Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Aclaración sobre pasaje de Rosa Luxemburgo

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Aclaración sobre pasaje de Rosa LuxemburgoEn la nota anterior, dedicada a la entrada de un ministro “marxista” en el gobierno K, cité un pasaje de Rosa Luxemburgo que me había enviado un lector (a propósito de la participación de los socialistas en los municipios, aquí). Allí Rosa Luxemburgo sostiene que la entrada de un socialista a un gobierno burgués no transforma al gobierno en socialista, sino al socialista en ministro burgués. El mismo pasaje es citado hoy por Diego Rojas en una nota titulada “Kicillof, el marxista impostor”, aparecida en Infobae, y cuya referencia también se me envió a “Comentarios” (http://opinion.infobae.com/diego-rojas/2013/11/21/kicillof-el-marxista-impostor/).

Lamentablemente, Diego Rojas contextualiza el texto de Rosa Luxemburgo de manera que parece contemporáneo de las discusiones de los revolucionarios rusos acerca de la participación en el Gobierno surgido de la revolución de Febrero de 1917. La realidad es que Rosa Luxemburgo escribió el pasaje en cuestión casi dos décadas antes. Dado el interés que ha despertado, en esta breve entrada lo ubico en el contexto de ideas en que es presentado. La traducción es mía, la realicé del inglés, corrigiéndola parcialmente con la alemana (que también me acercó amablemente otro lector).

Como único comentario introductorio, subrayo la perspectiva crítica y radical de Rosa Luxemburgo contenida en el texto. Es que la gran revolucionaria no cuestiona la participación de los socialistas en un gobierno burgués a partir de si deberán tomar tal o cual medida puntualmente regresiva, o represiva. Por el contrario, incluso admitiendo que el ministro “socialista” logre algunas reformas sociales, Rosa Luxemburgo considera que las mismas necesariamente tendrán un carácter burgués, en la medida en que no han sido obtenidas por la lucha de clases. Esto se debe a que la naturaleza de la participación “socialista” en el gobierno burgués está definida por la función y el rol de conjunto del Estado, y su relación con la lucha de clases. Para “bajarlo” a tierra, el carácter de la participación no está determinado por si el ministro “socialista” devalúa o aprecia la moneda; por si concede un punto más o menos de aumento salarial; o por si adecua a la inflación una asignación social. Los reformistas “ad usum” son muy afectos a este tipo de cálculos, de manera que la política para ellos se resuelve en una aritmética de más y de menos. Desde el enfoque defendido por Rosa Luxemburgo, en cambio, la participación socialista en los gobiernos burgueses se rechaza debido al carácter de clase del gobierno y del Estado en la sociedad capitalista. En mi opinión, esta posición se relaciona con lo que era el eje de la izquierda socialista de la Segunda Internacional, la independencia de clase. La clase obrera debía ser independiente no sólo de los partidos burgueses, o pequeño burgueses, sino también del Estado, y en todas las formas. Esto sin importar si tal o cual ministro, o tal o cual gobierno, concedía alguna mejora mayor o menor (como decía Marx, después de todo no criticamos al régimen esclavista porque no alimenta bien a sus esclavos, sino porque es esclavista).

Sin más preámbulos, aquí va entonces el pasaje que está en el texto “The Dreyfus Affair and the Millerand Case”, de 1899.

