Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Trotsky, fuerzas productivas y ciencia

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La nota sobre el colapso final del capitalismo pone en primer plano el debate, central para el movimiento trotskista, sobre si hubo desarrollo de las fuerzas productivas desde 1914. Como he señalado en la nota anterior, Trotsky pensaba que si las fuerzas productivas a nivel mundial se hubieran desarrollado después de finalizada la Primera Guerra mundial, la toma del poder por parte de la clase obrera y el partido bolchevique en Rusia hubiera sido una grave equivocación histórica. De la misma manera consideraba que la base del Programa de Transición (programa de fundación de la Cuarta Internacional) era que las fuerzas productivas ya no podían desarrollarse. Si el capitalismo pudiera desarrollar las fuerzas productivas, pensaba, la clase obrera no podía plantearse la toma del poder. El estancamiento de las fuerzas productivas, en su visión, constituía la premisa económica de la revolución:

“La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar bajo el capitalismo. Las fuerzas productivas de la humanidad han cesado de crecer” (Programa de Transición).

Esto plantea entonces dos cuestiones esenciales. La primera es cómo se mide el desarrollo de las fuerzas productivas. En segundo término, es necesario dar alguna razón teórica para explicar por qué las fuerzas productivas, a partir de cierta fecha (aproximada) ya no pueden crecer. Precisemos esta segunda cuestión. No basta constatar que las fuerzas productivas están estancadas, por ejemplo desde hace cinco años, sino que hay que demostrar también que ya no pueden salir de esa situación, a menos que se cambie el régimen social. Si pudieran volver a desarrollarse, no hay manera de sostener que el capitalismo “se agotó”, siempre según esta visión. Veamos entonces cómo Trotsky resuelve ambas cuestiones, y cómo lo hizo el movimiento trotskista.

El criterio para medir el desarrollo de las fuerzas productivas

El criterio de Trostky para medir el desarrollo de las fuerzas productivas era el mismo que, en líneas generales, tenían todos los marxistas de principios de siglo XX, y consistía en tomar como parámetro la producción, y en especial la inversión en construcciones, equipos y herramientas. Por ejemplo, en uno de sus últimos escritos, sostiene:

“El progreso humano se ha detenido en un callejón sin salida. A pesar de los últimos triunfos del  pensamiento técnico, las fuerzas productivas naturales ya no aumentan. El síntoma más claro de la decadencia es el estancamiento mundial de la industria de la construcción…” (Trotsky, 1984, p. 32; énfasis agregado).

Trotsky no brinda datos para demostrar que a nivel mundial la industria de la construcción estaba estancada desde 1914, pero el criterio para medir el desarrollo de las fuerzas productivas aparece claro. Cualquiera podía poner a prueba su afirmación apelando a las estadísticas de la construcción mundial (tal vez en aquella época no había demasiadas estadísticas, pero hoy las tenemos).

El mismo criterio lo encontramos en los escritos sobre la URSS. Aparece claramente expresado en el primer capítulo de La revolución traicionada. Hasta donde llega mi conocimiento, jamás el trotskismo cuestionó este libro, por lo menos en sus aspectos fundamentales. En particular, nunca leí que un trotskista estuviera en contra del método con que Trotsky analiza si la URSS desarrollaba las fuerzas productivas. Trosky comienza reafirmando su idea central, que Rusia “entró en la vía de la revolución proletaria… porque esta economía no podía desarrollarse sobre bases capitalistas” (Trotsky, 1973, p. 39). No explica por qué ya no podía desarrollarse, pero esto ahora no es lo importante. Lo central es que sostiene que gracias a la planificación que posibilita la estatización de los medios de producción, y a pesar de la burocracia, la URSS había experimentado, a lo largo de dos décadas, un gran desarrollo de las fuerzas de la producción. ¿Cuál es el parámetro central que considera para hacer esta afirmación? Respuesta: la industrialización. Habla de las “empresas grandiosas”, de las “nuevas industrias”, de “ramas industriales enteras”. Sostiene que las fuerzas productivas se desarrollan más rápido que en los países capitalistas, y compara las cifras de la producción industrial, y las inversiones. Compara extracción de petróleo, carbón, producción de acero, tractores, etc., y sostiene que el socialismo tuvo una victoria gigantesca, “no en las páginas de El Capital”, no “en el lenguaje de la dialéctica, sino en el del hierro, el cemento y la electricidad” (Trotsky, 1973, p. 42; énfasis agregado).

Algunos comentarios se imponen. En primer lugar, necesariamente la forma de evaluar el desarrollo de las fuerzas tenía que ser la misma en la URSS que en el mundo capitalista. De otra manera no habría manera de comparar, ni de afirmar la superioridad de la economía planificada. En segundo término, Trotsky sostiene que en la URSS hubo desarrollo a pesar de los muchos problemas sociales generados por la colectivización forzosa de fines de los veinte, la represión estalinista y el descenso (por lo menos relativo) en el nivel de vida de las masas obreras. La colectivización generó un desastre humano de proporciones gigantescas; algunas fuentes hablan de millones de muertos por el hambre. Los salarios descendieron desde 1928, y se mantuvieron bajos hasta después de la Segunda Guerra. Y la represión, en especial en los treinta, no eliminó solo a la vanguardia revolucionaria, sino también a miles de opositores que actuaban en el campo de la ciencia, la cultura, el ejército, etc. A pesar de todas estas calamidades, Trotsky sostiene que las fuerzas productivas se desarrollaban.

Piruetas teóricas

Este criterio establecido por Trotsky para medir el desarrollo lo siguió aplicando el movimiento trotskista después de la desaparición de su líder, a la URSS, y más tarde a China. Pero ya no funcionaba del todo para el mundo capitalista. Es que no había manera de sostener que las fuerzas productivas en el mundo capitalista estaban estancadas, por ejemplo en 1950, apelando “al lenguaje del acero, del cemento, de la producción de petróleo, de las construcciones, etc.”  Tampoco se podía alegar que “no hay estadísticas” para eludir el problema. De manera que en los sesenta Ernest Mandel planteó lo que era casi una evidencia, que las fuerzas productivas se habían desarrollado por encima de los niveles de 1914, y también de 1930. No extrajo las consecuencias de esto en relación al Programa de Transición, aunque fue un paso importante. Pero sus adversarios dentro del trotskismo pusieron el grito en el cielo, y consideraron que ese reconocimiento equivalía prácticamente a una traición de los ideales revolucionarios (como puede verse, no cambiaron mucho las formas de argumentar de algunos). Sin embargo no bastaba con acusar a Mandel de “revisionista”; había que responder algo. En algún momento se ensayó con la idea de que, si bien había recuperaciones después de las crisis (por ejemplo, después de la Gran Depresión), nunca se alcanzaba el nivel de desarrollo previo a la crisis. Pero esto también era insostenible. Asimismo se sostuvo que si bien había desarrollo en los países adelantados, se conseguía a costa del retroceso del Tercer Mundo, de manera que, en promedio, siempre estábamos igual. Pero ya en la década de 1960 era inocultable que había industrialización en el Tercer Mundo. Por lo cual hubo que inventar otro argumento, que consistía en redefinir cómo debía evaluarse el desarrollo de las fuerzas productivas. Se sostuvo que la principal fuerza productiva era el ser humano y que por lo tanto el desarrollo de las fuerzas productivas debía evaluarse por la evolución del ser humano (alimentación, bienestar, educación).  A partir de aquí se sostuvo que la humanidad estaba cada vez peor (en términos de alimentación o necesidades básicas insatisfechas) desde 1914; por lo cual se concluía que las fuerzas productivas estaban estancadas desde aquel año. “La premisa de la revolución establecida por el Programa de Transición no tiene por qué cuestionarse”, era la conclusión. Siendo joven este argumento lo escuché, leí y repetí durante muchos años en que milité en el movimiento trotskista. Era compartido por organizaciones europeas y latinoamericanas.

Señalemos dos problemas serios del argumento. El primero, es que quienes plantearon este nuevo criterio nunca hicieron una revisión sistemática de la literatura anterior para explicar por qué tantos marxistas, empezando por el propio Marx, y terminando en Trotsky, no lo habían aplicado, y en qué se habían equivocado al no hacerlo. Después de todo se trata de categorías básicas (la de fuerza productiva es casi “fundacional” en la teoría marxista), y cambiarlas no es lo mismo que cambiarse de camisa. Hubo en esto entonces una increíble ligereza teórica, diría que rayana en la irresponsabilidad intelectual. En particular, además, porque el nuevo criterio seguía conviviendo con la aceptación del enfoque de Trotsky sobre desarrollo, pero aplicado solo a la URSS. De manera que había aquí una grave dicotomía teórica, que nadie se preocupaba seriamente de examinar o aclarar. Por este motivo, con el paso de los años, llego a la conclusión de que se trató de una pirueta teórica, para seguir defendiendo el dogma (y atacar a Mandel).

Pero además, había un segundo problema, que es que aún tomando como criterio el desarrollo humano, no sería posible probar que las fuerzas productivas están estancadas desde 1914 (tampoco desde 1930, o desde 1950, etc.). La cantidad de seres humanos sobre el planeta se multiplicó; solo entre 1970 y 2010 pasó de 2600 millones a 7000 millones. Los hambrientos a nivel mundial en ese lapso descendieron del 37% a aproximadamente el 16% (en términos absolutos permanece en torno a los 1000 millones de seres humanos). Si las fuerzas productivas a nivel mundial hubieran estado estancadas, este crecimiento de la especie humana hubiera sido casi imposible. Pero además, aumentó la esperanza de vida. Según datos la Organización Mundial de la Salud, en 1900 el promedio global de vida era de solo 31 años, y por debajo de los 50 años en los países más ricos. A mediados del siglo XX, el promedio de vida había alcanzado los 48 años; en 2005 era de 65,6 años, y de más de 80 años en algunos países desarrollados. Si se toma por otra parte a la clase obrera, es evidente que aumentó en número a nivel planetario, y continúa haciéndolo. Pero además aumentaron los índices educativos. El número de alfabetos, y de personas con instrucción superior a la primaria, se ha incrementado en términos absolutos y relativos en todos los países adelantados, entre 1910 y 2000. Y también aumentó en los países del Tercer Mundo. Solo entre 1950 y 1985 el número de alfabetos en los países subdesarrollados, según la ONU, aumentó a un ritmo dos veces superior a la tasa de crecimiento demográfico. La parte de las mujeres alfabetos en el total de alfabetos aumentó en todos los países desarrollados, y en prácticamente todos los países subdesarrollados, desde 1900 a 2000. Todo esto, por otra parte, está acorde con la idea de que el desarrollo de las fuerzas productivas mejora las condiciones que posibilitan en el futuro el triunfo de una construcción socialista. Por caso, en China, a principios de siglo XX había apenas unos 3000 obreros industriales. En la actualidad hay más de 100 millones. Esta fuerza laboral, además, tiene niveles de instrucción e información mayores que en 1914. Lo mismo podemos decir de la mayoría de los países. Esto no empeora las condiciones para un cambio socialista, sino todo lo contrario.

