Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

TTSN y empresas de productividades diferentes

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Esta entrada es continuación de las notas polémicas con los defensores de la tesis de la transferencia (ver aquí, aquí, aquí y aquí). De manera que lo que presento ahora supone el conocimiento de los argumentos que ya he presentado. En las notas anteriores el supuesto del que partíamos era el que mantiene Marx a lo largo del primer tomo de El Capital, y que apunta Isaac Rubin en Ensayos sobre la teoría marxista del valor, a saber, que “todas las unidades de determinado tipo de producto [son] producidas en condiciones iguales, normales y medias” (p. 225-6). Bajo este supuesto, “el trabajo individual coincide cuantitativamente con el trabajo socialmente necesario y el valor individual con el valor social o comercial” (ídem, p. 226; aquí “valor comercial” es sinónimo de “valor de mercado”).

Debido al supuesto mencionado, en el t. 1 de El Capital Marx no problematiza el TTSN (tiempo de trabajo socialmente necesario) con casos en que hubiera, dentro de una rama, grupos de empresas, o productores, con diferentes productividades. De todas maneras, en dos ocasiones introduce diferencias de productividad al interior de la rama. La primera es cuando presenta la noción de TTSN y hace referencia a dos métodos de producción del mismo producto, tela; la segunda, naturalmente, es cuando explica la plusvalía extraordinaria a partir de diferencias de productividad en una rama. En ambos casos demostré que Marx no determina el TTSN por promedio. Ahora vamos a analizar cómo determina el TTSN en el cap. 10 del tomo 3 de El Capital, donde asume que hay diferencias de productividad al interior de la rama. Si bien se trata de unas pocas páginas, que quedaron en borrador, contienen una serie de ideas valiosas.

La nota se ordena de la siguiente manera: primero, sintetizo el meollo de mis diferencias con la TTSN. Lo hago para recentrar la discusión: como he argumentado en otras notas, la misma no pasa por el cálculo del TTSN (como pretenden los defensores de la “tesis de la transferencia”), sino por la relación entre trabajo privado y social. El cálculo numérico del TTSN es una cuestión secundaria en todo esto. En segundo término, presento la segunda determinación de TTSN. En tercer lugar, muestro cómo Marx, en el t. 3 define TTSN tanto por promedio como por grupo de empresas modales. En cuarto lugar, explico cómo, a partir de esta concepción, quedan comprendidos los casos del “telar manual / mecánico”, y del capítulo sobre plusvalía extraordinaria. Lo cual conecta con otros casos particulares, que trataré. Por último, sugiero las implicancias de esta cuestión para el debate sobre intercambio desigual, conectándolo con la noción de trabajo potenciado. Debido a la extensión de los problemas, y la actitud de mis críticos (“si usted no trata esto o aquello es porque no tiene qué decir”) voy a romper una “regla” del blog, que es no presentar notas demasiado largas.

De nuevo, el meollo de la discusión

Como ya he explicado en otras entradas, la clave de la discusión con la “tesis transferencia” no pasa por la determinación cuantitativa del TTSN, sino por qué es valor y cómo se validan los trabajos privados en tanto trabajos sociales. Por eso, en la primera nota en que traté mis diferencias con mis críticos (aquí), partí de presentar un ejemplo numérico en el que el TTSN se calculaba por “promedio ponderado”, y expliqué que la cuestión de si el “plus” que obtienen los productores avanzados tecnológicamente proviene del “plus” de un eventual valor generado por los productores atrasados, o en cambio, de su propio trabajo “potenciado”, no se podía decidir en base a la simple constatación numérica de que, dado el cálculo del promedio, los números “cierran” para la “tesis de la transferencia”. Por eso sostuve que el debate es conceptual, y tiene que ver con la validación del tiempo de trabajo privado en el mercado.

Para reforzar entonces el argumento, y poner en evidencia la incapacidad de la “tesis de la transferencia” para dar una explicación general del problema, presenté un caso de TTSN determinado por los productores modales: 10 productores que producen A en 10 horas cada uno. Suponiendo que $1 encarna 1 hora de valor, todos venden A en $10. Luego, un productor innovador reduce el “valor individual” a 8 hs, pero vende A al precio determinado por la producción modal, esto es, en $10. De manera que 8 horas generan 10 horas de valor. Es el caso de trabajo potenciado en “estado puro”.

