Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Deuda y buitres: ¿unidad nacional o lucha de clases?

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En notas anteriores planteé que la contradicción principal y determinante en la actual coyuntura no pasa por la disyuntiva “Patria y buitres”, como pretende la izquierda nacional y popular (PC, Nuevo Encuentro, peronismo de izquierda, Frente Grande, partido Humanista, socialismos nacionales varios y similares), sino por la oposición entre el capital y el trabajo, esto es, entre explotadores y explotados. Contra el discurso dominante, aquí no está en juego una lucha por “la segunda independencia”, sino una negociación en curso -con sus tensiones y conflictos- por cómo se reparten los costos del pago de la deuda (ver aquí y aquí). En otros términos, afirmamos que no hay diferencias sustanciales entre los buitres financieros que compran títulos depreciados para exigir su libra de carne (amparándose en los tribunales que pusieron a su disposición los “defensores de la Patria), y los buitres especulativos que operan los Old Fund, o saquean los fondos públicos con negociados de todo tipo.

Pues bien, en un escenario de crecientes conflictos sindicales, estas cuestiones se ponen en el primer plano. Miles de docentes, portuarios y marítimos, mecánicos y metalúrgicos, bancarios, trabajadores de la alimentación, de medios de comunicación, para citar solo algunos casos, están luchando contra la caída de salarios (vía impuesto a las ganancias o inflación), o contra las suspensiones, despidos y cierres o vaciamientos de empresas. Es que con la recesión y crisis, las mejoras conseguidas durante los años de ascenso económico retroceden por todos lados, y los trabajadores tratan de defender sus posiciones. Es el conflicto en torno a cómo se distribuye el valor que ha generado el trabajo entre el trabajo y los propietarios del capital. Siempre y en todo lugar, el capital y los gobiernos de turno responden a la crisis desvalorizando el trabajo, cerrando empresas, y aumentando la represión. Los palos de las fuerzas de represión contra los trabajadores de Lear, para citar solo un caso reciente, se inscriben en esta lógica. No hay discurso que pueda ocultar esta realidad de fondo.

Se abren así dos estrategias opuestas por el vértice. Por un lado, los que anteponen la unidad nacional. Por el otro, los que ponen el énfasis en la lucha de clases, esto es, en el accionar independiente de los trabajadores en pos de sus reivindicaciones. El gobernador Scioli acaba de expresar la propuesta de unidad nacional: pidió a los trabajadores que “miren la Patria” y hagan un paréntesis en las protestas, ya que “el país atraviesa un momento muy especial que necesita la unidad y el respaldo de todos los argentinos”. Las fuerzas “nacionales y populares”, aunque no lo expresen de manera tan frontal, tienen la misma postura: a lo sumo critican “excesos” de la represión, pero descalifican las luchas, o miran para otro lado, y cargan contra la izquierda que las apoya o conduce. “Es la hora de la unidad nacional frente a los buitres”, vienen a decir.

Desde el enfoque que defiendo, se trata de una postura reaccionaria, favorable a los intereses de la clase dominante de conjunto. Sea cual sea el resultado final de las negociaciones con los acreedores internacionales, la situación del trabajo tenderá a empeorar. En última instancia, las salidas “K progresistas” son como el “arreglo” de la deuda con el Club de París. Por eso decimos que no hay salida progresista -esto es, sin costos para el pueblo explotado- de la actual recesión y de la crisis de la deuda. La estrategia y el discurso nac & pop llevan a reforzar el dominio ideológico y político del capital de conjunto. En contraposición, el socialismo científico -esto es, basado en la teoría de la plusvalía y la lucha de clases- sostiene que los trabajadores deberían mantener a toda costa su independencia, y que el camino de la “causa nacional” solo debilitará sus luchas.

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Deuda y buitres: ¿unidad nacional o lucha de clases?

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31/07/2014 at 11:51

Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (2)

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Segunda parte de la nota iniciada aquí

