Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Represión burguesa, Marx y el “Estado libre”

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Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEl apoyo de amplios sectores de la izquierda latinoamericana a la represión que ha desatado el Gobierno chavista reactualiza el debate acerca de la actitud de los socialistas ante el Estado burgués y el aparato represivo. En la izquierda actualmente está muy establecida la idea de que es beneficioso para la clase trabajadora que exista un Estado “fuerte”, capaz de guiar a la economía hacia alguna forma de “socialismo de Estado bonapartista”, para usar la expresión de Lenin. Se piensa que el capitalismo “popular”, o guiado por el Estado, legitima y demanda un aparato represivo poderoso y consolidado. Por eso, y bajo el argumento de “combatir a la derecha”, se aplauden medidas represivas que van desde la restricción de libertades y derechos elementales, hasta las detenciones masivas, la tortura y el asesinato de manifestantes opositores. De ahí también el rol que tienden a jugar, en este tipo de regímenes, las fuerzas armadas y sus estructuras de mando.

Por supuesto, hay matices. Algunos están más curtidos en estas lides, otros andan “tragando sapos” (en Argentina, ley anti-terrorista, Milani, Proyecto X; en Venezuela, el menú no es para estómagos delicados). Para la militancia PC, por ejemplo, que supo aplaudir inmundicias como los campos stalinistas de exterminio, o los aplastamientos soviéticos sobre Berlín, Hungría o Checoslovaquia, lo que hacen hoy Al Assad en Siria, o Maduro en Venezuela, son apenas “detalles”. Otros, más prudentes, rechazan estos extremos. Pero todos están unidos por la convicción de que para avanzar hacia alguna forma de sociedad más justa, es necesario “poner rudamente en vereda” a los díscolos y rebeldes, así estos se cuenten por millones. Y para eso, nada mejor que un Estado poderoso.

A su vez, en la mayoría de la opinión pública está arraigada la idea de que la orientación estatal-represiva constituye la quintaesencia del “socialismo científico” de Marx y Engels. A ello han contribuido tanto la literatura teórica stalinista (pensemos en los tradicionales manuales que editaba la URSS), como el discurso de la derecha neoliberal, empeñado en atribuir a la obra de Marx y Engels la inspiración última del Muro de Berlín, de los campos de concentración de Corea del Norte o de la represión de cualquier régimen al estilo Al Assad o Chávez.

En contra de esta tradición tan instalada, se puede demostrar sin embargo que Marx y Engels fueron extremadamente críticos del estatismo y del Estado. El objetivo de esta entrada es resumir este aspecto del pensamiento de Marx y Engels. Adelantando el argumento, sostengo que Marx y Engels, partían de caracterizar al Estado como una fuerza enemiga de la clase obrera, y consideraban, por lo tanto, que los trabajadores debían tener una actitud hostil hacia el Estado, e independiente de la clase dominante. En este marco, aconsejaron defender las libertades democráticas, incluso en el seno de la democracia burguesa. Lo hicieron porque la conquista de esas libertades mejora las condiciones para la organización independiente de los explotados y oprimidos. Lo cual encaja en la idea rectora de la Primera Internacional de que “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”. Por eso también Marx y Engels se opusieron a los que pensaban que se puede implantar el socialismo desde las cumbres de una minoría de iluminados, y defendieron las principales medidas transformadoras de la Comuna de París.

Fuerza pública para la esclavización social

Marx y Engels parten de considerar al Estado “la organización que se da la sociedad burguesa para sostener las condiciones generales externas del modo de producción capitalista contra los ataques de los trabajadores o de los capitalistas individuales. El Estado moderno, cualquiera sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado capitalista ideal” (Engels, 1968, p. 275). Este rasgo determinante del Estado se correspondía, en la visión de Engels, a toda forma de régimen (monarquía, república democrática), y no se alteraba cuando el Estado asumía el rol de empresario. En última instancia, las estatizaciones burguesas no abolían la explotación; apenas alteraban su forma (carta de Engels a Oppenheim, 24 de marzo de 1891;  una ampliación, aquí).

Marx compartía esta caracterización sobre el Estado. No sólo leyó y corrigió toda la parte económica del Anti-Dühring, sino también caracterizó al Estado como una fuerza pública de sujeción del trabajo. En La Guerra civil en Francia anota que, a medida que se desarrolló y profundizó el antagonismo de clase entre el capital y el trabajo, “el poder del Estado fue adquiriendo cada vez más el carácter de un poder nacional del capital sobre el trabajo, de fuerza pública organizada para la esclavización social, de máquina de despotismo de clase” (p. 60; énfasis agregado). Y describe al Estado moderno capitalista como “parásito, que se nutre a expensas de la sociedad y entorpece su libre desenvolvimiento” (p. 66).

Esta noción del Estado como fuerza para la opresión de clase, cualquiera fuera su forma, alejaba a Marx y Engels de la estrategia de los socialistas “estatistas” (por ejemplo, los seguidores de Lasalle), que buscaban la solución del llamado “problema social” en la acción estatal. La clase obrera debía luchar, en opinión de Marx y Engels, por establecer legalmente conquistas sociales -por ejemplo, la jornada laboral- sin por ello depositar confianza en las panaceas estatistas. En este respecto cobra relevancia la caracterización de Marx de la “república social” (demanda de las corrientes socialistas burguesas) como “la república que asegura la sumisión social” (La Guerra Civil en Francia). En el mismo sentido va su crítica al “apoyo del gobierno prusiano a las sociedades cooperativas”, que extendían el “sistema de la tutela”, corrompían a un sector de los obreros y castraban al movimiento (carta de Marx a Engels, 18 de febrero de 1865). Es en esta orientación que se inscribe la defensa de libertades democráticas en el sistema capitalista, y la crítica a la demanda de un “Estado libre”.

La crítica al “Estado libre”

La consigna del “Estado libre” fue incorporada al programa, votado en Gotha, del partido Socialdemócrata de Alemania, a instancias de los partidarios de Lasalle, quienes aspiraban a un Estado con plenos poderes, capaz de llevar adelante las reformas sociales. Pero esto implicaba elevarlo como aparato despótico y represivo. Como lo explicaba Engels: “El Estado popular libre se ha convertido en Estado libre. Según el sentido gramatical, el Estado libre es un Estado que es libre con relación a sus ciudadanos, por consiguiente, un Estado con un gobierno despótico” (carta a Bebel, 18 de mayo de 1875). A su vez, en la Crítica del Programa de Gotha, Marx escribía: “La misión del obrero… no es, en modo alguno, hacer libre al Estado. En el Imperio alemán, el ‘Estado’ es casi tan ‘libre’ como en Rusia. La libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella, y las formas del Estado siguen siendo hoy más o menos libres en la medida en que limitan ‘la libertad del Estado’” (Marx, 1975, p. 24)

Pero esto significa que es tarea de los trabajadores procurar la reducción del poder represivo del Estado y la ampliación de las libertades. La idea directriz es que “el Estado no se necesita en interés de la libertad, sino para someter”, como afirmó Lenin, años más tarde en El Estado y la revolución. Por supuesto, la reivindicación de libertades dentro del sistema capitalista se acompaña de la crítica al concepto de libertad de los economistas liberales clásicos, que consideraban a la sociedad como un mero agregado de átomos actuando “libremente” en procura de satisfacer sus propios intereses egoístas. La crítica de Marx al fetichismo de la mercancía y el capital, y al trabajo alienado, implica una crítica a una sociedad que niega el libre desarrollo de la mayoría de los individuos, y en la que las fuerzas productivas –y en primer lugar, las fuerzas del trabajo- están dominadas por la lógica de la ganancia. Pero esta crítica no debe confundirse con la política de hacer fuerte al Estado, esto es, a la fuerza pública organizada para la esclavización social.

Enfatizamos que en la visión de Marx, la lucha por las libertades no se limita a defender un sistema democrático burgués frente a un régimen monárquico, o bonapartista. Esto es elemental, pero se trata también de la ampliación de las libertades al interior de la democracia capitalista. Como observa Cesare Luporini, comentando el pasaje de la Crítica del programa de Gotha citado, aquí no se trata de la preferencia por la “república democrática” como terreno político en el cual se dan las mejores condiciones para el despliegue de la lucha del proletariado, sino “de una escala de valores que opera en lo inmediato, con relación al concepto de libertad” (p. 97). Por eso Marx no relega toda la libertad a una futura sociedad comunista (el reino de la libertad), ya que para él existe una zona que es política, en la cual “la libertad es el metro de medida de diversas formas de Estado existentes en el terreno burgués” (p. 98). Desde este punto de vista, “mientras más limitados estén (legalmente) los poderes (del Estado), más libre es la sociedad” (idem).

Liberación del trabajo y la Comuna

La lucha por la ampliación de libertades, y la consiguiente restricción del poder del Estado, se articula, en la obra de Marx y Engels, con el objetivo de ayudar a la liberación del trabajo, y el desarrollo de las potencialidades de los individuos. En la Ideología Alemana afirman que en la sociedad futura “el objetivo es la liberación de cada individuo”; esto es, una sociedad en la que cada uno participa “en tanto individuo”, a diferencia de una sociedad en la que los individuos “participan en tanto miembros de una clase”. En los Manuscritos de 1844 Marx había escrito, también en el mismo sentido, que “debe evitarse, sobre todo, el volver a plasmar la ‘sociedad’ como abstracción frente al individuo”. Estamos muy lejos de los regímenes burocráticos estatistas, o del capitalismo estatista burocrático.

El ideal de libertades plenas para los productores también se ve expresado en lo que Marx y Engels reivindicaron de la Comuna de París. En La lucha de clases en Francia se destaca que la Comuna estaba formada por consejeros municipales elegidos por sufragio universal, y que reunía las funciones legislativa y ejecutiva. Entre las medidas que subraya Marx están la supresión del ejército permanente y la policía, y su sustitución por el pueblo en armas; el establecimiento de la enseñanza gratuita, emancipada de la Iglesia y del Estado; la elección por sufragio universal de todos los cargos administrativos, judiciales y de enseñanza, y la retribución de todos los funcionarios al nivel del salario de los trabajadores; el haber tomado medidas de precaución contra sus propios diputados, declarándolos revocables en cualquier momento; y el haber intentado generalizar el sistema de comunas a todas las localidades y regiones de Francia. Recordemos que con respecto a la revocabilidad de los funcionarios, en la Crítica del programa de Gotha Marx anota que “la primera condición de toda libertad” es que “los funcionarios sean responsables en cuanto a sus actos de servicio respecto a todo ciudadano”; y con respecto a la educación, se pronuncia por “sustraer la escuela de toda influencia por parte del gobierno y la Iglesia”.

En cuanto a las medidas económicas, Marx elogia que la Comuna se orientara a la formación de sociedades cooperativas, que de forma coordinada regularían la producción según un plan. Aquí no se trata de un poder impuesto desde fuera o por arriba de los propios productores. No hay “directores burócratas” , porque es la población trabajadora la que se organiza y toma la economía en sus manos, a partir de lo existente, para emancipar al trabajo de la esclavitud asalariada.

Por otra parte, tampoco está presente aquí un partido que se arroga la representación de la clase obrera. Todas las corrientes políticas tienen derecho a expresarse y ser elegidas en la Comuna, a condición de que respeten su existencia. En esta línea Engels, en la “Introducción” citada, contrapone lo que hizo la Comuna con la tradición blanquista. Los blanquistas “partían de la idea de que un grupo relativamente pequeño de hombres decididos y bien organizados estaría en condiciones, no sólo de adueñarse en un momento del timón del Estado, sino que, desplegando una acción enérgica e incansable, sería capaz de sostenerse hasta lograr arrastrar a la revolución a las masas del pueblo y congregarlas en torno a un puñado de caudillos. Esto llevaba consigo, sobre todo, la más rígida y dictatorial centralización de todos los poderes en manos del nuevo Gobierno revolucionario” (p. 17). Pero no es lo que hicieron los comuneros, aunque en su mayoría eran seguidores de Blanqui. La Comuna pareció comprender que no se llega al socialismo sin la acción consciente y voluntaria del propio pueblo trabajador, organizado en gobierno. Es la verdad contenida en la famosa frase de Talleyrand, de que “las bayonetas sirven para cualquier cosa, menos para sentarse sobre ellas”.

Conciencia y autonomía de clase

Una de las ideas principales que se desprende de lo desarrollado hasta aquí es que todo lo que signifique fortalecer al aparato represivo, y restringir las libertades democráticas, termina siendo perjudicial para la emancipación del trabajo, y esto por dos razones. La primera es porque la acción y organización consciente de los asalariados sólo podrá desplegarse en la medida en que las políticas no sean impuestas “desde arriba”, a través de burócratas y funcionarios. Es una tontería pensar que fortalece la conciencia socialista el impedir información porque “es propaganda desestabilizadora de la derecha”, o que se potencia la organización anulando la expresión de corrientes políticas “que no nos gustan”. Alguna vez Trotsky lo explicó claramente, en crítica a dirigentes sindicales mexicanos que pedían la censura o el cierra de periódicos de la derecha. Decía el viejo revolucionario: “Sólo aquellos que son ciegos o de inteligencia simple pueden pensar que los obreros y campesinos pueden ser liberados de las ideas reaccionarios mediante la prohibición de la prensa reaccionaria. De hecho, sólo la mayor libertad de expresión puede crear las condiciones favorables para el avance del movimiento revolucionario en la clase obrera”. Los socialistas estatistas, en cambio, sólo conciben la lucha ideológica de la misma manera en que quieren arreglar todo: como burócratas, esto es, con resoluciones y ucases.

La segunda razón para oponerse al fortalecimiento del aparato represivo es que “cualquier restricción a la democracia en la sociedad burguesa es dirigida eventualmente contra el proletariado. (…). Hoy el gobierno puede parecer bien dispuesto para con las organizaciones obreras. Mañana puede caer, e inevitablemente caerá, en las manos de los elementos más reaccionarios de la burguesía. (…) La manera más eficiente de combatir la prensa burguesa es que la prensa de los obreros se desarrolle”. En otros términos, pedirle al Estado burgués (al que se hace aparecer como “neutro”) que fortalezca la posición de los explotados reprimiendo algunas manifestaciones ideológicas de la derecha, es sencillamente suicida para los explotados. Es otra variante de la idea de hacer al Estado cada vez más “libre” con respecto a la sociedad. No hay manera de compatibilizar esta intención con la advertencia de Marx de que no es el Estado el que debe colocarse por encima del pueblo, sino el pueblo el que tiene que dar al Estado “una educación muy severa” (Crítica del programa de Gotha).

El combate por las libertades, a su vez, apunta a fortalecer el accionar autónomo de los trabajadores. En palabras de Engels: “El partido de los trabajadores nunca debe atarse a ningún partido burgués, debe ser independiente y tener su propio objetivo y política. Las libertades políticas, el derecho de asociación y la libertad de prensa, ésas son nuestras armas” (Engels, 1871; énfasis agregado). Esas demandas comprendían, en esencia, las de la democracia radical burguesa revolucionaria (como puede verse en el programa de 1880 del Partido Obrero de Francia, en cuya redacción colaboró Marx). Al generarse mejores condiciones para la politización y organización, se debilitan las posibilidades de manipulación, tutelaje o división de las fuerzas del trabajo por las corrientes burguesas o burocráticas. Puede pensarse, por caso, en el efecto que tendría conseguir en un país como Argentina la libertad en el seno de los sindicatos.

Conclusión, dos enfoques opuestos

Las diferencias entre el planteo de la izquierda estatista (o nacional estatista) y el que asociamos al enfoque de Marx (también de Engels) no son puntuales, ni se refieren a aspectos particulares. La posición teórica y crítica de Marx con respecto al sistema capitalista y el Estado capitalista, su crítica de la alienación, su ideal de liberación de los seres humanos, no encajan en los “socialismos” burocráticos y represivos que tanta admiración despiertan en amplias franjas de la izquierda.

Textos citados:

Engels, F. (1871): “Apropos of Working-Class Political Action”, Reporter’s record of the speech made at the London Conference of the International Working Men’s Association, September 21, en https://www.marxists.org/archive/marx/works/1871/09/21.htm.
Engels, F. (1968): Anti-Dühring, México, Grijalbo.
Luporini, C. (1980): “Lo político y lo estatal: ¿una o dos críticas?” en Balibar, Luporini y Tosel, Marx y su crítica de la política, México, Nuestro Tiempo.
Marx, K., y F. Engels, (1973): Correspondencia, Buenos Aires, Cartado.
Marx, K. (1975): La crítica del programa de Gotha, Marx y Engels, Obras Escogidas, t. 2, Akal, Madrid, pp. 5-30.
Marx, K. (1977): La guerra civil en Francia, Moscú, Progreso.
Trotsky, L. (1938): “Freedom of the Press and the Working Class” en http://www.marxists.org/archive/trotsky/1938/08/press.htm.

 

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Represión burguesa, Marx y el “Estado libre”

105 comentarios

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  1. “El ideal de libertades plenas para los productores también se ve expresado en lo que Marx y Engels reivindicaron de la Comuna de París. En La lucha de clases en Francia se destaca que la Comuna estaba formada por consejeros municipales elegidos por sufragio universal, y que reunía las funciones legislativa y ejecutiva. Entre las medidas que subraya Marx están la supresión del ejército permanente y la policía, y su sustitución por el pueblo en armas; el establecimiento de la enseñanza gratuita, emancipada de la Iglesia y del Estado; la elección por sufragio universal de todos los cargos administrativos, judiciales y de enseñanza, y la retribución de todos los funcionarios al nivel del salario de los trabajadores; el haber tomado medidas de precaución contra sus propios diputados, declarándolos revocables en cualquier momento; y el haber intentado generalizar el sistema de comunas a todas las localidades y regiones de Francia.” El texto en cuestión es La Guerra Civil en Francia.

    Muy claro el artículo…saludos!

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    Federico Piraino

    23/02/2014 at 20:58

  2. Me gusto mucho el escrito o analisis, He leido muy poco a Marx, quizas por eso este confundida, pero si no ve el estado como canalizador de los cambios sociales o como responsable de una salud, educacion y vivienda como un derecho de los trabajadores, que pasa? Presentas a un Marx y Engels como unos anarquistas? Me gusto leerlo, esta claro.

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    Marta Leal

    23/02/2014 at 22:16

  3. Profesor Astarita, si bien el texto hace referencia al carácter represivo del Estado burgués, el problema de las libertades individuales se relaciona directamente con un concepto central de la teoría marxista del Estado: la dictadura del proletariado. Las mismas libertades que habria que defender ahora para la derecha, ¿por qué se le van a negar incluso a las corrientes burguesas reformistas (p.ej. socialdemocracia), una vez que la clase obrera tenga el poder? Aclaro que el comentario lo hago para conocer su opinión y fomentar el debate.

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    pablo

    23/02/2014 at 22:53

    • “Las mismas libertades que habria que defender ahora para la derecha, ¿por qué se le van a negar incluso a las corrientes burguesas reformistas (p.ej. socialdemocracia), una vez que la clase obrera tenga el poder?”
      No puedo prever lo que sucederá. De todas maneras, el programa socialista que defiendo es el de la Comuna; el que expresa, en lo esencial, Lenin en El Estado y la Revolución, programa que defendieron los marinos y obreros del Kronsdat. Este programa plantea la libertad de elección (y por lo tanto de acción y propaganda) de todas las corrientes políticas que acepten participar en un gobierno de Consejos, o Comunas.

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      rolandoastarita

      23/02/2014 at 23:31

    • Todo muy lindo con lo de lenin en “El Estado y la Revolución” pero…. no fue el gobierno de Lenin el que mandó a anquilar a los marineros de Kronstadt? Rolando está como los peronistas de izquierda que reivindican al Perón amigo de la AAA, pero en vez de Perón, lo pone a su ídolo Lenin.

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      Carlos

      26/02/2014 at 16:54

    • Sí, fue el gobierno bolchevique el que reprimió a Kronstadt. Defiendo ideas, no personas. Estoy de acuerdo con cosas que escribió o hizo Lenin, y en desacuerdo con otras que escribió o hizo Lenin. ¿Le cuesta entenderlo? Comprendo, a alguna gente hay cosas que le son extremadamente difíciles.

