Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Método dialéctico y Hegel (1)

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Varias de las cuestiones que he planteado en notas de este blog, o en libros, se relacionan con el método dialéctico. Este método se caracteriza por su punto de vista sistémico, y a la vez histórico. Su premisa es, en palabras de Marx, que “todo lo que existe, todo lo que vive sobre la tierra y bajo el agua, no existe y no vive sino en virtud de un movimiento cualquiera” (Miseria de la filosofía). En otras palabras, la dialéctica busca captar una totalidad moviente, donde cada parte está en relación interna con el todo, es mediada por éste, y a su vez media al todo. El objetivo de esta nota es alentar a la gente, en especial a los estudiantes de economía y ciencias sociales, a estudiar la dialéctica. Debido a su extensión, he dividido la nota en dos partes. Aquí va la primera.

¿Cómo iniciarse en la dialéctica?

Más de una vez me hicieron esta pregunta, ¿cómo empezar a estudiar dialéctica? Lamentablemente, la respuesta no es sencilla. Alguna vez Marx dijo que deseaba explicar para el gran público, en pocas páginas, en qué consiste la dialéctica hegeliana. Aunque no concretó su propósito, esto demuestra que, de alguna manera, era consciente de la oscuridad con que está expuesto el tema en Hegel. Y es que, efectivamente, los textos como la Fenomenología y la Ciencia de la Lógica, son muy difíciles. Incluso hoy, después de casi dos siglos de estudios, los filósofos especializados no se ponen de acuerdo en qué quieren decir exactamente muchos pasajes. En palabras de uno de sus comentarista, ¨Hegel no tiene cortesías para el que se lanza a la tarea de transitarlo. Dice lo que piensa y lo piensa todo desde una perspectiva inédita. Hace gala de una sintaxis embrollada y de un vocabulario insólito” (Llanos, 1975). Se han adelantado algunas razones por las cuales escribió de manera tan complicada. Una dice que Hegel estaba tratando de romper con las formas fijas del pensamiento, y esto le obligó a deformar y tensar al máximo el lenguaje, explotando las posibilidades de expresión; lo cual habría oscurecido la exposición. Otra explicación sostiene que Hegel presentó el movimiento de una manera abstracta, reduciéndolo, según Marx, a una “fórmula puramente lógica”; y trató de generar todo su sistema a partir del movimiento de las categorías. Pero para esto forzó muchas transiciones entre las categorías, y de ahí las dificultades para seguirlo. Como decía Engels, Hegel “en una u otra parte” desliza “falsas conexiones… como cualquier otro sistemático, para lograr construir netamente su sistema” (carta del 1/07/1891).

Debido entonces a estas dificultades a veces se intentó reducir la dialéctica a algunas formulaciones simples, y no son pocos los que recomiendan empezar por aquí su estudio. El caso más conocido de estos intentos fueron los manuales de filosofía soviéticos, que enseñaban las llamadas “leyes de la dialéctica” (la unidad y lucha de contrarios; el salto de cantidad en calidad, etc.). Sin embargo, nadie modifica su manera de pensar después de leer esas fórmulas. Otros quisieron acercar la dialéctica al gran público a través de hechos “prácticos”, cotidianos. Por caso, Trotsky (En defensa del marxismo) explicó el salto de cantidad en calidad con el ejemplo de la cocinera que sabe que si se excede en la cantidad de sal que agrega a la comida habrá un “salto de cantidad en calidad” y la comida se arruina. No se puede negar que estas popularizaciones dan una cierta idea del asunto, pero no permiten avanzar demasiado. Después de todo, si la dialéctica se derivara de forma tan sencilla, cualquiera la adoptaría espontáneamente para el análisis. Por último, algunos han planteado la necesidad de “extraer” la dialéctica de los textos de Marx. Por ejemplo, entender la relación entre forma y contenido a partir del análisis de la forma del valor de El Capital. Pero sin una discusión explícita de la forma lógica implicada (por ejemplo, de la relación entre forma y contenido presentada en la Lógica de Hegel) no es fácil descubrir el planteo dialéctico de Marx.