Altos beneficios, débil inversión en EEUU

Una de las características más importantes de una recuperación fuerte es un fuerte crecimiento de la inversión. Como lo demuestran varios estudios (véase, por ejemplo Sherman, 1991) la inversión es la que más se contrae en las recesiones, y la que aumenta en mayor proporción en las recuperaciones. Precisamente las recesiones empiezan a revertirse cuando las empresas comienzan a invertir para reponer inventarios -que acompañan la paulatina recuperación del consumo-; y la recuperación cobra fuerza cuando los empresarios deciden aumentar el capital, reforzando así la demanda. Pero esto no es lo que ha sucedido en la recuperación estadounidense desde mediados de 2009. La inversión ha crecido a la tasa más baja de todas las recuperaciones ocurridas después de la Segunda Guerra (Makin, American Enterprise Institute). Mientras que la inversión neta productiva no residencial promedió alrededor del 4% del PBI en la posguerra y hasta 2000, en 2012, esto es, a cuatro años de iniciada la recuperación, estaba a la mitad del promedio (Tyson y Lund en The New York Times, 18/10/13). A fines de 2013 Moody’s Analytics anotaba que, excluyendo la industria petrolera vinculada a la explotación shale, la inversión estaba más baja que en 2007; en 2013 la inversión privada neta fija no residencial seguía estando un 40% por debajo de su pico previo a la recesión. La inversión en estructuras no residenciales y equipos, como porcentaje del PBI, bajó del 9,7% en 2007 al 8,5% en la actualidad (NIPA).

La débil inversión a su vez estuvo en la base de la débil recuperación general de la economía. Lo cual explica también la debilidad de la recuperación del empleo: la tasa de desempleo, que durante la gran recesión se disparó del 4,5% al 10%, cinco años después de haberse iniciado la recuperación está en el 6,7%; esto a pesar de que la relación entre empleo / población total bajó del 63% en 2007 al 60% en 2009 y desde entonces prácticamente se ha estancado. Además, y como no podía ser de otro modo, la baja tasa de inversión se manifiesta en el estancamiento de la productividad. En 2012 creció el 0,7% y en 2013 un 0,9% (The Conference Board). Es un crecimiento cinco veces menor que el registrado en los años 1990, durante el boom de las inversiones en tecnología informática y de las comunicaciones; también está muy por debajo del promedio 1948-2012, que fue del 2,2% anual. Y en el primer trimestre de 2014 la productividad cayó 1,7% (si bien influyeron las condiciones climáticas).

Volviendo a la inversión, lo llamativo es que la misma se mantuvo débil a pesar de las bajas tasas de interés y de la recuperación de los beneficios, y de la tasa de beneficio. La cuestión merece alguna atención, entre otras razones porque algunos marxistas establecen una relación demasiado lineal y mecánica entre mejora de los beneficios y mejora de la inversión. Como he tratado de explicar en otras notas, si bien los beneficios condicionan la inversión, la relación entre ambas variables puede ser bastante compleja. Veamos algunos datos.

Según el Departamento de Comercio, en 2013 las ganancias post impuestos de las corporaciones estadounidenses llegaron a 1,7 billones de dólares, suma que equivale al 10% del PBI; en 2012 habían alcanzado el 9,7%. El récord anterior se había alcanzado en 1929 (el primer año en que se lo calculó), con el 9,1%. La contrapartida son los salarios estancados. “Los beneficios corporativos están en el nivel más alto en 85 años. La compensación de los empleados en el nivel más bajo en 65 años” (The New York Times, 4/4/14). En 2013, en términos generales, “las compensaciones salariales horarias crecieron cinco veces más lento que las ganancias corporativas” (Bloomberg Businessweek, 24/1/14).

Pues bien, esta mejora de la participación de los beneficios, a costa de los salarios (en términos marxistas, aumento de la tasa de plusvalía) posibilitó la recuperación de la tasa de ganancia. De acuerdo a un cálculo propio, utilizando los datos de la National Income and Product Account del U.S. Bureau of Economic Analysis, la tasa de ganancia de las corporaciones no financieras y financieras (tomando beneficios post impuestos / activos privados fijos no residenciales) bajó de 6,7% en 2006 a 3,5% en 2008, para subir de nuevo a 6,7% en 2012. Si bien no está disponible todavía el dato de los activos fijos en 2013, podríamos asegurar que la tasa de ganancia también aumentó en 2013. Sin embargo, como vimos, la inversión permanece débil. Todo parece indicar que está ocurriendo lo que señalan Baily y Bosworth (2013): la rentabilidad ha sido alta, pero la rentabilidad esperada de nuevas ampliaciones de capital (de nueva inversión) parece débil. Es que en muchos sectores las perspectivas de la demanda no están claras.

Por el lado de las exportaciones, y a pesar de la caída del dólar, juegan negativamente el estancamiento de Europa y el menor crecimiento de China. Por otra parte, hay sectores que siguen padeciendo la sobreproducción. Por caso, no solo la construcción residencial la padeció, sino también la construcción no residencial, como edificios de oficinas y centros comerciales, que siguen teniendo altos índices de desocupación. Además, si bien bajaron los niveles de deuda de los hogares, siguen siendo relativamente altos. Lo cual, combinado con el estancamiento de los salarios, conforma otro factor negativo para la demanda. Por último, la inversión pública permanece débil: en 2012 la inversión pública como porcentaje del PBI era la más baja desde 1970 (Tyson y Lund, citadas). Según Carew y Mandel (2013) la inversión pública, desde la recuperación y hasta 2012, fue la mitad del promedio de la década del 2000.

