido de la crisis (aclaración: no entro ahora en las críticas que se hicieron a RyR por su fallida demostración de que un nivel alto de endeudamiento fiscal es causa de menor crecimiento económico).

Pues bien, desde el enfoque que he propuesto en escritos anteriores, encuentro puntos de coincidencia con la noción de las “crisis estructurales” del capitalismo, esto es, crisis de acumulación que se combinan y potencian con crisis financieras, y dan lugar a cambios profundos en las tendencias del crecimiento. Serían estas la crisis mundial de los 1930, la de 1974-5, la de Japón de 1992, o la más reciente, también de carácter mundial, de 2007. Asimismo, podríamos incluir algunas ocurridas en los países atrasados, como la asiática de 1997; o con características más particulares, las crisis de América Latina entre fines de los 1970 y comienzos de los 1980, que se prolongaron en estancamiento y nuevas crisis durante casi dos décadas.

Lo importante es que las crisis estructurales típicas, en especial en los países adelantados, han sido precedidas de períodos de intensa acumulación, acompañada por el crecimiento del crédito, la especulación y la suba de los precios de los activos. Pero la acumulación desemboca en debilitamiento de la tasa de rentabilidad, que tiene por base la alta inversión de capital fijo por unidad de trabajo, así como las presiones bajistas de precios, la sobreproducción y sobrecapacidad instalada. Es de destacar que esa caída de la rentabilidad está precedida por aumentos de productividad (este movimiento divergente de productividad – rentabilidad es incomprensible para la economía neoclásica) y crecimiento de la acumulación espoleado por las presiones competitivas.

El debilitamiento de la rentabilidad afecta entonces negativamente a la inversión, esto es, a los fundamentos de la producción de plusvalía. Sin embargo, los capitales líquidos siguen alimentando la inflación de precios de activos financieros (o inmobiliarios, que actúan como activos financieros) y el crédito por todo un período, hasta que ocurre el derrumbe. Precisamente el estallido se debe, en última instancia, a que la inflación de capital ficticio (esto es, no avalada por la generación de plusvalía; sobre capital ficticio, aquí) no se puede sostener indefinidamente. Por otra parte, la caída de los activos financieros reactúa sobre el clima de confianza de los negocios, hundiendo más la inversión, el consumo y la demanda en general, en un movimiento en espiral hacia abajo (ver aquí sobre la crisis 2007).

La crisis y posterior recesión, o depresión, implica entonces, con férrea necesidad, enorme destrucción de capital, tanto en valores, como físico, así como el aumento del desempleo, la ofensiva del capital sobre el trabajo y el empeoramiento de las condiciones laborales y salariales. Por eso la crisis estructural debe entenderse desde la interacción entre las formas del capital vinculadas a la producción y realización de la plusvalía (y a la reinversión productiva de plusvalía), y las formas vinculadas a la financiación (como he argumentado en otros escritos, ambas formas de existencia del capital están conectadas).

Quiebres en la tendencia de largo plazo

Lo importante de lo anterior para lo que nos ocupa es que estas crisis podrían marcar cambios bajistas de la tendencia de largo plazo en el crecimiento; incluso podrían abrir episodios de estancamiento, o semi-estancamiento (o sea, crecimiento muy débil) por más de una década. En otros términos, en lugar de una destrucción rápida de capital, como la que ocurrió en EEUU entre 1929 y el verano de 1933, y una recuperación también más o menos rápida, podríamos asistir a un escenario de crecimiento extremadamente débil, o semi-estancamiento durante mucho tiempo, aun después del momento en que se puede considerar concluida la recesión. Esto es, un largo período en que la economía no cae, o cae muy poco durante algunos intervalos de tiempo, pero tampoco crece de manera vigorosa. Es lo que llamo semi-estancamiento de largo plazo. Es un escenario en el que sigue pendiente la desvalorización de capital; en que la sobrecapacidad y el peso de las deudas traban la recuperación de la demanda y el desempleo se mantiene alto. El crédito también puede mantener empresas “zombies”, como sucedió en Japón en las dos últimas décadas; esto es, empresas que son sostenidas con el crédito y subsidios, que no terminan de desaparecer. Y en la medida en que no se eliminan la sobreinversión -o sobrecapacidad- y el peso de las deudas (lo que significa mandar a pérdida enormes masas de derechos a percibir plusvalías), la inversión no retoma con fuerza.

