Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (1)

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Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesEl libro de Thomas Piketty, Capital in the Twenty First Century, ha impactado a nivel mundial. Su planteo central es que la desigualdad de los ingresos y de la riqueza ha estado aumentando en los países capitalistas desde los años 1970, y hoy alcanza niveles similares a los que había a comienzos del siglo XX. Esto significa que no se verifica la hipótesis de Kuznets (formulada en los años 1950), según la cual la desigualdad aumentaba primero con el desarrollo del capitalismo, y luego disminuía. De hecho, ya antes de la publicación del libro de Piketty se ha estado documentando que la desigualdad ha seguido una forma de U. Pero el libro de Piketty, utilizando datos fiscales más que encuestas sobre la situación de los hogares, amplía el análisis y confirma el dramático incremento de la desigualdad en las últimas décadas en los países desarrollados. Por caso, en EEUU, desde 1980 a los 2000, la participación en los ingresos del decil más alto de la población pasó del 30-35 por ciento al 45-50 por ciento; y el uno por ciento más rico pasó de tener el 9 por ciento del ingreso en los 1970 a aproximadamente el 20 por ciento en los años 2000 – 2010. Entre 1977 y 2007 el 10 por ciento más rico se apropió las tres cuartas partes del total del incremento del ingreso en EEUU, y el uno por ciento más rico el 60 por ciento del mismo.

A la luz de estos datos, es comprensible que la vieja tesis de Marx, que dice que en el modo de producción capitalista hay una tendencia a la polarización, cobre nueva actualidad. En este respecto, Piketty sostiene que si bien no se cumplieron las previsiones catastrofistas de Marx (en su interpretación, Marx habría pronosticado el derrumbe del capitalismo por causas puramente económicas), sí se habría verificado su tesis de la creciente polarización de ingresos y riqueza.

Esta proximidad con una de las tesis de Marx ha suscitado interrogantes acerca de cuál es la relación que puede establecerse entre el libro de Piketty y El Capital; de hecho, varias personas me preguntaron qué valoración del Capital in the Twenty First Century podría hacerse desde el punto de vista marxista. En esa nota presento algunas reflexiones, referidas al aspecto teórico del asunto. Adelantando lo que desarrollo más abajo, mi posición es que, si bien Piketty pone el foco en una cuestión real y candente, que la economía del mainstream ha tratado de disimular en base a formulismos matemáticos y supuestos irrealistas, su planteo tiene poco que ver con la teoría de Marx. En particular, porque la idea marxiana de explotación –el trabajo es la única fuente de las ganancias del capital, y las ganancias del capital son fruto de la explotación del trabajo asalariado- desaparece por completo de su explicación. En su lugar, Piketty propone una explicación neoclásica ortodoxa, que pasa por lo “técnico” (productividad marginal, precios de factores, tecnología y similares). La idea del marxismo es que el fenómeno de la distribución no es “técnico”, ni se resuelve en “los precios de los factores”, ya que tiene por base las participaciones relativas del capital y el trabajo en el ingreso nacional, que es generado por el trabajo. Por eso, la teoría de la plusvalía de Marx llama a cuestionar subversivamente la sociedad. Su mensaje central es que la sociedad moderna se basa en la explotación del trabajo, y esto permanece al margen de que aumente, o no, la desigualdad del ingreso. Su eje es la teoría de la explotación; la tendencia al aumento de la brecha en las desigualdades es un efecto de esa explotación. Pero este aspecto de la cuestión está por completo ausente del trabajo de Piketty; como veremos en seguida, las categorías que utiliza son propias de las formas fetichistas bajo las que se disimulan las relaciones esenciales, incluso en su versión más ortodoxamente neoclásica.

El modelo teórico de Piketty

Aunque la mayor parte del libro de Piketty está dedicada a los resultados de sus investigaciones empíricas, la explicación del porqué de la evolución de la distribución del ingreso a lo largo de los últimos tres siglos está contenida en las relaciones entre unas pocas variables que considera fundamentales. Para eso, comienza vinculando el capital, K, con el flujo de beneficios, B, que va a la clase capitalista. El stock de capital incluye todas las formas de activos que rinden un retorno: viviendas, tierra, maquinaria, capital financiero (bonos, acciones, dinero), propiedad intelectual e incluso personas en la época de la esclavitud. Los ingresos del capital, que agrupa bajo el rubro beneficios, incluyen entonces ganancias de empresas, dividendos, interés, renta del suelo y toda otra forma de rendimientos producidos por K.

Piketty define entonces las relaciones básicas: la participación de los beneficios en el ingreso nacional, B/Y, relación que llama α; la tasa de rentabilidad, r, que podemos definir como beneficio sobre capital, esto es, B/K; y la relación capital producto, o capital ingreso, K/Y, que llama β. Con estos elementos, postula la “primera ley fundamental del capitalismo”, que dice que la participación de los beneficios en el ingreso depende del producto de β por r. O sea, α = r × β (también: B/Y = B/K × K/Y). Piketty admite que se trata de una simple unidad contable, pero agrega que puede ser aplicada a todos los períodos históricos. Precisa también que la ecuación no nos dice nada de cómo están determinadas las variables. En particular, no nos dice cómo se determina K/Y, que en cierto sentido es una medida de cuán intensiva en capital es una sociedad.

De ahí que postule la “segunda ley fundamental”: dice que β, esto es, la relación K/Y, es igual a la tasa de ahorro dividido la tasa de crecimiento del producto. O sea, β = s/g (la tasa de ahorro que se tiene en cuenta es neta de depreciación). Puede observarse, como lo señala el mismo Piketty, que se trata en última instancia de la ecuación del modelo de crecimiento de Solow. Según Piketty, la segunda ley representa un estado de equilibrio hacia el que tenderá la economía si la tasa de ahorro es s y la tasa de crecimiento es g.

En cualquier caso, la fórmula muestra que un país que ahorra mucho y crece poco acumula una enorme masa de capital en relación al ingreso, lo que a su vez puede tener un efecto significativo sobre la participación del beneficio en la estructura social y la distribución de la riqueza. Es que si aumenta K/Y significa que los propietarios del capital potencialmente controlan una parte más grande de los recursos, y esto es lo que habría ocurrido en los últimos 40 años. Los factores que explicarían el aumento de la relación β en las últimas décadas serían la alta tasa de ahorro, combinada con el crecimiento lento; las privatizaciones de grandes porciones de capital público (o estatal); y el aumento de los precios de las acciones y activos inmobiliarios desde sus niveles extremadamente bajos en 1950.

Piketty sostiene entonces que la evolución de la relación K/Y tiene forma de U en el largo plazo. Habría bajado durante las dos grandes guerras y la crisis del 30 -destrucción física y desvalorizaciones de los capitales- pero luego habría comenzado a aumentar nuevamente. Así, y siempre según los datos que proporciona Piketty, en Norteamérica y los países más desarrollados de Europa, y también en Japón, en el período 1910-1930, la β subió hasta el 600-700 por ciento, luego bajó hasta 200-300 en los 1950 y 1960 para volver a crecer hasta niveles cercanos a los 600-700 en los 1990 y 2000, y con la proyección de alcanzar los 700 por ciento en los próximos años.

Si volvemos ahora a la primera ecuación, α = r ×β, se trata de explicar cómo interactúan los crecimientos de r y β para dar como resultado final la tendencia al aumento de α. Es que en el largo plazo Piketty encuentra que la evolución de α tiene una forma de U similar a la de β, aunque menos pronunciada. Esto indicaría que r parece haber atenuado la evolución de β. La explicación del fenómeno discurre por los carriles de la ortodoxia neoclásica (solo de pasada hace una alusión “al poder de negociación de las partes involucradas”, p.153 de la versión online). Efectivamente, Piketty explica la tasa de ganancia por el principio de la productividad marginal decreciente: en lo esencial, está determinada por la tecnología y la cantidad de capital. Por lo tanto, demasiado capital deprime la tasa de rentabilidad r. Sin embargo, continúa el razonamiento, la caída de r a medida que aumenta la relación K/Y no alcanza a anular el efecto alcista sobre α, esto es, sobre la participación de los beneficios en el ingreso. La causa de esto reside en la elasticidad de sustitución de los “factores” capital y trabajo. Recordemos que esta elasticidad dice en qué medida varía la relación capital trabajo (K/L) a medida que se modifica la relación entre los precios del capital y el trabajo, esto es, r/w (w es salario; en esta parte altero un poco el argumento de Piketty para adaptarlo a las presentaciones más habituales de los cursos de Microeconomía mainstream).

El hecho es que si la elasticidad de sustitución es mayor a uno, significa que una caída de la relación r/w provoca una suba más que proporcional de la relación K/L. Si tenemos en cuenta que las participaciones relativas del capital y el trabajo (siempre en el esquema neoclásico) es rK/wL, una elasticidad de sustitución superior a uno provocará que un aumento de la intensidad capitalista del proceso (esto es, aumento de K/L) dará lugar a una disminución proporcionalmente menor de r, de manera que aumentará la relación B/W (esto es, rK/wL); en otras palabras, aumentará B/Y (teniendo en cuenta que Y = W + B). Dado que Piketty sostiene que la elasticidad sustitución tiende a ser mayor que uno, el aumento de β habría provocado el aumento de α, aunque atenuado por la caída de r.

En un sentido más general e histórico, Piketty parece reducir la causa del aumento de la desigualdad a que r > g. Sostiene que se trata de un hecho histórico comprobado, que explicaría el crecimiento de la desigualdad en las sociedades agrarias tradicionales. La idea es que si r > g, la riqueza acumulada es recapitalizada mucho más rápido de lo que crece la economía. Por ejemplo, si g = 1% y r = 5%, el ahorro de un quinto del ingreso proveniente del capital ya asegura que el capital heredado de las generaciones previas crece a la misma tasa que lo hace la economía. La tasa de rentabilidad del capital la atribuye a un factor psicológico; r refleja la impaciencia promedio de las personas y su actitud ante el futuro (el argumento sería válido para las sociedades agrarias, precapitalistas o capitalistas). Que por otra parte coincide con la productividad marginal del capital.

El capital como “cosa que rinde ganancia”

Tal vez el primer aspecto, y central, en el que los enfoques de Marx y Piketty son opuestos, es la noción misma de capital. Es que Piketty escribe todo un libro sobre “el capital en el siglo XXI” a partir de una concepción del capital ahistórica y asocial. En su visión -como en toda la economía neoclásica- capital son “cosas” tales como máquinas, tierra, activos financieros, dinero, yacimientos mineros, y similares. “Cosas”, agrupadas bajo “K”, que rinden ganancias, rentas, intereses, dividendos e ingresos en las más diversas formas. En este enfoque, los ingresos derivados de “K” son abstraídos de toda relación con el trabajo y su explotación. El capital tiene rendimientos porque es productivo, y su tasa de rentabilidad viene a coincidir con su productividad marginal (que a su vez coincide con las preferencias intertemporales de los consumidores). Desde este punto de vista, el hacha de piedra del hombre primitivo ya era “capital” con rendimientos iguales a su productividad marginal. Incluso Piketty no distingue entre tierra y capital (distinción que encontramos en los clásicos y en Marx, entre otros); la tierra es parte de “K”, y rinde bajo el mismo principio que cualquier otro activo. Por eso “K” es concebido por Piketty como una fuente autónoma de plusvalías; es “algo” que genera valor y ganancia al margen del trabajo y con independencia de este. Una idea muy alejada de la de Marx, que concebía el capital como relación social, de explotación del trabajo (para este concepto, ver aquí). Y como también señalaba Marx, el capital alcanza su forma más enajenada y fetichista en el dinero que devenga interés, forma que Piketty amontona sin distinción conceptual con otras formas de capital, o con la tierra. Tengamos presente que en el caso del capital productivo hay por lo menos una referencia al proceso de trabajo, lugar último de generación del valor y el plusvalor. Pero en el capital a interés se pierde cualquier vestigio de relación social. Aquí estamos ante un fetiche automático, dinero que da dinero, donde “la relación social se halla consumada como relación de una cosa, del dinero, consigo misma” (Marx, t. 3 p. 500, El Capital).