Dadas estas perspectivas de débil demanda, las empresas están trabajando con menor capacidad que los promedios históricos, y no hay incentivos para aumentarla, por ahora al menos. Por eso, según Baily y Bosworth, citados, “… desde que comenzó la recuperación las empresas han sido proveedoras netas de fondos a otros sectores, un cambio en el balance de préstamos netos de más de cinco puntos del PBI. (…) En parte, este giro ha sido un reflejo de la débil recuperación de la inversión mencionada antes, pero la mayor sorpresa reside en el aumento de los beneficios en medio de una recesión y la baja utilización de la capacidad existente”. El trabajo compara la situación con la que se produjo en Japón después de la crisis financiera de comienzos de los 1990, cuando el ahorro de las corporaciones aumentó muy por encima de la tasa de inversión. “En ambos casos el sector de negocios ha tenido un impacto depresivo sobre la actividad en la medida en que retira más ingreso, bajo la forma de ganancias retenidas, … que lo que devuelve en gasto de inversión”.

Plétora de capital

La debilidad de la inversión va en paralelo con el llamado “exceso mundial de ahorro” (global saving glut), de acuerdo a la expresión de Ben Bernanke, fenómeno que se habría instalado hacia fines de los 1990 y comienzos del nuevo siglo. Es que, según Bernanke (2005), los grandes superávit de cuenta corriente de países asiáticos provocaron un exceso de liquidez en EEUU, y la consiguiente caída de la tasa de interés, que habría dado lugar entonces a la burbuja inmobiliaria. Otros economistas -véase Shin, 2012- sostienen que en realidad hay que hablar de un “global banking glut”, ya que los canales a través de los cuales se transmitieron globalmente las condiciones financieras permisivas fueron los bancos internacionales, principalmente europeos. Los bancos británicos, por ejemplo, fueron responsables del 25% de las entradas de capital en EEUU en 2007; además, señalan que buena parte del fondeo de los bancos europeos se realizó al interior de EEUU.

Aunque el argumento de Shin parece más convincente que el de Bernanke (el análisis debe tomar los flujos brutos de capitales, y no los netos), lo importante es que ambos registran el fenómeno del “exceso” de liquidez global, que se mantuvo después de la recuperación de mediados de 2009. La cuestión entonces es determinar en qué sentido se puede hablar de “exceso”. ¿Hay exceso de ahorro o de liquidez? Y más importante: ¿exceso con relación a qué?

Pues bien, en términos de un análisis centrado en la acumulación, y desde la perspectiva marxista, el problema no es el ahorro de los hogares en abstracto, como lo presenta la literatura habitual, sino de los capitalistas. El argumento es doble: en primer lugar, porque la capacidad de ahorro de los trabajadores, o de las masas populares, a lo largo de la vida, es prácticamente igual a su consumo (incluyendo en el consumo la compra de viviendas, y teniendo en cuenta que otra parte del ahorro durante la vida activa equivale al gasto durante el período de retiro). En segundo término, y más específico, porque el aumento del ahorro de los últimos años fue en paralelo del aumento de la participación de los beneficios en el ingreso, como vimos. Por eso, para decir en qué sentido se puede hablar de exceso de ahorro, hay que analizar qué hacen los capitalistas con las plusvalías. Es que si la plusvalía se acumula productivamente, no hay “exceso” de ahorro; se puede hablar, en determinadas condiciones, de sobreacumulación, pero no de exceso de ahorro. Lo que por estos años aparece como “exceso” es plusvalía que no va al circuito productivo; es un “exceso” con respecto a la plusvalía que los capitalistas están dispuestos a invertir para ampliar la reproducción del capital.

