Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

No fue permanente ni igual al 30

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Una de las ideas más arraigadas en parte de la izquierda argentina es que el sistema capitalista mundial, y en particular el de EEUU, están en crisis crónica y permanente. Los ejemplos abundan. Por caso, en las Jornadas de Economía Crítica de 2009, un destacado participante en el panel central sobre la crisis, sostuvo que la recesión iniciada en 2007 era la continuidad de la crisis iniciada en la década de 1970. Otra muestra de esta forma de pensar la experimenté personalmente cuando participé en algunas mesas de debate sobre la crisis. Por lo menos en dos ocasiones hubo gente que me criticó porque en 2005 había afirmado que EEUU no estaba en crisis. “¿Cómo es posible que usted haya afirmado esto, y en 2008 venga a decirnos muy suelto de cuerpo que hay crisis capitalista?”. Lo que subyace a esta crítica es que la crisis o recesión es más o menos permanente. Otro ejemplo lo tenemos en las publicaciones o en las conferencias sobre la coyuntura económica del capitalismo mundial, que invariablemente, y a lo largo de los años, tienen como tema “la crisis del capitalismo”. Además, acompaña a esta idea la creencia en que estamos cercanos a un colapso económico, y definitivo, del capitalismo. Por eso un dirigente trotskista en 1998 convocaba a la militancia a asistir “al derrumbe del capitalismo en tiempo real”. En tiempos más recientes, ese dirigente sostenía que en la semana de la caída de Lehman Brothers había “quebrado la Reserva Federal” (sic). Además, muchos piensan que si la tasa de ganancia está cayendo desde hace más de un siglo, estaremos bastante cerca del punto en el que la acumulación del capital se haga imposible, y el sistema se derrumbe. Con sus variantes entonces, en este marco conceptual el diagnóstico es siempre el mismo, así la economía crezca el 4%, se estanque o descienda el 4%; siempre hay crisis capitalista. Si la economía está creciendo, los que adhieren a la tesis del estancamiento crónico, argumentarán que la crisis está “latente”, o es “potencial”. Si la economía se contrae, dirán “teníamos razón”, y no se ahorrarán auto elogios para su “capacidad de prever científicamente”. En cualquier caso, los puntos de giro del ciclo económico a esta gente los tiene sin cuidado. Por eso han sentenciado que la crisis iniciada en 2007 continúa sin variantes, y que no hay posibilidad alguna de recuperación del capitalismo.

Una posición opuesta

Mi posición es opuesta a la anterior. Pienso que las crisis no son permanentes, y que a fines de 2010 ni la economía mundial, ni la de EEUU, continúan en recesión. Sostengo también que es esencial distinguir las fases alcistas de las recesivas, así como determinar (aunque siempre sea de forma aproximada) los puntos de giro. No distinguir entre las fases de ascenso o descenso de los ciclos económicos nos introduce en una noche conceptual en la que “todos los gatos son pardos”. Al respecto vale la pena aclarar –dada la insistencia con que se sostiene que realizar estas distinciones equivale a tener una postura “de derecha”– que el enfoque que critico no tiene punto que ver con la teoría de Marx, ni con su perspectiva metodológica. Precisamente una de las primeras discusiones económicas de Marx fue con los grupos que se negaban a reconocer que las economías capitalistas estaban creciendo después de la derrota de la revolución de 1848. Es innegable, además, que en sus escritos Marx distinguió las fases de los ciclos económicos. A Marx no se le ocurrió jamás afirmar que la economía británica estaba en crisis en 1844, debido a que tres años más tarde estallaría la crisis. Como tampoco sostuvo que en 1870 la economía capitalista estaba en crisis, ya que la crisis se desató en 1873. Pero este es el procedimiento que han adoptado algunos grupos.

Naturalmente, a veces no es sencillo precisar cuándo se ha producido la recuperación, o cuándo se inició la recesión. El National Bureau of Economic Research de EEUU, que realiza los estudios estadísticos sobre los ciclos, generalmente establece con bastante retraso las fechas de viraje, debido a que pueden existir falsas señales. Un cuatrimestre de recuperación, por ejemplo, no basta para dictaminar que una recesión se ha superado; así como un trimestre de estancamiento o caída no basta para afirmar que se inició una recesión. Pero pasados dos o tres trimestres de crecimiento positivo (alternativamente, negativo), es necesario sacar las conclusiones correspondientes. Esto explica que el NBER haya tardado casi un año en afirmar que la recesión en EEUU había comenzado en diciembre de 2007; y que recién en septiembre de 2010 sostenga que la recesión terminó en junio de 2009. Esto es, la recesión duró 18 meses, siendo la más larga de la posguerra. Las recesiones de 1973-75 y la de 1981-82 duraron 16 meses.