Pues bien, a la vista de los problemas que presenta su lectura, propongo abordar a Hegel con el objetivo de captar “el grano racional” que existe “por debajo de la envoltura mística de su sistema” (Marx), sin pretender entender “todo” Hegel. Por supuesto, es una propuesta para aquellos que no son especialistas en filosofía (es mi caso), y quieren introducirse en esta forma de pensar. Ahora bien, ¿cómo podemos entender ese “grano racional” de Hegel, quienes no poseemos una preparación filosófica? No tengo una respuesta acabada, pero aquí van dos sugerencias. En primer lugar, es necesario apoyarse, y mucho, en los especialistas y comentaristas. Desde lo personal, reconozco que no hubiera podido avanzar en la lectura de Hegel sin esa ayuda. En segundo término, no hay que desanimarse por el hecho de que no entendamos muchos pasajes. De nuevo recurro a Llanos, quien dice que los textos de Hegel constituyen “un cuadro de luces y sombras al que solo llega cierta lumbre en fugaces momentos, aquellos en que se iluminan algunos pasajes con magníficas metáforas”. Y cita el caso de Hotho, un alumno de Hegel, quien declaraba que durante meses había asistido a sus cursos sin entender nada, hasta que un día “estalló uno de esos relámpagos de su recta elocuencia y el panorama se transformó”. Algo de esto me ha sucedido cuando acerté a comprender algún párrafo de Hegel, después de haber pasado muchos pasajes sin enterarme de qué iba la cosa. Y al captar figuras de la lógica hegeliana pude “verlas” en los textos de Marx; lo que a su vez me ayudó, no pocas veces, a entender mejor a Hegel. Este estudio “en vaivén”, de ida y vuelta, fue complementado con trabajos de marxistas que abordaron en los últimos años, y bajo nuevas luces, la dialéctica hegeliana, y su relación con Marx. Es desde esta experiencia que presento algunas ideas, a manera de introducción, sobre la dialéctica.

Dialéctica y la lógica

Si bien hay varias maneras de introducir el método dialéctico de Hegel, una de las más frecuentes es presentarlo en relación a su “reforma” de la lógica, y a dos de sus obras fundamentales en este terreno, la Ciencia de la Lógica (en adelante, CL) y la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas (en adelante ECF). Como explica Stace (1955), Hegel desarrolla su método dialéctico en el contexto de una teoría general de la lógica, y lo hace en relación a uno de los problemas más importantes que enfrentó la filosofía: cómo se puede pasar de los conceptos más generales a los conceptos menos universales, esto es, del género a la especie. Para entender lo tratado por Hegel, recordemos que en general se supone que los conceptos más universales son lógicamente previos a los menos universales. Por ejemplo, el concepto de animal es previo al de caballo, ya que no podemos tener el concepto de “caballo” si no tenemos el de “animal”; el primero presupone al segundo, pero lo inverso no se aplica, ya que “animal” no presupone “caballo”. Podemos entender qué es un animal, sin haber visto nunca un caballo.

Por lo tanto, a medida que avanza la ciencia, la construcción de los conceptos universales parece proceder por abstracción de las diferencias. Por caso, los seres humanos constituyen una especie del género animal, definido como “animal racional”, donde la “racionalidad” es la diferencia que distingue al ser humano. Luego, si quitamos la racionalidad, nos quedamos con el concepto genérico “animal”. Y con nuevas abstracciones pasaremos a conceptos todavía más generales. Así, hasta llegar al “ser”, la más alta abstracción posible, ya que es lo común a todo objeto concebible en el universo (un sueño “es”; el caballo “es”; un pensamiento “es”, etc.). De manera que arribamos al máximo universal posible, pero también pareciera que terminamos en un callejón sin salida, porque ¿cómo deducimos de este universal las especies? Si hemos llegado a la noción de “ser” quitando las diferencias, deberíamos suponer que este universal está vacío de diferencias. Es lo que Hegel llama un universal abstracto, ya que lo hemos obtenido por abstracción. Pero parece que no podemos salir de esta noción abstracta, ya que cualquiera pensaría que no hay forma de deducir los conceptos menos abstractos de los más abstractos. Por ejemplo, no podemos deducir la especie “caballo” del género “animal”. ¿Qué hemos logrado entonces con nuestro máximo universal (ser), si está vacío?

Pues bien, aquí es donde interviene el genio de Hegel, y su solución al problema, como dice Stace, constituye el principio central de la filosofía hegeliana, el método dialéctico. Hegel va a decir que en el caso de los conceptos lógicos (tales como ser, nada, cualidad, cantidad, causa, sustancia, forma, etc.) no es cierto que el universal excluya la diferencia, ya que un concepto puede contener su opuesto escondido en él mismo. Y este opuesto puede ser entonces deducido de él, y constituirse en la diferencia. En consecuencia, podemos pasar del género a la especie, esto es, del universal al particular. Pero con esto nos damos cuenta de que el universal no era abstracto, sino concreto; tenía la diferencia en él mismo.