A su vez, si la plusvalía no se reinvierte, existen dos posibilidades: la primera es que la plusvalía, y por extensión, los fondos de amortización del capital, se atesoren. Si ocurre esto, tenemos una caída de la demanda en términos absolutos, y recesión o depresión. Típicamente es el fenómeno que se observa al estallar la crisis: los capitalistas buscan mantener cash, de manera que el crédito se contrae, aunque la base monetaria puede crecer al compás de las inyecciones del Banco Central (como ocurrió en 2008 en EEUU). El atesoramiento también puede ocurrir en períodos en que se mantiene muy baja la confianza de los capitalistas, y la economía está deprimida. La segunda posibilidad es que la plusvalía que no va a la producción se vuelque a los mercados financieros, dando lugar a la suba de los precios de los activos -con frecuencia, a la propiedad inmobiliaria-, en medio del crédito abundante. En este caso se produce lo que Marx llamaba plétora de capital. Este fenómeno es el que se refleja actualmente en las tenencias líquidas de las grandes corporaciones no financieras. Según The Economist, las compañías estadounidenses no financieras tendrían cash por unos 1,8 billones de dólares (citado en la primera parte de la nota); y las corporaciones británicas tenían fondos, después del gasto de capital, pago de impuestos, intereses y dividendos, equivalentes al 6,2% del PBI, un nivel no alcanzado en por lo menos los últimos 30 año (The Economist, 19/5/11). Más en general, un estudio de Deloitte, una firma contable, encuentra que en 2013 las empresas no financieras, a nivel global, tenían fondos por 2,8 billones de dólares. Y buena parte de esa liquidez se está inyectando en los mercados financieros, el estadounidense en primer lugar, y en menor medida el europeo.

Por otra parte, también contribuyó a la abundante liquidez la política monetaria de la Reserva Federal conocida como quantitative easing. Se trata de una operación de mercado abierto, consistente en el otorgamiento de líneas de créditos a los bancos y en la compra a estos de títulos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas. Como resultado, el balance de la Reserva Federal pasó de tener, antes de la crisis, unos 700.000 millones de dólares en títulos, a 4 billones en la actualidad. De esta manera la FED agregó crédito a las reservas líquidas de los bancos, en la esperanza de que aumentaran el crédito. Lo cual dio lugar a bajas tasas de interés y a un dólar débil; estos factores contribuyeron a la suba del precio de las acciones (ver más abajo), y a sacar de los balances de los bancos muchos activos tóxicos. Sin embargo, el crédito a la producción no se expandió significativamente: los bancos conservaron la liquidez, que usaron para recomprar sus acciones o repartir dividendos.

Crédito, fusiones y capital ficticio

Lógicamente, la abundancia del crédito, y la debilidad de la inversión, explican que las tasas de interés se mantengan bajas. Actualmente los spreads corporativos y soberanos en los países avanzados están a nivel precrisis; incluso durante la recesión europea de 2011-2, a pesar del aumento de los defaults de empresas, los spreads corporativos continuaron bajando (BIS). En este marco, aunque las empresas tienen alta liquidez, y bajo nivel de deuda, están aumentando la emisión de bonos de alto rendimiento y los préstamos “apalancados” (leveraged loans, que son créditos a empresas que ya tienen considerable cantidad de deuda y pagan Libor + 125 o 150 PB). Por eso el monto total de este tipo de deuda en EEUU en los últimos tres años es el doble de lo que fue en los tres años anteriores al estallido de la crisis; a finales de 2013 alcanzaba los 1,8 billones de dólares. De hecho, la deuda en highly leveraged loans actualmente representa casi siete veces las ganancias antes de intereses, los impuestos, las depreciaciones y amortizaciones; un nivel cercano a los que había en 2006-2008 (BIS). Asimismo aumentan los préstamos con bajas condiciones de suscripción. Las corporaciones toman deuda para reestructurar pasivos alargando los vencimientos y aprovechando las bajas tasas de interés, o para financiar la recompra de acciones.

El abundante crédito se aplica asimismo al financiamiento de fusiones y adquisiciones. Se combinan en esto la liquidez en poder de las corporaciones y las condiciones de crédito, esa “máquina específica para la concentración de capitales” (Marx). El monto involucrado en fusiones y adquisiciones en 2013, en EEUU, fue de 2,9 billones de dólares (según Dealogic, citado por analistas de Credit Suisse), un 9% por encima de 2012, aunque todavía por debajo de 2008. Pero desde fines de 2013 los fusiones y adquisiciones aumentaron rápidamente; en el primer trimestre de 2014 fueron un 36% superiores que el primer trimestre de 2013 (dato de The Economist).

Todo esto genera las condiciones propicias para negocios altamente especulativos, pero también para que el capital imponga de la manera más descarnada la lógica de la ganancia. En este punto entran en juego las private equity, firmas que se dedican a comprar empresas en problemas, o aprovechan ofertas públicas iniciales. Las private equity financian las adquisiciones de empresas tomando deuda -mucha de ella a través de bonos basura, de alto rendimiento- para hacerlas rentables, y volver a venderlas con fuertes ganancias. Casi invariablemente esas reestructuraciones incluyen despidos de trabajadores y empeoramiento de las condiciones laborales. A fines de 2013 las private equity tendían en stock 18.000 empresas, 1,1 billones de dólares en cash y manejaban un negocio global de 3,3 billones de dólares.