Al sostener que la economía tocó fondo en junio de 2009 el NBER no afirma que la economía haya vuelto a funcionar a plena capacidad, o a condiciones normales. Solo sostiene que en ese mes terminó la recesión y comenzó una recuperación. Una recesión es un período en el que está cayendo la actividad económica, durante varios meses, y evidenciándose en la caída del PBI real, del ingreso real, del empleo, la producción industrial y las ventas mayoristas y minoristas. El punto más bajo del valle marca el fin de la caída y el comienzo de la fase ascendente del ciclo. Además, típicamente la actividad económica está por debajo de la plena capacidad en las primeras fases del ciclo ascendente. Sin embargo, una caída futura deberá considerarse una nueva recesión, y no la continuación de la que comenzó en diciembre de 2007. De la misma forma que Marx no consideraba la crisis y recesión de 1847 la continuación de la crisis y recesión de 1837, sino una nueva crisis y recesión. Es muy posible que la economía capitalista se dirija hacia una nueva recesión, dados los graves problemas y contradicciones que persisten; sin embargo, insisto en esto, tendremos que considerarla como la recesión (eventualmente depresión) perteneciente a otro ciclo.

Los datos

Veamos ahora los datos (los tomamos del FMI y OECD) que permiten sostener que hoy, fines de 2010, las economías capitalistas, consideradas globalmente, no están en recesión.

En la primera mitad de 2010 la economía mundial se expandió a una tasa anualizada del 5,25%; las economías emergentes crecieron al 8% anual; las economías desarrolladas lo hicieron al 3,5%. La producción industrial mundial aumentó a una tasa del 15%; el comercio mundial se recuperó a una tasa del 40%. De conjunto la economía mundial se expandiría a una tasa del 4,8% en 2010 y se espera un crecimiento del 4,2% en 2011. Las economías desarrolladas crecerían el 2,7% en 2010 y el 2,2% en 2011, según el FMI, y 2,8% y 2,3% según la OECD. La producción de los países emergentes crecería a una tasa del 7,1% en 2010 y 6,4% en 2011. La inversión se está recuperando ahora por encima de la reposición de inventarios, ya que la recuperación económica en muchos países erosionó la capacidad ociosa. El comercio mundial crecería en 2010 el 11,4%.

Otros indicadores también están evidenciando la recuperación. Los precios de las materias primas se estabilizaron. Según el índice en dólares de The Economist, de noviembre 2010, de conjunto están un 24% por encima que un año atrás. Los precios del petróleo se mantienen relativamente altos para esta etapa de la recuperación, entre los us$ 85 y us$ 90.

Esto por supuesto no niega los enormes problemas y peligros que permanecen. Las crisis de los países de la periferia de Europa amenazan con desbarrancar las economías capitalistas hacia una nueva gran crisis financiera. Las economías de los países desarrollados crecen a tasas muy bajas, y el desempleo permanece alto. La producción de EEUU está cerca de los niveles anteriores a la crisis, pero por debajo de las tendencias pre-crisis. El consumo permanece debilitado en EEUU y Europa, atenazado por la alta desocupación y la deuda de los hogares. Los bancos todavía no han saneado sus balances. En los países desarrollados sigue habiendo exceso de capacidad y alto desempleo. Por este motivo enfatizo que lo único que estoy señalando es que no continúa la recesión. No sostengo que los problemas se hayan superado.