“El único método con la ayuda del cual podemos obtener la realización del socialismo es la lucha de clases. Podemos y debemos penetrar en todas las instituciones de la sociedad burguesa y poner en uso todos los eventos que ocurren allí y que nos permiten avanzar en la lucha de clases. Es desde este punto de vista que la participación de los socialistas fue impuesta como una medida de preservación. Pero es precisamente desde este mismo punto de vista que la participación en el poder burgués parece contraindicada, ya que la misma naturaleza del gobierno burgués excluye la posibilidad de la lucha de clases socialista. No es que nosotros, como socialistas, temamos los peligros y dificultades de la actividad ministerial. No retrocederemos ante ningún peligro o dificultad que estén vinculadas a un puesto en el que nos coloquen los intereses del proletariado. Pero un ministerio no es, en general, un terreno de lucha para un partido de la lucha de clases proletaria.  La esencia de un gobierno burgués no está determinada por el carácter personal de sus miembros, sino por su función orgánica en la sociedad burguesa. El gobierno del Estado moderno es, de acuerdo a su naturaleza, un instrumento de la dominación de clase, cuyo funcionamiento regular constituye una de las condiciones de la existencia del Estado de clase. Con la entrada de un socialista en el gobierno, continúa la dominación de clase; el gobierno no se transforma en socialista, sino un socialista se transforma en ministro burgués. Las reformas sociales que puede realizar un ministro que es amigo de los trabajadores no tienen nada, en sí mismas, de socialistas; son socialistas sólo en la medida en que son obtenidas por la lucha de clases. Las reformas que provienen de un ministro no pueden tener un carácter de clase proletario, sino burgués, pues el ministro las vincula, a través del cargo que ocupa, con su responsabilidad por todas las otras funciones del gobierno, como el militarismo y similares. Mientras que en el Parlamento y en la municipalidad logramos reformas útiles combatiendo al gobierno burgués, siendo responsables de un ministerio solo podemos obtener esas reformas en tanto apuntalemos al Estado burgués. Por lo tanto, la entrada de un socialista en un gobierno burgués no es, como se piensa, una conquista parcial del Estado burgués por los socialistas, sino una conquista parcial del partido socialista por el Estado burgués”.

(Traducido desde http://www.marxists.org/archive/luxemburg/1899/11/dreyfus-affair.htm).

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“Aclaración sobre pasaje de Rosa Luxemburgo”

Written by rolandoastarita

21/11/2013 a 12:12

18 comentarios

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  1. Muy acertado el comentario Rolando. Acá en Colombia es muy común que miembros que han militado en la izquierda entren en los gobiernos burgueses para “defender” a los trabajadores: el actual vicepresidente de Colombia (Angelino Garzón, antiguo comunista-stalinista) es un ejemplo vivo de ello.

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    Carlos Duque

    21/11/2013 at 12:43

  2. Permiso profesor:
    Respondiendo a su pedido de la versión en alemán aquí encuentra una traducción de parte del párrafo en cuestión: http://www.marxists.org/deutsch/archiv/harman/2005/xx/regierung.html
    pues segun entiendo, el texto original es en francés (publicado en Cahiers de la Quinzaine nº 11, 1899), y lo puede encontrar aquí:
    http://www.marxists.org/francais/luxembur/works/1899/rl189900a.htm
    Slds.

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    TNA

    21/11/2013 at 16:12

  3. Impecable Rolo… ahora que traducís la cita completa, la misma resulta mucho mas interesante y apropiada para lo que venimos discutiendo alrededor de tus últimos articulo. Gracias.

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    arístides

    21/11/2013 at 16:14

  4. No creo que para dirimir estas cuestiones se pueda uno basar meramente en reglas fijas y generales, tal como algunas formulaciones de Rosa en este texto parecen indicar que era su búsqueda. Ella misma aprendió pocos años después (1905 fue clave) que la insistencia de Lenin en “el análisis concreto de la situación concreta” (entendiendo por “concreto”, como lo formuló Marx, “la síntesis de múltiples determinaciones”) se corresponde mejor con la naturaleza de la acción humana, máxime en condiciones de lucha de clases. No parece que el caso Kicillof requiera entrar muy a fondo en el asunto para caracterizarlo. Sin embargo, como ya son muchas las décadas en las que el marxismo (ya no se diga sus rivales) viene mostrándose muy escaso en esos análisis, hasta un caso como el de este Kicillof puede ser bueno para sacudirnos este entumecimiento que parece ser característico de nuestros días.

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    villanuevafj

    22/11/2013 at 01:59

    • Es cierto que razonar con reglas fijas lleva al error y al dogmatismo. Pero todo razonamiento científico necesita del universal, que por supuesto es concreto. Ya lo he explicado en respuestas a otros comentarios del mismo tenor. Por supuesto, al oportunista de izquierda esto nunca le caerá bien.

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      rolandoastarita

      22/11/2013 at 08:38

    • Tal vez haya resultado molesto recordar a Lenin 1905, pero me parece que en torno a la cuestión que se discute aquí, ahí se encuentra la discusión marxista más desarrollada sobre los criterios básicos a tomar en cuenta. Ya habrá ocasión para tratar de entender eso de que “el universal es concreto”.