Si bien el universal “concreto” es una de las nociones más importantes de Hegel, no lo desarrollaremos ahora. Nos concentramos en ver cómo Hegel encuentra la diferencia en lo que parece no tenerla. Para esto, volvamos a la categoría de “ser”, con la que parte la Lógica. La categoría de “ser” está completamente vacía, no posee ninguna determinación de cualidad, rasgos, etc. Es el “puro ser, sin ninguna otra determinación”, dice Hegel en CL. Pero por eso mismo, en él no hay nada que podamos siquiera intuir; tampoco nada que podamos pensar (no puedo decir que el ser “es esto”, porque con ello ya metería alguna determinación o diferencia). Por eso Hegel concluye que “el ser, lo inmediato indeterminado, es en realidad la nada, ni más ni menos que la nada” (CL p. 77). Pero con esto hemos pasado a otra categoría, la “nada”, por lo cual nos damos cuenta de que el “ser” contenía en sí la “nada”. La categoría de “nada” se dedujo del concepto de “ser”, sin intervención de algo que estuviera por fuera del mismo. Y al deducir la nada, nos damos cuenta de que la nada “es”, de forma que el ser pasa a la nada, y la nada al ser. La primera categoría, el ser, es entonces una categoría afirmativa; pero es negada por la nada (esto es, el no-ser). Ambas categorías están en oposición, se contradicen, pero por eso mismo es imposible permanecer estacionado en cualquiera de ellas. Cada una remite a la otra. Entonces tenemos movimiento, y llegamos al devenir, la tercera categoría, que contiene, superados, al ser y la nada.

Todo esto parece muy abstracto, pero puede “bajarse” a tierra, a nuestra experiencia cotidiana. Lo que está diciendo Hegel es que, en última instancia, todo está en transición del ser a la nada, y de la nada al ser, y por ello mismo, todo “deviene”. Una idea que está en los orígenes de la filosofía. Por eso, luego de recordar que los eleatas y en especial Parménides, sostuvieron que “solo el ser existe, y la nada no existe en absoluto”, escribe: “El profundo Heráclito destacó contra aquella abstracción sencilla y unilateral el concepto más alto y total del devenir y dijo: el ser existe tan poco como la nada, o bien: todo fluye, vale decir, todo es devenir” (CL, p. 78). Parece elemental, pero es una concepción que se opone al enfoque que, al decir de Ollman, “privilegia cualquier cosa que haga aparecer a las cosas estáticas e independientes una de la otra, por sobre sus cualidades más dinámicas y sistémicas”. Los estudiantes de “Economics” sabrán reconocer rápidamente a qué se está refiriendo Ollman.

Volviendo al planteo de Hegel, la idea central es que todo contiene en sí mismo un aspecto afirmativo, de identidad; y contiene también la negación, la diferencia. Y esto no lleva al absurdo lógico, sino al devenir. Y el devenir será el punto de partida para nuevos desarrollos.

Entendimiento y dialéctica

Hegel creyó que de esa manera podía deducir todas las categorías de su sistema, y esto lo llevó a forzar muchas transiciones, y su sistema termina apareciendo como un gigantesco juego lógico, hasta cierto punto traído de los pelos. Sin embargo, “el núcleo racional” del sistema reside en que al encontrar la negación en lo que parece nada más que afirmación (lo negativo en el ser, así como en otras categorías), Hegel supera la visión de que el género excluye a la diferencia, y que la negación es solo negación. Ese antiguo punto de vista es el que Hegel llama el del entendimiento, que constituye sólo un primer nivel de conocimiento de la lógica, el de la lógica formal. Es el estadio de las distinciones rígidas y las clasificaciones. Escribe Hegel: “Lo lógico, según la forma, tiene tres lados: a) el abstracto, o propio del entendimiento; b) el dialéctico o racional negativo; c) el especulativo, o racional-positivo” (ECF, p. 182). Y luego especifica: “a) El pensamiento en cuanto entendimiento se queda parado en la determinidad fija y en la distintividad de ella frente a otra; un tal abstracto así delimitado vale para el entendimiento como siendo de suyo y como subsistente” (ECF p. 183). Dado que trata los objetos del conocimiento como separados y fijos, el entendimiento es una forma inadecuada de conocimiento. Aquí la diferencia es sólo diferencia, y la identidad es sólo identidad. Como señala Stace, para el entendimiento cada categoría permanece como un ser auto-existente aislado, completamente separado de los otros. Por eso, las categorías son consideradas estáticas, fijas y carentes de vida. De todas maneras, debe subrayarse que Hegel no está diciendo que el entendimiento nos dé conceptos “absolutamente” equivocados; la crítica es que son unilaterales y limitados, y por eso, deben ser superados.