La dinámica de los ciclos en EEUU

El hecho de que la economía de EEUU tenga más de un año de recuperación está acorde con la dinámica de crisis, recesiones y recuperaciones que ha experimentado a lo largo de los últimos 40 años. En otras palabras, no hubo una crisis permanente, ni hay elementos para sostener que la crisis de 2007-09 fue la prolongación de la crisis iniciada a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. La recesión que comenzó en diciembre de 1969 duró 11 meses, hasta noviembre de 1970 (había sido precedida por 106 meses de expansión, desde febrero de 1961). Luego le siguió la fase alcista del siguiente ciclo, iniciado en noviembre de 1970; esa fase alcista duró 36 meses, hasta noviembre de 1973. Allí comienza una nueva caída, hasta marzo de 1975, que duró 16 meses. La recuperación posterior dura 58 meses, hasta enero de 1980. De enero de 1980 a julio de 1980 se produjo una recesión de seis meses; luego una recuperación por 12 meses, hasta julio de 1981. De julio de 1981 una nueva recesión, en que la economía cae durante 16 meses, hasta noviembre de 1982. De noviembre de 1982 hay una recuperación de 92 meses de duración, que alcanza su pico en julio de 1990; luego la economía cae ocho meses, hasta marzo de 1991. Le sigue una recuperación durante 120 meses, hasta marzo de 2001. La recesión de 2001 es breve, dura ocho meses hasta noviembre de 2001. De ahí se produce una recuperación que dura 73 meses, hasta el pico de diciembre de 2007. La caída desde diciembre de 2007 es por 18 meses, hasta junio de 2009. A lo largo de estos cuarenta años, por supuesto, hubo desarrollo de las fuerzas productivas (aumentó la acumulación del capital fijo y se incrementó notablemente la productividad). También se expandió el mercado mundial, y el sistema capitalista entró en amplias zonas del planeta tales como China, la ex URSS, Europa del Este y Vietnam, y en zonas agrarias precapitalistas. Estas evoluciones no se pueden entender con la tesis de “crisis crónica” o “estancamiento permanente”. Asimismo es imposible sostener que durante períodos de expansión de 92 o 120 meses de extensión, por ejemplo, se haya mantenido “latente” la crisis de acumulación.

No tuvo la gravedad del 30

La crisis de 2007-09 tampoco tuvo la magnitud de la caída de los años treinta. Donde la diferencia se ve con mayor claridad es en EEUU. Recordemos que luego del pico alcanzado en agosto de 1929, el PBI de EEUU cayó en términos reales un 33% hasta marzo de 1933 (los datos que siguen son de Sherman, 1991). Entre 1929 y 1933 la producción industrial de EEUU cayó 53% y la inversión se desplomó un 88%. La tasa de desempleo aumentó 22 puntos porcentuales; los desempleados pasaron de 1,5 millones a 12,8 millones. La deflación fue devastadora; en ese período los precios mayoristas cayeron 30%.

Comparemos entonces esos datos con lo sucedido entre 2007 y 2009. Entre el punto más alto y más bajo el PBI de EEUU cayó 4,6%; la inversión privada bruta cayó 34,5% (desde el tercer trimestre de 2007 al segundo de 2009); el desempleo aumentó 5,3 puntos porcentuales, pasando de 4,7% en el tercer trimestre de 2007 a 10% en el cuarto de 2009 (ocho millones de puestos de trabajo perdidos). Son cifras muy altas, pero no alcanzaron la magnitud de los inicios de los treinta. Además, la deflación fue muy suave.

A nivel de la economía mundial también hay diferencias. Entre 1929 y 1932 las exportaciones de 27 países líderes disminuyeron alrededor del 50%; y el PBI en esos países bajó el 15% (Grossman y Meissner 2010). Las tasas de desempleo por encima del 20% fueron comunes. Es distinto de lo sucedido en 2007-09. En 2008 las economías desarrolladas de conjunto crecieron el 0,2%; EEUU tuvo crecimiento cero, Japón disminuyó 1,2% y la zona del euro creció solo 0,5%. En 2009 las economías desarrolladas decrecieron 3,2%; EEUU 2,6%, Japón 5,2% y la zona del euro 4,1%. Los países emergentes en 2008 crecieron el 6% y en 2009 el 2,5%. El desempleo en la zona del euro se mantiene en el 10%; y en Japón es del 5%. En cuanto al comercio mundial, en 2008 creció al 2,9% y en 2009 se contrajo el 11%. De nuevo, se trata de una crisis y caídas muy fuertes, pero no alcanzaron la magnitud de los treinta.