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      villanuevafj

      23/11/2013 at 02:35

    • No entiendo por qué tiene que resultar “molesta” una referencia a la idea del “análisis concreto de la situación concreta”. Por otra parte, la condena del millerandismo, que compartió Lenin, contiene un “análisis concreto de una situación concreta”. La situación “concreta” es la actitud “concreta” de los socialistas “concretos” ante un Estado “concreto”, que es capitalista; en un modo de producción “concreto”, que es el capitalista; en el cual existen una serie de leyes sociales “concretas”, como la que afirma que estructuras sociales “concretas” imponen límites “concretos” a los planes “concretos” con que sueñan funcionarios “concretos” (siendo sus sueños también “concretos”).
      Concretando entonces, sí tengo una molestia “concreta”: la justificación “concreta” de muchos reformistas “concretos” que apelan a la sentencia leninista sobre los “análisis concretos de situaciones concretas” para desplegar concretas políticas oportunistas.

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      rolandoastarita

      23/11/2013 at 12:39

  5. Señor Rolando, disculpe por comentar algo que no tiene nada que ver con el tema, pero ¿es posible que usted pueda hacer una publicacion acerca del falsacionismo de popper y el marxismo?, tengo curiosidad por saber si Marx o Engels o algun marxista famoso menciono hipotesis o teorias que no son falsables….
    en caso ya haya hecho ese tema (Aca en su web) ¿me puede pasar el link por favor?, GRACIAS!

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    Jason Bierbach

    23/11/2013 at 14:46

    • Por ahora no tengo en mis planes escribir sobre esta cuestión. Antes de discutir acerca de si Marx, Engels o algún marxista famoso (o no famoso) mencionó hipótesis o teorías falsables, habría que aclarar qué relevancia tiene, desde el punto de vista epistemológico, la tesis de Popper. Y habría que discutir, en segundo lugar, cuáles son las condiciones para que pueda decirse que una teoría no ha soportado el test de la falsación. Como han señalado muchos epistemólogos, la falsación es mucho más compleja de lo que parece. Todo esto exigiría un tratamiento largo, y en estos tiempos estoy ocupado en otras cosas.

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      rolandoastarita

      23/11/2013 at 15:14

  6. Genial la respuesta “concreta” de Rolando Astarita.

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    degantefj

    23/11/2013 at 15:13

  7. Sr. Astarita: No entiendo por qué acusa al usuario “Villanuevafj” de reformista y oportunista.

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    Requerido

    23/11/2013 at 23:12

    • Sólo estoy criticando una lógica que ha sido el argumento detrás de la participación o colaboración de los socialistas con gobiernos burgueses (al señor “Villanuevafj” no lo conozco, solo critico argumentos que se presentan aquí).
      Sucede que cada vez que se plantea la idea de Rosa Luxemburgo (que la participación de un socialista en un gobierno burgués no convierte al gobierno en socialista, sino al socialista en un ministro burgués) aparece gente que responde con el “depende de los casos concretos”. Como si los “casos concretos” no estuvieran comprendidos en las leyes generales. El concreto es siempre TOTALIDAD concreta, esto es, totalidad que comprende los particulares y singulares, pero también el universal. Cuando se hace abstracción de este último, estamos en el oportunismo. Por eso, al afirmar Lenin que “sin teoría revolucionaria no hay revolución”, criticaba el argumento central del reformismo “a lo Bernstein”.

      Para explicarlo todavía de otra manera: la teoría de la plusvalía es el fundamento teórico de la negativa a colaborar con el Estado y el régimen capitalista (por supuesto, me estoy refiriendo a colaborar en lo que respecta al conflicto social). ¿Qué decir del socialista que criticara esta afirmación diciendo “depende del análisis concreto”? ¿Qué tiene que ver eso con la dialéctica? En ese caso se invoca “lo concreto” para dejar de lado los fundamentos teóricos, que deberían establecer algunos límites o marcos para el accionar de los socialistas.
      Por otra parte, y naturalmente, cuando se hace abstracción del particular, entramos en el terreno del dogmatismo.

