Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Respuesta a crítica de Altamira y Ramal

with 30 comments

En Prensa Obrera Nº 1192, del 1/09/11, Jorge Altamira y Marcelo Ramal publicaron una nota titulada “La reivindicación contra los impuestos al consumo”, en respuesta a mi nota “El FIT y los impuestos indirectos”, publicada en este blog. La idea que expuse en esa entrada es que la estructura impositiva no determina, en una coyuntura determinada, el valor de la fuerza de trabajo. En su respuesta, Altamira y Ramal sostienen, centralmente, que el cambio de la estructura impositiva afecta a la determinación de la fuerza de trabajo si va acompañada de un programa de transición al socialismo, que incluya la apertura de los libros comerciales de las empresas y el control obrero de la producción. Mi respuesta a la crítica de Altamira y Ramal parte de afirmar que estoy de acuerdo en que un gobierno revolucionario, que aplique un programa de transición al socialismo, puede darle un sentido enteramente progresista al cambio de la estructura impositiva. Pero esto no altera el planteo que hice en la nota criticada por Altamira y Ramal. Allí afirmé que en condiciones “normales” de dominio burgués (esto es, en una situación no revolucionaria), el cambio de la estructura impositiva no modifica la tasa de explotación. Esto es, en tanto la clase obrera no pueda establecer un poder por sobre el poder de la burguesía (es la manera de establecer el control obrero), el cambio de la estructura impositiva no altera nada sustancial.

Algunas precisiones

A partir de lo anterior, son necesarias algunas precisiones. En primer lugar, cuando sostengo que la posición de Marx es similar a la de Ricardo, me estoy refiriendo a que ambos piensan que los impuestos se pagan con plusvalía. Éste es el punto de partida para el análisis del efecto de los impuestos sobre la distribución del ingreso. No me queda claro si Ramal y Altamira coinciden con esto. En segundo término, pensaba que en mi nota quedaba claro que existe un componente histórico y social en la determinación del valor de la fuerza de trabajo. Si no quedó claro, lo vuelvo a afirmar ahora, el salario está determinado por las condiciones históricas y sociales, lo cual implica que no necesariamente está al nivel de subsistencia fisiológica. Además, cuando Marx afirma que en un período histórico el salario está “dado”, no quiere significar que no se pueda modificar, sino que la plusvalía debe considerarse un “residuo” (exactamente a la inversa de lo que pensaban los keynesianos de Cambridge, o Sraffa). Aclarado esto, hay que señalar que tengo sin embargo una diferencia con Altamira y Ramal en lo que respecta a la importancia relativa de los factores que afectan lo “histórico y social”. Es que Altamira y Ramal sostienen que “entre los factores históricos que determinan el valor de la fuerza de trabajo, se encuentra por sobre todo el nivel de organización y de conciencia de clase de los trabajadores, e incluso su influencia entre las capas intermedias de la sociedad” (énfasis mío). No lo veo así. El nivel de desarrollo de las fuerzas productivas tiene un rol más relevante para la determinación del valor de la fuerza de trabajo; y la fase del ciclo económico tiene, por lo menos, un rol tan importante como el grado de organización y lucha de la clase obrera, dentro del sistema capitalista.

En lo que respecta al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, constituye la base material del valor de la fuerza de trabajo. Por empezar, porque si no existe un determinado grado de desarrollo de la productividad del trabajo, no sería posible siquiera el sistema capitalista. En segundo lugar, porque ese nivel de desarrollo de las fuerzas productivas constituye la restricción materialista que pone un techo a las posibilidades de aumentar el valor de la fuerza de trabajo. Por más que luche la clase obrera de Bangladesh, Paquistán o Costa de Marfil, hoy no puede establecer una canasta ni siquiera aproximadamente similar a la que reciben los trabajadores de los países adelantados. Pero lo mismo se aplica a la comparación entre países adelantados. Por ejemplo, en los años 1960 el grado de conciencia y organización de la clase obrera francesa o italiana era, por lo menos, tan avanzado como el de la clase obrera de EEUU. Sin embargo, los salarios reales de los obreros norteamericanos eran muy superiores al de sus pares europeos. Y aún el triunfo de una revolución obrera en un país atrasado seguramente no permitirá establecer, al menos en un plazo mediano, un ingreso para los trabajadores superior, o siquiera igual, al ingreso promedio que tienen los trabajadores de EEUU o Alemania.

En cuanto a la fase del ciclo, también es un factor importante. Por ejemplo, en una fase de depresión económica las luchas obreras -en tanto se mantenga la propiedad privada de los medios de producción- a lo sumo detienen el deterioro de las condiciones laborales y la caída de los salarios. Es muy difícil que en un escenario de desocupación generalizada la clase obrera mejore el valor de la fuerza de trabajo. La experiencia de todas las crisis capitalistas es similar: los salarios bajan durante las crisis. Por otra parte, en las recuperaciones y más especialmente en el auge, las luchas reivindicativas tienen más posibilidades de arrancar mejoras; y la clase obrera tiene más posibilidades de lanzar ofensivas. Es en este marco que debería ubicarse la incidencia de la lucha, organización y conciencia de la clase obrera. Por este motivo también es que hay límites para las luchas reformistas sindicales dentro del sistema capitalista. Son luchas necesarias e indispensables para impedir que la ofensiva del capital lleve a la degradación completa de la clase obrera; y porque siempre constituyen el posible punto de partida de batallas mayores. Pero en sí mismas no pueden dar más que esto.

