Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Conquistas democráticas y críticas trotskistas

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Mi posición acerca de los acontecimientos en Egipto y Libia me ha valido críticas provenientes no solo del campo “nacional”, sino también del trotskismo (pueden leerse en http://www.kaosenlared.net). La discrepancia está en la relación entre democracia y capitalismo, una cuestión que ha generado un verdadero rompecabezas para el movimiento trotskista. Antes de continuar, preciso que por “movimiento trotskista” comprendo a todos los grupos o autores que reivindican el programa fundacional de la Cuarta Internacional, el Programa de Transición (en adelante PT).

El problema central es que para los defensores del PT es inadmisible mi afirmación de que puedan existir revoluciones, o movimientos, de naturaleza burguesa o pequeño-burguesa, que representen avances democráticos, o reformistas democráticos. He aclarado muchas veces que se trata de libertades democráticas, que no acaban con la explotación del capital, pero no por ello dejan de constituir reformas, o mejoras. El conflicto surge porque al afirmar esto, estoy yendo contra una de las “verdades” del programa y del enfoque trotskista. Es que en el PT se afirma que

“… cualquier reivindicación seria del proletariado y hasta cualquier reivindicación progresiva de la pequeña burguesía conducen inevitablemente más allá de los límites de la propiedad privada”.

De manera que según este diagnóstico, no había posibilidad de lograr ninguna reforma democrática seria bajo el modo de producción capitalista, por lo menos desde 1938 (año en que se escribió el PT). Pues bien, sostengo que este diagnóstico está equivocado. Desde 1938 hasta la fecha se han obtenido reivindicaciones democráticas y sociales “serias”, en los límites del modo de producción capitalista. Por ejemplo, libertades democrático burguesas. En 1938 el sufragio universal (esto es, que incluyera el voto de las mujeres) era una rareza. Hoy está medianamente extendido en los países capitalistas. En 1938 los homosexuales no tenían derechos en casi ningún lado. Hoy tienen derechos en muchos países. En 1938 gran parte de Asia y África estaba bajo regímenes coloniales, o semicoloniales. Hoy existen mayoritariamente países dependientes, pero formalmente independientes. También reivindicaciones de tipo social. Por ejemplo, el derecho a una jubilación fue conseguido en muchos países después de 1938; también vacaciones pagas, y otros beneficios. Por este motivo afirmo que el PT está equivocado, y no precisamente en un detalle, sino en una cuestión fundamental. Pero esto es inadmisible para los militantes trotskistas, entre otras razones porque si tiramos de aquí, se derrumba todo el edificio (empezando por la tesis del estancamiento de las fuerzas productivas desde hace 100 años). De ahí el empeño en defender lo planteado en el programa fundacional.

Para esto tomaron dos caminos, hasta donde alcanza mi conocimiento. El primero pasa por negar que haya habido, o pueda haber, reformas democráticas bajo el sistema capitalista. Lo cual lleva a poner un signo igual entre el voto restringido a los varones, y el voto universal; entre que existan libertades para los homosexuales, o no existan; entre un régimen colonial y un autogobierno políticamente independiente; entre una dictadura burguesa y una democracia burguesa, etc. Se trata, en el fondo, de los mismos análisis que llevaron al partido Comunista alemán a declarar, a comienzos de los 30, que la socialdemocracia y Hitler eran “dos caras de la misma moneda”; con las consecuencias trágicas conocidas. Si bien Trotsky realizó en su momento una magnífica crítica a esta postura, el diagnóstico del PT induce a la misma lógica ultraizquierdista que había criticado. Sus discípulos se empeñan en mantener el error.

La segunda vía para defender al PT fue elaborada por Nahuel Moreno, dirigente trotskista argentino, ya fallecido. Esta variante admite que hubo avances democráticos (Videla no es igual a Alfonsín, Hitler no es lo mismo que De Gaulle, etc.) pero sostiene que esos avances habrían sido conseguidos por decenas de revoluciones, todas ellas “de contenido socialista”. Por eso transiciones más o menos reformistas, como la sucedida en Argentina entre 1982 y 1983, fueron caracterizadas por Nahuel Moreno como “revoluciones”; y además, en todos los casos, como socialistas. El error de esta tesis es elemental. No solo niega el hecho de que hubo avances democráticos o sociales conseguidos mediante reformas (por las razones que sea, incluso por el temor a la revolución); y que hubo avances conseguidos mediante procesos híbridos, semireformistas y semirevolucionarios (las fronteras no siempre parecen claras), sino también confunde el carácter de clase de movimientos y procesos. Un movimiento de liberación nacional que lucha contra una ocupación colonial, y defiende la propiedad privada, no es socialista, aunque en el mismo participen los trabajadores. Y no por ello ese movimiento dejará de ser progresivo en relación a la fuerza colonizadora. Pero además, el argumento de Moreno tampoco consigue blindar al PT frente a la critica, ya que después de todo debe admitir que hubo reformas y progresos democráticos en los marcos de la propiedad capitalista (ejemplo, en Sudáfrica se acabó con el apartheid, y permanece el modo de producción capitalista).