Naturalmente, el agrupamiento bajo el nombre de capital de estas diversas formas, contribuye a quitarle todo contenido histórico, y acarrea consecuencias para el análisis del largo plazo. En particular, al considerar “K” como un conjunto de “cosas que rinden ingresos”, como hace Piketty, es imposible comprender las especificidades asociadas a las relaciones históricas y sociales concretas, que han evolucionado desde el Antiguo Régimen a la moderna sociedad capitalista. Por ejemplo, cuesta encontrar la continuidad explicativa entre lo que podía ocurrir con la renta agraria y los ingresos campesinos en la Francia del siglo XVIII, y los ingresos del capital y los asalariados en la Francia del siglo XX; o entre el usurero precapitalista y el moderno capital dinerario. La misma idea de Piketty de que su primera “ley fundamental del capitalismo” se aplica a toda época histórica encierra una llamativa naturalización del capitalismo. Y si se pierden de vista las diferencias entre las formas histórico-sociales, el análisis se hace abstracto. De ahí que el punto más interesante del análisis empírico de Piketty sea la evolución de las diferencias de ingresos y riquezas desde fines del siglo XIX a la actualidad, cuando podemos hablar de un modo de producción capitalista predominante.

Pero cuando entramos en el análisis de la dinámica capitalista, las razones de por qué crecen las desigualdades sociales se oscurecen debido a la endeblez de los fundamentos teóricos. Es que los problemas derivados de la falta de concepto histórico y social del capital se manifiestan en el agrupamiento de Piketty del stock de los medios de producción, concebidos en términos físicos (porque la productividad marginal se asocia al capital como stock físico), del “valor” de la tierra (que en sentido marxista tiene precio, pero no valor) y del capital financiero, que es más amplio que el capital productivo o mercantil realmente invertido. Es por esto que en relaciones que Piketty concibe “de causa a efecto” -en especial, K rinde B, y por lo tanto r depende de esa relación causal- de hecho se esconden relaciones circulares. Por ejemplo, si el precio de la tierra depende de la renta, como sucede en la realidad, entonces es imposible considerar la parte de K correspondiente a la tierra como una fuente autónoma de la renta, ya que el “valor” (precio) de la primera depende también de la segunda.

De la misma manera, si se habla de capital en sentido físico, su agregación como “cantidad de capital” solo puede realizarse a través de los precios de los medios de producción involucrados, que dependen -como lo demostró la crítica de Cambridge- de la tasa de interés. Pero entonces la misma cantidad física de capital tendrá distintos valores (esto es, variará “K”) según varíe la tasa de interés, que en principio debía explicarse por la cantidad del capital. Por lo tanto, no tiene sentido afirmar que la rentabilidad del capital depende de la cantidad del capital. Como también pierde sentido toda la problemática de la elasticidad de sustitución una vez que se acepta la realidad del “retorno de las técnicas” (esto es, que a una tasa alta de interés una técnica menos intensiva de capital es rentable, a una tasa menor es más rentable una técnica más intensiva, pero a una tasa más baja vuelve a ser rentable la primera técnica). Tengamos presente que la explicación de Piketty del porqué de la evolución de la distribución del ingreso y la riqueza en el siglo XX y hasta el presente, depende de la hipótesis de elasticidad de sustitución. Por eso era de esperar alguna discusión en profundidad del principio, pero la misma brilla por su ausencia. Piketty se limita a adoptar teoría mainstream, eludiendo las dificultades planteadas, ya hace más de un siglo, por los críticos de Cambridge (su única referencia al asunto se refiere al modelo de Harrod-Domar, al que opone el de Solow).

Sin embargo, los problemas no se solucionan ignorándolos. En las dificultades para medir el capital haciendo abstracción de las variables distributivas (interés y salarios) subyace la abstracción de considerar al capital como “un factor de producción”. Y desde ese supuesto carente de contenido social, no es posible elaborar una teoría correcta de la distribución. De hecho, la economía mainstream que sigue Piketty disuelve la cuestión de la distribución en los “precios de los factores”, pero estos no pueden fundarse en la productividad marginal ni en la función de producción. Por eso fracasa el intento mainstream de eludir la problemática del conflicto de clases, inherente a la economía política, y medular en la distribución del ingreso, para transformarla en una cuestión técnica de Economics. Por otra parte, desde el enfoque marxista, la distribución se vincula orgánicamente con el sistema de explotación, que se constituye entonces en un eje ordenador del análisis: solo cuando se ha establecido la tasa de plusvalía -el reparto básico del valor agregado por el trabajo- es posible establecer el sistema de precios y las tasas de rentabilidad del capital. En cambio, la mera enumeración de identidades contables, como las presenta Piketty, no tiene poder explicativo alguno. Por supuesto, son importantes los datos que presenta sobre la evolución de la distribución del ingreso, ya que ponen en evidencia que la hipótesis de Kuznets sobre su forma de U invertida en el largo plazo, es equivocada. En este respecto, el trabajo de Piketty es valioso. Pero además del dato, hay que presentar razones, y hay que ir al fondo del asunto. Es necesario encontrar la lógica de las categorías económicas; y esa lógica, en la sociedad dividida en clases, depende de las relaciones sociales. Más en particular, en la sociedad capitalista, depende de la relación entre el capital y el trabajo asalariado.

Como no podía ser de otra manera, las dificultades encerradas en lo abarcado por “K” se extienden, en el trabajo de Piketty, al capital financiero. Por un lado, porque en la realidad los precios de los activos financieros dependen de la tasa de interés, de manera que puede existir inflación de precios por motivos puramente especulativos, que poco tienen que ver con la rentabilidad real del capital productivo (una cuestión que incide en cómo opera la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia de Marx). A su vez, la posibilidad de inflaciones de precios puramente especulativas da lugar, en Marx, a la noción de capital ficticio; es lo que ocurre, por ejemplo, cuando los precios de las acciones se elevan por encima de los “fundamentos” relacionados con la generación y realización de plusvalía. El tema se profundiza incluso cuando hablamos de bonos gubernamentales, que dan derecho a recibir una parte de la plusvalía -recaudada bajo la forma de impuestos- pero ya no expresan ninguna forma de capital real (sobre capital ficticio, aquí). Todas estas cuestiones se revelan decisivas a la hora de explicar las razones de por qué en el sistema capitalista operan tendencias hacia la polarización social, tendencias que tienen poco que ver con la idea del capital como “una cosa K que rinde B”.

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“Reflexiones desde el marxismo sobre el libro de Piketty (1)”

Written by rolandoastarita

18/05/2014 a 18:42

43 comentarios

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  1. ¿Si la curva de la desigualdad tiene forma de u en el largo plazo, acaso no llegará un momento en que dicho proceso se vuelva insostenible porque se alcanzará una polarización tan extrema de los ingresos que haga a la cúspide crecer a expensas de todo el cuerpo de la pirámide?. ¿Hasta qué punto dicho proceso es atenuado por los periodos de alto crecimiento relativo del ingreso y hasta que punto es exacerbado por los periodos de bajo crecimiento?. ¿Qué valor tiene el indice de Gini, que tanto se usa para describir situaciones de mayor o menor estabilidad en la distribución del ingreso si la tendencia de largo plazo es hacia la inestabilidad, es decir, hacia una creciente polarización?

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    mario

    18/05/2014 at 19:20

  2. En general, este tipo de trabajos generan exultación en el estabilishment toda vez que rebaten los argumentos marxistas, o tal vez, con mayor precisión, planteados por Márx como contradicciones insalvables del sistema. No me parece casual que proliferen en épocas de crisis. Por lo que he podido leer, todo el alborozo está puesto en la hipotética impugnación estadística de la ley de la tendencia decreciente de la ganancia, postulada por Márx que desde hace décadas encuentra resistencia en el propio ámbito marxista. (Soy consciente de su posición, Rolando, en este respecto, aunque me costó entender al ángulo de su crítica, respetable por cierto) Por supuesto, permanece el farragoso problema de la polarización, pero aún si se propongan soluciones de ‘control social’ no revolucionarias, como es el caso del hoy rutilante economista francés, mediadas por el estado o la ciudadanía, lo concreto es que el antagonismo entre el capital y el trabajo es eyectado de la producción al ámbito de la distribución, por lo cual, los corifeos del sistema pueden dormir en paz con su conciencia y soñar con haberse anotado otro tanto. Resta por aportar desde el arsenal marxista una explicación plausible de esta polarización que pueda coexistir con una tasa de ganancia de tendencia ascendente. o estable, o de mínima, indeterminada. No niego a priori que pueda ser formulada o que ambos procesos (evolución secular de la TG y polarización del ingreso) no puedan ser desconectados. De hecho, la tecnificación del proceso productivo expulsa fuerza de trabajo y somete al segmento ocupado a una explotación cada vez mayor y este aumento de la desocupación estructural no parece revertirse con la expansión y profundización mundial de las relaciones capitalistas. Coincido en que el esquema teórico criticado no explica demasiado. No va más allá de la propensión al ahorro basada en la expectativa. En lo que debería hacer eje es en desentrañar por que el crecimiento económico de las últimas tres décadas coexiste con una baja en la tasa de inversión productiva, caída en los salarios y aumento de la extracción de plusvalía absoluta, procedimientos que han agigantado la polarización social. Piketty no va más profundo que la epidermis del proceso: la participación en el ingreso nacional es directamente proporcional al aumento de B/W e inversamente a la caída de r. No explica el vuelco a las finanzas, los valores inmobiliarios, el ataque en toda línea a los salarios y las condiciones de trabajo, a no ser por una decisión ‘racional’ de los capitalistas. No se explica por que, de pronto, la inversión menguante coincide con el alto crecimiento a no ser por el asunto de la ‘elasticidad de substitución’. ¿Que la causa? ¿Los altos salarios? ¿El estado de bienestar? ¿La tasa de ganancia en baja?

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    AP

    18/05/2014 at 21:47

  3. Críticas a los dislates pro-explotadores de Piketty:

    a) Galbraith

    http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2014040206

    b) Michael Roberts

    http://thenextrecession.wordpress.com/2014/04/28/reviewing-piketty-again/

    http://thenextrecession.wordpress.com/2014/04/30/piketty-in-french-its-worse/

    http://thenextrecession.wordpress.com/2014/05/06/have-you-read-piketty-well-he-has-not-read-marx/:

    Here is an interview with Piketty in New Republic magazine.

    IC: Can you talk a little bit about the effect of Marx on your thinking and how you came to start reading him?
    TP: Marx?
    IC: Yeah.
    TP: I never managed really to read it. I mean I don’t know if you’ve tried to read it. Have you tried?
    IC: Some of his essays, but not the economics work.
    TP: The Communist Manifesto of 1848 is a short and strong piece. Das Kapital, I think, is very difficult to read and for me it was not very influential.
    IC: Because your book, obviously with the title, it seemed like you were tipping your hat to him in some ways.
    TP: No not at all, not at all! The big difference is that my book is a book about the history of capital. In the books of Marx there’s no data.

    Interview in New Republic magazine

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  4. Buena nota, Rolo.
    Los datos aportados por Piketty son importantes porque permiten de algún modo rebatirlo. En el siguiente link, les dejo un trabajo breve que terminé hace unos días:
    https://www.academia.edu/7011274/Maito_Esteban_Ezequiel_-_Piketty_versus_Piketty._La_tendencia_descendente_de_la_tasa_de_ganancia_en_el_Reino_Unido_y_Alemania_desde_el_siglo_XIX_confirmada_por_los_datos_de_Piketty_en_evaluacion_Revista_de_Economia_Critica_

    Los propios datos de Piketty, una vez que se considera “capital” lo que en sentido marxiano suele considerarse, muestran una tendencia descendente de la tasa de ganancia en el largo plazo. En este trabajo tomo Alemania y el Reino Unido desde 1870 y 1855 respectivamente.