El caso de Japón es ilustrativo de esta dinámica larga de semi-estancamiento. Se observa que la crisis de comienzos de los años 90 marcó un quiebre importante en la línea tendencial de largo plazo: de crecer la economía nipona a una tasa promedio del 5% anual en los 1970 y del 4% en los 1980, pasó a 1,5% en los 1990 y los 2000 hasta 2008; y en los 6 años que van de 2008 a 2013 prácticamente estuvo estancada, creció apenas el 0,4% anual (aunque en términos del PBI per capita el crecimiento es mayor, debido a la caída de la población). Desde hace años se asiste entonces a una lenta destrucción de capital, luego del boom de inversiones y la burbuja financiera (fuerte crecimiento de la bolsa de valores y precios inmobiliarios) desde mediados de los 1980 hasta el inicio de la década siguiente. Así, en los seis años que van de 1985 a 1990 la tasa promedio anual de formación de capital bruto fijo en Japón fue del 8,3%, pero partir de la crisis de 1991 se derrumba: entre 1993 y 2002 el promedio es –1,2% anual y entre 2003 y 2012 también negativo, -0,7% anual (datos FMI, varios informes anuales).

La misma tendencia apuntaría ahora en Europa; a la crisis de 2008-9 le siguió una nueva y profunda crisis en 2011-2, y desde entonces la recuperación ha sido extremadamente débil. La economía europea no se hundió en una depresión al estilo de los treinta, pero todavía hoy el PBI no recuperó el nivel anterior a 2008. Y es posible que algo de esto esté ocurriendo a nivel de la economía mundial, o que la tendencia vaya hacia una situación de este tipo. Por lo menos hay que anotar que en los 10 años anteriores a la crisis de 2007 el producto mundial creció a una tasa del 3,9% anual, en tanto que en los tres años de 2012 a 2014 lo hizo al 2,6% anual, y las perspectivas parecen estar lejos de un crecimiento vigoroso. De aquí también la relevancia que tendría, en este cuadro general, un debilitamiento, en el futuro mediato, de la acumulación en China.

Subrayo un punto que he planteado en otras notas: esta perspectiva toma distancia de la visión dicotómica que prevalece en muchos sectores de la izquierda, que adhieren a la tesis de los ciclos largos Kondratiev. Según esta tesis, la economía capitalista se desenvuelve a través de largos ciclos de unos 50 años de duración, compuestos de unos 25 años de acumulación sostenida, y crisis suaves; y otros 25 de crisis agudas y tendencia declinante. Por supuesto, también se diferencia de la idea de que la economía mundial está en estancamiento crónico desde hace un siglo (o desde los 1970s, como sostienen otros). De acuerdo al enfoque que propongo, las grandes crisis estructurales sobrevienen luego de períodos de intensa acumulación. Esto significa que la crisis de 1930 no la interpreto como el resultado de un estancamiento de la economía de EEUU desde 1914 (como postula la tesis de los ciclos Kondratiev), sino de la intensa acumulación de los 1920. De la misma manera, la crisis de 2007 estuvo precedida de la acumulación de los 1990 (al contrario de lo que sostienen las tesis del tipo de la financiarización).