Mi “capitulación”

Dado que los defensores del PT no pueden digerir algo tan simple como que los hechos se dieron de una manera que desmienten lo afirmado por Trotsky, concluyen que lo mío no puede ser sino una “capitulación” frente a la burguesía democrática. Y que de esta manera no contribuyo en nada al avance del socialismo. Pienso que en realidad la situación es exactamente la inversa. Marx decía que “el rigor es la primera condición de toda crítica”. La crítica socialista no puede dar en el blanco si comienza por negar los hechos. Décadas de repetir “ninguna reforma seria es posible en el sistema capitalista” termina convirtiendo esta afirmación en un sonsonete, al que nadie presta atención. Pero lo peor es que desarma a la crítica, ya que no hay manera de explicar cómo es que sucede lo que se había pronosticado que no podía suceder.

Para desarrollar mejor mi posición, doy un caso que ha ocurrido muchas veces en la historia. Sucede que algunos críticos (superficiales) del capitalismo centran su ataque en sostener que bajo el modo de producción capitalista los salarios y el nivel de vida de las masas trabajadoras descienden siempre, tendencialmente. Según esta tesis, hoy el nivel de vida de los trabajadores a nivel mundial sería más bajo que a comienzos del siglo XX. Con esto creen entonces tener una crítica “bien roja”. Por supuesto, no aportan datos y cifras que avalen lo que afirman, pero no por ello dejan de acusar a cualquiera que los contradiga de “embellecer al capitalismo”.

Pues bien, la crítica de Marx al sistema capitalista admite perfectamente que con el desarrollo de las fuerzas productivas, aumentan los componentes que entran en la canasta salarial (el componente “histórico-moral” del valor de la fuerza de trabajo). Y al mismo tiempo demuestra que la tasa de explotación tiende a aumentar (lo que se refleja en el aumento de la polarización social). ¿Es la crítica de Marx menos profunda e incisiva que la crítica de nuestro “rojillo”? Mi respuesta es que no, que por el contrario, la crítica de Marx es más profunda, porque va al corazón del problema, la explotación (el rojillo, indignado, gritará que Marx “capitula”). Alguna vez Marx decía que no criticamos al esclavismo porque no da de comer bien a los esclavos. De la misma manera, nuestra crítica al capitalismo no se basa en negar que pueda dar algunas concesiones. En términos más generales, afirmo entonces que esa noche ultraizquierdista en que todos los gatos son pardos, no permite entender procesos históricos.

Además, admitir que hay reformas o revoluciones dirigidas por fuerzas burguesas, que generan avances democráticos, da lugar a que los socialistas puedan, en determinadas coyunturas, aplicar la táctica de “golpear juntos”, por objetivos comunes, delimitados. Si, por ejemplo, fuerzas de una oposición democrática organizan una manifestación contra una dictadura, pidiendo libertades, no hay razón, en principio, para no participar. Es el ABC de la política. Lo cual no significa que se esté abogando por formar coaliciones estratégicas con fuerzas capitalistas. De la misma manera, reconocer que hay procesos o movimientos que son liderados por fuerzas burguesas, y que los trabajadores muchas veces adhieren masivamente a programas burgueses, no significa que aplaudamos a esas direcciones y programas. Significa simplemente partir de la realidad para decidir qué hacer. Cuando se niega esa realidad, no hay forma de ubicarse en una postura de independencia política de clase.


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Conquistas democráticas y críticas trotskistas

Written by rolandoastarita

19/03/2011 a 12:58

31 comentarios

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  1. Es que las dictaduras fascistas no son algo ajeno a la burguesía; las dictaduras fascistas no son sino la respuesta más agresiva, más militarizada y más represiva del capitalismo contra la clase trabajadora en ascenso.
    Y esto ha sido históricamente siempre así; cada vez que la burguesía sentía el aliento de la clase trabajadora en el pescuezo no ha hecho sino responder de la forma más burda y brutal posible, mediante el fascismo.
    Por tanto, la democracia burguesa es una democracia nominal y meramente formal, un régimen de libertades limitado, que no tiene una naturaleza distinta del fascismo. La supresión de ese formalismo o mínimo de libertades durante el fascismo no cambia la naturaleza común de ambos. El fascismo es la defensa a ultranza del capitalismo, la mayor represión posible contra la clase trabajadora cada vez que ésta tiene la oportunidad de la toma del aparato del estado. El fascismo es la burguesía militarizada y represora frente a los trabajadores.

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    josé

    19/03/2011 at 13:36

    • José,

      No sé si lo que planteás tiene relación con el tema del artículo, de todos modos, ele eje de tu comentario parece ser que entre el facismo y la democracia burguesas, básicamente no hay grandes diferencias, o no hay diferencias profundas, o no hay diferencias cualitativas; en tus palabras, “la democracia burguesa es una democracia nominal y meramente formal, un régimen de libertades limitado, que no tiene una naturaleza distinta del fascismo”. O sea que lo esencial, para vos, sería el facismo ya la democracia burguesa tienen la misma naturaleza.

      De alguna manera estarías afirmando que no tiene mucho sentido pelear contra las dictaduras para que se establezcan democracias burguesas, dado que ambas tienen la misma naturaleza.

      Lo que afirmás es cierto y es falso a la vez. Es cierto que en un determinado nivel ambas tienen la misma naturaleza, pero a otro nivel la diferencia es abismal, tanto como la diferencia entre vivir y morir. La historia provee ejemplos a montones.