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      rolandoastarita

      26/02/2014 at 17:06

  4. Muy acertado su comentario, concuerdo totalmente. Pero también habría que someter a crítica la “tradición” o quizás vicio lenino-staliniano de apoyar cualquier cosa en razón de su mera “militancia”, olvidando que se es lo que se hace, y no lo que se dice, y en este caso los “marxistas” (o mejor dicho leninistas) se han dejado llevar más por las apariencias que por las realidades, o quizás por una “política de apoyo crítico” que finalmente se ha convertido en “apoyo irrestricto”. Hal Draper en su “Las dos almas del socialismo” bien decía que un sector estaba dispuesto a apoyar cualquier cosa aunque eso fuese directamente contra lo que sostenían, quizás en una “realpolitik” basada en una pésima comprensión del “internacionalismo”. Creo que en parte lo que hay es una deformación de los objetivos de Marx y Engels, cosa que a principios del siglo XX estaban muy bien definidos, pero con el tiempo, y con una hermeútica desde el estatismo predominante en la época y con la entrada de Lassalle como “socialista científico” por presiones alemanas (el SPD siempre fue más lassalleano que marxista), y luego con el estatismo bolchevique se perdió totalmente de vista la autoemancipación de los trabajadores, el antiestatismo (y la disolución del Estado), y la autogestión democrática de la sociedad bajo predominio de los trabajadores (la dictadura del proletariado que nada tiene que ver con una dictadura comisaria de partido o de individuo).

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    Álvar

    23/02/2014 at 23:09

  5. El problema que siempre hemos tenido de algún modo es que la planificación económica y el poder obrero se ha expresado en la centralización estatal, además de que inevitablemente cualquier cambio social (cualquier reforma más o menos decidida, diría en algunos casos) causa inevitables reacciones violentas, intervenciones armadas,etc, que no son simples “opositores”. Usted, profesor, olvida aclarar lo que ha sido la represión contra las revoluciones socialistas, contra el movimiento obrero; plantea, a su modo, que la represión de los “socialismos estatistas” provino de algún designio “naturalmente” maligno de los dirigentes socialistas.

    Usted no menciona nunca la violencia y el odio hacia el proyecto socialista, ¿no le hace ruido nunca que su proyecto sería enfrentado con bombas y ametralladoras?

    En el mismo nivel, ¿no ha habido un golpe contra el chavismo en 2002? ¿No hay una derecha que desea la intervención extranjera y una movida similar a la Ucraniana? Comparar al régimen sirio con el chavismo realmente muestra un desvarío político tremendo.

    Esperamos que su corriente política, profesor, y se lo digo con el mayor de los respetos, vaya hacia la abolición de la propiedad privada y la planificación económica, sin represión, sin cárceles para los terroristas y lúmpenes que defienden el orden burgués asesinando socialistas. Tal vez todo se resuma a invitarle un buen café a los miembros de la futura triple A, Rolando.

    Todo se soluciona proponiendo un “socialismo higiénico”, con citas de Marx y Engels.

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    HERNAN

    24/02/2014 at 00:31

    • Su argumento es el previsible, lo repitieron toda la vida. ¿Acaso por elogiar la democracia establecida por la Comuna, Marx o Engels dejaron de denunciar la represión y la masacre de los comuneros? Por supuesto que no, pero esto a ustedes los tiene sin cuidado. En 1968, cuando estaba en la Juventud Comunista, la URSS aplastó a Checoslovaquia. ¿Cuál era el argumento? Pues el mismo de toda la vida: “la CIA, el imperialismo, etc., quieren acabar con el socialismo; el socialismo se tiene que defender; no hay socialismo “higiénico”; los estudiantes son manipulados por la reacción”. Lo mismo podemos decir de la justificación de los campos de concentración, del Muro de Berlín, de lo que hace hoy el régimen de Corea del Norte. Además, está decretado de antemano: todo aquél que critique estas inmundicias que se hacen en nombre del marxismo, está pasando por alto al fascismo, a la Triple A, al imperialismo, etc. etc. Por eso digo que no se les cae una idea. Jamás se preguntan cosas tan elementales como por qué, después de 15 años de “socialismo siglo XXI”, en Venezuela miles y miles de estudiantes se lanzan a las calles y arriesgan sus vidas, cuestionando al gobierno. No se lo preguntan porque ni siquiera se lo pueden preguntar. No se lo podían preguntar en 1968 en relación a Checoslovaquia, y no se lo pudieron preguntar en ninguno de los muchísimos casos en que estos experimentos bonapartistas burocráticos terminaron derruidos.
      Le aclaro, al pasar, que el chavismo y el castrismo apoyaron al régimen sirio, y su represión sangrienta a los manifestantes que pedían libertades.
      Le aclaro también que a la Triple A, cuya persecución sufrí bajo el gobierno de Isabel, la trajo el general Perón; al que la izquierda “nacional y popular” y los stalinistas llamaron a votar, con el argumento de “combatir a la derecha y al imperialismo”. Más o menos la misma línea argumental que se mantiene hasta hoy. Y en 1976, los que me tuvieron secuestrado y me torturaron, eran los continuadores naturales de la Triple A.
      Casi cuatro décadas más tarde tengo que leer su canallada: “usted, profesor, está dispuesto a invitar a tomar un café a los miembros de la futura Triple A”.
      Sus métodos polémicos me dan náuseas, pero debo comprender que se trata de un estilo que es todo un contenido. Pero por supuesto, a ustedes estos detalles los tienen sin cuidado. No tengo ninguna esperanza de convencerlos de algo. Simplemente constato que, efectivamente, estamos en veredas opuestas.

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      rolandoastarita

      24/02/2014 at 09:08

  6. Muy buena nota. Con toda razón Marx diría respecto del estado y su relación con los explotados que ‘El instrumento político de su esclavitud no puede ser el de su emancipación’. Me parece correcta la no identidad de la lucha por las libertades políticas y su envoltorio democráticocapitalista. La lucha por la república democrática fue válida frente a estados feudales absolutistas. No lo es hoy frente a dictaduras militares o regímenes bonapartistas.

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    AP

    24/02/2014 at 01:37

  7. Nustra lucha bajo cualquier régimen opresor de la clase trabajdora es por libertades políticas irrestrictas como medio para preparar la revolución proletaria ya sea desde la propaganda pura o desde la propaganda y la acción si las condiciones lo permiten. No somos demócratas sino socialistas y defendemos la libertad política no desde la perspectiva de una república democrática mejorada sino de un estado comunal socialista.

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    AP

    24/02/2014 at 01:51

  8. En Venezuela la clase obrera debe enfrentar los ataques del régimen sin perder independencia política, vale decir, sin sumarse al frente democrático que tratará de usar a las masas como carne de cañón de la burguesía tradicional para, inmediatamente después, volverse contra los propios trabajadores. Dada la casi total cóptación de la izquierda y la debilidad del PSL es prácticamente imposible desviar la dinámica actual de una lucha interburguesa a la revolución proletaria.

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    AP

    24/02/2014 at 02:04

    • Interesante comentario, sin embargo, en Venezuela los asalariados parecen no tener independencia política lo que se advierte por el hecho que la oposición que esta al frente de las protestas no reivindican precisamente una alternativa obrera, además llama la atención el hecho que al parecer las protestas están protagonizadas por estudiantes, por lo menos es lo que se advierte de los medios, no hacen mención a participación de sindicatos o similares, y como van las cosas es evidente que no habrá revolución alguna en Venezuela, por cierto llama la atención no encontrar a aquellos amigos que ante cualquier movilización social de cierta magnitud decían que está cerca la revolución.

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  9. Puestos a elegir rente al desenlace práctico de los sucesos en curso, sea este una deposición del gobierno o una transición pactada con el ala moderada del chavismo, o la permanencia de un régimen que ha llevado la economía al desastre y solo podrá sostenerse con creciente represión hasta el fin inevitable, puede parecer tentador preferir la primer opción. Pero de resultas no habrá cambios esenciales. Es solo una cuestión de potencial mal menor.

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    AP

    24/02/2014 at 02:17

  10. Rolando, siempre después de leer estas notas y las discusiones posteriores, me queda la experiencia del gobierno de la unidad popular en Chile en un lugar difícil de encasillar. Sin dudas que se trataba de un capitalismo de estado. El golpe se produce en un contexto de crisis económica, con desabastecimiento y movilizaciones opositoras de mucha gente que veían peligrar su libertad. No quiero hacer un paralelismo con lo que pasa hoy en Venezuela, porque lo de Chile duró apenas unos años, pero me pregunto que le hubiera correspondido hacer a la clase trabajadora en aquel entonces?

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    Hugo

    24/02/2014 at 11:11

    • Esta cuestión táctica se plantea siempre que hay gobiernos de tipo “Frente popular”, que prometen alguna forma de socialismo (república social, socialismo de Estado, o como se lo llame), mediante transformaciones instrumentadas desde el Estado burgués, sin por otra parte cuestionar la propiedad burguesa (sólo se lo hace parcialmente), y manteniendo un cierto control burocrático de los trabajadores.
      la experiencia histórica muestra que estos experimentos terminan fracasando, enfrentan el descontento de amplios sectores de la población, otros caen en la apatía y el desánimo; y los sectores de la derecha terminan imponiéndose.
      Los marxistas enfrentaron estas circunstancias repetidas veces. Por caso, el gobierno surgido de la revolución de febrero de 1848 fue de ese tipo (Louis Blanc tenía el apoyo de la mayoría de los obreros). También el gobierno provisional ruso de febrero de 1917. O los frentes populares clásicos de Francia y España en los 1930.
      La táctica aconsejada por los marxistas a los trabajadores (estoy pensando en los escritos de Marx sobre Francia de 1848; de Lenin en 1917; o las críticas de Trotsky a los FP) fue siempre tener una política independiente de esos gobiernos. No confiar en los programas de “república social”; defender las conquistas propias (esto implica oponerse a los pedidos de “sacrificio en aras de sostener el gobierno popular”, tan característicos); y, por supuesto, oponerse a todo intento de cambio de régimen (esto es, de dictaduras o fascismos) de la derecha. Por caso, manteniendo la independencia de clase, los bolcheviques enfrentaron un golpe de Estado de la derecha, en 1917. De la misma manera, Trotsky llamó a enfrentar al franquismo en España, sin por ello dar apoyo a la política del FP. Algo similar se debería haber aplicado en Chile, ajustado, por supuesto, a las circunstancias.

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      rolandoastarita

      24/02/2014 at 11:29

  11. Me gustaría realizar alguna apreciación crítica a su análisis:

    1-Si bien es cierto que desde hace bastante tiempo (desde la Revolución Rusa e incluso antes) buena parte de la izquierda (los marxistas entre ellos) adolecen de estatismo identificando la estatalización con un supuesto avance hacia el socialismo con la falsa ecuación nacionalización=socialización así como la existencia de regímenes y gobiernos fuertemente estatalistas a la par de foribundamente antimarxistas. Por otra parte tampoco podemos obviar que no toda propuesta por el hecho de ser “popular” ha de conllevar necesariamente un carácter socialista/marxista (muchos movimientos revolucionarios han sido profundamente derechistas) o responder a la lógica de una confrontación de clases entre “rebeldes”-proletarios vs estado-burguesía como creo que se interpreta la situación actual de Venezuela (condicionada cierto es por la imposibilidad de resolver problemas graves como la inflación o la alta delincuencia pero esos problemas ya se encontraban presentes desde hace décadas en Venezuela como sucedió desde los gobierno de Carlos Andrés Pérez o Rafael Caldera).

    De hecho aquí en Europa nos encontramos como los medios (entre ellos muchos medios de izquierdas) saludan a las revueltas en Ucrania bajo un signo “liberador y progresista” frente a la opresión gubernamental cuando dichos rebeldes han comenzado una persecución étnica y política dentro de los territorios bajo su control (el Partido Comunista ha sido prohibido y sus sedes asaltadas así como ataques contra los judíos los cuales están comenzando a abandonar tales territorios).

    2-Un matiz importante a puntualizar, en todas las lecturas de Marx que he tenido la oportunidad de realizar no he encontrado el término democracia burguesa (lo más parecido que he podido encontrar es “reine Demokratie” o Democracia pura) lo cual creo que es bastante sintomático. A contrario sensu de la opinión que muchos compañeros han venido sosteniendo no concuerdo con esa visión funcionalista entre (cito a AP) “capitalismo y república democrática” frente a una supuesta “socialismo/comunismo y democracia popular/directa”. Para el sistema capitalista las formas de organización republicana y muchos de rasgos o mecanismos democráticos (tal y como fue entendido prácticamente hasta el siglo XIX y cuya definición clásica consideraba Marx y no es otra que la del “gobierno de los pobres libres”) no son funcionales sino que en muchos casos se articulan como mecanismos que impiden la explotación economica (así como salvaguarda de la opresión social y política en que puede llegar a derivar) propia de la cultura económica capitalista. La democracia y muchos derechos propios de esta fuerte tradición republicana no son algo genuino y exclusivamente propio del orden burgués y capitalista sino que por el contrario el socialismo (de forma concre Marx como alguien formado en el conocimiento del Mundo Clásico y heredero de la Ilustración) enraiza profundamente con esta tradición (mayormente de vertiente jacobina).

    3-Una última cuestión en particular a un comentario de Rolando, el Frente Popular alentado por la URSS y los Partidos Comunistas en los años 30 en Europa no buscaba (al menos a corto plazo y manera prioritaria) establecer ningún socialismo sino un freno a la ofensiva del fascismo. En España hubo formaciones que siguieron la línea trotskista de no secundar tal frente y el resultado fue nefasto y contraproducente para los intereses de la República frente a los franquistas.

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    JHaydn

    24/02/2014 at 13:31

    • Sobre la cuestión de la democracia, parece natural que una sociedad de productores “libres” e “iguales” siente las bases para una organización democrática de la sociedad. No creo que haya una contradicción fundamental entre capitalismo y democracia; si bien puede que limite la ganancia patronal garantiza la conformidad de los trabajadores y se convierte en sostén del sistema de explotación. La tradición republicana en mi opinión exagera el potencial liberador de la democracia y otras conquistas (como el derecho laboral). En Marx veo una ruptura con esta tradición, en la medida en que concibe al socialismo como programa para la autoemancipación del proletariado. El republicanismo, y su propuesta estrella de la renta básica, está más en la linea lassalleana y estatista de “revolución desde arriba”.

      Por otro lado, ya que estamos, fue la política del frente popular la que resultó nefasta para los trabajadores. Y hoy en día tenemos que soportar como sus herederos (IU, Podemos, etc) ignoran con todo el cinismo la represión brutal del chavismo e incluso la de Ucrania. Si no nos gusta quien lidera las protestas la tarea es levantar una política independiente que se oponga a todas las fracciones burguesas, sean gobierno u oposición.

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      max

      24/02/2014 at 16:44

    • Al compañero maxi, a lo que me refiero es que no puede haber una relación funcional entre el modo de producción capitalista y la democracia (en el sentido clásico,es preciso tener en cuenta que Marx empleaba el término tal y como lo entendían los autores clásicos) entre otras razones porque la democracia preconiza el gobierno de “los pobres libres”, de aquellos que no tienen más que su propio pellejo (o poco más) como medio para garantizar su subsistencia (si bien en históricamente se ha solido incluir dentro de esta categoría también a los pequeños técnicos,artesanos o comerciantes) lo que tal y como acertadamente señalaba Marx recogiendo una visión más propia de Aristóteles o Cicerón que de muchos pensadores recientes (incluso de izquierdas y autodenominados marxistas) necesitan “pedir permiso a otro para poder vivir”. La democracia y los medios por los que esta se articula no son funcionales, sino un impedimento con el que la cultura económica capitalista ha tenido que aprender a convivir (repito no debe confundirse el concepto clásico de democracia y sus mecanismos con la denominación actual que sí es de la que sacan provecho de manera muy propagandística). El derecho de sufragio por ejemplo, un elemento importante dentro de la tradición republicana no fue otorgado por la benevolencia de la burguesía liberal, ni como una evolución mecánica y funcional del sistema capitalista sino conseguido por la importante lucha del movimiento obrero socialista (sindicatos, partidos políticos, organizaciones intelectuales…) en Europa. Lo mismo sucede con los sindicatos o el Derecho Laboral.

      Entiendo que por el contrario Marx no es ajeno a toda esa tradición previa sino que por el contrario fue heredero y firme defensor de la misma y que la lucha por la liberación de la clase trabajadora (o demos habrían dicho los clásicos) pasa por la liberación política y económica lo cual implica conquistas de derechos políticos y socio-económicos (vinculados fuertemente con la democracia y el republicanismo).

      Sobre la propuesta de la Renta Básica solo tengo me señalar que se trata de una propuesta concreta (y relativamente reciente) que no ha sido predominante en el republicanismo histórico (en mi caso no soy especialmente partidario, pues conlleva más problemas que soluciones).

      Saludos.

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      JHaydn

      25/02/2014 at 17:11

    • Le agradezco la aclaración terminológica, veo que con ella la democracia “plena” vendría a ser el equivalente de dictadura del proletariado, lo que efectivamente es incompatible con el capitalismo. Por otro lado, creo no debería subestimarse la capacidad del capitalismo para incorporar demandas democratizantes, en lo que reside parte de su legitimidad política e histórica (puede que peque aquí de un excesivo determinismo à la Cohen). Lo que quiero decir es que sin la toma del poder las conquistas parciales son insuficientes. De ahí la referencia a la renta básica, que se articula generalmente como una demanda al Estado burgués. Esta demanda implica, a mi juicio, una concepción jacobina en la que el Estado es neutral y el reformismo viable, entre otras cosas.

      Saludos

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      max

      26/02/2014 at 17:49

  12. Muy interesante el artículo, -le agradezco mucho el aporte- y es una cuestión estratégica para cualquiera que quiera pensar los problemas de los cambios revolucionarios y la emancipación social . Acerca de la represión de la contrarrevolución que alguno mencionó antes veo que muchos partidos socialistas actuales idealizan la guerra civil, construyen un relato mítico y se regodean de la heroidicidad de los combatientes revolucionarios del pasado, etc. Me asombra el embellecimiento que algunos -y muchos se dicen “trotskistas”- hacen del “socialismo castrense” de la época de la guerra civil rusa (comunismo de guerra, verticalismo total y creciente, represión violenta de los disidentes, etc). Recuerdo que Rosa Luxemburgo le señalaba a Lenin algo así como “no digo que no sea necesario, pero ustedes están haciendo de la necesidad, virtud”, refiriéndose al autoritarismo creciente del estado soviético (perdón por la cita imprecisa, está en “La Rev Rusa”). Muchos compañeros idealizan lo que fueron en todo caso errores o callejones sin salida de las experiencias pasadas (hay mucha gente que cree, por ejemplo, que Krondstadt fue un alzamiento blanco). Me gustaría preguntarle qué relación se puede trazar entre este estatismo verticalista como concepción de la forma del proceso de transformación revolucionaria de la sociedad y las formas verticalistas de organización política o la concepción del “partido” y su rol en la revolución. ¿Qué opina del “centralismo democrático”?, y además, ¿La izquierda actual lo practica o sólo habla de él para adornar un funcionamiento burocrático con bellas ideas?

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    Pablo

    24/02/2014 at 14:01

  13. Rolo

    Muy bueno tu artículo.

    En el primer párrafo afirmas lo siguiente: “Por eso, y bajo el argumento de “combatir a la derecha”, se aplauden medidas represivas que van desde la restricción de libertades y derechos elementales, hasta las detenciones masivas, la tortura y el asesinato de manifestantes opositores. De ahí también el rol que tienden a jugar, en este tipo de regímenes, las fuerzas armadas y sus estructuras de mando.”

    En este sentido, creo que te quedas corto. Desde hace años el régimen chavista ha venido formando y entrenando a grupos paramilitares, estilo Paracos de Colombia, llamados aquí “colectivos armados”, que se desplazan en moto y que reprimen las manifestaciones opositoras a tiro limpio.

    Son grupos que existen en casi todos los estados del país, financiados y armados por el régimen. Son, en su mayoría, elementos desclasados de la sociedad, de origen lumpen. Son mercenarios del régimen.

