Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

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Debate con el trotskismo

A raíz de mi crítica a la agitación hoy de la consigna del control obrero en Argentina, se desató una fuerte polémica en el blog, en la sección Comentarios. Muchos trotskistas escribieron largos comentarios (en algunos casos, fueron prácticamente notas). A la mayoría les respondí; otros fueron respondidos por otros participantes del blog. Posiblemente éste sea uno de los debates más extensos que se puedan exhibir entre marxistas no trotskistas y marxistas trotskistas, al menos en Argentina. De manera bastante desordenada, como no podía ser de otra manera, dada las características de la sección, se fueron tocando prácticamente todos los temas importantes. De alguna manera, terminé reproduciendo mucho de lo que ya había escrito en la Crítica al Programa de Transición, en los textos sobre trotskismo y fuerzas productivas (algunos en el blog), y otros escritos. Por supuesto, no se trató acerca de la caracterización de la URSS de Trotsky (en el blog la he analizado aquí y también aquí); y solo parcialmente su teoría de la revolución permanente, con la que tampoco acuerdo.
Dado que el debate estuvo centrado en mis críticas a Trotsky y el trotskismo, en esta presentación quiero destacar que, a pesar de esta crítica, sigo reivindicando en Trotsky tres de sus planteos fundamentales de su actividad posterior a la muerte de Lenin: a) su crítica al ultraizquierdismo “del tercer período” (negativa a distinguir entre la democracia burguesa y el fascismo, políticas ultraizquierdistas con respecto a las clases medias y el campesinado, etc.); b) la crítica a la estrategia del frente popular, esto es, la idea de que las fuerzas socialistas deben establecer alianzas estratégicas con la burguesía democrática; c) la crítica a la burocracia stalinista, en particular, al régimen policíaco, sobre la propia clase obrera, instalado en la URSS desde fines de los años 20.
El debate que presento arranca con comentarios del día 28 de febrero y llega hasta los comentarios del día 5 de abril de 2012. La primera parte se dedica, principalmente, a la discusión de la consigna del control obrero, y sus connotaciones: Programa de Transición y consignas transicionales, concepción de Lenin y Marx en relación al tema, programa para intervenir en las guerras, agitación y propaganda en la actividad de los marxistas. Globalmente he llamado a esta primera sección “Control obrero y consignas transicionales”. Las notas del blog que dan lugar a estos debates son: a) la dedicada a ferrocarriles, estatización y control obrero; b) a Rosa Luxemburgo y el control obrero; c) Una respuesta a una crítica desde Venezuela; d) una síntesis del debate sobre control obrero.
En una segunda parte se discute la posición del trotskismo sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, tema que es básico para el programa de Transición. Aunque ya se estaba discutiendo la cuestión, se delimita más claramente con la publicación de la nota sobre Trotsky y el desarrollo de las fuerzas productivas.
En lo posible he tratado de agrupar los planteos y las respuestas, pero no siempre ha sido posible. Por otra parte, he decidido suprimir, en esta nota, la sección Comentarios. La idea es evitar una espiral de nuevos comentarios sobre los comentarios.

Por último, una reflexión: en el curso de la polémica muchas veces he pedido que se redujeran los comentarios, porque constituían verdaderas notas, y de esta manera se desvirtuaba el blog. Planteé al respecto que también podían discutir escribiendo artículos desde sus blogs partidarios.  En varias ocasiones, en el curso del debate, estos pedidos me valieron la acusación de “anti-democrático”. El hecho es que el debate abarca unas 200 páginas en Word, y mis críticos han ocupado, aproximadamente, la mitad de las mismas. Que cada cual entonces saque sus conclusiones acerca de este aspecto del asunto.


Acceder al debate:
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Debate con el trotskismo

Escrito por rolandoastarita

07/04/2012 a 13:24

La polémica sobre el control obrero

con 44 comentarios

Las notas que he publicado sobre el control obrero han generado un debate bastante intenso en la sección Comentarios de este blog. La respuesta a la crítica de Venezuela recibió (al momento de escribir estas líneas) 145 comentarios. La dedicada a la estatización y control obrero de los ferrocarriles 53 comentarios; y la que trata sobre la posición de Rosa Luxemburgo 23. Varios comentarios fueron casi “notas” (por lo que tuve que pedir, repetidas veces, que respetaran ciertos límites). Muchos fueron bastante virulentos. El promedio diario de entradas al blog saltó de una media de 500, a unas 700 o 750.