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      Eduardo

      20/03/2011 at 00:12

    • Hola, Eduardo:
      Entiendo que el planteamiento de Rolo es erróneo, en el sentido de que él parte de que la democracia burguesa es el estadio histórico superior de las dictaduras, y este es un planteamiento que Marx nunca habría realizado. Marx se refiere a las revoluciones democrático burguesas como un estadio historico superior a la sociedad feudal. Obviamente, aquellas revoluciones burguesas, hechas a lomos de la clase obrera, suponían una confrontación con el poder político de la autocracia monárquica.
      Por alguna clase de razón que todavía no acabo de comprender, Rolo hace su exposición contraponiendo el modelo democrático burgués como estadio superior del modelo histórico inferior, que serían las dictaduras. Y yo digo que esto es más falso que un euro de madera. Que el fascismo y las dictaduras fascistas comienzan a aflorar en Europa cuando ven los dientes a la clase obrera, cuando ven que en la Rusia de los zares triunfa la Revolución; y a partir de entonces, la burguesía, cada vez que ha sentido el aliento de la clase trabajadora en el cogote ha impuesto un régimen fascista, como respuesta más brutal frente a la clase obrera ascendente. El fascismo no sería sino la respuesta militarizada y represora de la burguesía frente a la clase obrera, defiende los privilegios de clase y a los capitalistas y reprime cualquier movimiento obrerista. Para la burguesía supone el fascismo un instrumento temporal esencial y eficaz para refrenar las veleidades y el ímpetu de la clase trabajadora. La esencia clasista en el fascismo se mantiene e, incluso, se exacerba aún más. Si tú no lo ves así, Eduardo, es cuestión tuya y de Rolo, no más. Ejemplos, como tú dices, no faltan en la Historia: España.- Victoria del Frente Popular en las elecciones del 15 de feb. 1936; golpe militar el 18 de jul. 1936. Chile.- 1973. Guatemala, Brasil, Argentina, Portugal, Grecia,…. Y todos ellos, en pleno siglo XX y auspiciados por sus respectivas burguesías.

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      josé

      20/03/2011 at 06:52

    • José, jamás sostuve, ni pensé, que la democracia burguesa constituye “el estadio histórico superior de las dictaduras”. Lo que he planteado es:
      a) que las fuerzas obreras y socialistas tienen mejores condiciones para desarrollar su actividad, organizarse, etc., bajo un régimen democrático burgués que bajo una dictadura (una idea que después de todo no es mía; puede verse, por ejemplo, en cantidad de escritos de Lenin);
      b) que por lo tanto a los socialistas no les es indiferente el que haya un régimen nazi, o una democracia burguesa;
      c) que no es cierto que no haya posibilidad de conquistas democráticas, o reformistas, en los marcos del modo de producción capitalista.
      Por supuesto, tampoco afirmé que hubiera diferencias en cuanto al carácter de clase entre la democracia capitalistas y las dictaduras capitalistas. Es un poco cansador estar repitiendo esto a cada paso.

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      rolandoastarita

      20/03/2011 at 09:36

  2. Rolando, lo que pasa es que en los procesos que aún se están desarrollando en el Magreb, aunque la dirección de los mismos viene siendo mayormente de sectores burgueses o pequeño burgueses y donde se impone un programa democrático, hay una enorme participación obrera y popular en la cual la demanda de cambio de régimen y democratización se une a aspiraciones de cambios más profundos, que van a cuestiones estructurales. En ese sentido, si estos procesos se quedan en una etapa de “avances democráticos” probablemente lo sea eventualmente sobre la base de golpes a las masas obreras. Es un desarrollo como el que vimos hace unas décadas en la revolución iraní, donde el régimen de los Ayatollas se erigió sobre la base de liquidar la iniciativa obrera y popular. En ese sentido, aunque en condiciones muy desfavorables, los que apostamos a la emancipacion de la clase obrera no podemos limitarnos a ni tener expectativa favorable sobre los “avances democráticos”, sino apostar a la internvención independiente de la clase obrera que de hecho se vio por ejemplo en Egipto luego de la caída de Mubarak, cuando en las semanas siguientes se dieron numerosas huelgas por las más variadas reivindicaciones. Tratar el proceso como meramente democrático no cierra con la mecánica de los acontecimientos que se están dando en toda la región.
    La discusión sobre el programa de transición da para más que un breve post, pero en esta mecánica, separar los “avances democráticos” de la represión que seguramente se impondrá para que los procesos en cursos se “congelen” en esa instancia, confirma en gran medida la lógica en la que el PT se apoya. Aunque esta “primavera de los pueblos” no tiene a la clase obrera como protagonista independiente con sus reivindicaciones, ni mucho menos hay direcciones revolucionarias de peso, hay señales de que la movilización obrera y popular revasa los marcos de los aspiraciones democráticas.

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    EM

    19/03/2011 at 13:50

    • No logro entender tu razonamiento. Yo critiqué un diagnóstico que contiene el PT. No entiendo por qué criticar este diagnóstico puede impedir “apostar pot la intervención independiente de la clase obrera”. Tampoco entiendo por qué caracterizar a la dirección y programa de un movimiento como burgués, puede significar que no podamos apreciar la importancia de huelgas y luchas de los trabajadores.
      De todas formas, una cosa es decir que hay huelgas y luchas obreras por mejoras, y otra bastante distinta es afirmar que la clase trabajadora está cuestionando al Estado capitalista y la propiedad burguesa. Muchas veces la caída de dictaduras disparó procesos de luchas reivindicativas, y organización de sindicatos, partidos de izquierda, etc. Desde ese punto de vista no fueron procesos de conquistas únicamente democráticas. Por este motivo tuve cuidado en la nota de señalar que también hay conquistas sociales, dentro de los marcos del capitalismo. La política de los socialistas deberá determinarse teniendo en cuenta todas estas variables. Pero para esto es necesario entender que es equivocado pensar que la única manera de que haya un avance democrático, o reformista, es acabando con la propiedad capitalista. Esto genera una confusión monumental.