Segundo problema, la razón teórica

Además del problema de cómo medir el desarrollo, está la cuestión de explicar por qué, a partir de 1914, las fuerzas productivas debieron haberse estancado. Dada la importancia del tema, era de esperar que Trotsky hiciera una discusión acabada del porqué del estancamiento. Pero no la encontramos. Solo está el escrito de 1940, que ya hemos citado, en que se refiere al tema. Allí sostiene que la razón del estancamiento es el monopolio, que ha reemplazado a la libre competencia. “La eliminación de la competencia por el monopolio señala el comienzo de la desintegración de la sociedad capitalista” (Trotsky, 1984, p. 17). Más adelante sostiene que la ley del valor “se niega a prestar más servicios”; y en otra parte afirma que, a pesar del monopolio, la competencia subsiste. No hay mucho más. Por lo cual todo lo que debe explicarse queda pendiente. En particular porque Trotsky no da ninguna prueba de que haya un grado de concentración tal como para impedir el cambio tecnológico derivado de la competencia. Tampoco hay forma de explicar, por caso, lo sucedido en la década de 1920 en EEUU, cuando hubo un profundo cambio tecnológico (generalización del motor eléctrico en la industria, y del transporte automotor) que dio lugar a un aumento de productividad superior al de las dos décadas anteriores; que fue acompañado de sobreacumulación, que a su vez terminó en la crisis. Todo esto es imposible de encajar en la tesis “domina el monopolio y se acabó la competencia que es el resorte del cambio tecnológico”. Para colmo, en el Programa de Transición, escrito un par de años antes, Trotsky afirmaba que los monopolios organizaban “milagros de técnica, de empresas gigantescas”. Pero si esto era así, no podía decirse que el capitalismo estaba estancado definitivamente.

Debe notarse también que en ningún momento Trotsky relaciona la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia con el estancamiento y la crisis. Pero además la tesis del dominio del monopolio lo lleva a las explicaciones subjetivas, casi conspirativas. En el Programa de Transición afirma, en el mismo pasaje que acabamos de citar, que los monopolios “organizan también la vida cara, las crisis y la desocupación”. Pero decir que la crisis del 30 fue organizada por los propios capitalistas no tiene lógica, ni acuerda con la realidad. El capital de conjunto experimentó terribles pérdidas con esa crisis. ¿Para qué iba a organizar su propia destrucción? ¿Qué elementos de la realidad, además, existían para sostener esta tesis? Además, ¿qué tiene que ver con la teoría de El Capital? Además, una pregunta que hice muchas veces, ¿por qué en el movimiento trotskista se sigue pasando por alto estos pasajes? No estoy hablando de un escrito circunstancial, sino del programa con el que se fundó el movimiento. Si se sostiene que el método de Trotsky era científico, ¿alguien puede explicar cómo se manifiesta esa ciencia en estos pasajes?

Cambio de argumento y más incoherencias

Con el paso de los años  los defensores de la tesis del estancamiento permanente dejaron de lado la explicación “dominio del monopolio” y pusieron el peso en la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. La tasa de ganancia, afirman, no recupera los niveles anteriores a cada gran crisis, de manera que llegado un punto es tan baja que el sistema colapsa. Al mismo tiempo se afirma que el Programa de Transición tiene razón al sostener que las fuerzas productivas están estancadas desde 1914 (si esto no se verificara, según el mismo Trotsky, la toma del poder en 1917 habría sido un error). Destaquemos que al poner el acento en la evolución de la tasa de ganancia, la cuestión de la inversión y la acumulación del capital fijo en el debate sobre fuerzas productivas tiene necesariamente que pasar a primer plano. Por lo menos tiene que estar en un plano de igualdad con la temática del “desarrollo humano como medida del desarrollo de las fuerzas productivas”. La evolución de la tasa de ganancia, insistimos, se debe poner en relación con la inversión, y esta con el PBI; la relación con la alimentación de los seres humanos, y similares, es más indirecta.

Pues bien, si la razón del estancamiento es la caída de la tasa de ganancia, entonces hay que demostrar que la misma llegó, en 1914, a un punto tan bajo que ya no hubo más incentivos para la formación de capitales, o la inversión en capital fijo. Y además hay que demostrar que, por alguna razón, ya no había manera de que se recuperara de esos niveles (siempre en promedios mundiales). Lo cual también es un problema, porque todos acordamos en que durante las crisis se desvalorizan capitales y aumenta la explotación. De manera que hay que sostener que durante 97 años (desde 1914 a 2011) el capitalismo, en promedio, no incrementó la producción porque la tasa de ganancia es muy baja. Además, hay que afirmar que durante estos 97 años el capital no se desvalorizó lo suficiente como para recuperar la tasa de ganancia, a pesar de que la inversión a nivel global está estancada; y que la clase obrera no pudo ser más explotada, a pesar de que el capital no acumula. No vi que nadie demostrara esto. No obstante lo cual, se sigue afirmando que el capitalismo está estancado por la acción de la tasa de ganancia, desde hace décadas.

Pero además, la cuestión no para aquí, porque tenemos el problema de las recuperaciones. Veamos el problema con cierto detalle. Supongamos que estamos analizando la crisis de los treinta, y queremos mantener la hipótesis del estancamiento permanente del capitalismo. Según esta tesis, en 1929 (esto es, en vísperas de la crisis) el nivel de las fuerzas productivas, a nivel mundial era, a lo sumo, igual al de 1914. Se desata la crisis, y la economía cae hasta 1933 en EEUU y otros países. A partir de ese año se recuperan el PBI mundial y la tasa de ganancia, pero el primero no puede superar el nivel de 1914 (que es igual al de 1929). En 1938 el asunto parece funcionar bien para EEUU (el PBI de EEUU se derrumba un 5% y la tasa de ganancia se hunde de nuevo). Trotsky entonces escribe que el capitalismo sigue estancado. Pero el problema es que en las décadas siguientes EEUU estuvo creciendo, y mucho; la tasa de ganancia se recuperaba, y mucho; y desde 1945 las economías europeas y la japonesa también crecieron. En los marcos de la tesis del estancamiento, sin embargo, se afirma que esto no sucedía. Por lo cual hay que dar una razón teórica para explicar por qué la inversión, o el PBI mundial, no pudieron superar, a lo largo de todas esas décadas, el nivel de 1914 (= 1929). Hay que explicar entonces por qué la tasa de ganancia no pudo superar los niveles necesarios para que hubiera una inversión mundial superior a la de 1914 (= 1929); recuerdo que la inversión es el motor del crecimiento del PBI). Nadie da esta explicación.

Pero además, con este esquema tenemos que llegar hasta la gran crisis de 1974-75, y explicarla de nuevo con la hipótesis de que la inversión está estancada desde 1914; a pesar de lo cual decimos que la crisis se produce por la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia; que a su vez tiene como fundamento el aumento de la composición orgánica del capital; y Marx sostiene que el aumento de la composición orgánica es la expresión del desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo; pero las fuerzas productivas bajo el capitalismo están estancadas desde 1914. ¿Alguien puede explicar qué lógica tiene todo esto?

Mi conclusión es que esta tesis del estancamiento de las fuerzas productivas desde 1914 (o desde 1930, o desde 1970, etc.) es un disparate. Solo se puede defender con palabrerío y con argumentos ad hominem, del tipo “Fulano dice que las fuerzas productivas se desarrollaron porque es un enemigo del socialismo”. Por supuesto, esto convence solo a los convencidos, o a gente demasiado impresionable por el griterío. Para el resto de los mortales, hacen falta argumentos lógicos y evidencias empíricas. Que es la condición de toda discusión científica.

Textos citados

Trotsky, L. (1973): La revolución traicionada, Buenos Aires, Yunque.

Trotsky, L. (1984): El pensamiento vivo de Karl Marx, Buenos Aires, Losada.


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Trotsky, fuerzas productivas y ciencia

Written by rolandoastarita

06/01/2011 a 13:35

45 comentarios

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  1. ¿Qué lógica tiene todo esto? Ninguna Rolando. Las tesis del estancamiento y, fundamentalmente, la del hombre como parámetro (abstracto) del desarrollo de las FP son indefendibles por donde se las mire. Y sin embargo todos (o casi) los partidos de izquierda lo defienden. Todo sea para no contradecir a Trotsky, dios nos libre y nos guarde. Yo mismo milité muchos años en el trotskismo y si bien nunca me convencieron estas tesis, me espantaba la idea de tirar por la borda los desarrollos de personas como Trotsky. Claro que realizar una crítica no es tirar por la borda, pero eso es algo que entiendo ahora.
    Todo lo cual me lleva a una suerte de reflexión psicoanalítica, en el sentido de una crítica al racionalismo. Cada vez me convenzo más que los hombres no nos movemos por argumentos racionales y objetivos. Hay muchas cuestiones mediando. Las falacias de autoridad están a la orden del día. Habrá que ver cuál es la necesidad (porque alguna necesidad, razón, tiene que haber) de que tantos compañeros se aferren a ideas que, a todas luces, no se ajustan a la realidad.

    Un abrazo grande

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    Juan

    06/01/2011 at 14:53

    • Por un lado es cierto que en los partidos trotskistas se utiliza el principio de autoridad para discutir. “Tengo razón porque Marx, Lenin, Trotsky, etc., lo dijeron”. Muchas veces asistí a discusiones que eran guerras de citas. Incluso a veces se llegaba al absurdo. Por ejemplo, alguien esgrimía una cita en la que Trotsky (o cualquier otra “autoridad”) decía “A”; y otro le oponía una cita en la que Trotsky (o cualquier otra autoridad) decía “no A”, y no había manera de salir del pantano. Ni siquiera los escolásticos medievales discutían así; cuando encontraban contradicciones en los escritos “del maestro” (Aristóteles), fuera con los textos sagrados, o con otros pasajes de su obra, trataban de encontrar una explicación, de razonar el problema.

      Pero además muchas veces se utilizó una violencia verbal que terminaba por desalentar a mucha gente, o inclusive metía miedo. ¿Quién quiere verse puesto en la picota, bajo acusaciones infamantes, del tipo “es un agente provocador”, “es un infiltrado”, etc. etc.? He conocido a un dirigente trotskista que decía que a los militantes disidentes había que “fundirlos”, esto es, desmoralizarlos a tal punto que dejaran la militancia activa, si no querían seguir militando en su partido. Esto porque temía que pasaran a militar a un partido trotskista rival. Cosas así generaban un clima en el que era difícil hacerse una opinión propia, o expresar las diferencias.

      Sobre el lenguaje violento, doy un ejemplo. Cito la manera en que caracterizaba la dirección de un partido trotskista argentino, a la dirección de otro partido trotskista argentino, a comienzos de los 80. La primera decía que la segunda era “una cúpula bandolera carcomida por la inmoralidad y la corrupción”. Agregaba que se estaba frente a “la actuación consciente de un aparato cuyo único interés es medrar con la duplicidad, el engaño y la mentira con el único fin de desarrollarse como parásitos. Es una agencia del lumpen-proletariado en el movimiento obrero”. El lumpen, según Marx, está formado por “la hez, desecho y escoria de todas las clases”. Después de cosas así, ¿qué debate basado en el razonamiento se puede hacer?
      Por esta razón también desde hace mucho tiempo he “desconectado” de mis comunicaciones a algunos de estos energúmenos mayores (aunque alguno no deja de insultarme cada vez que tiene ocasión). Incluso me excuso de participar en mesas redondas o paneles donde se encuentren.
      Te mando también un abrazo, Rolando

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      rolandoastarita

      06/01/2011 at 18:22

  2. Excelente el artículo de Rolando y muy sugerente la reflexión propuesta por Juan. Creo que la frase, “las ideas imperantes en una época son las de su clase dominante”, es parte de la respuesta a la cuestión planteada, se trata de una “camisa de fuerza” muy difícil de evadir, y cuando se comienza a hacerlo, generalmente ese derrotero encuentra límites muy pronto, ya que la sensación de soledad y de peligro (real) ponen topes, por lo general insalvables. Las evidencias entonces resultan insuficientes y en vez de dar paso a la lógica simple y llana, lo que hay son malabarismos teóricos, concesiones y todo el repertorio “racional” para evitar llamar “al pan pan y al vino vino”. Y una vez que comienza el proceso de frenado (de escape, de evasión) -el proceso “avestruz”-, se produce un realimentamiento en donde se pone en juego la integridad de la estructura así conformada; frágil y férrea a la vez, frágil por las contradicciones a las que se enfrenta, férrea para poder sostenerse.
    Es un gran tema -hasta donde conozco- aún poco desarrollado por los marxistas más lúcidos.
    Saludos, Rolando, y otro tema a desarrollar…

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    Leonardo Mir

    07/01/2011 at 01:17

  3. Rolando, a mi me parece que gran parte de las controversias tienen que ver con el hecho de que hay conceptos que no están unívocamente definidos y cada uno le da un contenido explícito o implícito distinto.