Debo confesar que al principio me sorprendí de la repercusión que tenía el asunto. Después de todo, desde hace casi dos décadas vengo planteando estas cuestiones. Luego, reflexionando un poco, concluí que, por alguna razón, esta vez había tocado un nervio muy sensible. Es que el control obrero fue, y es, un pilar de las propuestas del FIT, el Frente de Izquierda que conformaron el Partido Obrero, Izquierda Socialista y el Partido de los Trabajadores por el Socialismo. El FIT tuvo varios cientos de miles de votos, y es la principal fuerza de la izquierda. Además de recibir el apoyo de muchos activistas estudiantiles, sociales y gremiales, el FIT concitó el respaldo de un buen número de intelectuales. Y si bien no todos los que votaron al FIT acuerdan con su programa (es mi caso), la inmensa mayoría de sus votantes seguramente defiende sus propuestas. Entre ellas, el control obrero, que se presenta, ante la opinión pública, como una salida clave a los problemas. Por caso, si hay fuga de capitales, la respuesta del FIT es “control obrero del mercado cambiario”; si la especulación financiera hace estragos, la solución es el “control obrero de los bancos y financieras”; si los ferrocarriles no funcionan, “estatización más control obrero”; si alguien dice que una baja de los impuestos indirectos no genera necesariamente una baja de los precios, se responde con un “por supuesto, es necesario complementar con el control obrero”. En fin, la consigna está a la orden del día. Esto tal vez explique que alguno llegara a decirme (en Comentarios) que lo mío era un ataque, con métodos stalinistas, “a la izquierda”.

Dada la variedad de cuestiones que se tocaron en el cruce de opiniones, es posible que aquellas personas que no tuvieron contacto íntimo con el trotskismo, tengan alguna dificultad para distinguir, dentro de la maraña de argumentos y contraargumentos, dónde está el nudo de las diferencias. Por eso, el objetivo de esta nota es presentar mi argumento “en su meollo”, y examinar algunas de las principales objeciones que se le hicieron. Antes de entrar de lleno en la nota, vuelvo a señalar algo que ya he planteado con anterioridad: mi crítica no implica ninguna descalificación hacia la conducta personal, ni cuestionamiento a las trayectorias de los dirigentes del FIT. Discrepo, y mucho, con los análisis y políticas que defienden. Pero se trata de compañeros de izquierda que mantienen, desde hace décadas, sus posiciones revolucionarias contra viento y marea, y muchas veces en condiciones muy difíciles. En una época de tantos tránsfugas “marxistas” y oportunistas de todos los tonos, no es una cuestión menor. Mi crítica es estrictamente teórica y política.

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Escrito por rolandoastarita

18/03/2012 a 16:51

Escrito en General

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Charla sobre la Revolución Rusa

con 12 comentarios

El 12 de diciembre pasado di una charla sobre la Revolución Rusa, que fue organizada de manera conjunta por la Agrupación Universitaria El Túnel (de la Universidad Nacional de Quilmes) y la Agencia de Noticias (ANT). Aquí va el link para aquellos que les interese.

Tal vez sea conveniente hacer una aclaración previa. No es una charla sobre la Revolución Rusa “en general”, ya que estuvo centrada en el análisis de las principales estrategias políticas que hubo al interior de la izquierda entre 1905 y 1917: la menchevique, la bolchevique (o leninista); y la de Trotsky (una divisoria que he tomado del propio Trotsky).

El tema me ha interesado durante años, ya que estuvo en el centro de las controversias entre las organizaciones stalinistas y las trotskistas. Los primeros, que defendían políticas de alianza con las fracciones “progresistas” de burguesía, en los países adelantados; y con las burguesías “anti-imperialistas, anti oligárquicas y pro-industria” en los países atrasados, decían inspirarse en el Lenin de los años pre-revolucionarios. Los trotskistas respondían -pienso que con razón- que esa línea de hecho repetía la estrategia de los mencheviques. Pero los trotskistas agregaban que el hecho de que la reforma agraria, la convocatoria a la Asamblea Constituyente y la paz sólo se lograran finalmente con la toma del poder por los soviets, dirigidos por los bolcheviques, confirmaba lo acertado de la estrategia de Trotsky. Y ésta fue, efectivamente, la conclusión que sacó Trotsky de la Revolución Rusa (y que luego se habría confirmado, por la negativa, con la Revolución China de 1925-7). Según Trotsky, 1917 habría verificado que en la época del imperialismo y los monopolios no hay ninguna posibilidad de cumplir las tareas de la democracia burguesa a no ser que la clase obrera tome el poder e inicie la transición al socialismo. A esta idea Trotsky le dio un carácter general en sus “Tesis de la revolución permanente”. Según Trotsky, la imbricación entre el cumplimiento de las tareas democráticas y socialistas también imprimiría una dinámica internacionalista a la revolución. Además, y siempre según su interpretación, la política de Lenin a partir de las Tesis de abril, de 1917, representaría una admisión, aunque no explícita, de que la estrategia de la revolución permanente era la correcta.