La superación del entendimiento es el momento dialéctico. Éste, dice Hegel, “es el propio superar de tales determinaciones finitas y su pasar a sus opuestas” (ídem). A diferencia de lo que sucede con el entendimiento, la razón dialéctica considera a las categorías con vida, con movimiento, rompiéndose y fluyendo una en otra (Stace), como sucede en el pasar del ser a la nada. Así se supera la fijeza del entendimiento. Pero no se trata relacionar de manera extrínseca (lo que antes veía como separado, ahora lo pongo en relación con un otro, etc.), sino en un “rebasar inmanente”. Al pensar en el ser, fuimos llevados a la nada, y de ésta de nuevo al ser. Dice Hegel: “La dialéctica… es este rebasar inmanente, en el cual se expone la unilateralidad y limitación de las determinaciones del entendimiento tal como es, a saber, como su propia negación” (ECF, p. 184). Es que donde hay limitación y unilateralidad hay negación; por lo tanto, hay que partir de esa limitación, de esa unilateralidad para avanzar, porque es la negación la que nos impulsa a superar el entendimiento. Para explicarlo con un ejemplo de nuestra vida práctica, es el interrogante, el “no conocer”, el que nos impulsa a estudiar e investigar. Es el “no saber” quién fue el asesino lo que nos mantiene atentos en la novela policial que estamos leyendo. Es la dificultad, el vacío, lo que impulsa.

Pero entonces la superación surge de una necesidad interna. Lo cual explica también que exista conexión inmanente entre los momentos. La superación del entendimiento no ocurre por un impulso externo a la cosa que estudiamos, sino por el movimiento interno de la misma. Esta idea de conexión inmanente, de necesidad interna, es una de las claves de la lógica que subyace a la exposición de Marx en El Capital. Es lo que le da un fuerte poder explicativo, pero también crítico. En última instancia, Hegel nos está diciendo que la crítica debe ser interna, inmanente al objeto que se critica. “… la necesidad de un nexo y la inmanente generación de las diferencias debe hallarse en el tratamiento del argumento mismo, pues todo esto pertenece a la propia determinación progresiva del concepto” (CL, p. 51). Y no se trata sólo del movimiento del pensamiento del que conoce, sino del movimiento de todo lo existente. “Todo lo finito es éste superarse a sí mismo. Por ello, lo dialéctico constituye el alma móvil del proceder científico hacia adelante, y es el único principio que confiere conexión inmanente y necesidad al contenido de la ciencia, del mismo modo que en él reside en general la verdadera y no extrínseca elevación sobre lo finito” (CF, p. 184). Anotemos que esta idea es, en esencia, “materialista”, ya que Hegel aquí está diciendo que lo dialéctico no reside solo en el pensamiento, sino “en todo lo finito”.

Pero la negación no queda en la nada, ya que da lugar a una unidad superior. “La dialéctica tiene un resultado positivo porque tiene un contenido determinado o (lo que es lo mismo), porque su resultado no es verdaderamente la nada abstracta y vacía, sino la negación de determinaciones (sabidas como) ciertas, las cuales se conservan en el resultado, precisamente porque éste no es una nada inmediata, sino un resultado” (ECF, p. 184). Es el momento de la razón positiva, o del devenir. Es positivo porque contiene a los otros momentos, como superados. Es también el momento de lo concreto, en relación a los anteriores momentos. En el tercer término las diferencias son absorbidas, pero al mismo tiempo son preservadas. Por eso la síntesis abole pero también conserva. El término que utiliza Hegel es Aufheben, que podría traducirse como “eliminar conservando”. “El eliminar (Aufheben) y lo eliminado… representan uno de los conceptos más importantes de la filosofía, una determinación fundamental, que vuelve a presentarse absolutamente en todas partes… Lo que se elimina no se convierte por esto en la nada. La nada es lo inmediato; un eliminado, en cambio, es un mediato; es lo no existente, pero como resultado, salido de un ser. (…) La palabra Aufheben tiene en el idioma (alemán) un doble sentido: significa tanto la idea de conservar, mantener, como al mismo tiempo, la de hacer cesar, poner fin”. (CL. p. 97).

Textos citados:
Hegel, G. W. F. : Ciencia de la Lógica, Buenos Aires, Solar/Hachette.
Hegel, G. W. F. : Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, Madrid, Alianza.
Llanos, A. 1995): Luces y sombras en la Fenomenología de Hegel, Buenos Aires, Rescate.
Ollman, B. (1993): Dialectical Investigations, London, New York, Routledge.
Stace, W. T. (1955): The Philosophy of Hegel, New York.


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Método dialéctico y Hegel (1)

Written by rolandoastarita

02/01/2012 a 15:03

33 comentarios

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  1. Es interesante, habría que seguir profundizando el tema para ir encontrando los caminos en el estudio de la dialéctica. A nosotros nos ayudo mucho un pequeño texto de Milcíades Peña “Introducción al pensamiento de Marx” un texto del año 1958 que nos abrió las puertas a otros pensadores como Lefebvre, Labriola, Woods, obviamente que también Marx y Engels entre otros. Obviamente que es un camino que recién comenzamos a transitar y por eso damos la bienvenida a estos materiales que ayudan en el proceso de búsqueda. ¿La segunda parte del material para cuando va a estar? Un abrazo.