En tercer lugar, Altarmira y Ramal escriben: “Astarita cita, aunque en forma incompleta, las Instrucciones a la Asociación Internacional de Trabajadores (1866), donde Marx señala que ‘no hay modificación de la forma de gravámenes impositivos que produzca cambios importantes en las relaciones entre el trabajo y el capital’. No olvida (Marx), sin embargo, subrayar a renglón siguiente: ‘No obstante, de tener que elegir entre los dos sistemas de gravámenes impositivos, recomendamos la total abolición de los impuestos indirectos y su sustitución completa por los directos’”. No entiendo por qué Altamira y Ramal dicen que cito de manera incompleta. En la nota señalo que Marx dice que “puestos a elegir”, los trabajadores prefieren los impuestos directos, y presento las dos razones de esa preferencia.

Coincidencia y programa político

A pesar de las diferencias que tengo con Altamira y Ramal, tenemos una coincidencia importante: el cambio impositivo, en tanto no se cuestione el poder del capital, no modifica la relación entre el capital y el trabajo. Es lo que dice Marx en sus instrucciones a los delegados de la AIT, en 1866, y Altamira y Ramal afirman que están de acuerdo con ello. Pero éste es un punto a subrayar, porque está en el centro de la confrontación con los reformistas que generan falsas ilusiones en los cambios impositivos. Carrió, Cruciani, Nun, burócratas sindicales de varios tipos, incluso respetados economistas del establishment, para mencionar solo algunos casos, sostienen que habría una mejora sustancial de los salarios, y una disminución de las diferencias de ingresos, si se eliminaran los impuestos indirectos, en particular el IVA. Es necesario salir al cruce de esta propaganda. Sin embargo, no veo que se haga esta polémica. Incluso para mucha gente de izquierda el planteo de Marx que expliqué en mi nota anterior fue una novedad. Por este motivo, yo estaría de acuerdo en que podemos preferir los impuestos directos (personalmente los preferiría porque ponen en evidencia que los impuestos son plusvalía), pero esto debería afirmarse luego de haber explicado que un cambio a los impuestos directos no modificará la tasa de explotación. Lamentablemente, en la izquierda siempre se puso el énfasis en la segunda “instrucción” de Marx (son preferibles los impuestos directos) y se barrió debajo de la alfombra la primera, que el cambio impositivo no es importante para la relación entre el capital y el trabajo. Pero es la primera la que se opone por el vértice a la ilusión reformista. Por eso hay que destacarla. Hay que explicar que en condiciones normales de dominio del capital, el cambio impositivo es neutro. Vale la pena aclarar que es por este motivo que Marx y Engels nunca agitaron por el cambio de la estructura impositiva de forma aislada. La inclusión de la abolición de los impuestos indirectos en el programa de El Manifiesto Comunista se explica porque se trata de un programa a ser aplicado por la clase obrera en el poder. Cuando muchos años después algún reformista agitó medidas transicionales de manera aislada, en una situación de dominio capitalista “normal”, Marx explicó que eso no tenía sentido. Y antes de la publicación de El Manifiesto Comunista, Engels había aclarado esta cuestión (véase Engels y el arte… ).

Ahora bien, si esto es así, se puede plantear el cambio impositivo diciendo que se trata de una medida a aplicar por un futuro gobierno revolucionario. O se puede convocar a luchar ya mismo por abolir los impuestos indirectos y establecer los impuestos directos y progresivos sobre el capital. Estaría de acuerdo con la primera formulación, pero no estoy de acuerdo con la segunda. Pienso que hoy no están dadas las condiciones para convocar a la clase obrera a salir a la lucha por el control obrero de la producción, la apertura de los libros comerciales, los comités obreros, etc. Mi posición es que estamos en un período de luchas defensivas, y que no hay condiciones para lanzar una ofensiva revolucionaria del trabajo sobre el capital y su Estado. Pero esto es parte de las diferencias que tengo con el PO y el FIT en general. En cualquier caso, si se agita por el cambio de la estructura impositiva, debería explicitarse en qué condiciones políticas la medida sería progresiva. Y se debe aclarar también que, en la medida en que esas condiciones no existan, la eliminación del IVA no alterará la relación entre el capital y el trabajo. Este último punto es crucial para combatir las ilusiones reformistas sobre el tema. Pero esta parte del problema no se pone de relieve.


Descargar en formato Word:
Respuesta a crítica de Altamira y Ramal

Written by rolandoastarita

09/09/2011 a 13:53

30 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Saludos

    Tengo una duda :”A partir de lo anterior, son necesarias algunas precisiones. En primer lugar, cuando sostengo que la posición de Marx es similar a la de Ricardo, me estoy refiriendo a que ambos piensan que los impuestos se pagan con plusvalía”

    Como paga el obrero sus impuestos? No me refiero a los que el patron le descuenta de su salario, si no a los impuestos como el IVA ?

    Saludos

    Me gusta

    Maloperobueno

    09/09/2011 at 14:03

    • El obrero compra los bienes de la canasta salarial con el recargo del IVA. Supongamos que se recargo sea = $100. El capitalista que vendió los bienes al obrero, entrega al Estado los $100. En la nota sobre el FIT y los impuestos explico por qué si se elimina ese impuesto, el salario obrero no se modifica en el mediano plazo.