De conjunto las adquisiciones y fusiones, la recompra de acciones y la reestructuración de deudas explican que, si bien el nivel de default permanece bajo, y las empresas disponen de mucha liquidez, el apalancamiento de las corporaciones no financieras sea mayor, en esta fase del ciclo, que el promedio de los ciclos anteriores (BIS).

Este cuadro de liquidez explica también por qué los precios de las acciones en Wall Street hayan estado aumentando muy por encima de lo que lo hacen las ganancias. En palabras de Bloomberg (16/07/14): “Con las acciones biotecnológicas comerciándose a más de 500 veces las ganancias, megafusiones resurgiendo y ventas de bonos en niveles récord, crece la preocupación de que los precios estén demasiado altos, en medio de un rally que ha empujado al índice de Standard & Poor 500 casi un 30% por encima de su pico de 2007”. La nota señala que, si bien la Reserva Federal no ve problemas, desde 2009 más de 15 billones de dólares se agregaron a los valores de las acciones estadounidenses, y en promedio las acciones cotizan a 18,1 veces sus beneficios, el nivel más alto desde 2010. Pero esta valorización no se corresponde con la generación de plusvalías. Esto es, no genera de por sí nuevo poder de compra -no hay nuevo valor agregado- y no es sinónimo de desarrollo productivo.

Especulación y potenciales estallidos

A medida que se expande el crédito sin contrapartida en la acumulación real, aumenta el capital ficticio, o sea, títulos que representan capital inexistente. Dado que este capital se forma por capitalización (una baja de la tasa de interés aumenta el valor de los títulos, y viceversa) sus montos de valor pueden aumentar o disminuir en forma totalmente independiente del movimiento del capital real subyacente (véase Marx, 1999, cap. 30, t. 3). Por eso, una suba más o menos rápida de las tasas de interés daría lugar al hundimiento de enormes masas de valor. Así, por ejemplo, cuando se pensó, en 2013, que la Reserva Federal terminaba con su política de compras de títulos, hubo una fuerte venta de los bonos. Entre mayo y junio de 2013 los tenedores de bonos del Tesoro tuvieron pérdidas por caída de la valuación de los títulos por 425.000 millones de dólares, equivalente al 2,5% del PBI; y hubo repercusiones en países atrasados (véase más abajo). Si bien luego de que la FED aclaró que desarmaría la política de compra de bonos lentamente, los títulos se recuperaron, sigue sobrevolando el peligro de una caída general.

Más importante, y de manera inevitable, un crecimiento económico más lento, y la reducción de rentabilidad, va a dificultar a futuro la capacidad para servir la deuda. Es que si no hay generación y realización acrecentada de plusvalía, en algún punto la expansión del crédito no puede continuar y colapsa. Por eso, cuando estalla la burbuja se produce una contracción violenta de la pirámide de créditos, los precios de los activos se derrumban ya que hacen falta medios de pago y los capitales ficticios se evaporan. En estos escenarios, por lo general se produce una espiralización de la crisis: el hundimiento de los precios de los títulos que se han caucionado para inflar el crédito obliga a reponer garantías, lo que lleva a nuevas liquidaciones masivas de títulos, lo que a su vez renueva la necesidad de reponer garantías, y así sigue el asunto, en efecto dominó. Lo cual tenderá, vía reducción de la inversión y el consumo, a afectar en profundidad la reproducción del capital. No puede descartarse la emergencia de un escenario de este tipo en un futuro mediato, en la medida en que se prolongue la actual debilidad de la acumulación.

Textos citados:
Baily, M. N. y B. Bosworth (2013): “The United States Economy: Why such a Weak Recovery?” The Brooking Institution, http://www.brookings.edu/~/media/research/files/papers/2013/09/united%20states%20economy….
Bernanke, B. S. (2005) “The Global Saving Glut and the U.S. Current Account Deficit”, 14 abril, http://www.federalreserve.gov/boarddocs/speeches/2005/200503102/
Carew, D. G. y M. Mandel (2013): “U.S. Investment Heroes of 2013: The Companies Betting on America’s Future”, Progresive Policy Institute, septiembre.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Sherman, H. J. (1991): Growth and crisis under capitalism, Princeton University Press.
Shin, H. S. (2012): “Global Banking Glut and Loan Risk Premium”, Princeton University, febrero, http://www.princeton.edu/~hsshin/www/mundell_fleming_lecture.pdf

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“Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (2)”

Economía mundial: ¿semi-estancamiento de largo plazo? (1)

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En notas anteriores  he discutido la idea, arraigada en muchos sectores de la izquierda, de que la crisis que estalló en 2007, y la recesión mundial que le siguió, eran de proporciones similares a la Gran Depresión de los años treinta. El año pasado decía al respecto que desde mediados de 2009 asistíamos a una situación que no era de depresión ni tampoco de fuerte crecimiento: las economías de Europa y Japón continuaban estancadas, se registraba crecimiento débil en Estados Unidos y Canadá, y relativamente importante en los países atrasados (ver aquí). En esta nota actualizo ese análisis. Adelantando lo que se explica más abajo, todo parece indicar que la economía mundial se encamina hacia un largo período de crecimiento débil, o semi-estancamiento, en paralelo con exuberancia de liquidez, crédito y especulación -lo que Marx llamaba “plétora del capital”-. Dada su extensión, he dividido la nota.

