Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Comentario a un texto de Shaikh

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Algunos amigos y lectores del blog me pidieron opinión acerca de un escrito de Anwar Shaikh, dedicado a la crisis, que circula en Internet, “La Primera Gran Depresión del Siglo XXI” (en www.sinpermiso.info). Anwar Shaikh es uno de los marxistas más referenciados, y posiblemente en el tema de la crisis sea el más importante a nivel internacional. Su texto enmarca la crisis en una visión general del desarrollo del capitalismo que es compartida, en líneas gruesas, por muchos marxistas, y sobre la que tengo diferencias fundamentales. Aprovecho entonces este comentario para puntualizar estas diferencias; accesoriamente señalo otras, que surgen de la lectura de este texto.

Una Gran Depresión y sus antecedentes

Shaikh comienza afirmando que la crisis económica que se desató en 2008 es una Gran Depresión. Plantea que en el sistema capitalista se suceden ondas largas expansivas y depresivas, y que en una onda larga depresiva “un choque puede desencadenar una crisis”; en 2007 el colapso del mercado hipotecario subprime habría constituido este choque, de la misma manera en que choques anteriores desataron las crisis de 1820, 1870, 1930 y 1970. La crisis subprime habría marcado la transición desde una fase larga alcista, o expansiva, que fue desde 1982 hasta 2007, a una fase depresiva larga, iniciada en 2008. La anterior fase depresiva larga, “La Gran Stagflaciòn” de los 70, habría abarcado desde 1967 a 1982; y la fase larga depresiva que precedió la Gran Stagflación habría sido la Gran Depresión de los 30.

Las causas de la actual Gran Depresión, según Shaikh, tienen que ver con los factores que explican la recuperación posterior a 1982. Shaikh sostiene que a partir de 1982 se produjo una recuperación de las economías capitalistas debido a que la tasa de ganancia se estabilizó, luego de haber tenido una larga caída desde fines de la década de 1940. ¿Por qué se detuvo esa larga caída? Por dos razones. En primer lugar porque el capital descargó un fuerte ataque contra los trabajadores, de manera que los salarios no continuaron acompañando los aumentos de la productividad, como había sucedido en las décadas anteriores. Por eso los aumentos de la productividad beneficiaron a las ganancias. En segundo lugar, la tasa de interés comenzó una fuerte baja desde 1981 (la baja se prolonga hasta la actualidad), lo que posibilitó que se elevara sustancialmente la tasa de ganancia de las empresas. Pero estos dos factores explican también las características de la fase alcista entre 1982 y 2007. Dado que los salarios estaban contenidos, el consumo pudo haberse debilitado. Sin embargo, las bajas tasas de interés incentivaron la demanda de los hogares, aunque a costa de un incremento constante de las deudas. De manera que la baja tasa de interés, además de facilitar la expansión internacional del capitalismo, promovió un alto endeudamiento y estimuló la formación de burbujas inmobiliarias y financieras. Pero cuando la reducción de la tasa de interés y el crecimiento de la deuda alcanzaron sus límites, se produjo el estallido inmobiliario, que dio paso a la nueva y larga fase depresiva. Estas son las ideas esenciales en lo que respecta al diagnóstico de las causas y dinámica de la crisis. Desde el punto de vista de la política económica, Shaikh aboga por el aumento del gasto en obra pública, en lugar de las inyecciones de dinero a los bancos que ha estado realizando el gobierno de EEUU.