Dado que durante muchos años milité en corrientes trotskistas, cuando comencé a estudiar críticamente los fundamentos teóricos y políticos de esta corriente, hace ya unos 20 años, fui llevado a revisar también esta interpretación canónica de todos los grupos de la Cuarta Internacional acerca de la pretendida superioridad del abordaje de Trotsky. En esta charla resumo, entonces, lo principal de mi enfoque sobre el asunto.


Ver en Agencia A.N.T.:

http://www.agenciaant.org/home/audiovisual/revolucion-rusa-charla-con-rolando-astarita.html

Ver en Viddler:


¿Qué fue la URSS?

Escrito por rolandoastarita

14/01/2012 a 18:01

¿Control obrero del capitalismo?

con 10 comentarios

A raíz de la fuga de capitales, dirigentes y organizaciones de izquierda (por ejemplo, del Partido Obrero) han planteado la necesidad de que se establezca el control obrero sobre el mercado cambiario, y más en general, sobre los movimientos financieros y los bancos. El control obrero también lo han propuesto como salida para otros problemas. Por caso, cuando se exige la estatización de empresas de servicios públicos, o de industrias básicas (como las empresas energéticas). Extrañamente, dada la importancia que se le otorga, rara vez se precisa para el gran público cuál es su contenido. En esta nota presento los dos contenidos que puede tener el control obrero, y argumento por qué, en la actual coyuntura política, la agitación de la consigna lleva a la colaboración de clases.

Dos tradiciones

En el movimiento obrero mundial ha habido una larga tradición revolucionaria del control obrero, vinculada a la formación de órganos de poder. Es que cuando los trabajadores elegían, en coyunturas de alta tensión revolucionaria, comités de huelga, y éstos comenzaban a extenderse a más y más empresas -y eventualmente, a los soldados, campesinos, etcétera- surgía un poder que comenzaba a disputarle a la clase dominante no sólo el control de los centros de producción, sino también el dominio territorial y político general. Ya Marx hablaba de los comités obreros en la revolución de 1848; luego, fue la Comuna de París, de 1871; y más tarde los soviets (o consejos) en Rusia, en 1905 y en 1917; también los consejos obreros en las revoluciones fallidas de Alemania y Hungría; y los embriones de poder obrero en España en los 30; en las revoluciones de Alemania de 1953, y Hungría de 1956; o en Bolivia, en 1952, para citar algunos casos salientes. Todas estas experiencias fueron producto de ascensos revolucionarios, y cuestionaron (o apuntaron a hacerlo) el poder de la clase capitalista; o de la burocracia stalinista, en Alemania y Hungría. Éste es el contenido que tuvo la agitación por el control obrero en el marxismo. Por eso, nunca fue una consigna para ser lanzada de manera aislada, ya que jamás podía ser instrumentada en un sentido crítico y subversivo por fuera de las organizaciones de poder obrero, y de los programas que éstas asumieran. En particular, sin organizaciones de base de las masas sublevadas, no hay poder dual, y por lo tanto no hay medios para establecer ningún control. Pero la dualidad de poderes no se establece por decreto. En su Historia de la Revolución Rusa, Trotsky escribió que “la dualidad de poderes sólo surge allí donde chocan de modo irreconciliable las dos clases, solo puede darse, por lo tanto, en épocas revolucionarias y constituye, además, uno de sus rasgos fundamentales”.

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Escrito por rolandoastarita

21/11/2011 a 20:02

Respuesta a crítica del PTS

con 57 comentarios

En una nota anterior critiqué la política del PTS de exigir la renuncia del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, junto a la apertura de los archivos de la SIDE y la formación de una Comisión Investigadora. En una nota que lleva por título “Propagandismo, sectarismo y política revolucionaria (una polémica con Rolando Astarita)”, en el blog del IPS, Diego Lotito, responde a mi crítica (véase
http://www.ips.org.ar/?p=3775
)
. Esta crítica fue reproducida en otros blogs cercanos al PTS. Respondo a las cuestiones principales. A pesar de tratarse de una polémica que atañe a las tácticas trotskistas, pienso que puede ser de interés para la gente interesada en temas de política en general.