    Esto lo sabe hasta la saciedad el venezolano de a pie. Todos los hemos visto en innumerables oportunidades. Actúan con total impunidad y en coordinación manifiesta con las fuerzas armadas –Guardia Nacional, Gendarmería en Argentina- y los cuerpos policiales del régimen.

    Esta situación ha sido denunciada por organizaciones serias de derechos humanos de Venezuela y a nivel internacional, en varias oportunidades.

    Para mayor información anexo el link de un artículo titulado “La maquinaria roja de contener protestas”: http://www.el-nacional.com/siete_dias/maquinaria-roja-contener-protestas_0_360564090.html.

    Por otro lado, el grueso de la izquierda venezolana, cooptada por el régimen chavista, no solo es cómplice de esta represión -forman parte de la misma-, sino que muchos de sus miembros se han enriquecido a manos llenas, a costillas de la renta petrolera.

    Y algo también lamentable es que la gran mayoría de la izquierda latinoamericana apoya la represión asesina del régimen chavista. Dan vergüenza ajena y enlodan las banderas genuinas del socialismo.

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    ladudametodica

    24/02/2014 at 15:21

    • Qué la situación en Venezuela no nos haga creerle a la derecha del diario El Nacional, por favor.

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      Nacho

      25/02/2014 at 14:44

    • Hay que acabar con esto de que todo es un invento de los medios. Miles de estudiantes en la calle no son un invento. Obreros en huelga en Sidor no son un invento. Desabastecimiento masivo no es un invento (¿está enterado de que existe un índice de desabastecimiento elaborado por el Bco Central de Venezuela?). Persecución a trabajadores estatales porque no son chavistas, no es un invento. El descontento de amplios sectores de la población con la política económica no son inventos de la derecha. Los propios defensores del chavismo ahora están reconociendo que “hay deterioro en las bases populares” (Ronald Dennis); y que “hay malestar en el pueblo chavista por una situación de desabastecimiento e inflación que empeora día a día” (Carlos Carcione).

      Con precios históricos del petróleo 10 veces superiores a los existentes en 1999; con una renta petrolera como pocas veces ha dispuesto Venezuela, el capitalismo estatal y burocrático ha llevado a este desastre. No ha habido prácticamente el menor desarrollo de las fuerzas productivas. Hoy, el 98% de los ingresos por exportaciones vienen del petróleo. ¿Esto también es invento de El Nacional y la derecha?

      Ni siquiera bajaron significativamente la pobreza. Censo de 2001, hogares pobres: 33%. Censo de 2011: 24,6%. Censo de 2001, hogares en pobreza extrema: 11,4%. Censo de 2011: 7%. Los datos son del INE. ¿Me va a decir ahora que el INE es un invento de la derecha? Desde 2011, con el desabastecimiento, el mercado negro y la inflación, la situación empeoró para amplios sectores de la población. ¿Es invento de la derecha? ¿No se puede parar con estas tonterías, que no engañan a nadie? Me hace acordar a los discursos de los stalinistas sobre la situación en la URSS y el Este de Europa. Todo era invento de la derecha… hasta que se derrumbaron esos “socialismos reales”. Entonces, miraron para otro lado.

      Volviendo a Venezuela, una pregunta elemental: ¿Cómo es posible que después de 15 años de “socialismo siglo XXI” miles de estudiantes salen a las calles a enfrentar el gobierno? ¿Son todos “hijos de la oligarquía fascista”? ¿Ésta es la expresión de las transformaciones sociales en curso? Además, ¿la única respuesta que se les ocurre es reprimir? ¿No estará expresando algo todo esto? ¿No se les ocurre otra idea que decir que se trata todo de “propaganda de la derecha”? ¿O acaso van a decir que también estas preguntas me fueron dictadas “por la derecha”?

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      rolandoastarita

      25/02/2014 at 15:05

    • Respuesta para Nacho

      Se nota por su respuesta -no cree que en Venezuela existan grupos paramilitares- que Usted apoya al régimen chavista.

      Le recuerdo que si usted se reivindica como una persona de izquierda y marxista tiene una contradicción importante en su posición: está apoyando a un estado y régimen burgués, o sea a un estado capitalista.

      De todo lo que he leído de los clásicos marxistas -Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, entre otros- nunca he encontrado una frase que signifique algún apoyo a un régimen capitalista. Este es un viejo principio fundamental de la teoría y la política marxista, liquidado, a mi entender, por la noche negra que significó y significa el stalinismo.

      Lo que está sucediendo actualmente en Venezuela es que un nuevo sector emergente de la burguesía venezolana, la llamada “boliburguesía” -burguesía chavista, de “izquierda”, milmillonaria en dólares, formada en estos últimos 15 años gracias a sus negociados y latrocinios con la renta petrolera- está defendiendo con uñas y dientes sus intereses -hasta con grupos paramilitares-, reprimiendo a sangre y fuego la protesta estudiantil, que en algunos estados del país, como el estado Táchira, se ha transformado en una protesta masiva, popular, en contra de un régimen que aplica medidas antipopulares y antiobreras, como cualquier otro régimen burgués.

      Con la devaluación del bolívar del 79% decretada en el mes de enero, la “boliburguesía” venezolana está aplicando un paquete económico en contra del salario de los trabajadores que no se diferencia en nada con cualquier otro régimen burgués de “derecha”.

      Tengo que confesar que todavía no se ha agotado mi capacidad de asombro al ver como tanta gente inteligente, que se declara de izquierda y marxista, puede, en su sano juicio, defender a un régimen burgués, tal como lo es el régimen chavista.

      En fin, como dice el viejo refrán, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

      Cosas veredes, Sancho.

      Saludos

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      La duda metódica

      25/02/2014 at 20:26

  14. Hola Rolando

    Tu lectura de la situación en el país hermano me recuerdó las cosas que he leído o me han contado amigos mexicanos sobre el Movimiento Zapatista en la selva, en Chiapas.
    Esos carteles que informan al recién llegado que allí se manda obedeciendo, las asambleas donde las voces pueden escucharse al momento de decidir.
    Lo que parece que esta presenté aún en las formulaciones de la lengua, por lo que no es posible decir “escúchame”, ya que que te diga comprende en igual jerarquía de actividad que me escuches.
    Que los que mandan obedezcan hace al suelo de donde nace la política que refugiada por ahora en comunidades pequeñas el planeta necesita…”la verdad habla en voz baja”

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    Rodolfo

    24/02/2014 at 19:17

  15. En general coincido con la crítica que hace el profesor Astarita del stalinismo en sus distintas variantes, ya sea referida a su oportunismo político (apoyar al “mal menor” y perdonarle cualquier cosa), como a su manipulación del concepto de “dictadura del proletariado” para justificar la dominación de la burocracia estatal y partidaria sobre los trabajadores. Pero la necesidad de utilizar el aparato estatal para defender el socialismo por medio de la fuerza, aunque más no sea en un momento histórico determinado, es un aspecto definitorio del marxismo. Marx sostenía que, precisamente, el no se atribuía haber descubierto la lucha de clases, sino haber concluído de la existencia de la lucha de clases la necesidad de la dictadura del proletariado. No creo que el profesor sea, por eso, pro imperialista, pro fascista, etc. pero si me parece que en este aspecto está incurriendo en una cierta ingenuidad.

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    pablo

    25/02/2014 at 00:28

    • No sé por qué habla usted de ingenuidad. Nunca negué que un Estado obrero deberá ejercer la represión contra aquellos que atenten contra su existencia, esto es, no reconozcan el poder de la Comuna (o de los consejos). Como respondí en otro comentario, es el programa de El Estado y la Revolución; y el que defendieron luego los obreros y marinos de Kronstadt. Esto implica acatar “las reglas del juego”; esto es, la libertad y la democracia obrera encierra respetar la voluntad de los trabajadores y el pueblo organizado como gobierno. Para ser más explícito, y éste es un punto central: implica que ningún partido o fuerza política se arrogue el derecho a decidir “en nombre de la clase obrera” o “en nombre de sus intereses históricos”, o como se lo quiera justificar.

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      rolandoastarita

      25/02/2014 at 08:51

  16. Menudo farsante el Astarita. Como se calló como un zorra cuando asesinaron a varios chavistas después de las elecciones presidenciales, como se calla que los estudiantes pijos que atacaron la Fiscalía y el Tribunal Supremo, que apedrean los metrobuses que utiliza la clase obrera y los pobres, que han quemado ambulatorios donde antes no habían visto un médico en la vida, que atacan las sedes del PSUV, que incendian los abastecimientos de Mercal y que en estas marchas el primer asesinado fue un chavista por la oposición.

    Como se calla todos los crímenes que cometen EEUU, Colombia, la nueva Libia y sus aliados. Quítate la careta ya derechuzo y deja de ensuciar el nombre de Marx farsante. Se te ve a la legua que eres un topo, farsante, vete con Vargas LLosa a predicar el liberalismo.

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    Astaritafarsante

    25/02/2014 at 04:10

    • Es un criterio de este blog no publicar comentarios que contengan agravios personales. De todas maneras, publico éste porque me parece muy educativo. Muestra hasta los tuétanos los métodos “socialistas” que critico. ¿Se imaginan a este energúmeno como “Comisario de cultura”? He conocido gente como ésta aplaudiendo el aplastamiento de Checoslovaquia por los tanques rusos, riéndose del asesinato de Trotsky, justificando el patoterismo gangsteril de cualquier burócrata stalino puesto a dirigir. Como siempre, el que los critica es un agente del imperialismo. Son así, segregan esta ideología inmunda con la misma naturalidad con que un gusano genera seda. Es su naturaleza social.

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      rolandoastarita

      25/02/2014 at 08:44

    • Apoyo la posición del profesor Astarita, es ejemplar no sólo el discurso cuando no se tiene argumentos al igual que esconderse en el anonimato, parece ser que es uno de los chavistas motorizados pero en una nueva versión, on-line.

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  17. Leo en la introducción de su artículo lo siguiente:
    “Para la militancia PC, por ejemplo, que supo aplaudir inmundicias como los campos stalinistas de exterminio, o los aplastamientos soviéticos sobre Berlín, Hungría o Checoslovaquia, lo que hacen hoy Al Assad en Siria, o Maduro en Venezuela, son apenas “detalles”.”

    Y luego:
    “A ello han contribuido tanto la literatura teórica stalinista (pensemos en los tradicionales manuales que editaba la URSS), como el discurso de la derecha neoliberal, empeñado en atribuir a la obra de Marx y Engels la inspiración última del Muro de Berlín, de los campos de concentración de Corea del Norte o de la represión de cualquier régimen al estilo Al Assad o Chávez.”

    ¿Cuáles son, desde su perspectiva, las similitudes entre lo que hace hoy Al Assad en Siria y lo que hace Maduro en Venezuela? ¿Considera que existen también diferencias?

    ¿La expresión “cualquier régimen al estilo Al Assad o Chávez” implica que, desde su perspectiva, se trata de equivalentes? ¿Cómo define al término “régimen”? ¿Lo considera aplicable a gobiernos elegidos a través de elecciones en el marco de una democracia representativa multipartidista?

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    claudio delica

    25/02/2014 at 05:03

    • El régimen de Al Assad es una dictadura bonapartista directa; el de Chávez es un régimen democrático burgués con fuertes rasgos bonapartistas. Por régimen entiendo la forma de gobierno. La naturaleza de clase de ambos gobiernos es la misma.

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      rolandoastarita

      25/02/2014 at 08:46

  18. Democracia republicana y capitalismo, no son incompatibles, sino, perfectamente coherentes. La explotación, no solo no resulta abolida, sino, hasta puede ser más intensa. La contradicción se presenta cuando surge la democracia revolucionria u obrera bajo la forma parcial de poder dual o con el establecimiento de un estado proletario. Aunque luchemos por arrancar las mayores libertades políticas bajo el capitalismo nustra misión es abolír el estado democrático burgués.

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    AP

    25/02/2014 at 10:53

  19. rolando soy nuevo en esta ruta electronica
    creo que el stalinismo y los populismos de izquierda parecen haber condenado a mas de una generacion de gente que no quiere al capitalismo a trabajar para su perpetuacion inconcientemente en muchos casos. Creo que la tarea de difundir las ideas basicas, ya no las mas intrincadas , del marxismo, es urgentisimo
    bueno la vamos siguiendo
    otra cuestion que no se si la habran tratado es el viejo tema de la maduracion de las fuerzas productivas , de la relacion entre paises ricos y pobres en torno a las posibilidades revolucionarias pero me interesa mucho este tema
    gracias
    alberto urthiague

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    alberto urthiague

    25/02/2014 at 12:33

  20. Rolando,
    Muy bueno el artículo. Coincido en lo esencial con todo tanto en el análisis de las posturas de Marx y Engels como en el análisis político/teórico que se desprende.
    Igualmente me gustaría acotar dos cuestiones. En primer lugar se ha centrado en los análisis de Marx de la comuna. No es acaso ese ejemplo más bien un argumento para estar “en contra” de la organización de la comuna tal como fue la crítica de Lenin?. Desde esta perspectiva los análisis de Lenin me parecen más bien contrarios o diferentes a los de Marx y Engels. Si bien es cierto que la teoría de la vanguardia “se hizo cargo” de la experiencias y retos que planteó la Comuna. Gramsci sería otro teórico que se lo puede poner en esa secuencia de preocupaciones.
    Por otro lado ha planteado la experiencia de Kronstadt. ¿Nose ve ahí la distancia entre el leninismo y una práctica más símil a la de la comuna?. No lo digo solo en el plano del desenvolvimiento histórico sino también en el teórico. Siempre la experiencia de kronstadt ha sido, a mi parecer, muy mal asimilada por la izquierda especialmente la trotskista.
    Creo que debe desandarse el camino y ver que que el leninismo no fue la respuesta a problemas de organización que habían quedado pendientes desde los días de la comuna. Dicho de otro modo apoyar la represión de kronstadt no abre la puerta para apoyar a maduro Pol-por o lo que sea??.
    Creo que a la izquierda, todo nosotros, tenemos más preguntas que fórmulas presidente establecidas. Es por ello que celebro este artículo.

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    Unomas

    25/02/2014 at 13:05

    • En lo político, el programa del Kronstadt seguía lo planteado en el Estado y la revolución. En particular, elección libre de los soviets. Los bolcheviques se negaron a conceder la elección libre porque temían perder. Aclaro que el pedido no fue sólo del Kronstadt; en las semanas previas hubo fuertes protestas obreras en Leningrado y Moscú, pidiendo elección libre en los soviets. Sea la estructura de tipo soviética o de comuna, lo que me parece vital es que haya democracia y libertades (de propaganda, de proponer candidatos, etc.) para todas las corrientes que actúen en estas instituciones. Es esencial en la organización de los trabajadores como clase dominante. De lo contrario, un partido reemplaza al Estado y a la clase trabajadora.

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      rolandoastarita

      25/02/2014 at 15:11

    • Los rebeldes de Kronstadt no pretendían simplemente soviets libremente elegidos, sino soviets sin bolcheviques. Estos últimos, por su parte, no sólo temían perder una eleccón libre sino que temían una invasión militar desde la península escandinava (enteramente factible). Por otra parte, aún si fuera cierto que los bolcheviques temían perder una elección libre, habría que especificar ¿perder contra quién?. La dictadura del proletariado supone la eliminación de los derechos políticos de la burguesía, de sus defensores y de los partidos que la apoyan o defienden sus derechos (intereses), en cambio los rebeldes de Kronstadt planteaban -como señalé- la anulación de los derechos políticos de… los bolcheviques (a quienes no creo que pudiera atribuírseles la expresión de intereses capitalistas).

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      Vico

      26/02/2014 at 13:31

    • En ninguno de los 15 puntos de la plataforma de demandas del Kronstadt, votada en asamblea el 28 de febrero de 1921, figura la demanda de soviets sin bolcheviques. El punto 1 pedía elecciones libres en los soviets, secretas y con libertad para que todos los obreros y campesinos pudieran realizar agitación. El punto 2 pedía dar libertad a los anarquistas y partidos socialistas de izquierda para que pudieran presentarse a las elecciones. En ningún lado se pide proscribir a los bolcheviques de esas elecciones.

      El problema para los bolcheviques era que los mencheviques estaban también pidiendo elecciones libres a los soviets, y en 1921 habían recuperado mucho del prestigio que habían perdido en 1917. El pedido de los mencheviques tenía fundamento legal en la constitución soviética entonces existente (todos los partidos soviéticos debían gozar de libertades). Lo cual estaba en consonancia con el rol de oposición legal a los bolcheviques que habían jugado hasta entonces. También socialistas de izquierda pedían la vuelta a la democracia de los soviets y elecciones libres en los mismos. Estos llamados gozaban de muchas simpatías en las fábricas de Moscú y Petrogrado, a fines de 1920 y comienzos de 1921. Antes del estallido de Kronstadt hubo protestas y manifestaciones obreras en esas ciudades, con el mismo pedido. El descontento obrero con la dirección bolchevique se combinaba con críticas crecientes a la incipiente burocracia, y privilegios de funcionarios (en medio de penalidades atroces). Los bolcheviques respondieron a las protestas obreras con represión. Esto ocurrió ANTES del levantamiento del Kronstadt. La Cheka de Petrogrado, por ejemplo, realizó gran cantidad de arrestos de oradores que criticaban a los bolcheviques en las asambleas de fábricas y en las manifestaciones callejeras.

      Todo esto está bien documentado en “Kronstadt 1921”, de Paul Avrich, Buenos Aires, Utopía Libertaria. La represión al Kronstadt se hizo con el argumento de que los marinos y obreros de la fortaleza estaban complotados con los blancos para derribar el poder soviético. Jamás se pudo probar semejante cosa. Lamentablemente, esto sentó un nefasto precedente de argumentos para reprimir a todo crítico por “estar en convivencia con la contrarrevolución”.

      Alguna vez hay que terminar con este cuento de “democracia soviética sí, a condición de que voten a mi partido que es el que tiene la verdad histórica y la llave de la salvación del proletariado”.

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      rolandoastarita

      26/02/2014 at 15:01

    • Más que un complot deliberado de los agentes blancos, lo que la rebelión de Kronstadt planteaba era una vulnerabilidad estratégica, militar, objetiva (relacionada con la geografía, la climatología y las fronteras, más que con las intenciones de complotistas, que seguramente siempre hubo y habrá).
      Existen bastantes testimonios de que la consigna de “soviets sin bolcheviques” efectivamente fue agitada en aquellos tiempos, aunque no formara parte de los pronunciamientos escritos de los rebeldes. Esta consigna la levantaban precisamente los partidos (eserismo, menchevismo) que podían prevalecer si la rebelión triunfaba, por lo que no debe medirse su importancia sólo porque figurara o no en los pronunciamientos de los marinos. De todos modos, cuando haga tiempo voy a revisar un poco las fuentes que tengo en casa, para chequear (estoy escribiendo de memoria sobre temas que leí hace mucho tiempo).
      Es verdad que hubo huelgas y agitación contra los bolcheviques en las fábricas, promovidas por eseristas, mencheviques, etc. De lo que no hay pruebas historiográficas es de que ello haya movilizado a las masas obreras, que estaban más bien desmoralizadas, hambrientas, etc. (sobre esto creo que informan tanto Avrich como Serge). Ha sido largamente explicado ya, que una parte numerosa de la clase obrera que intervino en la revolución ya no estaba en las fábricas, había marchado al frente o muerto, etc. y en su lugar predominaban elementos recién llegados del campo, sin educación ni experiencia poilíticos. Es bien sabido que, bajo la presión del frío y la miseria, era frecuente que los trabajadores vandalizaran las fábricas, impedidas entonces de funcionar, lo que a su vez hacía fácil el éxito aparente de cualquier convocatoria huelguística. La perspectiva estaba muy alejada de la “tercera ola revolucionaria” que pregonaban los anarquistas.
      La represión a los marinos, que costó más vidas a los represores que a los reprimidos, es un hecho doloroso y que no debe ser glorificado, pero dudo que una reivindicación de esa rebelión pueda tener contenido objetivamente revolucionario. Fue la sanción de una suma de errores bolcheviques que no podían solucionarse en ese punto sino que debieron haberse solucionado antes, si ello hubiera sido posible. Sobre lo que habría que haber hecho o se podría haber hecho para no llegar a un punto tan brutal y doloroso, cada uno puede tener su opinión y yo tengo la mía que, en el mejor de los casos, vale lo que la de cualquier otro. Esta es que quizás hubiera convenido mantener un espacio institucional condicionado para la oposición sedicente socialista y burguesa de hecho (algo que la burguesía ha sabido hacer con las expresiones políticas de la clase obrera, para mantener su propia hegemonía), probablemente una asamblea constituyente re-convocada, condicionada al reconocimiento del poder de los soviets (algo que eseristas y mencheviques difícilmente hubieran podido rechazar de plano). Sé que suena espantosamente reformista (o algo así) pero creo que así habría sido muy probable que se hubiera mantenido dividida a la oposición, entre participacionistas y golpistas por así decirlo, y se habría creado un espacio para retroceder ordenadamente en caso de necesidad. El problema de fondo, creo yo, es que los errores bolcheviques hicieron desaparecer cualquier condición para un retroceso ordenado (algo que hasta ese punto de su historia no les había sucedido) y por lo tanto sólo les quedaba la alternativa de “huir hacia adelante”. La represión de Kronstadt fue un hito más de esa huída hacia adelante que condujo a la total degeneración del régimen soviético.