Mi diferencia fundamental

La diferencia fundamental que tengo con este planteo de Shaikh tiene que ver con el carácter de la fase larga ascendente que se inicia en 1982. En primer lugar, hay que señalar que la tasa de ganancia tuvo una recuperación que, si bien no volvió a los altos niveles de fines de los 40, o de principios de los 60, fue de todas maneras significativa, por lo menos hasta 1996; y entre 2002 y 2006 tuvo otra recuperación, luego de la caída 1996-2001. Pero, en segundo término, y más trascendente, es que la recuperación de la tasa de ganancia estuvo en la base de una recuperación de la inversión, de la acumulación de plusvalía y por lo tanto de la expansión de las fuerzas productivas capitalistas. Hubo una profundización de la acumulación, con notables aumentos de la productividad que derivaron de la aplicación generalizada de las nuevas tecnologías informáticas. En otras notas de este blog presento las cifras del crecimiento de la inversión en estas tecnologías y equipos durante los 90. No se trató por lo tanto solo, ni principalmente, de crecimiento de las deudas y del capital especulativo, o de las burbujas, como parece desprenderse del panorama que presenta Shaikh. Por supuesto hubo aumento de las deudas de los hogares, en particular desde fines de los 90, pero esto es una parte de la película, porque también hay que destacar que se produjo una fuerte acumulación. Precisamente la especulación financiera e inmobiliaria estuvo alimentada por una plétora de capital que tuvo como causa última la sobreinversión de los 90, que llevó a la caída de la rentabilidad desde 1996 y a la recesión de 2001.

Es en torno a esta cuestión que desde hace muchos años mantengo mis principales diferencias con la mayoría de la izquierda, no solo en Argentina, sino con muchos compañeros de otros países. El problema fundamental es que hay una marcada resistencia a reconocer que el modo de producción capitalista ha tenido una recuperación importante desde los primeros años de los 80. Al respecto se da incluso una circunstancia curiosa. Durante todos estos años los marxistas diagnosticaban que la fase larga depresiva iniciada en los 70 (o fines de los 60, según algunos) no se había cerrado, y que la próxima gran depresión se inscribiría dentro de esa fase depresiva. En el propio Shaikh no recuerdo haber leído algún texto en el que afirmara, por ejemplo en los primeros años de los 90, que estuviéramos asistiendo a una fase larga ascendente del capitalismo. Incluso tengo ante mis ojos un texto publicado en 2000, de Shaikh, en el que solo habla de la fase larga depresiva y la caída de la tasa de ganancia hasta 1983 (“La onda larga de la economía mundial en la segunda mitad del siglo XX”, en Arriola y Guerrero (eds), La nueva economía de la globalización, Universidad del País Vasco, 2000). Ni palabra de que el modo de producción capitalista estuviera experimentando una expansión larga. Sin embargo, pasados esos años, en retrospectiva Shaikh diagnostica que hubo una larga expansión, pero que la misma es cosa del pasado, porque ahora sí, estamos en una fase depresiva.

Este constituye un procedimiento bastante habitual en la izquierda. Recuerdo un grupo trotskista que en los años 50 y 60 seguía sosteniendo que la crisis del 30 nunca se había cerrado. Sin embargo en los 70 ese mismo grupo sostenía que en los 50 y 60 había habido un boom del capitalismo, pero que al momento de escribir sí había crisis y estancamiento. Pareciera que hay una imposibilidad de decir claramente, cuando está sucediendo, que el capitalismo está desarrollándose, y que esta circunstancia solo se puede admitir a posteriori, cuando llegaron la crisis o la depresión. El problema con estos diagnósticos es que al momento en que se están produciendo cambios importantes en el sistema capitalista, los mismos no se pueden comprender. En América Latina hay una larga historia de desaciertos al respecto (ver la nota sobre la crisis y recuperación en el continente, en este blog). Lamentablemente muchos de los marxistas más prestigiados de los países adelantados, en lugar de ayudar a corregir estas visiones, las siguen alimentando. En el caso de Shaikh, este aspecto de la cuestión conecta también con su teoría sobre los tipos de cambio y el comercio internacional, según la cual los países atrasados estarían condenados a padecer de manera crónica déficit en sus balanzas comerciales (trato este asunto en mi libro Economía política del subdesarrollo y la dependencia, UNQ, Buenos Aires, 2009).

Derivado de lo anterior, tampoco estoy convencido de que se haya iniciado una larga fase depresiva de la economía mundial. Las razones también las he dado en otros trabajos publicados en este blog. La más importante tiene que ver con la internacionalización del modo de producción capitalista y la fuerte acumulación que se está dando en países asiáticos, y en otras zonas del planeta. La expansión de las fuerzas productivas en China, India, Brasil, entre otros, genera nuevos y amplios mercados, y también posibilidades de ampliar la explotación de la mano de obra. No hay nada mecánico, que nos esté indicando que deba existir alguna sucesión de ondas “largas expansivas” y “ondas largas recesivas”. Hay que seguir las tendencias tal como se están evidenciando, y diagnosticar en base a ellas. Lo demás me suena a especulación sin bases sólidas.