    El otro tema es que las estadísticas no son la evidencia empírica sino algo así como refuerzos argumentativos de las hipótesis que se sostienen. Es muy difícil que la estadística pueda llegar a salvar una contradicción entre teorías como lo hace un experimento en la ciencia física.

    Mi intuición teórica me dice que el “progreso” o “estancamiento” de una sociedad no puede referirse a cuestiones de corto plazo, ni siquiera de mediano plazo, creo que hay que referirlas al largo plazo, 25 o 30 años como mínimo.

    A mi juicio habría que encarar la cosa por el lado de la capacidad de una sociedad de aumentar la tasa de descubrimientos científicos cuyas aplicaciones tecnológicas y técnicas permitan aumentar su población potencial sin degradar sus condiciones y características sociodemográficas.

    Los descubrimientos relacionados al aumento de la capacidad energética son fundamentales porque sin aumento en la eficiencia energética no puede progresar la industrialización ni el trabajo.

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    oti

    07/01/2011 at 12:34

    • Estoy de acuerdo en que la cuestión del desarrollo de las fuerzas productivas debe encararse en una perspectiva de largo plazo, y también en que es necesario ponerse de acuerdo en el concepto, para saber de qué estamos hablando. De todas maneras en Marx la noción de fuerzas productivas está bastante clara. En Marx la noción de fuerza productiva alude a la capacidad de transformar la naturaleza para procurar valores de uso, o bienes materiales, para los seres humanos. Siendo el ser humano el factor activo y subjetivo, el desarrollo de las fuerzas productivas se plasma en el desarrollo de la herramienta. Esto está muy bien en el cap. 5 del tomo 1 de El Capital.
      Por este motivo el descubrimiento científico en sí mismo no es índice del desarrollo de las fuerzas productivas. En la Antigüedad hubo descubrimientos e inventos que no se incorporaron a la producción, y quedaron como curiosidades. La URSS tenía un grado de desarrollo científico bastante importante, pero no se traducía en un aumento paralelo de la productividad, etc.
      En el capitalismo el grado de desarrollo de las fuerzas productivas se mide por el grado de desarrollo del capital fijo (equipos, instalaciones fabriles, medios de transporte; aquí pueden entrar laboratorios y centros de investigación, etc.). Escribe Marx:
      “Por cuanto la maquinaria, además, se desarrolla con la acumulación de la ciencia social, de la fuerza productiva en general, no es en el obrero, sino en el capital donde está representado el trabajo generalmente social. La fuerza productiva de la sociedad se mide por el capital fijo, existe en él en forma objetiva….” (Grundrisse, p. 221, t. 2; énfasis mío).
      Este criterio estaba aceptado en el marxismo hasta que se intentó demostrar a cualquier costo el estancamiento secular del capitalismo. A partir de aquí se comenzaron a inventar categorías y cambiar las cosas, y se generó una terrible confusión. Esto se hizo, sin realizar una crítica a lo anterior. Se pretendía que se estaba conservando el concepto de Marx sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, cuando en realidad se estaba diciendo otra cosa.

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      rolandoastarita

      07/01/2011 at 15:24

    • “Por este motivo el descubrimiento científico en sí mismo no es índice del desarrollo de las fuerzas productivas”

      Por eso digo “…cuyas aplicaciones tecnológicas y técnicas permitan aumentar su población potencial sin degradar sus condiciones y características sociodemográficas.” Acá necesitás el diseño de máquinas o lo que fuere que se ponga al servicio de producir para la sociedad.

      “La fuerza productiva de la sociedad se mide por el capital fijo, existe en él en forma objetiva….”

      Una cosa es que la fuerza productiva “se mida” por el capital fijo y otra es que “sea” el capital fijo.

      Por ej., si ahora hubiera un consenso mundial para reemplazar el petróleo por paneles solares y molinos de viento y se llenara el mundo de paneles solares y molinos de viento, aumentaría el capital fijo pero entraría en decadencia la civilización por la ineficiencia energética, lo que requeriría que la población mundial (y por ende la clase obrera) se redujera.

      A mi me parece, y lo digo humildemente, que el marxismo, en cualquiera de sus variantes, no es suficiente para dilucidar la cuestión. Hacen falta nociones relativas a competencias de la ciencia física o una economía fundamentada en la física.

      Otra cuestión es la desigualdad y la miseria. Se ha escrito mucho, muchísimo, sobre la relación entre crecimiento, progreso y desigualdad, más cómo se relaciona con lo que estamos debatiendo?

      Si todo progreso genera su propio polo de miseria podríamos caer en la creencia de que la tarea de todo sistema superador del “capitalismo” es distribuir equitativamente lo que éste ha producido. Y en el énfasis de subrayar los grandes logros y progresos de las “fuerzas productivas” se pierde de vista todo aquello que es científicamente incompetente desde el punto de vista del avance de la civilización y que el mismo “capitalismo” promueve.

      A mi juicio la noción de progreso que tengan los partidarios de un modo de producción superador al “capitalismo” debiera ser cualitativamente distinta a la que tiene éste.

      En tal eventual modo de producción superador de ninguna forma puede admitirse que el progreso genere más desigualdad o que no se necesite el progreso a fin de mantener la igualdad alzanzada.

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      oti

      07/01/2011 at 17:39

    • Oti, te respondo de manera muy breve, de hecho me estoy yendo unos días de vacaciones. Hay cuestiones que planteas que deberían ser temas de investigación, y posiblemente también serán decididos en una futura sociedad. El capitalismo desarrolla las fuerzas productivas de una forma contradictoria, generando enormes daños humanos y ecológicos (aunque también los provocó la URSS y otros regímenes stalinistas). Lo único que señala Marx, y es un hecho histórico, es que el sistema capitalista ha sido el modo de producción que más impulsó el desarrollo de las fuerzas productivas, esto es, la fuerza productiva. Al hacerlo también generó nuevas necesidades, y también la posibilidad del tiempo libre, así como la posibilidad de que los seres humanos puedan liberarse de las tareas repetitivas y embrutecedoras. la máquina hoy esclaviza, pero genera la posibilidad de liberar. El capital fijo es una fuerza productiva (bajo la forma social del capital). Por eso se puede medir el grado de desarrollo de las fuerzas productivas por el grado en que se desarrolla el capital fijo. El desarrollo capitalista va acompañado del incremento de las desigualdades. Este aumento de las desigualdades no niega que exista desarrollo, según la concepción de Marx (Amartya Sen, por ejemplo, tendría otra postura). Una sociedad primitiva puede ser completamente igualitaria, pero vivir al borde del hambre permanente, por falta de capacidad productiva. Una sociedad capitalista genera enormes masas de riqueza, pero una parte de la población vive en el hambre (o al borde del hambre), y la mayoría es explotada. Esta sociedad es más desarrollada que la primera, desde el punto de vista de Marx, aunque haya más desigualdad, porque se aumentó la producción de riqueza. La idea de Marx es que el progreso humano avanzó de esta manera, agudizando las contradicciones. Esto es lo que genera posibilidades de superación.

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      rolandoastarita

      07/01/2011 at 18:16

  4. no entiendo cual es tu tesis… que las fuerzas productivas si se siguen desarrollando? que el capitalismo si se puede desarrollar? y por lo tanto que la revolucion de 1917 fue un disparate, y la militancia por la revolucion es un disparate?
    casualmente en tu analisis te olvidas de las guerras mundiales que destruyeron fuerzas productivas y que el crecimiento posterior fue para reconstruir esas fuerzas productivas

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    vale

    07/01/2011 at 15:01

    • Sostengo que las fuerzas productivas se han desarrollado después de 1914. Sostengo también que el capitalismo hoy se puede desarrollar. Jamás escribí, ni lo pienso, que la revolución rusa de 1917 fue un disparate. Jamás escribí, ni lo pienso, que la militancia por la revolución es un disparate. Sí discuto la afirmación de Trotsky. Trotsky sostuvo (en los 1920 y más tarde también) que si el capitalismo pudiera volver a desarrollarse por encima del nivel de 1914, la toma del poder en 1917 habría constituido un gigantesco error histórico. Esto lo afirmó Trotsky; lo he citado en la nota dedicada a la tesis del estancamiento. No fui yo quien lo afirmó. Sostengo que es un error de Trotsky. Afirmo que las fuerzas productivas se desarrollaron después de 1914, y que no fue un error de los bolcheviques tomar el poder.
      Ahora bien, tu afirmación de que el crecimiento posterior a las guerras mundiales fue solo para reconstruir esas fuerzas productivas es equivocada. Si en las reconstrucciones solo se hubiera alcanzado el nivel previo al estallido de las guerras, estaríamos al nivel de las fuerzas productivas de 1914. En la nota doy los argumentos para explicar por qué esto es un disparate. No hay manera de sostenerlo, ni teórica, ni empíricamente. Notoriamente, en las dos décadas que siguieron a la Segunda Guerra mundial se alcanzó un desarrollo de las fuerzas productivas (medido en acumulación de capital fijo; productividad; crecimiento de la clase obrera) muy superior al de 1939. Con lo cual la tesis trotskista del estancamiento desde 1914 no tiene manera de sostenerse.

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      rolandoastarita

      07/01/2011 at 15:37

    • La historia ha corregido ese disparate.

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      Andres

      19/01/2011 at 15:40

  5. Retomando mi comentario anterior (que parece no haber tenido gran acogida…) agrego otros elementos que explican el dogmatismo de los partidos de izquierda.
    El pensamiento dicotómico. Se tiende a pensar en dualidades, “esto es bueno, esto es malo”. Naturalmente la realidad es mucho más compleja, pero el poder del pensamiento dicotómico hace que se lastren acríticamente todos los errores que vienen en el mismo “paquete” de “lo bueno”.
    El principio de autoridad y de cuerpo. Existe una tendencia a idealizar al “héroe”, al “mesías”. Y al mismo tiempo es preciso protegerse perteneciendo al grupo. Si se cuestiona al “jefe” o a la doctrina, el aislamiento social, ya de por sí normal en los miembros de los grupos de izquierda se hace mucho más acusado y esto resulta intolerable para la mayoría de las personas.
    Cualquier cosa que cuestione “las sagradas escrituras” es vivida como un ataque en toda la línea. El comentario de “vale” -ver más arriba- es una pequeña prueba de esto que digo; en cinco líneas que escribió tergiversó todo el contenido de lo sostenido por Astarita.
    La respuesta de “vale” es claramente “visceral” en vez de ser racional.
    Otro ejemplo de cómo se sienten y reaccionan los dogmáticos lo tenemos (podríamos decir que “en vivo y en directo”), en los camaradas del GPM en su polémica con Rolando, al que ya tratan de “ex camarada” y otras lindeces más.

    Me parece, Rolando, que este tema merece un desarrollo que tal vez podrías hacer, o si ya lo has hecho, compartir.