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    Guillermo

    02/01/2012 at 16:54

  2. Estimado Rolo, no entiendo mucho lo que explicás. Expongo mis dudas.

    1. “…en general se supone que los conceptos más universales son lógicamente previos a los menos universales…”

    No creo estar de acuerdo con esa afirmación. Creo que no existe una vía privilegiada en la construcción o el descubrimiento de las relaciones entre cosas o categorías. Tanto podemos descubrir un universal como paso ulterior al conocimiento de un particular como lo contrario. Podemos conocer lo que es un caballo sin necesidad de saber previamente qué es un perisodáctilo, podemos conocer por diferencia con otras especies sin necesidad de conocer a qué orden superior pertenecen ambos (que puede o no ser el mismo).

    2. “… la construcción de los conceptos universales parece proceder por abstracción de las diferencias…”

    Este concepto parece contradecir al primero. En aquél el universal precede, en el segundo procede. Antes era necesario partir del universal para entender al particular, ¿ahora es a la inversa? En mi humilde opinión ambas opciones de conocimiento y entendimiento son posibles.

    3. “De manera que arribamos al máximo universal posible … hemos llegado a la noción de “ser” quitando las diferencias, deberíamos suponer que este universal está vacío de diferencias [pero] … no es cierto que el universal excluya la diferencia, ya que un concepto puede contener su opuesto escondido en él mismo….”(…) “Y este opuesto puede ser entonces deducido de él, y constituirse en la diferencia. En consecuencia, podemos pasar del género a la especie, esto es, del universal al particular. Pero con esto nos damos cuenta de que el universal no era abstracto, sino concreto; tenía la diferencia en él mismo.”

    No entiendo el salto, de definir al ser como desprovisto de diferencias a decir que puede contenerlas.

    “Hegel encuentra la diferencia en lo que parece no tenerla.”

    Sí, pero cómo. Me parece que esa afirmación requiere una explicación que está ausente.

    “La categoría de “ser” está completamente vacía, no posee ninguna determinación de cualidad, rasgos, etc. Es el “puro ser, sin ninguna otra determinación”, dice Hegel en CL. Pero por eso mismo, en él no hay nada que podamos siquiera intuir; tampoco nada que podamos pensar… Por eso Hegel concluye que “el ser, lo inmediato indeterminado, es en realidad la nada, ni más ni menos que la nada”.

    Yo más bien hubiera dicho que era el todo, el todo inespecificado. Si decimos que el ser, al cual arribamos por abstracción de cualidades es la nada, entonces, a qué llamamos nada y a qué llamamos todo. ¿Qué es el todo?, ¿el particular? (¿Y qué sería entonces el particular?)

    No lo sigo, Rolo, la verdad que no lo sigo.

    4. “el entendimiento, que constituye sólo un primer nivel de conocimiento de la lógica…Escribe Hegel: “Lo lógico, según la forma, tiene tres lados: a) el abstracto, o propio del entendimiento; b) el dialéctico o racional negativo; c) el especulativo, o racional-positivo”.’ (…) “el entendimiento es una forma inadecuada de conocimiento”.”

    Si bien “entender” y “conocer” son casi sinónimos, en mi opinión el orden sería el inverso, para entender primero debo conocer.

    “La superación del entendimiento es el momento dialéctico.”

    O quizás debería haber dicho: el momento dialéctico es el verdadero entendimiento…

    No se si se trata de una cuestión semántica o simplemente es que no entiendo nada… pero luego decís: “Para explicarlo con un ejemplo de nuestra vida práctica, es el interrogante, el “no conocer”, el que nos impulsa a estudiar e investigar. Es el “no saber” quién fue el asesino lo que nos mantiene atentos en la novela policial que estamos leyendo. Es la dificultad, el vacío, lo que impulsa.”

    Pero luego de “conocer” quién es el asesino, queda aún pendiente “entender” porqué asesinó… sigo pensando que el orden está invertido.

    Bueno, Rolo, espero que estas modestas reflexiones (o irreflexiones) sirvan para hacer aún más clara la exposición.

    Un abrazo.

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    Eduardo

    03/01/2012 at 14:03

    • NAquí van algunas respuestas, breves. 1) No hay que confundir el orden lógico con el orden cronológico en el que se construyen los conceptos. La afirmación 1 que criticás corresponde al orden lógico, tu crítica hace referencia a la secuencia temporal en que se pueden construir los conceptos. (al pasar, Marx hace esta distinción en la Introducción a la Crítica de la Ec. Pol). Por este motivo se puede decir que la construcción de conceptos universales se hace por abstracción de diferencias (tu afirmación 2). Aunque Hegel dirá que estos conceptos son apenas “representaciones”, no el verdadero concepto, que es concreto.
      Acerca del concepto del “ser”, punto de partida de la Lógica, en principio parece carente de determinación, ya que todo “es”, de manera que ponerle alguna determinación (negación) sería limitarlo. De ahí que sea lo más indetermninado. Pero por eso Hegel dice que cnntiene la nada. Es el inicio del movimiento dialéctico. Del ser pasamos a la nada, y vicerversa. Te recominendo leer esa primera parte de la Lógica, que es bastante accesible, y contiene la explicación más completa.
      Acerca de tu afirmación de que “el momento dialéctico es el verdadero entendimiento”, puedo estar de acuerdo si cambiamos la noción de “entendimiento” de Hegel. Pero en la nota quise acercar a los lectores la terminología de Hegel. Y Hegel con el término “entendimiento” quiere significar el pensamiento que divide y clasifica, y mantiene esas divisiones de manera rígida.