Otras diferencias

Apunto ahora otras diferencias con el trabajo de Shaikh.

La primera tiene que ver con lo anterior. Dado que el rol de la inversión desapareció en la larga fase de ascenso 1982-2007, las cuestiones referidas a cómo incidió la evolución de la composición de capital en la tasa de ganancia, la sobreinversión, la relación entre las nuevas tecnologías y la productividad, etc., han desaparecido de las consideraciones de Shaikh. Es extraño, tratándose de un autor que ha prestado siempre considerable atención a estas cuestiones.

En segundo término, y vinculado al punto anterior, pareciera haber un cambio de óptica importante con respecto a trabajos anteriores. Todavía en el escrito que he citado, publicado en 2000, Shaikh sostenía que la tasa de ganancia caía secularmente (incluyendo por lo menos buena parte de la fase alcista), y que la transición a la fase descendente estaba provocada por el estancamiento de la masa de ganancia, que se provocaba precisamente por la caída a largo plazo de la tasa de ganancia. Personalmente durante mucho tiempo estuve convencido de que esta explicación de Shaikh era correcta, pero el estudio de la actual crisis me llevó a rectificarme. El problema con esa explicación es que no se verifica una caída tendencial de la tasa de ganancia desde 1983 a 2007. Es natural que Shaikh rectifique, si lo considera necesario, sus anteriores planteos, pero es necesario que esto, de alguna manera, se explique.

En tercer lugar, Shaikh brinda una explicación de la recuperación posterior a 1982 que se apoya en viejos esquema que él mismo había rechazado. Es que a fines de los años 70 Shaikh criticó la explicación de la caída de la tasa de ganancia por suba de salarios. Pero ahora explica la detención de la caída de la tasa de ganancia, luego de 1982, porque los salarios se habrían desacoplado de las subas de la productividad. Con lo cual parece dar la razón a los que sostenían que la tasa de ganancia había estado cayendo en los 60 y comienzos de los 70 porque los salarios aumentaban con la productividad. Mi opinión es que si bien la caída de salarios tuvo importancia para la recuperación de la tasa de ganancia luego de 1982, también han sido claves las reestructuraciones globales del capital, la liquidación de los capitales más improductivos, y la recuperación de la productividad que se dio ya avanzados los 80, y en particular en los 90, con las nuevas tecnologías.

En cuarto lugar, encuentro problemático el rol autónomo que parece jugar la tasa de interés en esta explicación de Shaikh, donde la tasa de interés, junto a los salarios, sería la variable clave que explicaría la recuperación de la tasa de ganancia de las empresas. Pienso que no es la tasa de interés la que explica la mejora de la tasa de ganancia, sino al revés, es la mejora de la tasa de ganancia la que explica la baja de la tasa de interés. Esquemáticamente, con la caída de la actividad económica que conlleva la depresión, la tasa de interés cae; en la recuperación posterior las empresas se financian al comienzo con el flujo de caja generado por sus actividades, de manera que la liquidez es abundante, y la tasa de interés continúa baja. Posteriormente, en la medida en que avanza la recuperación, la tasa de interés aumenta de nivel, pero sin perjudicar la acumulación, ya que los negocios se desenvuelven con normalidad. En otras palabras, la tasa de interés es un factor subordinado en el ciclo. Cuando se avecina la crisis, o cuando esta estalla, inevitablemente sube, ejerciendo una punción negativa sobre la plusvalía, y contribuyendo a hundir la tasa de ganancia. Pero de nuevo se trata de un movimiento derivado del movimiento básico de la acumulación y la evolución de la tasa de ganancia.