Crecimiento e inversión débiles

De acuerdo a las previsiones del FMI, en 2014 la economía mundial crecería 3,6% y el 3,9% en 2015, contra el 3% de 2013,. En los países adelantados, el crecimiento sería del 2,2% en 2014 y 2,3% en 2015, frente al 1,3% en 2013. Para EEUU, todavía en abril el FMI preveía un crecimiento del 2,8% en 2014 y 3% en 2015, pero ahora pronostica 2% en 2014. La zona del euro crecería 1,2% en 2014 y 1,5% en 2015 (-0,5% en 2013) y Japón 1,4% en 2014 y 1% en 2015 (1,5% en 2013); esto es, cifras cercanas al estancamiento. En cuanto a los países atrasados, el crecimiento sería del 4,9% en 2014 y 5,3% en 2015, contra el 4,7% en 2013.

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Written by rolandoastarita

16/07/2014 at 17:33

La izquierda y el no pago de la deuda

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A raíz del conflicto entre el gobierno nacional y los holdouts, desde muchos sectores de la izquierda se ha lanzado una campaña por el no pago de la deuda externa, pero acompañada de la nacionalización de la banca y el comercio exterior, y alguna otra medida. La idea es que hay que vincular el no pago a medidas más radicales. Como lo expresa un sitio web del PTS (pero hay muchos planteos similares): “…el no pago debe estar ligado a medidas como el monopolio del comercio exterior y la nacionalización de la banca para evitar las maniobras de las multinacionales exportadoras y los bancos. Esto permitiría importar y exportar en función de satisfacer necesidades sociales y que el crédito vaya a los trabajadores o a los pequeños comerciantes ahogados por el gran capital. La propia dinámica de los acontecimientos impondrá la necesidad de la clase trabajadora de expropiar a las multinacionales, incluso los grandes aglomerados de la burguesía local, que se ubicará del lado del imperialismo. Hay que unirse con los pueblos oprimidos de Latinoamérica y otros continentes para enfrentar el saqueo imperialista. Se inicia un camino de lucha”. Esto se presenta como un programa de “soberanía nacional contra el imperialismo”. Otros proponen “romper todos los lazos económicos y políticos que nos atan al imperialismo”, para formar un club de deudores de países latinoamericanos (declaración de Izquierda Socialista).

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Written by rolandoastarita

04/07/2014 at 16:56

Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (3)

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Última parte de la nota iniciada aquí.

Tipo de cambio, productividad y salario

Lo desarrollado en los apartados anteriores nos permite abordar, desde una perspectiva basada en la teoría del valor trabajo, la asociación entre subvaluación de la moneda y crecimiento de los países atrasados que establece Rodrik (2008). Recordemos que a partir de un estudio empírico, Rodrik encuentra correspondencia entre subvaluación de la moneda y crecimiento en los países en desarrollo, debido a la relación entre los precios de los bienes transables y no transables, y el tipo de cambio. Según Rodrik, la devaluación tiene un efecto positivo sobre los transables, especialmente en la industria; los países con moneda devaluada -en su estudio son China, India, Corea del Sur, Taiwán, Uganda y Tanzania- tuvieron moneda depreciada entre los 1960 y 2000, y experimentaron un crecimiento relativamente alto (aunque no México). Sostiene entonces que la relación va de la subvaluación de la moneda al crecimiento, y no en el otro sentido. Esto se debería a que la devaluación de la moneda compensaría los mayores costos que padecen las mercancías transables; mayores costos debidos a deficiencias institucionales, incapacidad de especificar los contratos, o a fallas de mercado (deficiencias de información y coordinación). Por eso, el aumento relativo del precio de los transables actúa como un mecanismo para aliviar parcialmente estas distorsiones y empujar el crecimiento.