Por supuesto, para los defensores de la “tesis transferencia”, el asunto fue indigerible. De ahí que se negaron obstinadamente a responder cómo daban cuenta de este ejemplo con su tesis, y hayan puesto todo el énfasis en decir que el TTSN siempre se debe determinar por “promedio ponderado”. De ahí también que hayan negado que en el caso, presentado por Marx, del telar manual / a vapor, el TTSN no se podía determinar por uno de los dos grupos; e insistieron en que, en la explicación de Marx sobre plusvalía extraordinaria, el TTSN tampoco podía determinarse por los productores modales.

Pues bien, el hecho es que si el TTSN se calcula por promedio, la tesis del trabajo potenciado, que defiendo, explica sin inconvenientes la plusvalía extraordinaria (y que el productor menos eficiente genere menos valor). Y no hay necesidad de introducir transferencia alguna. En cambio, la “tesis de la transferencia” dice que matemáticamente lo suyo “cierra”, aunque no puede explicar cómo se efectúa la transferencia. Es que si el productor menos eficiente en el mercado realizó x de valor, y los bienes se intercambian a un único valor, no puede venir transferencia de ningún lado. Lo cual explica por qué Marx, cuando calcula TTSN por promedio, no presenta mecanismo alguno de “transferencia”. Por eso, lo único que le queda a la “tesis transferencia” es decir que con su cálculo, “matemáticamente las cosas encajan”. Es un argumento a-conceptual, pero tiene impacto en el plano del razonamiento empírico, y parece reforzar la idea de “una hora de trabajo privado siempre es igual a una hora de trabajo social”.

Por otra parte, si el TTSN se determina por las empresas modales (esto es, las más numerosas), la “tesis de la transferencia” irremediablemente hace agua. En cambio, la tesis de trabajo potenciado no tiene problemas para explicar la plusvalía extraordinaria en este caso. En definitiva, al margen de cómo se calcula el TTSN, la noción de trabajo potenciado (y su contraparte, despontenciado) explica la cuestión sin dificultades. Por este motivo, en Valor, mercado mundial y globalización tomé el TTSN como el determinado por las empresas modales, siguiendo el procedimiento de Carchedi (que defiende la “tesis transferencia”). Pero podría haber calculado el TTSN por promedio, y la esencia del problema no variaba: tampoco en ese caso hay transferencia. De hecho, en mis clases a veces he dicho a mis alumnos que podían calcular el “valor de mercado” por promedio o por empresas modales, que el problema conceptual sigue siendo el mismo.

Mis críticos, en cambio, están obligados a decir que el TTSN solo se puede determinar por promedio. Es que si aparece un TTSN determinado por empresas modales, se les “cae la estantería”. Por eso, sesgaron el debate hacia la determinación cuantitativa del TTSN, cuando no es esto lo central. Su insistencia “determine el TTSN en tal o cual caso”, obedecía a ese interés de que se discuta lo cuantitativo, y que su resolución sea solo por “promedio ponderado”. De ahí también que, contra toda evidencia, traten de negar el hecho de que Marx ha dicho que el TTSN puede estar determinado por la tecnología modal. Por eso, no pueden asimilar siquiera el sencillo ejemplo de Marx de los tejedores manuales / mecánicos. Ni pueden explicar por qué Marx dice que una hora de trabajo individual puede plasmarse en media hora o 5/4 de hora de trabajo social. Y tampoco logran registrar que Marx asimila el caso del trabajo potenciado por diferencial de productividad intra-rama, con el trabajo potenciado que deviene del trabajo complejo.

Por eso, frente a todos estos problemas, mis críticos se limitan a decir “el TTSN hay que calcularlo por promedio”. ¿Qué pasa si existen muchos casos reales en que no surge por promedio? Pues peor para la realidad. El cálculo matemático y el dogma “una hora de trabajo privado siempre genera una hora de trabajo social” están por encima de cualquier consideración.