En quinto lugar, discrepo con la idea de los largos ciclos u ondas de tipo Kondratiev, en la que inscribe su planteo Shaikh, siguiendo a Mandel. He criticado esta tesis en otros trabajos (por ejemplo en Valor, mercado mundial y globalización), y no voy a repetir aquí estas críticas. Pero sí destacar que esa tesis no permite entender la dinámica que lleva a alguna de las crisis más profundas. En particular no permite comprender la crisis del 30. El problema es el siguiente: según la tesis de los ciclos Kondratiev, la economía capitalista habría entrado en una larga fase depresiva en 1914, que habría durado hasta 1940 (en EEUU) y 1945 (en Europa y Japón). Pero si esto es así, no se comprende la importancia de la acumulación en la década de 1920 en EEUU, que es el antecedente inmediato de la crisis del 30. Los años 20 no fueron una década recesiva, o de estancamiento en EEUU, sino de fuerte desarrollo de las fuerzas productivas. Los avances de la productividad fueron muy altos, posibilitados por la extensión del motor eléctrico en las empresas y el transporte automotor. Este desarrollo intenso desemboca en sobre inversión, y caída de la rentabilidad hacia fines de 1928, principios de 1929. No es casual que Mandel, y otros autores partidarios de la tesis de la onda larga Kondratiev, no hayan prestado atención a estas cuestiones a la hora de tratar la crisis de 1930. Pareciera que hacen un enlace directo entre la caída de la tasa de ganancia desde fines del siglo XIX a principios del siglo XX, para sostener que desde 1914 todo habría sido estancamiento o recesión. Insisto, no hay manera de entender la crisis de 1930 con este esquema.

Importancia desde el punto de vista político

Volviendo a las perspectivas más generales, la crítica a la idea de que el capitalismo está siempre en crisis tiene una importancia política difícil de exagerar. Dos consecuencias inmediatas. La primera es que la tesis del estancamiento permanente minusvalora sistemáticamente las posibilidades de maniobra política y de recuperación de las crisis que tiene el capitalismo. Recuerdo, por ejemplo, que en 2001 muchos sostenían que la crisis económica argentina era “terminal”, y que la clase dominante no tenía ya recursos para sacar al país. Este diagnóstico fue apoyado por buena parte de los intelectuales marxistas del “primer mundo”. Algo similar ocurrió muchas veces con respecto a otros países de América Latina, o en otras partes. La segunda consecuencia es que los análisis del estancamiento permanente no permiten al movimiento obrero tener una estrategia adecuada frente a la clase dominante en los períodos en que hay recuperación (o “boom”). Y el discurso de los marxistas pierde fuerza y consistencia frente a la realidad. Por estos motivos este debate trasciende los límites de una mera diferencia de matices.


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Comentario a un texto de Shaikh

Written by rolandoastarita

05/02/2011 a 12:36

Publicado en Economía

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10 comentarios

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  1. En la economía moderna la tasa de interés constituye un instrumento regulador de la actividad económica, y, por ende, debería analizarse en su relativa independencia de la dinámica del movimiento natural en la economía moderna de mercado regulado. La tasa de interés es utilizada por los bancos centrales o la reserva federal a fin de amortizar o estimular la inversión y el consumo y evitar la caída cíclica en un momento dado. En este sentido el cambio en la tasa de ganancia, más que resultado, constituye un factor determinante del estado del movimiento económico (y de aquí su independencia relativa).

    Pero, técnicamente, la efectividad reguladora de la tasa de ganancia tienes sus límites en la recesión económica; y la misma resulta insuficiente en los periodos de depresión, donde la sobreacumulación y el inventario en exceso chocan con una demanda insolvente. Así, la solución a la gran depresión de 1930s, entonces, dependió de la implantación de medidas destinadas a estimular el consumo según derivasen de la recomendación Keynesiana.

    Pero la efectividad de tales medidas encaminadas a fortalecer el llamado “demand-side” de la economía parecía agotarse hacia finales de 1970s. Con Reagan y Tatcher en los 1980s, se estipulan políticas económicas destinadas a fortalecer el “supply-side” de la economía mediante el recorte de impuesto sobre el ingreso, privatizaciones y desregularizaciones. A través de las recetas del FMI y del Consenso de Washington, estas políticas del supply-side economics tendían a expandirse por las economías emergentes de Latinoamérica, etc. mediante restrictivas medidas monetarias anti-inflacionarias, privatizaciones, desregulaciones estatales y aperturas de mercados internos al capital foráneo. No se debe hablar de la recuperación económica a partir de 1982 a menos se considere concreta y detenidamente las contribuciones de la “liberalización” económica que se impuso.

