Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Valor trabajo, el problema de la transformación y crítica sraffiana

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El propósito de esta nota es volver al debate que se generó a partir del trabajo de Sraffa, y en especial de sus continuadores, en torno a la teoría del valor trabajo de Marx. Pienso que puede ser de interés para estudiantes y gente que se acerca a Marx, y muchas veces pregunta si el problema de la transformación no ha cuestionado de fondo la teoría de El Capital.

Recordemos que los autores llamados de la escuela de Cambridge (también conocidos como sraffianos o de la escuela anglo-italiana), realizaron una crítica abarcativa de la teoría económica neoclásica. Ya en los años 1920 Sraffa había demostrado que la determinación de los precios por medio de las curvas de oferta y demanda marshallianas exigía supuestos “heroicos” acerca de los rendimientos, y había planteado que los precios debían poder determinarse con independencia de cualquier suposición sobre los rendimientos. Luego, en la década de los 50, Joan Robinson y Nicholas Kaldor adelantaron las críticas principales a la teoría neoclásica del capital. En 1960 Sraffa publicó Producción de mercancías por medio de mercancías, donde mostró cómo se pueden determinar los precios a partir de un sistema de coeficientes de insumos de trabajo y bienes, abandonando el intento marginalista de determinar simultáneamente precios y cantidades de equilibrio; paralelamente Sraffa puso al desnudo las incoherencias de la teoría neoclásica del capital. En las dos décadas que siguieron, los sraffianos o neorricardianos profundizaron la crítica, que nunca pudo ser respondida adecuadamente por los neoclásicos. De hecho, las “respuestas” hasta el momento pasan por disimular las dificultades teóricas y las incoherencias (véase “Dificultades neoclásicas…).

Sin embargo, el enfoque neorricardiano no afectó solo a los  neoclásicos, ya que repercutió también en la teoría de Marx. Es que si bien Sraffa no criticó a Marx, muchos sraffianos plantearon que, a partir de Sraffa, podía demostrarse que la teoría del valor trabajo no es necesaria para determinar los precios o demostrar la existencia de explotación. Además, retomando la crítica de Bortkiewicz, los sraffianos sostuvieron que la solución de Marx a la transformación de valores a precios de producción es internamente inconsistente, pero que el problema puede superarse adoptando el enfoque de Sraffa. Los neorricardianos sostienen, además, que los marxistas nunca respondieron adecuadamente a sus críticas. En esta nota trato estas cuestiones. Comienzo presentando el argumento sraffiano a partir de Steedman (1977), que resume los principales puntos de la crítica neorricardiana a la teoría de Marx, y lo amplío con Garegnani (1979).

El planteo de Steedman

El planteo de Steedman puede comprenderse fácilmente con el caso de una economía muy simple, de tres industrias. Una industria produce los medios de producción, en nuestro ejemplo, hierro; otra produce un bien de lujo, oro; y una tercera un medio de consumo necesario, cereal. En cada industria la producción utiliza solo hierro y trabajo como insumos; el hierro se utiliza totalmente a lo largo del período de producción (un año), de manera que no hay capital fijo. Se puede hacer entonces una tabla de insumo-producto, donde las industrias están ordenadas en filas, y los insumos y productos en columnas. En la primera fila se muestra que 56 unidades de trabajo utilizando 28 unidades de hierro, producen 56 unidades de hierro. En la segunda fila, 16 unidades de hierro son empleadas por 16 unidades de trabajo para producir 48 unidades de oro; y en la tercera fila 12 unidades de hierro más 8 de trabajo generan 8 de cereal. Tenemos así la Tabla 1:

Hierro Trabajo Hierro Oro Cereal
Ind. hierro 28 56 56
Ind. oro 16 16 48
Ind. cereal 12 8 8
Totales 56 80 56 48 8

A partir de aquí es muy sencillo calcular los valores, esto es, la cantidad de trabajo socialmente necesario para la producción de cada mercancía. Se supone que no hay desequilibrios entre la oferta y la demanda, de manera que el trabajo socialmente necesario corresponde a los tiempos empleados en la producción de cada mercancía. Siendo lh el valor del hierro, el valor de la producción del hierro es 56lh; el valor del insumo hierro es 28lh. Dado que se emplean 56 unidades de trabajo, el   28lh+ 56 = 56lh de manera que lh = 2. Una vez que hallamos lh se pueden encontrar directamente los valores del oro y del cereal. Es lo = 1 y lc = 4. Si ahora se introduce el valor de la fuerza de trabajo, se podrá determinar la plusvalía. Suponiendo que el consumo de la clase obrera es 5 unidades de cereal, el valor de la fuerza de trabajo, V, es 5lh x 4 = 20. Dado que el total del trabajo vivo es 80, la plusvalía S es 80 – 20 = 60. De manera que conociendo el salario real, y las condiciones físicas de producción, puede determinarse la plusvalía.

Tabla 2

 C     V     S       W
Ind. hierro 56 + 14 + 42 = 112
Ind. oro 32 +   4 + 12 =   48
Ind. cereal 24 +   2 +  6 =    32
Totales 112 + 20 + 60 = 192

Steedman subraya que si bien pareciera que solo hemos arribado al mismo punto al que ya había llegado Marx hace más de 100 años, es importante destacar cómo un esquema de valor puede derivarse de las cantidades físicas.

Por otra parte, si en nuestra pequeña economía el hierro, oro y cereal se vendieran a los precios-valores (esto es, 112, 48 y 32 respectivamente) las tasas de ganancia de las industrias hierro, oro y cereal serían muy diferentes. Sin embargo es un hecho que en la sociedad capitalista las tasas de ganancia promedio de las diferentes ramas tienden a igualarse. Por eso Ricardo era consciente de que los precios “naturales” en torno a los que fluctúan los precios de mercado, debían sufrir variaciones con respecto a los precios directamente proporcionales a los tiempos de trabajo. Pero Ricardo no pudo solucionar la cuestión. Marx, en cambio, ofreció una respuesta al problema en el tomo III de El Capital. Explicó que las ramas en que la relación entre capital variable y capital constante es mayor al promedio, venden a un precio menor que el precio-valor; y lo inverso sucede en las ramas en que la proporción entre el capital variable y capital constante es menor que el promedio de la economía. Marx llamó precios de producción a los precios que resultan de la igualación de las tasas de ganancia. Analíticamente, la tasa media de ganancia es igual a la suma de todas las plusvalías, dividida por la suma del capital invertido. Así, en el ejemplo de Steedman, la tasa media de ganancia, r, es igual a 60/(112 + 20), o sea, 45,45%. Los precios de producción se calculan entonces mediante un cálculo tipo mark-up, (C + V) (1 + r) = precio de producción. Por lo tanto, el precio de producción del hierro es (56 + 14) (1 + 0,4545) = 101,818, que dividido por 56 es igual (aproximado) a 1,8182 (Steedman no hace este último cálculo, pero es necesario para hablar del precio de producción de la unidad de hierro). De la misma manera, calculamos el precio de producción del oro = 1,09 (aproximado) y del cereal = 4,7273 (aproximado). En el cálculo de Marx la suma de los precios del producto es igual a la suma total de los valores del producto, 192; y el valor de las ganancias es igual a la suma de las plusvalías, 60.

Steedman, a igual que otros sraffianos, y antes otros autores, sostiene que la solución de Marx es incoherente, ya que transformó los valores del producto en precios de producción, pero no transformó el valor de los insumos (esto es, del capital constante y del capital variable) en precios de producción. De manera que el hierro y el cereal, en el ejemplo anterior, parecen tener diferentes valores cuando se venden como productos de cuando se compran como insumos. Lo cual no tiene sentido, apunta Steedman, ya que la venta y la compra son dos aspectos de la misma transacción. Pero los problemas no terminan aquí, continúa Steedman, ya que la solución de Marx flaquea desde el inicio porque calcula la tasa de ganancia para la economía de conjunto con la fórmula S/(C+V).  Sin embargo Marx sostiene que la tasa de ganancia es un concepto que se utiliza para analizar la economía capitalista a nivel de los precios, no al nivel de los valores. Por lo tanto, debería calcularse utilizando los precios de producción, no los precios proporcionales a los valores. En otras palabras, S/(C+V) no es la tasa de beneficio en la sociedad capitalista.