    Saludos.

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    leonardo mir

    09/01/2011 at 00:04

  6. A mi me gusta pensar que cuando Marx dice (cito tu cita): “Por cuanto la maquinaria, además, se desarrolla con la acumulación de la ciencia social, de la fuerza productiva en general, no es en el obrero, sino en el capital donde está representado el trabajo generalmente social. La fuerza productiva de la sociedad se mide por el capital fijo, existe en él en forma objetiva….” (Grundrisse, p. 221, t. 2; énfasis mío)”, cuando él dice “existe en él en forma objetiva…”, estaría señalando la forma objetiva en la que existe la fuerza productiva y no la subjetiva en la que también existiría: en la mente creativa del ser humano, en su capacidad para hacer ciencia y transformar la naturaleza.

    A mi me gusta esta interpretación.

    En esta interpretación lo que sería susceptible de medir es el efecto objetivo (la máquina, el capital fijo) de la fuerza productiva pero no su causa.

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    oti

    11/01/2011 at 14:28

  7. Que el capitalismo no desarrollo las FP desde el 14 lo demeustra la violencia de la segunda guerra mundial.Trotsky escribio que las FP estaban estancadas en 1938, donde como salida a ese estancamiento brutal que se expreso en la crisis del 29 se salio con una guerra enormemente destructuvia.
    Todo el dogmatismo es tuyo Rolando, pretender discutir ahistoricamente una cita de Trotsky de los 30 sin tomar en cuenta esta destruccion y solo tomando citas de Marx es talmudico.
    Como ej pongo algunas “destrucciones de fp” de la segunda guerra:
    PÉRDIDAS HUMANAS.

    La guerra provocó un mínimo de 54 y un máximo de 65 millones de muertos, más otros tantos heridos y mutilados. Las pérdidas humanas fueron especialmente duras en la URSS, con un mínimo de 20 millones de muertos. Otros países con muchas pérdidas humanas fueron Alemania, Polonia, Yugoslavia, Checoslovaquia, Rumania, China (que fue el segundo país con más muertos aunque el porcentaje es pequeño en relación con subtotal población).

    A consecuencia de la guerra se produjeron huidas masivas de población; ejemplos de ello son China, Corea y Taiwan emigraron hacia Japón. De Alemania oriental (huyen de los rusos que quieren dominar esta parte por los destrozos que los alemanes han causado en Rusia) huyen hacia Alemania Occidental. Los habitantes de Polonia Oriental hacia Polonia Occidental. En Hungría, desde Transilvania huyen a la capital.
    Hitler perdió la guerra, pero destrozó la cultura judía en Europa.

    PÉRDIDAS MATERIALES

    Fueron mucho mayores que el la Primera Guerra Mundial, sobretodo en Europa, ya que se pusieron en marcha los bombardeaos aéreos masivos sobre zonas pobladas. Ciertas ciudades quedaron totalmente arrasadas; Tokio y varias de Alemania. En Alemania se perdieron la mitad de todas las casas, Gran Bretaña perdió un 30% de ciudad, Japón un 25% que se concentró sobretodo en Tokio. Francia perdió un 20%. En Rusia y Polonia hubo más pérdidas que en Alemania, tanto en pueblos como industrias.

    También se produjeron muchas pérdidas en el sector primario de la industria. Sin embargo, desde el punto de vista económico, la guerra fue buena para los EEUU. Otros países que tampoco se vieron beneficiados por la guerra fueron: Indonesia, Malasia y Birmania, que en la Segunda Guerra Mundial fueron invadidos por Japón perdiendo esta condición de primeros productores de materias primas, en favor de Nigeria, Congo, Kenia, Sudáfrica.

    Las perdidas materiales y la financiación de la guerra produjeron una deuda económica con EEUU, tanto de los países aliados como de los derrotados miembros del eje. En cierta forma se podría decir que el mundo de hoy en día se dibujo en aquellos días.

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    julio arguello

    13/01/2011 at 16:11

    • Julio, me parece que Ud. está mezclando uvas con peras.

      Las cifras que Ud. da, por demás conocidas,no cambian en nada el hecho de que las fuerzas productivas se han desarrollado.

      ¿Qué queremos decir con que las FP se han desarrollado?

      * Que comparando distintos momentos la productividad (la cantidad de productos elaborados en un lapso equis) en el momento “B” (p.e., ahora) es mayor que en el momento “A” (p.e., en 1914).

      * Que el dominio del hombre sobre la naturaleza es superior (¿¡Necesita ejemplos de esto!?)

      * Que el capital es mayor ahora que en 1914, 1938, 1925, 1970 o 19… lo que sea)

      Si le parece puede considerar la repercusión del aumento de las FP y advertirá que han aumentado todos los indicadores sociales, mayor educación, mayor acceso a la vivienda, mayor acceso a la medicina, etc., etc.

      Tal vez el mayor indicador humano sea el aumento de la longevidad.

      Todo esto no se refuta enumerando las calamidades propias del capitalismo. El capitalismo siempre fue así, siempre hubo miseria, desocupación y guerras.

      El desarrollo de las fuerzas productivas no se mide por los muertos en las guerras.

      Las guerras y los muertos en ellas son un indicador de “otra” cosa, distinta del desarrollo de las fuerzas productivas.

      Acá lo que se está tratando es acerca de si existió este desarrollo y poniendo de manifiesto el error de Trotsky, cosa que parece ser que a Ud. le molesta sobremanera ya que comienza su posteo con una acusación que está fuera de lugar y que no se sustenta en lo que Ud. escribe.

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      Eduardo

      13/01/2011 at 18:57

  8. Ciertamente las fuerzas productivas destinadas a la producción de materiales bélicos han visto un crecimiento extraordinario tanto en cantidad como calidad a partir de 1914. Tanto es así que hoy en día unos pocos submarinos y bombarderos aéreos pudieran exterminar la humanidad en mucho menor tiempo de lo que haya durado cualquier guerra anterior, y comparable a la eficiencia destructiva que tuvo cierto meteorito en exterminar a los dinosaurios (algunos de ellos, quizás, de militancia trotskista). ¡Y vaya si el L/C militar ha aumentado significativamente! De manera que aunque el negocio de mercenarios parezca bastante productivo, lucrativo y de mercado cada vez mayor, desgraciadamente necesita de un desembolso de capital original cada vez más alto.
    Por otro lado, el trabajo humano, su fuerza laboral, no tiene nada de subjetivo cuando es absorbido por el capital, pues despojarse de toda esa subjetividad es condición fundamental. Solo a determinado nivel histórico de desarrollo se pudiera medir el desarrollo de las fuerzas productivas a partir de la capacidad potencial productiva encerradas en el capital fijo. La maquinaria por sí sola no produce mercancías, y Robinson por sí solo apenas produciría para su propio autoconsumo y difícilmente para el mercado. Que la capacidad de una computadora pueda procesar información en el orden de nano-segundos, no implica que si escribo con dos dedos, esta oración la terminare en menos de medio minuto. Más significativo en este respecto sería considerar que en sus comienzos la división del trabajo en la manufactura, y no la maquinaria en sí, fue lo que posibilitó el modo de producción capitalista y el desarrollo de las fuerzas productivas que le correspondieron.
    Por último, aunque entendamos el significado de la categoría de fuerzas productivas, a mi siempre me ha parecido que tal definición es o incorrecta como categoría económica (en cuanto al proceso productivo, en tanto a que lo que resulta es el producto del trabajo históricamente determinado). No obstante, considero que para el materialismo histórico su definición como fuerzas (o sea en su dimensión social) si deben ser consideradas como fuerzas propiamente dichas puesto que producen el cambio en el movimiento histórico. He ahí una transformación dialéctica (cualitativa) entre categorías económicas y sociales. Pienso también que los neo-liberales (con su función de producción) se aproximan más a la verdad sobre esta categoría económica que muchos marxistas.

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    Andres

    13/01/2011 at 21:37

  9. en mi opinión puede ser cierto que en 1914 se haya llegado a un techo en el desarrollo de las fuerzas productivas, pero no del sistema capitalista en general sino de una de sus matrices técnicas particulares… creo que la ciencia avanza más o menos independientemente del capital e incluso pequeñas empresas innovadoras que van aplicando esos descubrimientos y que mientras se puede acumular capital con una matriz técnica dada (por ej., la máquina de vapor) los grandes capitalistas (conservadores) ni se fijan…

    pero en la medida que se desarrolla la crisis y se llega al colapso de la tasa de ganancia para una matriz técnica dada, los grandes capitalistas (los que quedan, los suficientemente lúcidos) comienzan a adoptar las nuevas invenciones (a veces se generan burbujas en torno a éstas, por ej., con las “.com”) y comienza un nuevo ciclo de acumulación, crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas en el marco de una neuva matriz técnica.

    a veces estos cambios son mediados por guerras, que son una oportunidad además de destruir el viejo aparato productivo, poner a prueba los nuevos inventos y (vía contratación del estado guerrerista) fomentar que los grandes capitalistas adopten la nueva matriz técnica para la guerra, que luego “hereda” la sociedad civil en el período de posguerra…

    saludos, javier

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    javier

    19/01/2011 at 10:50

  10. La discución claramente me excede pero no puedo dejar de observar que no me parece que sea razonable desde un punto de vista materialista sostener que la ciencia avanza más o menos independientemente del capital. No me voy a referir a la ciencia en general, pero en mi área de especialización, Matemática, la ciencia estan subsumida al capital en un grado altisimo, casi total. Y la matemática siempre gozo de una cierta independencia. Sobre el tema Varsavsky escribio hace 42 años “Ciencia, Politica y cientificismo”, y hoy día sigue teniendo amplia validez.
    Con respecto al tema de la nota no encuentro razonable sostener que desde 1914 no hay desarrollo de las fuerzas productivas. Pero repito que el tema excede mis conocimientos.

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    Gerardo Rossi

    20/01/2011 at 22:53

    • El desarrollo de las fuerzas productivas no es un problema científico sino tecnológico o ingenieril. No se debe afirmar que el objetivo de la ciencia es la aplicabilidad práctica de tal conocimiento. Eso es responsabilidad u objeto de la tecnología y la ingeniería, las cuales son relativamente independiente del conocimiento científico en sí, y desbordan el domino o campo de la ciencia, aunque, en última instancia, la invención tecnológica o ingenieril no pueda resultar más que mediante el empleo correcto de las leyes que constituyen el objeto de estudio de la ciencia como tal, y que derivan tanto de la experiencia práctica como del conocimiento científico alcanzado.

      A través de la ciencia aprendemos el mundo; la tecnología nos permite transformarlo, siendo esta una condición vital de nuestra existencia en el mismo. El conocimiento deriva y/o se profundiza en ambas actividades, pero con el desarrollo y la especialización positiva de la ciencia, la actividad tecnológica se hace más eficiente u optimiza. Pero la invención tecnológica no solo depende del conocimiento objetivo del mundo, sino de la capacidad creativa que a partir de ese conocimiento nos permite crear instrumentos con los cuales transformar y reconstruir el mundo de acuerdo a nuestras exigencias y de la manera más eficientemente posible.

      Con la aparición del hombre en el mundo, la realidad concreta de su entorno necesita ser expresada en base a coordenadas tanto reales como antropogénicas (o imaginarias estas últimas en el sentido matemático, o, subjetivas como en filosofía). SI la tesis fundamental del materialismo histórico (a saber, que el ser determina la conciencia) se nos presenta como una problemática a resolver, la solución de tal problema, y el resultado concreto que deriva, tiene al factor antropogénico como determinante; aquí, los términos de la tesis fundamental se desdoblan.