Escarmentando al capital”

Mi crítico escribe: “Ahora, le preguntamos a Astarita: imponer la renuncia, en esta coyuntura concreta, de nada menos que el Jefe de Gabinete de CFK, ¿no implicaría una dura derrota para el gobierno? O supongamos, si mediante la movilización obrera y popular se impusiera que el Congreso Nacional, el mismísimo parlamento burgués, destituyera a Fernández –atribución que el Congreso posee desde 1995, aunque no la hizo efectiva en ningún caso–, ¿seguiría todo igual? ¿No sería esto una victoria para el movimiento obrero y popular, y un escarmiento a la burguesía, en tanto y en cuanto su personal político (actual y futuro) quedaría condicionado por una relación de fuerzas más desfavorable respecto a nosotros? Después de haberse desarticulado la patraña contra Sobrero y haber sido derrotado el gobierno, ¿sería o no una nueva derrota la renuncia de Aníbal Fernández, desprestigiado por esta derrota previa? Sí, lo sería. En este sentido, ¿mejoraría esto la posición de la clase obrera? Categóricamente”.

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Escrito por rolandoastarita

12/10/2011 a 17:38

Caso Sobrero: ¿exigimos la renuncia de Fernández?

con 45 comentarios

El martes 4 Rubén Sobrero y Leonardo Portorreal fueron excarcelados, pero continúan imputados en la causa por la quema de los trenes. Por ahora, Sobrero y Portorreal no pueden salir del país, ausentarse de sus domicilios por más de 48 horas y deben presentarse una vez por mes en el juzgado. Esto a pesar de que se evidenció que se trató de una causa armada. El propio juez ahora trata de despegarse del asunto, sugiriendo que fue víctima de una maniobra de la policía (por lo que decidió entregar la investigación a la Secretaría de Inteligencia). Una excusa estúpida para disimular el papelón. Por su parte, el gobierno mantiene silencio, después de haber respaldado al juez cuando mandó detener a Sobrero y Portorreal.

Ante este escenario, algunos dirigentes de la izquierda están exigiendo las renuncias del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández y del juez Yalj, así como la apertura de los archivos de la SIDE y la formación de una comisión investigadora, independiente y con plenos poderes, que eche luz sobre cómo se armó la causa y también sobre las relaciones entre el Gobierno y la empresa. Christian Castillo, dirigente del PTS y candidato a vicepresidente por el FIT, formuló este reclamo. Esta clase de demandas son muy comunes en la izquierda. Es que parece “lógico” que si el juez X y el ministro Y estuvieron a la cabeza del escándalo, exijamos sus renuncias. Y si sospechamos que la SIDE nos está vigilando, reclamemos por la apertura de sus archivos y el despido de los funcionarios involucrados. También parece lógico que todo esto lo haga alguna “comisión con plenos poderes”. Todo entonces es muy “lógico”…. pero en un mundo en que no existiera el poder del Estado, la lucha de clases y el dominio del capital. Es que en el mundo concreto en que vivimos, pienso que estas demandas no llevan a ningún lado; y son funcionales a la propaganda que tiende a presentar todo como producto de errores de personas. El sistema en sí no es el problema, lo que fallan son las personas, viene a decir el mensaje subyacente. Aquí habrían actuado mal un juez y un jefe de gabinete, de manera que hay que reemplazarlos; por este camino, podría llegarse a un Estado más democrático, más tolerante, etc. El foco de la atención está puesto en los personajes.

La renuncia del fusible

La idea que defiendo es opuesta a la anterior. Sostengo que la crítica debe apuntar al fondo del problema, porque el ataque a Sobrero no es producto del odio personal de Aníbal Fernández a los “troskos”, sino el resultado de una orientación del Estado en defensa del capital. Fernández se puede haber equivocado en su instrumentación, y es posible que en algún momento sea reemplazado, debido a su manifiesta ineptitud para la tarea. Pero es ineptitud en la defensa de los intereses de la clase dominante; no se lo desplazará por defender al capital -y atacar a la izquierda- sino por hacerlo mal. El cambio no modificará las cosas de alguna manera sustancial.