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      Vico

      27/02/2014 at 14:05

    • La pregunta es: ¿por qué no se concedió la demanda de elecciones libres en los soviets? ¿No estaba en la constitución soviética? ¿No era el programa de El Estado y la Revolución?
      Si por “razones estratégicas” anulamos la democracia en los soviets cuando nos conviene, queda entonces avalado el argumento clásico del stalinismo.
      A comienzos de 1921 el problema para los bolcheviques era que los mencheviques y otras corrientes podían desplazarlos de la dirección de los soviets; y muchos trabajadores estaban a favor de elecciones libres. El argumento de que los trabajadores que pedían eso eran recién llegados, sin educación, ni experiencia política, y por eso no valía su pedido, es, para decirlo de manera suave, desgraciado. ¿O acaso la democracia socialista va a introducir el voto calificado? No entiendo ya los extremos a los que se llega en la izquierda. ¿No le da vergüenza meter semejante argumento? Esto sin contar que gran parte de los represaliados en Kronstadt eran viejos revolucionarios.
      Por otra parte, y para su información, a comienzos de 1921 hubo manifestaciones y huelgas obreras en Moscú. Los trabajadores exigían “libre comercio”, mayores raciones, hubo carteles pidiendo restauración de derechos políticos y libertades, incluso alguno que pedía Asamblea Constituyente. En esas manifestaciones hubo gritos contra los comunistas. A esto le siguió una ola de huelgas en Petrogrado. Había mucha hambre, pero también muchas tensiones cuando se supo que los miembros del partido recibían mejoras y bienes que no tenían los obreros comunes. Hubo asambleas en grandes empresas metalúrgicas, y demostraciones. Recibieron apoyo de estudiantes del Instituto de Minería. En estas manifestaciones había mucha desaprobación del gobierno. Las huelgas se extendieron. La respuesta bolchevique fue acusar a los obreros de ser manipulados por los Guardias Blancos, ayudados por los mencheviques y socialistas revolucionarios (o sea, el argumento del “golpismo contrarrevolucionario y fascista”; ¿le suena?). El movimiento llegó a la fábrica Putilov. En muchas asambleas se pedía que se retirasen los destacamentos armados bolcheviques de las fábricas, destacamentos que cumplían una función de policía.
      Es en este clima que la agitación menchevique, con críticas al gobierno y exigencia de elecciones libres en los soviets, tuvo alto impacto. La respuesta bolchevique fue la represión. Se detuvo a cientos de obreros y funcionarios sindicales, además a estudiantes e intelectuales. La Cheka reprimió en especial a los mencheviques. En los primeros tres meses de 1921 fueron arrestados unos 5000 mencheviques, incluido todo el Comité Central del partido. De manera que la represión de Kronstadt estuvo precedida por antecedentes muy claros.

      En todo esto, el criterio que prevalece es: hay democracia obrera siempre y cuando voten mayoritariamente a mi partido, que sintetiza la conciencia de clase y los intereses históricos de los explotados. Si la mayoría está en peligro, se debe a los obreros confundidos, con poca educación política, etc. y por lo tanto el partido está autorizado (policía y ejército mediante) a “poner orden” (revolucionario, por supuesto). Este criterio se expresó muy bien en el discurso de los agitadores del partido Bolchevique durante el levantamiento del Kronstadt: elección libre en los soviets equivalía a entregar el poder a la contrarrevolución.

      No es de extrañar que después de Kronstadt desapareciera ya toda forma de vida política en los soviets. También toda posibilidad de oposición legal. El Partido se identificó casi completamente con el aparato del Estado. La consigna “todo el poder a los soviets” se había transformado en “todo el poder al Partido” (y luego sería a su Secretario General).

      Por último, la represión fue durísima. Se tomaron más 2000 prisioneros después de la caída (varios miles de sublevados lograron escapar a Finlandia). No hay cifras oficiales, pero testigos elevan en varios cientos los que fueron fusilados. El resto fue enviado a prisiones (donde continuaron los fusilamientos). Otros fueron enviados a campos de concentración en el Báltico; muchos murieron por enfermedades y agotamiento. Incluso familiares de los insurgentes fueron enviados a los campos.

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      rolandoastarita

      27/02/2014 at 15:06

    • Lo unico que me preocupa Rolo es que un día de estos te acusen de provocar ataques cardiacos masivos en un sector de la izquierda convencida de algunas “verdades incuestionables”. Jajajja.

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      arístides

      27/02/2014 at 14:11

    • Según Daniel Guerín, los rebeldes de Kronstad en una asamblea (19/3/21) presidida por Kalinin adoptaron una resolución en la cual pedían que se convocara a una conferencia sin la participación de los partidos políticos. Exigían también que se eliminaran los “oficiales políticos”, pues ningún partido político debía gozar de privilegios, y que se suprimieran los destacamentos comunistas de choque del ejército, así como la “guardia comunista” de las fábricas. Lógicamente, como dice Guérin, los rebeldes de Kronstad estaban cuestionando el monopolio del partido dirigente, que no vacilaban de en calificar de “usurpación”. Respecto a sus objetivos no caben dudas: restauración de las libertades y la realización de elecciones libres en todos los órganos de la democracia soviética. Sin embargo, los rebeldes fueron sindicados como cómplices de los guardias blancos y de las potencias occidentales, y se los sometería por las armas. Los mataron gritando: “Viva el poder de los soviets” (según otro autor que leí, algunos también morían gritando: “Viva la Internacional Comunista”). Agrego esta información a la discusión, y quiero decir que comparto plenamente lo que señala Rolando en este artículo y en sus comentarios, que además de ser un tipo inteligente rescato que tiene un extraordinario valor para decir las cosas como son.

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      omar

      27/02/2014 at 15:56

    • La mayor parte de lo que usted argumentó son cosas conocidas y admitidas por mí. Salvo que usted no menciona la pronta y definitiva extinción de la ola de huelgas de principios del año 21 (lo digo sin ignorar que entre las causas de esa extinción se contaba la represión bolchevique), como no menciona la agitación en torno a la consigna de “soviets sin bolcheviques”. Es usted -y no yo- el que hace como si ciertos aspectos de la situación no hubieran existido.
      En cuanto a su pregunta, yo daba por obvia la respuesta: Es claro que los bolcheviques no concedieron elecciones libres en los soviets porque sabían que las perderían y que, dada por un lado la naturaleza contrarrevolucionaria de los partidos que prevalecerían y, por otro lado, la falta de vigor revolucionario entre las masas obreras (para no hablar de los campesinos) lo que cabía esperar no era un auge de la democracia soviética sino un retorno de la burguesía al poder (con sus sangrientas secuelas, a largo o a breve plazo). Eso es lo que quise dar a entender cuando hablé de la inviabilidad de la tercera ola revolucionaria pregonada por los anarquistas.
      No hay que olvidar, por otra parte, que el más numeroso de los partidos populares, el eserismo, proponía la convocatoria de una constituyente (que, en ese contexto, era restauracionista del régimen político burgués) y la disolución del poder soviético.
      De lo que estuve escribiendo, me parece a mí, se sigue que no existía una salida “buena” para la situación. Hace algo más de diez años he propuesto sin éxito a la izquierda (al PO en particular) un debate explícito sobre la actitud que deben seguir los revolucionarios cuando se les presenta la disyuntiva de gobernar contra las masas o ceder ante la restauración capitalista. La opinión que expuse en mi anterior post es un resultado tentativo de mis reflexiones sobre ese punto.

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      Vico

      27/02/2014 at 16:17

    • Tiendo a pensar que no había ninguna salida buena, pero la que se eligió fue decididamente peor que admitir que la demanda de elecciones libres en los soviets era correcta.
      Alguna precisión más: a) Encarcelamiento de cientos y miles de activistas y militantes opositores (gran parte de ellos obreros) en la Rusia de 1921 no es una represión menor. b) Avrich no niega que puede haber habido expresiones de “soviets sin bolcheviques”. También hubo expresiones antisemitas. Pero la demanda central de Kronstadt, y antes de los obreros de Petrogrado y Moscú no era la de prohibir la entrada de los bolcheviques a los soviets, sino la libertad de elección. Por supuesto, la mayoría de los que pedían esa libertad era para votar en contra de los bolcheviques. Pero esto es lo que defiendo: el derecho democrático de los trabajadores de decidir qué partido dirige. Incluso “soviets sin bolcheviques” podía leerse significando “no votemos a los bolcheviques en los soviets”.
      Mi reflexión es: un socialista no puede ni debe gobernar contra los deseos de los trabajadores. Si pienso que la mayoría está equivocada, trataré de convencer. Nadie debería arrogarse el derecho de decidir por la mayoría. Es el punto de partida de la democracia socialista. Así esté convencido de que la decisión que toma la mayoría nos lleva a la derrota.

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      rolandoastarita

      27/02/2014 at 16:42

    • Claro que, por principio, los socialistas no deben gobernar contra la voluntad de las masas. Pero las fórmulas generales pueden resultar abstractas en situaciones bien concretas. El caso concreto era que esos socialistas en particular ya estaban en el poder, lo habían conquistado a través de un inmenso y prolongado esfuerzo militante e intelectual, habían luchado por años para defender al estado obrero contra ejércitos invasores, y se habían fumando la colaboración de los demás partidos “socialistas” con los restauracionistas del capitalismo. No creo que se pueda juzgar aisladamente la alternativa adoptada por los bolcheviques ante la rebelión de Kronstadt como “la peor”. Como dije, ésta se hallaba inscripta desde antes en una “lógica” de “huír hacia adelante”. Me parece que una reflexión socialista seria debería intentar establecer en qué punto, si es que hubo alguno, los bolcheviques hubieran podido cambiar algo en el “árbol de decisiones” que les hubiera permitido un mayor grado de libertad de acción. Una reflexión seria no debe consistir en un “mea culpa” inconsecuente, sino que debe apuntar a evitar la repetición de los errores a través de una comprensión más justa.
      Por lo que leí, durante las huelgas de Moscú y San Petersburgo, los obreros sentían una gran ira hacia los bolcheviques (la represión implacable contra el mercado negro, sin alternativas para el consumo popular estaba en el centro de ese enojo), de modo que la meneada consigna “soviets sin bolcheviques” expresaba ni más ni menos que el deseo popular de que los bolcheviques de fueran del poder. A esta ira, cuyos motivos no expresaban precisamente una elevada conciencia política de los trabajadores, sucedió el desánimo generalizado. Un indicio claro de la ausencia de alternativas (algo que Paul Avrich deja entrever).

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      Vico

      27/02/2014 at 17:29

    • “.. los socialistas no deben gobernar contra la voluntad de las masas. Pero las fórmulas generales pueden resultar abstractas en situaciones bien concretas. El caso concreto era…”. Con los “casos concretos” se justifica entonces cualquier cosa. El universal no existe si no es a través de los concretos. Si es válido el argumento “en esta coyuntura concreta tengo que imponer mi voluntad (la del partido, el Comité Central, el Secretario general) sobre la mayoría porque de lo contrario gana la contrarrevolución”, estamos en problemas, y serios. Significativamente, fue el argumento que luego usaron los stalinistas. Por otra parte, es sintomático que gran parte de la izquierda leninista y trotskista nunca haya querido ir a fondo en un balance sobre el episodio Kronstadt.

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      rolandoastarita

      27/02/2014 at 23:10

    • Lo pensé un poco más y quiero agregar algo. Es posible que una negativa a reprimir la rebelión de Kronstadt hubiera conducido a la restauración y, tarde o temprano, a una represión a fondo contra los trabajadores. Pero, por otro lado (y con el diario de mañana en las mano), quizás hubiera evitado el desprestigio prolongado de la causa socialista, a escala histórica y planetaria. Esto último a mí me parecía decisivo hace más de diez años, cuando propuse esa discusión (aunque, como dije, me parece que la discusión debería ir más lejos, buscar un punto de inflexión anterior).
      Más que la renuncia a la represión, quizás la renuncia al poder hubiera sido la menos peor de las alternativas desde el punto de vista de la causa socialista como un todo. Pero probablemente en ese momento incluso los mejores bolcheviques hayan estimado (o esperado, al menos) que la debacle resultara transitoria y, probablemente, las consecuencias sangrientas de una renuncia al poder (y su captura por el enemigo social) aparecían magnificadas antes sus ojos.

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      Vico

      27/02/2014 at 17:42

    • Compañero Vico:
      Ud. afirma que “por principio, los socialistas no deben gobernar contra la voluntad de las masas. Pero las fórmulas generales pueden resultar abstractas en situaciones bien concretas. El caso concreto era que esos socialistas en particular ya estaban en el poder”. Pero es obvio que el postulado de “no gobernar contra la voluntad de las masas” sólo puede aplicarse a casos en que “los socialistas estén en el poder”. ¿De qué otro modo pueden “gobernar” sino?
      Creo que el esfuerzo por sostener los argumentos contraponiendo (como hace siempre la izquierda “práctica”) “lo abstracto” a “lo concreto” lo lleva a incurrir en una contradicción lógica.
      Creo también que intentar sostener la revolución contra los deseos de la mayoría de los trabajadores es equiparable al proyecto de sostener el socialismo en un solo país: tarde o temprano, se fracasará. Con el enorme costo, que usted reconoce, del “desprestigio prolongado de la causa socialista, a escala histórica y planetaria”. O sea, una victoria táctica que significó una derrota estratégica…
      Por supuesto, nadie niega la extremadamente difícil disyuntiva que tuvieron que enfrentar los bolcheviques, quienes por otra parte no contaban con ninguna experiencia previa de revolución triunfante como guía para la acción y la reflexión. Como sabemos, la experiencia sólo puede acumularse teóricamente (“sin teoría revolucionaria no hay revolución”, decía Lenin) y solo puede haber teoría con “el diario del lunes”. Ya sabemos que “la lechuza de Minerva levanta su vuelo al atardecer”.
      Fraternalmente
      Mariana

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      Mariana

      28/02/2014 at 17:11

    • Bueno, voy a contestar esto porque ya son dos las personas que me interpelaron. Es una verdad obvia que, como dice Mariana, “el postulado de no gobernar contra la voluntad de las masas sólo puede aplicarse a casos en que los socialistas estén en el poder”, pero creo que acá se me está haciendo una crítica banal en virtud de una interpretación banal. Que un postulado esté planteado para cuando algo suceda no equivale a poder planteárselo cuando efectivamente sucede ese algo. Cualquiera puede decir un montón de cosas sobre lo que debe hacer un automovilista en equis circunstancia pero luego, en la mencionada circunstancia, no estar en condiciones de poner esas cosas en práctica mientras conduce un automóvil. Así que convendría que se lea con más atención y menos mala fe las frases que siguen a la que criticaron, porque son las que dan contenido a esta última.
      Un materialista y un razonador dialéctico deben comprender que cuando un determinado principio no pudo ser realizado –no por cualquier oportunista, sino por los más reputados defensores de dicho principio-, tiene que ser porque fue formulado de un modo aún abstracto.
      Como parece que cuesta entender esto (no lo hubiera creído) lo bajo a tierra. ¿Qué consecuencias prácticas inmediatas habría traído una renuncia de los bolcheviques al poder (porque es de eso de lo que se trata, si queremos ser verdaderamente concretos)? Me gustaría ver a tanto charlatán calzarse esos zapatos, y hacerse cargo. El palabrerío no ayuda. Lo que ayudaría es, como dije, “intentar establecer en qué punto, si es que hubo alguno, los bolcheviques hubieran podido cambiar algo en el “árbol de decisiones” que les hubiera permitido un mayor grado de libertad de acción”, vale decir, proceder a un retroceso ordenado. Mariana dice que los bolcheviques no tenían experiencia para enfrentar el dilema, pero ni ella ni Astarita han aportado nada para resolverlo, más que una sentencia absdtracta que, por supuesto, los bolcheviques no desconocían (pese a la iexperiencia que banalmente les atribuye Mariana). Insisto: Una reflexión seria no debe consistir en un “mea culpa” inconsecuente, sino que debe apuntar a evitar la repetición de los errores a través de una comprensión más justa.

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      Vico

      28/02/2014 at 22:48

    • Hablando de charlatanes y razonadores dialécticos, cualquier cosa vale con tal de eludir las cuestiones planteadas. Como siempre, usted Vico está en su elemento. Aclaremos que nunca planteé que los bolcheviques debían renunciar al poder. Simplemente respetar la voluntad de los soviets, esto es, el resultado de elecciones libres. Si decimos que el poder es de los soviets, y que en los soviets hay democracia, esto no se puede aplicar cuando nos conviene. Si los obreros deciden que para defender sus conquistas lo mejor era que dirigieran los mencheviques, ¿qué derecho tienen los que quedan en minoría de imponer “su” verdad? ¿En nombre de quién lo hacen? Mientras no acabemos con este criterio, no hay manera de avanzar a una verdadera democracia obrera.

      Después de todo, erigirse en dueño de la verdad histórica, por encima de la clase obrera, de sus corrientes políticas internas, pavimentó el camino al stalinismo. Cuando fui joven estuve en la Juventud Comunista, un año y medio. Coincidió con la invasión a Checoslovaquia. El discurso “oficial” era más o menos el siguiente: “en principio estamos por la autodeterminación de todos los países hermanos del bloque socialista. Pero hay límites. En concreto, en Checoslovaquia gran parte de la juventud y el pueblo está impregnado de ideas pro imperialistas. Es producto de errores de la dirigencia del PC checo, que están siendo corregidos con la ayuda fraternal (todo era fraternal) del PCUS. Sin embargo, ahora había que actuar de urgencia para salvar al socialismo. Es excepcional, pero había que hacerlo”.
      ¿Le suena? Podían haber agregado: “solo charlatanes y razonadores dialécticos abstactos pueden no comprender la necesidad histórica”.

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      rolandoastarita

      28/02/2014 at 23:56

    • Respecto a las lecturas “de mala fe” o “banales” que Vico atribuye a los demas, su propia respuesta es un muy buen ejemplo.
      Nadie hablo de la renuncia al poder por parte de los bolcheviques, aunque tal vez podría interpretarse que es el propio Vico quien lo plantea cuando habla de “una retirada ordenada” (en mi “banalidad” y “charlatanería” podría entender eso, que horror!).
      El aporte que cualquiera de nosotros puede hacer al problema (y eso también lo incluye al propio Vico) es exclusivamente teorico ( aunque a nuestro “polemista” le parezca “charlatán”), y no por un exceso de “pensamiento abstracto” sino por la sencilla razón de que no nos encontramos en Rusia, en 1921, ni en una situación equiparable. Aunque, claro, tal vez mi falta de entendimiento me lleve a malinterpretar el aporte “practico”, “concreto”, del compañero Vico cuando nos remite al análisis del “árbol de problemas”.
      Finalmente, no entiendo donde reside la “banalidad” de mi comentario sobre la falta de una experiencia previa de revolución triunfante. La revolución de octubre fue la primer revolución socialista que triunfo, eso mas que ” banal” es un hecho histórico.