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      rolandoastarita

      19/03/2011 at 15:09

    • EM, “si estos procesos se quedan en una etapa de “avances democráticos” probablemente lo sea eventualmente sobre la base de golpes a las masas obreras”. Pero es que, justamente, si el resultado fuera ese que prevés -como tal parece que será- y como ha ocurrido siempre desde 1938 -en contra de lo previsto por el PT- será una nueva confirmación de lo errado de las previsiones del PT. “Los que apostamos a la emancipacion de la clase obrera no podemos limitarnos a tener expectativa favorable sobre los “avances democráticos”, pero tampoco podemos menospreciarla, negarla o cambiarle el nombre. Tenemos que reconocer la realidad tal cual es y no tratar de ajustar lo sucedido a las previsiones del PT.

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      Eduardo

      20/03/2011 at 00:22

    • Eduardo, nadie menosprecia, pero tampoco nos parece que deba ser el horizonte último de este proceso en Medio Oriente, que justamente está abierto y donde la clase obrera, en Egipto sobre todo, pero también en Tunez, da muestras de querer ir por más. Entonces, frente al proceso abierto, hablar de “conquistas democráticas” como hace Rolando, parece estar asociado a querer ponerle a los procesos en curso algún rótulo, del tipo de “revolución democrática” que a pesar de las críticas vertidas a Nahuel Moreno parece estar rescatando. El proceso está abierto, y hay numeroros elementos que señalan que la clase obrera puede intentar ir más allá de las direcciones burguesas.

      Después, por lo otro que me contesta Rolando, de que hay conquistas democráticas y “conquistas sociales, dentro de los marcos del capitalismo” es cierto, pero nunca sin lucha, en muchos casos con elementos de radicalización. No son cosas que otorguen los regímenes capitalistas, son conquistas que se arrancan, salvo excepciones. Y además, la clase obrera tiene que volver a conquistar una y otra vez lo que ya había conquistado, como la jornada de 8 horas, terminar con la fragmentación que una y otra vez impone el capital, con ayuda de los gobiernos y las burocracias sindicales, y un salario que permita más o menos cubrir las necesidades sociale. Muchas de las conquistas que los trabajadores arrancan en momentos de ascenso de la lucha de clases, las pierden en momentos de reacción. Soslayar estas cosas, termina volviendo el planteo una apología de la posibilidad de conquistas en los marcos del capitalismo. Pero lo más problemático es que la lógica de Rolando transforma las conquistas democráticas y sociales en un objetivo en sí mismo, independiente de cualquier lucha que vaya más allá. Las conquistas parciales se transforman en el norte estratégico, en vez de pensarse como un eslabón de la lucha por la emancipación social.

      Por último, convengamos que esta discusión viene a propósito del post previo, que discute sobre si va a venir la democracia en Libia de las manos de las potencias actuando bajo el paraguas de la ONU. Convengamos que las potencias imperialistas no sacan dictadores para imponer democracias, y cuando lo hacen estas últimas son bastante formales y se aseguran previamente que los que vengan van a seguir garantizando todos los intereses que les cubrían los dictadores. Aparte, mientras Francia y EEUU muestran su preocupación por Libia, en Yemen y Barhein sostienen a los regímenes que están masacrando a los que se movilizan. Lo de Libia, lejos de acompañar al Consejo Nacional de Transición para permitir una “conquista democrática” en Libia, es parte del objetivo de fortalecerse en la región para estrangular el proceso del Magreb, y que caiga la menor cantidad de dictadores y regímenes antipopulares a manos de la movilización de las masas. Y cualquier democratización del régimen en Libia, será a condición de que no las masas obreras y populares no se movilicen para poner en discusión nada muy serio, como los negocios petroleros de Francia o reclamar por una fuerte mejora en sus condiciones de vida.