Pero Steedman y otros neorricardianos sostienen que la teoría de Marx no solo es incoherente en ese punto, sino también redundante, ya que no haría falta pasar por los valores para calcular los precios de producción y la tasa media de ganancia, ni para explicar la explotación. Es que dado el salario real, y las condiciones físicas de producción, pueden derivarse los precios de producción y la tasa de ganancia. Si establecemos que el oro es el dinero, y por lo tanto su precio es igual a 1, y que los salarios monetarios deben permitir a los trabajadores comprar 5 unidades de cereal, o sea, 80w = 5pc tenemos todas las condiciones para calcular las incógnitas que nos hacen falta (este procedimiento ya había sido empleado por Bortkiewicz). Será:

(28pi + 56w) (1 + r) = 56pi
(16pi + 16w) (1 + r) = 48
(12pc + 56w) (1 + r) = 8pc

La solución aproximada de las ecuaciones nos dice que r = 52,08%, W = 0,2685, pi = 1,7052 y pc = 4,296. Ahora, además, el precio agregado del producto es 178 (aproximado) y el total del beneficio es 61 (aproximado); de manera que no coinciden con la suma de los valores, ni con la suma de las plusvalías. Tampoco los precios de producción obtenidos son iguales a los calculados con el método de Marx. Un resultado adicional es que la producción del oro (puede tomarse como la industria de lujo) no incide en la tasa de ganancia. Esto se puede ver porque se puede eliminar la producción de oro y calcular la tasa de ganancia (habría tres ecuaciones y tres incógnitas, r y las razones w/pc y pi/pc).

El planteo de los sraffianos, parece a primera vista concluyente. A partir de las condiciones físicas de producción y de los salarios dados, pueden derivarse los valores y la plusvalía, y los precios de producción y la tasa media de beneficio. Pero no puede pasarse de valores a precios de producción; el intento de hacerlo lleva a incoherencias. Sin embargo, tampoco es necesario. Así, el esfuerzo de Marx por elaborar conceptos tales como trabajo objetivado socialmente necesario, contenido y forma de valor, trabajo abstracto y concreto, etcétera, aparecía, en el mejor de los casos, inútil. Los coeficientes técnicos bastarían para calcular beneficios y precios.

Una respuesta marxista y la defensa sraffiana

Desde el lado de los marxistas una de las respuestas más comunes (por ejemplo Wright, 1981, pero el argumento también lo escuché en discusiones orales) fue que el análisis en términos de valor y plusvalía de Marx permite introducir el tema de las clases sociales, de la explotación y de las relaciones de producción, en tanto que en la vía sraffiana estas cuestiones desaparecían. Pero los sraffianos respondieron que también la explotación podía ser incluida en los análisis, sin necesidad de recurrir a la noción de valor trabajo. Para ver por qué, volvamos una vez más a la matriz de insumo-producto. Tomamos por ejemplo la pequeña economía con que Pasinetti introduce al análisis sraffiano. Una cierta cantidad de insumos de cereal, hierro, pavos y trabajo da como resultado una cantidad mayor de cereal, hierro y/o pavos. Por lo tanto, el excedente puede calcularse en bienes; en tanto haya un plus, podrá demostrarse que hay explotación si ese plus es apropiado por algún grupo social distinto de los productores. En palabras de Garegnani: “… la proposición que se refiere a la existencia de la explotación del trabajo en una sociedad capitalista no depende de ninguna manera de la validez de la teoría del valor trabajo, sino de la validez de toda la proposición teórica fundada en la noción del excedente” (1979, p. 57). Además, dicen los neorricardianos (por ejemplo Bandyopadhayay, 1981) del hecho de que Sraffa no se haya referido explícitamente a las relaciones sociales, y haya centrado su atención en la determinación de precios y beneficios, no se desprende que negara el enfoque social y crítico. Si se combinan con los datos históricos y sociales, los análisis neorricardianos pueden utilizarse para demostrar que los beneficios son apropiados por los propietarios de los medios de producción, y que el nivel de los beneficios es el resultado de un proceso social de lucha que determina cuánto va a salarios, y cuánto a ganancias. Algunos marxistas (por ejemplo Rowthorn, 1984) argumentaron que de todas maneras el análisis sraffiano ubica los conflictos de clase al nivel de la distribución. Los sraffianos contraatacan diciendo que en su esquema nada impide analizar de qué manera se ejerce coerción sobre el productor, en el proceso laboral, para extraerle excedente. Más en general, y como señala Steedman, aun admitiendo, a efectos del argumento, que muchas de las objeciones de los marxistas estuvieran justificadas, esto solo significaría que la crítica sraffiana de Marx concierne a una serie de temas restringidos y claramente definidos, que en sí mismos serían correctos, sin que diga nada sobre todos los demás aspectos. ¿Por qué no aceptar entonces los argumentos que son correctos? Con el planteo sraffiano se eliminarían errores y puntos débiles del análisis de Marx, sin afectar al resto de su teoría (por ejemplo, la explotación), de manera que el análisis ganaría en precisión y rigurosidad matemática. ¿Por qué oponerse al avance de la ciencia?

Interludio: la teoría fisiocrática y de Ricardo

Fue a partir de la insuficiencia de algunas de estas respuestas marxistas que varios autores tomaron el asunto de frente y dieron solución a la cuestión de la transformación de valores a precios de producción, señalando además algunas inconsistencias del planteo sraffiano. En lo que sigue voy a intentar profundizar en esta vía, pero partiendo de un punto anterior, del examen de la crítica a la teoría del valor trabajo de Marx por redundante. Para ello, vuelvo un momento al problema del valor, tal como surgió históricamente en la obra de los fisiócratas y Ricardo.

No sin razón Marx llamó a los fisiócratas “los verdaderos padres de la economía política moderna” (Marx, 1975, t. 1, p. 38) porque dieron un paso gigantesco cuando trasladaron la investigación sobre el origen de la ganancia desde la esfera de la circulación (la ganancia surge de comprar barato y vender caro) a la esfera de la producción. Pudieron hacerlo porque fueron los primeros en concebir “el valor de la fuerza de trabajo como algo fijo, como una magnitud dada” (Marx, ídem p. 39); a partir de este dato, se podía deducir el excedente, esto es, aquello que se produce por encima del costo (= a la fuerza de trabajo, o al salario). Por lo cual era vital determinar el valor de esa fuerza de trabajo. Sin embargo los fisiócratas no tenían claridad acerca de la naturaleza social del valor, y su concepción del mismo era puramente física. Esto los indujo a pensar que solo la actividad agrícola podía generar un excedente por encima de los insumos empleados en la producción. Lo cual hasta cierto punto era lógico, ya que en la agricultura se puede “ver” físicamente el excedente. Si los trabajadores consumen 100 unidades de grano; si otras 100 unidades se destinan a semilla para la siembra; y si la producción es de 250 unidades de grano, el excedente será de 50 unidades, y la tasa de rentabilidad, medida en grano, será del 25%. Al homogeneizar insumos y productos en términos físicos, el cálculo de la ganancia se hace sencillamente, sin necesidad de profundizar en la naturaleza del valor. Pero el problema no podía ponerse en evidencia si, por ejemplo, se tomaba la producción de mesas. Es que en este caso el excedente en términos físicos no es evidente, ya que X cantidad de madera + Y cantidad de trabajo (que consume Z grano) dará como resultado una mesa, y no es posible restar a la mesa X madera y Z grano para determinar el excedente. Observemos entonces que el análisis de los fisiócratas en términos físicos también hubiera habilitado a poner en evidencia la explotación de estos trabajadores (aunque los fisióctatas estaban lejos de hacerlo), sin recurrir al análisis del valor de Marx; se trata de un terreno familiar a los modernos sraffianos.