    La globalización se hace latente, y hasta empieza a arrojar ciertos frutos como el control de la inflación en Latinoamérica. ¿Pero resulta sorprendente que tiempo después el supply-side economics condujese a un periodo de depresión? A partir de Marx y/o Keynes, creo que comprendemos que el capitalismo, mientras más liberal, habrá de desembocar en estos periodos inevitablemente. No solo Shaikh, sino otros economista no-marxistas hablan hoy del retorno al depression economics (e.g., Krugman).

    Y en una situación como esta, apelar a las recetas Keynesianas (e.g., por parte de la administración de Obama) pareciera como algo históricamente necesario. Pero teniendo en cuenta lo anterior, he vuelto sobre el tópico “Tasa de ganancia y crisis en EEUU (1)”, y aún insisto en ver una correlación bastante fuerte entre la crisis y la curva de la contribución del consumo al PBI. No obstante, en “Tasa de ganancia y crisis en EEUU (2)”, usted presenta gráficos acerca de la variabilidad del consumo y la inversión, y a partir de la forma que oscila la inversión, deduce que esta tiene una mayor incidencia en la crisis. Por otro lado, se presentan gráficos que demuestran la participación decreciente de los salarios en el ingreso; si tomamos en cuenta la curva de consumo en el tópico (1), quizás se pueda deducir que el endeudamiento privado haya tenido que acrecentarse en el mismo periodo. Ciertamente, esto parece contrastar con la depresión Keynesiana; pareciera que estamos en presencia de una nueva forma de crisis, que ciertamente tiene características generales que pudiéramos calificar como depresión-ecoinomics, pero de una complejidad que pueda escapar a las medidas que conocemos.

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    Andres

    05/02/2011 at 17:51

    • Son muchos los puntos que tocas en este comentario, y exigirían una discusión bastante extensa. Solo señalo dos cuestiones. En primer lugar, sobre la tasa de interés, si bien existe una regulación por parte de los bancos centrales, sus efectos durante las crisis tienen limitaciones. Es que los bancos centrales solo pueden regular las tasas de referencia (las tasas a las que otorgan el redescuento), pero en los mercados se exige una tasa que está determinada por la oferta y demanda de capitales dinerarios, que a su vez están influenciados por el estado general de los negocios. Esto explica que, por ejemplo, luego de la quiebra de Lehman, a pesar de que la FED bajara la tasa de interés casi a cero, en los mercados los spreads se habían disparado a las nubes (además hubo de hecho una implosión de crédito, lo que se llama un credit crunch).
      La segunda observación tiene que ver con el rol de la demanda en la salida de la crisis del 30, y más en general con la larga expansión de las economías capitalistas desde 1940 (EEUU) y 1945 (Europa y Japón) hasta inicios de los 70. Hay mucho de mito en la tesis, muy difundida, de que las políticas de estímulo keynesianas de la demanda estuvieron en la base de la recuperación. De hecho el gasto fiscal en relación al PBI en la década del 30 fue menor que en la década del 20. Había una gran resistencia a aplicar políticas de esímulo de la demanda. La recuperación empieza en 1933 cuando la economía ya se habia hundido, y fue ayudada por la devaluación del dólar (en relación al oro), dispuesta por Roosvelt no bien asumió. En la base de esta recuperación encontramos una gran liquidación de capitales, que “limpió” la sobreacumulaciòn que se había producido en los 20. Por otra parte en Europa y Japón fue central en la recupación de la tasa de rentabilidad, además de la liquidación de capitales ocurrida con las crisis y la guerra, el hecho de que los salarios bajaron, y mucho. En la inmediata posguerra los salarios en Alemania, Japón, Francia, Italia eran más bajos que en la preguerra; en Gran Bretaña eran más altos, pero bajan con la devaluación de la libra de 1948. En Alemania los salarios recién recuperan los niveles, en términos reales, anteriores a 1933, ya avanzada la década de 1950, cuando la recuperación estaba en marcha.
      Por otra parte, pienso que tienen razón los neoschumpeterianos cuando sostienen, en polémica con la interpretación keynesiana tradicional acerca de los años 50 y 60, que más importante que las políticas de demanda (más bien de la llamada “sintonía fina” del IS-LM) fue importante la ola de innovaciones -que estuvieron promovidas por una alta rentabilidad, pero a su vez influyeron en las perspectivas de rentabilidad de los capitalistas- en particular en electrónica, materiales sintéticos, químicos, petróleo y petroquímicos, bienes de consumo duradero y vehículos. Robert Matthews, un economista semi heterodoxo que tiene interesantes aportes sobre el ciclo económico, decía en 1968, refiriéndonse a Gran Bretaña, que fue la pletórica inversión privada, màs que las políticas gubernamentales, la que sostuvo la expansión. Otros economistas señalaron que las polìticas keynesianas fueron a menudo inútiles, ya que se aplicaron después de haber aparecido “espontáneamente” el punto de inflexión decisivo en el ciclo económico (tomo estas observaciones de Freeman, Clark y Soete, Desempleo e innovación tecnológica, Madrid, 1985). Por último, las políticas reaccionarias (sustentadas en las tesis del monetarismo, ofertistas, ciclo real de negocios, etc.) de los 70 y 80 no llevaron a una depresión larga, como había previsto buena parte de la izquierda, sino a una recuperaciòn de la rentabilidad del capital (como contrapartida, un aumento de la explotación), que estuvo en la base de la expansión del modo de producción capitalista (una manifestación es la globalización) desde 1983, aproximadamente.