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Escrito por rolandoastarita

06/10/2011 a 13:28

Salarios en Ricardo y una interpretación equivocada

con 7 comentarios

Un aspecto de la respuesta de Altamira y Ramal, que no analicé en mi anterior nota, se refiere a la teoría del salario que le atribuyen a David Ricardo. Escriben: “…. Ricardo sostenía que “en virtud del efecto del principio de población sobre el incremento de la humanidad, los salarios más bajos nunca continúan por mucho tiempo por encima de la tasa que la naturaleza y las costumbres demandan para el sostenimiento de los obreros” (Ricardo, Principios…). Para Marx, en cambio, el “elemento histórico o social que entra en el valor del trabajo puede dilatarse o contraerse e incluso extinguirse del todo, de tal modo que sólo quede en pie el límite físico” (énfasis mío).

Esto es, Marx consideraba el “elemento histórico y social” en la determinación del valor de la fuerza de trabajo, en tanto Ricardo pensaría, siempre según esta interpretación, que el “precio natural” del salario se igualaba con la canasta determinada por las necesidades meramente fisiológicas. Por su parte, en un artículo que lleva como título “Algo más sobre los impuestos al consumo”, en PO 1193, 8/9/11, Pablo Rieznik insiste en la idea: “El economista político clásico, David Ricardo, consideraba que el valor del salario giraba en torno de un “precio natural” fijado por el valor de las mercancías que aseguraban la subsistencia del trabajador”. Luego de referirse a la ley de bronce de los salarios de Lasalle, Rieznik agrega una larga cita de Marx en la cual critica la idea de que los salarios debieran permanecer al nivel del mínimo de subsistencia. Parece entonces que estamos ante una idea “consolidada” en el Partido Obrero, de que en Ricardo los salarios naturales están establecidos al nivel de subsistencia.

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Escrito por rolandoastarita

10/09/2011 a 12:59

Respuesta a crítica de Altamira y Ramal

con 30 comentarios

En Prensa Obrera Nº 1192, del 1/09/11, Jorge Altamira y Marcelo Ramal publicaron una nota titulada “La reivindicación contra los impuestos al consumo”, en respuesta a mi nota “El FIT y los impuestos indirectos”, publicada en este blog. La idea que expuse en esa entrada es que la estructura impositiva no determina, en una coyuntura determinada, el valor de la fuerza de trabajo. En su respuesta, Altamira y Ramal sostienen, centralmente, que el cambio de la estructura impositiva afecta a la determinación de la fuerza de trabajo si va acompañada de un programa de transición al socialismo, que incluya la apertura de los libros comerciales de las empresas y el control obrero de la producción. Mi respuesta a la crítica de Altamira y Ramal parte de afirmar que estoy de acuerdo en que un gobierno revolucionario, que aplique un programa de transición al socialismo, puede darle un sentido enteramente progresista al cambio de la estructura impositiva. Pero esto no altera el planteo que hice en la nota criticada por Altamira y Ramal. Allí afirmé que en condiciones “normales” de dominio burgués (esto es, en una situación no revolucionaria), el cambio de la estructura impositiva no modifica la tasa de explotación. Esto es, en tanto la clase obrera no pueda establecer un poder por sobre el poder de la burguesía (es la manera de establecer el control obrero), el cambio de la estructura impositiva no altera nada sustancial.

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Escrito por rolandoastarita

09/09/2011 a 13:53

FIT, Marx y los impuestos indirectos

con 33 comentarios

En los últimos días Jorge Altamira, principal candidato del FIT, planteó que el Frente levanta como consigna reivindicativa la eliminación del IVA (impuesto al valor agregado), por considerarlo una forma de elevar los salarios. El IVA sería reemplazado por impuestos directos a las plusvalías. Altamira sostuvo que la abolición de los impuestos indirectos es una demanda “natural” de un socialista. Sin embargo, no encontré hasta el momento ninguna fundamentación teórica -tratándose del FIT, se supone que debería basarse en la teoría del valor y de la plusvalía- del porqué de esta demanda. Pero las reivindicaciones que se formulan desde las organizaciones marxistas tiene que sustentarse en un análisis de las relaciones sociales subyacentes. En este respecto, tengamos en cuenta que el “buen sentido común” no siempre es un buen consejero. Por ejemplo, así como desde “lo inmediatamente evidente” parece natural elevar los salarios eliminando el IVA, también se podría sostener que los salarios (también las pensiones y seguros de desempleo, etc.) se pueden aumentar elevándolos directamente el 21% (=IVA); con lo cual se lograría, además, que los que viven de las plusvalías sigan pagando el impuesto. En términos de “sentido común”, la segunda parece una mejor opción. Pero por este camino, la discusión amenaza estancarse en el enfrentamiento entre dos “sentidos comunes”. Para evitarlo, es necesario un análisis de los impuestos basado en la teoría del valor. El punto que vamos a sostener en esta nota es que el valor de la fuerza de trabajo no depende de la estructura impositiva. Esta cuestión conecta con el hecho de que, en la teoría de Marx, así como en la de Ricardo, los salarios están dados, de manera que las ganancias son un “resto”, del que se pagan todos los impuestos.