      Me gusta

      rolandoastarita

      09/09/2011 at 15:05

  2. Pero estaria de acuerdo con aumentar el impuesto a las ganancias para dar el 82% movil a los jubilados?

    Me gusta

    Alicia

    09/09/2011 at 14:35

    • La pregunta está respondida en la nota donde discuto la naturaleza de los impuestos. Cuando luchamos por un aumento salarial, no discutimos qué cambios debe hacer la clase dominante en las proporciones de plusvalía que se apropian las diferentes fracciones, o cuál es la técnica impositiva más acorde. No veo por qué hay que meterse a discutir si el aumento de las jubilaciones tienen que venir del aumento a las ganancias, a los patrimonios, a los ingresos brutos, a la renta agraria; o provenir de una reducción de algunos de los muchos gastos absolutamente improductivos que realiza la burguesía y su Estado.

      Me gusta

      rolandoastarita

      09/09/2011 at 15:02

  3. Una cosa que no hace a la “cosa” discutida en sí, pero que es importante porque habla de los “métodos de discusión en la izquierda”.
    El artículo del Partido Obrero no menciona la fuente. Altamira y Ramal dicen que Astarita “ha escrito una crítica a nuestra propuesta de reemplazar los impuestos al consumo por impuestos al capital o a las rentas” y a lo largo del texto cita frases de un escrito de Astarita que nunca es mencionado por su nombre ni dónde fue publicado. Es decir, hay un ocultamiento de la fuente. ¿Cómo sabe el lector con qué artículo de Astarita discuten los dirigentes del PO? Misterio. Pero no es una “omisión”, una simple “errata” que se justifique con un “fue una respuesta rápida, escrita al calor de la polémica urgente: perdón que omitimos la fuente”. No: en el periódico del PO suelen encontrarse ese tipo de “maniobras”.
    No es de extrañar, ya que las sectas (el PO entre ellas) utilizan ese método (escolástico, de citar incompletamente u omitiendo fuentes o tergiversando citas o haciendo decir alguno que no fue dicho -estas últimas dos características, aparentemente, no lo hicieron en este caso en particular-) de adoctrinamiento. Importa que San Altamira dijo tal cosa contra Astarita, no importa que el lector pueda valorar críticamente lo que escribió Astarita. ¿Y cómo podría el lector de Prensa Obrera valorar críticamente lo que escribió Astarita? Obvio, leyendo lo escrito por Astarita, pero el artículo de Altamira y Ramal le niega “directamente” esta posibilidad al lector: el lector que quiera leer lo dicho por Astarita tendrá que bucear por la web o preguntarle a “alguien” dónde puede leer el artículo de Astarita. Pero el militante-lector crítico (no el lector “simpatizante” o el lector “ocasional” que compra el periódico en una esquina donde hay una mesita con propaganda del PO; y es “crítico” porque es un militante que (y se) cuestiona porque aún no fue “captado” completamente por la secta o porque está en “crisis” con la política de la secta, por ejemplo) que pregunte en la estructura del PO “¿dónde puedo leer lo que escribió Astarita?” con seguridad será visto como un “hereje” o, al menos, alguien del que hay que desconfiar porque manifiesta pensamiento crítico.
    Para ser consecuente con mi crítica, remito al lector del blog que no pudo acceder a un ejemplar de papel de Prensa Obrera número 1192 al siguiente link para que sí pueda leerlo:
    http://po.org.ar/articulo/po1192-reivindicacion-contra-los-impuestos-al-consumo/reivindicacion-contra-los-impuestos-a

    Saludos comunistas,
    Fernando.

    Me gusta

    Fernando

    09/09/2011 at 15:25

    • Fernando, la entrada está actualizada con el link, gracias. De todas formas la referencia a la crítica está desde hace un par de días en Prensa&Medios.
      Abrazo.

      Me gusta

      astadiego

      09/09/2011 at 22:22

  4. Compañero Rolo. De verdad me sorprendió que dos de los principales dirigentes del FIT hayan tomado en cuenta su crítica. En general, la actitud ‘ad usum’ es ‘matar con la indiferencia’ o responder que solo vale pena polemizar con ‘los que están en las luchas’ (línea con que se instruye a los militantes) como si los únicos que lucharan fueran ellos. Es de destacar que la respuesta no es la acostumbrada diatriba. Pese a que no se escatiman chicanas (economicismo o política- versículos del Programa de Transición ‘olvidarse’ de los desocupados) se mantiene dentro del estandar de la tolerancia. Ello responde a dos razones básicas. La primera: No hay que pelearse del todo con los que suman. La segunda: Brutal cola de paja por los virajes, desde el vótenme los rojos al Dom Perignón con Gelblum. Criticar, apoyando desde afuera, tiene sus mercedes, no hay problemas de cartel. Su respuesta marcha dentro de lo previsible. Es sobria, conforme a principio, casi ‘técnica’, pero, en mi opinión, sin animo de ofender, conciliadora. Que se entienda bien. No le estoy pidiendo que corra la sangre, con más razón en el que debería ser un diálogo entre compañeros y contra argumentos que son más viejos que la naftalina (Pasar el programa de transición por el parlamento). El punto es que hay algo que no entiendo. Usted dice que hay una gran coincidencia con A y R. en lo que respecta a la posición de Marx, pero las prioridades aparecen invertidas. Pues bien, yo creo que no es así. Lo que dicen A y R es que Marx tuvo razón en el contexto de su época, pero no hoy, cuando los impuestos se han transformado en un arma de ‘exacción’ (sic) de la fuerza de trabajo. La gran diferencia estribaría en que el FIT no explica claramente que la medida solo podría ser progresista (y no neutra) en el marco de un ‘Gobierno revolucionario de los trabajadores’ ¿Piensa usted que el FIT podría explicar eso claramente de cara a las masas? y si así fuera ¿No entraría eso en conflicto con la bienamada legalidad? . El punto es que la ‘clara delimitación política electoral’ no existe, y la previa (reclamada por A y R ) tampoco. Esto responde a un problema más profundo: Adaptación a la democracia burguesa. Su diferencia fundamental no ataca este punto.
    Gracias por su atención y la de los lectores del Blog, incluidos, por supuesto los compañeros dirigentes del Partido Obrero.