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      rolandoastarita

      06/02/2011 at 12:33

  2. Primero, algunas generalidades de tipo metodológicas. Existen varias escuelas de pensamiento macroeconómico, pero las causas que determinan el movimiento cíclico fundamental del modo de producción capitalista, considero, que como teoría científica, tienen su mejor exponente en la dinámica del proceso de acumulación propuesta por Marx. Otros, como Keynes, hablan de disparidad y discontinuidad entre ingresos y precios (sticky wages and prices); la escuela Austriaca, o, de Viena, plantea que todos los males tienen sus raíces en la intervención del gobierno. Pero no veo que estos puntos de vistas sean mutuamente excluyente, a menos que los proyectemos sobre un plano meta-científico e ideológico. La discontinuidad de ingresos y precios en las crisis depresivas deben ser resultado del movimiento económico que deriva del análisis marxista (disculpe mi analogía matemática, pero lo que quiero decir es que si M(C,v) es el operador de la acumulación marxista, la solución al problema Mp (1+g)= p, incluiría lo observado por Keynes –utilizando el modelo de Okishio o Leontief). Asi, la teoría marxista incluye la llamada depression-economics (Keynesiana); o sea, que constituye una solución particular que deriva de la dinámica marxista. Pero, las soluciones prácticas al problema divergen substancialmente (la revolución socialista versus el apuntalar el capitalismo).

    En segundo lugar, también he señalado en otros tópicos que considerando el análisis de Rosa Luxemburgo, considero que el sistema capitalista no es autosuficiente, y que se pueda reproducir de manera auto-sostenida y creciente; esto es requiere de fuerzas externas que le permitan su aceleración, expansión y crecimiento. De aquí que para explicar el movimiento real de la economía capitalista se necesite considerar algo más que lo que su dinámica fundamental, en el mismo sentido que el sonido que produce una guitarra no solo depende que cuerda rasgamos con la mano derecha, sino también del acorde que se presione con la izquierda, pues este ultimo determina la longitud efectiva de tal cuerda y su modo de vibrar.

    Finalmente, algo más concreto. Considérese la periodicidad de las depresiones anteriores a las crisis que experimentamos hoy en dia: (a) 1873-79, (b) 1893-97 (de hecho, dos contracciones separadas por una expansión tímida), (c) 1907-08, (d) 1920-21, (e) 1929-33, y (f) 1937-38. Si consideramos también que las crisis de los 70 y 80 fue clasificada como recesiones, se pudiera argumentar que el ciclo económico se controlo relativamente desde el 1938 hasta prácticamente la crisis de los 2000; y esto en buena parte, a la regulaciones gubernamentales. Ciertamente, una cosa son las recomendaciones puramente teórica y otras la forma en que se ponen en prácticas. Por ejemplo, FDR aumento el gasto público en concordancia con las recetas keynesianas, pero también, al igual que Hoover, introdujo medidas no-Keynesianas destinadas a mantener niveles altos de precios y salarios. Y en esta mezcla es difícil de determinar el aporte de cada una de sus partes por separado (usted quizás posea mejor estadísticas al respecto).