    Actualmente estoy trabajando en un estudio para estos dos países más Suecia y Holanda desde 1850. Existe una cuestión interesante que adelanto en el artículo que linkeo.
    La tendencia descendente de Marx se confirma en el largo plazo, más allá de una recuperación parcial desde 1982, la cual considero personalmente finalmente agotada desde 2009. Pero me centro también en los aspectos que se han considerado supuestamente negadores de la ley. Básicamente el crecimiento de la productividad (Piketty intenta esta explicación, sin la menor idea de lo que sostuvo Marx) o más concretamente de la tasa de plusvalía. Con los mismos datos de Piketty, la relación producto-capital (Y/K) y la tasa de plusvalía (Ganancias/Salarios) no muestran en el largo plazo señal alguna de contrarrestar esta tendencia. Al contrario. Y/K desciende de igual forma, y la tasa de plusvalía se mantiene estable en cierto rango, y más bien descendente. Llama la atención la fuerza de estos pretendidos contraargumentos, sobre todo el de la tasa de plusvalía, porque a nadie mínimamente al tanto le escapa que la masa salarial en el largo plazo ha tendido a crecer.

    Otro aspecto interesante que hace a la cuestión es que en el largo plazo las ganancias netas tienden a reducir su participación en el producto, más allá del estancamiento o caída de la participación salarial desde los 70, por el incremento de los impuestos netos y el consumo de capital fijo. Piketty al trabajar sólo con el “ingreso nacional” no capta esta cuestión.

    Saludos.

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    Esteban Maito

    19/05/2014 at 03:23

    • Esteban. Es muy interesante el trabajo que presenta, especialmente por que se basa en los datos que ofrece el economista en boga. La cuestión de la medición estadística sobre la evolución de largo plazo de la tasa de ganancia es un tema controvertido. He leído pilas de trabajos, tanto de ‘alcistas’ como de ‘bajistas’ y todo pasa por los parámetros de medición utilizados. Con el tiempo, he llegado a la conclusión que los datos parecen ser ajustados a lo que se quiere demostrar. Queda el recurso momentáneo de refugiarse en el agnósticismo. La cuestión de la ‘ley’ de la tasa de ganancia decreciente es un tema que sigue dando que hablar. Hay argumentos fuertes que apuntan a su impugnación y a su vez, fuertes críticas a estos argumentos. A grosso modo, las controversias en este respecto, parecen responder a una asimilación inadecuada entre aumento en la composición técnica y aumento en la composición ‘en valor’ del capital. El ‘error’ de Márx, parece haber sido el considerar el efecto de la productividad desde un punto de vista desigual, en que la elevación de la composición orgánica en valor se impone unilateralmente. Sin entrar en tratamientos matemáticos complejos que hacen al campo de especialistas, la lógica elemental indica que si la elevación de la productividad afecta de modo equivalente, tanto al numerador como al denominador de la fórmula que establece la tasa de ganancia, la tasa no debe bajar necesariamente. Una aplicación es el renombrado teorema de Okishio que Rolando a analizado en una nota de este blog y más extensamente en su página. Lo que el teorema demuestra es que, dados determinados supuestos que se suponen aplicables en la realidad, un aumento en la productividad, con salarios constantes, aumenta la tasa de ganancia. Visto desde un ángulo general, es el caso previsto por Márx, en que la ‘contratendencia’ se impone a la tendencia. El problema reside en que, en el análisis de Márx, tanto la ley como la contratendencia que se le opone, responden a la misma causa, por lo que, no queda clara la razón por la cual una sería ‘ley’ que se impone indefectiblemente y la otra solo un obstáculo circunstancial. Si se invierten los términos y la ‘contratendencia’ se torna en ley, se obtiene el ‘capitalismo eterno’ con una tasa de ganancia siempre en alza o, a lo sumo, dificultada por la aparición de crisis por estrangulamiento de la ganancia por aumento de salario o exacerbación de la competencia. De este modo, la evolución tendencial de la tasa de ganancia, se torna indeterminada. Ya no es la contradicción entre capital y trabajo, en procura de la máxima extorsión de plusvalor, el ‘prius’ que se expresa a través de la competencia, sino, esta última, la que incide, estrangulando las ganancias en un determinado punto de un curso siempre ascendente. En cualquier caso, la ley formulada por Márx, se cae y es otra la teoría de la crisis. El principio autodisolutorio del sistema queda abolido. Este enfoque a convencido a muchos marxistas, no se si a la mayoría y por supuesto, no está exento de críticas. La problemática coexiste con las divergencias de interpretación de los datos estadísticos.

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      AP

      19/05/2014 at 12:00

    • ¿ Puede un aumento de la tasa de ganancia del capital financiero compensar una disminución de la tasa de ganancia del capital productivo para que en el concepto de capital de Piketty no se cumpla la tendencia decreciente de la tasa de ganancia? ¿ Afirmar esto no sería una especie de fetichismo del dinero ? ¿ No está el capital financiero supetidado al capital productivo?

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      Lenni

      20/05/2014 at 04:47

    • Gracias AP por la respuesta.
      – En primer lugar, aclarar que las mediciones que presento ahí son las más próximas a lo que Piketty ofrece. Es decir, yo no calcularía la tasa de ganancia en términos constantes para Reino Unido pero en el trabajo lo hago porque Piketty afirma que es la mejor medición.
      – No he leído muchos trabajos “alzistas” presentando estimaciones. O lo hacen rayando la perversión teórica como Piketty, o ni lo hacen. Invito a que me recomiende estimaciones de “alzistas” que las leeré con gusto. Un trabajo “alzista” es la medición de Michelena para Argentina que creo confunde los términos al calcular una tasa de ganancia “productiva”. Mi estimación para Argentina no discrimina entre sectores productivos o improductivos de plusvalía sino que considera a la tasa de ganancia del conjunto, y por eso expresa, por momentos en forma elocuente, la historia argentina. Invito a leer ambos trabajos.
      – La medición del capital fijo como neto a costos de reposición corrientes es no sólo la más correcta en mi opinión sino la de menor sesgo “bajista”. Y sin embargo esta medición también muestra la tendencia. En mi perfil de Academia puede ver un trabajo reciente, “La transitoriedad histórica del capital” publicado en Razón y Revolución con estimaciones propias y de otros autores para catorce países que representan el 60% de la economía mundial. Calculo también una tasa de ganancia “mundial” para las últimas décadas y la importancia de China en la cuestión.
      – Más allá de estas cuestiones, estoy en contra de considerar que existen datos para “todo”. No es cierto, si nos manejamos con cierto rigor general, que en términos distributivos pueda decirse “todo” en el largo plazo sobre las participaciones de ganancias y salarios. Al contrario. Lo cierto es que no existe elevación de la tasa simple de plusvalía (ganancias/masa salarial) en el largo plazo que amerite destacarse, y si hay algo que destacar es que más bien desciende. Y lo mismo aplica como dije anteriormente para la relación producto-capital, a la que considero el eje central de la tendencia descendente de la tasa de ganancia. Es un dato prácticamente universal que la participación de la inversión en el producto se ha incrementado en términos históricos desde niveles pírricos, más allá de lo que pueda haber ocurrido desde los setenta en ciertos países, los cuales presentan justamente cierta recuperación en la tasa de ganancia. Demasiadas “pistas” empíricas a estas alturas.
      – Creo que la cuestión del incremento de la productividad no pasa por el hecho de que “la lógica elemental indica que si la elevación de la productividad afecta de modo equivalente, tanto al numerador como al denominador de la fórmula que establece la tasa de ganancia, la tasa no debe bajar necesariamente”. Diré más, el incremento de la productividad es siempre mayor en la producción de medios de producción que en la del resto de mercancías, y así se refleja en las series históricas de precios de la maquinaria vs. el resto. Pero también, lo que implica esto es que se incrementa en mayor medida el volumen de medios de producción. Creo que se suele olvidar el tomo I cuando se discuten estos temas más desarrollado en el tomo III (y se establecen ciertos supuestos), en el capitalismo, consolidadas sus relaciones de producción y la gran industria, la única forma de expandir la productividad es invirtiendo en capital fijo incluso de aumentar los ritmos de trabajo y la intensidad. No entiendo cuál es el punto difuso en esto. No es que la producción capitalista va por un lado y el capital fijo por otro. El producto crece a partir del crecimiento de la inversión. Existe una tendencia a que el capital fijo se incremente más que el producto, que es la tendencia a que el trabajo muerto se expanda sobre el vivo, que es la tendencia al desarrollo de la fuerza productiva y la reducción del valor de las mercancías. De ahí que la composición orgánica, en principio como composición técnica (volumen de capital fijo por obrero) crezca exponencialmente (más que el producto por obrero). El efecto contrarrestante surge de que en términos corrientes y de mercado esta composición crece menos por el mayor abaratamiento de los medios de producción, y por esto las mediciones en términos constantes son mucho más “bajistas” porque refieren al volumen. En esto no digo nada que no haya dicho Marx, y por lo menos a mí siempre me pareció claro. Pero ese abaratamiento relativo no alcanza a compensar el incremento de la composición “técnica”. Todo esto en el largo plazo, en el corto y mediano plazo puede ocurrir.
      – Respecto al teorema de Okishio, me hubiera gustado leer alguna vez el texto original pero nunca tuve la oportunidad. Lo que siempre me pareció curioso es el nivel de irrealidad en el corto, mediano y largo plazo de salarios reales constantes. Me resulta curiosa la teoría de incrementos en la productividad sin incrementos mayores en el capital fijo (siempre que no haya una gran crisis). Los supuestos ayudan cuando tienen cierta mesura, cuando son violatorios de la realidad más elemental… Sin embargo, entiendo que Okishio sólo quiso reflejar una situación posible, no la característica del sistema, este último punto corresponde más bien a quienes negarían la ley. He escrito un artículo sobre Japón estimando todas las categorías marxianas incluyendo la velocidad de rotación. En qué años cae el producto? En los que cae…el capital fijo. Y nada de lo que sostiene Okishio aparece salvo un par de años en los 80s. La tasa, cae. Y mucho.
      Saludos.

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      Esteban Maito

      20/05/2014 at 15:10

    • Algunas observaciones: en primer lugar, la discusión fundamental sobre el libro de Piketty no es acerca de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (LTDTG), sino sobre la distribución del ingreso. De todas maneras, la discusión sobre la LTDTG es importante en sí misma. En este respecto, la crítica planteada por el teorema Okishio no puede descartarse tan fácilmente remitiendo a otros capítulos de El Capital para suponer que el valor de los medios de producción “debe” aumentar en relación al trabajo vivo. La cuestión es explicar por qué tiene que suceder esto. Recuerdo tres de los supuestos de Marx al discutir la ley:

      a) La tasa de ganancia cae aun cuando la tasa de plusvalía pueda aumentar, debido al abaratamiento de la fuerza de trabajo cuando crece la productividad (plusvalía relativa). Por supuesto, si la tasa de plusvalía se mantiene constante habiendo aumento de la productividad, los salarios reales suben, y en ese caso, según el teorema Okishio, una vez generalizado el cambio tecnológico, la tasa de ganancia no sube, pero tampoco cae. Sin embargo, insisto, la LTDTG no supone que la tasa de plusvalía deba mantenerse constante (menos descender) para que caiga la rentabilidad. Esta cuestión es relevante porque en los años 1970 algunos marxistas quisieron explicar la caída de la tasa de ganancia por aumento de los salarios, esto es, por disminución de la tasa de plusvalía, debido a la lucha de clases. No discuto que haya tenido alguna incidencia, pero no es el supuesto de Marx para que baje tendencialmente la tasa de ganancia.
      b) El capitalista innovador tiene que obtener una plusvalía extraordinaria al introducir la innovación. Esto pone límites a cuánto incrementa el capital constante cuando se trata de abaratar productos; el tema es importante: Shaikh levanta este supuesto para hacer caer la tasa de ganancia.
      c) La caída del valor del capital constante, por aumento de la productividad, ejerce una presión alcista sobre la tasa de ganancia. Otra cuestión importante porque Kliman supone lo contrario para hacer bajar la tasa de ganancia (lo cual conduce a una serie de incoherencias, en mi opinión).