Por otra parte, la curva del desarrollo de largo plazo no estaría determinada mecánicamente como resultante de ciclos de 50 años. Más bien habría períodos más o menos largos de crecimiento, que desembocarían en grandes crisis, caracterizadas por la sobreacumulación; crisis que a su vez, en determinadas circunstancias darían lugar a prolongados períodos de crecimiento muy débil, o semi-estancamiento. Estos períodos prolongados de semi-estancamiento (pero de distintas duraciones), a su vez, pueden estar acompañados de alta liquidez y nuevas inflaciones de crédito, que ocurren, naturalmente, sin el correspondiente sustento en la acumulación de capital.

Texto citado:
Reinhart, C. M. y K. S. Rogoff (2008): “Is the 2007 U.S. Subprime Crisis so Diferent? An International comparation”, American Economic Review, vol. 98, pp. 339-344.

Descargar el documento:
[varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como]
Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (1)

Written by rolandoastarita

16/07/2014 at 17:33

La izquierda y el no pago de la deuda

with 15 comments

A raíz del conflicto entre el gobierno nacional y los holdouts, desde muchos sectores de la izquierda se ha lanzado una campaña por el no pago de la deuda externa, pero acompañada de la nacionalización de la banca y el comercio exterior, y alguna otra medida. La idea es que hay que vincular el no pago a medidas más radicales. Como lo expresa un sitio web del PTS (pero hay muchos planteos similares): “…el no pago debe estar ligado a medidas como el monopolio del comercio exterior y la nacionalización de la banca para evitar las maniobras de las multinacionales exportadoras y los bancos. Esto permitiría importar y exportar en función de satisfacer necesidades sociales y que el crédito vaya a los trabajadores o a los pequeños comerciantes ahogados por el gran capital. La propia dinámica de los acontecimientos impondrá la necesidad de la clase trabajadora de expropiar a las multinacionales, incluso los grandes aglomerados de la burguesía local, que se ubicará del lado del imperialismo. Hay que unirse con los pueblos oprimidos de Latinoamérica y otros continentes para enfrentar el saqueo imperialista. Se inicia un camino de lucha”. Esto se presenta como un programa de “soberanía nacional contra el imperialismo”. Otros proponen “romper todos los lazos económicos y políticos que nos atan al imperialismo”, para formar un club de deudores de países latinoamericanos (declaración de Izquierda Socialista).

Es importante destacar que, a diferencia de los planteos nacionalistas al estilo de La Cámpora o partido Comunista, en estas formulaciones se reconoce que la deuda externa no tiene su origen meramente en los factores externos (capital financiero internacional, imperialismo) sino también en el capitalismo local. Aunque con matices importantes (véase aquí), coincido en este punto.

Sin embargo, lo que no se comprende es quién va a aplicar el programa que se postula. ¿A quién se le exige que rompa con el capital financiero internacional? ¿Al gobierno K? ¿A los partidos de la oposición burguesa? ¿Quién va a llevar adelante estas medidas? Estas son las preguntas decisivas a la hora de agitar una consigna, ya que atañen a quién la va a aplicar, y en qué condiciones. Pero esto es lo que no se aclara. Pareciera que debe quedar librado a la buena interpretación del receptor del mensaje. Sin embargo, es imposible plantear una lucha estratégica si no se aclaran las perspectivas y condiciones en que se van a aplicar la estrategia y el programa. Más precisamente, la cuestión medular es: ¿qué clase va a estar al frente del gobierno que eventualmente deje de pagar la deuda y estatice el comercio exterior y la banca? Si no se define este asunto, el planteo está en el aire.

Por eso, hay que decirlo con todas las letras: un gobierno de la clase capitalista, por más que se declare en default, no va a cambiar la esencia de las cosas. Para expresarlo a través de una pregunta retórica: ¿qué contenido progresista tiene que un gobierno dirigido por Kirchner, Boudou, y similares, se niegue a pagar la deuda, si van a seguir vigentes todas las condiciones que llevaron a la deuda? Mi respuesta es que ningún contenido progresista. No hay que andar con ambigüedades en esto.