Vayamos ahora a Ricardo, quien generalizó la teoría del valor trabajo al afirmar que el valor de las mercancías está determinado por la cantidad de trabajo, directo e indirecto, necesario para su producción. Esto es muy conocido, pero lo que nos interesa subrayar ahora es que Ricardo no llegó a esta conclusión inmediatamente. Su primer intento fue determinar los ingresos de las clases sociales partiendo también de la producción agrícola, y de un cálculo del excedente en términos físicos (grano consumido por los trabajadores, grano empleado en la siembra y grano producido). Ricardo buscó calcular así una tasa de ganancia en la agricultura, y suponiendo que la misma tasa debería imperar en toda la economía (por la tendencia a la igualación de las tasas de ganancia), pensó que podía deducir los precios de producción. Sin embargo, la crítica de Malthus le hizo tomar conciencia de que no había motivo para sostener que la tasa de beneficio de la agricultura regulaba las tasas de beneficio de todas las demás industrias. Es por eso que se vio llevado hacia una teoría general del valor “sin preocuparse del universo microscópico formado por una rama particular de la actividad productiva” (Sraffa, 1985, p. XXV). Es entonces que afirma, en los Principios, que los valores relativos de las mercancías se determinan por la cantidad de trabajo. Ahora el excedente podía calcularse, en principio, también para el caso de la producción de la mesa. Lo importante es que la necesidad de calcular el excedente lleva al análisis en términos de valor. Y es en este punto en que toma la posta Marx, para reelaborar la teoría del valor trabajo que había dejado Ricardo, y avanzar en la explicación de la plusvalía.

La vieja problemática de los fisiócratas

A partir de lo anterior puede advertirse que en última instancia el planteo sraffiano retoma la vieja problemática de los fisiócratas, y del primer Ricardo. Lo que no podía resolver el análisis de los fisiócratas, lo resuelven las matrices de insumo producto sraffianas. En la pequeña economía de Pasinetti podemos incluir entre los insumos madera, mesas y trabajo, que producen madera y mesas, y calcular el excedente también en términos físicos. Aparentemente la cuestión está resuelta. Sin embargo, las condiciones que permiten resolver el tema del valor son extremadamente restrictivas, ya que exigen dejar de lado características esenciales de las economías capitalistas; en particular, el cambio tecnológico.

Para ver la cuestión tomemos el ejemplo sencillo de Steedman, de la industria de hierro, donde 28 unidades de hierro y 56 unidades de trabajo generan 56 unidades de hierro. Steedman puede hacer el cálculo de forma inmediata, porque es una ecuación con una sola incógnita, lh, el valor del hierro. Pero esto se debe a que el hierro que entra como insumo tiene el mismo valor (y es del mismo tipo) que el que sale como producto. Es lo que permite escribir 28lh + 56 = 56lh, y deducir que lh = 2. En la producción aparecieron 28 unidades físicas más con 56 unidades de trabajo, de manera que es inmediato que cada unidad de hierro contiene 2 unidades de trabajo. Aquí el cálculo del excedente (sería el excedente máximo, si los salarios fueran cero) también puede hacerse en términos físicos, sin necesidad de recurrir a teoría del valor alguna. Por eso la problemática sigue siendo estrictamente fisiocrática, ya que “el valor se reduce a valor de uso, y éste a la sustancia material general” (Marx, 1975, t. 1, p. 40). En otras palabras, en este ejemplo el valor se reduce a cantidad de hierro, insumido y producido. Por eso también en lugar de calcular el valor-trabajo, podríamos haber calculado el “valor-hierro” (= 0,5). Este tipo de construcciones las encontramos en autores que continuaron profundizando la crítica sraffiana a Marx, como Roemer. En la medida en que el valor no se ha reducido a su sustancia simple y general, cualquier valor de uso puede reemplazar al trabajo. Por eso en las concepciones del tipo fisiocrático el valor “no es un modo social definido de existencia de la actividad humana”, sino consiste “en cosas materiales” (Marx, ídem, p. 39).

Pero veamos ahora el siguiente caso. Supongamos que con las 28 unidades de hierro, cada una con valor 2, y con el empleo de 60 unidades de trabajo, se producen 56 unidades de hierro, pero de mejor calidad. Aquí hubo un cambio cualitativo, de manera que el excedente ya no se puede calcular en términos físicos. A resultas de la producción, hay 28 unidades más de hierro, pero la única forma de medir el excedente es en términos de valor, porque el producto es de mejor calidad que el insumo. A las 56 unidades de trabajo pasado, contenidas en el insumo, se le ha agregado el valor generado por 60 unidades de trabajo que generaron un producto que podríamos llamar hierro*, cuyo valor unitario es 2,07 (aproximado). Ahora es imposible calcular el excedente en términos físicos, ni reducir el valor a cierta sustancia de hierro. Se plantea en esencia el mismo problema con que se enfrentó Ricardo cuando trató la cuestión de la manufactura. No se puede eludir apelando a las matrices de insumo producto, ya que éstas suponen la homogeneidad física de los insumos y los productos a fin de calcular el excedente. Hace falta avanzar hacia un concepto general del valor, y éste solo puede estar anclado en una concepción social, no técnica.

Cambio tecnológico y simultaneidad

Lo anterior se combina con otra cuestión que han apuntado los autores temporalistas, y se refiere a que los análisis sraffianos, al apelar a las ecuaciones para resolver simultáneamente los valores  de insumos y productos (o, alternativamente, precios de producción y las variables de distribución) terminan eliminando la dimensión temporal de la economía. Los defensores del enfoque matricial argumentan en respuesta que no desconocen que la producción lleva tiempo, y que perfectamente este puede ser incorporado a sus análisis. Pero en realidad, no pueden hacerlo. Para ver por qué, volvamos al ejemplo de la industria del hierro (en última instancia todos estos problemas se pueden discutir partiendo de los casos más sencillos; estamos ante problemas conceptuales que atañen a los fundamentos).

Supongamos entonces que se produce un cambio tecnológico en el proceso de producción por el cual aumenta la productividad, pero esta vez para producir el mismo tipo de hierro. Suponemos entonces que entran 28 unidades de hierro (valor 2) y con 56 unidades de trabajo se producen 60 unidades de hierro. Aplicamos el método sraffiano para hallar el valor del hierro. Lógicamente tenemos que 28lh + 56 = 60lh, por lo cual lh = 1,75. ¿Correcto? No, no es correcto, porque según esta resolución, el valor del hierro insumo es 1,75 pero sabemos que al momento de entrar en la producción su valor era 2. En definitiva, estamos en la misma situación que Steedman critica en Marx, a saber, el precio del insumo es distinto al precio del producto. Para resolver adecuadamente el problema, tenemos que dejar de lado entonces la idea de que se pueden hallar simultáneamente los valores del insumo y del producto, y encarar la cuestión desde la perspectiva de un proceso, en el cual el trabajo humano agrega valor (esto es, sustancia social que deberá validarse y objetivarse a través del mercado). Por lo tanto 28 unidades de hierro entran en la producción con un valor de 2, y 56 unidades de trabajo agregan valor que se plasma en 60 unidades de hierro producido. Si el valor del hierro consumido en la producción se conserva en el producto final (un supuesto enteramente realista, dado que las desvalorizaciones no son instantáneas), el valor del producto será 1,867 (aproximado). Esto es, el valor del insumo es distinto del valor del producto, porque en el medio hubo un proceso de producción con cambio tecnológico incluido. Aquí la dimensión tiempo es esencial para captar lo que sucede.

Supongamos ahora que el hierro producido con la nueva tecnología se utiliza para producir más hierro. Ahora el insumo de 28 unidades de hierro valen 52,276 a lo que se agregan 56 unidades de trabajo para producir 60 unidades de hierro. De manera que el hierro vale 1,805 (aproximado). Y en sucesivas rondas el valor va a converger hacia 1,75. Por supuesto, puede suponerse también que en cada ronda se desvalorizan los stocks de hierro que se habían producido con la tecnología vieja. Lo importante sin embargo es entender que cuando se introduce el cambio tecnológico, sea para generar productos de calidad diferente, sea para aumentar la productividad, es necesario introducir el análisis social del valor, y el tiempo.  Es en este sentido que el análisis sraffiano es estático.