      Respetando estos supuestos, no encuentro ningún marxista que haya podido rebatir el teorema Okishio. Sin embargo, es un hecho, verificado empíricamente, que la composición orgánica del capital tiende a aumentar con el desarrollo capitalista, y esto debe ejercer un efecto bajista sobre la tasa de ganancia. La cuestión entonces es explicar por qué sucede esto. Mi propuesta es que hay que cambiar el supuesto de cambio tecnológico desde el que se ha discutido históricamente la LTDTG. Subrayo: no es casual que pasado más de medio siglo desde que se formulara el teorema, no haya podido ser rebatido.
      Discuto la cuestión aquí.

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      rolandoastarita

      20/05/2014 at 15:52

  5. rolando
    valiosisimo tu aporte como siempre
    alberto urthiague

    Date: Sun, 18 May 2014 21:42:48 +0000
    To: urthiague1750@hotmail.com

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    alberto urthiague

    19/05/2014 at 12:20

  6. hola Rolo

    que piensa sobre poner a través del estado un salario mínimo, y que votaría usted en el caso suizo donde perdió el salario mínimo de 4500 dolares ( ahora es de 4100) porque decían que aumentaría el desempleo ( hoy 3.1%) ademas perdió también la propuesta para que la diferencia del salario mínimo y el máximo sea de máximo 12 veces solo votaron a favor que haya tope de las compensaciones a los CEOs?

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    Alicia

    19/05/2014 at 15:31

  7. Rolando,
    Muy bueno el artículo. No he leído la obra de Piketty pero si muchas entrevistas. Y varias veces estipula para que el capitalismo se desarrolle la burguesía tiene que tener una ganancia del 5 x 100. Es un argumento que escuché muchas veces incluso entre autores marxistas (David Harvey, por ejemplo). Pero nunca he oído más que una fundamentación subjetivista de dicha afirmación.
    Que piensa al respecto? quien formuló esa tendencia?
    muchas gracias

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    bla

    19/05/2014 at 15:55

    • No conocía esa “ley general”; a primera vista me da la impresión que no tiene mucho sentido.

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      rolandoastarita

      20/05/2014 at 15:20

  8. Hay otro problema anterior en el libro, a diferencia de las ultimas decadas del siglo XIX y hasta antes de la crisis del 29 la concentracion de la riqueza y del capital no se daba de la misma forma que en la actualidad.
    ejemplo en 1900 la gran empresa era la Standard oil de la familia Rockfeller hoy la Exxonmobil no pertenece a ninguna familia sus dueños son fondos mutuos de inversion que no tienen un dueño y que ni siquiera selecciona al directio el cual ni siquiera esta entrelazado.

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    Tomas

    19/05/2014 at 16:22

  9. Muchas gracias, profesor Astarita. Un ensayo muy oportuno sobre el best-seller Piketty. Le ruego me envíe la segunda parte apenas la tenga. Saludos cordiales.

        Héctor Silva Michelena http://hesimiorvana.blogspot.com/ El Domingo 18 de Mayo de 2014 17:12, Rolando Astarita [Blog] escribió:

    WordPress.com rolandoastarita posted: “El libro de Thomas Piketty, Capital in the Twenty First Century, ha impactado a nivel mundial. Su planteo central es que la desigualdad de los ingresos y de la riqueza ha estado aumentando en los países capitalistas desde los años 1970, y hoy alcanza nive”

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    silvamichelena

    20/05/2014 at 20:00

  10. Esteban. Ya empecé a leer su trabajo sobre la evolución de la tasa de g. en Argentina, el otro no lo bajé aún. Una sola acotación por el momento. Según leí hace tiempo, el propio Okishio reconoció en 2001 que el supuesto de una tasa salarial exógena-constante es inverificable. También formuló una extensión del teorema al capital constante en 1963 que aún permanece sin traducir. Esta objeción (basarse sobre el supuesto de solo capital circulante) fue trabajada hacia fines de los setenta por Roemer y otros . También sufrió grandes objeciones por que al parecer ‘convierte’ al capital fijo en circulante. Esto junto a otros cuestionamientos al marco analítico (Competencia perfecta-enfoque neorcardiano-simultaneidad de las ecuaciones etc.) Si mal no recuerdo, Rolando ha reseñado en su página la crítica efectuada por la escuela temporalista.
    Saludos

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    AP

    21/05/2014 at 00:59

    • Más allá de las notas de Rolo, que leeré, me gustaría leer el trato que hace Roemer del capital fijo. Las referencias al teorema que he tenido han sido básicamente de Shaikh pero no mucho más. No me ha interesado mucho el teorema por lo siguiente:
      La situación de salarios constantes con incremento sostenido de la productividad es un sinsentido en términos históricos y del capitalismo. Repito, los supuestos deben tener cierta razonabilidad. Si hablamos de una tasa de plusvalía creciente hablamos de un crecimiento relativamente mayor de la productividad respecto a los salarios, no un crecimiento de la primera y un estancamiento de los segundos. Esa no es la idea que uno tiene de incremento de la tasa de plusvalía en ciclos relativamente normales. La matemática da para todo, el capitalismo no.
      Cuando más suele darse una situación de salarios más o menos constantes y crecimiento de la tasa de plusvalía es en crisis (aunque más bien los salarios reales caen) pero en estas la masa de ganancias se contrae y la tasa de ganancia cae.
      Salarios constantes con incremento sostenido de la productividad es un supuesto absolutamente irreal e insostenible en el mediano plazo, quizás hasta en el corto. ¿Cual será la demanda social solvente de esa producción expandida constantemente con salarios estancados? ¿Capitalistas comiendo por cinco personas? Existen obvios límites. Me remito nuevamente al volumen I muchas veces dejado de lado al discutir el III en base a estos ejercicios; esa demanda social solvente es el consumo obrero, la contracara de su carencia de medios de producción y sin el cual no se explica el capitalismo.
      La conclusión es también obvia (dejando de lado que en términos nacionales se puede compensar con nuevos mercados de exportación etc pero aquí hablamos en términos sistémicos): que a Okishio le de una tasa de ganancia en constante crecimiento no es más que un ejercicio matemático en base a supuestos irreales. En la realidad después de no muchos años lo que existiría es una crisis, una caída de la tasa de ganancia y una sobreacumulación de capital, en su forma de mercancías no vendidas particularmente. No ver esto marca la frontera entre la “matemática” y la ciencia social.
      No por nada, en los puntos más altos de los ciclos, previos a las crisis, la participación de los salarios y los salarios reales son mayores, como el mismo Marx destacó, no podría ser de otra manera.

      PD: Perdón, Rolo, por los cambios de tema. Comentarios posteriores sobre estos los haré en sus respectivos posteos.

      Saludos.

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      Esteban Maito

      21/05/2014 at 13:03

    • Yo estoy de acuerdo en que hay que hacer supuestos realistas. Pero la discusión teórica ayuda a esos supuestos realistas. Por ejemplo, considero que el supuesto de cambio tecnológico con que hemos discutido siempre la LTDTG no es realista; pero esto me surgió precisamente de discutir la ley a la luz del teorema Okishio (que de hecho, traté de refutar).
      En cuanto a los salarios, es claro que el salario real aumentó; pero esto puede suceder al mismo tiempo que aumenta la tasa de plusvalía (todo indicaría que esto es lo que sucedió en EEUU y otros países capitalistas en los últimos 35 años). Por eso es realista discutir la LTDTG suponiendo que aumenta la tasa de plusvalía por incrementos de productividad (podemos suponer que no aumenta tanto como lo haría si la canasta salarial permaneciera constante). Pero el problema al que apunta el teorema en realidad no es este, sino a los efectos del aumento de productividad sobre el capital constante.
      Otra cuestión: pienso que el aumento del salario tendencial no tiene que ver con un problema de demanda (se estrangularía la demanda si no sucediera), sino con las mismas leyes del salario: el valor de la fuerza de trabajo no puede dejar de tener un componente histórico y social (no puede existir el salario a nivel fisiológico como fenómeno general en el capitalismo).

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      rolandoastarita

      21/05/2014 at 13:20

    • Hola, Rolo. Estuve viendo un poco esta cuestión por un escrito y no me queda más que reafirmarme en mis dichos. Incluso más, el Teorema de Okishio si nos ponemos estrictos no lidia totalmente con la teoría del valor marxiana, acaso sea un revisionismo de ciencia ficción matemática por el simple hecho que confunde PRODUCCION con VALORIZACION. Y es sólo considerando la valorización que se pueden estipular consecuencias que el Teorema, o mejor dicho los que lo utilizan en cierto sentido, se supone que implica.
      Es fácilmente demostrable que con el supuesto de Okishio, como dije antes, no puede haber crecimiento sostenido de la tasa de ganancia sino crisis de sobreproducción (tal vez hasta precedida por un período de crecimiento de la tasa de ganancia).
      El Teorema se desentiende absolutamente de las condiciones de distribución que generan sus condiciones de producción, y por tanto de la circulación, lo cual viene de perlas para convertirlo en una cuestión de álgebra matricial. Sin embargo el valor se define también en la circulación, no es un atributo exclusivo de la producción (y ese error parece compartido por todos los que lidian con el Teorema) sino que sale de ella, en tanto trabajo incorporado, como un valor sólo potencialmente mayor que sólo se confirmará en la realización.
      En el proceso de producción mismo el capital sólo aparece como dependiente de su relación con el trabajo vivo, “esto es, de la relación entre el capital y el trabajo asalariado. Pero ahora como producto, como mercancía, se presenta como dependiente de la circulación, que está al margen de aquel proceso” (Marx, Grundrisse)
      El capital se encuentra desvalorizado (no en el sentido de tener un menor valor, sino en el de haber abandonado la forma dinero y existir como mercancía M´). Para cumplir con su valorización debe ingresar nuevamente en la circulación: “Si este proceso fracasa –y la posibilidad de tal fracaso está dada en cada caso por la simple separación, el dinero del capitalista se habrá transformado en un producto sin valor y no sólo no habrá ganado valor nuevo alguno, sino perdido el originario” (Marx, Grundrisse)
      Iniciando con una proporción 50-50 de salarios-ganancias la reproducción no se sostiene si consideramos un límite incluso exagerado al consumo per cápita de los capitalistas (en el sentido que el consumo de valores de uso tiene algún límite por la propia característica del valor de uso). Por caso si se trabajan 100 horas y se producen 100 valores de uso y consideramos una proporción poblacional de 90 asalariados, 10 capitalistas respecto a la población que consume. Tenemos valor unitario = 1 hora por valor de uso. 0,55 valores de uso consumidos per capita por los asalariados y 5 per capita por los capitalistas.
      Si se duplica la productividad y ahora se producen 200 en 100 horas requiriendo la clase obrera igualmente 50 valores uso, la distribución salarios-ganancias pasa a ser ya no 50-50 sino 25-75, el valor unitario = 0,5 y el consumo per capital de los capitalistas debe ser ahora de 15 unidades.
      Una duplicación más lleva la distribución a 12,5-87,5 y el consumo per capita de los capitalistas a la friolera de 35 unidades per capita (63 veces el consumo per capita obrero) con un valor unitario de 0,25.
      ¿Qué pasa si simplemente establecemos como límite las 15 unidades per capita previas y tenemos el generoso gesto de mantener el valor unitario sólo en 0,25 de acuerdo a las nuevas condiciones de producción?
      Que el valor de 100 horas que antes era 100 (100 unidades x 1 de valor unitario), y en el segundo caso era también 100 (200 unidades x 0,5 de valor unitario), ahora sólo es de 50 (200 unidades x 0,25 de valor unitario, 50 unidades de los obreros y 150 de los capitalistas, 200 unidades extras sin vender), la distribución ya no es 25-75, mucho menos 12.5-87.5, sino 12.5-37.5 (proporcionalmente igual a 25-75 pero en una economía desvalorizada con sobreproducción). La rentabilidad que según el Teorema llegaría al 600% (87.5/12.5 de CV, no tocamos el tema absolutamente central del capital fijo) toca un techo de 300% (75/25 o 37,5/12,5) y presumiblemente después no le queda más que empezar a bajar.