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Escrito por rolandoastarita

18/08/2011 a 15:08

Escrito en Economía

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Por qué votaré al FIT

con 28 comentarios

Algunos amigos me escribieron pidiéndome opinión acerca de la reciente conformación del Frente de Izquierda, en el que participan el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista y algunos otros grupos. También un militante del FIT me preguntó si estaba dispuesto a firmar una declaración que está circulando, en apoyo al frente. En esta breve nota respondo estas preguntas (al pasar, de todas formas no creo que mi opinión en esto sea importante; mis ideas son muy marginales, y rechazadas por la mayoría de la izquierda).

Empiezo diciendo que voy a votar en las primarias de agosto y en octubre por el FIT. Lo hago por dos motivos centrales, que están conectados. En primer lugar, porque estoy en contra de la medida proscriptiva del gobierno, que ha dispuesto un sistema electoral destinado a eliminar y acallar las voces minoritarias, y entre ellas, a la izquierda. Para presentarse a elecciones en octubre el FIT deberá obtener como mínimo 300.000 votos en las “primarias” de agosto, un umbral difícil de conseguir. En segundo término, porque estoy a favor de que se exprese una corriente que declara que el centro de su campaña es la defensa de reivindicaciones elementales de la clase trabajadora. Jorge Altamira, candidato a presidente del FIT, ha precisado recientemente que los ejes de la campaña del FIT son: a) el 82% móvil para los jubilados; b) acabar con los tercerizados y la precarización del trabajo; c) un salario mínimo de $5000, que es la canasta básica que han establecido varias instituciones para la familia tipo. Es importante que una corriente de izquierda levante estas reivindicaciones en la campaña de octubre, y que de ser posible las amplifique en el Parlamento. También que denuncie a la burocracia sindical y sus patotas, y luche por la democratización de los gremios, que ha sido otro eje de la actuación de las organizaciones del FIT. Agregaría la necesidad de generalizar y aumentar el seguro de desempleo, tema que debería ser contemplado como un cuarto eje reivindicativo por el FIT.

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Escrito por rolandoastarita

17/05/2011 a 10:46

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URSS: Respuesta a una crítica trotskista

con 34 comentarios

En la nota “¿Qué fue la URSS? (2)” critiqué la tesis trotskista que sostiene que la URSS fue un Estado obrero. Esteban Mercatante, del Partido de los Trabajadores por el Socialismo, publicó una crítica a mi posición, que lleva por título “Qué fue la URSS. Polémica con Rolando Astarita”. Aquí respondo a su crítica, y aprovecho para profundizar en la caracterización de la URSS.

La médula de la crítica

El punto de partida de mi rechazo de la tesis “la URSS fue un Estado proletario” es que el Estado obrero se caracteriza por la lucha en pos de la abolición de la sociedad de clases, y se identifica con la transición al socialismo (utilizo los términos Estado obrero y dictadura del proletariado como sinónimos). Dado que el Estado soviético, por lo menos a partir de los años 30, se opuso activamente a la transición al socialismo, sostengo que no puede ser considerado un Estado obrero. Esta afirmación se ve reforzada, según mi argumento, por dos circunstancias. En primer lugar, por el hecho de que la burocracia había establecido una relación de explotación sobre la clase obrera; y en segundo término porque la propia clase obrera no se identificaba con ese Estado. La crítica que me realiza Esteban Mercatante (en adelante EM) se sostiene en la idea de que la dictadura del proletariado no se caracteriza por la transición al socialismo, sino por la estatización de los medios de producción. Si los medios de producción están estatizados, afirma EM, estamos en presencia de un Estado obrero, al margen de que esté, o no, en transición al socialismo. EM escribe: “El Estado obrero es una forma transitoria, que expresa el inicio de la superación del capitalismo, sin que se pueda afirmar que se ha llegado al socialismo. Es una supervivencia de la sociedad capitalista; expresa que siguen existiendo clases sociales, y por lo tanto relaciones de opresión. Esta caracterización del Estado como obrero porque se apoya en la propiedad nacionalizada, no dice nada sobre la marcha de la transición” (énfasis mío). La idea es que la dinámica de esta sociedad no tiene importancia a los efectos de definir el carácter de clase del Estado.