Análisis históricos y concretos

La discusión sobre las diferencias entre la crisis del 30 y la de 2007-09 es importante porque atañe a las perspectivas más generales del análisis, y las categorías que se emplean. Aquí también mantengo fuertes diferencias con una amplia corriente de marxistas, que desde hace años vienen pronosticando el inicio de una gran depresión, de magnitud por lo menos igual a la del treinta. El economista francés Chesnais es un ejemplo característico de esta postura, pero no es el único. Desde hace unos 30 años, Chesnais anuncia que la gran depresión es inminente, o incluso que “ya se inició”. Por supuesto, no niego que en el futuro se produzca una nueva gran depresión como la del 30; incluso es muy probable que ocurra. El capitalismo acumula contradicciones gigantescas, que terminan estallando en estas crisis y colapsos económicos también gigantescos. Pero esto no puede afirmarse a partir de algún a priori (“debe” ocurrir en la próxima crisis porque lo dice alguna teoría), ni a partir de algún razonamiento mecánico (cada crisis mundial generalizada “debe” ser más grave que la anterior). Los análisis deben ser concretos, esto es, deben tomar en cuenta la riqueza de las determinaciones y factores que concurren a definir una coyuntura.

Es por esta razón que cuando se iniciaba la crisis sostuve que, si bien era muy profunda, no había elementos que apuntaran a que se repitiera una caída de la magnitud de la Gran Depresión. En El capitalismo roto (Madrid, La linterna sorda, 2009) planteé que había varias diferencias capitales entre el escenario de los treinta y el de 2007. Dado que este texto es poco conocido en Argentina, sintetizo algunas de estas diferencias.

En primer lugar, el contexto económico internacional fue diferente. La crisis del 30 se produce luego de una década de crecimiento débil, y cuando ya estaba en marcha un impulso hacia el fraccionamiento del mercado mundial. La crisis de 2007, en cambio, se produce luego de años de fuerte crecimiento de la economía mundial (en el lustro anterior creció a una tasa superior al 4% anual) y de expansión del mercado mundial. Parte de esta expansión es la entrada del capital en los territorios de los ex regímenes stalinistas. Por lo demás, no se advertía, a fines de 2007, ninguna dinámica de desconexión de las economías de los países atrasados del mercado mundial.

En segundo término la crisis estalló luego de un período de fuerte incremento de la productividad, de carácter generalizado en la mayoría de las economías capitalistas. En la década de 1920 los fuertes aumentos de productividad habían estado circunscriptos, en lo esencial, a EEUU. El aumento de la productividad genera tendencias contrarrestantes a la caída de la tasa de ganancia.

En tercer lugar, en 2007 era bastante distinta la situación en los mercados de las materias primas con respecto a lo que sucedió en los 30. Por ese entonces los precios de las materias primas estaban cayendo desde 1928, y siguieron desplomándose con la crisis. Los efectos fueron considerables si tenemos en cuenta que la mayoría de la población, incluso en los países industrializados, estaba ligada al agro. La caída del ingreso agrario contribuyó al derrumbe de la demanda mundial, y también a la quiebra de no pocos bancos. Por el contrario, la caída de los precios de las materias primas en 2008 se produjo a partir de niveles muy altos; y hoy se mantienen a niveles superiores a los promedios de los noventa, aupados en la demanda mundial.

En cuarto lugar, las condiciones de explotación de la clase obrera hoy son más favorables al capital que en la década de los 30.  Hay estallidos contra los ajustes, pero los niveles de organización sindical y organización política (especialmente en lo que hace a las organizaciones socialistas o comunistas) en la actualidad son mucho menores que en los 30. Si bien se puede argumentar que los partidos Socialistas y Comunistas en los 30, no tenían una actitud revolucionaria frente al capital, de todas maneras daban lugar a formas de organización y conciencia de clase que presentaban obstáculos para el capital, y que hoy no están presentes. El capital ha desarrollado una ofensiva generalizada contra el trabajo en los últimos 30 años, que le ha permitido aumentar los niveles de explotación en casi todas partes.