 La solución de Marx a la transformación

En lo que sigue argumento por qué la solución de Marx es básicamente correcta. Mi argumento se basa en los marxistas temporalistas, y también en la solución originaria de Anwar Shaikh (1977) y Michio Morishima (1977). Antes de continuar, quiero aclarar que la explicación que presento no pretende seguir paso a paso el argumento de los temporalistas. Por caso, los temporalistas han criticado la solución de Shaikh, en tanto que en mi opinión el planteo de Saikh contiene “in nuce” la solución temporalista, y no existe una distancia tan grande entre los planteos. Sin embargo reivindico una idea clave del temporalismo, que la transformación estuvo mal formulada desde el momento en que los precios de los insumos no deben ser transformados en precios de producción (los autores del “nuevo enfoque”, como Foley, Duménil y Lipietz, presentan una postura similar; sin embargo hay matices importantes con el temporalismo, que no discuto aquí; mi presentación es deudora principalmente de los temporalistas). A fin de desarrollar el punto, empiezo con la solución de Shaikh y Morishima.

De forma independiente, Shaikh y Morishima desarrollaron una solución al problema de la transformación muy sencilla. Consiste en partir del procedimiento de Marx, pero en lugar de detenerse en el primer cálculo de los precios de producción, continúan en una segunda, tercera y sucesivas rondas, introduciendo en cada una de ellas los precios de producción obtenidos en las rondas anteriores como precios de insumos. El resultado es que rápidamente los precios de producción, y la tasa de ganancia, convergen hacia los precios de producción y la tasa de ganancia calculados por medio del sistema de ecuaciones. Lo importante es que aun suponiendo que en el punto de partida del proceso los insumos estén en valores (en realidad, precios directamente proporcionales a los valores), a partir de la segunda ronda los capitalistas ya están comprando sus insumos a precios de producción, no a precios valores. En otras palabras, Shaikh y Morishima con su método superan la cuestión de transformar los valores en precios de producción. Y esto es lo que sostienen los temporalistas: los insumos no deben ser transformados porque el capitalista compra a precios de producción (más precisamente, a precios de mercado que oscilan en torno a los precios de producción; pero aquí no hemos tratado los precios de mercado; para la solución temporalista, véase Carchedi y Haan, 1995; más general, Freeman y Carchedi, 1996). El propio Marx alertaba sobre el asunto:

“Puesto que el precio de producción puede divergir del valor de la mercancía, también el precio de costo de una mercancía en el cual se halla comprendido este precio de producción de otra mercancía, puede hallarse por encima o por debajo de la parte de su valor global formado por el valor de los medios de producción que entran en ella. Es necesario recordar esta significación modificada del precio de costo y no olvidar, por consiguiente, que si en una esfera particular de la producción se equipara el precio de costo de la mercancía al valor de los medios de producción consumidos para producirla, siempre es posible un error” (Marx, p. 208. t. 3). Por su parte Ramos Martínez y Rodriguez Heredia (1996) también subrayan que para Marx, cuando los precios de las mercancías ya no son directamente proporcionales a los valores, el capital constante y el capital variable pasan a ser precios que no necesariamente se corresponden con sus valores. “Los capitalistas adquieren el capital constante y los trabajadores sus medios de subsistencia en términos de precios”, subrayan (p. 60). Por lo tanto, lo único que tiene lugar cuando se determinan los precios recargando la tasa media de ganancia sobre los costos es una distribución de la plusvalía entre los capitalistas. El procedimiento de Marx refleja una realidad del mundo capitalista, y toda la cuestión de la transformación, tal como la han planteado Bortkiewicz y los sraffianos, pierde sentido. Como destacan los temporalistas, el proceso de transformación consiste en la distribución de la plusvalía, proceso que se realiza a través de la formación de los precios de producción, impulsado por la competencia y la movilidad de los capitales. Señalemos también que desde el punto de vista que estamos presentando, la solución “a lo Bortkiewicz”, que reivindica Steedman, termina apareciendo como incoherente. Es que los precios de los insumos no pueden ser transformados una vez que están incorporados al proceso de producción, por el simple hecho de que se redistribuya la plusvalía. Los capitalistas ya han pagado por ellos, y esa circunstancia es irreversible. En última instancia, el problema es de la misma naturaleza que el que planteamos a partir del ejemplo de la industria del hierro, de Steedman.

En conclusión, si bien el enfoque sraffiano ha permitido avanzar en una crítica a la teoría neoclásica dominante, no parece ofrecer una perspectiva superadora de la teoría del valor de Marx. En particular, cuando está involucrado el cambio tecnológico, y en particular el cambio cualitativo de producto, el concepto social y general del valor no puede ser reemplazado por una concepción de tipo fisiocrática, o técnica. Por otra parte, la transformación de valores a precios “a lo Marx” es consistente con la manera en que opera la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia entre las diferentes ramas.

Bibliografía:
Bandyopadhayay, P. (1981): “Critique of Wright 2. In Defense of a Post-SraffianApproach”, en Steedman et al., The Value Controversy, Londres, Verso, pp. 100-129.
Carchedi, G. y W de Haan (1995): “From Production Prices to Reproduction Prices”, Capital & Class, Nº 57, pp. 83-105.
Freeman, A. y G. Carchedi (1996): Marx and non-equilibrium Economics, Cheltenham, Gran Bretaña, Edward Elgar.
Garegnani, P. (1977): “La realidad de la explotación”, en P. Garegnani et al., Debates sobre la teoría marxista del valor, México, Cuadernos de Pasado y Presente, pp. 55-64.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.
Morishima, M. (1977): La teoría económica de Marx, Madrid, Tecnos.
Ramos Martínez, A. y A. Rodríguez Herrera (1996): “The transformation of values in prices of production: A different reading of Marx’s text”, en Freeman y Carchedi citado, pp. 49-76.
Rowthorn, B. (1984): Capitalismo, inflación y conflicto, México, Nuestro Tiempo.
Shaikh, A. (1977): “Marx’s Theory of Value and the Transformation Problem”, en J. Schwartz (editor), The Subtle Anatomy of Capitalism, Santa Monica, Goodyear, pp. 106-139.
Sraffa, P. (1985): “Introducción” a Principios de economía política y tributación de D. Ricardo, México, FCE.
Sraffa, P. (1966): Producción de mercancías por medio de mercancías, Barcelona, Oikos.
Steedman, I. (1977): Marx after Sraffa, Londres, Verso.
Wright, E. O. (1981): “The Value Controversy and Social Research”, en Steedman (ed) The Value Controversy, citada, pp. 36-74.


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Valor trabajo, el problema de la transformación y crítica sraffiana

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  1. En el post anterior realicé un comentario sobre la plusvalía, específicamente sobre la incapacidad de esa teoría de explicar las pérdidas empresariales. Asique tomo a este post como una respuesta mas sofisticada a mi comentario del artículo sobre Grecia. Con respecto a este post, me parece que al análisis le falta algo, además de tomar los insumos, la producción y el trabajo ¿No falta toda la estructura de capital? O sea, los obreros no producen solos, utilizan bienes de capital que aumentan su productividad, trabajan en fábricas, oficinas etc, todo eso influye en los costos de producción. El riesgo de las transacciones en cuestión también está reflejado en el precio final del producto. Aún así, la teoría marxista es incapaz de explicar las pérdidas empresariales. El problema esta en tratar al valor como algo objetivo, cuando el valor es subjetivo. Me llama la atención que en este post pretenda criticar y “avanzar” la teoría neoclásica, cuando lo único que hace es hablar de Ricardo y nisiquiera menciona la revolución marginalista, uno de los desarrollos mas importantes de la economía moderna y que dejó de lado a la teoría del valor-trabajo. Usted respondió en el artículo sobre grecia “Si hay una crisis de sobreproducción, los valores no se pueden realizar”, o sea que cuando las empresas ganan, el valor es objetivo y por lo tanto hay explotación. Ahora, cuando las empresas pierden entonces el valor objetivo ya no tiene importancia, por lo menos eso se entiende cuando usted dice que los valores “no se pueden realizar” ¿Realizar en donde? ¿En la mente de los consumidores? Ahá! Y si las empresas tienen pérdidas porque están atrasadas tecnológicamente con respecto a sus competidres, al final quien es el que “genera” valor ¿El obrero o la teconología? ¿O el management que decide implementar dicha tecnología? Como ve su teoría no puede explicar la otra mitad de la historia, ya que en el capitalismo tanto las ganancias como las pérdidas son fundamentales (Hayek las define como señales), y eso no se puede arreglar con un parche al estilo ad-hoc. Es la teoría que no sirve para nada, la plusvalía solo explica una supuesta relación de explotación ya que fue concebida para fundamentar esa teoría sociológica, su utilidad es nula y no pertenece a la economía.