    Me gusta

    AP

    09/09/2011 at 22:42

    • Volví a leer el texto de Altamira y Ramal, y no encuentro que sostengan que el planteo de Marx solo era válido para el siglo XIX. En el texto afirman que el valor de la fuerza de trabajo no depende de la técnica impositiva. Sí sostienen que el aumento de los impuestos indirectos puede ser un método para la baja de los salarios. Lo cual también afirmé en mi nota, y ya señalaba Marx. Por supuesto, se puede discutir si hoy es más acentuado que en el pasado, pero esto no hace a la esencia del argumento (aunque al pasar, aclaro que Marx pensaba que los impuestos indirectos constituyeron un método importante para el aumento de la explotación durante el período de acumulación primitiva). De manera que el centro de la polémica con el reformismo está en el tema de si una reforma tributaria es la clave para mejorar el valor de la fuerza de trabajo. Altamira y Ramal dicen que no es la clave, que la abolición de los impuestos indirectos solo tiene sentido progresivo si está relacionada a un programa de transición al socialismo. Por eso planteo en mi respuesta que esto no lo están diciendo públicamente. Ya hace tiempo había visto a Altamira en TV, en un programa junto al juez Cruciani, quien dijo que la manera de mejorar los salarios era eliminando el IVA. En ese programa Altamira no lo refutó, ni agregó palabra a lo afirmado por el juez. Podía ser un error pasajero, pero hace poco volví a verlo en TV, explicando que el FIT levantaba el programa de abolición del IVA, sin decir palabra sobre el control obrero, los libros comerciales (ni sobre el doble poder). Fue entonces que decidí escribir la nota. Ahora Altamira y Ramal dicen que van a explicar la consigna diferenciando su posición del reformismo. Pues bien, lo que digo en la nota es que lo hagan, porque hasta ahora, en las apariciones públicas, esta posición no se escuchaba. No quiero prejuzgar. Según el artículo publicando en PO, deberíamos esperar que en su próxima aparición pública con el tema de los impuestos, Altamira explique que la medida que propone tiene sentido progresista si es adoptada en un proceso de transición hacia la abolición de la propiedad privada, encabezado por la clase obrera. Lo cual, lógicamente, requiere aclarar que esto no se logra mediante votaciones parlamentarias.

      Me gusta

      rolandoastarita

      10/09/2011 at 10:04

  5. Rolando, estoy plenamente de acuerdo con esta respuesta. Ahora veo que P. Rieznik ingresa también en el debate en forma “oblicua”, sin mencionar tampoco la fuente ni con quién es la polémica…http://po.org.ar/articulo/po1193033/algo-mas-sobre-los-impuestos-al-consumo. Saludos.