Agreguemos que las políticas con que los gobiernos capitalistas respondieron a la crisis fueron bastante distintas de las aplicadas en los 30. Y si bien las crisis son inevitables, una política equivocada puede agravarlas, como señalaba Marx en sus críticas a la Banking Act inglesa. En los 30 la Reserva Federal adoptó una política monetaria dura, que agravó las cosas. El anclaje y la defensa del patrón oro fue un factor que no puede despreciarse. Por ejemplo, en plena depresión, cuando estalla la crisis bancaria internacional de 1931, la Reserva Federal elevó la tasa de interés para defender el valor del dólar. En aquellos años era predominante la línea “liquidacionista” en buena parte de la dirigencia, y consistía en liquidar empresas, aumentar la desocupación, bajar salarios y precios y aumentar el ahorro, para reanimar la economía. No es casual que la devaluación del dólar en la primavera de 1933 haya ayudado al inicio de la recuperación, que se extendió hasta 1938. Estas cuestiones tienen que ver entonces con la dinámica que pueden asumir las crisis, y no deberían despreciarse.

Por último, el nivel de las contradicciones entre las potencias capitalistas era mucho más agudo en los 30 que en la actualidad. Hoy existen indudablemente fuertes tensiones (por ejemplo las políticas de devaluación competitivas), pero la internacionalización del capital ha puesto cierto techo al desarrollo de los enfrentamientos (hemos escrito en este blog sobre la cuestión).

En conclusión, es necesario incorporar estas cuestiones a los estudios sobre el capitalismo. La idea de que las crisis capitalistas son sin salida y permanentes; o la idea de que mecánicamente toda crisis debe ser más grave y profunda que la anterior, o debe tener ciertas características que se han deducido apriorísticamente, no contribuyen tener un análisis científico de lo que está sucediendo.

Textos citados

Grossman, R. S. y C. M. Meissner 2010, “International Aspects of the Great Depression and the Crisis of 2007: Similarities, Differences and Lessons”, NBER, WP 16.269, August.

Sherman, H. J. (1991): The Business Cycle. Growth and Crisis under Capitalism, Princeton University Press.


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No fue permanente ni igual al 30

Written by rolandoastarita

16/12/2010 a 11:47

Publicado en Economía

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7 comentarios

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  1. Rolando, me parece que, aunque pueda definirse técnicamente una salida de la recesión, es necesario tener un abordaje más amplio de la dinámica que los sucesos de 2007/2008 han disparado. La crisis y las respuestas que esta suscitó por parte de los estados capitalistas está planteando nuevos problemas a los Estados que realizaron ingentes esfuerzos para salir de la crisis; además, en este contexto se han agravado problemas ya existentes como la asimetría de los países integrantes del Euro, lo cual ha dado lugar a importante episodios de pánico financiero así como mantiene las tendencias depresivas para muchos de los países de la zona euro.
    Por otro lado, aún no está claro que pasará en EEUU si no continúan las medidas de estímulo; lo que si está claro es que a pesar de que estas fueron importantes -no tanto como pedían algunos economistas como Krugman- el resultado es que la economía norteamericana sigue anémica, aunque los números de los últimos trimestres sean mejores.
    Por último, la deuda norteamericana se ha vuelto un problema más grave para el tesoro con la crisis, aunque ya existiera desde antes. Y los desequilibrios globales, asociados estrechamente a la sostenibilidad del dólar como reserva internacional y las disputas monetarias agudas, así como los “dos ritmos” de crecimiento en la economía mundial, también son cuestiones que cada vez genera más tensiones internacionales.
    En suma, este fin de recesión no quita que muchas de las cuestiones disparadas o agravadas con la crisis iniciada en 2007 y agudizada en 2008 están teniendo importantes repercusiones en el desenvolvimiento de las principales economías del planeta, y lo seguirán teniendo en los próximos años. Entre otras cosas, la rivalidad entre los Estados, aunque se mantenga hoy en niveles inferiores a los que se registraron en la década del ’30, los sucesivos fracasos en las reuniones del G20 están alimentando las salidas nacionales aisladas; la lucha de clases también se está haciendo más aguda.
    Aunque estoy de acuerdo que no tiene sentido caracterizar una crisis permanente del capitalismo, o una continuidad de crisis desde los ’70 hasta acá, no veo tampoco el sentido de limitar el análisis a remarcar el fin de la recesión, cuando las consecuencias de todos estos elementos suscitados o agravados por la crisis de 2007/2009 aun están por verse.
    Saludos,
    Esteban

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    EM

    20/12/2010 at 16:39

    • No entiendo por qué explicar que la economía mundial no está en recesión debería tapar todos los demás problemas. De hecho en varios otros trabajos del blog traté sobre la debilidad y fragilidad de esta recuperación, los problemas que plantea la caída del dólar, o la crisis griega. Pero también hay que señalar que la economía mundial está creciendo ese año casi al 5%. Por ejemplo, no se puede entender aspectos importantes de la economía argentina 2010 sin este dato.
      Saludos, Rolando

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      rolandoastarita

      20/12/2010 at 18:01

  2. Quizá habría que distinguir entre “crisis del mpc” y “crisis de los sistemas económicos y financieros”.

    Hay que clasificar acá.