      Sé que pueden faltar algunos detalles o cuestiones pero la idea está.

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      Esteban Maito

      12/11/2014 at 07:11

    • El argumento del teorema Okishio no está concebido en términos físicos, sino en valor. Es por eso que no hay manera de hacer bajar la tasa de beneficio en base a las condiciones que Marx planteó (ver aquí).

      Para decirlo de manera más clara: si el teorema Okishio está equivocado, sería posible construir un contraejemplo en el cual, cumpliéndose las condiciones establecidas por Marx, una vez que el cambio tecnológico se generaliza, y manteniéndose igual el salario real (lo que implica aumento de la tasa de explotación), la tasa de beneficio cae.
      Por otra parte, en el argumento de Marx tampoco entra la cuestión de la realización por bajo consumo de la clase obrera. Esto es, la tasa de beneficio a largo plazo no cae porque haya un problema intrínseco de realización subconsumista. Creo que deberíamos primero discutir la ley de la TDTG tal como la planteó Marx, y sobre esa base clarificar las cuestiones en debate. Por ejemplo, personalmente pienso que la competencia por plusvalías extraordinarias sí puede llevar a sobreproducción en ramas enteras de la economía, cuando se generaliza el cambio tecnológico en la rama, precipitando la caída de precios y de la tasa de ganancia. Pero el aumento de la composición orgánica de capital de largo plazo no se puede derivar simplemente del postulado de aumento de la productividad, como sostiene Marx en su LTDTG (y es la razón por la cual sostiene que va a caer la tasa de ganancia; de nuevo hago notar que en esto no interviene un problema de realización).

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      rolandoastarita

      12/11/2014 at 09:53

  11. Compañero Rolando. Posiblemente, con la incursión sobre el problema de la TG me fui algo del eje específico de su nota. Pero ya que estamos. El punto b de sus observaciones resume la crítica central a la hipótesis tradicional que fundamenta la TDTG. El capitalista innovador no introduciría una nueva tecnología si es que esta no baja el costo medio, es decir si no permite ganar más, ahorrar más variable que el que cuesta amortizar el constante incorporado. Márx era solidario con este principio y usted ha hecho las citaciones correspondientes en otras notas. Parecer ser una coincidencia con la ‘elección racional’ que debería caracterizar al capitalista y digo, parece, por que, pese a todo, Márx concluye que el cambio tecnológico , en su extensión al sistema y en largo plazo, deprime la TG. Algo paradojal. SI bien lo he comprendido, antes y ahora, no hay manera de demostrar esto, por consiguiente, la causa del aumento en la composición orgánica (o composición en valor) hay que buscarla en otra parte. La causa se desplazaría a la competencia de mercado por bienes complejos, ingente en inversión de capital, pero no vinculada al aumento de la productividad. La pregunta es sencilla ¿Tenía razón Smith en este punto? ¿Es la caída en la rentabilidad el producto de una competencia exacerbada, en este caso, por las preferencias del mercado? También : ¿Puede hablarse entonces de una LTDG? y además: ¿Por que si el capitalista solo admite decisiones racionales, el principio resultaría violentado por esta ‘irracionalidad’? Le pregunto desprovisto de cualquier animosidad. Desde hace mucho he roto con cualquier subordinación dogmática. Solo me interesan los argumentos lógicos y por supuesto, la evidencia empírica.

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    AP

    21/05/2014 at 02:01

    • Me parece importante aclarar un punto. La crítica a la teoría neoclásica de la elección racional no pasa por negar que los capitalistas siguen una lógica, o razón, a la hora de decidir sus inversiones, y que en esa lógica, la tasa de ganancia es la variable fundamental. La gran diferencia con la teoría neoclásica es que esta afirma que el agregado de las acciones individuales buscando un objetivo lleva al logro de ese objetivo. En este enfoque, tributario del individualismo metodológico, lo macro resulta de la simple sumatoria de lo micro. En el enfoque de Marx sucede lo opuesto: la persecución de las plusganancias por parte de los capitalistas individuales lleva a la caída general de la tasa de ganancia. El tema entonces es explicar cómo ocurre esto, a partir de la teoría del valor y de la plusvalía. Aquí interviene el teorema Okishio para mostrarnos que eso no puede ocurrir bajo los supuestos con que Marx formula la LTDTG. Reconozco que durante muchos años yo usé el argumento “empírico”: puesto que en la práctica la composición del capital tiende a aumentar, el teorema Okishio “debe” estar mal. El problema vino cuando traté de salvar esta distancia entre la teoría y los datos; esto me llevó a revisar las cuestiones.

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      rolandoastarita

      21/05/2014 at 09:57

  12. Si. Es un tema para romperse la cabeza. Una duda digna de Hamlet. No desconfío del enorme esfuerzo que haya comprometido en la tarea, ni de la capacidad con que la haya acometido. En el fondo, creo que todos queremos probar que Márx no se equivocó y aún si nos vemos confrontados con la imposibilidad de hacerlo, no dejamos de abrigar una secreta esperanza de que el problema sea nuestro entendimiento del asunto. Igual pienso que hay que seguir estudiando el problema de la parábola de la productividad. Yo estoy bastante convencido de que el aumento en la productividad, al amplificar la plusvalía relativa y abaratar el capital constante, eleva o cuando menos sostiene la tasa de ganancia. Si no, hay que pensar que el capitalista en la competencia sacrifica tasa en aras de masa y por ende apunta a compensar con volumen de ganancia, hasta que el aumento en la masa se agota y la tasa se viene en picada, que es el nudo del planteo de Shaik y que todos hemos sostenido en el pasado. Se parece al planteo de bajar precios (‘sacrificar margen’) para ganar mercado y obtener ganancias de enajenación propuesto por Steuart, pero con la lógica inversa de ampliar el margen. Márx reconoce el efecto estimulante indirecto de la productividad sobre las ganancias cuando analiza las causas contrarrestantes, pero lo considera un ‘efecto colateral’ retardatario del efecto principal de la medicina. En tal caso, el aumento en la productividad es considerado como una maldición del sistema y no el suero de la eterna juventud. Receta al la cual el capitalista se ve obligado a echar mano para asegurar la sumisión de los explotados en la lucha de clases y que luego, refracta contrariamente en la disputa de los capitales entre sí. Queda pendiente la demostración de por que lo que es bueno para uno, no lo será para todos. ¿Que genera el agotamiento de la función benéfica del aumento de la productividad y lo torna en su contrario? Si descartamos límites fisiológicos, poblacionales, histórico-sociales en la determinación del valor de la fuerza de trabajo, limitaciones del mercado solvente y hasta la ‘escasez’ de capital en sentido neoclásico si lo queremos meter también, no queda otra que situar el problema por el lado de la competencia. Aquí, la compulsión por ganancias debería llevar en un determinado punto, a un recalentamiento ‘irracional’ y a una inversión descontrolada, no redituable, con métodos o incorporación de tecnologías no debidamente ensayadas, impotentes o débiles en el ahorro de trabajo. En cualquier caso, sería el agotamiento del aumento en la productividad la causa de la caída en la TG y no su expansión. Se agotaría la verdadera tendencia (contratendencia según Márx) y aparecería el efecto colateral, el colapso de las ganancias y la crisis. Las crisis deberían barrer con el capital redundante y la cosa se restablecería sobre la base de una composición orgánica estable o menor y una tasa de ganancia estable o mayor, pero con un piso más bajo en la primer y más alto en la segunda, algo que no encaja con la realidad empírica.

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    AP

    21/05/2014 at 13:56

    • Decís: “todos queremos probar que Marx no se equivocó”. Aclaro que personalmente no estoy empeñado en semejante tarea. Lo único que me interesa es qué teoría explica mejor la realidad del capitalismo. Por ahora pienso que es la de Marx; pero si alguien me demuestra que hay otra superior, no tendré problema en adoptarla.

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      rolandoastarita

      21/05/2014 at 14:44

  13. Sí, tenés razón. Fue una generalización abusiva. Una ‘proyección’ que no ha de valer para todos. Siempre admiré la imparcialidad científica, aunque se que es muy difícil de lograr. En ese respecto hago mi mejor esfuerzo.

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    AP

    21/05/2014 at 18:53

  14. Hay una cuestión interesante sobre la tasa de plusvalía que ha surgido de algunas estimaciones que hice sobre velocidad de rotación y creo que es algo a desarrollar.
    La tasa simple de plusvalía ha tendido más bien a caer o mantenerse dentro de cierto rango. ¿Implica esto que los capitalistas no han logrado reducir el valor relativo de la fuerza de trabajo? NO. En términos absolutos está claro que su valor ha crecido, y el crecimiento del salario real no hace más que expresarlo. En términos de la relación entre tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo y excedente, la tasa simple de plusvalía (ganancias/masa salarial) ha sido por lo menos estable. A primera vista, la lucha del capital por reducir el tiempo necesario mediante la reducción del valor de las mercancías no habría prosperado. Si bien la reducción del valor de las mismas es inobjetable, ha existido una incorporación de mercancías a la canasta de consumo obrero. Esto supone, al menos de forma general, cierta evolución conjunta del salario y la productividad, lo que es lógico también de acuerdo a lo que planteé de, groso modo, la necesidad constitutiva de una “demanda social solvente”. La reducción del valor de la fuerza de trabajo sobre una canasta constante en el largo plazo hubiera terminado en lo que afirmé antes respecto a los supuestos de Okishio.
    Ahora, cuando introducimos la velocidad de rotación la cosa cambia en forma clara. Supongamos una distribución sólo relativa a ganancias-salarios de 50-50 hace 100 años con una sola rotación anual. El tiempo de trabajo se distribuye igual, y el capital variable coincide con los salarios abonados. Ahora si cien años después, y neoclásicos y keynesianos se han llenado la boca hablando de la Ley de Bowley sobre la estabilidad de la participación ganancias-salarios en el largo plazo, existe la misma distribución de 50-50 pero se realizan por ejemplo 10 rotaciones anuales, implica grandes cambios subterráneos a esa estabilidad distributiva.
    En cuanto tiempo de trabajo, la relación es la misma, la reducción relativa del valor de la fuerza de trabajo no se ha producido, básicamente por la ampliación de su canasta de consumo que referí. Y esto, nuevamente, no debiera extrañar por la simple cuestión de la “demanda social solvente” que generan las propias relaciones de producción y el crecimiento de la productividad. Pero en cuanto COSTO PARA EL CAPITALISTA del consumo productivo de la fuerza de trabajo, el capital variable ahora se ha reducido de 50 a 5. Esto es lo que he confirmado a grosso modo con las estimaciones para las últimas décadas. Hay que diferenciar el “valor de la fuerza de trabajo” de acuerdo a lo anterior. Lo que comúnmente entendemos como el tiempo de trabajo necesario y su equivalente en bienes de consumo no coincide necesariamente, sino que diverge, respecto al costo que representa para el capitalista que el asalariado acceda a esa canasta o trabaje dicha cantidad de tiempo. Como se ve, no es que se reduce el tiempo que objetivamente trabaja para su reproducción el trabajador (misma proporción 50-50) sino que ingresa en la ecuación el costo que implica para el capitalista que en modo alguno se emparenta al total del consumo anual del obrero. Así con masas salariales más o menos constantes como porcentaje del PBI, tenemos capital variable como un porcentaje del PBI progresivamente menor. La masa salarial anual convencional se conforma a partir de las sucesivas rotaciones que realiza el capital variable.
    El incremento de la velocidad de rotación expresa el desarrollo de la fuerza productiva y la reducción de los tiempos de (trabajo socialmente necesario) producción y circulación. Midiendo simplemente “el tiempo”, los obreros siguen trabajando 50-50, pero en términos del capitalista y sus costos la relación es 50-5, la tasa simple de plusvalía es 100% igual que hace un siglo, la anual se incrementó de 100% a 500%. Esa es LA reducción relativa del valor de la fuerza de trabajo que parece haberse operado. En cada rotación la tasa de plusvalía es siempre 100%, 5-5, pero sí antes el capitalista debía “financiar” un año de salarios, hoy prácticamente financia sólo un mes. Por ejemplo para el caso de Japón, en dolares de 2012, el capital variable por asalariado fue prácticamente el mismo en 2008 que en 1973, mientras el salario real fue el doble y el capital fijo casi el triple.
    Esto tiene muchas implicancias en otras cuestiones desde la inclusión errónea de la masa salarial anual en cálculos de rentabilidad hasta qué expresa la composición de valor del capital como Capital Constante-Salarios y qué expresa como Capital Constante-Capital Variable.
    En fin, es un aspecto sobre el que me pondré a escribir de un momento a otro.
    Saludos.