    No cabe duda que hacia los 70s, el modelo Keynesiano se haya visto agotado y la “stagflation” dominaba el panorama según había predicho Friedman. Y frente al keynesianismo agotado, emerge pujante el liberalismo basado en las desregulación, privatización, medidas monetaristas (¡¿que hubieran podido recuperar la economía en 1933?!; quizás de la misma manera que el FMI rescato la economía Argentina…), etc. Tambien destacar que supply-side economics encuentra en los 80s el punto de despegue de la revolución digital la cual estimula el ritmo creciente de inversión según bien se aprecia enla tabla que publicas en Tasa de ganancia (2) bajo el titulo de Variaciones de la inversión en equipos y software. Pero si la stagflation constituyo el fin de Keynesianismo clásico, las crisis de los 2000s son resultados directos del liberalismo económico.

    En síntesis, el punto a destacar es que aun sobre la base del análisis marxista (que considero como la dinámica fundamental del sistema), es necesario introducir parámetros concretos (externos?) que derivan de las diferentes políticas practicadas durante todos estos años destinada a estimular ya sea el demand-side, ya el supply-side de la economía. Al margen de esto, lo concreto (en referencia al método en economía política) si se reproduce teóricamente, seria de casualidad.

    En lo referente a la tasa de ganancia, creo que coincidimos, o no?.

    Disculpen la extensión de este mensaje

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    Andres

    06/02/2011 at 16:51

  3. Rolando
    Acabo de leer el artículo de Shaikh en http://www.sinpermiso.info. Definitivamente me parece que la productividad de la tabla 2 de ese artículo está estrechamente relacionada “con notables aumentos de la productividad que derivaron de la aplicación generalizada de las nuevas tecnologías informáticas”, según apuntas en el tópico, más que al aumento de la explotación y la caída relativa del salario real por hora. Si se compara la diferencia entre el salario real y el hipotético en la tabla 2 de Shaikh, se observaría una diferencia del 1% en el 1995. Si hacemos un calculo similar con la tabla 3, vemos que la diferencia entre la tasa de ganancia real y la hipotética fuera de 7%; a parte de esto, el comportamiento de la tasa de ganancia según la tabla 3 y los salarios reales en la tabla 2 apenas muestran fluctuaciones o tendencias similares. Definitivamente, el componente tecnológico y consecuente acumulación (y gozando de la desregulación) me resultan mas a tono con la realidad.

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    Andres

    06/02/2011 at 20:26

  4. astarita: releyendo el blog llegué hasta aqui y me surgio la duda. la crisis del 30 fue de sobreinversion?? o fue por sobreproduccion?? saludos

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    ilichito

    10/11/2011 at 05:50

    • De a poco estoy reuniendo más elementos sobre la crisis del 30. Estoy convencido de que es necesario prestar mucha atención a lo que sucedió en los 20 en EEUU. A fines de la década parecía haber mucha sobreinversión, esto es, sobrecapacidad; y en 1929 se evidencia una presión bajista en la tasa de rentabilidad. De todas maneras no comprendo bien la diferencia que hacés entre sobreinversión y sobreproducción. Toda crisis capitalista se manifiesta como una sobreproducción. Tal vez quieras significar por sobreproducción una crisis ocasionada por insuficiencia de demanda de bienes de consumo (esto es, que habría sido una crisis por subconsumo). Esta interpretación de la crisis del 30 ha sido muy popular. Por ejemplo, es la de los regulacionistas (Aglietta). Pienso que R. Brenner y M.Glick en “The Regulation Approach: Theory and History”, New Left Review Nº 188, 1991, han criticado de forma muy convincente esta explicación.