    Me gusta

    Armando

    09/09/2011 at 23:24

  6. Compañero Rolo. Yo también volví a leer la nota. La afirmación que el salario no está determinado por técnicas impositivas se puede deducir del siguiente párrafo: ‘Astarita admite que la variación de la “estructura impositiva (…) en un primer momento puede (producir) alguna variación de los salarios reales, pero en el mediano plazo volverán al nivel que esté determinado por las condiciones que hemos señalado”. No verlo así, sostiene, llevaría a negar la determinación histórica del valor de la fuerza de trabajo y romper con la piedra angular de la ‘crítica a la economía política’ efectuada por Marx -incluso (agregamos nosotros) incurrir en una teoría subjetiva o marginal de la determinación de los salarios.’ Pero la afirmación aparece mediatizada a lo largo del texto. ‘. La cuestión de la “estructura impositiva” ha cambiado de naturaleza desde los años en que Marx discutía a los economistas clásicos. El centro del debate no lo ocupa ya el impuesto al comercio internacional y sus consecuencias en el reparto de la ganancia capitalista entre la industria y la agricultura, o entre la ganancia industrial y la renta agraria -y, en este marco, cómo influenciaban esos impuestos y los impuestos en general sobre la determinación de la fuerza de trabajo.’ Si las palabras tienen sentido, cambio de ‘naturaleza’ es cambio cualitativo. Más adelante: ‘ En la era de la declinación capitalista, los monopolios y su Estado tienen mayor necesidad de convertir a una reducción “momentánea” del valor de la fuerza de trabajo en algo permanente o, reiterando la cita de Marx, haciendo que ese valor pueda “dilatarse o contraerse, e incluso extinguirse del todo, de tal modo que sólo quede en pie el límite físico”. El régimen impositivo no se limita a cubrir los gastos de funcionamiento, digamos ‘administrativos’, del sistema capitalista, sino que es un instrumento de la burguesía en la pelea contra la clase obrera para determinar el nivel del salario real y para expropiar el trabajo de los sectores medios. Ergo, cambio de naturaleza que convierte lo momentáneo en permanente (o casi). Si los impuestos indirectos convierten en factor permanente de la regulación de los salarios, el análisis de Marx está desfasado respecto de la realidad y la lucha contra tales impuestos si justifica que se los ponga en plano de igualdad con las reivindicaciones específicamente obreras, como la lucha por el salario. En este respecto, como ya se lo he señalado en el primer intercambio que tuvimos, la lucha contra los impuestos indirectos (y cuestiones conexas) no puede rechazarse a priori y en cierto sentido asimilable a lo que ocurre con los salarios victimizados por el impuesto inflacionario. Puede ser parte de un programa de reformas de los revolucionarios, de lo que se trata es de precisar su peso específico en cada circunstancia. Es más que ‘ponerse a elegir’. Como ocurre con toda reforma, debe ser planteada como una solución lábil y transitoria y por supuesto, ponerse en conexión explícita con la necesidad de la revolución socialista. Su nota disparadora de la discusión adolecía de subestimación el problema y me parece que los compañeros Altamira y Ramal han dado en el blanco al señalar esta cuestión, pero, pasándose de rosca en sentido contrario. Si la estructura impositiva cambió de naturaleza y la exacción impositiva es un ariete permanente con resultados de largo plazo, entonces estamos frente a la necesidad de una respuesta ‘permanente’ por parte de los explotados, frente a una forma de ‘explotación impositiva’.
    De todos modos, esto no cambia el fondo de la cuestión. El Programa de Transición de Trotski fue concebido como un puente destinado a unir las reivindicaciones elementales de las masas con la conciencia de la necesidad de la revolución, haciendo entrever el socialismo, como se suele decir, a través del espejo empañado del capitalismo, en una época de revolución social. No voy a discutir aquí si esto era metodológicamente correcto. Lo concreto es que no fue concebido como un programa para ser pasado por el parlamento burgués o mediado por el estado capitalista. Pero el movimiento trotskista lo ha convertido en una ‘barrera’ para neutralizar la necesidad de la conexión explícita con la revolución, en épocas de paz social. Como usted bien lo señala, este es el nudo de la cuestión. Usted no quiere prejuzgar y hace bien. Pero yo, sin prejuzgar, baso mi pronóstico en la experiencia. Un cambio como el que usted propone implica, no solo alterar tal o cual consigna particular del FIT, sino, romper con su propósito básico, que es meter compañeros de izquierda en el Congreso. Para los compañeros Altamira y Ramal, basta con hacer alusiones al ‘Gobierno de Trabajadores’ (¿surgido del voto popular?) o al Control obrero, para que la estricta delimitación con el reformismo quede resuelta y la armonía de intereses entre la lucha revolucionaria y los votos esté garantizada. Pero sabemos que no es así. Creo que a los compañeros dirigentes del frente les sobra inteligencia para comprenderlo. Su reclamo, compañero Rolo seguirá siendo resuelto con fórmulas legalmente potables. Que se entienda. No estoy hablando de entregar a la justicia un programa ‘rojo’, estoy hablando de, una vez sorteados los requisitos, desarrollar una campaña roja entre las masas y dentro del parlamento. Con toda sinceridad, no lo veo.
    Gracias.

    Me gusta

    AP

    10/09/2011 at 15:52

  7. Rolo, mire los puntos 3 y 4 del segundo apartado en esta declaración del PO:

    http://po.org.ar/articulo/actualidad-20110830-1849/%3Ch2%3E%3Cspan-stylefont-size-110pt-line-height-115-font-family-calibri

    “4. Las reivindicaciones del Frente de Izquierda dejan de tener el carácter de “inmediatas” cuando se articulan, de conjunto, con una serie de reivindicaciones transitorias que plantean la movilización de las masas en función del poder. Un ejemplo: la campaña contra el régimen impositivo confiscatorio del pueblo, no puede separarse del control obrero; una eliminación del IVA sin control obrero acabaría con su recaudación en manos de industriales, comerciantes y hasta banqueros, que de ninguna manera reducirían los precios en forma equivalente. La introducción del control obrero en la campaña electoral no debe tener un carácter de doctrinarismo de izquierda sino como una conclusión de la lucha contra el empobrecimiento del pueblo al que sirve el régimen impositivo.

    Me gusta

    Martín

    21/09/2011 at 12:47

    • Lo leí, me parece un planteo bastante confuso cuando se lee de conjunto. Por un lado, se dice que la lucha contra los impuestos no debe separarse del control obrero. ¿Alguien piensa que hoy hay condiciones para imponer el control obrero generalizado? Esto significaría el doble poder. Yo no veo ninguna posibilidad de semejante escenario; debería haber una revolución. Por otra parte, se llama a la lucha inmediata por la reforma impositiva. Pero si triunfa esta lucha, sin el control obrero, nada cambiará sustancialmente, como la misma declaración reconoce. ¿Para qué convocar a una lucha por un objetivo que se sabe que no tendrá efectos benéficos? Además, a la gente hay que decirle la verdad. De manera que habría que convocar a luchar contra los impuestos, pero aclarando que esto solo tiene sentido si se establece el control obrero, de manera que ambas consignas deben ir ligadas. No veo posibilidades de que hoy la clase trabajadora emprenda una lucha por estos objetivos. El propio FIT está diciendo que su meta es poner algún diputado en el Congreso.