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    Esteban Maito

    22/05/2014 at 02:22

    • Personalmente no sé cómo se puede calcular el tiempo de rotación del capital circulante, al menos dados los datos de que disponemos para EEUU (para otros países es peor todavía). De ahí que en los cálculos de evolución de tasa de ganancia para EEUU haya utilizado dos aproximaciones a la tasa de ganancia “a lo Marx”. Por un lado, beneficio / capital fijo (es la que más utilizan los marxistas, pudiendo ser el beneficio antes o post impuestos, antes o post intereses). Por otra parte, el margen sobre ventas, en el que entra todo el capital circulante, pero el capital fijo está representado por los cargos por amortización. Lo interesante es que con ambos cálculos la curva de evolución de la tasa de ganancia es muy similar.
      Con respecto a la tasa de plusvalía, todo parece indicar que en los últimos 40 años hubo un incremento. En la segunda parte de la nota sobre Piketty voy a citar el trabajo de Loucas Karabarbounis y Brent Neiman, de la Universidad de Chicago y la NBER, “The Global Decline of the Labor Share”, (octubre 2013). Sostienen que la participación de los salarios en el ingreso ha estado declinando a nivel global desde los años 1980. La participación de los salarios en el valor bruto añadido de las corporaciones habría caído un 5% en los últimos 35 años. Un resultado que es claramente opuesto a la constancia que encontraba Kaldor. Me parece significativo, demuestra que la tasa de plusvalía no está determinada mecánicamente por algún proceso rígido.

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      rolandoastarita

      22/05/2014 at 09:42

    • Agregado: la caída que registran Karabarbounis y Neiman de la participación de los salarios en el valor agregado de las corporaciones es del 64% al 59%. Consideran que el valor agregado bruto de las corporaciones representa el 60% del valor agregado bruto total de la economía. Citan otros trabajos que confirman también la tendencia decreciente; por ejemplo, el de Blanchard y Giavazzi, publicado en Quarterly Journal of Economics, 2003, Nº 3, que también tuve oportunidad de consultar.
      Por supuesto, no es necesario compartir el marco teórico con el que estos autores explican esta evolución (elasticidades de sustitución, precio de factores, etc.). Pero apuntan a una cuestión que pienso central: los avances de productividad, el abaratamiento del capital fijo y el reemplazo de mano de obra por maquinaria.
      Además, la tendencia parece mundial; la registran no solo para los países adelantados (EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Japón) sino también en China, India y México. Aunque será interesante ver cómo evolucionará ahora en China, con la intensificación de las luchas sindicales.

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      rolandoastarita

      22/05/2014 at 10:06

  15. Sí, desde fines de los setenta y principios de los ochenta la relación ganancias-salarios se incrementó, tal vez alguna excepción haya en el SE asiático, como por ejemplo Corea (no China ciertamente).
    Lo que ocurre también es que desde el punto de vista de la distribución funcional del producto, en bastantes casos la participación de las ganancias se mantuvo constante y la caída de la participación de los salarios sólo compensa el incremento del consumo de capital fijo y los impuestos netos, que en términos históricos crecen más o menos en forma sostenida. En el caso del Reino Unido o Japón por ejemplo la participación de las ganancias es aun menor que en los 70s y 80s, aún con la caída de la participación asalariada. Como me gusta decir, es una expresión distributiva de la tendencia a la sobreacumulación de capital fijo. Y creo que por eso mismo, en términos de margen de ganancias la evolución puede ser parecida a la tasa sobre capital fijo, por ese incremento en las amortizaciones que al final de cuenta son cierto porcentaje más o menos estable del capital fijo según su tasa de depreciación.
    Las ganancias netas respecto a los salarios son mayores, pero respecto a las amortizaciones y la necesidad de renovar el capital fijo no.

    Las rotaciones las estimo, son cálculos gruesos, dividiendo los costos anuales totales (salarios, consumo intermedio y de capital fijo) por el stock de inventarios (acá un trabajo de Fichtenbaum para la industria yanqui: http://es.scribd.com/doc/210831498/Fichtenbaum-Business-Cycle-Turnover-and-the-Rate-of-Profit ). Mis cálculos muestran una evolución a grandes rasgos paralela al PBI per capita. Más allá de esto y suponiéndose el crecimiento que se quiera en la velocidad de rotación las conclusiones son similares. Hay que distinguir entre la tasa simple de plusvalía (que muestra la relación de ganancias y el valor real de la fuerza de trabajo o la masa anual de mercancías a la que equivale) con la tasa anual (que muestra la relación ganancias – valor que representa para el capitalista el consumo productivo de la fuerza de trabajo) que en términos de rentabilidad es la más adecuada, y explicar en parte la divergencia que creo se relaciona un poco con lo que desprolijamente dije en el anterior mensaje.
    La reducción del valor de la fuerza de trabajo se ha expresado más en la segunda forma que en la primera, por más que Marx pareciera hacer siempre referencia a la primera.

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    Esteban Maito

    22/05/2014 at 12:36

  16. Consideraciones actuales sobre “El Capital en el siglo XXI” de Thomas Piketty
    Algunas ideas sobre Piketty

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=185011

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    Tomas

    22/05/2014 at 15:16

  17. Profesor perdon que pregunte esto que esta fuera del tema del articulo
    ¿Que libro o libros me recomienda para la historia argentina desde mediados del siglo XVIII a principios del siglo XX?

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    Tomas

    23/05/2014 at 16:30

  18. Rolando. Volvía a leer con más atención la nota de su página sobre el teorema de Okishio y sus implicancias. Es una exposición muy clara y con un excelente desarrollo de las controversias. Ahora pude contextualizar mejor su posición sobre la aplicación potencial del teorema a la realidad. Se la recomiendo a todos los lectores, en especial a los que tienen formación en el área de economía. No se si ha sido traducida al inglés, pero, de no ser así, sería muy conveniente para introducirla en los debates del mundo marxista angloparlante. En paralelo he leído algunos trabajos en contrario. Buena parte de la ‘refutación’ está puesta en que no pueden concebir que el aumento de la productividad engendre más valor. Es un pecado de lesa marxismo. A nivel sistémico este vendría dado por una ‘productividad media’ y por ende habría una especie de entropía. Las desviaciones en más, respecto de la media, solo arrojarían ‘redistribución’.Solo lo ven como aumento del excedente físico, con una merma del valor individual. El valor, está puesto en relación directa con el empleo de más trabajo vivo. El ‘ahorro’ de trabajo solo aumentaría la eficacia en el output, pero su efecto sería indefectiblemente desvalorizante. Lo que no se alcanza a entender es por qué si la mejora en la productividad se extiende a todo el sistema, la Tasa de ganancia debe forzosamente caer por efecto de la desacumulación de valores. Los contraejemplos que presentan se basan en ignorar el efecto de la potenciación del trabajo, como si su reconocimiento implicase otorgar a la tecnología el mágico poder de crear valor. Hay incluso un trabajo de Ramos en que llega a plantear que el crecimiento en la masa de mercancías producidas solo genera un efecto inflacionario por aumento concomitante de la masa monetaria, pero el valor global se reduce y junto a este cae la plusvalía y la ganancia. Si no le molesta, luego se lo envío.

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    AP

    26/05/2014 at 02:16

  19. La mercancía existe al margen de la explotación. La explotación es el resultado del desarrollo de la mercancía.

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    Camaliante

    26/05/2014 at 12:49

  20. La mercancía existe al margen y precede a la explotación. La explotación es el resultado del desarrollo de la mercancía. Más precisamente el trabajo pasa a transformarse en mercancía con el desarrollo del mercado. El trabajo No es la única fuente de las ganancias del capital, y las ganancias del capital No son fruto Exclusivo de la explotación del trabajo asalariado. Puede ser, o es, el componente fundamental en la conformación de la ganancia, pero no es esa explotación la ganancia en sí. Más bien la ganancia, el margen, la mercancía, es el que creó el trabajo asalariado, el trabajo mercancía, la explotación, la plusvalía, el margen obtenido sobre el sujeto de explotación, el trabajador, el trabajo hecho mercancía.

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    Armando

    26/05/2014 at 23:21

  21. Reblogueó esto en mitimaesy comentado:
    El economista argentino Rolando Astarita es docente en la Universidad Nacional de Quilmes, Carrera de Comercio Internacional, y también en las de ciencias Sociales y Ciencias Económicas de la UB y autor de numerosos artículos y publicaciones.
    Con el título que preside este artículo, ha entrado en el debate amplio e importante que se está desarrollando en todo el mundo a propósito del libro de Thomas Piketty. Lo hace con un artículo estructurado, por ahora, en dos partes de denso contenido
    “Mi posición -dice- es que, si bien Piketty pone el foco en una cuestión real y candente, que la economía del “mainstream” ha tratado de disimular en base a formulismos matemáticos y supuestos irrealistas, su planteo tiene poco que ver con la teoría de Marx. En particular, porque la idea marxiana de explotación –el trabajo es la única fuente de las ganancias del capital, y las ganancias del capital son fruto de la explotación del trabajo asalariado- desaparece por completo de su explicación. En su lugar, Piketty propone una explicación neoclásica ortodoxa, que pasa por lo “técnico” (productividad marginal, precios de factores, tecnología y similares). La idea del marxismo es que el fenómeno de la distribución no es “técnico”, ni se resuelve en “los precios de los factores”, ya que tiene por base las participaciones relativas del capital y el trabajo en el ingreso nacional, que es generado por el trabajo. Por eso, la teoría de la plusvalía de Marx llama a cuestionar subversivamente la sociedad. Su mensaje central es que la sociedad moderna se basa en la explotación del trabajo, y esto permanece al margen de que aumente, o no, la desigualdad del ingreso. Su eje es la teoría de la explotación; la tendencia al aumento de la brecha en las desigualdades es un efecto de esa explotación. Pero este aspecto de la cuestión está por completo ausente del trabajo de Piketty”.