      E=mc2 no nos dice como construir una bomba atómica; ni el mismo Einstein comprendió esta posibilidad práctica hasta tanto Leo Szilard le explico que sería posible mediante una reacción nuclear en cadena. Ni tampoco el materialismo histórico nos puede dar la receta de cómo construir una sociedad socialista a partir del agotamiento del sistema capitalista; en este sentido, el socialismo científico pudiera ser considerado como una tendencia histórica, mas el llamado socialismo real, aun cuando basado en una concepción científica de la historia, intento realizarlo, pero demostró ser un diseño o modelo social de baja calidad. El socialismo requiere de mejor ingeniería social.

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      Andres

      22/01/2011 at 15:35

  11. Me resulta interesante la respuesta de Andres. Y hay varios puntos en los que podemos llegar a estar de acuerdo. Sin embargo no me resulta plausible la separación tajante que hace entre ciencia y tecnologia.
    A pesar de esto tengo la hipotesis de que esta es una caracteristica basica del desarrollo cientifico dentro de una sociedad dominada por el capitalismo de mercado.
    Justamente esto ultimo me parece esencial puesto que en el capitalismo no es tan lineal que: “la actividad tecnológica se hace más eficiente u optimiza.”
    Y esto es así porque muchas veces, no siempre, tanto cientificos como ingenieron se ven obligados a hacer a lo producido más ineficiente y menos optimo para aumentar las ganancias a largo plazo.
    No quiero recitar verdades de perogrullo pero me parece interesante recordar, y a eso iba mi comentario anterior, que ni la ciencia ni la tecnica pueden ser pensadas en sí aisladas de la sociedad que las produjo.
    Pido disculpas por desviarme del eje de la discución. Fuera de estos puntos que marque el debate me esta siendo muy instructivo.

    Saludos.

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    Gerardo Rossi

    23/01/2011 at 01:53

  12. Gerardo
    Cuando planteo que la ciencia y la tecnología son relativamente independientes, no implico separación tajante entre estas disciplinas. De hecho, históricamente la tecnología precede a la ciencia formalmente definida. Así, e.g., el hacha de piedra precede por varios milenios a la geología, la metalurgia a la física del estado sólido y la ciencia de materiales; se construyeron pirámides, puentes, acueductos, etc., mucho antes que Newton formulase F=ma… En fin, la tecnología implica un conocimiento de la realidad objetiva que hoy en día deriva (y por tanto constituye un resultado histórico) de la actividad científica (que aparece como una especialidad del pensamiento), a menos que se le reduzca la tecnología a obra del azar, etc., etc.
    No puedo especular acerca de la influencia del capitalismo en la escisión de las ciencias positivas y de la filosofía; solo me limito a plantear que tal escisión y consecuente especialización del pensamiento complementan, optimizan, y facilitan la actividad tecnológica como nunca antes. Pero tampoco puedo pasar por alto que el desarrollo tecnológico resulta vital, fundamental e imprescindible para la economía de mercado o capitalista. Nunca antes en la historia se invirtió más (proporcionalmente hablando) en la investigación y desarrollo. No por ello formulo que la eficiencia tecnológica sea equivalente a la eficiencia económica en general; en realidad, pensar que el producto que sale a la venta consiste de los mejores componentes disponibles es simplemente una tontería.
    Por otro lado, según Marx, ese elemento que determina el desarrollo de la producción capitalista lleva implícita su autodestrucción, pues a cierto nivel de desarrollo la tasa de ganancia tiende a disminuir. Pero es interesante notar que una de las respuestas por parte del capitalismo a fin de “racionalizar” las exigencias de la competencia ha sido el monopolio, oligopolios, y demás restructuraciones destinadas al control de precios, recursos tecnológicos, etc. Bajo ese control, la competencia se hace menos despiadada entre los capitalistas que lo ejercen. Por otro lado, mediante el control de precios la tecnología se introduce o retrasa y con ello controlar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (según se puede fácilmente observar a partir del teorema de Okishio puesto que (1+pi) es proporcional al cociente entre precios y tiempo de trabajo por unidad de mercancías). Si la tendencia decreciente de la cuota de ganancia es algo que no se pueda observar estadísticamente, me pregunto, si el capitalismo regulado moderno (el cual dista significativamente de su forma primitiva, laisses-faire) ha logrado amortizar tal tendencia mediante el monopolio, oligopolio, políticas fiscales, monetarias, etc., etc.

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    Andres

    23/01/2011 at 14:30

  13. Creo que la polémica sobre la visión de Trotsky y los trotskistas respecto del desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo no puede hacerse seriamente sobre la base de una cita del programa de transición de 1938, como si esta expresara la caracterización que Trotsky hubiera mantenido durante toda su vida sobre el desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo. Durante la década del ’20, Trotsky en ningún modo sostuvo una visión que planteara que el capitalismo había dejado de desarrollarse y no volvería a hacerlo. Tenemos varios artículos que pueden ilustrar estas posiciones, publicados en la compilación del CEIP León Trotsky Naturaleza y dinámica del capitalismo y de la economía de transición (http://www.ceip.org.ar/indiceconom.htm) http://www.ceip.org.ar/economicos/Sobrelacuestiondelastendencias.htm
    http://www.ceip.org.ar/economicos/Sobrelacuestiondelaestabilizacion.htm
    Trotsky sí hizo hincapié, con toda razón, en la crítica situación Europea, especialmente de Alemania pero también de Francia e Inglaterra, frente al ascenso de EEUU. Discutiendo con Kondatriev y Varga, sostuvo que la pregunta central no era si se verificaba o no en términos globables el desarrollo de las fuerzas productivas, sino la tensión que generaba el pujante desarrollo de las fuerzas productivas en EEUU, y la bancarrota europea, que se había agravado con los esfuerzos hechos para contener los ascensos revolucionarios a la salida de la crisis, lo que generó inflación galopante y crisis financieras en los Estados que habías protagonizado la guerra, agravada por las repaciones que habían sino certeramente criticadas por lúcidos analistas burgueses como Keynes. Como método, Trotsky propone un análisis concreto, que tome en consideración no sólo los índices económicos, sino las tensiones interestatales que durante toda la primera mitad del siglo estuvieron al rojo vivo producto de las contradicciones entre la internacionalización creciente de las fuerzas productivas y el sistema de estados en el marco del cual operan las tendencias a unificar la producción rebasando las fronteras. Esta tensión, que es la base de la cual parten las más lúcidas teorías del imperialismo (Lenin, Trotsky, Bujarin) es la base para el análisis de la situación mundial que desarrolla la tercera internacional, que considera no sólo la situación económica internacional y la de distintos países, y la lucha de clases, sino las relaciones interestatales (a modo de ilustración ver http://www.ceip.org.ar/economicos/Lasituacionmundial.htm).
    La cita del programa de transición, debe contextualizarse. Es de 1938. ¿Vos te atreverías a decir en ese año que las fuerzas productivas no han cesado de crecer? EEUU venía de 9 años de economía hundida, en la que el enorme esfuerzo de los New Deals había dado resultados bastante magros. Claro, algún año la economía había crecido, pero mirando el período de conjunto siempre estuvo por detrás de los niveles pre crisis, hasta que se empezó a armar para la guerra. En Europa el panorama no era mejor. Y en ese marco, las tensiones interestatales habían llegado a un punto de máxima tensión.
    Por último, aunque hubo y hay corrientes trotskistas estancacionistas, no me parece serio englobar a todos los trotskistas dentro del rótulo de estancacionistas. En particular la Fracción Trotskista – Cuarta Internacional ha realizado numerosas elaboraciones en las que discute respecto del desarrollo de las fuerzas productivas desde la segunda guerra mundial, eso sí planteando el carácter parcial que tuvo éste -especialmente considerando que los años de más fuerte acumulación de capital (hasta fines de los ’60) estuvieron acompañados de la expropiación de la burguesía en una porción considerable del globo. Dejo algunos links
    http://www.ceip.org.ar/economicos/Introduccion1.htm

    http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=36?lang=es

    http://www.ips.org.ar/article.php3?id_article=283

    http://www.ips.org.ar/article.php3?id_article=425

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    EM

    28/01/2011 at 13:35

    • Respondo brevemente algunas cuestiones. En primer lugar, la idea de Trotsky sobre el estancamiento del capitalismo no está expresada en una cita circunstancial, sino a través de un planteo sistemático, que conecta con su idea de que no puede triunfar la revolución si el capitalismo no agotó las posibilidades de desarrollo. Trotsky lo planteó reiteradas veces (en la Tercera Internacional, a mediados de los 20 y finalmente en el Programa de Transición). Por ejemplo, en la Tercera Internacional sostiene que “si hubiera sido posible continuar desarrollando las fuerzas productoras dentro de los marcos de la sociedad burguesa, la revolución no habría podido hacerse”. A mediados de los 20 insiste en que si el capitalismo a nivel mundial pudiera desarrollarse, se probaría que el programa bolchevique de la toma del poder en Rusia habría estado equivocado (examino esta cuestión en la nota “Colapso final…”). Por este motivo es que la cuestión se convirtió en un punto clave en el movimiento trotskista. No se pueden entender las largas polémicas en el movimiento, a lo largo de décadas, acerca de si las fuerzas productivas se desarrollaron desde 1914, o no, por una cita circunstancial, o al pasar. Las polémicas tienen una lógica.

      Aclarado esto, Trotsky reconocía que podía haber recuperaciones parciales, o que tal o cual país o región podían desarrollarse. Pero también sostenía que a nivel global el sistema capitalista había agotado sus posibilidades. En “La curva del desarrollo capitalista” sostiene que en el período de senilidad del capitalismo las fases de depresión superarían en profundidad o extensión a las de ascenso, de manera que la tendencia del desarrollo sería hacia abajo.

      De ahí también su afirmación de que el capitalismo no podía conceder ninguna reforma democrática, y que todos los países se encaminaban al fascismo. Por ejemplo, pronosticó que las reformas de Roosvelt fracasarían inevitablemente, y que la burguesía estadounidense en última instancia solo tendría como recurso el fascismo. Mantuvo este punto de vista incluso cuando la economía americana ya había salido de lo peor de la depresión (al pasar, no es cierto que en 1938 EEUU llevara nueve años en depresión; desde 1933 y hasta 1938 hubo una fortísima recuperación).

      Por último, es claro que esta posición global de Trotsky entraba en contradicción lógica con la idea (expresada por Marx, y defendida por Lenin en polémica con los ultraizquierdistas) de que no hay crisis sin salida del capitalismo. Por este motivo cuando los stalinistas dijeron que la crisis del 30 era sin salida, Trotsky criticó esta posición. Pero al mismo tiempo pensaba que la eventual recuperación no podría superar, en términos globales, los niveles de desarrollo del capitalismo alcanzados en 1914.

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      rolando astarita

      05/02/2011 at 09:39

  14. En la segunda mitad del siglo XX asistimos a una revolución tecnológica que por su impacto en la producción, en las relaciones económica y sociales, y en el desarrollo de la fuerzas productivas en general, es quizás tanto o más significativa que la revolución industrial de del siglo XVII y XIX en Inglaterra. Me refiero a la revolución digital basada en la tecnología del silicio. El crecimiento económico moderno está estrechamente vinculado a la capacidad de los dispositivos electrónicos que salen al mercado. Esta capacidad depende de la cantidad de circuitos electrónicos que puedan miniaturizados er integrados en un microchip en números cada vez mayores.