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      rolandoastarita

      03/01/2012 at 15:04

  3. Interesante artículo. Quizas no entender la dialéctica, y con ello la esencia del materialismo histórico, deviene en el error en la comprensión social y política. Al entender la dialéctica comprendemos mucho mejor la economía política marxista. Sugiero la lectura del “Curso de Filosofía” de Georges Politzer, “Cinco Tesis Filosóficas” de Mao, “Dialéctica de lo abstracto y lo Concreto” de Joao Vasco Fagundes(se consigue en la web) y la “Inrtroducción a la Filosofía” editada por la Biblioteca Socialista (se consigue en la web). Todos esos libros ayudan en algo. En lo particular, pienso que los manuales son de gran ayuda; para mi fué muy útil el anális de “El Capital” de David Rosemberg, el cual leí, previamente, para luego emprender la lectura de la principal obra de Marx.

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    abdel

    03/01/2012 at 16:35

    • Alguien sabe en donde puedo conseguir el libro de David Rosenberg, me refiero en alguna pagina de internet porque estaria interesado en leerlo, gracias espero respuestas.

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      santiago

      05/01/2012 at 01:04

    • El libro de Rosemberg, que tengo, es editado en Cuba por la Editorial de Ciencias Sociales. A lo mejor lo consigues por medio de alguien que viaje a Cuba o alguna libreria de izquierdas que venda libros o importe libros cubanos. El libro consta de dos gruesos tomos, donde explica capítulo por capítulo la obra cumbre de Marx, El Capital. El libro no se consigue en la web; yo lo compre hace 27 años, en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela. Saludos

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      abdel

      06/01/2012 at 01:56

    • Una pregunta: ¿vos adbel no podrias subirlo o algo por el estilo para compartirlo?. Estoy dispuesto a pagar por ello. Espero sus respuestas

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      santiago

      06/01/2012 at 23:43

  4. Para entender la dialéctica y la influencia de Hegel sobre Marx y Engels,debo señalar la lectura de un libro interesantisimo, que leí recientemente gracias a un amigo lector de este blog, se trata de la obra de George Novack “Introducción a la Lógica”. Saludos

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    abdel

    03/01/2012 at 17:02

    • Estimado compañero: a nosotros nos resulto de mucha utilidad para encaminarnos, lectura de “Introducción al pensamiento de Marx” de Milcíades Peña. A partir de ahí elaboramos un plan de lecturas que venimos cumpliendo sistemáticamente. Saludos fraternales. Guillermo

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      Guillermo

      12/02/2012 at 08:41

    • Ya me habían hablado de este trabajo de Milcíades Peña, pero no lo tengo y nunca lo conseguí. ¿Dónde está disponible?

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      rolandoastarita

      12/02/2012 at 11:00

    • Abdel yo la baje de la web, si no lo conseguís dame un correo y te lo paso

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      Guillermo

      12/02/2012 at 20:25

  5. Rolando he leído en textos sobre el método de Marx, que más allá del dialéctico se lo caracteriza como “holista moderado” en su método. Ahora bien, este “holismo moderado” no sería una definición cercana o próxima a la de decir que su método es el de la dialéctica?Es decir el método de la dialéctica no incluiría al del holismo moderado?
    Desde ya muchas gracias por recibir mi inquietud.

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    Hernán.

    03/01/2012 at 21:31

    • Precisamente el término holismo moderado me fue sugerido por un epistemólogo hegeliano, a quien he citado varias veces en este blog (por ejemplo en la nota sobre Althusser).

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      rolandoastarita

      04/01/2012 at 19:42

  6. Estimado Sr. Astarita. Creo que tengo varias cosas claras del método dialéctico aunque hay puntos oscuros para mi.

    Tal y como yo lo entiendo, la dialéctica ve la historia como una secuencia y como evolución, con lo que estaría de acuerdo, y no como una sucesión de fotogragías estáticas y sin ningún nexo causal. Esto es algo que por ejemplo, escaparía a la lógica formal, y que obvia una dimensión de la realidad en sus análisis, con lo cual los deja incompletos.