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    Francisco

    11/07/2011 at 07:04

    • No sé de dónde saca usted que el objetivo de la nota es explicar las pérdidas del capital durante una crisis. Además, al tratar la cuestión de la transformación tanto marxistas como sraffianos dan por supuesto que hay capital, que los trabajadores operan con medios de producción, que estos medios de producción no les pertenecen, etc. En su comentario se deslizan las típicas falsificaciones de la teoría de Marx, y más en general, de la teoría del valor trabajo. A veces no sé si se trata de mala fe, o directamente ignorancia. Le pongo un ejemplo. En un conocido manual de Economía Internacfional, el de Miltiades Chacholiades, traducido a varios idiomas, leemos que, según la teoría del valor trabajo, el trabajo es “el único factor de producción” (p. 16). A partir de atribuirle a Marx una idea tan estúpida, por supuesto que es muy sencillo rebatirlo, y terminar afirmando que su teoría “no sirve para nada”, y “no pertenece a la economía”. Pero Marx se cansó de afirmar que la producción es imposible si el ser humano no emplea medios de producción, y de alguna manera transforma la naturaleza (directamente o sus derivados). Precisamente el poder del capital sobre el trabajo deriva de su propiedad sobre los medios de producción, y del hecho que estos son indispensables para el trabajo. ¿Por qué entonces tergiversan tan groseramente las ideas? Afirmaciones como la de Chacholiades se repiten en cursos y manuales, sin remitir jamás a las fuentes. ¿A esto llaman ustedes “ciencia” y “honestidad científica”? Por supuesto, no puedo explicarle cuestiones elementales de la teoría de Marx, pero le recomendaría que antes de hablar, se entere un poco de qué va la teoría. Por otra parte, ¿qué decir de las incoherencias de la teoría neoclásica, incoherencias que son tapadas sistemática y regularmente en los cursos usuales de “economics”? El propio Samuelson tuvo que admitir, poco antes de morir, que nunca había logrado responder las críticas de Cambridge a la teoría neoclásica del capital. En medio de la crisis teórica neoclásica, manuales como el de Ferguson empezaban diciendo que si bien la doctrina estaba en crisis, ellos tenían fe… en Samuelson. Entonces, para evitarse inconvenientes, terminaron por borrar las críticas de manuales y cursos. En varias notas que están en este blog he escrito acerca de estas cuestiones, simplemente explcando a un público un poco más amplio lo que ya está escrito (por ejemplo la nota sobre la productividad total de los factores, que conecta con otra nota sobre la teoría del capital). Insisto, ninguna de estas grandes objeciones pudo ser respondida. Aunque esto no les impide a ustedes, los defensores de la teoría neoclásica, seguir atacando la teoría del valor trabajo y de la plusvalía con las más groseras falsificaciones.

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      rolandoastarita

      11/07/2011 at 09:59

    • Mi intención no es incurrir en falsificaciones, sino entablar un debate sobre el artículo, el cual trata sobre el valor. Como ya dije, la teoría maxista no permite comprender las pérdidas empresariales, cosa que usted no ha negado. Ahora, comparemos la teoría subjetiva del valor con la teoría del valor-trabajo. Que tal el ejemplo de un pastelero profesional que hace un pastel de bosta de caballo. El pastelero invirtió trabajo y esfuerzo en producir el pastel, pero resulta que no vale nada. Este ejemplo no puede ser explicado con la teoría del valor-trabajo. Por eso marx dijo que tiene que ser “trabajo socialmente necesario” y “haciendo cosas que la sociedad necesita”. Toda una tautología. Sin recurrir a tautologías, la teoría subjetiva del valor permite comprender el ejemplo y la respuesta es que siplemente a las personas no les gusta la bosta. Ahora otro ejemplo ¿como explica una subasta con la teoria del valor-trabajo? Por que si el valor es objetivo, o sea, está plasmado en el objeto mediante el trabajo que se invirtió en producirlo (mas los bienes de capital y materias primas utilizados en la producción, ya sé) ¿como puede ser que cada una de las personas en la subasta evalúe un precio distinto por aquel objeto que se está subastando? ¿No será que cada persona en la subasta valora en diferente medida al objeto en cuestión? ¿No será que cada persona ya tiene un precio en mente, el cual es “su precio”? De vuelta, un ejemplo común que la teoría del valor-trabajo no puede explicar, y la teoría subjetiva del valor sí. El ejemplo de la subasta es especialmente importante porque se dá todos los días, en todos los mercados de todo el mundo. Por último quiero decirle que estoy de acuerdo en que la teoría neoclásica tiene puntos flojos, la productividad marginal tiene sus problemas, estoy de acuerdo con usted en eso. Pero pretender que el Marxismo puede dar esas respuestas es mentirle a la gente.

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      Francisco

      11/07/2011 at 11:23

    • Por favor, haga el intento de discutir con alguna seriedad. ¿Cuándo dije que la teoría del valor trabajo no permite entender las pérdidas del capital? Basta entender qué significa el concepto de trabajo socialmente necesario (en sus dos determinaciones, discutidas por Marx en los caps. 1 y 3 de El Capital) para explicar cómo pueden ocurrir pérdidas de los capitales. Por otra parte, ¿de dónde saca usted que el valor de uso no importa en la teoría del valor de Marx? Insisto, antes de criticar, ¿por qué no hace el esfuerzo de entender la teoría? Me detengo aquí, porque todo esto es lo elemental.

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      rolandoastarita

      11/07/2011 at 13:04

    • Marx propone 2 clases de valor, valor de uso y valor de cambio. La teoría subjetiva del valor propone tantas clases de valor como personas existen en el mundo… ¿Es así como pretende evitar hablar de la revolución marginalista? ¿Hablando del valor de uso y mandando a leer a Marx? Tiene la pólvora mojada maestro.

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      Francisco

      11/07/2011 at 13:41

    • Hete aquí el famoso Troll

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      jorgelina truman

      11/07/2011 at 13:33

  2. Francisco, los temas que usted discute no están a la altura de este blog, en el que se espera un mínimo conocimiento del marxismo, o al menos cierta modestia y ganas de aprender.
    En los primeros tres capítulos de El Capital están contestadas todas sus dudas, y junto con los siguientes tres capítulos (o alguno más) se explica porqué las teorías subjetivas del valor no pueden funcionar.
    Ahora, como usted no parece tener intención alguna de leer El Capital antes de refutarlo, me permito acercarle algunos fragmentos que he creído pertinentes, y si quiere podemos continuar esta discusión en el sitio al que me voy a referir:
    http://www.taringa.net/comunidades/gsocialistat/2835296/Cretinismo+econ%25C3%25B3mico+I.html
    http://www.taringa.net/comunidades/gsocialistat/2844440/Cretinismo+econ%25C3%25B3mico+II.html

    Estos posts discuten postulados de la economía vulgar, en otros posts de mi perfil podemos discutir sobre la teoría del valor trabajo, si usted quiere, a un nivel más básico.

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    Ezequiel

    11/07/2011 at 15:08

    • Coincido. El texto es muy claro y de alto nivel teórico. Y no apto para “trolls”, evidentemente. Saludos, Armando.

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      Armando

      11/07/2011 at 19:57

  3. Tres cuestiones sobre su artículo – modelo de claridad y sencillez, como siempre- que me han llamado la atención.

    Primero empezando por el final : el ” método iterativo” de Morishima-Shaikh en realidad es muy anterior. Y presenta serios problemas. Georg Von Charasoff ya lo intentó en 1909 e inmediatamente antes de Michio Morishima tenemos el precedente de András Brody en Proportions,prices and plannig . Charasoff también es el verdadero “descubridor” del “Fundamental marxian theorem” de Seton-Morishima. Pero lo que más me ha llamado la atención es que usted parece no dar importancia al hecho de que Shaikh supone que en cada iteración se da una igualdad entre valores y precios, sin embargo acepta que la igualdad entre plusvalia y ganancia no se verifique en la solución final.