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    mitimaes

    30/05/2014 at 16:54

  22. Esteban. Es interesante tu desarrollo, especialmente por que conecta con las condiciones posibles de valorización, pero me parece correcta la objeción de Rolando, respecto de que no refuta el planteo del teorema y no se condice con las razones planteadas por Márx sobre por qué la tasa de ganancia debería caer en largo plazo. Creo que vos mismo hiciste eje en intervenciones anteriores en que la razón básica esgrimida por el genio de Tréveris se sitúa en que la masa de medios de producción que debe ser puesta en marcha para obtener cuotas suplementarias de plusvalor, aumenta en una proporción mayor a lo que lo hace el incremento en la tasa de plusvalía a causa de la productividad acrecentada. Creo que la refutación debe pasar por allí y por eso se hace particularmente difícil, ya que en el salto que media del aumento en la productividad individual a la social, o por lo menos de las ramas básicas de la producción, es todo un dilema probar que lo que opera a nivel del innovador, no opera en el conjunto del sistema. El teorema intenta formalizar ( después se puede discutir con que limitaciones -el tema del capital fijo-el enfoque fisicalista y simultáneo etc.) algo que se percibe intuitivamente. El aumento en la productividad es redituable por que baja el costo medio de producción, aumenta el grado de explotación de la fuerza de trabajo y por ende, sostiene o amplifica la tasa de ganancia. La extensión del efecto al conjunto del sistema, no tendría por que arrojar un resultado diferente, a menos que en su desarrollo, no se topara con algún límite, que, sin embargo, no sería necesariamente, el aumento en la productividad del trabajo. Hay economistas que no comulgan con la versión canónica de la ley, por ejemplo Husson, que sitúan el limite en el consumo, como lo haces vos, incluso consideran que este ‘subconsumismo’ consecuente a la depresión de los salarios reales en la etapa de ofensiva neoliberal, fue uno de los protagonistas básicos de la crisis inaugurada en 2007. Sería interesante que lo leas, si no lo has hecho ya. Personalmente, la crítica más fuerte a la propuesta de Okishio, me parece que va por el lado de la TSSI. Hay incluso un ‘contraejemplo’ ofrecido por Kliman, por supuesto, construido sobre una economía imaginaria monoproductora de cereal en que este funge tanto como medio de producción -semilla- que como elemento de consumo del obrero, que muestra un resultado inverso a la conclusión de Okishio. Igualmente, no creo que con esto se pueda proyectar una conclusión contundente sobre la evolución de la TG en el capitalismo. Como dijiste en otra ocasión, la matemática da para todo, el capitalismo no. O tal vez sí, pero habría que demostrarlo con mucho más que eso. Rolando ha planteado en sus notas, incluso en polémicas, un aspecto muy fuerte de la crítica a la LTDTG de Márx: el supuesto asumido acerca de que los avances tecnológicos ahorradores de trabajo se adoptan, precisamente, por que bajan costo y estimulan la tasa de ganancia, algo que, si bien asumido por Márx, no cuadra con su conclusión de que en largo plazo (aunque esta forma de hablar fue una corrección introducida por Engels) será la misma productividad en su avance la que determine el efecto contrario. Expone un por qué hipotético, pero no demuestra el como, ni por que razón el efecto de la productividad se troca en su contrario, aún a despecho de la racionalidad inversora. En ese plano de investigación, ahora estoy leyendo un trabajo de 2011 que continúa la elaboración de Valle y Ramos en que se explora el problema de por que en largo plazo la elasticidad entre aumento en la composición orgánica y la tasa de plusvalía tiende a disminuir, es decir, como mano a mano el capital acumulado aumenta, la capacidad de aumentar la explotación no puede hacerlo en la misma proporción. Tiene, como siempre la correspondiente ‘demostración’ algebraica. Con esta, como habitualmente, arranco bien, y después me pierdo entre los jeroglíficos. Igual es interesante. Después te la envío junto con precisiones para el 22. Allí estaré, firme como pata de oso. Disculpame, Rolando, por la extensión, es una discusión apasionante y a la que, una y otra vez se volverá en este blog, caracterizado por la gran amplitud para el debate.
    Saludos

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    AP

    12/11/2014 at 17:58

  23. Respondo acá a ambos, Rolo y AP.
    Lo que escribí en ningún modo pretendió decir cuáles son los motivos por los que baja la TG en el largo plazo, ni en particular los dados por Marx. Más que nada porque el eje central en este Teorema está ausente, y es el capital fijo. Estoy hablando respecto a los supuestos de este Teorema y porque no se sostiene con algo de realismo y termina en sobreproducción, que dados los supuestos salariales de Okishio, sólo de Okishio y no de la realidad, se volvería invendible. No es que yo sea subconsumista pero algunos de estos supuestos no dejan otra posibilidad que sobreproducción.
    De hecho estoy plenamente de acuerdo con el “arrepentimiento” de Okishio y en desacuerdo con Rolo. Desde mi punto de vista “EL” motivo por el que cae la TG en el largo plazo es la caída de la tasa de ganancia máxima respecto a la cual la TG sólo fluctúa siguiendo similar tendencia e incluso cayendo relativamente un poco más. Esto es lo que dice la evidencia en la enorme mayoría de los casos y lo raro sería que la TG máxima fuera por un lado y la TG por el otro. Como Marx dice, la TDTG no es más que otra expresión del desarrollo de la acumulación y la fuerza productiva. Y yo creo que de su propia ley del valor. Considero también que en el capitalismo el desarrollo de la fuerza productiva depende, por no decir que directamente ES, el desarrollo del capital fijo.
    Tu escrito, Rolo, se me dificulta comprender algunos pasos que das por ejemplo para calcular P0 y P1. Le sumo mi falta de de amor a las matemáticas y paciencia con este tema por las razones ya señaladas.
    Coincido con tu apreciación sobre el cambio tecnológico, sin embargo no creo que Marx tuviera la concepción que vos le atribuís. No lo veo así. Creo que en un punto le es secundaria esa cuestión porque ya sea para producir TV blanco y negro o a color, el valor del capital constante se incrementa (claro que en aquella época parecía una cuestión menos desarrollada, pero dudo que Marx desconociera las mejoras en maquinarias y productos, no lo creo para nada, en el Capital sobran ejemplos). Pero adicionalmente, más allá del mayor valor de uso, coincidiremos en que el volumen de maquinaria para producir TV color ha terminado siendo mayor que el que existiera para B&N, mídaselo como se lo mida. Creo que son cuestiones referidas a ciclos particulares que luego de iniciados se desarrollan del mismo modo y en este sentido lo que señalás viene muy bien. Así y todo hay cuestiones a diferenciar sobre el valor de uso de las mercancías que van más allá de su simple número, y lo que señala Guerrero es acertado.

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    Esteban Maito

    17/11/2014 at 03:11

    • Hay que tratar de discutir con los argumentos que se presentan.

      a) La demostración de Marx de la LTDTG no apela al capital fijo. El teorema Okishio demuestra que con los supuestos de Marx la tasa de ganancia no cae luego del cambio tecnológico (empresa innovadora que obtiene plusvalía extraordinaria, luego se generaliza). Este teorema no se pudo refutar; lo demuestran incluso las respuestas que trataron de dar los marxistas: para responderlo, cambiaron las condiciones supuestas por Marx.

      b) El teorema fue generalizado al caso del capital fijo por Roemer.

      c) La idea de que la tasa de ganancia debe caer porque los salarios deben subir por problemas de realización no entra en el argumento de Marx. Por lo tanto no es una vía para discutir la LTDTG. Por supuesto, se puede sostener que la t de g. cae porque suben los salarios. Fue la respuesta de Lipietz, por caso, cuando todavía era regulacionista-marxista. Pero habría que reconocer entonces que es un argumento distinto del que da Marx (para éste, la caída de la t. de g. se produce a pesar de que aumente la tasa de plusvalía relativa, esto es, que los salarios reales permanezcan constantes).

      d) Decir que no estás de acuerdo con mi argumento sobre la tasa máxima de ganancia sin argumentar por qué, no suena muy convincente. En la medida en que disminuye el trabajo invertido en la generación de capital constante, disminuye en la misma proporción el capital constante.

      e) Decir que la TDTG es otra expresión del desarrollo de las fuerzas productivas y la acumulación no es una demostración de la ley. Es lo que han dicho muchos marxistas desde que apareció el teorema, sin poderlo refutar (de ahí las respuestas más sofisticadas de Shaikh o Kliman).

      f) Afirmás ” no creo que Marx tuviera la concepción que vos le atribuís”. Sin embargo, las condiciones que establece Marx para la ley son exactamente las que cito (¿dónde se encuentra una posición alternativa, que incluya el cambio de producto?). Agregás: “dudo que Marx desconociera las mejoras en maquinarias y productos, no lo creo para nada, en el Capital sobran ejemplos”. Yo tampoco lo dudo. El problema es que no incluye este cambio tecnológico en los supuestos de la LTDTG.

      g) Afirmás: “…ya sea para producir TV blanco y negro o a color, el valor del capital constante se incrementa”. Esto equivale a repetir como un acto de fe la LTDTG. Pero esto es lo que demuestra el teorema Okishio que no sucede si el salario real permanece igual. Aquí volvés al punto (e).

      Por último, y como explico en la nota, también pienso que en el largo plazo la composición orgánica del capital tiende a subir (hay datos sobre esto), pero esto no sucede por las razones que da Marx al discutir la ley.

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      rolandoastarita

      17/11/2014 at 09:34

    • Hola, Rolo, te debía estas respuestas.
      a) El argumento de Marx refiere al capital constante, pero simplemente este está conformado en forma creciente por capital fijo por el incremento de la velocidad de rotación del capital constante circulante.
      b) He leído que el teorema fue generalizado al caso del capital fijo por Roemer. Pero incorporando el capital fijo transferido (desgaste), o calculando la tasa de ganancia también sobre el capital fijo? De todas formas, en qué sentido o magnitud lo considera, por ejemplo qué tasa de acumulación supone, es vital. En estos tipos de modelos, úsese temporalismo, simultaneismo, etc. la cuestión es simplemente que si no se modifica la CVC ni la TP la TG no varía, o si establezco ad hoc alguna modificación de estas en algún sentido obtengo el sentido deseado y en este sentido hablan más del modelizador que de la realidad. Entonces, esas modificaciones debieran referirse en alguna medida a lo que la realidad ha mostrado. No hay ecuación ni modelo que reemplace esto último. Que dicho sea de paso es lo que en efecto hay que explicar.
      c) Repito, no afirmo que la tasa de ganancia deba caer por subconsumo. Lo que trato de resaltar es que los supuestos del Teorema son bastante antojadizos, supone una correspondencia automática entre producción y circulación, que en modo alguno es automática, menos con tales condiciones y se trata de una cuestión que HACE AL VALOR. Marx se ha extendido bastante criticando estas cuestiones respecto a Ricardo o a Say y a, como dije, la confusión entre producción y valorización (y en los Grundrisse hay mucho escrito). Creo que está confusión está muy extendida en muchos autores, por momento la teoría del valor pareciera una cuestión de matrices de insumo-producto. Existen infinidad de comentarios de Marx sobre la diferencia entre producción y valorización, o entre el proceso de producción y el proceso de producción global, etc. Te dejo una cita muy interesante en un comentario siguiente de El Capital.
      d-g) La ley de la tendencia descendente de la tasa de ganancia queda planteada prácticamente en el primer volumen de El Capital, en particular en el capítulo de las Leyes de la Acumulación. Es el mayor incremento relativo del capital constante respecto al capital variable, del trabajo muerto respecto al trabajo vivo, la base sobre la que se desenvuelve la TDTG. Este mayor incremento no expresa otra cosa que el desarrollo de las fuerzas productivas bajo las relaciones capitalistas, es decir el incremento relativo de los medios de producción puestos en acción por la fuerza de trabajo a fines de reducir el valor individual de las mercancías, y este incremento de la fuerza productiva es un atributo del capital fijo, objetivado en él. La extracción de plusvalía relativa se basa en la mecanización.
      Y/K cae, y nótese que algunos consideran a la composición orgánica como K/Y. Es decir, es tan así esto de que la TDTG es expresión del desarrollo de la fuerza productiva por el capital que en dichas formulaciones la tasa de ganancia máxima es la composición “invertida”. Y como las ganancias como porcentaje del producto fluctúan dentro de cierto rango de acuerdo a los ciclos y tienden más bien a caer como participación, la posibilidad de una divergencia significativa de largo plazo, y menos al alza, de G/K es mínima por no decir cero. O de otro modo, cae G/K, y llegado el caso también CV/K, porque cae el trabajo vivo respecto al muerto. Para USA esto mismo lo afirman Kliman y Freeman en diversos artículos, pero es una cuestión general en todos los casos: entendiendo la tasa de ganancia como G/K y descomponiéndola como G/Y * Y/K, la caída de largo plazo es explicada siempre en un porcentaje altísimo por Y/K. Entonces la cuestión es la relación capital-trabajo vivo , K-Y(neto).
      Marx era plenamente conciente de los cambios en las maquinarias y los productos, y comparto tu apreciación de que en El Capital no juegan un papel en sus formulaciones. Sin embargo, considero que más bien se debe a que no afecta el sentido de su argumento y están comprendido ambos tipos de cambios tecnológicos en el crecimiento del capital constante. En parte a eso me quería referir cuando te decía que las nuevas maquinarias y productos, aunque distintos a los previos, implican una mayor escala de producción. Que en definitiva se usaron más máquinas para y se hicieron más TVS Color que en B&N. Por otra parte, hay que considerar la creciente descomposición de operaciones que implican nueva y más máquinaria también. Las modificaciones de productos y el desarrollo de la fuerza productiva implican esto también. Creo que no se trata simplemente de una nueva maquinaria más compleja que reemplaza simplemente a otra y hace un producto más complejo, sino de la incorporación/mecanización de nuevas operaciones que también implican un incremento del volumen relativo de maquinaria nueva.

