Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Entradas etiquetadas ‘Trotsky

Corrupción y capitalismo (2)

con 9 comentarios

Continuación de la parte (1)

Estado, capital en general y capitalistas

La posibilidad de que la corrupción se transforme en una palanca de acumulación reconoce un anclaje, en última instancia, en la contradicción que existe entre las funciones del estado, en tanto representante de los intereses del capital “en general”, por un lado, y los intereses de los capitales particulares, por el otro. Es a través de esta articulación específica que se despliegan las tensiones y conflictos en torno a la problemática de la corrupción.

El enfoque teórico más general de lo que sigue es tributario de la “escuela de la derivación”. La idea es que las leyes del movimiento del modo de producción capitalista, que actúan como tendencias, se relacionan siempre con el capital social total; pero éste sólo existe bajo la forma de capitales particulares, los cuales necesitan las condiciones materiales adecuadas para desplegar el proceso de valorización. El problema es que muchas de esas condiciones no pueden ser creadas por los capitales en particular; a veces, porque se trata de actividades que no rinden beneficios, otras veces porque no tienen la envergadura necesaria para encararlas, o por otras razones. “Se requiere entonces una institución especial que no esté sujeta a las limitaciones del propio capital, una institución cuyos actos no estén determinados así por la necesidad de producir plusvalor, una institución que es especial en el sentido de estar ‘junto a la sociedad burguesa y el margen de ella’ (Marx y Engels)” (Altvater, p. 91).

Esta institución es, por supuesto, el estado; “una forma específica que expresa los intereses generales del capital” (idem, p. 92). Por eso, el estado, junto a la competencia, “es un momento esencial en el proceso de reproducción social del capital” (idem), que por su naturaleza tenderá a expresar los intereses del capital en general. Pero esto no ocurre libre de contradicciones, ya que “el capital en general” solo existe a través de la guerra competitiva de los capitales singulares. De aquí que haya múltiples fuentes de tensiones. Por caso, el estado requiere trabajo burocrático (además del ideológico y represivo) que implica gasto improductivo. Ello implica un drenaje de plusvalía (a través de los impuestos), que cada capital en particular intentará reducir al máximo, pero que en interés del capital en general, no pueden bajar de ciertos mínimos. Asimismo, en muchas ocasiones el estado debe garantizar los intereses generales, por sobre intereses particulares. Por ejemplo, cuando impone reglamentaciones por las “deseconomías externas” que generan determinadas actividades (por caso, contaminación ambiental). Y a veces el estado debe imponerse sobre el conjunto del capital, para defender el interés de este mismo capital en general. Para dar un ejemplo histórico, en los orígenes del capitalismo industrial el afán desmedido de ganancias y la explotación pusieron en peligro la existencia misma de la clase obrera, por lo cual el estado británico impuso restricciones (a la jornada laboral, al trabajo infantil, etc.), a fin de preservar a “la gallina de los huevos de oro”.

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Escrito por rolandoastarita

08/05/2013 a 13:05

Sindicato de policías, ¿consigna socialista?

con 39 comentarios

Por estos días, en “Comentarios”, me han preguntado qué opino sobre la demanda de formación de un sindicato de policías (también de gendarmes, prefectos, personal del servicio penitenciario). Dirigentes gremiales de la CTA y la CGT se han manifestado a favor de la idea; incluso ya hay un embrionario sindicato de la policía, que tiene el apoyo de Pablo Micheli. También algunos partidos de izquierda están reclamando, desde hace años, el derecho a la sindicalización de la policía. Naturalmente, el tema se ha puesto en primer plano con el conflicto de los gendarmes y prefectos. En esta nota presento algunas reflexiones sobre el asunto, y explico por qué entiendo que los socialistas no deberían apoyar la demanda.

Compañeros trabajadores que enfrentan el ajuste”

El argumento central de los dirigentes sindicales que abogan por la formación de sindicatos del personal de las fuerzas de seguridad, es que se trata de trabajadores que deben gozar de los mismos derechos que cualquier otro asalariado. En los partidos de inspiración marxista que defienden la idea, el argumento es un poco más sofisticado. Se sostiene que, si bien los policías y gendarmes forman parte de los cuerpos represivos del estado, provienen del pueblo y venden su fuerza de trabajo. Por eso, habría una contradicción entre el rol represivo del aparato del que forman parte, y el hecho de que son asalariados, con intereses y demandas comunes con el resto de los trabajadores. ¿Por qué no aprovechar esta contradicción y ganarlos para la causa de la clase obrera o del socialismo? Después de todo, dice el argumento pro sindicato, los gendarmes y prefectos están enfrentando el plan de ajuste del gobierno K, igual que otros asalariados. El movimiento tiene la misma progresividad de cualquier otra lucha de los trabajadores.