Y la situación tampoco se va a modificar en algún sentido progresista (para el pueblo trabajador) con un “club” de deudores latinoamericanos, en tanto esos deudores sean los gobiernos y las burguesías latinoamericanas. Para el que dude, ahí está el ejemplo de Venezuela, que paga religiosamente su deuda externa, aun al precio de dejar desabastecido al país de insumos esenciales. O el de Ecuador, que luego de haber reducido la deuda, acaba de volver (junio de 2014) a los mercados internacionales de deuda, al tiempo que recompone relaciones con el Banco Mundial. Esto sin contar que se ha estado endeudando con China a tasas de entre el 7% y 8% anual (la deuda con China hoy representa el 35% de la deuda total; además, mucha de esta deuda está atada a la contratación de obras con empresas chinas). Por supuesto, los gobiernos de Brasil, Colombia, Chile, Uruguay, para citar algunos otros casos, ni remotamente sueñan con un “club de deudores”, y menos todavía con “cortar lazos con el imperialismo”. ¿Qué sentido tiene entonces esta consigna del “club de deudores”? Estas burguesías saben cómo defender sus intereses, y estos no pasan por andar rompiendo con ningún imperialismo o capital financiero internacional.

El error de fondo

El problema que subyace a este planteo de la izquierda radical es que cree que la deuda involucra la “liberación nacional”. Esto es, piensa que la deuda sería un mecanismo de dominación neocolonial, y por lo tanto el no pago sería una medida de soberanía, del tipo “segunda independencia”. La realidad es que no hay nada de esto. La deuda es una consecuencia natural de los mecanismos de acumulación capitalista bajo determinadas condiciones de capitalismo económicamente subdesarrollado y dependiente. Para ponerlo de manera sencilla: si se deja de pagar la deuda, pero sigue la fuga de divisas, esto es, si continúa siendo débil la acumulación ampliada de capital, no hay manera de que las cuestiones de la deuda no vuelvan a aparecer.

Por eso también es ingenuo creer que porque no se pague deuda van a subir los salarios, o las asignaciones para salud o educación popular. ¿Por qué no decir que habrá más dinero para el enriquecimiento del lumpen encaramado al Estado, para la fuga de divisas, y para seguir lucrando a expensas del pueblo con negociados sin fin? De la misma manera, ¿por qué se piensa que con la estatización del comercio exterior las exportaciones e importaciones estarán “al servicio de las necesidades del pueblo”? ¿Desde cuándo las operaciones del Estado capitalista se ponen “al servicio del pueblo”?

Para que se vea desde otro punto de vista: si el 66% de la deuda es interna (el Tesoro con el Banco Central, el Nación y ANSES), y si además buena parte de la deuda está en manos de tenedores argentinos, ¿cómo se puede decir que está involucrada una cuestión de soberanía nacional?

Por otra parte, también es un sinsentido pensar que los intereses de la burguesía argentina (o de cualquier otra) pasan por el fomento de un capitalismo puramente “nacional”, cerrado de puertas adentro. El capitalismo en un solo país es imposible; el capital es “internacionalista” por naturaleza, y ningún capital vive de espaldas a los necesarios vínculos con el capital mundializado, en todas sus formas. Puede haber, a lo sumo, algún arresto de “estatismo nacional”, pero que en estas épocas de globalización será tan breve como vacío de contenido.

Por eso no tiene sentido alentar la más mínima esperanza en que, llevada por alguna lógica de “autodefensa nacional” la clase dominante (o alguna fracción de ella) entre en una dinámica anticapitalista. No le pidan peras al olmo. Si la clase capitalista argentina se beneficia de la explotación de la clase obrera argentina, y si para mantener esa explotación son esenciales sus vínculos con el capital financiero internacional, ¿por qué rayos la clase capitalista argentina va a tomar medidas anticapitalistas para combatir al capital financiero internacional?