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Escrito por rolandoastarita

14/04/2011 a 18:00

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Países árabes: Acerca de complots y manipulados

con 24 comentarios

Vuelvo a la rebelión en el mundo árabe. Gente amiga me ha preguntado por qué estoy tan obsesionado con el tema. La respuesta es simple. Porque considero que estamos ante un movimiento de proporciones gigantescas, ante uno de esos pasos que dan los explotados y oprimidos, que marcan época. Millones se han levantado en muchos países, enfrentando a regímenes dictatoriales, brutales. Me dirán que luchan por reivindicaciones burguesas (libertad de opinión, de reunión, elecciones y parlamento, derecho a defensa en juicio, etc.) y que continúa la explotación del capital, y no puedo menos que acordar. Pero también he explicado en otras notas que no es lo mismo una dictadura que una democracia burguesa. Pero por sobre todas las cosas, es inmensamente progresivo lo que se está dando en el mundo árabe desde la perspectiva de la lucha por el socialismo. Es que incluso en Rusia, donde existió la experiencia revolucionaria más profunda y extendida (formación de soviets), hubo que pasar por la democracia (¿qué fue si no el llamado a la Asamblea Constituyente por los soviets?). Esto le parecerá inaceptable al sectario, pero es el camino que siguen las masas cuando quieren tomar sus destinos en sus propias manos.

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Escrito por rolandoastarita

03/04/2011 a 12:54

Los marxistas y la lucha contra dictaduras

con 27 comentarios

La discusión sobre Libia, y más en general sobre el carácter de los movimientos populares contra dictaduras, ha puesto en primer plano la política que deberían adoptar los marxistas. No me refiero a cuestiones tácticas, sino a una postura estratégica general. En este respecto, una posición que cosecha muchas adhesiones es la que sostiene que los marxistas no deben comprometerse en la defensa de las libertades democráticas burguesas, ya que una democracia capitalista no deja de ser una dictadura del capital. Los marxistas, sigue el razonamiento, deben concentrarse en promover la lucha contra el Estado capitalista y la propiedad privada. En el caso de los movimientos de los países árabes, no tiene importancia decidir si uno de los bandos encarna regímenes democráticos, y otro regímenes dictatoriales bonapartistas, porque la clase trabajadora no puede ganar nada con uno u otro. En otras notas he presentado argumentos en contra de esta posición. Pienso que si bien una democracia capitalista sigue siendo una dictadura del capital, genera mejores condiciones para la organización de los trabajadores, para ejercer la crítica y desarrollar actividades de propaganda y denuncias. Además, en la medida en que existen dictaduras, se allana el camino para que se imponga el discurso liberal burgués, que sostiene que la causa de los problemas de los trabajadores no es el sistema capitalista, sino la falta de democracia. Por eso Lenin decía que la democracia burguesa puede dar lugar a una lucha más abierta contra el capital. En apoyo a esta postura cité varias veces los casos en que los marxistas tomaron partido; por ejemplo, en la lucha de la República española contra el golpe de Franco. Además, en la nota sobre Marx y la ética, he presentado argumentos a favor de una política que tome en cuenta las reivindicaciones de libertad y democracia, en los marcos de una crítica a la sociedad capitalista.

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Escrito por rolandoastarita

02/04/2011 a 16:02

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Conquistas democráticas y críticas trotskistas

con 29 comentarios

Mi posición acerca de los acontecimientos en Egipto y Libia me ha valido críticas provenientes no solo del campo “nacional”, sino también del trotskismo (pueden leerse en http://www.kaosenlared.net). La discrepancia está en la relación entre democracia y capitalismo, una cuestión que ha generado un verdadero rompecabezas para el movimiento trotskista. Antes de continuar, preciso que por “movimiento trotskista” comprendo a todos los grupos o autores que reivindican el programa fundacional de la Cuarta Internacional, el Programa de Transición (en adelante PT).