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      Mariana

      01/03/2014 at 10:27

    • No puedo creer la combinación, en alto grado, de mojigatería y estrechez en sus respuestas. Ustedes declaran que no hablaron de una renuncia de los bolcheviques al poder, pero ello está implícito por fuerza en sus planteos y es sobre esa implicación que hay que reflexionar, y muy seriamente (esto con independencia del valor que asignen a mi propia reflexión sobre el punto, que al menos tiene la virtud de haber sido un intento y no haberse quedado en la condena moral). En esa reflexión ustedes no avanzan ni medio paso y, tal como dije, rellenan el bache con palabrerío. Francamente, encuentro inútil continuar.

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      Vico

      01/03/2014 at 12:03

    • Creo que las diferencias están muy claras. Para usted, atenerse a los principios de la democracia socialista es pura “mojigatería” si las cosas no nos convienen “a los que representamos los intereses históricos y verdaderos del proletariado”. Si “el” partido tiene poder de policía y prevé que pierde ante otros partidos, pues bien, nada de andarse con remilgos (“porque los revolucionarios no renunciamos”). Eso de la democracia obrera es “para la gilada”, y solo “mojigatos, charlatanes y razonadores dialécticos (que además están encerrados en sus gabinetes) pueden tomársela en serio”. A lo sumo, la democracia obrera es para los días de fiesta, y siempre que “los verdaderos y únicos revolucionarios” estemos en mayoría. En los hechos, NUNCA habrá ocasión de aplicarla.

      Claro que con argumentos así se envió a los campos de concentración y se exterminó a miles de opositores en la URSS (entre ellos a los marinos y obreros de Kronstadt) y en todos los socialismos “reales”.

      No queda mucho más para agregar, las diferencias con usted (no es la primera vez que llegamos a esta conclusión) son ideológicas, y muy profundas.

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      rolandoastarita

      01/03/2014 at 12:22

    • Mojigatería es confundir la critica con un “mea culpa”, como hizo ud. desde un comienzo en este debate.
      Moralizar es responder a la critica con calificativos y no con argumentos, acusando a los que no comparten su opinion poco menos que de idiotas (banales, superficiales, charlatanes…)
      Y mala fe en la lectura de un comentario critico es endilgarle al oponente posiciones que no ha sostenido. Reitero: si yo tuviera su misma mala fe, podría decir que de su planteo de “retirada ordenada” se “desprende implícitamente”, “por la fuerza del argumento”, la posición del abandono del poder por parte de los bolcheviques, aunque ud. no haya ni mencionado tal cosa, y así podríamos seguir eternamente, en una discusión escolástica o bizantina, que no conduce a nada.
      Si no ser “mojigato” implica justificar la “huida hacia adelante”, abandonando los principios apenas las relaciones de fuerza nos son adversas, tal su (a mi juicio, pobre e injusta) caracterización de la política de los bolcheviques, con el agregado de que semejante desvío se habría producido antes de 1921, en una “rama” digamos “inferior” del “árbol de decisiones” (¿se da cuenta que sí entendí su planteo, sólo que no comparto varias cuestiones?), pues entonces los “libertinos” (¿sería lo opuesto a “mojigatos”? no sé, elija el término que más le guste) se dirigen derechito hacia el estalinismo.
      El marxismo contrapone el socialismo científico al voluntarismo ciego del utopismo. Y el leninismo, la flexibilidad táctica sin abandonar los principios, al oportunismo.
      Si los bolcheviques, según su análisis, se dejaron llevar por el voluntarismo y el oportunismo, ¿por qué sería “mojigato” hacer una crítica que, obviamente, es tanto teórica como política?
      Francamente, no puedo dejar de compartir su opinión: así es imposible continuar una discusión.

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      Mariana

      01/03/2014 at 16:14

  21. Aclaro que estas intervenciones son cortas por que las hago desde un celular. El tema da par mucho más. Para el compañero Haydn. Hablar de gobierno de los pobres libres equivale a hablar de gobierno proletario, pero tal gobierno es una mascarada sin toma del poder, es decir, sin destrucción del estado capitalista. El régimen democrático es solo un articulado de instituciones destinado al engaño y la represión legal de los trabajadores y es la mejor envoltura para perpetuar el capital.

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    AP

    25/02/2014 at 14:45

  22. Excelente.

    Solo un matiz de diferencia. Donde dice “perjudicial para la emancipación del trabajo” se puede hacer la misma corrección que al concepto de Estado libre.

    El trabajo no tiene que emanciparse, quien tiene que emanciparse es el pueblo que trabaja.

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    Danilo Castelli

    25/02/2014 at 15:18

  23. ¿Pero, en qué parte de mi comentario usted leyó alguno de los disparates que me está adjudicando? Al punto de acusarme de stalinista.
    ¿En qué parte de mi comentario me declaro chavista para qué usted me salga a atacar?
    ¿En qué parte digo que todo es un invento de la derecha?
    Simplemente dudo de una nota periodísticamente malísima que viene de parte de un diario aún peor.

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    Nacho

    25/02/2014 at 16:28

    • En ningún lado sostuve que usted es chavista. Simplemente critico el argumento que escribió: “Qué la situación en Venezuela no nos haga creerle a la derecha del diario El Nacional, por favor”. Esto es INCORRECTO.
      La fuente principal de información que tenemos SIEMPRE son diarios de la burguesía (incluida la burguesía chavista). Si no creemos una noticia PORQUE su fuente de la derecha (o la burguesía, da igual) estamos imposibilitados de hacer cualquier análisis crítico. De ahí el argumento de los defensores de estos regímenes: la única información válida es la que provee el régimen (o “el partido oficial”, etc.).
      Lo que sostengo en mi comentario es que hay que acabar con este método. La situación de Venezuela NO me lleva a descreer de la descripción de hechos que viene dada por la prensa burguesa (de todo tipo). La crónica de una manifestación de miles, acompañada de testimonios, fotos, etc., es un DATO, así venga en cualquier diario de la burguesía. Es un dato que me obliga a analizar la situación de Venezuela.
      Otra cuestión, por supuesto, es la interpretación, jerarquización de las noticias, etc.

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      rolandoastarita

      25/02/2014 at 16:48

  24. Rolo,
    Partiendo de la coincidencia en general acerca de la postura ante las libertades y las descripciones hechas en la nota, no deja de llamarme la atención que en tu análisis, claramente dirigido y elaborado a la situación en Venezuela, no haya encontrado de tu parte ninguna mención a los orígenes y caracterización de los reclamos de los manifestantes. Solo en respuesta a un comentario dejabas traslucir que NO ES UN EMBATE DE LA DERECHA. Al sostener esto de que no son inventos de la derecha ( tanto los reclamos estudiantiles, el desabastecimiento masivo, el descontento de amplios sectores de la población, el mercado negro, la inflación, etc) en este análisis ¿da a suponer que estos fenómenos sociales tienen otros rasgos?
    Cuando concluis esa entrada con estas preguntas : “¿No estará expresando algo todo esto? ¿No se les ocurre otra idea que decir que se trata todo de “propaganda de la derecha? ” ¿dejas abierta la posibilidad de que se trate de un fenómeno de efervescencia revolucionaria?
    Por otro lado en alguna otra entrada hacés referencia muy tangencialmente a las posturas bolcheviques en en la incipiente democracia Rusa ante el avance de Kornilov sin tomarlas en cuenta en absoluto, siendo esta pólitica la única que garantizó a los trabajadores a mantener las conquistas en la historia en contraposición a las políticas propuestas por Marx.
    También me llama la atención que no hayas enfocado las tareas revolucionarias para desarrollar en Venezuela. ¿ hay que acompañar los reclamos de los ” amplios sectores de la población” que reclaman?? ¿Cual es el programa de los estudiantes que salen a las calles? Es profundamente liberador o reclaman un retroceso? Donde está parada la clase Obrera Venezolana?
    Creo que debemos seguir con atención los sucesos de Venezuela, sin dejar de criticar las barbaridades Chavistas, pero sin dejar de apreciar en su real dimensión de que se trata.
    Hay que profundizar las libertades DE LOS OBREROS, no así de la burguesía. Hay que apoyar los reclamos salariales, NO los de los sectores monopólicos o multinacionales.
    Seguramente que la situación Venezolana no se agota , en una entrada de un blog, pero me da la impresión que en lo que hace a tu descripción de la misma le hace falta algun ajuste.

    Fraternalmente
    Alejandro

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    Alejandro

    25/02/2014 at 20:44

    • Algunas aclaraciones:

      a) La nota NO está dirigida ni elaborada en relación a Venezuela. Tiene un carácter mucho más general, referido al rol del estatismo “socialista” bonapartista (no es un fenómeno exclusivo del chavismo) y a las demandas democráticas en el capitalismo.

      b) Sostener que manifestaciones estudiantiles que exigen seguridad, libertad de expresión y la renuncia de un gobierno no son necesariamente “de derecha” (o pro “fascistas”, como las ha tildado el chavismo), y que son el reflejo de problemas sociales reales, no implica hacer afirmaciones acerca de si la situación es de tipo revolucionaria, ni en qué sentido pueda serlo. Simplemente estoy señalando la necesidad de no quedarse en análisis simplistas, por no decir estúpidamente mistificadores.

      c) No entiendo bien tu comentario sobre Kornilov. De todas maneras, el episodio Kornilov es ilustrativo de lo que es un intento de golpe de Estado. El Ejército (o un sector importante del mismo) buscó dar un golpe para acabar con la incipiente democracia burguesa e instalar una dictadura militar. ¿Qué tiene que ver esto con lo que hoy sucede en Venezuela? El pedido de parte de la población de la renuncia de un gobierno burgués no es sinónimo de golpe de Estado, y menos de intento de establecer una dictadura militar. La caída de De la Rúa fue producto de un movimiento “destituyente”, y a nadie se le ocurrió decir que había un cambio de régimen político (esto es, un cambio de una democracia capitalista a una dictadura). Hoy los estudiantes en Turquía están pidiendo la renuncia del gobierno, y no creo que a nadie de la izquierda se le ocurre decir que se trata de un golpe pro militar, o cosa por el estilo.

      d) En la nota no pretendo dar orientación política acerca de “las tareas revolucionarias a desarrollar en Venezuela”. Lamentablemente, no tengo la capacidad de algunos dirigentes de “Internacionales”, que son capaces de aconsejar línea política a 10.000 kilómetros de distancia, y sin tener siquiera una sola organización de izquierda con la cual tomar contacto. Reconozco que es una limitación de mi parte, pero hasta aquí llego.

      e) Considero progresista toda manifestación estudiantil que luche contra la censura de prensa y contra la represión.

      f) Tenemos una diferencia fundamental: sostengo que dentro del modo de producción capitalista es imposible luchar por libertades para la clase obrera sin que éstas sean libertades burguesas. Estas libertades comprenden las libertades de los medios burgueses, y no hay libertad (por supuesto, formal) de información si no hay libertad de prensa para todos. Para expresarlo de la manera más clara posible: cualquier persona (trabajador, estudiante, lo que sea) tiene que tener el derecho de ver lo que quiera, sea la CNN, la BBC, Telesur, o acceder a la prensa (siempre marginal) que podemos ofrecer los marxistas. Es su derecho. Puesto en pregunta: ¿por qué tiene que haber un burócrata que se ponga por encima de la sociedad y decida que sólo él puede ver la CNN o la BBC, pero no la gente común? ¿En nombre de quién el Estado se pone en rol de censor? ¿Acaso con el argumento de “no demos libertades a las multinacionales de los medios? Es un argumento REACCIONARIO. Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, ¿cómo creen que se informaban? ¿Leyendo boletines de asociaciones barriales de vecinos? Hoy, ¿cómo nos informamos los marxistas? ¿Acaso no leemos el New York Times o The Economist? ¿Acaso nos conformamos con las informaciones del PC cubano, o de Telesur? No, no lo hacemos. Y si no lo hacemos nosotros, ¿por qué no vamos a defender el derecho de que cualquiera lea lo que quiera?

      En última instancia, lo que pienso es que no entendiste ABSOLUTAMENTE NADA del contenido que estoy tratando de transmitir en esta nota. Sinceramente, lo lamento.

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      rolandoastarita

      26/02/2014 at 09:00

    • Lo cito: “sostengo que dentro del modo de producción capitalista es imposible luchar por libertades para la clase obrera sin que éstas sean libertades burguesas”.
      No logro entender cómo ha llegado a retorcer tanto los términos. Las libertades son derechos, y los derechos son -por definición- parte del sistema burgués. Pero decir que por eso toda libertad para la clase obrera es burguesa no pasa de ser un disparate (en términos dialécticos, una incapacidad para pensar la contradicción y para pensar desde la contradicción). Por tomar un ejemplo sencillo e ilustrativo: el derecho de huelga no tiene de burgués otra cosa que, si me disculpa el retruécano, el hecho de ser un derecho. Su contenido es anti-burgués en el sentido de que no expresa el interés de la burguesía sino un interés contrario al de la burguesía. Obviamente, la reglamentación (o la efectivización) de un derecho -una libertad- puede estar en contradicción con dicho derecho -o libertad- pero eso no se explica en los términos de su formulación.
      Sucede algo realmente paradójico: sus planteamientos cada día parecen más alejados de lo actualmente existente(burguesa) y, al mismo tiempo, más alejados de lo opuesto a la actualmente existente (el socialismo obrero y su expresión teórica, el marxismo).

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      Vico

      26/02/2014 at 13:43

  25. Para todos los comentaristas de este blog que apoyan al régimen chavista

    Les anexo un link donde pueden leer una declaración sobre la violación de los derechos humanos en Venezuela elaborada por Foro por la vida.

    Foro por la vida es una especie de federación de organismos de derechos humanos de Venezuela. La mayoría de esos organismos son muy serios y sólo se basan en denunciar violaciones total y absolutamente comprobadas. Sus fuentes son de primera mano y provienen de las mismas víctimas y/o sus familiares, complementadas con materiales de todo tipo: videos, fotos, informes médico-forenses, etc. etc. etc.

    Este es el link: http://deslinde2011.blogspot.com/2014/02/accion-urgente-situacion-de-derechos.html#more

    El que tenga ojos que vea. Todo lo que declara el Foro por la vida es absolutamente cierto.

    Sinceramente, todavía no puedo entender como tanta gente inteligente, que se reivindica de izquierda y marxista, puede apoyar al régimen chavista.

    Saludos

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    La duda metodica

    26/02/2014 at 11:25

    • Este tipo de datos son esenciales para poder entender a la distancia. Muchas gracias por compartirlo.

      Saludos

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      Gerardo Daniel

      26/02/2014 at 11:59

  26. Si la izquierda no entiende que la libertad de expresion y de prensa y las libertades publicas en general son inescindibles de la condicion que se proclama( ser de izq) y que el nacionalismo no es un valor de esta ideologia , ademas de ser diria inutil, preterito, por decir solo algo y no trata de pensar en terminos globales no tiene ninguna posibilidad de trascender. No es posible que las banderas democraticas las levante la derecha que como no es tonta lee The Economist mientras la izquierda lee un periodico imposible como el Granma p.e o y llora por Saddam o por el asesino serial sirio o por Maduro que no tiene idea de lo que dice cuando habla de fascismo
    Por favor es muy dificil pensar y construir desde la izquierda pero sera imposible si pensamos al reves
    alberto

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    alberto

    26/02/2014 at 13:45

  27. Más información para los comentaristas de este blog que apoyan al régimen chavista

    Les anexo un link de un artículo publicado en la web de laclase.info. Esta página pertenece al Partido Socialismo y Libertad (PSL), trotskista, morenista. Forman parte de la corriente de Izquierda Socialista en Argentina.

    Esta corriente apoyó al régimen chavista desde el año 1999 hasta el año 2007. Año en el que rompieron con el chavismo. Es un partido que ya ha sufrido el asesinato de ocho dirigentes sindicales, en manos del sicariato sindical existente en Venezuela desde hace varios años.

    Aquí va el link con el artículo titulado Los trabajadores ante la crisis económica y social: http://laclase.info/movimiento-obrero/los-trabajadores-ante-la-crisis-economica-y-social

    El artículo fue elaborado por la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (C-cura), organización dirigida por Orlando Chirino, dirigente sindical, el cual forma parte de la dirección nacional del PSL.

    Es importante destacar que el PSL, partido con presencia en varios estados del país, es uno de los pocos partidos de izquierda existentes en Venezuela, casi el único, con la excepción de pequeños grupos trotskistas, que se ha enfrentado al régimen, sufriendo por esta razón represión, persecuciones y asesinatos.

    El resto de la izquierda venezolana fue cooptada totalmente por el régimen, y muchos de sus integrantes forman parte de la burguesía chavista, la “boliburguesía”.

    Saludos

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    La duda metódica

    26/02/2014 at 18:08

  28. Rolando, su reflexión sobre Krondstat me recuerda su serie de artículos sobre el carácter de clase de la URSS, en el cual toma los procesos de Moscú como punto de inflexión histórico para el pasaje a ese estado que estaría definido por la doble negación. ¿Qué valor le asignaría a Krondstat en ese proceso? ¿Podría ser considerado como un antecedente directo de esa tendencia? En tal caso, ¿no se atenuaría mucho la diferenciación tajante que muchos solemos hacer entre Lenin (y Trotsky) y Stalin? En la misma línea, si no es ya abusar demasiado de su paciencia, me gustaría preguntarle cuál considera que es el nexo específico existente entre Krondstat y la línea política desplegada por el partido Bochevique y sus relaciones e implicancias con el concepto de demoracia soviética.

    Fraternalmente,
    Nicolás.

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    Nicolás

    26/02/2014 at 20:01

    • De todas maneras, la actitud de Trotsky y Lenin no fue lineal. Personalmente pienso que lo de Kronstadt fue un grave error de los bolcheviques, que se pagó muy caro: de hecho, los soviets, a partir de allí, no vuelven a tener vida real. El Partido Bolchevique reemplazó ya a los soviets en todos lados. Esto, objetivamente, favoreció a la creciente burocracia (por supuesto, con un telón de fondo de extremas necesidades). Lenin al final de su vida, estando enfermo, dedica sus últimos esfuerzos a batallar contra la burocracia, pero ya era imparable el proceso. Después sigue Trotsky esa lucha. Sin embargo, hay que reconocer que las quejas contra la burocratización ya se habían levantado antes, dentro del partido, y en los soviets, y Lenin y Trotsky no habían prestado suficiente atención.
      Volviendo al programa que levantó Kronstadt, desde el punto de vista económico, fue el que adoptó el partido, la NEP. Desde el punto de vista político, era simplemente cumplir con lo que decía la propia constitución soviética, y el programa de El Estado y la revolución.
      Tal vez escriba una pequeña nota sobre esto. Creo que hay que aprender de esas experiencias. Un partido no puede reemplazar a la clase obrera; la democracia soviética es una necesidad política, no es un mero adorno.

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      rolandoastarita

      26/02/2014 at 23:13

  29. Muy interesante nota, Rolando, reflota algunas ideas de los viejos revolucionarios que no tenía en cuenta.
    ¿Podría sugerir alguna bibliografía en la que se apoye su reflexión sobre Kronstadt? No es fácil encontrar posiciones serias y enriquecedoras al respecto.

    Usted ha dicho en un comentario anterior: “el programa socialista que defiendo es el de la Comuna; el que expresa, en lo esencial, Lenin en El Estado y la Revolución, programa que defendieron los marinos y obreros del Kronsdat. Este programa plantea la libertad de elección (y por lo tanto de acción y propaganda) de todas las corrientes políticas que acepten participar en un gobierno de Consejos, o Comunas.” En los comentarios, ha aparecido recurrentemente la cuestión de la dictadura del proletariado. En efecto, aunque usted no lo menciona explícitamente, el debate incluye su definición, y una toma de posición al respecto. En este sentido, ¿Podría comentar su opinión acerca en torno a la tesis sobre “democracia socialista y dictadura del proletariado” de Mandel? Tal vez podría incoroporarse como tema a esta futura nota a la que se refirió más arriba.
    Muchas gracias, y saludos

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    Iván

    27/02/2014 at 14:27

  30. Rolando, envié su post a un familiar de se considera de izquierda. A continuación su respuesta. Me encantaría conocer tu opinión:

    “Comencé a leerlo pero cuando en el primer párrafo leí: ” bajo el argumento de “combatir a la derecha”, se aplauden medidas represivas que van desde la restricción de libertades y derechos elementales, hasta las detenciones masivas, la tortura y el asesinato de manifestantes opositores”, me pregunté: ¿a quién se refiere?
    Si al viejos istema comunista, al “socialismo real”, es correcto, hicieron barbaridades, igual en China, Vietnam, etc..
    Pero si lo quiere aplicar a Venezuela actual está confundido totalmente pues ninguna de esas conductas perniciosas se ha realizado allí, lo que parece ser el objetivo del artículo.
    ¿¿Detenciones masivas, torturas, asesinato de manifestantes opositores???

    Es probable que haya estudiado a Marx, parece conocerlo pero en la izquierda moderna ya nadie discute sobre Engels, Lenin y peor Stalin, hay cien pensadores modernos brillantes: Gramsci, Althusser, Pulantzas, Kristeva, y el sobresaliente polaco Adam Schaff, para no decir del mundial Slovek (sospecho que escribí mal el apellido)…
    No le haga caso a escritores como este, Fede, no son serios sobre una materia que concierne y sigue escindiendo a la humanidad: el socialismo.
    De todo modo gracias por el envío.”

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    Federico H.

    28/02/2014 at 19:54

    • Hay muchas denuncias sobre ataques a libertades democráticas por parte de organismos de DDHH. Aquí va un link, que un lector del blog colgó hace poco: Este es el link: http://deslinde2011.blogspot.com/2014/02/accion-urgente-situacion-de-derechos.html#more.
      Por otra parte, el chavismo ejerce desde hace años una dura represión sobre la militancia de izquierda y obrera independiente y crítica del régimen. Puede consultar, por ejemplo, el sitio de laclaseinfo, del partido Socialismo y Libertad. A esta pequeña organización le han asesinado 8 dirigentes en los últimos años.
      Sobre el asunto de que no hay que discutir más acerca de la tradición leninista, stalinismo, etc., no voy a responder. Al que le parezca que esa tradición no influye hasta nuestros días en los discursos y análisis políticos de la izquierda, pues bien, que se quede nomás con Althusser, Poulantzas (ni siquiera sabe escribirlo) y Gramsci. Ahora parece que a estos autores se los entiende muy bien sin conocer a Engels o Lenin. Lo único que me queda por decir es que la ignorancia jamás ayudó a nadie.

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      rolandoastarita

      28/02/2014 at 23:42

  31. Su visión señor Astarita es muy acorde a la consideración dentro de la psicología de la personalidad del enfoque situacional del ser humano y su conducta en contraste al enfoque de rasgos de personalidad. En el sentido de que si el cambio solo se basa en colocar en las mismas estructuras de poder (la misma situación) a un grupo de bienintencionados revolucionarios (como dirían blanquistas, lasalle, estatistas) su conducta terminará pareciéndose al de sus predecesores. Sin duda a un nivel macrosocial es más sensato en aras de conseguir los resultados deseados tener en cuenta el enfoque situacional y no un enfoque que confía los resultados en que emerjan como el mayor factor explicativo de la conducta los rasgos de personalidad honestos.

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    FJ

    01/03/2014 at 14:16

  32. Rolo, afirmas que si decimos que el poder es de los soviets, y que en los soviets hay democracia, esto hay que hay que aplicarlo siempre y no solo cuando nos conviene. Estoy totalmente de acuerdo, pero fue precisamente Lenin en ”El izquierdismo, enfermedad infantil…” el que teorizó que era realmente el PCUS el que representaba a la clase obrera y por tanto el poder del PCUS era sinónimo de poder del proletariado. A mi juicio esa idea enlaza directamente con el estalinismo. Yo dejé de defender el leninismo hace ya mucho tiempo, porque veo ese hilo directo de conexión con el estalinismo, a mi juicio uno de los peores fenómenos de la historia del siglo XX. Pero a veces me pregunto si no hay también una conexión con Marx y Engels, que en algunos escritos defendían la aplicación directa de medidas represivas, incluso ejecuciones, por parte de los revolucionarios en situaciones de turbulencia política. No tengo aquí la referencia, pero recuerdo que cuando alguien me la apuntó y lo leí (creo que era una circular que ellos escribieron en nombre de la Internacional), me sorprendió enormemente. El problema es que si se defiende la violencia como método transformador de la sociedad, en algún momento hay que aplicarla y entonces las libertades, el derecho a opinar y todo lo demás, se convierten en zarandajas. La forma más efectiva de privar de derechos a alguien es matarlo.
    Como el poder de las distintas burguesías nacionales es hoy imponente y no parece que vaya a diluirse de la noche a la mañana en lo que queda de siglo XXI, no creo que sea aventurado decir que cualquier intento de instaurar el socialismo en un país dado se verá muy probablemente condenado a fracasar, creo que en esto Trostki estaba en lo cierto. Un gobierno anticapitalista solo podría sostenerse contra el capitalismo mundial a base de desarrollar una estructura estatal que le permitiera hacer frente a la influencia restauradora del contexto mundial. ”El pueblo en armas” puede servir para unas semanas o quizá unos meses, pero no sive contra helicópteros, bombardeos y ejércitos de mercenarios. Pero desarrollar esa estructura estatal represiva es precisamente negar el socialismo. Todo eso me lleva a pensar que la revolución socialista, si alguna vea se produce, y la verdad, soy pesimista al respecto, ojalá me equivoque, habrá de ser una revolución mundial. En cuyo caso podría ser quizá relativamente pacífica. En fin, esto son solo algunas reflexiones, mientras tanto no hay que dejar de criticar la barbarie del capitalismo.
    PT

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    P. Tapia

    01/03/2014 at 18:02

    • Estoy de acuerdo en que es un gravísimo error, y origen de muchos males, identificar al partido con el Estado. Por eso defiendo la idea contenida en El Estado y la revolución. Cuando se empieza a suprimir la libertad de partidos y tendencias en los consejos (eventualmente en una Comuna), parece inevitable el ascenso de la burocracia. Tal vez Lenin comenzara a tomar conciencia del problema en los últimos años de su vida, pero posiblemente ya era tarde.

      No conozco las recomendaciones a las que te referís de Marx y Engels. Pienso de todas maneras que una revolución debe asegurarse frente a sus enemigos. Por eso el criterio debería ser libertades para todas las organizaciones políticas que acepten un gobierno del pueblo, organizado en Consejos o en Comuna. Me interesa mucho también la idea de organizar la economía a través de cooperativas, una idea que Lenin contempló (creo que en 1922) con respecto a los campesinos y artesanos, y está entre las cosas que Marx y Engels reivindican de la Comuna.
      Y coincido también con vos en que los intentos de establecer socialismos en un solo país, y para colmo en países atrasados tecnológicamente, fracasan; pero ese fracaso muchas veces se expresa en los regímenes burocráticos y represivos.

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      rolandoastarita

      01/03/2014 at 23:18

  33. Los revolucionarios agrupados en partido no luchamos para que un aparato político tome el poder y desde allí, dirija con mano de hierro la construcción del socialismo. No tenemos una visión elitista respecto del ejercicio del poder, en que una disciplinada formación política, operando sobre la insurrección de masas proletarias despolitizadas se apropia de los frutos de la victoria. Una concepción semejante solo puede conducir a la erección de un absolutismo con pretensiones socialistas. Ello no significa minimizar el rol del, o los partidos revolucionarios, indispensables para difundir la conciencia socialista y para orientar a la vanguardia de lucha en cada viraje de la situación política. En todo caso, el partido revolucionario luchará por la toma del poder por las organizaciones revolucionarias de masas y será en su seno donde dará una pelea constante por que se abra paso la orientación correcta. Los cuadros del partido serán la dirección del proceso revolucionario en la medida que sepan ganar el apoyo de la mayoría de la clase, no solo en la toma del poder, sino, a lo largo de la ulterior transición. No apuntará a conformarse como un poder paralelo y mucho menos substitutivo. En tanto el partido, o los partidos revolucionarios hayan contribuido a educar una amplia vanguardia en la estrategia revolucionaria y hayan podido formar decenas de miles de cuadros orgánicos a la clase, tanto las posibilidades de un giro reaccionario en las masas, como las de un deslizamiento ‘sustitucionista’ se atenúan, incluso bajo condiciones objetivas adversas (penuria económica-intervención extranjera- existencia de oposición contrarrevolucionaria etc.) Un partido revolucionario se comporta como dirección política del proceso revolucionario y no como autoridad jerárquica. En tanto su influencia se base en la persuasión, el ejemplo y el convencimiento racional y no en la opresión ejercida por una minoría sobre la mayoría, su accionar estará exento de todo residuo estatalista burgués. Esto no significa que el partido, al frente de la mayoría de la clase, no pueda ejercer coacción sobre otras fuerzas sociales o, incluso, fracciones de la propia clase obrera, nacional e internacional en tanto estas asuman posiciones reaccionarias. El partido ha de ser vanguardia en la resistencia a la intervención restauracionista o la contrarrevolución interna, ha de estar en la primera fila de una guerra revolucionaria. Pero será extremadamente cauteloso en la limitación de la democracia obrera, aún cuando para ello opere como vanguardia de la mayoría de la clase y desde ya, incurrirá en una desviación autoritaria cuando se postule como reemplazante de esta, sin importar el grado de apoyo que le brinden los trabajadores. Naturalmente, la evolución real de lucha de clases no puede ser contenida en un conjunto de fórmulas secas. Ciertamente, numerosas circunstancias históricas promovieron la concentración del poder en una minoría organizada como respuesta transitoria para la supervivencia de la revolución. La revolución rusa fue una de ellas. Pero aún aquí debemos diferenciar la impelente necesidad de la lisa y llana ‘vocación de poder’, con lo cual volvemos al punto de partida. El partido no lucha por la toma del poder para si mismo, como institución de un futuro estado proletario en que las libertades políticas y la función pública sea acaparada por una minoría. Lucha por la instauración del poder obrero, en los marcos de un estado comunal y por el ejercicio de la dictadura por la abrumadora mayoría de la clase. Postular de antemano que el partido lucha por la conquista del poder para si mismo, induce a establecer una distinción substancial entre este y el conjunto de la clase productora, entre un estrato superior, apto para la dictadura y uno inferior, incapacitado para luchar por su emancipación que se verá realizada por medio de este ‘instrumento desinteresado’ encarnación terrenal de la verdad y la virtud. La consecuencia de esta formar de pensar es la construcción de aparatos sectarios y burocráticos que, lejos de representar el germen de la dictadura revolucionaria de la clase, son la simiente amarga de la dictadura burocrática de partido-estado. Esta concepción, derivada de una fetichización abusiva del modelo bolchevique, del que se rechazan sus justos ejemplos y se adoran sus trágicos errores, es la que campea en la abrumadora mayoría de las organizaciones que conocemos. Si alguna vez se habla del poder para la clase trabajadora es sobreentendiendo que esta fungirá como apéndice del partido iluminado e impoluto y más precisamente, de su dirección, en especial término, su líder bienamado. A lo que conduce este tipo de construcción es historia conocida. Despolitización. Fanatismo. Perpetuación de las direcciones mediante el culto a la personalidad. Imposición de criterios, velada, mediante el cerco de presión, la persecución y la calumnia, o directa, mediante las expulsiones. Usurpación de las prebendas del aparato. Formación de una mentalidad de casta privilegiada. Desprecio por la independencia de la vanguardia natural respecto del partido. Boicot a toda iniciativa de esta, que no encaja en las alquimias del Comité Central. Calificación de ‘enemigo del partido’ o sea: de la revolución, a todo aquel que ose disentir y se niegue obstinadamente a prosternarse. Si esto no alcanza, aparece el rótulo de traidor o algo peor. No es de esperar que esta lógica de pensamiento cambie con el acceso al poder. Lo que hoy es una calumnia infame contra un compañero, la amenaza o el apaleamiento de un disidente, mañana serán las celdas de tortura y los campos de concentración. Hay que prevenir y corregir ahora, por que luego, será tarde.

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    AP

    02/03/2014 at 01:02

  34. Me tomo el atrevimiento de compartir con todos los lectores este fragmento programático que escribí hace muchos años. Como resulta evidente comparto muchos de los planteos que el compañero Rolando formula en esta nota. Agregaría que hoy soy incluso más crítico acerca de las ‘circunstancias excepcionales’ como alteraciones transitorias a la regla. Pueden responder a una impelente necesidad de supervivencia pero dificilmente no resultar en desenlace funesto si no cuentan con el apoyo mayoritario de una clase que, a su vez, esté en condiciones de operar como freno a la transitoria concentración del poder. Si la centralización autoritaria está presente en el proyecto bolchevique y aún marxista, es un apasionante tema de discusión. Que debieron hacer los bolcheviques frente a episodios de insubordinación a su comando, también. En todo caso, el tema confluye en determinar si la monstruosidad estalinista es, como decía Trotski, una negación contrarevolucionaria del bolchevismo o por el contrario, solo su descompuesto resultado terminal. En descargo de los revolucionarios que nos precedieron, solo puedo decir en el espacio de pocas líneas, que diversos factores se conjugaron para explicar la represión. La expectativa puesta en la revolución mundial y la agonía mortal del capitalismo que redoblaría su embate por todos los frentes. La convicción acerca de la imposibilidad de una transición incruenta en un país como Rusia, con su correlato de atraso y mayoría campesina, ambos factores que requerían de pilotear un ‘capitalismo de estado’ desde instituciones ‘proletarias’ más por su proyecto que por su composición o elección democrática y además un factor colateral pero no menos importante, el miedo que aún inspiraba la brutal carnicería perpetrada sobre la comuna, de la que los separaba menos de cincuenta años. Todos factores que iclinaban al aferramiento al poder por todos los medios. Pese a ello, en Lenin es fácil rastrear el rol funcional que ocupan los organismos revolucionarios de masa en relación al partido. Al parecer, no hay perespectiva socialista asegurada sin fusión del movimiento de masa con el marxismo encarnado en partido.

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    AP

    02/03/2014 at 01:48

  35. Algunas acotaciones que se me olvidaban. Sobre el rol del complot en Kronstadt. Nada mejor que las declaraciones de Lenin en Pravda: En Kronstadt no quieren saber nada con los blancos, pero tampoco con nosotros. Terminante. Me llamó la atención la propuesta del compañero Vico a la izquierda y al PO en particular, sobre discutir estos temas, especialmente lo referido a las ventajas de la supervivencia en el poder frente al perjuicio estratégico de sostenerse en base a la represión por el temor a que las masas fueran presa de tendencias contrarevolucionarias. ¿Que fue de esa propuesta? ¿Por que el trotskismo en general considera tabú esta discusión? La pregunta es más sencilla. En su concepción ¿Quien debe tomar el poder, el partido portador de la única e indiscutible verdad marxista, o los organismos revolucionarios de las masas en cuyo seno el partido de batalla por el programa marxista? ¿Tendrá esto que ver con la actitud burocrática y verticalista que muchas sectas trotskistas aplican en el movimiento de masas, especialmente en lo que respecta a empoderarse de sus organismos para someterlos a las alquimias de un comité central? Hago esta observación, por que, por fuera de algunas chicanas que se le escapan, parece no tener un punto de vista cerrado sobre el asunto. También le quería preguntar al compañero Rolando. Como explica usted, si es que lo hay, el cambio entre la exegésis de la Guerra civil en Francia (El estado y la revolución) y ‘Se sostendrán los bolcheviques en el poder’ donde justifica la existencia de un estado fuerte con burocracia y se mofa de quienes opinen en contario. ¿Es el reconocimiento postrero de lo ilusorio de su aplicación en Rusia? ¿Que prima en Lenin, la apuesta a la autoactividad clasista y autogestionaria de las masas, o la confianza la férrea convicción y disciplina de la vanguardia organizada según el proyecto marxista? Personalmente, creo que una dosis importante de sustituicionismo está presente en Lenin. Otra discusión es si una revolución anticapitalista podía sostenerse en Rusia de otra manera. Es solo una posibilidad. Un ejercicio contrafactico. La pregunta fatal es ¿Cual sería su carácter en el primer caso? ¿Socialismo de estado? ¿No es esta una contradictio in adjecto? De ser así, por que se le escapaba a Lenin que tan bien había descripto un estado comunal el Estado y la Revolución o la Carta a los obreros norteamericanos. ¿Era un modelo ideal hacia el que se podía avanzar desde la revolución mundial o por lo menos algunos países avanzados? ¿O por el contrario, el substituicionismo estaba presente en su propia concepción recelosa de la volubilidad y atraso político de las masas ignorantes? No pretendo atiborrarlo ni respuestas puntuales. Es solo un ejercicio de pensamiento.
    Saludos Revolucionarios a todos los compañeros.

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    AP

    02/03/2014 at 02:43

  36. P.D: Una que me quedó picando. Se positivamente, Rolando, que es reacio a ‘bajar línea’ para procesos distantes y sin el contacto con organizaciones que tengan trabajo real y concreto en el frente en cuestión. No soy un ‘dirigente internacional’ de los trabajadores, por lo que no debiera sentirme aludido, pero igual quería, si me permite, dejar asentado que, personalmente, no le bajo línea a nadie. Los comentarios que efectué sobre Venezuela no son ‘línea’ sino una apreciación de las fuerzas enfrentadas en la lucha de clases y como un partido, grupo o individuo que se proclame revolucionario y marxista debe analizarlos. A grandes rasgos, Ni el chavismo, ni la MUD. El populismo bonapartista burgués, o la oposición burguesa ‘democrática’ son alternativas, ni políticas ni prácticas. Esto no significa que no debamos oponernos a los ataques del régimen contra obreros o estudiantes, por que, supuestamente, le haríamos el juego a la derecha (como si el chavismo fuese de izquierda, o sea, socialista ¡) La historia indica que este tipo de experiencias (capitalismo de estado burgués con gobiernos autoritarios) terminan colapsando por sus propias contradicciones que tarde o temprano los llevan al ataque contra sus propias bases de sustentación. En ausencia de una alternativa genuinamente socialista con pesos de masas, el descontento creciente resulta capitalizado por opciones burguesas alternativas que, bajo el paraguas de la lucha por la libertad y las necesidades del pueblo, imponen su propio programa de ajuste contra los trabajadores aprovechando el respiro que otorga la salida de un régimen odiado. A eso quise aludir cuando me referí a que no habrá cambios substanciales para los de abajo. De todos modos. De producirse este desenlace, el escenario para la construcción de una opción política socialista no será necesariamente peor, ni la catástrofe contarevolucionaria que nos pintan los apologetas del nacionalismo pseudo socialista. La forma en que se dirima esta transición y especialmente el rol que desempeñen las masas populares será importante para determinar la conducta práctica que las minorías revolucionarias puedan asumir.

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    AP

    02/03/2014 at 03:28

  37. Compañero Astarita estoy de acuerdo en el planteo del texto y la discusión que podría darse por ejemplo al PC, pero hay un punto que seria importante aclarar. En Venezuela hay un proceso amplio que se da en el interior del chavismo y que es la convivencia de distintos movimientos sociales y organizaciones de intención revolucionaria que constituyen la base social del chavismo, que no están de acuerdo ni mucho menos con las politicas regresivas que a tomado maduro, pero ven necesario para la coyuntura que la derecha mas rancia se mantenga lejos del poder, y el gobierno chavista es lo mas estratégico para este momento. Y es de una ignorancia total de aquellos que nada saben del proceso venezolano hablar de que estos movimientos sociales no tienen independencia de clase. Estos movimientos deben construir con las herramientas de la realidad y preparar la radicalizacion del proceso, pero seria un suicidio hacer la gran PO-IS y salir a atacar a maduro moralizando el bando fascista. A mi entender, y con mi humilde opinión comparada con la de usted Rolo, es de vital importancia apoyar el proceso que esta dando el pueblo Explotado y oprimido de Venezuela. Y entenderlo justamente como esto, “un proceso”. Un abrazo y hablamos en la UNQ

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    Brian

    02/03/2014 at 11:25

    • El punto central de todas maneras es determinar qué comprende “el pueblo explotado y oprimido” en Venezuela (y en cualquier otra parte del mundo). Se puede ser explotado por el capital privado o por el capitalismo de Estado. No veo progresividad alguna en la segunda forma de explotación sobre la primera. En otras palabras: un burócrata dirigente del Estado no es “un compañero confundido”, sino un enemigo de clase de los trabajadores. Hablar en general “del proceso”, o de “apoyar el proceso”, no clarifica en absoluto esta cuestión. Estoy harto de los que hablando de “las contradicciones del proceso” disimulan este punto central: todos los trabajadores asalariados (esto es, a los que se les paga por su fuerza de trabajo), estén bajo el mando del capital privado o estatal, son explotados.

      No se trata sólo de una cuestión académica. Tiene consecuencias políticas directas. Una de las cosas que logró el chavismo (también el kirchnerismo en Argentina, aunque tal vez en menor medida) fue dividir y segmentar a los explotados, a la vez que cooptó a muchas organizaciones de izquierda y dirigentes. Los trabajadores de Sidor hacen una huelga, y se los acusa prácticamente de agentes de la contrarrevolución. Lo mismo sucede con trabajadores de prensa que reclaman por sus fuentes de trabajo, o por la libertad de expresión. Y también con docentes que reclaman por mejoras, o contra las arbitrariedades del gobierno.
      Por otro lado, trabajadores con salarios “medios” (pero asalariados y explotados, por ejemplo un trabajador bancario). pueden llegar a considerar enemigos a pobladores sumidos en la pobreza y que dependen de una ayuda estatal (que, con razón, temen que se las quite la oposición burguesa, en caso de llegar al gobierno).

      Soy muy reacio a aconsejar líneas de acción política con relación a un país en el que no vivo, y en el que ni siquiera tengo relación con alguna organización de izquierda. De todas maneras, tengo la impresión de que uno de los primeros problemas que debería encarar un socialista es luchar por la unidad de los explotados y oprimidos en torno a reivindicaciones elementales, tanto democráticas como económicas (reclamar libertad de prensa, o por el papel higiénico no es reclamar el socialismo). Pero esto parte de una caracterización correcta de las líneas de clase enfrentadas. En este respecto, la teoría de la plusvalía no es un adorno para los marxistas. Es el eje en torno al cual comienzan a delimitarse las posturas políticas.

      Como dije antes, en Argentina también enfrentamos el problema de la división de los movimientos sociales y populares, y la cooptación por parte del kirchnerismo de muchos ex dirigentes de izquierda (sindicales, estudiantiles, barriales). No se trata sólo de un triunfo del gobierno K, sino también de un servicio inestimable que éste ha prestado al dominio del capital de conjunto (por más que hoy los empresarios no se sientan representados por los K). Han dividido (y en muchos casos corrompido) dirigentes y organizaciones estudiantiles, barriales, sindicales, organismos de derechos humanos. Esto no se arregla hablando generalidades sobre “las contradicciones del proceso”. Las enormes dificultades que derivan de este éxito de la clase dominante explican en buena medida las dificultades con que se enfrenta la orientación política de las organizaciones socialistas, independientes tanto del capital privado como del Estado. Por eso mismo esta división no se arregla solo agitando consignas. Tal vez esto sirva para hacer entender algo de lo que los socialistas también enfrentan en Venezuela.

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      rolandoastarita

      02/03/2014 at 12:00

    • Estoy de acuerdo con lo que dice, pero pareciera que observa lo que pasa en venezuela simplemente desde la optica del estado como motorizador, pero yo no estoy hablando en este sentido. En venuezuela , actuan grandes movimientos sociales de amplias tendencias, lenninistas, troskistas, anarcosindicalistas, latinoamericanistas y por su puesto el ala derecha del chavismo. La pregunta aca es-.¿como estos movimientos sociales que son vitales para el chavismo, pueden radicalizar el proceso? El chavismo no es solo maduro-el estado, adentro hay muchas cosas que hay que desglozar para que este avance de la organizacion del pueblo no sea apagada por no ser en este momento lo sufcientemente desarrollada para hacer una camino socialista mas claro. Venezuela no es argentina, vienen de dos experiencias historicas distintas. el kirchenerismo no tiene el 1 porciento de la base social chavista. Hay que ver a venezuela como un multicolor escenario social que se organiza y que grandes sectores tienen intenciones mas alla de maduro

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      brian

      02/03/2014 at 16:08

    • No estamos de acuerdo. Usted está defendiendo la línea chavista, aunque de la manera más o menos disimulada en que siempre los PC han defendido estas experiencias.

      Para que queden en claro las diferencias: Lo que planteo que hay que empezar por caracterizaciones correctas, y esto es lo que no veo en los movimientos y corrientes políticas que apoyan o participan en el chavismo. A su pregunta “¿Cómo estos movimientos sociales que son vitales para el chavismo pueden radicalizar el proceso?” Mi respuesta es: el primer paso es caracterizar correctamente al chavismo. Para que quede “blanco sobre negro”: si coincidimos en que Maduro y la dirigencia chavista no son “honestos compañeros confundidos” sino enemigos de CLASE, partícipes de la clase dominante explotadora, hay que DECIRLO y empezar a actuar en consecuencia. PERO ESTO ES LO QUE SE CALLA. Es en esto en lo que NO se coincide. Es este punto el que se disimula, de todas las formas posibles.

      Como siempre (el discurso parece calcado del típico discurso frentepopulista de los partidos comunistas) esta cuestión central se oculta hablando de “las contradicciones del proceso”, del “ala derecha del chavismo” (faltaba más), y cosas por el estilo. Por supuesto, el chavismo no es Maduro, porque el chavismo constituye una estructura político-militar (esto es, con fuerte anclaje en el poder del Estado burgués) que ha buscado controlar al movimiento obrero (y por eso ha reprimido todo atisbo de actividad independiente se la clase obrera) y que ha tenido éxito en dividir y desmoralizar a amplios sectores del movimiento de masas.

      Para que queden más claras las diferencias, si es posible: prácticamente todos estos grupos de izquierda que militan en el chavismo son pro estatistas y pro nacionalistas (con el cuento de Venezuela y América Latina son semicolonias de los yanquis, etc.). Con esa base ideológica no es posible constituir una postura de independencia de clase frente al chavismo. A lo sumo son (como lo han sido tantas veces en la historia los PC) consejeros “de izquierda” del estatismo socialista bonapartista. TODO el contenido de mis planteos en este blog van en contra de esa ideología nacional-estatista de izquierda. Esa ideología, y la política que se desprende de ella, es la que se aplicó durante décadas y nos llevó al fracaso. No tengo nada que ver con eso (aunque durante muchos años de mi vida milité con esa orientación). Prefiero estar solo con mis posturas, pero que esto quede claro. No me interesa quedar bien con el sentido común bienpensante de la izquierda “nacional”.

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      rolandoastarita

      02/03/2014 at 16:57

    • Entonces hasta que no haya un proceso con la receta historica del marxismo olvidémonos de todo. califiquemos de pro-estatistas, blandos, izquierda nacional, burgueses de izquierda a cualquier proceso que no entre en las consideraciones del señor marx. ¿que hacemos en la realidad objetiva como militantes en Venezuela, en este contexto ya determinado, en esta coyuntura especifica para construir una alternativa diferente a la que se esta desarrollando?. Creo compañero que el fondo de toda la discucion es que yo creo en el concepto de poder popular y usted no. Por esto aliento a la creacion de movimientos sociales, a la intervencion especifica de organizaciones socialistas y la acumulación constante de poder popular como se esta viviendo por estos dias en Venezuela. Y esto nos remite a un debate mas profundo que no tiene sentido darlo aquí.

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      brian

      02/03/2014 at 22:52

    • Usted repite la tontería de toda la vida de los socialdemócratas y los stalinistas: si no se tiene una actitud conciliadora hacia el Estado, hacia las fracciones de la supuesta “burguesía progresista” o hacia el nacionalismo, no se puede hacer nada. Para su información, el marxismo llegó a ser una ideología de masas haciendo “algo”, y no precisamente siguiendo a los adoradores del socialismo burocrático estatista.

      Por supuesto, en el fondo efectivamente tenemos diferencias profundas, ideológicas. Efectivamente, no creo en el “poder popular”, así como no creo en el Estado “popular”, ni en el “capitalismo popular”, ni en el “socialismo siglo XXI”, ni en todos esos inventos con que ustedes fomentan la colaboración de clases. El “poder popular” en Venezuela es un cuento. Lo que existe de un lado es un poder de la clase capitalista, y del otro es un poder de burocrático militar (no es casual el puesto que tienen los militares) aliado a sectores de la burguesía (incluso algunos con muy bonitos negocios).
      Como ya le dije, me da lo mismo que la explotación del trabajo ocurra a través del Estado, o a través del capital privado. Y éste es el punto de partida para cualquier política de autonomía de clase en Venezuela.

      Coincido con usted en un punto: no tiene sentido dar el debate aquí. Las diferencias son demasiado profundas. En realidad, ni siquiera entiendo bien qué le puede interesar de este blog. Sospecho que se sentirá más cómodo con la literatura tipo PC o 6,7,8; después de todo, es gente muy consustanciada con “el poder popular”.

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      rolandoastarita

      02/03/2014 at 23:13

    • Releí lo que escribí y pienso que todavía no he sido del todo claro. Por eso amplío el argumento con este caso concreto. Cuando un trabajador venezolano aplica para entrar a PDVSA, o a cualquier empresa estatizada, y es discriminado por estar “fichado” como opositor, ustedes miran para otro lado, o repiten la cantinela “se está construyendo poder popular”. Yo afirmo lo opuesto. Digo que la burocracia estatal usa el poder del Estado (y el poder que le da el control de los medios de producción estatizados) para dividir, desmoralizar y controlar a la clase obrera. Digo que por lo tanto cualquier supuesto rol progresivo del estatismo queda más que “compensado” por estas acciones, a las que no vacilo de calificar de reaccionarias, y en última instancia, favorables al capital.

      Por supuesto, el mismo criterio aplico a otras medidas de “fortalecimiento del poder popular”. Por caso, cuando se discrimina en las ayudas sociales entre los movimientos adictos al gobierno y los opositores. O cuando se obliga a empleados estatales a concurrir a las marchas y manifestaciones pro-gubernamentales, bajo amenaza de perder sus puestos de trabajo, o ser discriminados en sus ascensos. O cuando se echa directamente a trabajadores estatales por la simple razón de que no adhieren “al proyecto”. Nada de esto construye “poder popular”; sólo refuerza el control sobre la clase obrera. Sólo contribuye a la pérdida de autonomía política. Naturalmente, nada de esto merece la más mínima consideración de la izquierda estatista nacionalista, “constructora de poder popular”. Como tampoco merece de ustedes la más mínima crítica el hecho de que se reprima y asesine directamente a dirigentes obreros de izquierda, que se niegan a someterse (esto por no hablar del silencio que mantienen ante otras formas de represión del Estado “socialismo siglo XXI”).

      Espero que con esto queden más claras las diferencias que me separan de todos ustedes. Cuando tenga tiempo, voy a escribir una entrada con esto.

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      rolandoastarita

      03/03/2014 at 10:04

  38. Rolo
    En el caso de venezuela y el de ucrania vemos una lucha entre diferentes partes de la burguesia, no solo locales sino internacionales.
    Por que en venezuela una gran parte de la burguesia local y estados unidos estan en contra del gobierno burgues ? y en ucrania es una lucha para que? entre europa y rusia?

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    JuanMartin

    03/03/2014 at 17:17

    • Parece claro que en Venezuela la mayor parte de la burguesía está en contra del gobierno de Maduro. El chavismo a esta altura no garantiza las condiciones para la acumulación de capital; la crisis económica es mayúscula.
      Lo de Ucrania lo estoy siguiendo por los diarios; no conozco lo suficiente como para opinar.

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      rolandoastarita

      03/03/2014 at 19:22

  39. ¿No tiene la acumulación de capital un carácter peculiar en Venezuela? ¿No es más bien una lucha por la renta petrolera, por porciones de ella?. Es que en Venezuela hoy no opera eso de la acumulación de capital, quizás operó en algún periodo de su historia contemporánea, pero no durante los quince años de chavismo ni durante los veinte años precedentes. Esa es la raíz de la crisis del país, de su decadencia. No ha habido renovación de la planta industrial ni de la infraestructura del país; la construcción de viviendas está rezagada en varias décadas. Puede llamarse acumulación de capital al hecho de que importantes porciones de la renta petrolera sean apropiadas vía corrupción, negociados, etc. El destino de estos recursos no es propiamente el productivo. Con el chavismo la renta petrolera ha beneficiado a grupos específicos de la sociedad, en el sentido de enriquecerlos, pero estos grupos y los tradicionales no constituyen una clase capitalista como tal, han sido y siguen siendo muy poco proclives a invertir productivamente esos recursos. Para ellos, hoy en día es mas fácil importar o simular que lo hacen. Así se apropian de porciones importantes de la renta petrolera sin que medie la inversión productiva, palanca fundamental de la acumulación capitalista.

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    mario

    03/03/2014 at 21:43

  40. El estado chavista tampoco ha invertido. Ha gastado mucho sí, pero de inversión productiva, muy poco o nada. Muchas empresas nacionalizadas, de distintos tamaños, se han perdido. Si no hay inversión productiva del estado ni de las empresas privadas, como puede haber capitalismo o capitalismo de estado.

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    mario

    03/03/2014 at 21:51

    • Por esa razón es un capitalismo de Estado en crisis; la economía está más primarizada y no hubo desarrollo de las fuerzas productivas. Algo de esto he tratado en otras notas en este blog.

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      rolandoastarita

      03/03/2014 at 22:49

  41. Rolando, usted dice:

    “Mi reflexión es: un socialista no puede ni debe gobernar contra los deseos de los trabajadores. Si pienso que la mayoría está equivocada, trataré de convencer. Nadie debería arrogarse el derecho de decidir por la mayoría. Es el punto de partida de la democracia socialista. Así esté convencido de que la decisión que toma la mayoría nos lleva a la derrota”.

    Particularmente me muevo en la línea Constituyente y Refrendaria, algo donde no han profundizado las corrientes marxistas, es decir, apelar consecuentemente al Poder Originario… a la totalidad del pueblo (en su inmensa mayoría explotado) como Decisor Soberano y dentro del más amplio y democrático debate y ejercicio constituyente: entendiéndolo como organismo u organismos deliberativos, decisorios y de ejercicio de gobernabilidad. ¿Praxis Constituyente contra lo constituido?

    En Venezuela, semanas después de la masacre del denominado Caracazo surgió una consigna: ¡No hay Pueblo Vencido! e inmediatamente surgió otra combinada: ¡Refundación de la República, Constituyente Ya! Todo en medio de un proceso de movilización generalizado, una profundísima crisis de dirección revolucionaria, que aún se mantiene, pero que catalizó 3 años después dos procesos de insurrección militares ligado a contadas organizaciones políticas y vanguardias sociales, que enterró en 1993 la supremacía del bipartidismo puntofijista y que en el 98 llevó a Chávez al gobierno. El Chávez de la Tercera Vía* que tomando las consignas de 1989 apeló al Soberano y cumplió con el Acto y Ejercicio más democrático, excepcional y único jamás visto en la historia de este país. Aunque lo que voy a decir no desmerece la Asamblea Constituyente convocada por Chávez, habíamos sectores que planteábamos un sistema constituyente en el marco de una situación de doble poder, es decir, instalar asambleas constituyentes permanentes que destituyeran los viejos poderes constituidos por nuevos poderes constituyentes en parroquias, municipios, estados y, por supuesto, los correspondientes al ambito nacional.

    Lo que sí es verdad es que la convocatoria al poder originario desató un proceso de participación y protagonismo democrático de masas que más allá de los referendos para hacer cambios a la CRBV y el Revocatorio Presidencial no lograron transcender el modelo representativista de elecciones que heredamos de la IV República. Esto lo digo porque la actual Constitución da para un Régimen de carácter Constituyente y Refrendario que permitiría, bajo una dirección política clasista en el gobierno, abrir debates constituyentes a través de todos los medios de comunicación nacional, incluso y hasta con la necesaria participación de los que defienden la lógica del capital, sobre temas que son derechos constitucionales y hoy mercantilizados como la salud, la educación, la vivienda, el crédito, la producción en sus áreas estratégicas de empresas básicas, petróleo y renta, seguridad alimentaria y defensa de la territorialidad. Debates con sus respectivas decisiones que se convertirían, como sucedió con la Asamblea Constituyente de 1999, en una inédita escuela de formación nacional y de praxis transformadora inacabada. Tres acotaciones o especulaciones: si en el 2002 Chávez hubiera habilitado al pueblo y sancionado vía debate constituyente y Referendo las Leyes Habilitantes creo que hubiera desactivado el Golpe de Estado. Chávez debió haber llevado a debate constituyente y a Referendo la Nueva Ley Orgánica del Trabajo del 2012. Se perdieron dos momentos principalísimos en medio del proceso bolivariano: uno fue cuando empezaron a surgir miles de sindicatos paralelos a los controlados por la CTV (socialdemócrata y actor de dirección en el golpe del 2002) y que agrupados en el Frente Constituyente de Trabajadores planteábamos en 1999 la Asamblea Nacional Constituyente de los Trabajadores; y el otro fue inmediatamente después de la recuperación de la Industria Petrolera, una vez derrotada la prolongación del Golpe en el 2003, donde se intentó avanzar en una Asamblea Constituyente Petrolera… dos momentos desperdiciados por la Fuerza Bolivariana de los Trabajadores, cuyos dirigentes estaban pendientes de hacer una nueva central (la UNETE) en vez de afinar sus reflejos revolucionarios en un país donde la disposición de cambio del pueblo estaba a flor de piel.

    Solo podemos leer bien a Venezuela aferrándonos a las realidades objetivas y subjetivas previas y posteriores a las que parió el proceso.

    De hechos buenos e inéditos venimos, unos realizados, otros inconclusos… seríamos sectarios en no catalogarlos como revolucionarios. Chávez dio hasta donde podía dar un militar, hombre excepcional y que dejó atrás al obrero que perdió un dedo en la industria metalúrgica de San Paulo. Podríamos además decir que Chávez se equivocó más que ese pueblo que delegó en él y al que le trasmitió en hechos el apellido de Bolivariano. Hasta aquí el ejercicio más democrático que he visto en un liderazgo que concentraba régimen y gobierno pero que carecía de acompañantes que sintetizaran genuinamente lo mejor de las experiencias en construcción de direcciones revolucionarias.

    Usted comienza su artículo así:

    “El apoyo de amplios sectores de la izquierda latinoamericana a la represión que ha desatado el Gobierno chavista reactualiza el debate acerca de la actitud de los socialistas ante el Estado burgués y el aparato represivo”.

    Yo vivo en un barrio popular que en los dos días que duró El Caracazo tuve la experiencia de ver como los militares colocaban sendas ametralladoras calibres .50 y bajaban los apartamentos más altos en edificios de 15 pisos de la Parroquia 23 de Enero. Eso no se vio ni cuando la Dictadura de Pérez Jiménez, que por cierto quedó en pañales con relación a las dictaduras del cono sur y cuidado sino también con el régimen puntofijista de la IV República.

    En Venezuela existe una base social que odia el proceso, a sus gobernantes y todo lo que surgió en estos 15 años. Odia hasta su propia dirección política porque no la ve en la calle junto a ellos sino hablando y conciliando con un gobierno lacayo del castro comunismo. Una tarea digna de estudiar sobre la base de los escritos de Wilhelm Reich. Pero lo otro, que no merece mucho estudio es la existencia de una “izquierda latinoamericana”, vetusta y que influyó a Chávez, capaz de apoyar gobiernos y regímenes genocidas. La verdad que el mundo de la “izquierda” es algo enredado que pareciera no tener futuro. Habría que refundar una nueva izquierda, una tarea de las nuevas generaciones. Pero es verdad, tenemos una “izquierda latinoamericana” que existe, aspira y puja porque “el gobierno de Maduro desate una represión y acabe a tiros las guarimbas en Venezuela”. Algo muy distinto a lo que usted afirma y que, independientemente de que Chávez apoyó gobiernos como el de Siria y Libia, lo cual le resto popularidad en los países árabes, es imposible extrapolarla con esa conducta de gobiernos criminales: la huella de Chávez en el pueblo uniformado y de manera generalizada está marcada en oposición a ese tipo de actuaciones genocidas: no concibo ver en Venezuela soldados de la aviación o de cualquier otra fuerza “desatando una represión” contra manifestantes inermes, ni siquiera en medio de las guarimbas focalizadas en las zonas del este de cada una de las pocas ciudades en las que se han instalados.

    Venezuela esta polarizada y cada polo tiene sus contradicciones y diferencias internas: todas ellas están permeadas por la lógica del capital y por el peso, principalmente, de la renta petrolera y su distribución. Con la muerte de Chávez se debilitó este reparto y ya entró en crisis el consenso que él construyó sobre esa inmensa riqueza. Ni el pueblo chavista ni el opositor se desvelan por esa pesca en rio revuelto. Las distintas derechas no van a respetar la decisión mayoritaria y democrática de los dos últimos procesos electorales. Actúan cabalgando derrotas, pero su preparación con antelación sobre la base de un plan insurreccional y de una hipotética victoria en las elecciones municipales con todo su correlato plebiscitario los dividió aún más, aunque aprovechan los flancos débiles del gobierno para ocasionarle un punto de inflexión en la crisis de gobernabilidad existente: una estrategia con diferentes ritmos y tiempos pero donde van unidos.

    Para precisar aún más, estamos hablando de una ofensiva que puede escalar a corto plazo, sobre la base de un plan preparado con antelación, que lo activó el sector más desesperado de una derecha nacional e internacional que es experimentada en estas lides y que sacó a Chávez del gobierno poniendo en marcha una operación de alta cirugía, digna de quitarse el sombrero por su efectividad. A la final, hay demasiadas conquistas logradas en el proceso por defender y como ya enseñó la historia: No basta sacar a Maduro, como no bastó sacar momentáneamente a Chávez. Esto lo digo porque es verdad: “es un capitalismo de Estado en crisis; la economía está más primarizada y no hubo desarrollo de las fuerzas productivas”, por esta razón vienen contrarreformas duras donde van a entrar en escena los sectores más explotados de la sociedad.

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    juan garcia

    06/03/2014 at 23:18

    • Por favor, escriba comentarios más breves. Esta no es una sección para colgar artículos; son comentarios. De lo contrario, se desvirtúa el espacio.

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      rolandoastarita

      07/03/2014 at 08:51

  42. No existe tal represion por parte del gobierno revolucionario que encabeza el camarada Maduro, ya que quienes realizan las potestas son sectores derechistas y fascismos (sabemos que el fascismo es una super-estructura del capitalismo monopolista) y también agentes extranjeros, todo en el marco de la guerra secreta que Estados Unidos e Israel llevan a cabo contra Venezuela y el proyecto Bolivariano.
    Es una matriz discursiva falaz que el chavismo ha perdido unidad, no. La clase obrera perdio unidad, no el chavismo. Los que siempre fueron chavistas lo siguen siendo, las elecciones, las marchas d eapoyo, así lo confirman y es inequivoco.
    Pero repetir los argumentos de la burguesia es un deporte an varios paises la parecer.
    Nuevo poder, eso es lo que contruye el modelo político que nuestro comandante ha legado en su país y en Nuestra América, quien tenga ojos que lo vea.

    Saludos revolucionarios.

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    • “No existe tal represion (…) ya que quienes realizan las potestas son sectores derechistas y fascismos.”
      Vamos, haga un esfuerzo y no me refiero a la ortografía.
      Saludos revolucionarios.

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      ale_marxiano

      13/03/2014 at 17:43

    • Usted me hace acordar de los discursos de los stalinistas cuando justificaban los campos de concentración, las invasiones y aplastamiento de pueblos enteros (Berlin, Hungría, Checoslovaquia). Miles de estudiantes checos, apoyados por la mayoría del pueblo, eran calificados de contrarrevolucionarios, agentes de la CIA y cosas por el estilo.
      ¿Por qué no tratan de pensar un poquito? ¿Miles de estudiantes, con el apoyo de amplios sectores de la población son “agentes extranjeros”? ¿El resultado de 15 años de “revolución socialismo siglo XXI es éste? El año pasado Capriles sacó el 50% de los votos. ¿Mitad de la población votando al “fascismo”? ¿Esto es producto de la construcción socialista? Además, un candidato que pide recuento de votos, ¿es una muestra que su naturaleza “fascista” y “golpista”? ¿No es un poco “raro”? ¿Qué pasa? ¿No se animan a hacer análisis de clase? Por sobre todas las cosas, ¿qué clase de “socialismo” es éste que ha procurado por todos los medios anular toda acción independiente de los sindicatos, y de la clase obrera? ¿No es extraña la pasividad de la clase obrera, de los sindicatos, ante lo que ustedes llaman “un levantamiento fascista”?

      Un país desquiciado, una renta fabulosa ingresada durante más de una década con un país desindustrializado (¿oyó hablar de algo que se llama peso social de la clase obrera?), el lumpen burgués nadando en riqueza, desabastecimiento de los productos más elementales, crisis aguda en los servicios de salud por carencia casi absoluta de insumos, fuga de capitales, repugnantes negociados de la burocracia estatal… ¿todo esto lo van a explicar por la acción del imperialismo? ¿No les da siquiera un poquito de vergüenza? ¿O simplemente nos toman por idiotas? Esto último me parece lo más probable, es lo que hacían los stalinos décadas atrás. ¿Cómo piensan que nos traguemos el discurso de “estamos construyendo el socialismo siglo XXI de la mano de los militares y de burócratas oportunistas, con la clase obrera dividida y paralizada como resultado de la acción de esos mismos milicos y burócratas? ¿Les queda algo siquiera que tenga “olor” a marxismo en la cabeza?

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      rolandoastarita

      13/03/2014 at 20:19

    • GRACIAS ROLANDA POR PONER LUZ EN TANTA OSCURIDAD. A TANTO HA LLEGADO LA DEGRADACION DE LA LLAMADA IZQUIERDA QUE HA DEVENIDO EN UN POPULISMO DE DERECHA QUE CONFUNDE TODO Y SE OLVIDA DE LAS COSAS MAS ELEMENTALES DEL MARXISMO
      CONVERTIDO EN UN PENSAMIWENTO NACIONALISTA BERRETA DE OPERETA PORQUE NI SIQUIERA ES ANTIIMPERIALISTA CONSECUENTE PORQUE CLARO PARA ESO DEBERIA RETOMAR EL MARXISMO
      ESTAMOS EN EL HORNO SI ESA ES LA IZQUIERDA
      NO SE REFLEXIONA EN ABSOLUTO SOBRE LA URSS SOBRE CHINA ETC SE TERMINA APORANDO A SADDAM, KHADAFFY, AL SIRIO, GALTIERO O SEA CUALQUIERA , BIN LADEN QUE SE DECLARE ANTIYANQUI AUNQUE SEA MAS DERECHOSO QUE REAGAN ES APOYADO POR LA IZQUIERDA
      HAY QUE HACER UN GRAN CONGRESO O ASAMBLEA PARA RECUPERAR EL MARXISMO
      CREO QUE SI MARX VIVIERA DIRIA ” SOLO SE QUE NO SOY MARXISTA ” A LA LUZ DE LO QUE PIENSAN SUS SEDICENTES SEGUIDORES
      ALBERTO

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      alberto

      14/03/2014 at 20:11

    • Le agradezco el aliento. De todas maneras, por favor, envíe los mensajes en minúscula.

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      rolandoastarita

      15/03/2014 at 09:33

  43. Y la ultima eleccion como fue? Ocultan datos por ignorantes o por demagogos falaces?

    Veo que estoy hablando con troskos… eso lo explica todo.

    No entienden nada del proceso de revolucionario, la revolucion continua, ni nada de eso. Les falta lectura. Hablan de burocracia estatal, esas categorias de analisis de otro siglo.

    Sabes lo que son las clases subalternas, el lumpenproletariado, la hegemonia mediante las super-estructuras y significantes amos y linguisticos?

    Saben lo que es la guerra economica? Saben lo que paso en Libia y Ucrania y Siria? Los videos que circulan por la red identicos libretos identicas palabras de Ucrania y Venezuela? Saben quienes son los que hacen que falten insumos?

    Estudien, lean y luego me hablan.

    Saludos.

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    • Seguramente me falta mucha lectura. Lo suyo, en cambio, es un desplante de cultura, amplia lectura y fina inteligencia. Admirable. En realidad, en Venezuela, no hay desabastecimiento, la economía no se primarizó, por lo tanto la clase obrera no se debilitó socialmente, la inflación no es del 56%, los salarios reales tampoco bajan por la inflación, el Estado no persigue la actividad sindical independiente, la entronización de los militares en el Estado es una indudable muestra de la hegemonía proletaria, el lumpen burgués no acumuló fortunas, todo está muy bien, usted sabe mucho y nos ilumina, menos mal que lo tenemos por aquí. Más simple incluso podría hacerlo: todo lo que funciona mal en Venezuela es indudable culpa del imperialismo norteamericano. Con eso, no hace falta pensar más. Y si lo mezclamos con Ucrania y Siria, mejor (Putin y Al Assad al frente de la resistencia anti-imperialismo mundial… junto al lumpen burgués y a los intelectuales dispuestos a aplaudir cualquier inmundicia).
      Por favor, en unos días se pega otra vueltita con sus iluminadores comentarios. Como ya le dije, me traen viejos recuerdos de los informes stalinos que recibíamos sobre la situación mundial. Con el aditamento “posmo” de las referencias al “lumpen proletariado” (es mejor que hablar del lumpen burgués) y eso de los “significantes amos y lingüísticos”. Sí, todo muy atinado e informado lo suyo. Ah… me olvidaba: muy fino su olfato para detectar que soy “trotskista”. Una nueva prueba de que sus análisis deben de ser muy acertados.

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      rolandoastarita

      14/03/2014 at 16:53

    • No se publican comentarios con agresiones personales. Es una política de este blog.

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      rolandoastarita

      14/03/2014 at 17:02

  44. Pensar que los obreros y campesinos elevaran su conciencia de clase leyendo la mayor cantidad de periódicos en “la más amplia libertad de prensa” como plantea Trotsky es un razonamiento que surge de una visión individualista y liberal que proyecta sobre los sectores populares prácticas de la intelectualidad pequeñoburguesa. Esa imagen de campesinos reunidos tomando el té y discutiendo los últimos temas de la política es inverosímil. Y aunque fuera así, es idealista asumir que la conciencia de clases se puede constituir ajena a la lucha concreta de clases. Es la experiencia la que forja la conciencia. Cualquier joven estudiante de marxismo sabe que la clase en sí, solo se convierte en clase para sí en el proceso mismo de la lucha, que el partido del progreso se constituye en lucha concreta contra el partido del orden. Los obreros movilizados para exigir al bonapartista de turno el cierre de los periódicos reaccionarios, o mejor, con antorchas en la mano quemando sus imprentas; es los que hace la diferencia y fija un hito del cual (ya sea con una victoria o una derrota, no importa), la conciencia no regresa. Lenin lo expresaba de esta forma: “No hay libros ni prédicas capaces de ilustrar al proletariado si no le ilustra su propia lucha contra las tenebrosas fuerzas del capitalismo.” (V.I. Lenin. “El socialismo y la religión”. Editorial Progreso, Moscú. 1974. p. 9) Además esa idea de que los marxistas somos los adalides de las libertades es falaz. El socialismo no surge de la maximización de las libertades ya logradas en el capitalismo. Surge de la dictadura del proletariado. Justamente le debemos a Marx el entender el carácter de clase de las libertades, y que estas son un hecho objetivo que se consigue y está continuamente en disputa, no un principio moral eterno e inmutable. Las libertades son un hecho concreto, históricamente determinado y fijado por la correlación de fuerzas de un momento dado. La defensa de las libertades en abstracto es un pasatiempo pequeño burgués. Y ya que estamos con el ejemplo de la libertad de prensa veamos que escribía Lenin desde el Consejo de Comisarios del Pueblo en un comunicado del 21 de febrero de 1918:
    “7- Quedan clausuradas todas las publicaciones contrarias a la causa de la defensa revolucionaria y partidarias de la burguesía alemana, así como las que pretenden utilizar la invasión de las hordas imperialistas con el fin de derribar el Poder soviético; los redactores y empleados de estas publicaciones aptos para el trabajo quedan movilizados para abrir trincheras y efectuar otros trabajos de defensa.”
    No faltará el chistoso que recuerde que maduro no es Lenin, lo que es más que obvio, solo uso este ejemplo para ilustrar que una medida administrativa no es per se un medida burocrática. Ya es epidemia el hecho de acusar a los que hacen de “burocráticos”, desde el cómodo sillón del escritorio donde los principistas gestan sus
    Universos perfectos, puros e inmaculados. Pero la lucha real es sucia y confusa y no siempre las cosas avanzan por la vía más “presentable”… Por otro lado es elitista y subestima a los trabajadores pensar que es imposible que los sectores populares no puedan superar los límites del bonapartismo en el proceso mismo de la lucha. La independencia de los trabajadores se construye en los hechos de lucha, no se predica. La misma experiencia venezolana lo demuestra. A pesar de los innumerables llamados a la paz nada detuvo a los sectores populares para que se armen y enfrentaran el golpe contra el bonapartista Chávez. ¿Qué prefiere usted señor Astarita? ¿Acaso que un manto de normalidad y cotidianeidad pacifica caiga sobre la sociedad venezolana? ¿Acaso la estabilización de la dominación burguesa en Venezuela? Si usted habla de bonapartismo acepta que éste es un fenómeno surgido del cuestionamiento de la dominación burguesa, ¿vamos a colaborar entonces con la vuelta a la tranquilidad de las libertades democrático burguesas? Pues eso mismo es lo que quiere el bonapartista. No hay peor escenario para el pueblo venezolano que el de la paz, que no es otro que el de los acuerdos ente el bonapartismo y las facciones burguesas indisciplinadas. Todo tipo de acuerdo de paz será a consta del pueblo venezolano. Aunque parece lo contrario, su postura coincide con la del PC revisionista de Venezuela, con los reformistas que sólo buscan “la normalidad y la paz”. Es eso, o no es más que otra vos en el coro de la propaganda imperialista, que no desaprovecha la oportunidad de ir creando las condiciones para intervenir. Hoy exigir la represión en Venezuela y mejor aun, agitar a los sectores populares para que ellos mismos la ejerzan, es la única salida a la trampa del bonapartismo que prepara el paso al “partido del sable y la sotana” bajando la guardia al pueblo con discursos de paz. Por más que lo intente dudo que Marx sirva para cualquiera de estos objetivos. Perdone lo agrio de la crítica pero las sutilezas suelen no ayudar a la claridad de los argumentos.
    Saludos.

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    Sergio Mancuso

    18/03/2014 at 16:34

    • Está muy bien sintetizado el socialismo que critico. No lo pudo haber escrito mejor. Con su criterio, ¿para qué Marx perdió 38 años de su vida escribiendo “El Capital”, si basta luchar para adquirir conciencia de clase? Mejor aún, luchar para exigir a un bonaparte que queme los libros que no nos gustan. Los obreros exigiendo que el Estado anule las libertades democráticas. A esto le llama usted desarrollar la lucha de clases, y la conciencia socialista. Lo felicito, puso negro sobre blanco todo lo que rechazo. Sus ideas son del tipo de las que llevan a considerar progresistas a regímenes como el de Corea del Norte. Como dije en otras respuestas, los suyos son los mismos argumentos que toda la vida le escuché a los PC para justificar cualquier inmundicia. Menudo favor le hacen ustedes al socialismo. Efectivamente, estamos en veredas opuestas, y no veo siquiera la manera de argumentarle algo más (en última instancia, ¿para qué argumentar, si usted considera que la mejor respuesta es quemar todo lo que suene a “contrarrevolucionario”?).

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      rolandoastarita

      18/03/2014 at 17:07

    • Sergio Mancuso tiene toda la razón en lo que dice.

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      CCCP

      18/03/2014 at 22:14

    • Buen día, me gustaría hacer un par de aportes al debate.
      En primer lugar los canales a los que no se les renovaron las licencias son los que abiertamente apoyaron el golpe de estado y el cierre del canal estatal (canal 8) en el fracasado y efímero plan imperialista. Sin embargo no se los cerró por eso sino por no cumplir con la ley. Si bien esto último fue una excusa creo que la libertad de prensa no es una entelequia, es algo concreto como la sedición y no me parece que quienes la lleven adelante vean afectada esa libertad. De hecho hay muchos canales, periódicos, y radios que hacen un uso pleno de la libertad de prensa, la más grande que vivió Venezuela.
      Acá viene lo segundo, si bien creo que es criticable el grado de “lentitud” en algunas decisiones no creo que las concepciones políticas se puedan gobernar por decreto. Esto es, para avanzar con libertades cada vez mayores es necesario, en mi criterio, profundizar la lucha política.
      El tercer punto que quiero resaltar es que me parece un tanto reñido con el marxismo la exaltación de hordas iracundas que siguen a iluminados sin debatir nada (sea o no tomando el té). Justamente los marxistas luchamos por el mayor empoderamiento y la mayor democratización de las clases subalternas. Y esto es muy grave, decir que los campesinos y campesinas, (cuenta también para trabajadores y trabajadoras de cualquier índole) no son capaces de debatir qué es lo que quieren implica que hay sectores que si lo hacen. Pues bien, esto no es lo que pasa en Venezuela y es lo que, por suerte, genera el conflicto social que hay. Hace unos días trabajadores y trabajadoras de las empresas estatizadas reclamaron por mayor control obrero, por la desburocratización de direcciones, etc. No fueron recibidos por el gobierno (habían convocado la marcha desde el chavismo y contra la derecha, lo aclaro por las dudas) y esto reavivo el debate en el seno del movimiento obrero. Es importante aclarar este punto por que, creo firmemente, que quienes le niegan la posibilidad de debatir y, sobre todo, de decidir a las clases subalternas son lisa y llanamente reaccionarios.
      Otra cosa, si bien los procesos revolucionarios no son (no fueron ni lo serán) pulcros e inmaculados; no implica que por eso vale todo. Los marxistas no podemos aprobar la tortura bajo ningún concepto, entre otras muchas cosas. Y es por eso que toma relevancia el punto anterior, el debate y el empoderamiento de las bases es lo que garantiza que no se concentre el poder en unos pocos que hagan cualquier cosa con el justificativo de que “la lucha real es sucia, confusa y no siempre avanza por los caminos más presentables”. Es por lo mismo que recobra importancia el rescate de debates pasados, no para extrapolarlos, sino para no repetir errores.
      Lo curioso de Lenin es que una cita aislada parece que puede justificar cualquier cosa. Y se puede citar el final de el estado y la revolución para tratar de “demostrar” que lo que importa es la lucha y no la construcción y la elaboración teórica. De más está decir que esto es falso. Pero lo curioso es que se usen citas para justificar que otros no lean y debatan, en fin. Para no quedar afuera de estas contradicciones voy a citar de memoria un intercambio que tiene Lenin con obreros bolcheviques de una fábrica a los que le dice que no debe venderse el periódico menchevique. Los obreros le responden que se “encargaron” de los mencheviques y que no se les va a ocurrir volver a vender un periódico. Lenin es lapidario, les contesta que el periódico menchevique no debe venderse porque lo obreros no lo tienen que querer comprar, que lo que hay que ganar es la lucha ideológica. Creo que este hecho grafica lo que dije más arriba del abuso de las citas aisladas.
      No quiero que este comentario se convierta en un bodoque ilegible así que lo dejo acá.
      Abrazo.

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      guido

      19/03/2014 at 10:36

  45. Me parece a mi, Sergio Mancuso, o con tu linea de pensamiento podemos llegar a justificar la guerra de Malvinas contra los ingleses, con tal de hacer una experiencia de enfrentar al imperialismo? las experiencias de la clase trabajadora tienen un componente subjetivo que es muy importante, y no se puede desdeñar. No es suficiente que se produzcan hechos objetivos para considerarlo una “experiencia”. Eso no es marxismo, es materialismo mecanicista.

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    Esteban Justo

    19/03/2014 at 19:26


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