Más en general, y debido a la crisis capitalista, en muchos países los policías han comenzado a rebelarse. Para citar algunos ejemplos: en Portugal, el Sindicato Unido de la Policía planteó que estaría del lado de los manifestantes, porque “somos ciudadanos antes que policías”. En Grecia, a principios de septiembre, se llegó a un enfrentamiento entre policías en huelga y policías anti motines, porque los primeros querían impedir que los anti motines salieran de sus cuarteles para ir a reprimir manifestantes. En Inglaterra, la policía ha participado en manifestaciones y está amenazando con una huelga (que está prohibida) porque el gobierno ha adelantado un programa de recortes de salarios, despidos y aumento de la edad de jubilación de los policías. En Brasil, hubo huelgas en varios estados y en Río de Janeiro, por aumentos de salarios; en Bahía se produjeron choques de la policía con las fuerzas de seguridad enviadas por el gobierno. En Bolivia, hubo acuartelamientos y manifestaciones, por reivindicaciones salariales; en 2003 se produjeron violentos enfrentamientos con la guardia presidencial. En conclusión, sigue el razonamiento, no hay motivo alguno para no estar detrás de estos reclamos: son parte de la lucha general contra las políticas de austeridad y ajuste del capitalismo.

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Escrito por rolandoastarita

06/10/2012 a 12:18

Debate con el trotskismo

A raíz de mi crítica a la agitación hoy de la consigna del control obrero en Argentina, se desató una fuerte polémica en el blog, en la sección Comentarios. Muchos trotskistas escribieron largos comentarios (en algunos casos, fueron prácticamente notas). A la mayoría les respondí; otros fueron respondidos por otros participantes del blog. Posiblemente éste sea uno de los debates más extensos que se puedan exhibir entre marxistas no trotskistas y marxistas trotskistas, al menos en Argentina. De manera bastante desordenada, como no podía ser de otra manera, dada las características de la sección, se fueron tocando prácticamente todos los temas importantes. De alguna manera, terminé reproduciendo mucho de lo que ya había escrito en la Crítica al Programa de Transición, en los textos sobre trotskismo y fuerzas productivas (algunos en el blog), y otros escritos. Por supuesto, no se trató acerca de la caracterización de la URSS de Trotsky (en el blog la he analizado aquí y también aquí); y solo parcialmente su teoría de la revolución permanente, con la que tampoco acuerdo.
Dado que el debate estuvo centrado en mis críticas a Trotsky y el trotskismo, en esta presentación quiero destacar que, a pesar de esta crítica, sigo reivindicando en Trotsky tres de sus planteos fundamentales de su actividad posterior a la muerte de Lenin: a) su crítica al ultraizquierdismo “del tercer período” (negativa a distinguir entre la democracia burguesa y el fascismo, políticas ultraizquierdistas con respecto a las clases medias y el campesinado, etc.); b) la crítica a la estrategia del frente popular, esto es, la idea de que las fuerzas socialistas deben establecer alianzas estratégicas con la burguesía democrática; c) la crítica a la burocracia stalinista, en particular, al régimen policíaco, sobre la propia clase obrera, instalado en la URSS desde fines de los años 20.
El debate que presento arranca con comentarios del día 28 de febrero y llega hasta los comentarios del día 5 de abril de 2012. La primera parte se dedica, principalmente, a la discusión de la consigna del control obrero, y sus connotaciones: Programa de Transición y consignas transicionales, concepción de Lenin y Marx en relación al tema, programa para intervenir en las guerras, agitación y propaganda en la actividad de los marxistas. Globalmente he llamado a esta primera sección “Control obrero y consignas transicionales”. Las notas del blog que dan lugar a estos debates son: a) la dedicada a ferrocarriles, estatización y control obrero; b) a Rosa Luxemburgo y el control obrero; c) Una respuesta a una crítica desde Venezuela; d) una síntesis del debate sobre control obrero.
En una segunda parte se discute la posición del trotskismo sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, tema que es básico para el programa de Transición. Aunque ya se estaba discutiendo la cuestión, se delimita más claramente con la publicación de la nota sobre Trotsky y el desarrollo de las fuerzas productivas.
En lo posible he tratado de agrupar los planteos y las respuestas, pero no siempre ha sido posible. Por otra parte, he decidido suprimir, en esta nota, la sección Comentarios. La idea es evitar una espiral de nuevos comentarios sobre los comentarios.