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      EM

      20/03/2011 at 13:28

    • Acerca de las caracterizaciones de clase de las revoluciones, las mismas se derivan de los programas y direcciones que las encabezan. Ejemplo: Marx caracterizó a la revolución de febrero de 1848 (de Francia) como una revolución burguesa, a pesar de que había sectores que querían ir más allá. Lenin caracterizó la revolucion de febrero de 1917 como burguesa, a pesar de que había sectores que querían ir más allá. Los procesos pueden estar abiertos, en el sentido que pueden existir posibilidades de que los trabajadores trasciendan los límites del Estado y la propiedad del capital. Pero esto no impide el poder caracterizarlos. Precisamente el error de muchos grupos que seguían las ideas de Nahuel Moreno, en 1989-90, fue no haber caracterizado correctamente como revoluciones burguesas los movimientos que derribaron a los regímenes stalinistas. ¿Cuál era el argumento que me daban cuando criticaba esas caracterizaciones? Pues que “se trata de procesos abiertos”. Con este cuento, terminaron saludando como “avances de la revolución mundial” la vuelta plena al capitalismo en la ex URSS y todo el Este de Europa. ¿Se puede concebir error más grosero? Hay que pensar un momento entonces donde estuvo la raíz teórica del mismo.
      Segundo, decir que las reformas y conquistas se obtienen con luchas, y que siempre se pueden perder, es descubrir el agua caliente (aunque el proceso de determinación del salario es más complejo que esto). Esto sucede desde que el capitalismo es capitalismo. Jamás he dicho que estas conquistas no se puedan perder. ¿De dónde sacas EM que piense que estas conquistas ya son permanentes? No se trata de “ganar” discusiones a cualquier costo, hay que respetar los argumentos que se dan. Lo que he criticado es la afirmación de que desde 1938 no podía haber ninguna conquista, democrática o reforma, seria para los trabajadores. Esta afirmación se ha demostrado errónea. Querer defenderla diciendo que las conquistas se pueden perder, no tiene sentido como argumento. Cuando Marx decía que los trabajadores podían conseguir mejoras en sus salarios dentro del capitalismo, u libertades formales, no estaba diciendo con ello que esas mejoras serían irreversibles. ¿Es tan difícil entenderlo?
      Tercero, EM me atribuye la idea de que transformo las conquistas sociales y democráticas “en un objetivo en sí mismo”. ¿Qué quiere decirse con esto? ¿Acaso que pienso que deben ser el objetivo final de la clase trabajadora? Por supuesto, no pienso esto. Jamás lo afirmé. Ahora bien, si estamos en una huelga por aumento de salarios, luchamos “por el objetivo en sí mismo”. Por supuesto, si soy marxista puedo hacer propaganda explicando que aun con aumentos de salarios segurá existiendo la explotación. Pero esto no niega que nos empeñemos en lograr el objetivo propuesto en la huelga. De la misma manera, si se convoca a una manifestación bajo una dictadura para reclamar libertades democráticas, ese objetivo es justo, y peleamos por él. También se puede hacer propaganda mostrando las limitaciones de la democracia burguesa. Por supuesto, si hay posibilidades de convocar a luchas por objetivos superiores, habrá que aprovecharlas; esto depende del análisis concreto de las situaciones concretas. Pero el hecho de que pueda existir esta posibilidad (no siempre existe) no implica que la lucha por objetivos concretos, reformistas, no sea importante. Alguna vez Lenin dijo con razón que las reformas eran demasiado importantes como para dejarlas en manos de los reformistas. Con esto quería decir que los socialistas debían involucrarse en las luchas cotidianas, por objetivos concretos, que significaran avances. Lo cual no era sinónimo de convertirlos en estratégicos.
      Por último, jamás sostuve que las libertades democráticas serían llevadas desde afuera por EEUU o la OTAN a Libia, o Egipto. Precisamente puse todo el peso de la argumentación en mostrar que se trataba de procesos internos a estos países, donde hay tanto fuerzas burguesas, como trabajadores y sectores populares (clases medias, pequeña burguesía, etc.) interesadas. Lo que he discutido es la afirmación de que los sublevados eran marionetas y agentes del imperio; y que el hecho de que pidieran armas o ayuda militar los transformaba en vehículos de la colonización de Libia. Pero hay más: es un error sostener que para que haya cualquier democratización inevitablemente las masas obreras y populares deben poner en cuestionamiento los negocios petroleros de Francia, o reclamar una fuerte mejora de sus condiciones de vida. Ha habido una gran cantidad de procesos de aperturas democráticas que se hicieron bajo el control de fuerzas burguesas (aunque hubiera manifestaciones obreras y luchas parciales), sin cuestionar negocios, y manteniendo bien alta la tasa de explotación. En América Latina hemos visto muchos de estos procesos. Todos tuvieron, además, el acuerdo de EEUU. Aquí lo que hay que entender es que la democracia burguesa (elecciones, parlamento, libertades formales) es una forma de dictadura del capital, bastante segura. Por eso es perfectamente asimilable por las clases dominantes (contra lo que dice el PT y la tesis trotskista). Si no se entiende esto, se vuelve a la idea (la tesis de Nahuel Moreno perdura) de que solo mediante revoluciones se puede acceder a estas democracias. Del hecho que haya que diferenciar entre la democracia burguesa y el fascismo, no puede caerse en el error de pensar que la democracia burguesa no es asimilable por la clase dominante.

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      rolandoastarita

      20/03/2011 at 17:26

  3. Acuerdo en lo esencial con el contenido del articulo y saludo su claridad expositiva. En cuanto a lo sucedido en Argentina 82-83 es inadmisible la postura de Moreno(una revoución democratica de contenido socialista). Y es claro desde una postura marxista que no es lo mismo Videla que Alfonsin, pero me cuesta ver la caida de la dictadura argentina como una conquista lograda por la fuerza de la movilización popular. Es decir, en perspectiva la vuelta a la democracia-si bien altamente positiva- la veo como la coronación de la derrota por sobre la oleada revolucionaria comenzada decadas atrás(la instauración de la paz de los cementerios). Me gustaria conocer tu opinión Rolando, un abrazo.

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    daniel

    19/03/2011 at 14:15

    • Yo también pienso que es un disparate decir que en 1982, en Argentina, hubo una revolución. Es una “revolución” que no vio nadie, salvo Nahuel Moreno. Fue la derrota en Malvinas la que generó la caida de la dictadura.