      Me gusta

      rolandoastarita

      21/09/2011 at 17:06

    • Rolando, es bueno tu planteo, pero ¿cuál es la salida? Si vos afirmas que no hay ninguna posibilidad de un cambio en referencia a lo que plantea el FIT, y decis que no hay posibilidades de que hoy la clase trabajadora emprenda una lucha por estos objetivos, ¿entonces que hacemos? ¿que deberían hacer “los revolucionarios”? ¿De que manera nos deberíamos organizar y luchar? ¿Valdría la pena hacerlo o en realidad, no hay posibilidades de un cambio social? ¿Cuando van a estar “dadas las condiciones para la toma del poder por parte de la clase obrera”?

      Me gusta

      Chucky

      11/12/2011 at 02:35

    • No sostengo que no hay posibilidad de lograr mejoras. En las fases de ascenso del ciclo económico se dan las mejores condiciones para arrancar reformas dentro del sistema capitalista. Estas mejoras integran lo que tradicionalmente se entiende como el programa mínimo. Por otra parte, cuando estallan las crisis, es necesario defender posiciones (por lo menos en tanto no estén dadas las condiciones para el triunfo del socialismo), por lo menos para impedir la degradación completa de la fuerza de trabajo. Por eso jamás sostuve que no hubiera que luchar por las reivindicaciones elementales. Lo que afirmo es que las mejoras que se obtienen siempre son precarias, en algún sentido. Esto es, cuando suceden las crisis, las mejoras obtenidas en las fases de ascenso tienden a ser barridas por el capital y el Estado. Lo vemos hoy en Europa. De fondo, lo que está bajo ataque son los beneficios sociales (una forma de salario indirecto), los horarios de trabajo con algunas limitaciones (las 8 horas tradicionales), las jubilaciones, la retribución del ingreso menos desigual que en otros países. Por otra parte, sostengo que bajo el sistema capitalista es imposible iniciar una transición al socialismo. Éste es, en última instancia, mi diferencia mayor con el trotskismo. Es ilusorio pensar que bajo el sistema capitalista se podrá establecer una especie de “socialismo en pequeño”, con control obrero de la economía y cosas por el estilo.

      Me gusta

      rolandoastarita

      11/12/2011 at 09:59

  8. ¿Y como pensas que se puede iniciar una transicion al socialismo? ¿Existe posibilidad de transición al socialismo? ¿Como pensas que se puede llegar a un cambio social?
    Saludos!

    Me gusta

    Chucky

    11/12/2011 at 17:55

    • Un cambio al socialismo exigiría que la clase obrera, con el apoyo de los sectores explotados y oprimidos, tome el poder político. Hoy esto no está planteado en el horizonte más o menos inmediato. La inmensa mayoría de la población está de acuerdo con el sistema capitalista; vota a partidos enemigos del socialismo, y sigue a sus líderes. Traté algo de esto, por ejemplo, en la nota sobre “Elecciones, hegemonía y lucha ideológica”, que escribí luego de las elecciones de agosto.

      Me gusta

      rolandoastarita

      11/12/2011 at 19:15

    • Acabo de leer la nota “Elecciones, hegemonía y lucha ideológica”, me pareció excelente, pero no me queda clara tu conclusión, es decir, que salida planteas para ganar la lucha ideologíca. ¿Cuales serían las grandes diferencias con lo que plantea el Frente de Izquierda? El FIT plantea y da una lucha en todo ámbito constante.
      ¿Cómo logramos concientizar y desarrollar el “espiritu crítico” en la clase trabajadora? ¿Cómo logramos ganar esa lucha hegemonica contra la clase dominante?

      Me gusta

      Chucky

      12/12/2011 at 01:52

    • Hay una gran diferencia entre lo que planteo y lo que propone el FIT. El FIT aplica la política “transicional”, recomendada por Trotsky. Consiste, básicamente, en superar la situación actual mediante la movilización de los trabajadores por algunas pocas consignas de transición (son de transición porque no son consistentes con un sistema capitalista). He criticado esta concepción (“Crítica del Programa de Transición”). No hay manera de avanzar política ni ideológicamente por esta vía; en ningún lado el trotskismo tuvo éxito con esta táctica. Mi planteo, en cambio, reivindica básicamente la táctica política “clásica” del marxismo: las luchas reivindicativas se estructuran en torno al llamado programa mínimo (es el programa de consignas que en principio no exigen acabar con el capitalismo, por ejemplo, mejora del salario). La táctica política (esto es, política de alianzas, luchas políticas) se estructura en base a esta idea. El programa máximo es el que se presenta como alternativa global al capitalismo, aclarando que sólo puede ser aplicado cuando la clase obrera tome el poder. La lucha ideológica tiene como eje la crítica del sistema capitalista (explotación, carácter del Estado, etc.). En todo esto, además, hay otras diferencias muy importantes con el FIT: a) no tengo una postura favorable al nacionalismo “de izquierda”. Esto es, no coincido con la idea de que Argentina es un país “explotado” por las grandes potencias, como dice la mayor parte de la izquierda argentina. La única explotación es de clase. b) Tampoco soy “pro-Estado”. En el blog hay varias críticas al estatismo burgués. Estas cuestiones las considero centrales en el debate con la ideología burguesa dominante.

      Me gusta

      rolandoastarita

      12/12/2011 at 09:10

    • Chucky sin animo de discutir ni nada, ¿Qué respuesta esperas?, ¿Qué queres?
      Un manualcito: ¿Cómo generar conciencia en 10 días? o ¿De aquí a la revolución en doce pasos?
      Los escritos en cuenstión me parecen muy claros y concretos en lo que plantean, despues cada uno, o cada organización tiene que amoldarlos a las situaciones concretas que encuentra en su día a día.