    Según la ley de Moore, la capacidad de los circuitos integrados tiende a duplicarse cada dos años aproximadamente; así, la capacidad de procesamiento a partir de los mismos tiende a crecer de manera exponencial. Pero tal crecimiento depende límites tanto físicos como tecnológicos que determinan la practicidad y/o eficiencia económica que se requiere del microchip (véase International Technology Roadmaps for Semiconductors, ITRS). Para algunos pesimistas, a esos límites estaríamos arribando alrededor del 2015-2019. Para otros estos no constituye sino retos tecnológicos que, según deriva práctica reciente, han sido constantemente superados y a un ritmo mucho más rápido que lo previsto por ITRS.

    EL hecho es de la mayoría de la visión pesimista se basa en la tecnología del dióxido de silicio; no obstante, nuevos materiales e innovaciones en métodos de producción continua apareciendo. Al parecer, hoy también asistimos a un salto cualitativo en lo que a tecnología se refiere, pues estamos en el umbral de la llamada nano-tecnología, y sus repercusiones en nuestra existencia parecen hoy cosas de ciencia ficción, y por lo que se ve, pronto devendrán en realidades mundanas, comunes y corrientes.

    Aún cuando la tendencia a la ciada de la tasa de ganancia es hoy algo difícil de observar o documentar objetiva e imparcialmente, el capitalismo moderno se encuentra en una encrucijada científico-técnica. Por un lado requiere de la continuidad en producir circuitos integrados de mayor y mayor capacidad; por otro, depende de encontrar soluciones tecnológicas capaces de fabricar tales dispositivos a bajo costo, mientras que los límites físicos se hacen cada vez más difíciles y costosos de superar. Aunado a esto, está el hecho de que el avance tecnológico es relativamente independiente del avance científico. Si el costo de producir ese chip avanzado superase el valor que el incremento marginal del mismo implicara, el capitalismo estuviera en serios problemas; habríamos arribado al punto máximo del desarrollo científico-técnico compatible con el sistema. Entonces, la continuidad del desarrollo no podría basarse en la obtención de plusvalía, sino cuando lo dictase racionalmente la necesidad social (… a cada cual según su necesidad…y esto es comunismo).

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    Andres

    05/02/2011 at 01:12

    • Matias: el titular de este blog parece ser que se excede de generoso. Pero de todos modos te aviso (y va por mi cuenta) que queda medio fulero meter artículos por la ventana.
      En mi caso sigo diariamente esta página y miro los nuevos comentarios para tratar de no perderme ninguna discusión. Cuando veo estas especies modernas de ring-raje me dan un poco de verguenza ajena … que se yo … yo no lo haría.
      Tampoco ayuda mucho el «¿quien tendrá la razón?», incluso ponerlo en dos comentarios y con la casi seguridad de que tratará de sembrarnos la duda en un tercero… es tan poco marketinero …
      Participá, comentá, opiná, que está bueno el lugar para eso, y dejá de hacerle tan flaco favor a El Aromo, esa interesante publicación con las que a veces acuerdo, en otras no, pero que siempre es útil ojear

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      Roberto

      12/11/2011 at 23:34

  15. Llego tarde a este blog y a sus más que interesantes artículos y los debates que se generan. Sin embargo, este, de hace casi un año, me dejó pensando en enfocar el tema del desarrollo de las fp de otro modo.
    Tal vez no sea aquí que corresponda debatirlo pero en ese caso agradeceré sugieran dónde. Tal vez esté en otra parte del blog y por eso seguiré su lectura.
    Creo que independiente de lo expresado en el programa de transición, que, coincido, hay que situarlo en el contexto espacial y temporal, hay dos cuestiones que podríamos tener en cuenta sobre el tema del desarrollo de las fp:
    a) actualmente, en el marco de la crisis mundial me parece que una de las pocas oportunidades del capitalismo de superar la crisis pasa por promover un gigantesco proceso de destrucción creativa (desastres climáticos provocados por calentamiento global, hambre, guerras….) de modo de recuperar las fuerzas productivas destruidas y sostener tasas de ganancia. Eso si que sería “desarrollo sostenible”… del capitalismo. Eso fue logrado en parte en las dos guerras mundiales y esta sucediendo desde que en los años 70 la necesidad de sostener el sistema viene asociada a nuevos y cada vez mas sofisticados dispositivos de apropiación y extracción de recursos naturales energéticos y alimentarios (vía guerras por “la paz y la democracia” por ahora solo en Medio Oriente y Asia Central) en nombre de una especie de doctrina de seguridad del capitalismo. Seguridad mediante mantenimiento de una demanda ficticia que necesita crear y sostener. Una especie de guerra del capital contra la humanidad.
    b) hay un tema que no se discute al menos en el hilo de este debate y es preguntarse lo siguiente: ¿por qué, en el camino del socialismo, hay que basarse en las mismas formas de utilización de las fuerzas productivas que en el capitalismo?. Por fuera del evidente progreso permitido por la cooperación como fuerza productiva, en ningún momento se plantea otro uso de la naturaleza y el trabajo, que, recordemos, son las únicas fuentes genuinas de valor. Tampoco se discute el concepto de desarrollo, que en el socialismo y desde el punto de vista económico debería apuntar a resolver necesidades viendo por lo tanto los bienes materiales y culturales desde su valor de uso y no desde su valor de cambio (por lo tanto, no medibles en términos convencionales del tipo del PBI, composición orgánica del K ni otros instrumentos que si son útiles pero solo para evaluaciones internas en el modelo capitalista.
    Mi intención con estas dos observaciones es apenas sumar temas al debate. Creo que estos y otros que pueden haber quedado relegados en el programa de transición porque sencillamente no estaban en el debate en esos momentos. Sin embargo creo que son cuestiones que deberían ser objeto de un programa de transición actual,
    Saludos y felicitaciones por el blog

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    Alejandro

    08/12/2011 at 13:15

    • Seguramente una futura sociedad socialista deberá plantearse a qué desarrollo aspira. De todas formas el punto de partida siempre va a ser el de las fuerzas productivas heredadas de la sociedad capitalista. Pero acuerdo en que es necesario discutir qué tipo de desarrollo es posible y necesario. En cuanto a la idea de que el capitalismo hoy promueva los desastres climáticos y catástrofes similares a fin de “depurar” al capital, no la veo como una hipótesis plausible. Es cierto que el capitalismo sale de sus crisis destruyendo fuerzas productivas; esto significa que cierran las empresas menos productivas, aumentan los desocupados y se desvaloriza la fuerza de trabajo, y se hunden cientos de miles de millones en valores de activos financieros (la expresión más alta de la desvalorización del capital). Sin embargo, las catástrofes climáticas y similares representan pérdidas netas de valor, que en absoluto mejoran la rentabilidad del capital,por el contrario, empeoran las cosas.

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      rolandoastarita

      08/12/2011 at 14:01

    • hola queria decir que para mi las fuerzas productivas han dejado de crecer en el momento que se escribio el programa de transicion la economia capitaliata estaba en una grave crisis que gracias ala segunda gerra mundial pudieron recuperar la tasa de ganancia actualmente en españa yo msoy de españa la economia esta en mal estado se crece poco apenas se crea empleo se crea mas paro que empleo se esta iniciando lo que preveia el programa de transicion el descenso en el nivel de vida de las masas solamente con una guerra se podian solucionar los proglemas actualmente lo veo dificil porque a quien se va atacar china no creo porque el capital alli esta destruyendo las relaciobnes socialistas de produccion si el aumento de las fuerzas productivas se ha de hacer por la longevidad no lo creo tampoco pasteur el que invento la penicilina lo hizo para desarollar las fuerzas productivas esto es debido a que el sistema capitalista revoluciona los medios de produccion y puede aumentar la longevidad en cuanto alo de si se puede desarollar el capitalismo si se puede desarollar pero a costa de aumentar los sufrimientos de la clase trabajadora un ejemplo las nuevas invenciones y los nuevos descubrimientos solo sirven oara aumentar la parte organica del capital mla de las maquinas acosta del trabajo manual hoy se produce con menos obreros mas cantidad de mercancia perdiendo asi la tasa de beneficio solo tienen una forma de conseguir un aumento de la tasa de ganancia inviertiendo en china o en otros paises pagando poco y con mucha mano de obra bueno un saludo

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      javier

      20/05/2012 at 15:46

  16. Rolando te quería consultar que opinión te merecen aquellas corrientes marxistas que hablan de descomposición. Te consulto porque, si bien se desprenden algunas ideas de tus críticas al trotskismo, me parece que el propio Lenin hablo mucho de descomposición. Muchos partidos de izquierda en la argentina siempre que analizan un fenómeno social de actualidad nos hablan de descomposición social. Por ejemplo, cuando se analiza la violencia escolar nos dicen que esto se explica en última instancia por la descomposición social en la que se encuentra el capitalismo en la argentina. Me gustaría saber tu apreciación para pensar el tema desde Marx. Muchas gracias.

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    daniel

    08/09/2012 at 20:49

    • Sí, hay organizaciones que hablan permanentemente de la “descomposición” del capitalismo, no solo argentino, sino mundial. Repiten esta caracterización desde hace décadas. Todos los males se deberían a la “descomposición” del capitalismo. Ahora bien, ¿qué es “descomposición”? Descomponer es separar las partes de algo, según su acepción más común. Si intentamos aplicar el término a las relaciones de producción (relaciones de propiedad), o al análisis del modo de producción, es difícil entender qué se quiere significar. También se puede entender “descomposición” como que se está pudriendo el sistema (al estilo de la descomposición de la materia orgánica). Esto conlleva la idea de que desaparecería por su propia evolución; es una manera de decir que el modo de producción capitalista se derrumba por causas puramente económicas, porque ya no tiene impulso vital (el cuerpo de un ser vivo que acaba de morir se descompone). Incluso podría concluirse en que hay un aquietamiento de las contradicciones, por lo menos de las que están asociadas con la vida del capital.
      Pero la realidad es que el sistema capitalista no se está pudriendo, las relaciones de producción se han extendido y profundizado a nivel mundial, la explotación del trabajo está viva, la polarización social se ha acrecentado. Esto no es propio de un régimen que va a desaparecer por “descomposición” (= pudrición). Mi idea es que son más apropiadas las categorías “a lo Marx”. En particular, hablar de acumulación, de crisis de la acumulación, de evolución de las contradicciones. La “vida del capital” es la historia del desarrollo del capitalismo y con él de sus contradicciones. Todo esto tiene consecuencias para los análisis políticos. Recuerdo que en 1990 muchas corrientes defendían la tesis de la “descomposición” del capitalismo y sostenían que por lo tanto en Europa del Este y en la URSS el capitalismo no podía restaurarse. ¿De dónde sacaría fuerzas para semejante evolución un modo de producción que estaba en avanzado estado de “descomposición”? Este argumento me lo decían una y otra vez en discusiones; fue una de las razones que me llevaron a repensar muchas de las categorías que había manejado hasta ese momento para entender la dinámica del capitalismo. Entre ellas, la idea de la “descomposición”.