Por último, una reflexión: en el curso de la polémica muchas veces he pedido que se redujeran los comentarios, porque constituían verdaderas notas, y de esta manera se desvirtuaba el blog. Planteé al respecto que también podían discutir escribiendo artículos desde sus blogs partidarios.  En varias ocasiones, en el curso del debate, estos pedidos me valieron la acusación de “anti-democrático”. El hecho es que el debate abarca unas 200 páginas en Word, y mis críticos han ocupado, aproximadamente, la mitad de las mismas. Que cada cual entonces saque sus conclusiones acerca de este aspecto del asunto.


Acceder al debate:
[varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como]
Debate con el trotskismo

Escrito por rolandoastarita

07/04/2012 a 13:24

Trotsky y el estancamiento de las fuerzas productivas

con 263 comentarios

En repetidas oportunidades, al discutir los fundamentos programáticos del movimiento trotskista, he afirmado que Trotsky tenía una visión “estancacionista” del capitalismo del siglo XX. Más precisamente, sostuve que Trotsky pensaba que, a partir de 1914, el sistema capitalista había entrado en una nueva época, caracterizada por la “decadencia y la descomposición”, ya que las fuerzas productivas habrían dejado de crecer, a nivel mundial. Esta visión no lo llevaba, sin embargo, a una tesis del tipo “crisis sin salida”, ya que admitía que el capitalismo podía experimentar fases de auge, y que también podía haber desarrollo de las fuerzas productivas en ciertas regiones. Pero sostenía que, tendencialmente, “la curva básica” del desarrollo tenía pendiente negativa (o a lo sumo, era horizontal), ya que las durante las recuperaciones, o auges del ciclo, las fuerzas productivas, a nivel general, no superaban los niveles previos a la crisis. Por eso también creía que el desarrollo de una región solo podía obtenerse al costo del estancamiento y retroceso de otra.

Los trotskistas en Argentina -al menos, la inmensa mayoría de ellos- sostienen que esta caracterización de Trotsky de la época iniciada con el estallido de la Primera Guerra mundial sigue siendo correcta, en lo esencial. En varias notas he planteado que no hay evidencia empírica alguna que avale esas afirmaciones, y también he explicado por qué considero que no hay razones teóricas para sostener que, a partir de 1914, las fuerzas productivas ya no podrían desarrollarse. Esto es, la “curva básica” podía ser ascendente. Frente a estos argumentos, en los últimos tiempos algunos trotskistas me respondieron (puede verse en los “Comentarios” a las notas sobre control obrero) diciendo que yo había tergiversado el pensamiento de Trotsky. En esta nota demuestro que Trotsky efectivamente sostuvo lo que he afirmado que sostuvo.

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Escrito por rolandoastarita

26/03/2012 a 18:58

La polémica sobre el control obrero

con 44 comentarios

Las notas que he publicado sobre el control obrero han generado un debate bastante intenso en la sección Comentarios de este blog. La respuesta a la crítica de Venezuela recibió (al momento de escribir estas líneas) 145 comentarios. La dedicada a la estatización y control obrero de los ferrocarriles 53 comentarios; y la que trata sobre la posición de Rosa Luxemburgo 23. Varios comentarios fueron casi “notas” (por lo que tuve que pedir, repetidas veces, que respetaran ciertos límites). Muchos fueron bastante virulentos. El promedio diario de entradas al blog saltó de una media de 500, a unas 700 o 750.