En resumen, lo que está en juego hoy no son la “soberanía” ni la “patria”. La clase dominante argentina se endeudó con plena conciencia. Cuando dispuso tribunales internacionales de arbitraje, lo hizo porque pensó que era un buen negocio. Aquí no hay contenido real para una “causa nacional” por la deuda. Para que haya una “causa nacional” tendría que haber una relación de opresión, como sucede en las colonias. Pero no es lo que ocurre en Argentina. Para ponerlo con dos nombres de moda, los Boudou y los Lázaro Baez argentinos no están “oprimidos” por colonialismo alguno. Para ellos (y para todos los Macri, Scioli, Binner, Carrió, Massa, así como para todos los Rocca, Pescarmona, Bunge y Born, y similares) lo que está en juego son negocios, participación en ese botín que los marxistas llamamos plusvalía. Por eso la divisoria no pasa por “patria o buitres”, sino por la oposición de clases, entre explotados y explotadores. Querer unir a la clase obrera con la burguesía “nacional progresista” (supuestamente antiimperialista) detrás de la causa nacional del no pago de la deuda, es como querer unir el agua con el aceite. El no pago de la deuda solo tendrá un sentido progresista si es planteado desde un programa integral de transformaciones sociales y revolucionarias, decidido por los mismos productores directos, los trabajadores. Y para esto, hay que tener poder. De lo contrario, estamos ante palabrerío vacío.

Descargar el documento:
[varios formatos siguiendo el link  opción Archivo/Descargar Como]
“La izquierda y el no pago de la deuda”

Written by rolandoastarita

04/07/2014 at 16:56

Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (3)

with 5 comments

Última parte de la nota iniciada aquí.

Tipo de cambio, productividad y salario

Lo desarrollado en los apartados anteriores nos permite abordar, desde una perspectiva basada en la teoría del valor trabajo, la asociación entre subvaluación de la moneda y crecimiento de los países atrasados que establece Rodrik (2008). Recordemos que a partir de un estudio empírico, Rodrik encuentra correspondencia entre subvaluación de la moneda y crecimiento en los países en desarrollo, debido a la relación entre los precios de los bienes transables y no transables, y el tipo de cambio. Según Rodrik, la devaluación tiene un efecto positivo sobre los transables, especialmente en la industria; los países con moneda devaluada -en su estudio son China, India, Corea del Sur, Taiwán, Uganda y Tanzania- tuvieron moneda depreciada entre los 1960 y 2000, y experimentaron un crecimiento relativamente alto (aunque no México). Sostiene entonces que la relación va de la subvaluación de la moneda al crecimiento, y no en el otro sentido. Esto se debería a que la devaluación de la moneda compensaría los mayores costos que padecen las mercancías transables; mayores costos debidos a deficiencias institucionales, incapacidad de especificar los contratos, o a fallas de mercado (deficiencias de información y coordinación). Por eso, el aumento relativo del precio de los transables actúa como un mecanismo para aliviar parcialmente estas distorsiones y empujar el crecimiento.