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      rolandoastarita

      09/09/2012 at 09:54

  17. Un detalle. Si bien casi toda la izquierda revolucionaria mundial suscribe una teoría de la decadencia del capitalismo, hay una en particular que se destaca por teorizar acerca que, desde algo más de veinte años, la decadencia se ha convertido en ‘descomposición’ , lo que le ha valido tanto la crítica de numerosas fracciones internas y ‘externas’, como de otras corrientes que, ‘grosso modo’ (Como el BIPR) se encuadraban el el llamado ‘Campo proletario’ un intento de reagrupamiento a principios de los ochenta, de varias corrientes comunistas de izquierda. Esta organización es la Corriente Comunista Internacional. Basada en una apreciación luxemburguista de la crisis, sostiene que el capitalismo ha llegado al techo de su expansión a mercados pre capitalistas que garantizan la reproducción ampliada ( no voy a entrar aquí en la discusión de las falencias del enfoque de Rosa y otros).Si bien reconocen que estos se agotaron a principios de los 60, sostienen que solo hubo una prorroga, un efímero volverse sobre si mismo, muy limitado. El punto es que, la crisis final se combina con la resistencia del proletariado a someterse a una nueva guerra mundial, único camino para que el capital vuelva a lanzarse hacia adelante, pero, al mismo tiempo, insuficiente para hacer la revolución proletaria mundial y acabar con su dictadura. Se habría llegado a una situación de empate ruinoso, como la imaginariamente evocada en el Manifiesto, más allá de la cual a la sociedad toda, solo resta descomponerse.
    Ahí va un fragmento:
    “3. (…) el hundimiento durante dos décadas de la economía capitalista en una nueva crisis abierta, sin que la burguesía, por su incapacidad para alistar tras sus banderas a la clase obrera, pueda dar su propia respuesta a esa crisis: la guerra mundial …
    “4. Ese último punto es precisamente lo nuevo, lo específico, lo inédito que, en última instancia, ha sido la causa de la entrada del capitalismo decadente en una nueva fase de su historia, la de la descomposición. La crisis abierta que se inicia a finales de los años 60, consecuencia del agotamiento de la reconstrucción de la posguerra, abre de nuevo la vía a la alternativa histórica de guerra mundial o enfrentamiento de clase generalizados hacia la revolución proletaria. Pero, contrariamente a la crisis abierta de los años 30, la crisis actual se ha desarrollado en un momento en el que la clase obrera no estaba sometida a la contrarrevolución. Por eso, con su resurgir histórico a partir del año 1968, dio la prueba de que la burguesía no tenía las manos libres para desencadenar una tercera guerra mundial. Al mismo tiempo, aunque el proletariado ha encontrado las fuerzas para impedir esa ‘solución’, en cambio no ha encontrado todavía las fuerzas necesarias para echar abajo al capitalismo… a causa del ritmo de la crisis mucho más lento… a causa del retraso histórico en el desarrollo de su conciencia y de sus organizaciones políticas…
    “En una situación así, en la que las dos clases fundamentales –y antagónicas- de la sociedad se enfrentan sin lograr imponer su propia respuesta decisiva, la historia sigue, sin embargo, su curso (…) Mientras las contradicciones del capitalismo en crisis no cesan de agravarse, la incapacidad de la burguesía para ofrecer a la sociedad entera la menor perspectiva y la incapacidad del proletariado para afirmar, en lo inmediato y abiertamente, la suya propia, todo ello no puede sino desembocar en un fenómeno de descomposición generalizada, de putrefacción de la sociedad desde sus raíces…
    “5. … La situación actual se define, en cambio, en que la clase obrera no es todavía capaz de entablar ya el combate por su propia perspectiva … la de la revolución comunista, pero también en que la burguesía es incapaz de proponer la menor perspectiva, ni siquiera a corto plazo, pues la capacidad que ésta demostró en el pasado, incluso en el periodo de decadencia, para limitar y controlar el fenómeno de descomposición va a desaparecer ante los golpes de ariete de la crisis…
    “6. Es así como, incluso si la fase de descomposición aparece como remate, como síntesis de todas las contradicciones y manifestaciones sucesivas de la decadencia capitalista …
    “Esta fase de descomposición está determinada esencialmente por condiciones históricas nuevas, inéditas e inesperadas: la situación de bloqueo momentáneo de la sociedad, a causa de la ‘neutralización’ mutua de sus dos clases fundamentales, lo que impide que cada una de ellas aporte su respuesta decisiva a la crisis abierta de la economía capitalista. Las manifestaciones de la descomposición, las condiciones de su evolución sólo pueden examinarse poniendo en primer plano ese aspecto.” (“La descomposición: fase última de la decadencia del capitalismo”. Revista Internacional 62, 1990. Los subrayados son nuestros)

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    AP

    09/09/2012 at 21:40

  18. Hola Rolando. Te queríamos consultar por el siguiente pasaje de El Capital acerca de las fuerzas productivas y su relación con la magnitud del valor: “…Por el contrario, en sí y para sí, un cambio en la fuerza productiva del trabajo en nada afecta el trabajo representado en el valor. Como la fuerza productiva del trabajo es algo que corresponde a la forma útil adoptada concretamente por el trabajo, es natural que no bien hacemos abstracción de dicha forma útil concreta, aquella ya no puede ejercer influjo alguno sobre el trabajo. El mismo trabajo, pues, por más que cambie la fuerza productiva, rinde siempre la misma magnitud de valor en los mismos espacios de tiempo” (El Capital, página 57, edición Siglo XXI). No terminamos de comprender este pasaje porque reglones seguidos, explica algo que parece contradecir lo anterior citado: “El cambio que tiene lugar en las fuerzas productivas… el trabajo se vuelve más fecundo… reduce la magnitud de valor de esa masa total acrecentada, siempre que abrevie la suma del tiempo de trabajo necesario para la producción de dicha masa. y viceversa”.
    Además en la página 50 explica claramente que la magnitud de valor varía en razón directa de trabajo efectivizado en ella e inversa a la fuerza productiva de ese trabajo.
    En síntesis, no entendemos por qué en el primer pasaje se sostiene que un aumento de las fuerzas productivas no disminuye la magnitud de valor.
    Saludos.

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    dani

    25/11/2012 at 12:16

    • Toda la cuestión pasa por entender el doble carácter del trabajo. En cuanto trabajo útil, genera valores de uso, en cuanto trabajo abstracto, es generador de valor. El aumento de la productividad (aumento de la fuerza productiva) significa que aumenta la cantidad de valores de uso generados por hora de trabajo. Por ejemplo, si se está produciendo 1 bien A por hora de trabajo en una industria, y se duplica la productividad, se producen ahora 2 A por hora de trabajo. Pero en la medida en que el cambio haya sido adoptado por el conjunto de la industria (esto es, la nueva productividad pasa a ser social), una hora de trabajo sigue agregando la misma magnitud de valor que antes. Es por esto que Marx dice que “por más que cambie la fuerza productiva, rinde siempre la misma magnitud de valor en los mismos espacios de tiempo”. Esto significa que A se abarata, porque en valor agregado cada bien A recibirá ahora 1/2 hora de tiempo de trabajo. Al aumentar la productividad, disminuye el valor individual de la mercancía, pero por hora de trabajo se genera el mismo valor (esto suponiendo que el cambio tecnológico abarcó al conjunto de la industria). En otras palabras, el valor agregado por hora de trabajo se reparte en más bienes.
      El siguiente pasaje que consultan abunda en lo mismo. Dice: ““El cambio que tiene lugar en las fuerzas productivas… el trabajo se vuelve más fecundo…”; esto significa que produce más valores de uso por unidad de tiempo. Agrega: “reduce la magnitud de valor de esa masa total acrecentada, siempre que abrevie la suma del tiempo de trabajo necesario para la producción de dicha masa”. Supongamos que antes se empleaban 10 horas para hacer una masa de 10 bienes X, y que luego del aumento de la productividad, se emplean 8 horas para producir 15 bienes X. Esto significa que se redujo la magnitud de valor (de 10 hs a 8 hs) de una masa total acrecentada (la masa de valores de uso pasó de 10 bienes a 15). Esto sucede porque se abrevió la suma del tiempo de trabajo necesario para la producción de esa masa de bienes.

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      rolandoastarita

      25/11/2012 at 17:12

  19. Saludos profesor, me he vuelto un lector fiel suyo. En el pasaje de —> Segundo problema, la razón teórica, usted escribe: ““La eliminación de la competencia por el monopolio señala el comienzo de la desintegración de la sociedad capitalista” (Trotsky, 1984, p. 17). Más adelante sostiene que la ley del valor “se niega a prestar más servicios”” – me podría explicar a que se referia Trotsky cuando dijo esto ultimo: la ley del valor se niega a prestar mas servicios? Gracias profesor

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    Alfonso

    09/02/2013 at 22:27

    • ajajajaaj “fiel seguidor” ajajaja ay tenemos otro futuro dogmatico ke citara al profe, i buscara citas como en la biblia: aki dice!… aki dice…. aki dice,,, pero aki dice..

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      manrique

      10/02/2013 at 17:36

  20. Profesor, tengo entendido que las fuerzas productivas se desarrollan y las relaciones de produccion tambien, y que estas relaciones de produccion van de la mano de las fuerzas productivas, pero las primeras siguen a las segundas. Todo esto desde la teoria de Marx, no quiere esto decir que mientras se desarrollen las fuerzas productivas en el capitalismo este seguira teniendo razón de ser? Estoy en lo correcto?

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    Alfonso

    27/02/2013 at 00:37

    • Alfonso, no se si se le pasó a Rolando tu pregunta, la cual es muy ineresante. A mí también me gustaría conocer la opinión de Rolando. Entretanto te doy mi respuesta: creo que tu apreciación es correcta.

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      Eduardo

      02/03/2013 at 20:52

    • Todo lo real es racional y todo lo racional es real. En vistas de su realidad, el capitalismo, es racional, tiene razón de ser. Pero dado que todo lo que existe es digno de perecer, la racionalidad de su existencia socava constantemente sus propias bases en aras de una nueva racionalidad que se abre paso. Es la metáfora del ‘viejo topo’. Cuanto más desarrolla las FP, el capitalismo prepara las condiciones de su superación, lo que se plantea explícitamente en la secuencia inevitable de crisis arrolladoras, que acontecen como consecuencia de febriles periodos de desarrollo. Decir que mientras el capitalismo desarrolle las fuerzas productivas ‘tendrá razón de ser’ es coquetear con la idea que una situación de bloqueo absoluto es precondición de su derrumbe y por lo tanto no queda más que cruzarse de brazos a esperar ver pasar el cadáver del enemigo. Es una teoría de derrumbe automático, mezclada con pasividad política a la espera que las condiciones maduren para dar un empujón con perspectivas aseguradas de triunfo. Lo real, en cambio, es que desde el punto de vista objetivo, sobran fuerzas materiales para, en los momentos críticos, tomar el cielo por asalto. La debilidad se encuentra en la siguiente paradoja: Mientras las condiciones objetivas para la revolución, se han alcanzado desde hace mucho, y se perfeccionan al compás del desarrollo de las FP, acercándose al máximo, las condiciones subjetivas y por ende organizativas, de la clase de vanguardia, el proletariado, se encuentran en su mínima expresión. Los ritmos de desarrollo de las segundas no se componen en directa proporción a las primeras, entendidas como desarrollo seguido de colapso catastrófico, flanqueado por un desarrollo lineal y acumulativo de la conciencia revolucionaria. Decir que el desarrollo de las FP condiciona mecánicamente la debilidad de las condiciones subjetivas del proletariado, es la contracara de afirmar que su estancamiento crónico las determina favorablemente y es precondición del salto en la conciencia que se impondrá a las acciones humanas con la fuerza de una ley natural. Son procesos vinculados, pero no idénticos.

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      AP

      03/03/2013 at 15:29

    • AP, cuál sería la forma de determinar que “desde el punto de vista objetivo, sobran fuerzas materiales para, en los momentos críticos, tomar el cielo por asalto” o para sostener que, “las condiciones objetivas para la revolución, se han alcanzado desde hace mucho” y además que, “se perfeccionan al compás del desarrollo de las FP, acercándose al máximo”, ¿cómo se determina ese “máximo”?