    En conexíón con esto, han existido teorías laborales del valor antes de Marx : Ricardo,Sismondi – acabo de leer el libro de Diego Guerrero sobre él-, y no veo razones por las que no podrían existir otras teorías del valor que , partiendo de los resultados y las dificultades de Marx, condujesen a resultados más satisfactorios . Por ejemplo, Ian Wright ha construido una teoría laboral del valor en que el modelo marxiano es un caso especial ( para curiosos http://sites.google.com/site/ianwrightphd/Home/political-economy) .

    Sobre los neoricardianos. Yo también creo que la “pars destruens” del trabajo de Sraffa es lo verdaderamente sobresaliente de su legado. Pero creo que las objeciones de Veneziani,Mongiovi, Screpanti o Ravagnani sobre el caracter circular de la argumentación “temporalista” deberían ser consideradas por todos aquellos que tengamos un interés serio en estas cosas.

    Y postdata para trolls: Schumpeter – que tenía en tanta consideración a los escolásticos de la Escuela de Salamanca – pone el Tableau de Quesnay en el comienzo de la economía como ciencia, y no a Plinio cuando en su “Historia Natural ” observa que durante el cerco de una ciudad una rata llegó a subastarse por una cantidad exorbitante. Entender el porqué de esto le ahorraría el ridículo.

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    Karl Mill

    11/07/2011 at 19:07

    • En una próxima entrada voy a ampliar con respecto a Sraffa. No es igual la postura de Roncaglia, por ejemplo, que los que él llama “sraffianos extremos”, que llegan a la conclusión de que la noción de valor de Marx es redundante. Hay más problemas involucrados. Con respecto al método iterativo, a igual que con respecto a la solución de los temporalistas, lo que sostengo es que de hecho están planteando la salida al problema de la transformación. Yo no sostengo que los precios sear iguales a los valores, como sostienen los temporalistas. Lo que afirmo es que los imputs ya están transformados. Es por esta razón que no tiene sentido la transformación de los insumos. Sraffa (también Garegnani en su libro de 1960) plantea el tema de manera impecable: para determinar los precios relativos necesitamos la tasa de gananciam, y para determinar la tasa de ganancia necesitamos los precios relativos. No puedo asignar el beneficio neto antes de determinar los precios del capital constante y del variable, ya que el beneficio debe distribuirse en proporción al capital avanzado en cada industria. Tampoco puedo asignar el excedente después de conocer los precios, ya que necesito el excedente para determinar los precios. En consecuencia la distribución del excedente debe determinarse a través del mismo mecanismo y al mismo tiempo que se determinan los precios de las mercancías. Pero esto implica que la producción empieza con insumos que no tienen precios, lo cual es incoherente desde el punto de vista económico. Si en cambio parto de la realidad, que el capital constante es comprado a precios de producción, y que los trabajadores compran con su salario los medios de consumo a precios de producción (producidos en una anterior ronda), lo que se distribuye es el valor agregado neto, esto es, la plusvalía. Observemos al respecto que cuando Marx analiza la reproducción ampliada los trabajadores compran con su salario la producción de la anterior ronda. En definitiva, no es necesario resolver al mismo tiempo precios del insumo y del producto; y resolverlos al mismo tiempo no tiene sentido económico. Todo esto no niega que la teoría de Sraffa no pueda ser de utilidad en algunos otros aspectos, que voy a tratar en esta próxima entrada.

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      rolandoastarita

      11/07/2011 at 21:45

  4. Astarita. Una duda muy puntual. Es al comienzo de la exposición y tiene que ver con la ecuación que hace cuando expone el planteo de Steedman. Usted escribe:

    “Siendo lh el valor del hierro, el valor de la producción del hierro es 56lh; el valor del insumo hierro es 28lh. Dado que se emplean 56 unidades de trabajo, el 28lh+ 56 = 56lh de manera que lh = 2. Una vez que hallamos lh se pueden encontrar directamente los valores del oro y del cereal. Es lo = 1 y lc = 4.”

    Si la ecuación es

    28lh+ 56 = 56lh

    1) lh no deberia ser 28?
    2) Por qué usted dice que es 2?

    Quizas es muy elemental mi pregunta, pero todavía no pude pasar esta limitación.

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    DNCIDO

    12/07/2011 at 14:16

    • Es sencillo, en 28lh+56 = 56lh hay que despejar lh. Pasando términos, tenemos 28lh = 56, por lo tanto lh = 2.

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      rolandoastarita

      12/07/2011 at 17:02

  5. Muy claro! Leí un par de veces el capítulo 3 del libro Valor, mercado mundial y globalización, y con esta nota creo que termino de entenderlo bien.

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    Hugo

    25/07/2011 at 21:08

  6. Hola, soy novato en esto pero quisiera hacerle una pregunta que no entiendo, para comprender justamente este articulo. Ustede escribe:”Siendo lh el valor del hierro, el valor de la producción del hierro es 56lh; el valor del insumo hierro es 28lh. Dado que se emplean 56 unidades de trabajo, el 28lh+ 56 = 56lh de manera que lh = 2.” como llega a esta conclusión es decir a que Ih=2¿? hace 56 dividido 28¿? porque¿? y como podra saber lo que sigue lo entiendo menos, es decir :Una vez que hallamos lh se pueden encontrar directamente los valores del oro y del cereal. Es lo lo = 1 y lc = 4. No puedo hallar la forma que me de ese resultado. Disculpe las molestias y espero sus respuestas gracias

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    Ignacio

    05/11/2012 at 14:27

    • Es sencillo, si 28 unidades de hierro + 56 unidades de trabajo = 56 unidades de hierro, tendré que 56 unidades de trabajo = 28 unidades de hierro (pasás 28h del otro lado, restando). De manera que cada unidad de hierro contendrá 2 unidades de trabajo. Con esto, si en el oro se emplean 16 unidades de hierro (= 32 de trabajo) y 16 unidades de trabajo directo, el oro contendrá 48 unidades de trabajo.

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      rolandoastarita

      05/11/2012 at 23:06

    • Hola, muchas gracias por la respuestas. Entendí todo lo que me dijo, yo pensaba que era mas complicado, pero por suerte no lo es. He buscado su libros en las librerías convencionales( prometeo por ejemplo) no los encuentro, aclaro que vivo en la plata. Sabe donde lo podría conseguir en la plata¿?
      También quería preguntarle si da clases en algún lugar de la plata( tengo entendido que su hermano si) o conferencias para poder asistir. Muchas gracias y disculpe las molestias, saludos cordiales

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      Ignacio

      06/11/2012 at 10:08

  7. le hago una pregunta sobre la ecuación para el hierro hice:
    28Ih + 56 = 56 Ih si despejo Ih queda
    56=56 Ih – 28Ih
    56=28 Ih
    56 sobre 28 = Ih
    2= Ih

    la otra ecuacion es( pongo Ih por que no se como se pone el el cero chiquito)

    32Ih+16=48 Ih
    16=48 Ih – 32Ih
    16=16 Ih
    16 sobre 16 = Ih
    1=Ih

    el problema que tengo es que con el cereal no da Ic= 4 si no Ic= -0,5

    24Ic+ 8= 8Ic
    8= 8 Ic – 24 Ic
    8 = -16 Ic
    8 sobre -16= Ic
    -0,5 = Ih

    Como la hace usted para que le de 4. Disculpe las molestias saludos

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    Ignacio

    06/11/2012 at 15:02

    • Es más sencillo de lo que te parece. En el caso del cereal, tenemos que 12 unidades de hierro + 8 horas de trabajo = 8 unidades de cereal. Ahora bien, en 12 unidades de hierro hay 24 horas de trabajo (habíamos averiguado antes que cada unidad de hierro tiene 2 horas), de manera que puedo escribir 24 horas en lugar de 12 hierro. Por lo tanto 8 unidades de cereal = 32 horas, esto es, 1 unidad de cereal = 4 horas. Con el oro razoná de la misma forma.