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      rolandoastarita

      19/03/2011 at 15:15

  4. ¿Erró el PT?
    Hay que entender siempre las circunstancias y los momentos históricos en que se elaboran los programas estrategicos. El PT sigue siendo valido en cuanto al análisis que hace del momento histórico y de la responsabilidad que otorga a la clase obrera como conductora del proceso revolucionario. El PT estima que el capitalismo se encuentra en una debacle absoluta y que solamente a través de gobiernos populares fruto de la unión entre la clase obrera y el campesinado (el famoso Gobierno Obrero y campesino) se puede salir de una crisis que lleva a la sociedad a la barbarie. Una de las claves del movmiento trotskysta en base a las experiencias recogidas en el PT es que no existen fases intermedias en una situación revolucionario y que las consignas de la dirección obrera debe ser enfocar la lucha hacía la caída del capital y no del gobierno de turno.
    Esta es la teoria. Sin embargo, no pocas veces una “interpretación textual” ha conducido a los partidos trotskystas a posiciones sectarias al no interpretar que si bien las situación podía ser revolucionaria su peso en el movmiento era infimo. O al lanzar consignas “izquierdistas” en situaciones de receso. Un buen ejemplo de esa trayectoria la tenemos en el PORE durante el periodo 77-80. Aunque otros partidos trotskystas se sumaron, en ese mismo periodo, a posiciones totalmente oportunistas LCR o incluso combinando oportunismo con el sectarismo, en el caso del POSI. En el caso de Moreno, recuerdo las discusiones con la gente de LC y PST años posteriores sobre ese tema que salvó los “mas” morenistas entendian y comprendian.
    Por otra parte, comparto tu opinión que esa defensa del PT y para alejarse de los partidos tradicionales, algunos sectores del movmiento trotskysta se sumaron a ese “desprecio” hacía las libertades democráticas al considerar que era una consigna superada.
    Sin embargo, creo que ese desprecio iba mucho más lejos de una simple cuestión programática y se acercaba a la incomprensión de que Socialismo y libertad son conceptos que se asocian en su objetivo. No son pocos que tras el desprecio hacía la “democracia burguesa” esconden una “concepción dictatorial” de lo que debe ser un Gobierno obrero.
    Yo desde luego, habiendo conocido muchos partidos estalinistas y trotskystas, y compartiendo la necesidad de una sociedad socialista me “aterroriza” profundamente el hecho de que estos dirigentes se hicieran con el poder.

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    antonio ortiz

    19/03/2011 at 17:03

    • Antonio Ortiz: “El PT estima que el capitalismo se encuentra en una debacle absoluta”.
      Esa caracterización se ha demostrada absolutamente falsa.

      “Una de las claves del movimiento trotskysta en base a las experiencias recogidas en el PT es que no existen fases intermedias en una situación revolucionaria”.
      No entiendo que significa eso de que no existen fases intermedias.

      “No pocas veces una “interpretación textual” ha conducido a los partidos trotskystas a posiciones sectarias al no interpretar que si bien las situación podía ser revolucionaria su peso en el movmiento era infimo”.
      Ergo, la situación no era revolucionaria. Si para hacer una tortilla necesito papas y huevos, si faltan los huevos, por más papas que tenga no voy a poder hacer la tortilla. Lo de la condición “objetivamente revolucionaria” con ausencia del factor subjetivo es palabrería hueca, es un sinsentido producto de un discurso artificial y falso.

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      Eduardo

      20/03/2011 at 00:32

    • Antonio Ortiz: “El PT estima que el capitalismo se encuentra en una debacle absoluta”.
      Eduardo: Esa caracterización se ha demostrada absolutamente falsa.

      La actual crisis economica, una de las más de las muchas cíclicas que está experimentando el capitalismo, es una demostración de su incapacidad para crear “riqueza” a partir de las fuerzas productivas y no de la simple especulación monetaria-financiera. El capitalismo como modelo economico (no politico, aunque va intrinsicamente ligado) es incapaz de regenerarse o reiventarse, como modelo productivo e industrial, precisando recurrir a la especulación financiera para mantener su enriquecimiento.
      Es tal su locura que si hace unos años hubiera sucedido la catastrofe del Japón, se estarían restregando las manos en cuanto supondría un incremento de producción de materias primas y de actividad economica-industrial. Hoy, por el contrario, se muestran más preocupados en incrementar el interés que deberá pagar el Gobierno por la deuda que por las posibles oportunidades económicas que genera la catástrofe.

      “No hay fases intermedias”.
      Te explico, el PT desarrollaba que en la actual situación de crisis del modelo capitalismo debido principalmente a que las fuerzas productivas han dejado de crecer, las consignas intermedias o la revolución por etapas es un sinsentido.
      Me explico… por lo general frente a una dictadura el planteamiento de la izquierda es “Asamsblea constituyente – libertades democráticas” relegando la lucha por el socialismo a una segunda etapa. Al contrario, la posición “mas purista” debería ser Gobierno Obrero y Campesino sin pasar por ese estado intermedio.
      Situación revolucionaria.
      Es falso, se puede dar una situación revolucionaria sin que exista una “vanguardia” (termino que odio) que capitalice esa situación dirigiéndola hacía el socialismo. El principal problema del Movimiento trotskysta a nivel internacional es su falta de reconocimiento por parte de la clase trabajadora.
      Y vuelvo a repetir es mi opinión y como tal llena de prejuicios, equivocaciones y analisis subjetivos.