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      rolandoastarita

      10/11/2011 at 09:19

    • No, si hago una dicotomia de este tipo es por ignorancia pura nomas.

      veía como crisis por sobreinversión esto de aumentar demasiado la capacidad productiva y que en cierto momento se pare la inversion porque ya se han dado cuenta que estan poniendo capitales en un sector que ya esta saturado.
      y por sobreproduccion entiendo que se da cuando se sigue produciendo pero se para la inversion, eso hace que se pare el consumo y bueno.. crisis.

      y pensaba que podia darse tambien en alguna coyuntura especial que haya demasiada capacidad instalada y que por error en las proyecciones de ventas, algunas empresas produzcan muy por encima de lo que pueden colocar en el mercado, y esto haga que le queden stocks acumulados y que deban parar por un tiempo la produccion (es algo parecido a lo que pasa en estos meses en brasil en la industria del automovil, aunque tal vez estoy muy equivocado con respecto a las causas)

      y por subconsumo es esto de que la gente empieza a atesorar y eso ocasiona las crisis?? si es eso una crisis de subconsumo, no lo comparto.

      bueno, saludos

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      ilichito

      10/11/2011 at 19:13

  5. Profesor Astarita, recién termino un artículo de M. Husson quién utiliza el enfoque de las ondas largas de tipo Kondratieff, y argumenta que una de las características del periodo que atravesamos, específicamente a partir de 1982, sería la disociación entre la tendencia seguida por la tasa de ganancia (la cual habría comenzado a subir a partir del 82) y de la tasa de acumulación (la cuál según Husson no se habría recuperado desde la crisis de los setenta). En su artículo usted hace referencia a la importancia de la inversión y la acumulación de los años noventa, misma que parece ser desdeñada por Husson. ¿Sería tan amable de indicarme en cuáles entradas reproduce usted los datos sobre este aumento de la acumulación y la inversión? Gracias.

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    Luis

    26/04/2015 at 14:49

    • Reproduzco una respuesta que di en otro comentario:
      La acumulación de capital en EEUU se mantuvo relativamente alta desde la recuperación de 1982 y hasta la recesión de 2001 (y entre 2002 y 2006 hubo alta inversión en la construcción). Entre 1980 y 2005 la producción industrial de conjunto (incluye minería, gas, electricidad, manufactura) creció 90%; la producción manufacturera creció entre 1990 y 2006 un 68% (siempre en términos reales). La producción de bienes durables aumentó en ese período un 135%. La producción de maquinaria industrial creció entre 1990 y 1999 el 132%. La capacidad de toda la industria creció entre 1990 y 2006 el 64%. La inversión privada fija no residencial aumentó un 150% entre 1991 y 2008. La productividad por hora en la manufactura creció 90%. Entre 1990 y 2000 la composición de capital (expresada como consumo de capital fijo por las corporaciones) aumentó 87,5%. La inversión como porcentaje del producto entre 1986 y 2001 rondó el 19%.

      A nivel mundial: la inversión como % del producto bruto mundial fue del 22,4% entre 1986 y 2006. La formación de capital fijo en los países industrializados creció al 3,4% anual entre 1989 y 1998 y al 2,6% anual entre 1999 y 2008. En China e India fue aún mayor. El producto bruto mundial creció a una tasa del 3,25 entre 1989 y 1998 y al 4,4% entre 1999 y 2008. El volumen del comercio mundial creció al 6,8% entre 1990 y 2007. Todo esto es inexplicable, insisto, desde la tesis de estancamiento de la economía mundial desde los 1970. No hay crisis crónica ni crisis sin salida del capitalismo.

      Con respecto a la producción industrial de Gran Bretaña, tuvo un crecimiento débil: creció el 8,6% entre 1990 y 2005. Pero esto ni siquiera es sinónimo de estancamiento o retroceso de la economía de conjunto”.

      Por otra parte, la tesis de los ciclos Kondratiev la critiqué en “Valor, mercado mundial y acumulación”. No se sostiene teórica ni empíricamente. En el blog, ver aquí. También hago referencia a la tesis aquí.

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      rolandoastarita

      27/04/2015 at 10:50

  6. Muy amable profesor.

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    Luis

    27/04/2015 at 17:26


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