Leer el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

30/06/2014 at 14:47

Después del Club de París, fondos buitres

with 24 comments

El martes 16 de junio la Corte Suprema de Justicia de EEUU dejó en firme el fallo del juez Thomas Griesa, por el cual se obliga a Argentina a pagar US$ 1500 millones al fondo MNL Capital y otros litigantes por sus bonos en default, que no entraron en los canjes de 2005 y 2010 (holdouts, que tienen el 7% del total de los títulos). Antes el fallo de Griesa ya había sido ratificado por la Corte de Apelaciones de Nueva York. Esa misma noche la presidenta Cristina Kirchner dirigió un mensaje al país por cadena nacional, en el que dijo que Argentina estaba siendo sometida a una extorsión, que no la iba a aceptar. Pero prometió que su gobierno dispondría todas las medidas tendientes a garantizar el pago de la deuda a los tenedores de bonos que aceptaron entrar en las reestructuraciones anteriores. Y subrayó que su gobierno está dispuesto a negociar con los fondos buitres. Al día siguiente, el ministro Kicillof dijo que Argentina no podía pagar a los holdouts, pero que aseguraría los pagos a los que habían entrado en los canjes, incluso trasladando el lugar de pago de Nueva York a Buenos Aires, a fin de evitar que se retengan fondos. “No pasarán. No van a impedirnos pagar la deuda al 93% de los bonistas que aceptaron los canjes de 2005 y 2010”, aseguró. Pero el cambio de lugar de pago es impracticable -Griesa prohibió a los bancos estadounidenses colaborar en la operación- y además desataría un default de toda la deuda (entre otras razones, porque podría activar cláusulas llamadas de cross default).

Leer el resto de esta entrada »

Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (2)

with 13 comments

Segunda parte de la nota iniciada aquí

Inserción en el mercado mundial y necesidad de divisas

En la explicación anterior, puede advertirse el rol que juega la necesidad de importar del país atrasado. La economía atrasada que enfrenta una caída de sus reservas internacionales, debido al déficit en su balanza comercial, se verá obligado a devaluar su moneda. Estos episodios se han repetido a lo largo de la historia, y son una expresión de la inserción contradictoria de las economías capitalistas tecnológicamente atrasadas en el mercado mundial. Por un lado, la internacionalización de las fuerzas productivas y el desarrollo capitalista obligan al país subdesarrollado a importar bienes tecnológicamente adelantados o insumos, que no puede producir. Por otra parte, lo hace desde una posición de atraso tecnológico que le obliga a entregar más tiempo de trabajo por menos tiempo de trabajo. De esta manera, una desigualdad inicial pequeña en el desarrollo de las fuerzas productivas puede adquirir creciente profundidad, simplemente porque se cumple con la dialéctica de la ley del valor. La necesidad de mantener en funcionamiento la economía se refleja en la necesidad de adecuar el tipo de cambio por debajo del que determina la paridad de poder de compra. Lo cual se impone a través de la constricción que ejerce la balanza comercial sobre la reproducción del capital en el plano nacional.

Leer el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

15/06/2014 at 15:00

Estadísticas del blog

with 10 comments

A raíz de que el número de visitas llegó al millón, presento algunas estadísticas del blog. El blog empezó en julio de 2010. En estos casi cuatro años se publicaron 302 entradas y hubo 9500 comentarios. En 2013 recibió 340.172 visitas y en lo que va de 2014 unas 150.500. Desde los últimos meses de 2012 el promedio diario se ha estabilizado en unas 930 por día.

Aproximadamente el 40% son del exterior, y el 60% desde Argentina. En los 12 últimos meses, y en números redondos: Argentina 203.000; España 35.200; México 25.000; Colombia 13.700; Chile 13.400; Venezuela 11.800; Estados Unidos 9.300; Perú 7300; Ecuador 4100; Bolivia 3100; El Salvador 2500; Uruguay 2200; Brasil 1800; Alemania 1400; Guatemala 1.300; Reino Unido 1300; Francia 1000; República Dominicana 1000.

Una reflexión: Algunos seguidores del blog consideran que estas cifras son elevadas, dado que la mayoría de las notas son de análisis y requieren estudio. Puede haber algo de cierto en esto, pero también hay que tener en cuenta que desde fines de 2012 el promedio diario de visitas no subió (y en las últimas semanas ha descendido un poco). Por otra parte, soy consciente de que las posiciones que defiendo desde este espacio son muy minoritarias, incluso en el seno de la izquierda. El marxismo “filo estatista” y “filo nacional-tercermundista” (digamos, al estilo del simpatizante del chavismo o del castrismo) es predominante. Otro amplio sector de la izquierda, al menos en Argentina, adhiere a las posiciones trotskistas. Y otra parte, difusa pero también extensa, defiende alguna forma de marxismo “posmoderno” (del tipo que dice que las clases no se definen por las relaciones sociales de producción, defiende alguna forma de idealismo epistemológico, y semejantes).