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Written by rolandoastarita

30/06/2014 at 14:47

Después del Club de París, fondos buitres

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El martes 16 de junio la Corte Suprema de Justicia de EEUU dejó en firme el fallo del juez Thomas Griesa, por el cual se obliga a Argentina a pagar US$ 1500 millones al fondo MNL Capital y otros litigantes por sus bonos en default, que no entraron en los canjes de 2005 y 2010 (holdouts, que tienen el 7% del total de los títulos). Antes el fallo de Griesa ya había sido ratificado por la Corte de Apelaciones de Nueva York. Esa misma noche la presidenta Cristina Kirchner dirigió un mensaje al país por cadena nacional, en el que dijo que Argentina estaba siendo sometida a una extorsión, que no la iba a aceptar. Pero prometió que su gobierno dispondría todas las medidas tendientes a garantizar el pago de la deuda a los tenedores de bonos que aceptaron entrar en las reestructuraciones anteriores. Y subrayó que su gobierno está dispuesto a negociar con los fondos buitres. Al día siguiente, el ministro Kicillof dijo que Argentina no podía pagar a los holdouts, pero que aseguraría los pagos a los que habían entrado en los canjes, incluso trasladando el lugar de pago de Nueva York a Buenos Aires, a fin de evitar que se retengan fondos. “No pasarán. No van a impedirnos pagar la deuda al 93% de los bonistas que aceptaron los canjes de 2005 y 2010”, aseguró. Pero el cambio de lugar de pago es impracticable -Griesa prohibió a los bancos estadounidenses colaborar en la operación- y además desataría un default de toda la deuda (entre otras razones, porque podría activar cláusulas llamadas de cross default).

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Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (2)

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Segunda parte de la nota iniciada aquí

Inserción en el mercado mundial y necesidad de divisas

En la explicación anterior, puede advertirse el rol que juega la necesidad de importar del país atrasado. La economía atrasada que enfrenta una caída de sus reservas internacionales, debido al déficit en su balanza comercial, se verá obligado a devaluar su moneda. Estos episodios se han repetido a lo largo de la historia, y son una expresión de la inserción contradictoria de las economías capitalistas tecnológicamente atrasadas en el mercado mundial. Por un lado, la internacionalización de las fuerzas productivas y el desarrollo capitalista obligan al país subdesarrollado a importar bienes tecnológicamente adelantados o insumos, que no puede producir. Por otra parte, lo hace desde una posición de atraso tecnológico que le obliga a entregar más tiempo de trabajo por menos tiempo de trabajo. De esta manera, una desigualdad inicial pequeña en el desarrollo de las fuerzas productivas puede adquirir creciente profundidad, simplemente porque se cumple con la dialéctica de la ley del valor. La necesidad de mantener en funcionamiento la economía se refleja en la necesidad de adecuar el tipo de cambio por debajo del que determina la paridad de poder de compra. Lo cual se impone a través de la constricción que ejerce la balanza comercial sobre la reproducción del capital en el plano nacional.

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Written by rolandoastarita

15/06/2014 at 15:00

Estadísticas del blog

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A raíz de que el número de visitas llegó al millón, presento algunas estadísticas del blog. El blog empezó en julio de 2010. En estos casi cuatro años se publicaron 302 entradas y hubo 9500 comentarios. En 2013 recibió 340.172 visitas y en lo que va de 2014 unas 150.500. Desde los últimos meses de 2012 el promedio diario se ha estabilizado en unas 930 por día.

Aproximadamente el 40% son del exterior, y el 60% desde Argentina. En los 12 últimos meses, y en números redondos: Argentina 203.000; España 35.200; México 25.000; Colombia 13.700; Chile 13.400; Venezuela 11.800; Estados Unidos 9.300; Perú 7300; Ecuador 4100; Bolivia 3100; El Salvador 2500; Uruguay 2200; Brasil 1800; Alemania 1400; Guatemala 1.300; Reino Unido 1300; Francia 1000; República Dominicana 1000.

Una reflexión: Algunos seguidores del blog consideran que estas cifras son elevadas, dado que la mayoría de las notas son de análisis y requieren estudio. Puede haber algo de cierto en esto, pero también hay que tener en cuenta que desde fines de 2012 el promedio diario de visitas no subió (y en las últimas semanas ha descendido un poco). Por otra parte, soy consciente de que las posiciones que defiendo desde este espacio son muy minoritarias, incluso en el seno de la izquierda. El marxismo “filo estatista” y “filo nacional-tercermundista” (digamos, al estilo del simpatizante del chavismo o del castrismo) es predominante. Otro amplio sector de la izquierda, al menos en Argentina, adhiere a las posiciones trotskistas. Y otra parte, difusa pero también extensa, defiende alguna forma de marxismo “posmoderno” (del tipo que dice que las clases no se definen por las relaciones sociales de producción, defiende alguna forma de idealismo epistemológico, y semejantes).