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      rolandoastarita

      06/11/2012 at 20:44

  8. Rolo, sigo sin entender cómo superás el problema de la transformación. Entiendo y comparto la crítica a la transformación simultánea de precios de producto e insumos. Pero hice 6 rondas de producción partiendo de valores, pasando a precios de producción y luego ya utilizando esos precio de producción como insumos y me dió cualquier cosa. En cada ronda la TGM cambia, los precios no paran de bajar y las tasas de ganancia de subir, sin que ocurra ningún cambio en la productividad. No pude conjugar la igualdad de la TG entre ramas con la igualdad entre valores y precios y la igualdad de las pluvalías y las ganancias. ¿Podrías explayarte un poco más en eso de “El resultado es que rápidamente los precios de producción, y la tasa de ganancia, convergen hacia los precios de producción y la tasa de ganancia calculados por medio del sistema de ecuaciones”? Quizás presentar un ejemplo numérico.

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    Gus

    23/10/2013 at 05:51

    • Ahora mismo estoy con mucho trabajo, en unos días busco el ejemplo numérico de Shaikh.

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      rolandoastarita

      23/10/2013 at 08:44

  9. Hola Rolando,

    en el calculo de los precios, beneficios y salarios a lo Steedman, creo que hay que corregir el último renglón, la ecuaciòn (12pc + 56w) (1 + r) = 8pc. En realidad deberìa ser (12pi + 8w) (1 + r) = 8pc

    Más alláde esto no pude calcular las incognitas en las ecuaciones por lo que te quería preguntar si hay una manera sencilla de hacerlo.

    Muchas gracias por la nota, saludos.

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    Juan t

    17/11/2013 at 19:02

  10. Por lo tanto 28 unidades de hierro entran en la producción con un valor de 2, y 56 unidades de trabajo agregan valor que se plasma en 60 unidades de hierro producido. Si el valor del hierro consumido en la producción se conserva en el producto final (un supuesto enteramente realista, dado que las desvalorizaciones no son instantáneas), el valor del producto será 1,867 (aproximado),
    perdon podria alguien explicarme de donde sale el 1,867? gracias

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    enver

    26/05/2014 at 01:03

  11. Hola, Rolo. Quería contarte que estoy trabajando un poco en este tema y quería saber para vos cuáles son los textos más recomendables.
    Repasando toda la bibliografía con la que me topé hasta el momento encuentro que el tema se ha hecho por momentos bizantino (vectores, etc.). Concuerdo por ejemplo con Moseley y otros en que Marx en la transformación toma como dados capitales iniciales y no se ha “equivocado” al respecto. Me parecieron interesantes los aportes de Shaikh y Carchedi. Recién leí su “The logic of prices as values”, ¿qué opinión te merece el texto si lo leíste? Entendí bien a Carchedi si digo que los precios de producción de un ciclo son los valores del siguiente?
    Por otra parte, al trabajar con esquemas inter-ramales debe siempre respetarse las proporciones en el sentido de que toda la producción de I (medios de producción) sea igual a C y toda la de II (medios de consumo obrero) sea igual a V?? En principio no lo creo pero no me queda del todo claro.

    Si trabajamos a nivel intra-rama creo que eso obviamente no corre. En estos momentos me encuentro un poco explorando la cuestión a este nivel intra-rama (la igualación de las TG inter-rama supone cierta igualación intra) para después ir a lo inter-rama. En principio me surgen cosas interesantes. Como tasas de ganancia de mercado negativas para el capital más pequeño. Creo que justamente a este nivel se debe realizar una “transformación” más. Si sólo nos quedamos con los precios de producción y tasas de ganancia uniformes las cosas se tornan inexplicables, como por ejemplo que un capital mínimo se sigue valorizando a la misma tasa que sus competidores con una COC mucho mayor. Entonces tratando de hacer una “transformación” más establezco como parámetro costos y valores unitarios, y precios de producción unitarios (PPU) para introducir justamente el mercado luego. Los PPU simplemente los establezco como el precio de producción (120 en el ejemplo númerico tradicional) dividido el capital constante (PP/C). Al ser mayor en 1 (90) que en 2 (80) y en 3 (70), los ppu así como los precios de costo (PC/C) y los valores unitarios (V/C) son siempre menores en el capital I lo cual tiene total lógica en una industria que produce el mismo producto y podemos suponer que tiene el mismo tipo de insumo en C. Con los PPU unitarios, si cada capital vende a su PPU en efecto se valoriza a la misma TG pero si, y es algo también lógico para un rama que produce lo mismo, en el mercado se supone sólo un precio de producción unitario la cosa cambia mucho. Si rige el PPU MEDIO PONDERADO (no medio ni modal como Carchedi supondría) la tasa de ganancia y los precios de mercado son idénticos a las tasas y precios a V y PP, se mantiene la igualdad agregada. Sin embargo, los PP dejan de ser 120 en cada caso, y los PM de I son 135, de II 120 y de III 105, y sus tasas de ganancia de mercado, las visibles, son 35%, 20% y 5%. Más interesante aún, si en cada caso se reinvierten las ganancias (PM-PC individuales) con manteniendo cada COC, a la cuarta ronda III tiene pérdidas, y sin embargo se mantiene la igual del PM total y la TG de mercado con la TG, V y PP totales. Sólo haciendo eso, sin cambios en la tasa de plusvalía y la COC de ningún capital.

    Si se vende a los PPU de I los PM de I son 120 (igual a su PP), II 106 y III 93, vendiendo la rama a 320, por debajo de su valor y pp agregado de 360 (aquí debería entrar en juego otra rama). Las TG 20%, 6,7% y -6,7%. Es decir que el capital III con 70-30 de COC no podría producir ganancia sino pérdida. Es interesante porque en defintiiva en este caso la imposición de los PPU de I impone tanto deflación como pérdidas en competidores, y sin embargo la tasa de ganancia agregada es positiva siempre.

    Es interesante además porque no hay que introducir las pseudotransferencias de valor sino establecer el precio unitario al que logran venderse las mercancías en el mercado para que esto se de. Y ahí deberían llegar los filósofos para explicar que los precios de producción establecen la igualación que permite la diferenciación de las TG de mercado o algo así, pero hasta ahí no llego.

    Seguiré explorando la cuestión. Un saludo y perdón por la extensión, que probablemente te haya hecho olvidar que te pregunté algo al principio.

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    Esteban Maito

    06/09/2014 at 20:55

  12. Esteban. Me sorprende favorablemente que haya marxistas en nuestro medio que se interesen por estudiar y problematizar estos temas. A veces me pregunto como es posible que no haya una discusión más intensa a nivel internacional y cada escuela de pensamiento siga encerrada en lo suyo. No se si esto se asocia a como están estructurados los métodos de discusión académica o que se filtran intereses de clase. No dejan de molestarme estos ‘bloqueos’. . Coincido con su interpretación acerca del problema de la transformación. Creo que Rolando, tanto en este blog, como en sus notas de clase ha expuesto la solución de los temporalistas (TSSI) que ponen el énfasis en el error de planteamiento del problema que sustenta la crítica al método de Márx, algo que si mal no recuerdo arranca con Tugan. Por su parte, Shaik aplicando el método iterativo ha llegado a una solución bastante concluyente, con un desvío compatible con el funcionamiento de la ley económica de igualación de las TG, algo que, en su época ya había congeturado Ricardo. Tu desarrollo de la igualación de la TG intrarama, como condición de una perecuación interramal me parece interesante como ejercicio, aunque, de lo que estaríamos en presencia es de un fenómeno dinámico de reducción a TTSN. En términos reales es imposible que empresas funcionen con tasas de ganancia negativas, por lo menos, no por mucho tiempo. En mi opinión, en ramas donde los capitales en competencia son precio aceptantes, no es posible que haya diferencias acusadas en composición orgánica y productividad y cuando estas se producen, el desvío es transitorio y tendiente a la adecuación respecto de un nuevo piso de TTSN y precio de producción. En lo que respecta al proceso de igualación de las tasas de ganancia, algo que siempre me costó entender y nunca pude formalizar es esa dinámica tendencial. Esta visto que en los hechos, las TG nunca van a ser exactamente iguales en la rama, pese a ello, la tendencia a la igualación se impone. Lo mismo ocurre entre ramas, aunque nunca me quedó del todo claro si aquí se debe hablar de ‘transferencia’ vía precios o de una igualación a TTSN en el conjunto del sistema. Supongo que este fenómeno ‘dinámico’ de igualación es el que impide que la transformación opere de modo exacto y solo sea una aproximación. Otra cosa que siempre me intrigó es el problema de la ‘igualdad’ de los productos en la rama. Una cosa son barras de acero en bruto, o tornillos u otras especies simples y otra son productos que aún dentro de una ‘igualdad funcional’ admiten diversidad de calidad y no solo de calidad real, sino de imposición en el mercado, presentación publicitaria etc. Un mínimo análisis del mercado indica que esta diversidad es casi infinita y sugiere una gran dispersión de TG y reparto del mercado sobre la base de productos ‘casi iguales’, salvo en el precio. Considerando que en el mercado hay varios millones de mercancías y a su vez, cada una de ellas admite variables, la estructuración de precios de producción por ramas parece bastante compleja de rastrear, aunque en los hechos se de.
    Saludos.