      Justamente el problema que yo encuentro con la lucha que dan los partidos que conforman el FIT, en todo ambito constante, es que tienen su “modelito para hacer la revolución” y pretenden ponerlo en practica más allá del contexto en que se encuentren, o del momento de los trabajadores que tienen ante sí, sobre esto las anecdotas son innumerables e increibles.

      Hace años que realizo trabajo de base, y puedo decir que las preguntas que haces no tienen una respuesta “clara y sencilla”, y sobre todo lo que se advierte es que la cuestión de la conciencia no es algo que dependa pura y exclusivamente de lo que hagamos los que tenemos una visión “revolucionaria” de la sociedad, en el trabajo concreto se van encontrando respuestas parciales y limitadas, que funcionan con algunos grupos de trabajadoras y explotados y no con otros, dependiendo del contexto, y en ese caso se trata de cambiar.

      En ese sentido valoro los trabajos del prof. Astarita, porque marcan más que nada las limitaciones que tenemos y por donde no parece plausible trabajar, y rescatan tradiciones abandonadas pero valiosas, y no da un metodo “universal y necesario”.

      Saludos.

      Me gusta

      Gerardo Daniel

      12/12/2011 at 08:59

  9. Rolando, me aclaraste un poco mas tu postura con lo que escribiste.
    Pero el programa minimo no implicaria inducir en la clase obrera el conformismo y la falta de critica al sistema?? Como se pretende llegar a generar conciencia en las clases oprimidas si le planteamos reivindicaciones que no tienen como puente una lucha por un cambio socioeconomico??
    Y en que ambito das la lucha ideologica??
    A que te llevan todas estas premisas??? Que conclusion sacas?? Todavia no logro entender el planteo a llevar a cabo que haces. Planteas el agrupamiento en partidos politicos?? en organizaciones gremiales??? Estudiantiles??? Estas de acuerdo con la presentacion a elecciones??? Estas de acuerdo con las alianzas por ejemplo, en sindicatos con peronistas, radicales que reivindiquen una mejora salarial??? En el ambito nacional tambien??
    a)El FIT tambien plantea que la explotacion es de clase.

    Voy a leer tu critica al programa de transicion.
    La verdad son interesantisimos tus planteos por eso hago tantas preguntas, quiero saber a que conclusiones llegaste con todo el estudio que hiciste…
    Saludos.

    Me gusta

    Chucky

    12/12/2011 at 14:48

    • Te respondo con un ejemplo muy simple (una respuesta acabada no la puedo dar en el reducido espacio de “comentarios”). Supongamos que los trabajadores de un gremio salen a la lucha por aumentos de salarios. ¿Estamos de acuerdo en apoyar esa lucha? Yo diría que sí. ¿Es el aumento de salarios una consigna de transición al socialismo? No, no lo es. Se pueden conseguir aumentos de salarios dentro del sistema capitalista. Por lo tanto, es una consigna propia del programa mínimo. ¿Implica esto inducir a los trabajadores al conformismo? Claramente, no tiene por qué implicarlo. Algunos podrán, lógicamente, inducir al conformismo. Dirán que los trabajadores deben conformarse con conseguir mejoras dentro del sistema, y que nunca podrán cambiar lo que existe. Un marxista explicará que el aumento de salario no acaba con la explotación, y que el objetivo de la clase trabajadora deberá ser acabar algún día con el sistema capitalista, que es un sistema de explotación. Lenin alguna vez explicó que ésta es la gran diferencia con el reformismo. Los marxistas, decía Lenin, luchamos por reformas, pero siempre explicamos que en tanto exista el capitalismo, existe explotación. La lucha ideológica acompaña a la lucha sindical y política. Así, después de todo, fue como crecieron los grandes partidos socialistas, las grandes organizaciones de masas de la clase obrera, incluida la rusa. A nadie se le ocurría que la acumulación de fuerzas debía hacerse a partir de intentar aplicar un programa de transición al socialismo, dentro del sistema capitalista. Semejante disparate ya lo había criticado Engels (podés consultar la nota en el blog, “Engels y el arte de la política”).
      Las otras preguntas son largas y no hay espacio para responderlas. De todas maneras te aclaro que si hubiera un intento de formar un partido socialista, asentado en la teoría de Marx, trabajaría por ello.
      Por último, el FIT plantea que hay explotación de clase y explotación “de país”. Por eso combina un planteo clasista con un planteo nacionalista (“liberación nacional”, etc.). Yo sostengo que en Argentina no está planteada ninguna lucha por la “liberación nacional”. Este tema lo explico en mi último libro (aunque es una idea muy vieja, ya estaba en Lenin).

      Me gusta

      rolandoastarita

      12/12/2011 at 20:34

  10. Compañero Gerardo, no quiero ningun manual, solo quiero entender lo que plantea Rolando y a la conclusion que llega.

    No creo que los partidos que integran el FIT planteen eso, creo que siguen un programa teorico, como le seguis vos, pero con otro tipo de planteo. Me parece que ese tipo de comentarios, totalmente sectarios y sin anhelo de conducir a un debate que ayude a realizar un avance cientifico.

    Coincido en los dos ultimos parrafos.

    Saludos.