Es natural entonces que la repercusión de este blog sea mucho menor que la que tienen de conjunto los espacios que expresan esas ideas mayoritarias en la izquierda. En otras palabras, en mi opinión la cifra del millón de visitas debe relativizarse, y mucho.

Written by rolandoastarita

09/06/2014 at 10:38

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Tipo de cambio y teoría del valor trabajo (1)

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A pesar del importante rol que juegan los tipos de cambio, ni en la literatura económica ortodoxa, ni heterodoxa burguesa (poskeynesianos, estructuralistas y similares) existe una explicación teórica medianamente aceptada de qué lo determina. Las respuestas neoclásicas (tipo de cambio determinado por la paridad de poder de compra, por la paridad de intereses o por los equilibrios macroeconómicos fundamentales) son falseadas, una y otra vez, por la evolución real de los precios de las monedas. Los enfoques heterodoxos más conocidos, por su parte, eluden la cuestión, o terminan diciendo que los tipos de cambio dependen de la pura especulación, para la que no habría manera de establecer anclaje teórico alguno.

En cuanto al marxismo, el panorama no se presenta mucho mejor. Marx apenas menciona el tema, y los marxistas, salvo contadas excepciones, no lo trataron. Incluso trabajos muy abarcativos -por caso, Mandel (1969) o Sweezy (1974) no hacen siquiera mención al tipo de cambio. Tampoco la muy completa revisión de Guillén Romo (1988) de las problemáticas tratadas por los marxistas, se refiere a la determinación del tipo de cambio. De hecho, y hasta donde alcanza mi conocimiento, Anwar Shaikh fue el único que intentó una respuesta elaborada (Shaikh, 1999); sin embargo, y como veremos más abajo, mi explicación difiere de la de Shaikh.

En esta nota presento elementos para el análisis del tipo de cambio, desde un enfoque basado en la teoría del valor trabajo. Un objetivo central de la misma es explicar por qué las monedas de los países atrasados tienden a estar depreciadas en relación a las monedas de los países desarrollados. Expuse la cuestión en el capítulo 11 de Valor, mercado mundial y globalización, y en Economía política de la dependencia y el subdesarrollo. Esta nota es entonces una presentación resumida de las principales ideas contenidas en estos trabajos, y algunos agregados. Dada su extensión, la presento en varias partes.

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Written by rolandoastarita

07/06/2014 at 20:45

Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (3)

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Continuación de la nota, parte 1aquí y parte 2aquí.

Tendencia y contratendencias

Desde el punto de vista de la teoría marxista, el análisis de la evolución de la distribución del ingreso y la riqueza en el largo plazo exige articular la acumulación -vinculada a la lógica del capital- con la lucha de clases, que es inherente a la relación antagónica entre el capital y el trabajo. Acicateado por la competencia, cada capital tiende a aumentar la tasa de plusvalía, por medio del cambio tecnológico, o mediante el aumento de la plusvalía absoluta (prolongación de la jornada de trabajo, incremento de los ritmos de producción). El cambio tecnológico, a su vez, está en la base de las plusvalías relativas; sin embargo, la fuerza relativa de la clase obrera puede obligar a que al menos una parte de los avances de productividad redunde en aumentos del salario real. Con esto ya se puede ver que la dinámica de la distribución del ingreso no es lineal, ni tiene nada de mecánico. Además, el proceso en el largo plazo está mediado por el ciclo económico, y las variaciones en la distribución del ingreso asociado al mismo.

El proceso de acumulación es contradictorio, operan tendencias y contratendencias. Así, la misma dinámica de la acumulación da lugar a la formación de ejércitos de trabajadores, lo que abre la posibilidad -en la medida en que se agudice la lucha de clases- de poner frenos al impulso a la mayor explotación. Por eso cuando Marx presenta la ley de la acumulación capitalista -su tendencia a aumentar el despotismo del capital sobre el trabajo, a la concentración de la riqueza y el empobrecimiento relativo de los obreros- señala que los trabajadores intentan, mediante los sindicatos y la organización de ocupados y desocupados, “anular o paliar las consecuencias ruinosas” de la ley natural de la producción capitalista (capítulo 23 de El Capital). Por otra parte, el grado de concentración del capital está afectado por los procesos de centralización (fusiones de empresas), pero también por las desvalorizaciones que ocurren durante las crisis, y por la aparición de nuevos capitales que desafían a los ya establecidos. Por este motivo también el movimiento hacia la polarización es tendencial. Estas determinaciones, que actúan muchas veces simultáneamente, deben ser tenidas en cuenta a la hora de explicar la evolución de la distribución del ingreso.

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Written by rolandoastarita

31/05/2014 at 18:37

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