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    AP

    07/09/2014 at 11:28

    • Concuerdo en que un capital no podría tener varios años tasa de ganancia negativa, pero justamente a tasas negativas de mercado, el capital no logra valorizarse y al ciclo siguiente es efectivamente menor su monto (sus precios de costos unitarios son menores que el precio unitario de producción promedio de la rama). Pero recuerdo que esas tasas negativas de mercado en el capital III no impiden que a nivel agregado, la tasa y los precios totales de mercado mantengan su igualdad respecto a los valores y los precios de producción totales (en el caso, sólo en el caso, que suponemos que todas venden al precio de producción medio ponderado). Si no fuera el caso, lo normal, habría PM totales menores (si se venden a pp unitarios más cercanos al capital más eficiente I) o mayores (pp unitarios más cercanos al capital III) respecto al PP total, debido a sobreoferta o sobredemanda que debieran reflejarse en otras ramas por ejemplo.
      El ejercicio apunta a mostrar situaciones pero entre las mismas existen potencialmente una infinidad de posibilidades. No obstante, por ejemplo en este caso con tres capitales de 90-10, 80-20 y 70-30, que el último tenga tasa de ganancia de mercado negativa tan rápido (al cuarto período) habla más bien de los requisitos mínimos para operar en la rama, es que ese ejemplo númerico justamente es más acorde a la transformación inter-ramal que Marx quiere graficar.
      Me parece igual que Marx no fue muy claro en la explicación por momentos. Creo que da un salto sin desarrollar del todo la cuestión. De repente dice, ahora cada capital reclama su compensación como parte alícuota etc etc. No es propio de él, que desarrolla siempre todo, pero bueno a veces olvidamos que el Capital III son manuscritos. Sin embargo no tengo dudas que esa falta de claridad es el sustrato, junto a intereses que nada tienen que ver con la verdad, sobre el que se ha levantado tanto embrollo teórico. En realidad AP, la “academia” poco tiene que ver con la verdad a estas alturas.
      Pero volviendo ¿cuál es la forma en definitiva en que cada capital “reclama” su compensación como parte alícuota? Creo que si no queremos caer en las transferencias fantasmagóricas de plusvalía como algo que se traslada invisiblemente sin proceso claro, la cuestión pasa por los precios de mercado que pueden imponer en la competencia. Si consideramos el mero hecho que en el precio ponderado medio de mercado, el precio de producción unitario del capital I de mayor monto y COC tiene una mayor incidencia en su conformación no se requieren malabares del tipo de adjudicarle a los “monopolios” una manipulación violatoria de la competencia ni cosas parecidas sino realizar esta transformación adicional directa y completamente derivada de los valores iniciales y mediadas por la transformación en precios de producción. En estos ejemplos que elaboré todas estas modificaciones se dan obviamente sin necesidad per se de cambiar las COC, ni las TP en valor iniciales, lo que subraya que siempre se trata de la distribución de plusvalía, distribución que sí se debe a las COC. Los precios de producción y los precios de mercado modifican también las tasas de plusvalía efectivas (por ejemplo el capital I de una TP de 100% -10/10- pasa a 20/10 sólo en la conformación de los precios de producción, esto surge ya en el ejemplo de Marx) y esto debiera relacionárselo con las productividades relativas y aquello del trabajo potenciado (Marx no habla de trabajo potenciado como algo históricamente extraño o inédito sino como un aspecto normal respecto simplemente a capitales con mayor COC que la media). Lo que mi ejemplo hace es dar un paso más introduciendo posibles condiciones de mercado, en las que sólo si cada capital logra vender a su precio de producción unitario se valoriza a la misma tasa uniforme que el resto (lo que para mí es una situación completamente irreal porque en última instancia un capital de 100 y COC 20 puede convivir, incluso eternamente!, y valorizarse a la misma tasa de ganancia que un competidor con 10.000 con COC 1000, hablando de capitales que producen el mismo producto).
      No obstante con la mayor diferenciación de los capitales estos precios de producción unitarios divergen cada vez más y este ejercicio permite establecer los límites. Sostener en ese punto una tasa de ganancia uniforme intra-ramal se me hace inútil. Ahora, nuevamente, a la hora del análisis inter-ramal la tasa de ganancia de esta industria (a ppu ponderados) es exactamente la misma que a valores, por lo que respecto a la relación con otras ramas, la transformación a precios de mercado no modifica en principio la relación de valor con esas otras ramas.
      En cuando a las diferenciaciones del producto y ese tipo de argumentos creo que es una cualidad por lo general más presente en los capitales más concentrados y de mayor capacidad tecnológica, no lo veo para esta cuestión como un aspecto central pero igual es obviamente un ejercicio simplificador el mío. Por otra parte, hoy uno ve por ejemplo la industria automotriz y los autos son todos distintos pero, al mismo, tiempo todos iguales. Parecen muy diferenciados pero las terminales tienen hasta los mismos proveedores y utilizan incluso idénticas partes, por ejemplo en los chasis.
      Saludos.

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      Esteban Maito

      08/09/2014 at 03:23

  13. Gracias por la respuesta, Esteban. Coincido con la apreciación de que capitales funcionando a perdida por un lapso (más allá del cual kaput) no alterarían el precio de producción de la rama. En general los precios tenderían a alinearse con los de los capitales más productivos si la demanda es lo suficientemente elástica. Coincido en que los verdaderos precios de producción se generan el la competencia inter ramal, siendo los pasos previos de ‘prevalidación’ un ejercicio teórico.La duda que tengo se vincula a si también esta no pueda ser considerada una reducción a TTSN. Por la identidad entre valor producido y precio que presupones, debería ser así.Lo último. En la industria automotriz hay de las dos cosas. Igualdad y diversidad. Ni que hablar del mercado de los repuestos. Ejemplo real: distribuidor electrónico Fiat. Hay asiático, nacional imitación y MM original y así con centenares de componentes.
    Saludos

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    AP

    08/09/2014 at 12:03

  14. Rolo, más allá de la transformación y los temporalistas, al nivel del cálculo convencional de la tasa de ganancia sobre capital fijo me ha parecido más correcto el cálculo a costos de reposición.
    Me parece incluso más cercano a la realidad en tanto que marca las condiciones actuales para iniciar un negocio en alguna rama, etc.
    Pero más allá de esto, mi cálculo para Argentina, y obviá por un momento que es un país dependiente y tu posición sobre la tasa de ganancia en estos, arroja un comportamiento absurdo a costos históricos.
    Los años se alta inflación, de alto crecimiento interanual de la inflación, y más aún si en el año vigente la inversión cae como % del PBI, a costos históricos te marcan un crecimiento de la tasa de ganancia anormal. En los términos de mi estimación a costos de reposición la serie es completamente coherente en términos de la historia con pisos fuertes y mínimos históricos entre los setentas y los ochentas, mientras que a costos históricos desde los sesenta crece mucho y en forma constante hasta 1989-1990 (pico de la hiper).

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    Esteban Maito

    08/09/2014 at 23:47

    • Yo también pienso que hay que calcular la tasa de ganancia contabilizando el capital a costo de reposición. Es lo que hago aquí, por ejemplo. También es parte de mi discrepancia con Kliman. Otra cuestión es si la LTDTG es aplicable a un país como Argentina.

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      rolandoastarita

      09/09/2014 at 10:11


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