Debo confesar que al principio me sorprendí de la repercusión que tenía el asunto. Después de todo, desde hace casi dos décadas vengo planteando estas cuestiones. Luego, reflexionando un poco, concluí que, por alguna razón, esta vez había tocado un nervio muy sensible. Es que el control obrero fue, y es, un pilar de las propuestas del FIT, el Frente de Izquierda que conformaron el Partido Obrero, Izquierda Socialista y el Partido de los Trabajadores por el Socialismo. El FIT tuvo varios cientos de miles de votos, y es la principal fuerza de la izquierda. Además de recibir el apoyo de muchos activistas estudiantiles, sociales y gremiales, el FIT concitó el respaldo de un buen número de intelectuales. Y si bien no todos los que votaron al FIT acuerdan con su programa (es mi caso), la inmensa mayoría de sus votantes seguramente defiende sus propuestas. Entre ellas, el control obrero, que se presenta, ante la opinión pública, como una salida clave a los problemas. Por caso, si hay fuga de capitales, la respuesta del FIT es “control obrero del mercado cambiario”; si la especulación financiera hace estragos, la solución es el “control obrero de los bancos y financieras”; si los ferrocarriles no funcionan, “estatización más control obrero”; si alguien dice que una baja de los impuestos indirectos no genera necesariamente una baja de los precios, se responde con un “por supuesto, es necesario complementar con el control obrero”. En fin, la consigna está a la orden del día. Esto tal vez explique que alguno llegara a decirme (en Comentarios) que lo mío era un ataque, con métodos stalinistas, “a la izquierda”.

Dada la variedad de cuestiones que se tocaron en el cruce de opiniones, es posible que aquellas personas que no tuvieron contacto íntimo con el trotskismo, tengan alguna dificultad para distinguir, dentro de la maraña de argumentos y contraargumentos, dónde está el nudo de las diferencias. Por eso, el objetivo de esta nota es presentar mi argumento “en su meollo”, y examinar algunas de las principales objeciones que se le hicieron. Antes de entrar de lleno en la nota, vuelvo a señalar algo que ya he planteado con anterioridad: mi crítica no implica ninguna descalificación hacia la conducta personal, ni cuestionamiento a las trayectorias de los dirigentes del FIT. Discrepo, y mucho, con los análisis y políticas que defienden. Pero se trata de compañeros de izquierda que mantienen, desde hace décadas, sus posiciones revolucionarias contra viento y marea, y muchas veces en condiciones muy difíciles. En una época de tantos tránsfugas “marxistas” y oportunistas de todos los tonos, no es una cuestión menor. Mi crítica es estrictamente teórica y política.

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Escrito por rolandoastarita

18/03/2012 a 16:51

Escrito en General

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Crítica desde Venezuela y control obrero

con 162 comentarios

En Venezuela existe un sitio de la web, laclase.info, que publica noticias y artículos de izquierda, del cual se pueden recoger interesantes denuncias acerca del régimen chavista, y sobre la situación de la clase obrera venezolana. El sitio es controlado por una organización trotskista, el Partido Socialismo y Libertad. Días pasados, un lector de este blog hizo llegar a laclase.info mi nota sobre los ferrocarriles, en la que critico la consigna del control obrero. Los compañeros de laclase.info le respondieron con un e-mail en el cual, entre otras consideraciones, afirman:

“….a un economicista sectario como Astarita le resulta totalmente extraña la consideración de la conciencia de los trabajadores en lucha y la necesidad de empalmar con la profundización de sus reivindicaciones al calor de la movilización. En general, es enemigo del método marxista de levantar consignas transicionales, esbozado por Marx en su Circular a la Liga de los Comunistas de 1850 y desarrollado por Trotsky en La Revolución Permanente y el Programa de Transición. Si exigimos un salario mínimo igual a la canasta básica, dirá ‘ello es imposible en un marco capitalista, en un país semicolonial, etc.’, si exigimos seguridad social universal, dirá lo mismo. Si planteamos la necesidad de que los trabajadores y los usuarios asuman el control democrático de los trenes, dirá que es utópico. ¿Y qué propone Astarita ante el problema de los trenes en Argentina? Resumiendo su artículo, sería ‘La nacionalización de los trenes puede (o no) ser un paso en la dirección correcta, sin embargo no debemos pedir que pase a control de los trabajadores y los usuarios, hasta tanto no impongamos un Estado obrero’. No propone nada”.