    En la dialéctica podemos alumbrar el paso de la cantidad a la calidad, lo que después se ha venido a llamar procesos emergentes, como la suma de las partes es superior al todo.

    No es de extrañar que Marx quisiera dedicar el Capital a Darwin, ya que este también da un visión dialéctica de la naturaleza.

    Por otra parte, sospecho que pueda haber alguna relación entre la física cuántica y la dialéctica, es decir, que haya una imposibilidad parcial en el análisis de la realidad por su movimiento, por su devenir, al igual que es imposible conocer la posición y la velocidad al mismo tiempo de un electrón. Igual que el río que nunca es el mismo.

    Tampoco termino de tener claro el paso de lo universal a lo particular. Desde un orden cronológico entiendo el conocimiento como algo inductivo, a no ser que aceptemos el platonismo, un mundo de las ideas previo a la experiencia.

    Y por último aceptando la realidad como una secuencia y como evolución, constatando esto, tengo serias dudas de cómo aplicar el método dialéctico.

    Un saludo

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    Nico

    04/01/2012 at 09:08

    • Acerca de la aplicación del método dialéctico, voy a presentar en unos días una nota en la que lo pongo en relación con el concepto de dinero explicado por Marx en el cap. 3 de El Capital. Me parece que no estoy muy de acuerdo con que el avance del conocimiento solo proceda a través de la inducción; sin por ello caer en el platonismo. Marx discute algo de esto en la Introducción a la Crítica de la Ec. Política.

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      rolandoastarita

      04/01/2012 at 19:40

  7. Quería decir que el todo es superior a la suma de las partes. En el penúltimo párrafo me refiero a que no comparto ese paso primigenio de lo universal a lo particular, al orden cronológico, es decir primero se da la inducción, y después la deducción, o almenos así lo veo yo.

    No se que opinará de todo esto que comento el Sr. Astarita.

    Un saludo.

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    Nico

    04/01/2012 at 15:08

  8. En el penúltimo párrafo quería decir en realidad que el todo es superior a la suma de las partes. Es curioso que reconocidos intelectuales como Mario Bunge, renieguen de la dialéctica, por considerarla una estafa intelectual, pero no cesen de aplicarla en su discurso, lo que vendría a ser una posición vergonzante.

    Con la inducción como forma de conocimiento me refiero en primerísimo término, pienso que el hombre primitivo parte de lo particular a lo universal, aunque después claro se puede pasar también de lo universal a lo particular y de hecho el modelo deductivo es más apreciado en la Ciencia por los problemas y contradicciones que surgen de usar el modelo inductivo, pero estos universales vendrían de alguna forma también acotados por la experiencia, por mucho que suspendamos el juicio como recomendaría Popper.

    Gracias por su respuesta Sr. Astarita, espero impaciente su próxima nota.

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    Nico

    04/01/2012 at 20:34

    • El peligro tal vez es absolutizar una vía de acceso al conocimiento. La inducción es un momento del conocimiento, pero no es el único método. Por ejemplo, hoy casi todas las personas coinciden en que, de alguna manera, una sociedad que permite la institución de la esclavitud es ilegítima y debe ser combatida, ya que abiertamente viola el valor de la igualdad. Pues bien, éste es un tipo de conocimiento que ha surgido del proceso histórico social, y que no es producto sólo (ni tal vez principalmente) de la inducción. De la misma manera, llegar a la conclusión de que la sociedad capitalista se basa en la explotación no es producto sólo de la inducción, aunque ésta pueda ser un momento en la adquisición del conocimiento.

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      rolandoastarita

      05/01/2012 at 19:28

  9. Rolando,

    Lo encontré digitalizado, en esta web: http://es.scribd.com/doc/34376058/Milciades-Pena-Introduccion-al-pensamiento-de-Marx

    Saludos.

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    Eduardo

    12/02/2012 at 16:30

  10. Se me presentan algunos interrogantes algo básicos que quisiera compartir con ustedes, seguramente sabrán orientarme:

    La dialéctica es un método que permite una aproximación al conocimiento de los fenómenos, captándolos en su esencia. Como mencionan en los comentarios, es un método que sigue un recorrido en la investigación y un recorrido inverso cuando se expone. También permite desandar el modo en que conocemos, la aproximación al particular, y de allí la construcción de conceptos, la diferenciación y la negación, etc. Ahora, mi duda surge respecto de lo que conocemos, si podemos proceder en igual sentido si se trata de caballos o animales, o si se trata del capital y el sistema social de producción.

    En el primer caso, los fenómenos vinculados a la biología y las ciencias naturales, conocemos para… dominar, modificar, transformar, etc., pero el “objeto” no tiene un en si, una esencia más que la adjudicada socialmente y que sirve a nuestros fines. De lo contrario ¿cuál es la esencia del caballo? En cambio, en el segundo caso, el capital es producto de una forma determinada de organización social, y por ende, siguiendo esta perspectiva, podemos afirmar que tiene una esencia producida por (y para) el desarrollo particular de esta forma social.