      Saludos

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      Esteban Maito

      09/12/2014 at 03:04

    • Estimado Esteban, la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, tal como la formuló Marx, tiene que demostrarse, y para esto no basta sostener que la composición orgánica (estoy de acuerdo en medirla como capital constante invertido por obrero) “debe” aumentar a la par que aumenta la productividad. Ese “debe” es lo que hay que demostrar, a partir de las leyes de la competencia: el capitalista individual busca ganancias extraordinarias con el cambio tecnológico; cuando ese cambio se generaliza, bajan los precios; y por lo tanto, la baja de precios repercute sobre la tasa de plusvalía (si se considera que el salario en términos reales permanece constante, como supone Marx en la LTDTG) y en el capital constante invertido (circulante y fijo).

      Para ir directo al grano, repito el problema que he planteado varias veces: los que sostienen que la LTDTG, tal como la formuló Marx, es correcta, deberían poder construir un contraejemplo numérico al teorema Okishio en el que, respetándose los pasos (el capitalista innovador disminuye costos, obtiene plusvalía extraordinaria, luego se generaliza la tecnología, etc.), finalmente la TG caiga. No es casual que para hacer caer la TG Shaikh o Kliman se ven obligados a levantar supuestos. He planteado la cuestión varias veces, y hasta ahora nadie lo ha logrado (y el teorema Okishio demuestra por qué no se puede lograr). Sin embargo, en última instancia, te invito a que construyas el contraejemplo y nos convenzas de que tenés razón.

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      rolandoastarita

      09/12/2014 at 08:45

    • “La obtención de esta plusvalía constituye el proceso directo de producción, el cual, como queda dicho, no tiene más límites que los señalados más arriba. La plusvalía se produce tan pronto como la cantidad de trabajo sobrante que puede exprimirse se materializa en mercancías. Pero con esta producción de plusvalía finaliza solamente el primer acto del proceso capitalista de producción, que es un proceso de producción directo. El capital ha absorbido una cantidad mayor o menor de trabajo no retribuido. Con el desarrollo del proceso que se traduce en la baja de la cuota de ganancia, la masa de la plusvalía así producida se incrementa en proporciones enormes. Ahora empieza el segundo acto del proceso. La masa total de mercancías, el producto total, tanto la parte que repone el capital constante y el variable como la que representa plusvalía, necesita ser vendida. Si no logra venderse o sólo se vende en parte o a precios inferiores a los de producción, aunque el obrero haya sido explotado, su explotación no se realiza como tal para el capitalista, no va unida a la realización, o solamente va unida a la realización parcial de la plusvalía estrujada, pudiendo incluso llevar aparejada la pérdida de su capital en todo o en parte. Las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. No sólo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino también en cuanto al concepto. Unas se hallan limitadas solamente por la capacidad productiva de la sociedad, otras por la proporcionalidad entre las distintas ramas de producción y por la capacidad de consumo de la sociedad. Pero ésta no se halla determinada ni por la capacidad productiva absoluta ni por la capacidad absoluta de consumo, sino por la capacidad de consumo a base de las condiciones antagónicas de distribución que reducen el consumo de la gran masa de la sociedad a un mínimo susceptible sólo de variación dentro de límites muy estrechos. Se halla limitada, además, por el impulso de acumulación, por la tendencia a acrecentar el capital y a producir plusvalía en una escala ampliada. Es ésta una ley de la producción capitalista, ley que obedece a las constantes revoluciones operadas en los propios métodos de producción, la depreciación constante del capital existente que suponen la lucha general de la concurrencia y la necesidad de perfeccionar la producción y extender su escala, simplemente como medio de conservación y so pena de perecer. El mercado tiene, por tanto, que extenderse constantemente, de modo que sus conexiones y las condiciones que lo regulan van adquiriendo cada vez más la forma de una ley natural independiente de la voluntad de los productores, cada vez más incontrolable. La contradicción interna busca una solución en la expansión del campo externo de la producción. Pero cuanto más se desarrolla la fuerza productiva, más choca con la base estrecha sobre la que están fundadas las relaciones de consumo. Partiendo de esta base contradictoria, no constituye en modo alguno una contradicción el que el exceso de capital vaya unido al exceso creciente de población, pues si bien combinando ambos factores la masa de la plusvalía producida aumentaría, con ello se acentúa al mismo tiempo la contradicción entre las condiciones en que esta plusvalía se produce y las condiciones en que se realiza”

      Marx Capital Vol.III Cap.15 “Desarrollo de las contradicciones internas de la ley” (de la tendencia descendente de la tasa de ganancia).

      Saludos

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      Esteban Maito

      09/12/2014 at 03:10

  24. Yo esperaba que el Teorema de Okishio lidiara con la competencia intraramal, por esto de los innovadores, pero bueno entendí mal. Como sea, a continuación me explayo sobre algo relacionado que vengo elaborando. Hay algo que por ahí no quedó claro cuando hablo de no confundir producción con valorización. El valor se define en la circulación porque sólo en ella puede establecerse definitivamente el valor social como tiempo de trabajo socialmente necesario. Este obviamente surge de las condiciones de producción de TODOS los capitales de una rama, pero sólo en la circulación estas se pueden comparar y volver sociales. Cuando Rolo habla de capitales innovadores que obtienen plusvalías extraordinarias surge quizás la impresión, no por Rolo mismo, que los otros reciben plusvalías por decir normales o que incluso los que reciben plusvalías extraordinarias sólo son casos extremos. En realidad la mínima diferencia de productividad se expresa en un valor y una plusvalía superior, e inferior. Por eso creo que a veces se confunden horas de trabajo con valor en el plano individual (otra vez, no es el caso de Rolo que acertadamente toma el trabajo potenciado). A iguales participaciones en las horas trabajadas al interior de una rama, de mediar diferencias de productividad, el valor producido por cada capital es automáticamente desigual si establecemos como parámetro el valor unitario promedio de la rama como tiempo de trabajo socialmente necesario. Ese valor producido es tan diferente como lo es la productividad. De modo tal que en términos de horas, dado que sea en horas o en valor el salario no varía, todos pueden tener la misma tasa de plusvalía y sin embargo en términos de valor las tasas de plusvalía serán muy diferentes, y así y todo en términos del total de la rama se mantendrán los mismos guarismos. Las horas individuales deben “transformarse” multiplicando el producto individual no por el valor unitario individual sino por el valor unitario promedio que refleja las condiciones medias. Este es el secreto de porque en el capitalismo trabajando las mismas horas unos producen más valor que otros (empresas o países).
    Así con cuatro capitales que, simplificando, usan 200 horas de trabajo vivo cada uno pero producen 600, 400, 350 y 250 productos tenemos valores unitarios de 0.33 , 0.50 , 0.57 y 0.80 con un valor unitario promedio de 0.50 (800 horas / 1600 productos). Y el valor, y el plusvalor, que produce cada uno surge de multiplicar sus productos por 0.50 = 300, 200, 175, 125. La suma da 800. En términos sociales una hora genera siempre el mismo valor (800 horas, 800 de valor) pero cada capital no produce un valor de 200 sino los enumerados. Si suponemos que el valor de la fuerza de trabajo es 100 horas, o 100, la mitad del tiempo trabajado, tampoco es que todos comparten la misma tasa de plusvalía de 100% (100/100), sino de 200/100 , de 100/100 , de 75/100 y de 25/100. Y aquí también en términos de la rama la tasa de plusvalía es la misma en horas o en valor (400/400 horas o en valor). Es aquí donde pienso, y no tengo idea por no haberlo leído, que si en los esquemas de competencia de este tipo de autores el valor que cada capital produce sería 200, y la TP 100% etc. ya sería un error grosero. Lo ignoro.
    Pero si adicionalmente suponemos sobreoferta, y siempre habrá algún desajuste, implicando que la baja demanda implica que por ejemplo el valor unitario de mercado sea aun menor, digamos 0.33 como el del capital más avanzado, allí los valores sólo serán 200, 133, 117 y 88, lo que implica para este último caso que ni siquiera se repone el salario de 100 y ya hablaríamos de tasa de plusvalía negativa, y tamibén de la rama vendiendo por debajo de su valor.
    Nótese que si todos los capitales fueran iguales, cada uno representaría directamente las condiciones sociales. Sin embargo sólo en la circulación sus trabajos se equiparan y se puede establecer un valor unitario promedio, no existe valor realizado alguno puertas adentro ni equiparación posible. Es en el mercado donde esto se termina de establecer. Creo que Marx lo ha dejado claro también por ejemplo en el capítulo sobre el establecimiento de la tasa general de ganancia (a pesar que habla a nivel interramal ahí) en el sentido que la distribución de plusvalía se expresa en los precios digamos, y no en transferencias “fantasmales”.
    Pero también nótese que con los plusvalores obtenidos, lo normal sería que la reproducción del proceso más bien amplíe las diferencias. Es interesante porque explica la continuidad también que existe en cuánto de los capitales más avanzados (la competencia es dinámica pero no por eso se da un constante recambio de capitales) sin caer en tonterías del capital monopolista. Y al mismo tiempo el valor unitario del capital más productivo, cuyo volumen de producción tiende a incrementarse relativamente, tiende por otra parte a representar cada vez más directamente las condiciones sociales de producción conforme se concentra (su valor unitario se acerca al promedio), lo que es un interesante desarrollo para los que creemos que el capitalismo sienta las bases materiales para el socialismo al desarrollar las fuerza productivas.

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    Esteban Maito

    17/11/2014 at 03:23

  25. Es debate es interesante, aún cuando, dejando de lado el catastrofismo del sistema capitalista derivado de sus contradicciones internas (las hay solo internas?), no se advierte bien sus implicancias políticas, y si las hay, si derivan de Marx o de Piketty. Lo dudo. Salvo que haya pasado cosas por alto, veo dos posibles errores en los análisis: a) suponer que los datos estadísticos de todas las décadas reflejan el movimiento objetivo, real, de las variables. Me parece que no se tiene en cuenta el enorme peso de la economía informal, invisible a los relevamientos oficiales. b) suponer que los desarrollos tecnológicos se generalizan, lo cual supone no tener en cuenta las restricciones de las leyes de patentes, por un lado, y por otro las escalas operativas de los capitales para emprender innovaciones sobre innovaciones. También me parece un dato importante a tener en cuenta: a la gente, en su vida cotidiana, lo que le interesa es la percepción del mejoramiento de las condiciones generales de su reproducción cotidiana en términos absolutos o relativos, en decir, en relación a períodos anteriores. Lo demás, me parece, es un ejercicio teórico interesante, pero absolutamente inocuo para la política del día a día, salvo, claro, cuando algún sindicato quisiera argumentar a favor de su participación en las ganancias. Lo último, creo, no es trivial. No obstante las demandas sindicales se limitan a preservar o ampliar sus condiciones de reproducción simple y ampliada (las necesidades disociadas, según Topalov.

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    Vicente Di Cione

    21/06/2015 at 15:50


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