Dado que mucha gente de izquierda comparte este tipo de crítica, considero que puede ser de interés responder los “cargos” de laclase.info a través del blog. Por lo tanto, en lo que sigue intentaré aclarar algunas cuestiones referidas a las consignas transicionales, el marxismo y el programa reivindicativo. También hago algunas consideraciones sobre el método de discusión. Antes de entrar de lleno en el tema, aclaro que mis diferencias con la laclase.info no disminuyen un ápice mi simpatía para con la lucha que llevan estos compañeros. Es que en el “socialismo siglo XXI” del chavismo, ser socialista (real) entraña riesgos. El Partido Socialismo y Libertad ha sufrido persecuciones y represión, al punto que siete dirigentes obreros de esta corriente han sido asesinados por lo que se conoce como el sicariato sindical. La respuesta, entonces, se da en los marcos de mi solidaridad con laclase.info.

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Escrito por rolandoastarita

07/03/2012 a 15:37

Charla sobre la Revolución Rusa

con 12 comentarios

El 12 de diciembre pasado di una charla sobre la Revolución Rusa, que fue organizada de manera conjunta por la Agrupación Universitaria El Túnel (de la Universidad Nacional de Quilmes) y la Agencia de Noticias (ANT). Aquí va el link para aquellos que les interese.

Tal vez sea conveniente hacer una aclaración previa. No es una charla sobre la Revolución Rusa “en general”, ya que estuvo centrada en el análisis de las principales estrategias políticas que hubo al interior de la izquierda entre 1905 y 1917: la menchevique, la bolchevique (o leninista); y la de Trotsky (una divisoria que he tomado del propio Trotsky).

El tema me ha interesado durante años, ya que estuvo en el centro de las controversias entre las organizaciones stalinistas y las trotskistas. Los primeros, que defendían políticas de alianza con las fracciones “progresistas” de burguesía, en los países adelantados; y con las burguesías “anti-imperialistas, anti oligárquicas y pro-industria” en los países atrasados, decían inspirarse en el Lenin de los años pre-revolucionarios. Los trotskistas respondían -pienso que con razón- que esa línea de hecho repetía la estrategia de los mencheviques. Pero los trotskistas agregaban que el hecho de que la reforma agraria, la convocatoria a la Asamblea Constituyente y la paz sólo se lograran finalmente con la toma del poder por los soviets, dirigidos por los bolcheviques, confirmaba lo acertado de la estrategia de Trotsky. Y ésta fue, efectivamente, la conclusión que sacó Trotsky de la Revolución Rusa (y que luego se habría confirmado, por la negativa, con la Revolución China de 1925-7). Según Trotsky, 1917 habría verificado que en la época del imperialismo y los monopolios no hay ninguna posibilidad de cumplir las tareas de la democracia burguesa a no ser que la clase obrera tome el poder e inicie la transición al socialismo. A esta idea Trotsky le dio un carácter general en sus “Tesis de la revolución permanente”. Según Trotsky, la imbricación entre el cumplimiento de las tareas democráticas y socialistas también imprimiría una dinámica internacionalista a la revolución. Además, y siempre según su interpretación, la política de Lenin a partir de las Tesis de abril, de 1917, representaría una admisión, aunque no explícita, de que la estrategia de la revolución permanente era la correcta.

Dado que durante muchos años milité en corrientes trotskistas, cuando comencé a estudiar críticamente los fundamentos teóricos y políticos de esta corriente, hace ya unos 20 años, fui llevado a revisar también esta interpretación canónica de todos los grupos de la Cuarta Internacional acerca de la pretendida superioridad del abordaje de Trotsky. En esta charla resumo, entonces, lo principal de mi enfoque sobre el asunto.


Ver en Agencia A.N.T.:
http://www.agenciaant.org/home/audiovisual/revolucion-rusa-charla-con-rolando-astarita.html

Ver en Viddler:
http://www.viddler.com/explore/PabloEFFE/videos/7/


¿Qué fue la URSS?

Escrito por rolandoastarita

14/01/2012 a 18:01

¿Control obrero del capitalismo?

con 10 comentarios

A raíz de la fuga de capitales, dirigentes y organizaciones de izquierda (por ejemplo, del Partido Obrero) han planteado la necesidad de que se establezca el control obrero sobre el mercado cambiario, y más en general, sobre los movimientos financieros y los bancos. El control obrero también lo han propuesto como salida para otros problemas. Por caso, cuando se exige la estatización de empresas de servicios públicos, o de industrias básicas (como las empresas energéticas). Extrañamente, dada la importancia que se le otorga, rara vez se precisa para el gran público cuál es su contenido. En esta nota presento los dos contenidos que puede tener el control obrero, y argumento por qué, en la actual coyuntura política, la agitación de la consigna lleva a la colaboración de clases.