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      antonio ortiz

      20/03/2011 at 16:18

    • Antonio, he demostrado en la nota “Trotsky, fuerzas productivas y ciencia”, que es equivocado sostener que el sistema capitalista no tuvo capacidad para crear riqueza desde 1914 (o 1938). Desde aquí arrancan los graves problemas del trotskismo. Ni siquiera es cierto que en las últimas décadas todo haya sido especulación financiera. Algunos datos: desde 1982 a 2008 el PBI de EEUU creció en términos reales un 125%., La inversión privada fija no residencial aumentó 150% solo entre 1991 y 2008. La producción industrial aumentó, siempre en términos reales, 90% entre 1980 y 2005 (y en 2011 es más alta que en 2005). La capacidad de toda la industria creció 64% entre 1990 y 2006, y la de la manufactura 73%. La productividad por hora en la manufactura aumentó 90% en ese período. Por supuesto, hubo crecimiento débil en Europa (aunque el PBI por habitante creció casi como en EEUU) y estancamiento en Japón. Pero la economía capitalista de conjunto tuvo un fuerte desarrollo. El PBI mundial creció a una tasa anual del 3,2% entre 1989 y 1998, y al 4,4% entre 1999 y 2008. Los países en desarrollo lo hicieron al 3,8% en ese primer período, y al 6,5% anual en el segundo. La inversión como % del PBI mundial fue 22,3% entre 1986 y 1993, y 22,4% entre 1994 y2001. El volumen del comercio mundial (otro indicador que tomaba Marx en que se expresaba el desarrollo de las fuerzas productivas) creció a una tasa anualizada del 6,7% entre 1990 y 1999, y del 7% entre 2000 y 2007. Podría seguir dando datos, pero con esto me parece que es suficiente. La idea de que todo fue especulación financiera es un mito (lo he criticado en el blog, y en otros trabajos). Por esto mismo se trató de una crisis de sobreproducción “a lo Marx” (si no hubiera habido mucha producción, y todo fuera “castillos de papeles financieros”, no sería de sobreproducción) Por último, la crisis 2007-09 no anuló este desarrollo. Podes ver los datos en la nota “No fue permanente ni igual al 30”.

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      rolandoastarita

      20/03/2011 at 17:48

    • Busco las notas y las leo… pero ya mañana que aun me queda un poco de trabajo y es algo tarde en España

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      antonio ortiz

      20/03/2011 at 22:06

    • Me encanta ver como voy acumulando puntos negativos.
      Un saludo…

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      antonio ortiz

      20/03/2011 at 16:20

  5. Coincido con el articulo. Muy bien desarrollada la mécanica y la logica que plantea. Saludos.

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    Armando

    19/03/2011 at 18:25

  6. Muy bueno el artículo. Me gustaría comentarte una reflexión, Rolando. Las “reformas democráticas” a las que hacés referencia como surgidas del temor a la revolución social, ¿no serían reaccionarias? Es decir, si son reformas para frenar un avance revolucionario, ¿serían realmente progresivas?
    Bueno, eso nomás. Un saludo.

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    fedeberg80

    19/03/2011 at 20:02

    • Toda reforma conseguida bajo el capitalismo tiene ese doble carácter: es un logro, pero por otra parte siempre es utilizada como instrumento de conciliación y apaciguamiento de las luchas sociales. Hay una tesis de Tony Negri con la que acuerdo: el keynesianismo (el llamado “Estado de bienestar”) fue una respuesta de la burguesía mundial a la Revolución Rusa. Keynes era muy consciente de la necesidad de hacer reformas para eludir o desviar el peligro de la revolución social (cito esto en mi libro sobre Keynes y el keynesianismo). Durante la Segunda Guerra la burguesía inglesa vio con preocupación la desafección de los obreros para con la guerra. La promesa de la “Nueva Jerusalen” (reformas y concesiones) fue hecha por el temor de que al finalizar la guerra pudiera suceder lo que había ocurrido al terminar la Primera Guerra. Por este motivo sostengo que admitir que la clase dominante puede otorgar concesiones y reformas es tan importante para elaborar una política. Una de las cuestiones que me llamó la atención al leer la obra política de Lenin era su aguda conciencia de este tema.

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      rolandoastarita

      19/03/2011 at 21:14

    • Una de las grandes ficciones de la traidora clase obrera occidental fue creerse que las conquistas sociales de que disfrutaba las había conseguido por méritos propios, cuando eran tributarias de la Revolución bolchevique. Fue una concesión burguesa por temor a una revolución. En este sentido, poco o nada conquistó la clase obrera occidental.

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      josé

      19/03/2011 at 21:39

    • Rolando,los gobiernos d tipo chavez,correa,etc,con su predica de socialismo de siglo 21,no terminan siendo un freno para el avance,si fuera posible,de la clase obrera?

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      cristian

      27/03/2011 at 19:55

    • Sí, una de las cuestiones más dañinas es que el socialismo queda identificado con burocracias capitalistas, que ni siquiera son progresivas desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas. Escribí en el blog sobre el chavismo, también sobre la noción de “socialismo siglo XXI“.