Es natural entonces que la repercusión de este blog sea mucho menor que la que tienen de conjunto los espacios que expresan esas ideas mayoritarias en la izquierda. En otras palabras, en mi opinión la cifra del millón de visitas debe relativizarse, y mucho.

Written by rolandoastarita

09/06/2014 at 10:38

Publicado en General

Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (1)

with 21 comments

A pesar del importante rol que juegan los tipos de cambio, ni en la literatura económica ortodoxa, ni heterodoxa burguesa (poskeynesianos, estructuralistas y similares) existe una explicación teórica medianamente aceptada de qué lo determina. Las respuestas neoclásicas (tipo de cambio determinado por la paridad de poder de compra, por la paridad de intereses o por los equilibrios macroeconómicos fundamentales) son falseadas, una y otra vez, por la evolución real de los precios de las monedas. Los enfoques heterodoxos más conocidos, por su parte, eluden la cuestión, o terminan diciendo que los tipos de cambio dependen de la pura especulación, para la que no habría manera de establecer anclaje teórico alguno.

En cuanto al marxismo, el panorama no se presenta mucho mejor. Marx apenas menciona el tema, y los marxistas, salvo contadas excepciones, no lo trataron. Incluso trabajos muy abarcativos -por caso, Mandel (1969) o Sweezy (1974) no hacen siquiera mención al tipo de cambio. Tampoco la muy completa revisión de Guillén Romo (1988) de las problemáticas tratadas por los marxistas, se refiere a la determinación del tipo de cambio. De hecho, y hasta donde alcanza mi conocimiento, Anwar Shaikh fue el único que intentó una respuesta elaborada (Shaikh, 1999); sin embargo, y como veremos más abajo, mi explicación difiere de la de Shaikh.

En esta nota presento elementos para el análisis del tipo de cambio, desde un enfoque basado en la teoría del valor trabajo. Un objetivo central de la misma es explicar por qué las monedas de los países atrasados tienden a estar depreciadas en relación a las monedas de los países desarrollados. Expuse la cuestión en el capítulo 11 de Valor, mercado mundial y globalización, y en Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Esta nota es entonces una presentación resumida de las principales ideas contenidas en estos trabajos, y algunos agregados. Dada su extensión, la presento en varias partes.

Leer el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

07/06/2014 at 20:45

Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (3)

with 19 comments

Continuación de la nota, parte 1aquí y parte 2aquí.

Tendencia y contratendencias

Desde el punto de vista de la teoría marxista, el análisis de la evolución de la distribución del ingreso y la riqueza en el largo plazo exige articular la acumulación -vinculada a la lógica del capital- con la lucha de clases, que es inherente a la relación antagónica entre el capital y el trabajo. Acicateado por la competencia, cada capital tiende a aumentar la tasa de plusvalía, por medio del cambio tecnológico, o mediante el aumento de la plusvalía absoluta (prolongación de la jornada de trabajo, incremento de los ritmos de producción). El cambio tecnológico, a su vez, está en la base de las plusvalías relativas; sin embargo, la fuerza relativa de la clase obrera puede obligar a que al menos una parte de los avances de productividad redunde en aumentos del salario real. Con esto ya se puede ver que la dinámica de la distribución del ingreso no es lineal, ni tiene nada de mecánico. Además, el proceso en el largo plazo está mediado por el ciclo económico, y las variaciones en la distribución del ingreso asociado al mismo.