    A mi juicio, las “crisis” más nítidas en la historia del “capitalismo” son las de los sistemas económicos y financieros.

    Habrá que justificar desde el punto de vista teórico la relevancia de tal clasificación.

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    oti

    21/12/2010 at 11:00

  3. […] “episodios” disociados como tienden a hacer algunos análisis pretendidamente marxistas (como Rolando Astarita, quien cerró la crisis de 2008 con la declaración oficial de salida de la recesión, como si en […]

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  4. Profesor una pregunta, me surge una duda sobre la relacion de la tasa de interés y la revalua o devalua de la moneda. (En su texto: El adios al “socialismo” sueco y la lógica del capital), usted afirma: ¨subieron fuertemente las tasas de interés alemanas, y el marco se devaluó frente al dólar¨ ahora en este texto usted afirma que: ¨la Reserva Federal elevó la tasa de interés para defender el valor del dólar¨. Estoy muy confundido, ¿Me podria aclarar profesor la relacion de la tasa de interes con el valor de la moneda? Muchas gracias de antemano.

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    alfonso

    23/04/2013 at 00:25

  5. Profesor Rolando, he llegado hasta aquí a través del post actual que Ud escribió ayer, sobre la misma temática. Celebro que “El capitalismo roto” haya sido el primer libro publicado en España. Seguramente me gastaré parte de mi renta en intercambiar dinero por libro. La curiososidad me embarga para ver como UD sale teóricamente de ese escenario que Ud reconoce: “en la noche conceptual, todos los gatos son pardos”. Brillante frase por cierto.

    Por otro lado, he encontrado una Introducción a dicho libro en la red, y me quedo con esto:
    “El capitalismo delincuente y los especuladores de casino han influido sobre el momento y las formas de la crisis, pero esas patologías (robo) deben ser entendidas a partir de la normalidad del capitalismo global (explotación)”.

    Aquí es donde todos los gatos-son-pardos. Es decir donde Ud y también todo neoclásico que se precie intentará eliminar esa oscuridad difusa de los gatos indiscernibles (p.ej. el gato de Schrödinger, pasado por la Economía).

    Hay una gran frase de un filósofo que dice: “todo lo que no puede ser intercambiado”, solo tiene dos salidas ontológicas: lo dado (el don) y lo robado. Pero “lo dado” es un don-como-contradón (Marcel Mauss), es decir en otro contexto, funciona como: el don del préstamo financiero. El dinero-deuda en tanto pasivo a devolver, propio del funcionamiento del Capital-ficticio o financiero (sin respaldo alguno de bien o patrón metálico).

    La otra salida existencial, que tiene aquello que no puede ser intercambiado (lo que no puede ser bien económico o mercancía de producción) es “lo robado”: es decir el mercado-financiario donde el el dinero-deuda se convierte en un “activo” (gran contradicción interna).

    De ahí que Ud no puede por menos de considerar, estas lógicas que se escapan al intercambio, como algo “patológico” o “anormal”. Y debar volver o retornar a la explicación cíclica de la economía (boom-depresión) bajo la tutela teórica no del neoclasicismo (faltaría más) sino del marxismo.

    Deberé invertir mi modesto capital en la adquisión de su libro , para comprenderle mejor qué quiere decir: “cuando todos los gatos son pardos”….(desde la perspectiva marxista y desde la teoría clásica y neoclásica añadiría yo).

    Un saludo

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    ERS

    06/08/2013 at 04:52

    • El prólogo de “El capitalismo tardío” fue escrito por José Luis Sampedro (a quien no tengo el gusto de conocer), a pedido del editor español. Naturalmente, el prólogo no tiene por qué expresar mis puntos de vista. En última instancia, nuestros escritos siempre están abiertos a la interpretación del lector.

      Me gusta

      rolandoastarita

      06/08/2013 at 08:51


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