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      rolandoastarita

      27/03/2011 at 22:43

  7. A ver si te he entendido bien; entonces según vos, Rolo, nos tendríamos que partir la cara para derribar una dictadura fascista, y llegado el caso, ceder el poder a la misma burguesía que impuso la dictadura para que sigan desarrollando la explotación de la clase trabajadora (que no desarrollando las fuerzas productivas, pues como todos sabemos, actualmente la burguesía se dedica a la especulación para seguir haciendo lo que siempre han hecho, acumular riqueza) bajo la democracia liberal.
    Pero en el caso de que estemos ante una democracia liberal, no tenemos que luchar porque, entonces, seríamos unos criminales que tratamos de subvertir una “democracia” y lo que debemos hacer es seguir conciliando con ellos porque todavía tenemos margen para seguir perdiendo.
    Bien te digo, que vistas así las cosas, me quedo en el sofa y que pelee contra la dictadura “su padre”, es decir, la burguesía. Yo sólo me meto en el charco, una y mil veces, si hace falta, para derribar a la burguesía totalmente y de un plumazo.
    ¿Qué pasa? ¿que no se dan las condiciones objetivas par una revolución en el mundo o en diversos países? Yo creo que sí, otra cosa es que falte el elemento subjetivo revolucionario; entonces habrá que trabajarlo. Pero no creo que haciéndoles ver lo “bello que es el capitalismo” algunos estén por la labor de hacer concienciación.

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    josé

    20/03/2011 at 13:50

    • José, no entiendo cómo me atribuis ideas que jamás pensé, ni expuse. Planteo que hay que luchar contra una dictadura, y en esa lucha se hacen acuerdos de unidad de acción con fuerzas no socialistas. Lo de “ceder el poder” corre por cuenta tuya. Jamás dije que si la clase trabajadora tiene el poder, deba cederlo, o cosa por el estilo. Por otra parte, jamás sostuve que si estamos en una democracia capitalista no hay que luchar. ¿De donde sacas estas cosas? No puedo entender esta forma de polemizar.

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      rolandoastarita

      20/03/2011 at 16:39

    • Cuando faltan argumentos, abundan las ironías. Es más fácil discutir contra ideas atribuidas al interlocutor que contra lo que el interlocutor dijo. Eso no es polemizar, esto es chicanear.

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      Eduardo

      21/03/2011 at 17:40

  8. La economia crece pero las deudas de los estados también, como es eso?¨¿Como la pagarán?la desocupación es dascomunal a nivel mundial ,Alemania baja los horarios de trabajo paro también los salarios.
    Consignas en favor de la democracia no contribuye a la independencia de clase, no estimulan la conciencia de clase,.Presentarse a las elecciones para hacer conocer las ideas del partido revolucionario es un verso, los partidos trotkistas están preocupados por la legalidad democrática, y hacen creer a la clase que consiguiendo muchos diputados se le puede disputar el poder a la burguesía en su terreno. La lucha contra el capital es ilegal.

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    Buitre

    20/03/2011 at 23:51

  9. Serría bueno revisar la guerra civil española, La república fusilaba obreros (casas viejas) por ejemplo. Luego las fuerzas enti franquistas mandaron a la muerte al proletariado español para defender a la república asesina y explotadora. Los aliados dejaron solos al proletariado español despues de terminado el conflicto de la segunda guerra mundial en las garras de Franco. No se olviden de eso.
    La segunda internacional en 1914 taricionó el internacionalismo y cada partido salió en defensa de sus burguesía, con una derrota idiológia extrema; en la segunda guerra los trabajadores se enfrentaban unos a otros en defensa de sus burguesías también, pero esta vez con una derrota física terrible, esta vez en peores condiciones porque ya no había referentes revolucionarios de clase.

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    Buitre

    21/03/2011 at 00:09

    • Ok, Buitre, leemos la rev. española… pero, ¿qué es lo que querés decir? Decís, por ejemplo, que la República fusilaba obreros… ¿Hemos de entender acaso que la oposición a Kadafi está fusilando obreros?
      “La segunda internacional en 1914 traicionó el internacionalismo…?
      ¿Y?, ¿qué tiene que ver con este debate?

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      Eduardo

      21/03/2011 at 17:33

  10. ¿Existe en Trotsky alguna relación entre su critica a la división entre programa mínimo y máximo, por un lado, y su critica al etapismo stalinista? Consulto esto porque siempre uno de los argumentos para sostener la política transicional es no ser “etapista”.

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    daniel

    07/12/2013 at 12:39

    • No hay una relación directa. Trotsky critica la estrategia de la revolución por etapas desde 1905, mucho antes de elaborar la táctica transicional. Por ejemplo, cuando escribe las Tesis de la Revolución Permanente, en 1929, no menciona siquiera esa táctica. Él sabía, además, que el programa de los socialistas para los países adelantados, anterior a 1914, no era de revolución por etapas, aunque se establecía la división entre programa máximo y programa mínimo. El programa mínimo no era el de una revolución democrática, no socialista. Lo era el programa del partido socialdemócrata ruso, pero no el programa socialista para Inglaterra, por ejemplo. De la misma manera, debió conocer la posición de Lenin, quien defendió la división entre programa máximo y mínimo cuando ya había planteado la consigna de “todo el poder a los soviets”.

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      rolandoastarita

      08/12/2013 at 00:08


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