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      Eduardo

      03/03/2013 at 23:49

  21. Compañero Eduardo. En mi apreciación, el énfasis, está puesto en enfrentar la idea de que es necesario un agotamiento absoluto de las potencialidades de desarrollo del capital para que la clase revolucionaria se plantee su derrocamiento. Idea, por cierto merecedora de discusión, que subyace a la duda del compañero Alfonso y a la cual usted responde afirmativamente. Si se reconoce como válido este planteamiento, no solo se impugnan como prematuros los intentos revolucionarios pasados (un revival del cuestionamiento menchevique) sino, se condenan las perspectivas de futuro, hasta un determinado punto de tensión fatal entre las fuerzas productivas amplificadas y su tegumento capitalista, que podría nunca ocurrir, dado que en situaciones de crisis profundas, como lo demuestra la experiencia, si los proletarios no derriban completamente al capital, este se vuelve a levantar y a acumular pisoteando sus cabezas. Es un punto de vista que implica resignación hoy como consuelo frente a la ilusión fatalista proyectada en el mañana. En tal escenario imaginario (crisis final por agotamiento de la capacidad de desarrollar las FP) solo restaría un empujón para enterrar el cadáver y las perspectivas de triunfo estarían aseguradas. Es la pintura que muchas veces se ha realizado, de un capitalismo feneciente en que un puñado de magnates y represores incorregibles acorralados por la crisis y el pujante proletariado, prácticamente se entregan sin luchar y son despeñados desde una rupes tarpeia. Yo, por el contrario creo que aún de darse un escenario de crisis, aún más profunda que todas las que hemos conocido, habría una guerra de clase mundial y todavía cabe la posibilidad de que de la lucha no emerja el socialismo, sino, un capitalismo aún más bárbaro que el actual y hasta una nueva forma de esclavismo. En síntesis, no hay que esperar a que el capitalismo termine su parlamento, para sacarlo de escena. Yendo a sus preguntas concretas. Por condiciones ‘objetivas’ entiendo las premisas materiales de la revolución, en un sentido histórico. Agotamiento de la función progresiva del capital, entendida esta como la formación de un mercado mundial capitalista y el desarrollo de un proletariado lo suficientemente vasto y fuerte como para detener el funcionamiento de la sociedad, insurreccionarse y hacerse cargo del poder y la administración de la producción. Estoy hablando de una maduración estructural que plantea y pone al orden del día la actualidad de la revolución socialista, resolución de grado cualitativo, sin la cual la revolución sería una quimera. En ese sentido, no en el de un bloqueo o agotamiento absoluto de las potencialidades de la sociedad burguesa, las condiciones objetivas están maduras. El desarrollo capitalista no hace más que avanzar a partir de ese umbral ya superado, moviéndose hacia un perfeccionamiento de la polarización entre clases antagónicas. Los modos de producción pre capitalistas, pese a su coyuntural integración, se extinguen. Franjas enteras de la clase media sufren la proletarización. La propiedad capitalista, se centraliza y concentra. El imperio de la ley del valor se expande al compás de sucesivas oleadas mundializadoras. La fuerza numérica del proletariado crece sin cesar. Todo esto, no es más que un perfeccionarse de la contradicción entre producción social y apropiación privada, de la que surge el antagonismo entre las clases básicas, hasta que esta contradicción se acerque a su máximo grado de pureza y ni así, colapso final, sino guerra de clases sin cuartel hasta la victoria, la muerte como alternativas a la recaída en una explotación brutal y sin fin. En este específico sentido, las fuerzas materiales para la revolución sobran y lo que es necesario es acelerar el ritmo de maduración consciente de la clase de vanguardia, lo que no ocurrirá por mecánica consecuencia del avance en la contradicción medular del capitalismo. Con frecuencia se ha criticado que hablar de condiciones objetivas, pasa por alto que la conciencia de las clases, también forma parte de estas. La conciencia también integra una dimensión material. Obvio. Pero, son manifestaciones que si bien conectadas, difieren por su grado de autonomía y funcionamiento. La conciencia no es un mero reflejo especular de la maduración de la contradicción, es la autoconciencia del antagonismo y avanza por la lucha y la educación, por el balance de las derrotas, por la preparación de nuevas batallas, por el impulso de la rebelión a convertirse en proyecto revolucionario que en el hoy no es utópica fantasía, sino, exigente necesidad y un desafío por vencer. No hay avance futuro de las fuerzas productivas, o prerrogativa burguesa, a la que haya que pedir permiso. La historia ya lo ha concedido y hasta ahora no lo hemos podido aprovechar. Fuimos derrotados, pero seguiremos peleando hasta vencer.

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    AP

    04/03/2013 at 23:00

    • AP, lo que yo percibo de un tiempo a esta parte es que la conciencia pro-socialista es día a día menor y la potencia de la clase dominante es cada día mayor. También percibo un permanente desarrollo de las fuerzas productivas. Entonces no sé cuál será el techo del sistema capitalista pero no percibo que haya agotado su razón de ser. Tampoco aprecio que las crisis recurrentes posibiliten algún “salto”. Cada vez se afirma más en mi la idea de que los sistemas no son remplazados hasta que no agotan todo su potencial o sus relaciones de producción chocan contra el desarrollo, generándose así la necesidad de un cambio de relaciones. Barajo la idea de que la proletarización de la población mundial debe, como primer requisito hacerse absolutamente mayoritaria, y como segundo requisito debería generalizarse un desarrollo técnico tal, que el trabajo humano ( generalizadamente proletarizado en esa instancia) sea cada vez menos necesario. En ese escenario -de contradicción- podríamos discutir si el capitalismo ha dado todo o cuánto le falta por dar (es decir: cuánto de maduras están las condiciones objetivas para la revolución) pero hoy por hoy creo que estamos muy lejos, tanto de las condiciones objetivas como también de las subjetivas para un cambio social revolucionario. Vistas las cosas así, el resultado de la revolución rusa no es más que la consecuencia de las condiciones materiales y de la conciencia (que emana de las cuestiones materiales). Aprecie, estimado compañero, que esta especulación no pretende hermosear las penurias que el capitalismo conlleva y, por otra parte, si a usted le parece que es mero producto de la resignación, considere que se trata de una resignación seriamente meditada. No comparto la idea de “libres o muertos, jamás esclavos”. El instinto de vivir es -creo yo- el más fuerte de los instintos: llevado al plano racional esto se expresaría del siguiente modo: “…aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar las cosas que puedo cambiar; y sabiduría para conocer la diferencia”. Cualquier pérdida de contacto con la realidad que insufle la idea de movimientos apresurados y aventurados no deberían ser alentados livianamente ya que el costo de tales aventuras puede ser elevado y en definitiva tratarse solo de arrebatos, justificados por una parte pero peligrosos por la otra, y si las pérdidas son -como se puede preveer- mayores que las ganancias creo que sería irresponsable embarcarse en tales lides mientras no existan las condiciones para la victoria. El proletariado dará -no va a pedirnos permiso para ello- infinitos combates en defensa propia. Pero impulsar rebeliones antes de su debido tiempo implica un costo de dolor que es contrario al instinto vital. La desesperación no es buena consejera y actuar en forma apresurada y en inferioridad de condiciones dificilmente nos acerque al socialismo.
      Saludos.

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      Eduardo

      05/03/2013 at 00:32

  22. Creo que si nos centramos en las dos únicas fuerzas productivas fuente de valor, como son la fuerza de trabajo y la naturaleza, hace rato están estancadas y en retroceso.
    Es evidente, como dice Rolando, que hay muchos millones más de asalariados ahora que en los años veinte, pero eso significa que hay muchos millones más de trabajadores expropiados de sus medios de producción, muchos millones más de trabajadores y humanos en general alienados, muchos millones más de humanos formando parte de ejércitos de reserva.
    Es evidente también que en los últimos 80 años la explotación de la naturaleza por el capital ha crecido en magnitudes alarmantes, poniendo en riesgo la propia supervivencia de la humanidad. Con el calentamiento y el cambio climático y la próxima superación del umbral de aumento de 2° de temperatura esto será aún mas crítico.
    El capital se instala y equipa el espacio allí donde existan mejores condiciones para la explotación del trabajo y la naturaleza y en los últimos 80 años no solo se expandió horizontalmente hasta los bordes de la Antártida sino que además lo hizo en profundidad apropiándose de recursos del subsuelo y en vertical por su apropiación del espacio exterior.
    Estos temas están ámpliamente expuestos en las teorías del imperialismo y ya no pasa por el desarrollo desigual y combinado, no hay en estos dos casos vasos comunicantes que compensen.
    Saludos
    Alejandro

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    Alejandro

    05/03/2013 at 00:58

    • Alejandro,

      Los indicadores muestran desarrollo de las fuerzas productivas, ni estancamiento ni mucho menos, retroceso. La constatación del aumento del proletariado confirma esta afirmación. Las predicciones apocalípticas acerca de las consecuencias de la sobreexplotación no pasan de ser especulaciones que no han podido ser confirmadas. La alienación del trabajo producto de la proletarización tiene el reverso de la integración a la modernidad; telefonía celular, televisión satelital, medios de transporte, medicina, etc., que son el resultado de la producción. Si como señalás, la explotación de la naturaleza a crecido a niveles “alarmantes” es precisamente porque la humanidad a incrementado enormemente su dominio y manejo de los bienes naturales. Los excesos e incluso los despropósitos que podrían llenar las páginas de un libro no niegan sino que confirman el desarrollo.

      Todo tu mensaje, como ves, es una demostración del desarrollo de las fuerzas productivas. Lo que pasa es que vos ves todo ese desarrollo como inmoral, alienante y potencialmente destructivo. La tuya es una posición teñida de moral. Si hacieras abstracción de la moral podrías apreciar fácilmente la existencia del desarrollo de las fuerzas productivas.

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      Eduardo

      05/03/2013 at 16:26

  23. Una nueva critica trostskysta.

    Esa crítica es la que le hace Astarita en “Trotsky y el estancamiento de las fuerzas productivas”, entre otros textos: “En repetidas oportunidades (…) he afirmado que Trotsky tenía una visión ‘estancacionista’ del capitalismo del siglo XX (…) Mi posición es que la curva básica del desarrollo del capitalismo desde 1914 a la actualidad, ha sido ascendente. Puedo agregar: también ha sido ascendente en las 3 o 4 últimas décadas”.

    Afirmar esto hoy es bastantesencillo. Si la curva de desarrollo capitalista sólo puede trazarse a posteriori de los acontecimientos,implica factores “exógenos” vinculados con la lucha de clases que no pueden anticiparse. En la medida que dichas luchas terminen en derrota, la acumulación capitalista recomienza. De ahí que su crítica acabe siendoahistórica, a la par que metodológicamente economicista: la curva básica del capitalismo terminó siendo ascendente; pero esto no ocurrió sin pasar por una “era de los extremos” caracterizadapor las dramáticas destruccionesde dos guerras mundiales, campos de concentración, bombas atómicas, etcétera.

    https://www.mas.org.ar/?p=10689

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    carver

    27/10/2016 at 20:06

    • Naturalmente, si triunfa la revolución socialista no cabe hablar más del desarrollo capitalista de las fuerzas productivas. ¿Qué tiene que ver esta obviedad con la discusión sobre la tesis del estancamiento de las fuerzas productivas desde 1914? Respuesta: nada que ver.
      Además, el diagnóstico de Trotsky realizado en 1938 sobre el estancamiento desde 1914 fue ex post, y ESTABA EQUIVOCADO. ¿Cómo se puede afirmar entonces que mi crítica es “a-histórica”?

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      rolandoastarita

      28/10/2016 at 00:09


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