El proceso de acumulación es contradictorio, operan tendencias y contratendencias. Así, la misma dinámica de la acumulación da lugar a la formación de ejércitos de trabajadores, lo que abre la posibilidad -en la medida en que se agudice la lucha de clases- de poner frenos al impulso a la mayor explotación. Por eso cuando Marx presenta la ley de la acumulación capitalista -su tendencia a aumentar el despotismo del capital sobre el trabajo, a la concentración de la riqueza y el empobrecimiento relativo de los obreros- señala que los trabajadores intentan, mediante los sindicatos y la organización de ocupados y desocupados, “anular o paliar las consecuencias ruinosas” de la ley natural de la producción capitalista (capítulo 23 de El Capital). Por otra parte, el grado de concentración del capital está afectado por los procesos de centralización (fusiones de empresas), pero también por las desvalorizaciones que ocurren durante las crisis, y por la aparición de nuevos capitales que desafían a los ya establecidos. Por este motivo también el movimiento hacia la polarización es tendencial. Estas determinaciones, que actúan muchas veces simultáneamente, deben ser tenidas en cuenta a la hora de explicar la evolución de la distribución del ingreso.

Leer el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

31/05/2014 at 18:37

Participación en Seminario en Económicas, UBA

with 9 comments

Por este medio les informo que el próximo miércoles 4 de junio participaré en una Charla del Ciclo de Seminarios de Política Económica 2014 de la Facultad de Ciencias Económicas, UBA. El título del Seminario es “La Política Económica de la Argentina; Estancamiento e inflación en una transición”. Compartiré la mesa junto a Javier Lindenboim y Roberto Frenkel, y será moderador Martín Rapetti.

La reunión se llevará a cabo en el Salón de Actos del Edificio Anexo de la Facultad de Económicas, de 19 a 21 horas.

Organizan el evento el Departamento de Economía, la Maestría en Economía y el Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP – Buenos Aires).  Están invitados.

Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (2)

with 17 comments

Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesPresento la segunda parte de la nota iniciada aquí; se complementa con una tercera nota, a publicarse.

Distinguir modos de producción

Para avanzar en el examen de la dinámica de la desigualdad en el sistema capitalista es necesario enfatizar la importancia de distinguir entre modos de producción. Entre otras razones porque es la forma de responder la objeción que se ha hecho a los resultados de Piketty, que dice que hoy hay menos desigualdad a nivel mundial porque en los países en desarrollo se redujo la pobreza (para presentar solo un dato significativo: a comienzos de los años 1950 la esperanza de vida en el Tercer Mundo era de 42 años; en 2010 era de 68 años). The Great Escape: Health, Wealth and the Origins of Inequality, de Angus Deaton es citado con frecuencia para desmentir la idea de la desigualdad creciente. Por eso también, algunos hablan de la contraposición Piketty – Deaton. La reducción de la desigualdad a nivel de la población mundial asimismo es presentada como prueba de que la teoría de Marx, sobre la polarización creciente en el capitalismo, es equivocada (como han hecho algunos en los “comentarios” de este blog).

El problema aquí es que se ponen en la misma bolsa sistemas económicos distintos. Los datos presentados por Piketty son relevantes en lo que respecta a la dinámica del sistema capitalista, y en este respecto concuerdan con la tesis de Marx. Pero el marxismo también afirma que el modo de producción capitalista desarrolla de las fuerzas productivas muy por encima de los modos precapitalistas, lo cual da lugar al aumento del ingreso promedio mundial, y por lo tanto puede producirse el achicamiento de las diferencias de ingresos cuando se toman en conjunto países capitalistas y países que están transitando al capitalismo. Que es lo que registran los datos de Deaton. Por ejemplo, si en China millones de campesinos ser dirigen a las ciudades, donde reciben salarios que superan sus muy bajos ingresos de las aldeas –un fenómeno típico de cualquier proceso de industrialización capitalista- el ingreso promedio aumentará, lo cual no impide que aumente la desigualdad de riqueza y de ingresos en el sistema capitalista.

Leer el resto de esta entrada »

Written by rolandoastarita

25/05/2014 at 16:28

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.906 seguidores