Dos tradiciones

En el movimiento obrero mundial ha habido una larga tradición revolucionaria del control obrero, vinculada a la formación de órganos de poder. Es que cuando los trabajadores elegían, en coyunturas de alta tensión revolucionaria, comités de huelga, y éstos comenzaban a extenderse a más y más empresas -y eventualmente, a los soldados, campesinos, etcétera- surgía un poder que comenzaba a disputarle a la clase dominante no sólo el control de los centros de producción, sino también el dominio territorial y político general. Ya Marx hablaba de los comités obreros en la revolución de 1848; luego, fue la Comuna de París, de 1871; y más tarde los soviets (o consejos) en Rusia, en 1905 y en 1917; también los consejos obreros en las revoluciones fallidas de Alemania y Hungría; y los embriones de poder obrero en España en los 30; en las revoluciones de Alemania de 1953, y Hungría de 1956; o en Bolivia, en 1952, para citar algunos casos salientes. Todas estas experiencias fueron producto de ascensos revolucionarios, y cuestionaron (o apuntaron a hacerlo) el poder de la clase capitalista; o de la burocracia stalinista, en Alemania y Hungría. Éste es el contenido que tuvo la agitación por el control obrero en el marxismo. Por eso, nunca fue una consigna para ser lanzada de manera aislada, ya que jamás podía ser instrumentada en un sentido crítico y subversivo por fuera de las organizaciones de poder obrero, y de los programas que éstas asumieran. En particular, sin organizaciones de base de las masas sublevadas, no hay poder dual, y por lo tanto no hay medios para establecer ningún control. Pero la dualidad de poderes no se establece por decreto. En su Historia de la Revolución Rusa, Trotsky escribió que “la dualidad de poderes sólo surge allí donde chocan de modo irreconciliable las dos clases, solo puede darse, por lo tanto, en épocas revolucionarias y constituye, además, uno de sus rasgos fundamentales”.

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Escrito por rolandoastarita

21/11/2011 a 20:02

URSS: Respuesta a una crítica trotskista

con 34 comentarios

En la nota “¿Qué fue la URSS? (2)” critiqué la tesis trotskista que sostiene que la URSS fue un Estado obrero. Esteban Mercatante, del Partido de los Trabajadores por el Socialismo, publicó una crítica a mi posición, que lleva por título “Qué fue la URSS. Polémica con Rolando Astarita”. Aquí respondo a su crítica, y aprovecho para profundizar en la caracterización de la URSS.

La médula de la crítica

El punto de partida de mi rechazo de la tesis “la URSS fue un Estado proletario” es que el Estado obrero se caracteriza por la lucha en pos de la abolición de la sociedad de clases, y se identifica con la transición al socialismo (utilizo los términos Estado obrero y dictadura del proletariado como sinónimos). Dado que el Estado soviético, por lo menos a partir de los años 30, se opuso activamente a la transición al socialismo, sostengo que no puede ser considerado un Estado obrero. Esta afirmación se ve reforzada, según mi argumento, por dos circunstancias. En primer lugar, por el hecho de que la burocracia había establecido una relación de explotación sobre la clase obrera; y en segundo término porque la propia clase obrera no se identificaba con ese Estado. La crítica que me realiza Esteban Mercatante (en adelante EM) se sostiene en la idea de que la dictadura del proletariado no se caracteriza por la transición al socialismo, sino por la estatización de los medios de producción. Si los medios de producción están estatizados, afirma EM, estamos en presencia de un Estado obrero, al margen de que esté, o no, en transición al socialismo. EM escribe: “El Estado obrero es una forma transitoria, que expresa el inicio de la superación del capitalismo, sin que se pueda afirmar que se ha llegado al socialismo. Es una supervivencia de la sociedad capitalista; expresa que siguen existiendo clases sociales, y por lo tanto relaciones de opresión. Esta caracterización del Estado como obrero porque se apoya en la propiedad nacionalizada, no dice nada sobre la marcha de la transición” (énfasis mío). La idea es que la dinámica de esta sociedad no tiene importancia a los efectos de definir el carácter de clase del Estado.