El problema central es que para los defensores del PT es inadmisible mi afirmación de que puedan existir revoluciones, o movimientos, de naturaleza burguesa o pequeño-burguesa, que representen avances democráticos, o reformistas democráticos. He aclarado muchas veces que se trata de libertades democráticas, que no acaban con la explotación del capital, pero no por ello dejan de constituir reformas, o mejoras. El conflicto surge porque al afirmar esto, estoy yendo contra una de las “verdades” del programa y del enfoque trotskista. Es que en el PT se afirma que

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Escrito por rolandoastarita

19/03/2011 a 12:58

Métodos de discusión en ámbitos de izquierda

Reproduzco, con apenas alguna modificación, un texto que escribí en diciembre de 2006. El mismo es motivado por las formas de polemizar que aparecieron en algunos “Comentarios”.

Una de las cosas que más daño ha causado a los movimientos de izquierda, en particular a los que se reclaman marxistas, han sido las formas y métodos mediante los cuales se “zanjan” los debates políticos e ideológicos. Es un hecho común que ante diferencias se lanzan invectivas injuriosas y calumnias del más diverso tipo. Para no generalizar en abstracto, presento ejemplos tomados de mi experiencia personal. Por caso, cuando critiqué la apología de Hebe Bonafini a los ataques a las Torres Gemelas, y su apoyo a Bin Laden, fui acusado por la propia Bonafini de ser un “agente del gobierno Radical para destruir a la Universidad de las Madres”. Esta acusación fue apoyada por grupos de izquierda, e incluso por distinguidos intelectuales, como el señor Néstor Kohan. Otro ejemplo: por haber opinado que la URSS desde décadas antes de su caída ya había dejado de ser un Estado proletario, fui acusado por un escritor del Partido Obrero de ser un “cruzado” contra el socialismo. Esto es, que habría jurado luchar fanáticamente contra el socialismo. Otro ejemplo: la postura contraria a la consigna de “seis horas de trabajo para bajar la desocupación” me valió el calificativo de “enemigo de la clase obrera” por parte de algún grupo. Otro ejemplo: la posición favorable a la libertad de opinión y discusión en los partidos de izquierda -y en los países que se llaman socialistas- ha llevado a muchos a denunciarme por “provocador”, “agente infiltrado” y  “personaje con objetivos oscuros, dispuesto a destruir a la izquierda”.

En fin, éstos son algunos ejemplos tomados de mi experiencia como militante de izquierda. Pero podría citar decenas de casos de compañeros y compañeras que han sido acusados de cosas todavía más terribles. Tres son los argumentos más comunes con que se defienden estos procedimientos.

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Escrito por rolandoastarita

15/03/2011 a 12:17

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Estatismo burgués y socialismo

con 19 comentarios

Uno de los problemas más importantes que se discutieron históricamente, y se siguen discutiendo, dentro de la izquierda, es si las estatizaciones son progresistas, y deben ser apoyadas –críticamente o no– por los trabajadores. Al respecto existen dos posturas.

Por un lado, están los que piensan que las estatizaciones son siempre progresistas, y que incluso nos acercan al socialismo. Así, en la mayoría de los partidos de izquierda se piensa que, en sí misma, cualquier estatización es progresista. E incluso algunos sostienen que las nacionalizaciones nos acercan, de alguna manera, al socialismo. Por ejemplo, hace poco tiempo el dirigente trotskista Jorge Altamira sostuvo, en la TV, que si se estatizara el sistema financiero, nos acercaríamos al socialismo. Para esto bastaría, sostuvo Altamira, con reemplazar en la dirección del Estado a Obama o Sarkozy por dirigentes obreros.

La otra posición, que defiendo, sostiene que las estatizaciones capitalistas en sí mismas no tienen nada de progresivo; y que los trabajadores deberían mantener una postura de independencia de clase. Este enfoque lo encontramos en la tradición del marxismo, y hasta principios de siglo XX.

La tradición en Marx, Engels y Tercera Internacional

Es importante destacar que Marx y Engels jamás plantearon que la clase obrera debiera exigir la estatización burguesa de los medios de producción. En El Manifiesto Comunista propusieron un programa que planteaba la estatización, pero en el marco de una revolución obrera triunfante. En otras palabras, se trata del programa de transición al socialismo, que encararía un gobierno revolucionario, no un gobierno burgués. Luego, cuando tuvieron oportunidad, ambos se pronunciaron en contra de que la clase trabajadora se embanderara detrás del programa de las estatizaciones burguesas. Así, por ejemplo, Marx no apoyó la demanda de estatización de la renta de la tierra en EUA, a pesar de que la consigna era muy popular. Y explicó que esa consigna solo la había adoptado, en El Manifiesto Comunista junto a otras medidas de transición (carta a Sorge, 30 junio 1881).

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Escrito por rolandoastarita

12/07/2010 a 16:59

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