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      rolandoastarita

      24/11/2013 at 00:26

    • Si entendí bien, estamos de acuerdo en que hablar de la situación concreta es hablar de los rasgos generales, particulares y singulares de la situación en la que se actúa o se va a actuar. Si la acción de que se trata es la participación en el gobierno de un Estado burgués, las revoluciones y levantamientos populares producidos alrededor de 1905 pusieron de manifiesto –el argumento de Lenin en Dos tácticas me parece irrebatible– que la consideración del carácter burgués del Estado, si bien es necesaria, no es suficiente para dirimir la cuestión. Lenin destaca otras consideraciones igualmente necesarias, como los niveles de movilización, de organización y de conciencia de las clases populares (incluidos sus grupos y partidos) y la correlación de fuerzas entre estas clases y las clases dominantes e intermedias. Creo que el argumento contra Kiciloff es más contundente –y más valioso– por esta vía que por la del recurso fácil a lo que Rolando caracteriza, en un sentido epistemológico, como dogma.

      Por lo demás, si un oportunista quiere justificar sus movidas recurriendo (verbalmente) a “la situación concreta”, hay que tomarle la palabra sin dudarlo: un oportunista es incapaz de reconocerla explícitamente, y un marxista tiene (al menos en principio) todos los elementos para mostrarle todos los rasgos de la situación, tanto generales como particulares y singulares, de los que el oportunista hace abstracción. Pero como dije hace poco, parece que estamos entumecidos en lo que al análisis concreto de la situación concreta se refiere (hasta el punto de que el primer impulso de algunos es el de trivializar y caricaturizar la referencia a “lo concreto”).

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      villanuevafj

      26/11/2013 at 00:15

    • En mi respuesta ya le expliqué que la recomendación de Rosa Luxemburgo se aplica a una situación concreta: una sociedad en la que domina el modo de producción capitalista; en la que el Estado es capitalista; en la que por lo tanto la contradicción fundamental es la del capital-trabajo; una situación que, por supuesto, es interpretada por los socialistas de esta manera. ¿Qué tiene que ver esto con el análisis de los socialistas (y en particular los bolcheviques) de la situación de Rusia en 1905? Respuesta: nada que ver. Por eso Lenin aprobaba las resoluciones GENERALES propuestas por la izquierda en la Segunda Internacional de condena al millerandismo, y contemplaba la posibilidad de participación en una eventual dictadura democrática revolucionaria de obreros y campesinos en Rusia (programa que además contemplaba la abolición de la propiedad privada de la tierra, la milicia y la guerra revolucionaria sobre Europa). Por eso también Rosa Luxemburgo nunca pensó que su recomendación general (citada en la nota) se aplicara a un programa como el que defendía Lenin para Rusia en 1905. A nadie en el socialismo se le ocurrió jamás recusar al programa bolchevique de la revolución democrática por “millerandismo”. Hay que tener un poco de sentido en lo que se dice.
      Por otra parte, entender la relación entre lo universal, lo particular y lo singular no es sinónimo de “hablar de los rasgos generales, particulares y singulares” de una situación. No se trata de “rasgos”. No lo puedo explicar aquí, pero le recomiendo consultar el tratamiento de Hegel en la Lógica sobre el asunto.

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      rolandoastarita

      26/11/2013 at 09:00

  8. Es muy interesante este debate, y en especial el aporte de Luxemburgo. Más que nada para discutirlo hoy en día. En donde (algunas) de las fuerzas de izquierda pusieron tanto énfasis en el logro de bancas en el congreso burgués, o algunos (millones) de votos en la elecciones. Estaría para pensar, si esta bien generar expectativas en la población de que se puede “frenar un ajuste” con tal o cual cantidad de votos.
    Mi intención no es polemizar ni faltar el respeto, sino poner en entredicho esa idea instrumentalista del estado (en este caso del parlamento) en el cual, “si la izquierda tendría más representación” los capitalistas pondrían las barbas en remojo.
    Me interesaría conocer su opinión.

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    Santiago Loustaunau

    26/11/2013 at 01:07

    • Comparto Santiago, aún habíendolos votado, diría, poniendo mis barbas en remojo respecto a sus políticas.

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      Eduardo Jorge Rauch

      01/12/2013 at 16:34


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