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Escrito por rolandoastarita

14/04/2011 a 18:00

Escrito en General

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Trotsky, fuerzas productivas y ciencia

con 43 comentarios

La nota sobre el colapso final del capitalismo pone en primer plano el debate, central para el movimiento trotskista, sobre si hubo desarrollo de las fuerzas productivas desde 1914. Como he señalado en la nota anterior, Trotsky pensaba que si las fuerzas productivas a nivel mundial se hubieran desarrollado después de finalizada la Primera Guerra mundial, la toma del poder por parte de la clase obrera y el partido bolchevique en Rusia hubiera sido una grave equivocación histórica. De la misma manera consideraba que la base del Programa de Transición (programa de fundación de la Cuarta Internacional) era que las fuerzas productivas ya no podían desarrollarse. Si el capitalismo pudiera desarrollar las fuerzas productivas, pensaba, la clase obrera no podía plantearse la toma del poder. El estancamiento de las fuerzas productivas, en su visión, constituía la premisa económica de la revolución:

“La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar bajo el capitalismo. Las fuerzas productivas de la humanidad han cesado de crecer” (Programa de Transición).

Esto plantea entonces dos cuestiones esenciales. La primera es cómo se mide el desarrollo de las fuerzas productivas. En segundo término, es necesario dar alguna razón teórica para explicar por qué las fuerzas productivas, a partir de cierta fecha (aproximada) ya no pueden crecer. Precisemos esta segunda cuestión. No basta constatar que las fuerzas productivas están estancadas, por ejemplo desde hace cinco años, sino que hay que demostrar también que ya no pueden salir de esa situación, a menos que se cambie el régimen social. Si pudieran volver a desarrollarse, no hay manera de sostener que el capitalismo “se agotó”, siempre según esta visión. Veamos entonces cómo Trotsky resuelve ambas cuestiones, y cómo lo hizo el movimiento trotskista.

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Escrito por rolandoastarita

06/01/2011 a 13:35

Colapso final del capitalismo y socialismo

con 10 comentarios

En esta nota abordo un problema que se ha debatido durante mucho tiempo, y se sigue debatiendo, en el marxismo, a saber, si existe alguna razón, desde el punto de vista de la teoría de Marx, por la cual el sistema capitalista, llegado a un punto de su desarrollo, debiera colapsar a causa de sus contradicciones económicas. ¿Existe un mecanismo objetivo, “ciego”, que lleva al derrumbe definitivo del capitalismo, o es necesaria la intervención revolucionaria de la clase obrera para que ello ocurra? ¿Encierra la teoría de Marx una idea del fin por causas puramente económicas del capitalismo? ¿O pensaba Marx, por el contrario, que no hay caída del capitalismo sin revolución? Algunos marxistas se inclinan por la primera alternativa, eso es, piensan que el sistema colapsará al margen de si la clase trabajadora triunfa en una revolución contra el capital, y que por lo tanto la intervención del proletariado solo es imprescindible para abrir el paso al socialismo, no para provocar el derrumbe del capital. Sostienen que, producto de las contradicciones del sistema, llega un momento en que las fuerzas productivas dejan de crecer, y el capitalismo se estanca, más o menos definitivamente. Es habitual que militantes y dirigentes de diversas corrientes trotskistas defiendan esta postura. Otros marxistas, en cambio, piensan que el capitalismo no desembocará, por causas meramente económicas, en un estadio final de estancamiento; y que no existen crisis económicas permanentes, o sin salida. Por lo tanto, si la clase trabajadora no acaba con el modo de producción capitalista, éste encontrará la forma de recomponer la acumulación y volver a desarrollar las fuerzas productivas. Los marxistas que defienden esta posición, sostienen también que las contradicciones y crisis del sistema capitalista serán, tendencialmente, cada vez más agudas o generalizadas; y que esto empujará, de manera creciente, a la clase trabajadora a actuar. Ernest Mandel, dirigente trotskista ya fallecido, defendía esta idea. Señalemos que aunque hoy la polémica continúa en el ámbito de las corrientes más radicalizadas, ha tenido una larga historia. En especial porque este debate fue intenso en tiempos la Segunda Internacional (véase, por ejemplo, Colletti, 1983). La cuestión, por otra parte, está vinculada a la estrategia política de los marxistas, y a las posibilidades y perspectivas de una futura sociedad socialista, superadora del modo de producción capitalista. El análisis de los argumentos en juego nos permitirá también enfatizar algunas ideas que son constitutivas del marxismo, en oposición al socialismo utópico.

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Escrito por rolandoastarita

03/01/2011 a 13:18

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