    Me gusta

    Chucky

    12/12/2011 at 15:14

    • Bueno me alegra que coincidamos en algo, siempre es bueno.
      Pasa que en mi experiencia personal los partidos que forman el FIT se chocan de narices con los dos ultimos parrafos, varios de sus militantes me han acusado reiteradamente de basista por sostenerlos, ¿quién es el sectario?, de hecho esa misma experiencia me indica que sus programas teoricos (y más importante aun sus practicas) se oponen completamente a esos ultimos dos parrafos de mi comentario anterior.
      Por supuesto vos podes tener otro tipo de experiencias y me alegro sinceramente, pero yo solo voy a cambiar de posición respecto al troskismo cuando los vea actuar de forma distinta a como han actuado los ultimos 30 años.

      Saludos.

      Me gusta

      Gerardo Daniel

      12/12/2011 at 23:19

    • Rolo en que partido trotskista militaste??

      Me gusta

      Chucky

      13/12/2011 at 22:52

  11. Nunca lei al FIT hablar de una “explotacion de pais a pais”, si de explotacion de clase y de imperialismo.

    Gracias por las respuestas Rolo, voy a leer la nota y tu critica al Programa de Transicion, Saludos!

    Me gusta

    Chucky

    13/12/2011 at 22:46

    • La llamada explotación del imperialismo es concebida como una explotación “sobre el país”. Esta idea permea buena parte de la propaganda de los grupos trotskistas. Los ejemplos se pueden tomar de la agitación y de las denuncias cotidianas, y abundan. Por caso, hace algunos años, cuando hubo un conflicto en Aerolíneas Argentinas, una de las consignas que agitó un partido trotskista fue “Fuera los gallegos” (era la patronal). Recuerdo que cuando le comenté a amigos españoles la consigna, me preguntaron si se trataba de un grupo de derecha. En una prensa de otro grupo trotskista leo que se denuncia “el saqueo imperialista del país a través de la deuda externa”. En esta visión es “el país” (incluye entonces a su clase capitalista) el “saqueado”. La consigna “por la liberación nacional” de Argentina se ubica en la misma perspectiva. Es la idea de que Argentina es una semicolonia, y está planteada su “segunda independencia”. La consigna de “segunda independencia” fue agitada durante mucho tiempo por el Movimiento al Socialismo, y la idea sigue siendo reivindicada por grupos que están dentro de esa tradición. Así podría seguir.

      Me gusta

      rolandoastarita

      14/12/2011 at 09:11

  12. Pero sabes que la caracterizacion del imperialismo que hacen partidos como el PO, es de clase, mas alla de las frases que marcaste que pueden ser un tanto nacionalistas y en eso estamos de acuerdo, creo que en el interior de los partidos o por lo menos del PO (que es el partido que mas conozco) se tiene bien claro que la explotacion no es entre paises sino entre la clase dominante de uno y la clase trabajadora de otro.

    Me gusta

    Chucky

    14/12/2011 at 14:42

    • Es largo para discutir aquí, lo he explicado en otros textos, por ejemplo en mi último libro. De todas maneras lo que plantea Partido Obrero es que hay una explotación entre países. Por esto sostiene la necesidad de la “liberación nacional”, y acusa al gobierno K, por ejemplo, de “claudicar” ante el imperialismo y la explotación. Esto que transcribo lo he tomado de documentos del PO: “Con la internacionalización creciente de las fuerzas productivas, el capitalismo ha entrado en una fase superior de su evolución: el imperialismo. El imperialismo significa la explotación de las naciones que llegaron tardíamente al capitalismo, y que constituyen la inmensa mayoría de la humanidad por un puñado de capitalistas de las naciones más avanzadas. La economía y la política mundiales pasan a caracterizarse por la división cada vez mayor entre un pequeño grupo de naciones opresoras y una mayoría de naciones oprimidas. Mediante la explotación de las naciones oprimidas, el capitalismo busca una salida a su tendencia a las crisis cada vez más frecuentes y desintegradoras”. Aquí es claro: la explotación es de las naciones oprimidas, entre ellas Argentina. Son “naciones” las explotadas. Por este motivo la llamada “liberación nacional” se plantea para estos países, y no para Francia, por ejemplo (creo que casos como Australia, Canadá o Finlandia les puede generar más problemas).
      Mi punto de vista es muy distinto a todo esto.

      Me gusta

      rolandoastarita

      14/12/2011 at 15:50

  13. El PO no plantea que la unica forma de conseguir la “Liberacion Nacional” es desarrollando un sistema socialista, es decir, que mientras sigamos viviendo bajo un regimen capitalista nunca va existir la liberacion nacional???
    El imperialismo, desde tu punto de vista, es la fase superior del sistema capitalista o de los capitalistas??

    Me gusta

    Chucky

    14/12/2011 at 18:10

    • Sí, plantea eso, fue también el planteo de Trotsky. No se contradice con lo que afirmé antes. El trotskismo sostiene que en países como Argentina está planteada la liberación nacional. Esto parte de la idea de que estos países son explotados por las potencias. Por eso, en esta lógica, caben formulaciones como “fuera los gallegos”, o “el país es saqueado por los imperialistas con la deuda”, etc.
      La explicación sobre lo que pienso del tema del imperialismo está en mis libros; también podés consultar en el blog, por ejemplo la nota sobre la concepción de imperialismo de Lenin.

      Me gusta

      rolandoastarita

      14/12/2011 at 19:16


Dejá tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: