Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Teorías del valor: austriacos vs marxistas (3)

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Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEs continuación de las partes uno y dos.

Valor y trabajo abstracto

Marx presenta la ley económica que gobierna los intercambios en un pasaje muy conocido, en el que se pregunta qué es lo que tienen en común dos mercancías para que puedan compararse cuantitativamente. Afirma que para comparar cuantitativamente, tiene que encontrarse algo en común en las mercancías (es imposible comparar, por ejemplo, el color amarillo con el logaritmo natural del número 37). Además, el elemento en común que haga comparable a las mercancías debe ser determinable cuantitativamente. Por eso, no puede tratarse de las características físicas, ya que éstas no son reducibles a alguna proporción en común. Tampoco el valor de uso puede ser el elemento común que haga comparable a las mercancías. Si, por ejemplo, la utilidad que el productor A obtiene de Y es distinta de la que B obtiene de X, y si X e Y se intercambian en la proporción de 1:1, la utilidad no puede ser el elemento en común que se iguala en el intercambio.

Ahora bien, “si ponemos a un lado el valor de uso del cuerpo de las mercancías, únicamente les restará una propiedad: ser productos del trabajo” (Marx, 1999, p. 46, t. 1). Sin embargo, no puede tratarse de los trabajos en tanto creadores de valores de uso, dado que los mismos son idiosincŕaticos, y por lo tanto no son comparables. No tiene sentido comparar cuantitativamente el trabajo de un tornero con el de un tapicero en lo que respecta a sus especificidades; a igual que sucede con las características físicas de los bienes, no hay forma de reducirlas a unidad común. Pero sí tiene sentido comparar los trabajos invertidos haciendo abstracción de sus formas concretas, ya que entonces “dejan de distinguirse, reduciéndose en su totalidad a trabajo humano indiferenciado, a trabajo abstractamente humano” (idem, p. 47). Esto es, a gasto humano de energía. Ésta es la base material, fisiológica, de todo trabajo, concebido como actividad destinada a la reproducción de los seres humanos.

A partir de esta deducción, Marx define el valor como el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción, objetivado en la mercancía. Al mismo tiempo, al deducir la propiedad común que hace comparables a X e Y en tanto mercancías, llegamos a la ley económica que rige su intercambio: los tiempos de trabajo. Por eso la medida se identifica con la ley reguladora -tiempos de trabajo social- que a su vez explica la fuente del valor.

La objetividad de las mercancías en cuanto valores y el mercado

Aunque por razones de espacio no puedo desarrollar completamente el tema, tengamos en cuenta que el término “objetivado” alude a la necesidad de que la mercancía se venda, esto es, realice su valor en la venta. La cuestión se comprende fácilmente si recordamos que el valor es una propiedad social (en términos de Marx, los valores de las mercancías son expresiones de una misma unidad social, el trabajo humano) y objetiva (es la mercancía X la que vale, con independencia de quien la posea). Dado que la mercancía X no puede expresar su valor a través de sus características físicas, lo hace a través de una relación con otra mercancía: 1 X vale 5 Y, por ejemplo. En esta relación se expresa el valor de X en cuanto “objetividad”, esto es, en cuanto propiedad social y objetiva. Pero eso sólo puede ocurrir en y a través del mercado. Por esta razón tambn el trabajo no puede tener valor; el acto de trabajar crea el valor, pero no es valor. Para que exista el valor el trabajo empleado debe pasar a una forma objetiva, convertirse en una propiedad de la mercancía. Y esto ocurre cuando la mercancía expresa esa propiedad objetiva relacionándose con otra mercancía.

Por eso Marx dice que el valor se genera en la producción, y se realiza en la venta (contra lo que sostienen los economistas austriacos, en la teoría de Marx el mercado importa). Es que pudo haberse trabajado en la producción de X, pero si X no se puede vender, por la razón que sea, el trabajo no habrá generado valor. La razón más esencial es que los trabajos, que se realizan como trabajos privados deben validarse en tanto partes del trabajo social, y esta validación se concreta a través de la reducción de los productos, y los trabajos privados, a valores de cambio, más específicamente, a dinero. Por eso, en la concepción de Marx, el valor no surge de una relación privada entre el trabajo individual y la mercancía (como sucede en el enfoque de Ricardo), sino de una relación social de los trabajos individuales, que son partes integrantes del trabajo total social.

Esto significa también que sólo bajo un determinado tipo de sociedad -propietarios privados de los medios de producción- el trabajo privado adquiere un doble carácter social: debe ser productor de valores de uso y de valor. En la sociedad capitalista este hecho se expresa en que los capitalistas no producen con vistas a producir valores de uso, sino con el fin de producir valor que incrementa el valor del capital adelantado. Es un enfoque distinto del que presentan la ortodoxia neoclásica, la corriente austriaca o Keynes, con su énfasis en el valor de uso como el objetivo único de la producción (en esta visión, pareciera que Carlos Slim o Rockefeller siguen invirtiendo por afán de obtener valores de uso).

El principio fundamental de la economía, visiones contrapuestas

El argumento de Marx se inscribe, a su vez, en una perspectiva histórica y social que tiene como eje la centralidad del trabajo humano. La cuestión está planteada en una carta a Kugelman, del 11 de julio de 1868, donde explica que aunque no hubiera escrito ningún capítulo sobre el valor, “el análisis de las relaciones sociales hecho por mí contendría la prueba y demostración de la relación real de valor” (Marx y Engels, 1973, p. 206). Y a continuación observa que hasta un niño sabe que si un país dejara de trabajar siquiera por unas pocas semanas, moriría. Por lo tanto, cualquiera sea la forma histórica de producción, siempre hubo que comparar y determinar cuantitativamente los trabajos humanos, porque siempre hubo que distribuir los tiempos de trabajo según alguna proporción definida. De manera que también en la sociedad capitalista los trabajos humanos, que se realizan bajo la forma privada, deben compararse, medirse y distribuirse. Lo que hay que demostrar entonces no es que en la sociedad productora de mercancías los trabajos se comparan -esto es lo que hizo siempre la humanidad- sino mostrar la forma en que lo hacen, y la razón por la cual se comparan a través del intercambio de “cosas que valen”. “No se puede eliminar ninguna ley natural. Lo que puede variar con el cambio de las circunstancias históricas es la forma en que operan esas leyes” (idem). Y en otro escrito explica que “economía de tiempo, a esto se reduce finalmente toda la economía” (Marx, 1989, p. 101, t. 1). Aquí el punto de partida del análisis es la producción realizada bajo forma social: “Individuos que producen en sociedad, o sea, la producción de los individuos socialmente determinada: éste es naturalmente el punto de partida” (idem, p. 3).

Esta concepción que hace eje en la producción, y en las relaciones de producción, como la instancia determinante de la economía, está vinculada estrechamente a la idea de que el trabajo, en tanto actividad humana socialmente determinada, es la única fuente del valor. O, como explica Marx comentando a Ricardo, “el valor de cambio de las cosas es una simple expresión, una forma social específica, de la actividad productiva de los hombres, algo por entero distinto de las cosas y de su uso como tales cosas…” (Marx, 1975, p. 150, t. 3).

En Menger, en cambio, la economía es, en lo esencial, la actividad dedicada a formarse una idea de las necesidades de los seres humanos y a calcular la cantidad de bienes que disponen para cubrirlas (véase pp. 83 y ss.). En este enfoque la actividad determinante pasa por hacer una elección entre las necesidades más importantes, que los seres humanos satisfacen con las cantidades de bienes de que disponen, para alcanzar, con una cantidad parcial dada de bienes y su empleo racional, la mayor satisfacción posible. En este planteo el trabajo humano juega un rol secundario. Las relaciones sociales de producción, las formas o propiedades sociales que adquieren los “bienes”, están desaparecidas. El enfoque es, en lo básico, individualista. Los individuos comparan las utilidades de bienes dados y necesidades; la distribución del trabajo social, las comparaciones de productividades relativas, han sido suprimidas ab initio.

Por supuesto, Menger hace referencia al trabajo, de la misma manera que Marx hace referencia al consumo y la satisfacción de necesidades. Pero los órdenes de importancia están invertidos. En Menger, como en los austriacos, el foco está puesto en los bienes ya producidos que se intercambian en el mercado. En Marx, los bienes que se consumen y satisfacen necesidades no caen del cielo; son producidos por trabajo humano y en un tipo específico de sociedad, son mercancías. Antes de poder consumir hay que producir; el primer acto está subordinado al segundo (hasta un niño sabe que si una sociedad no produce, muere de hambre).

Trabajo socialmente necesario y la crítica austriaca

Marx afirma que el trabajo, como generador de valor, debe ser socialmente necesario. Por socialmente hace referencia a la necesidad de trabajar, por lo menos, con la tecnología y la intensidad promedio imperantes en la rama. Rothbard sostiene que esto es incomprensible, y cree refutar la teoría de Marx comparando el trabajo invertido en un libro escrito a mano con el trabajo invertido en un libro producido con métodos modernos. Por supuesto, esta “refutación” de la teoría de Marx sólo puede apoyarse en declarar “incomprensible” un hecho que es perfectamente comprensible para cualquiera que conozca un poco siquiera cómo funcionan las empresas capitalistas y la competencia. Cualquier capitalista sabe que tiene que trabajar con una productividad media, por lo menos, si quiere sobrevivir (los editores saben que no pueden competir produciendo libros escritos a mano).

Todo esto es muy sencillo y lógico, pero es clave en la polémica con los economistas austriacos. Tengamos presente que durante el debate Cachanosky sostuvo que cuando la mercancía llega al mercado, para el empresario “el costo es historia” porque sólo le interesa estimar la demanda futura. De esta manera, se quita relevancia a los cálculos de productividad, que realiza cualquier management empresario, y se corta el vínculo entre el precio y la producción. Sin embargo, en la vida real la productividad, lejos de ser cosa “del pasado”, está en el primer plano. Las empresas siempre están atentas a la productividad media imperante en la rama, y la productividad social media se impone en cada rama por la competencia. Por ejemplo, si una acerera calcula que para producir 1000 toneladas en lingotes de acero por mes requiere 1710 horas de trabajo del departamento de fundición y 4320 horas de trabajo del departamento de vaciado y modelado, totalizando 6030 horas de insumo laboral, y resultando en una productividad de 0,1658 toneladas de lingote por hora hombre, en promedio (las cifras están tomadas de un estudio real), compara este promedio con la productividad de otras empresas, a través del mercado y la competencia de precios. Por eso el costo no es historia.

Costos de producción y proceso circular

La cuestión si el costo es o no historia en el momento de llegar al mercado se vincula también con los enfoques opuestos acerca de si el proceso económico debe concebirse en forma circular, o a la manera de una “manta corta”. En la visión de Ricardo y Marx, los productores de mercancías (o los capitalistas) no sólo se preocupan por la producción inmediata para el mercado, sino por las condiciones para la reproducción al menos en la misma escala y, de ser posible, en escala creciente (cuestión que también subrayan muchos sraffianos, como Garegnani o Roncaglia). Esto implica que se concibe la economía como un círculo, o más bien una espiral: los outputs producidos entran como insumos en la siguiente ronda, a fin de generar más productos que a su vez sirven para generar más insumos (siendo estos últimos tanto medios de producción como medios de consumo de la fuerza laboral). Por eso, es imposible que los capitalistas, o los productores simples de mercancías, no presten atención a los costos de producción.

Para verlo, supongamos por ejemplo que en la sociedad simple de mercancías el productor A emplea normalmente 10 horas de trabajo en producir X y el productor B emplea 5 horas de trabajo en producir Y, y que ambas se intercambian en la proporción 1:1. Si el intercambio ocurriera por una única vez, y fuera episódico, A podría considerar que “el costo es historia”, y tal vez ni siquiera llegase a conocer cuál es el costo de producción (en horas de trabajo) de B. Pero si los intercambios son repetidos, y existen muchos productores A y B, el promedio social tiende a imponerse. A medida que se renueva la producción para el mercado, se hace insostenible una situación en la que un producto que se produce en 5 horas se intercambia en relación 1:1 con otro que se produce en 10 horas. Paulatinamente, productores A pasarán a ser productores B hasta que los outptus y los precios se reacomodan, de manera que 1 A se intercambia por 2 B. La relación 1:1 era incompatible con la continuidad de la producción, pero sí lo es la relación 1:2. A esto nos referíamos entonces con una ley interna, reguladora de los intercambios.

Observemos, por otra parte, que en este enfoque no es necesario hacer ningún supuesto especial sobre rendimientos; éstos pueden ser constantes a escala, esto es, la curva de ofertas puede ser horizontal, sin perjuicio para la determinación de los precios. Es conocido, por otra parte, que en el mundo real muchas empresas trabajan con costos más o menos constantes, o decrecientes.

Manta corta” y escasez

Todo esto parece elemental, pero los defensores de la teoría del valor utilidad se empeñan en negarlo. ¿Por qué? ¿Por qué esa idea tan irrealista de “llegado al mercado el costo es historia”? Pues porque el escenario es de agentes que llegan al mercado con bienes (caídos como maná del cielo) y todo se reduce a la cuestión de cómo se asignan de manera óptima esos bienes (son “bienes” no mercancías) a fin de satisfacer los deseos y necesidades de los individuos. Es la visión opuesta a la del proceso económico en forma de círculo, de los clásicos o Marx. Ahora la metáfora es “la manta corta”, ya que si se asignan bienes a satisfacer una necesidad, se le quitan a la satisfacción de otra. En este enfoque, la hipótesis de rendimientos constantes a escala es inadmisible, la curva de oferta “debe” tener una pendiente positiva y los precios solo son indicadores de la escasez relativa de los bienes, y de las preferencias. La condición sine qua non del esquema es que no se preste atención a la reproducción del proceso productivo. Para ver por qué, examinemos un momento la cuestión de la escasez en relación a la producción y la demanda.

Los defensores de la teoría del valor utilidad dicen que la escasez es relativa, pero… ¿relativa en relación a qué? Hay que decirlo: sólo puede ser relativa en relación a un poder de compra que está determinado por la producción (no cae del cielo), y por lo tanto, en relación a la producción del resto de las mercancías. En el caso de nuestro ejemplo, el poder de compra que permite realizar la venta de X está determinado por la producción de V, W, Y, Z, etcétera. No es indeterminado. Por ejemplo, supongamos que en la producción de X e Y se emplean 10 horas de trabajo, respectivamente, que los precios son X = Y = $100, y que a ese precio las producciones satisfacen las demandas existentes. Podemos decir que en relación a la producción del resto de los bienes (y por lo tanto, en relación al poder de compra global) no hay escasez ni de X ni de Y. Por eso, y dado que por fuera de esa relación no tiene sentido hablar de escasez (no hay escasez de X en relación a los viajes a la Luna), la escasez no puede explicar la relación de intercambio entre X e Y.

Para ver entonces qué puede explicar la escasez relativa, supongamos que se produce un cambio en los gustos y preferencias, de manera que aumenta la demanda de X y baja la de Y. Dada la producción, hay una escasez relativa de X paralela a una abundancia relativa de Y. En consecuencia, aumenta el precio de X a $110 y baja el precio de Y a $90. Se puede decir que la alteración de $10 en los precios relativos se explica por el cambio en las preferencias, que deriva en una escasez relativa de X y una abundancia relativa de Y. La escasez no explica, por supuesto, el precio base del que partió el cambio. Pero además, dado que la producción de X e Y se reproduce, y dado que con 10 horas de trabajo los productores A obtienen $20 más que los productores B, habrá productores B que pasarán a ser productores A de X. De manera que las ofertas se adecuan a la nueva estructura de demanda, y la relación de cambio entre X e Y vuelve a ser 1:1. La escasez, de nuevo, no explica esta relación; como tampoco los cambios en los gustos y preferencias. Estos últimos han explicado un cambio en la demanda, que explicó un cambio en la escasez relativa de uno de los bienes (escasez relativa a la oferta dada), que tuvo como contrapartida la abundancia relativa de otro (abundancia relativa a la oferta dada), situación que explica el cambio en las escalas de producción en la siguiente ronda. Puede verse aquí la importancia que tiene para el teórico de la utilidad decir que al llegar al mercado “la producción es cosa del pasado”. Además, una vez que se efectuó el cambio en las escalas de producción, no hay escasez relativa de X, ni abundancia relativa de Y.

Textos citados:
Menger, C. (1985): Principios de economía política, Madrid, Orbis.
Marx, K. y F. Engels, (1973): Correspondencia, Buenos Aires, Cartago.
Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.
Marx, K. (1989): Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Rothbard, (1995): Historia del pensamiento económico, Madrid, Unión Editorial.

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“Teorías del valor: austriacos vs marxistas (3)

Written by rolandoastarita

05/04/2014 a 17:26

24 comentarios

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  1. Hola señor Astarita.

    Gracias por otro gran artículo y por su gran labor como divulgador del marxismo. Usted es sin duda el máximo referente actual en castellano de esta escuela de pensamiento.

    En cuanto al artículo en si le puedo decir que para los austriacos son los costos los que dependen de los precios, como para ellos la economìa es una subasta marginal entre seres que cuando van a comprarse papel higiénico en su cerebro llevan implantada una tabla ordinal de preferencias con todas las marcas de este bien tan necesario y se ponen a pujar por el como en una rula de pescadores no es de extrañar que piensen que los empresarios cuando se lanzan a la producciòn de una mercancìa lo hagan a ciegas y despuès adecuen sus costos a las utilidades marginales de los consumidores.

    Yo la verdad que no entiendo como gente tan preparada intelectualmente como algunos intelectuales austriacos pueden defender semejantes paranoias.

    Un saludo

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    Carlx

    05/04/2014 at 20:50

    • Ademàs es que en el marxismo todo encaja, no necesitáis acudir a psicologismos o a argumentos ilógicos.

      Yo hora que trabajo hora que cobro, ficho al entrar y al salir, es bien sencillo calcular el tiempo de trabajo y la productividad.
      Como es tambièn sencillo, de cajòn, que si el dueño de mi empresa no extrayera una ganancia de mis horas de trabajo no me contratarìa, a no ser que fuese un filántropo que no es el caso entre los empresarios claro.

      Entonces lo único que les queda a los austriacos es justificar esta extracción de ganancia con los argumentos de que el empresario arriesga dinero en medios de producciòn y también lo adelanta en forma de salarios porque lo que yo por ejemplo produzco en una semana, el lo vende unos meses despuès o incluso no lo vende.

      Aquí están las criticas al marxismo desde el economista austriaco de moda en España;

      http://juanramonrallo.com/2013/01/el-fiasco-de-la-teoria-marxista-de-la-explotacion/

      http://juanramonrallo.com/2013/08/critica-a-la-teoria-neo-ricardiana-y-clasica-del-valor/

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      Carlx

      05/04/2014 at 21:05

  2. Rolando. Escuchando su clase 2 de Tópicos de micro oigo que ha perdido el libro de Dobb “Teoría del valor y la distribución desde A. Smith”. Tengo escaneada, formato pdf, el publicado por Siglo XXI. 1ª Ed. castellano, 1975, que si aún continúa interesado con gusto le enviaré a la dirección que me indique. Un saludo.

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    RJM

    06/04/2014 at 08:30

    • Un amigo que también escuchó la clase me dio una copia del libro. Un saludo y muchas gracias de todas formas, Rolando

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      rolandoastarita

      06/04/2014 at 09:15

  3. Sobre el final del artículo hay algo interesante: “Pero además, dado que la producción de X e Y se reproduce, y dado que con 10 horas de trabajo los productores A obtienen $20 más que los productores B, habrá productores B que pasarán a ser productores A de X. De manera que las ofertas se adecuan a la nueva estructura de demanda, y la relación de cambio entre X e Y vuelve a ser 1:1.”

    Esto no es tan automático como parece. Si X vale $110 e Y vale $90, es correcto afirmar, como insinúa el artículo, que el dueño del local que vende esos productos va a querer demandar más bienes X que bienes Y, dada la mayor ganancia que tiene de los bienes X cuando los vende. El problema es que cuando los comerciantes empiecen a demandar más X que Y, los mayoristas colocarán un precio mayor por los lotes de X en relación a los lotes de Y. Llegado el momento, los fabricantes harán lo mismo con el mayorista, quien demandará más X que Y, y así sucesivamente en toda la cadena de producción, hasta llegar a los productores de materias primas de X y de Y. Finalmente, los insumos, máquinas y mano de obra para fabricar X, tendrán un costo relativo mayor que los insumos, máquinas y mano de obra que para fabricar Y. ¿Cómo es posible regresar a una relación de cambio entre X e Y de 1:1 en los locales de los comerciantes?

    Una posible respuesta es que los productores de materias primas van a tener mayores incentivos en producir insumos de X que insumos de Y, presionando a la baja el coste de los insumos de X en relación a los insumos de Y. Pero eso hará que en las fábricas, fabricar X sea más rentable que fabricar Y, lo cuál ahuyentaría fabricantes de Y y haría que los remanentes productores de materias primas de Y estén obligados a bajar sus precios en relación a los productores de materias primas de X (para seguir vendiendo lo que producen, haciendo rentable producir Y para el fabricante). Por lo tanto, no veo factible que la relación de precios finales de X y de Y vuelva a ser 1:1.

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    Guido

    06/04/2014 at 12:25

  4. ¿Cómo se comparan en el mercado trabajos físicos con trabajos intelectuales?. Se puede abstraer de ambos tipos de trabajo el trabajo humano en cuanto capacidad, sin embargo, un trabajo intelectual puede llevar horas con magros resultados o poco tiempo con un resultado alentador mientras que el trabajo físico de muchas horas, el desgaste físico continuado de un trabajador, tiene una clara expresión en cuanto a la valorización de mercancías. Un trabajador de McDonalds, al finalizar su jornada, ha contribuido a preparar X cantidad de hamburguesas; por la forma en que trabajan y despachan, uno imagina que son varios cientos. En cambio, cuando se aplican conocimientos y creatividad, no hay una clara correspondencia entre esfuerzo u horas de dedicación, y valorización.

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    mario

    06/04/2014 at 14:18

    • Muy bueno el blog. Asi y todo hay cosas para las que no existe teoria del valor ni ser humano capacitado para explicarlas. Nadie deberia dudar que si no trabajamos morimos de hambre, pero eso es como afirmar que la existencia de valor es debida a su trabajo y no decir nada de la magnitud del valor. Es aqui donde discrepo con marx. No puede aseverarse algo como que las hs hombre de trabajo socialmente necesario….. Es una ridiculez!!!!!!! Como se explican operaciones de cirujanos que salvan vidas, que valor tiene eso en tres horas de trabajo!!!y como se explica el valor de eso en relacion a las tres horas de gasto humano del zapatero que pega la zuela del zapato?????socialmente necesario?tal vez una parte se explique por la teoria del valor trabajo!!! Pero no quedan dudas que toda teoria es una abstraccion de la realidad!!!! Como se explica ( otro ejemplo) el valor de la insulina en relacion a otras mercancias ( farmaceuticas si se quiere)!!! Insulinas de 2500 pesos!!!! Se utilizan tantas hs hombres adicionales????? Saludos!!!!!

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      fernando

      08/04/2014 at 01:56

    • La cuestión del trabajo complejo la trato brevemente en la última parte del trabajo, que voy a publicar en los próximos días. De todas maneras, si no hay teoría del valor, habría que concluir que los precios son arbitrarios y que no hay posibilidad de pensamiento científico en economía.

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      rolandoastarita

      08/04/2014 at 09:48

  5. Si yo originalmente (el primer intercambio de la humanidad), cambio una manzana por una pera, eso tiene valor, y no tiene trabajo. Ni presente, ni pasado, ni abstracto, ni futuro. Nada. El trabajo, sea o no socialmente necesario, no es creador del valor. El valor, el mercado, precede al trabajo. Luego este (el trabajo), se asimila a aquel. Se transforma en mercancía, en parte de los costos, de los precios, de los valores. Pero es y genera valor, en tanto primero pasó a ser mercancía, a tener y ser valor. Sólo en cuanto es mercancía, el trabajo puede crear y ser valor.

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    JorEl

    09/04/2014 at 01:12

    • Sólo por curiosidad, pregunto: Esta interesantísima especulación teórica sobre la existencia de “valor” en el “primer intercambio de la humanidad”, ¿está inspirado en la Biblia o es simple invención suya, casera?

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      rolandoastarita

      09/04/2014 at 09:58

  6. No compañero Rolando. Está inspirado en el comic. Así funcionaban las cosas en Kriptón.

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    AP

    09/04/2014 at 19:00

    • No hubo una primer transacción? Acaso en el trueque no existe valor?

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      JorEl

      09/04/2014 at 20:23

  7. Profesor Astarita: tengo una duda sobre la ley del valor.
    Casi seguro estoy viendo una contradicción donde no la hay, pero por eso necesito su aclaración.
    En la sección de comentarios del cuarto artículo de esta serie, usted dijo lo siguiente:

    “El propio Marx plantea que cuando los intercambios no son sistemáticos, las relaciones de cambio son contingentes. Sólo es la repetición y la producción sistemática para el mercado la que impone la ley [del valor]”

    Pero en este post usted dice:

    “Por lo tanto, cualquiera sea la forma histórica de producción, siempre hubo que comparar y determinar cuantitativamente los trabajos humanos, porque siempre hubo que distribuir los tiempos de trabajo según alguna proporción definida.”

    La única forma que tengo de conciliar ambas afirmaciones es que en las economías precapitalistas los intercambios no mercantiles se realizaban teniendo en cuenta las cuantías de trabajo invertidas en el mismo (usando el tiempo como medida), pero que se intercambiaban dichos bienes sin la condición de que esas cantidades de tiempo fueran equivalentes. ¿Sería algo así?

    Una duda más: que se realicen “intercambios”, aunque más no sea en la forma de trueque ¿no implica el tratamiento de los bienes como mercancías y su condición, véase, que se basen en una producción privada e independiente de los mismos?

    Desde ya gracias por su tiempo.

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    Maku

    25/04/2014 at 01:32

    • En toda sociedad hubo circulación de productos (y los seres humanos compararon trabajos), pero no siempre hubo intercambio de mercancías. Le aclaro: no puedo estar explicando cosas que son elementales en la teoría de Marx. Tiene un límite lo que respondo en estos “comentarios”. Si está interesado en conocer la obra de Marx, puede tomarse el trabajo de leerla (de la misma manera en que me tomé el trabajo de leer a los austriacos y a los neoclásicos).

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      rolandoastarita

      25/04/2014 at 09:05

    • Disculpe que le esté quitando su tiempo, pero creo que me está leyendo mal. Entiendo que para Marx existió históricamente circulación de productos sin que hubiera intercambio de mercancías. Lo que pregunté es si dicha circulación se realizaba como un intercambio teniendo por condición la igualación de cantidades de trabajo, o si se realizaba con otros criterios. Nada más. Si considera que aun así está explicando cosas elementales, no lo haga. Si todavía lo desea, dígame en qué parte de la obra de Marx puedo encontrar esto bien aclarado. Imagino será en los Formen.

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      Maku

      25/04/2014 at 15:27

    • Efectivamente, no tengo mucho tiempo. Además de las Formen… le recomiendo la lectura de El Capital.

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      rolandoastarita

      25/04/2014 at 15:39

    • ¿Qué parte de El capital habla del tema?

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      Maku

      25/04/2014 at 16:12

    • Ya me cansé, esto no es Wilkimarxismo.

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      rolandoastarita

      25/04/2014 at 16:16

    • Jajaja de verdad profesor me hizo reir mucho con lo de wilkimarxismo!!!!!!!!!! Aprender del blog y encima con buen humor ya es demasiado bueno!!!!! Yo me anote con el profesor y ahora tengo roto los ligamentos de la rodilla. Asi y todo estudio porque vale la pena. Pero veo que mas que hilar fino todo el tiempo mejor es comprender bien las teorias y luego si debatir!!!ademas yo estudie mucho preparacion fisica y estoy lesionado. Creo que el estudio debe proporcionar explicar contundentemente la realidad en terminos generales. La otra vez critique el valor trabajo por el tema de trabajo complejo como proporciones de trabajo simple. Y el tema de los cirujanos y el valor de su trabajo que no puede valorizarse en horas. No encuentro muchas fallas a la teoria del valor mas que en casos especificos, que no del todo refutan teoria sino solo presentan matices.

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      fernando

      25/04/2014 at 19:57

    • De todas maneras, en cuanto a la labor de los cirujanos, es interesante ver cómo las operaciones se están haciendo cada vez más en serie, por trabajadores especializados que son asalariados de grandes hospitales y clínicas privadas, que actúan con un criterio capitalista. Estas empresas adoptan criterios de organización del trabajo tomados de la producción fabril, como los métodos toyotistas (el hospital “flujo”, en el que se trata de que el paciente esté la menor cantidad de tiempo estacionado en el hospital, etc.). En estas empresas se calculan los tiempos promedio insumidos por las operaciones más o menos rutinarias, se paga la fuerza de trabajo compleja, o calificada, a lo que se suman los costos promedio por adquisición y mantenimiento del capital constante (equipos, instalaciones, insumos varios, etc.). Este trabajo complejo (que se complementa con diversos trabajos de menor complejidad, hasta llegar al trabajo simple del empleado en limpieza) genera plusvalía, a partir de la generación de una mercancía “salud”.

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      rolandoastarita

      27/04/2014 at 13:18

    • Le estoy haciendo una pregunta razonable y sencilla, que ni siquiera es una crítica. Y es totalmente honesta. Realmente le pido disculpas si le molesta tanto. No todos tienen el tiempo para leerse entero El capital. De cualquier forma, muchas gracias.

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      Maku

      25/04/2014 at 16:42

    • Sí, pero implica el trabajo de buscar los pasajes correspondientes de El Capital. ¿Por qué no se toma usted el trabajito? Cuando necesito estudiar a Menger, Bohm Bawerk o Walras, me tomo la molestia de estudiarlos. ¿Por qué no hacen lo mismo ustedes con Marx?

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      rolandoastarita

      25/04/2014 at 17:11

    • Jajaja, no se enoje conmigo! Tiene razón en que sus interlocutores austríacos deberían repasar más a su Marx antes de discutir, pero me está poniendo en una misma bolsa (y a ellos también, en otra). Si discuto algo sobre Marx es algo que he leído, y que creo tener fresco más allá de cómo lo haya entendido. Pero en este caso no estoy discutiendo nada con usted: simplemente le estoy haciendo una pregunta precisamente porque le reconozco no saber una cuestión, sin ánimos de discutir absolutamente nada.
      La verdad es que ya hace tiempo leí los o las Formen, y gran parte del resto de los Grundrisse así como El capital a pedazos, pero ahora, teniendo oxidado el tema, quiero volver a ese punto porque me interesó (por razones que no viene al caso comentar acá) y el recuerdo que tengo es confuso, y no sabía si Marx había dicho una cosa o la otra, teniendo incluso la sensación de que leí cosas distintas en obras distintas.

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      Maku

      25/04/2014 at 19:01

  8. Estimado Maku

    Hablando de “wikimarxismo”, un libro muy bueno, muy ameno, para comprender en su totalidad -en forma resumida- lo que plantea el marxismo, es El Anti-Duhring de Federico Engels. El libro está dividido en tres grandes capítulos: Filosofía, Economía Política y Socialismo. Si no lo ha leído, le recomiendo su lectura. Para mi, la lectura de este libro fue fundamental para entender los argumentos esenciales del marxismo. El Anti-Duhring se consigue fácilmente en formato digital en Internet.

    Como Rolando, veo que usted tiene también un buen sentido del humor.

    Saludos cordiales

    Me gusta

    La duda metodica

    26/04/2014 at 12:13


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