    La pregunta sería cómo pensar la dialéctica desde las ciencias sociales o las ciencias naturales, pero también, y sobre todo, si en el caso de las ciencias naturales no es evidente que la “necesidad interna” es la del investigador y no la del “objeto”. Si bien podría aplicar el mismo razonamiento para el caso de las ciencias sociales, aquí se podría decir que la necesidad interna responde a los elementos significativos para el desarrollo del capital que se ha objetivado como modo de producción social general.

    Saludos

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    CeciLau

    04/03/2012 at 15:57

    • No sé qué querés decir con que el objeto de las ciencias naturales “no tiene un en sí”. Sí hay una “esencia” del caballo independiente de nuestros fines: la existencia de especies naturales es independiente de nuestros intereses cognoscitivos. Los caballos son relevantemente distintos de las rocas, las plantas o los conejos, y no sé qué sentido podría tener decir que son distintos “para nosotros” pero no distintos “en sí”.

      El capital, por otra parte, es un conjunto de relaciones sociales. No veo por qué decir que “su esencia es producida”: en cualquier caso, llamaremos “esencia del capital” a las relaciones sociales que nos parezcan componentes fundamentales del conjunto de relaciones sociales que llamamos “capital”. No producimos “la esencia” del capital. (Del mismo modo, tampoco producimos la esencia del caballo: llamamos esenciales a los rasgos que distinguen a un caballo de cualquier otra entidad en el mundo).

      Por otra parte: de ninguna manera es evidente que las ciencias naturales se dejen regir por la necesidad del investigador. Es un problema complejo, pero es innegable que el mundo ofrece cierta resistencia a la sistematización, por lo que el papel del investigador no puede tener un peso absoluto.

      La última oración no la entiendo.

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      ignacio

      05/03/2012 at 05:42

  11. Buen Artículo
    Me fascinó la manera en que abarca sobre el tema.
    Seguiré visitando esta página

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    Mavis

    22/10/2012 at 14:20

  12. hay muca letra pero bien ,solo quiero ejemplos

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    saul rafael ramos arpe

    04/11/2012 at 16:36

  13. no entendi nadaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!

    pueden poner ejemplos por favor??

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    paco

    12/12/2012 at 03:26

    • Hola Paco, no todo se puede empezar a estudiar en todo momento, por más ganas que uno tenga. Por poner un ejemplo más bruto, por más ganas y pedagogia que le ponga yo no podría hacerle entender la teoría Ergódica a ninguna persona que solo tuviese formación matemática de nivel secundario. Por supuesto podría poner una montonera de ejemplos y analogias, pero en cierto modo estaría mintiendole, porque esa persona no entenderia realmente de que se trata la cuestión. Primero tiene que estudiar bastantes otras cosas.
      La exposición en este post es muy clara. Tal ves lo que te falte sea formación previa.

      Saludos.

      Me gusta

      Gerardo Daniel

      12/12/2012 at 11:24

  14. igual no entendi nada, creo que tengo retardo mental profundo

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    paco

    14/12/2012 at 19:28

  15. Mi apreciado Rolando, me ayudó mucho tu exposición para entender algunas afirmaciones de Hegel, me parece haberla comprendido y te regunto dónde puedo leer la 2a. parte de tu trabajo?

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    Carlos Balam

    09/06/2013 at 21:47

  16. Rolando, vi en otro artículo que cita a Mario Bunge. Es recomedable su lectura?

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    GM

    07/01/2015 at 17:43

    • Solo he recomendado un texto específico, el de Causalidad; y referido a ese tema. Otras cosas que leí de Bunge, referidas a ciencias sociales, me parecieron muy débiles.

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      rolandoastarita

      07/01/2015 at 20:36

  17. Hola Rolando quería hacerle una pregunta, quiero empezar a estudiar la economía o el análisis marxista de la economía mas precisamente.

    Mi duda es la siguiente, empiezo directamente con El Capital o sigo el orden cronológico? (“Manuscritos filosóficos y económicos”, “Grundrisse”, “salario, precio y ganancia”). Y a su vez, antes de empezar a leer El Capital, tengo que estudiar la “Lógica…” de Hegel? (como recomienda Lenin)

    No tengo conocimientos previos de economía excepto los conceptos básicos de las teorías marxistas (por leerlos aca y algun otro lugar), quería saber si usted me podría hacer una recomendación de la manera mas conveniente de encarar el estudio.

    Desde ya, muchas gracias

    Me gusta

    Sergio

    27/04/2015 at 17:41

  18. Rolando, es recomendable la introducción de Kojeve?

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    Carver

    16/06/2016 at 17:49


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