Segunda determinación de TTSN

Una cuestión que a veces se pasa por alto, y es conveniente recordar, es que, según la concepción de Marx, el trabajo que socialmente se valida (esto es, el trabajo que se encarna en valor) debe ser socialmente necesario no solo en relación al desarrollo de las fuerzas productivas, sino también desde el punto de vista de la necesidad social de conjunto.

La cuestión es explicada por Marx en el cap. 3 del t. 1 de El Capital. Plantea que para que el tejedor reciba en valor el equivalente al tiempo de trabajo individual que ha empleado en fabricar la tela, “tiene que haber empleado en su producto nada más que el tiempo de trabajo socialmente necesario” (p. 130, edición Siglo XXI). Marx se está refiriendo al TTSN determinado por la tecnología dominante en la producción de tela. Pero luego agrega que si bien el tejedor puede haber empleado el TTSN para producir la pieza de tela, si la rama produjo en demasía para lo que el estómago del mercado puede absorber, el tejedor no puede realizar su tiempo de trabajo individual como valor; o al menos, no puede realizarlo plenamente: “El resultado es el mismo que si cada uno de los tejedores hubiera empleado en su producto individual más tiempo de trabajo que el socialmente necesario” (p. 131; énfasis añadido). Con esto también está diciendo que la cantidad total social empleada en la producción no necesariamente se iguala al TTSN. Y la misma idea reaparece en el cap. 10 del t. 3:

“Pese a que cada artículo individual, o cada cantidad determinada de una clase de mercancías puede contener solamente el trabajo social requerido para su producción, y que, considerado desde ese aspecto, el valor de mercado de toda esa clase de mercancías solo constituye trabajo necesario, cuando la mercancía determinada ha sido producida en una medida que en ese momento excede las necesidades sociales se habrá dilapidado una parte del tiempo de trabajo social, y la masa de mercancías representará entonces en el mercado una cantidad de trabajo social mucho menor que la que se halla contenida efectivamente en ella” (p. 237, t. 3).

Marx está demostrando, una vez más, que no necesariamente la suma de los tiempos de trabajo individuales se igualan a la suma de los tiempos de trabajo socialmente validados (remito de nuevo a las discusiones anteriores sobre las diferencias entre “valor individual” y valor, entre trabajo privado y social).

El capítulo 10 del tomo 3

En el capítulo 10 del tomo 3 de El Capital Marx trata entonces el caso de una rama con empresas con diversas productividades, y plantea que el TTSN puede determinarse tanto por promedio, como por las empresas modales. Esto se debe a que su tratamiento es dialéctico, y asume que el análisis debe captar lo que realmente sucede en el mercado, y no a la inversa, tratar de imponer algún esquema de “laboratorio” a la realidad.

El esquema de partida de Marx es relativamente sencillo (es el que adoptó Carchedi y también supuse en Valor…): en la rama hay tres grupos de empresas: las que tienen tecnología media, las de tecnología superior a la media, y las de tecnología inferior. A partir de aquí, y considerando que la oferta y la demanda están igualadas, Marx hace una primera aproximación a la determinación cuantitativa del TTSN, y lo calcula por promedio ponderado. Por eso, según pese más o menos alguno de los tres grupos, el TTSN se acercará al tiempo de trabajo individual de las empresas del grupo respectivo. Esta es la parte que han tomado mis críticos (pero no todos los defensores de la “tesis de la transferencia”), y en base a ello han construido toda su “teoría”. Aunque en esta operación han disimulado que ni siquiera en este caso Marx explica que haya algún mecanismo de transferencia de valor, ni cómo este pueda suceder.

Sin embargo, y tan importante como lo anterior, es que casi inmediatamente después de explicar esta determinación, Marx señala: “Esta fijación del valor de mercado, que aquí se ha expuesto en forma abstracta, se produce en el mercado real por mediación de la competencia entre los compradores, supuesto que la demanda sea lo bastante grande como para absorber la masa de mercancías a su valor así fijado. Y aquí  llegamos a otro punto” (pp. 233-4, t. 3; el énfasis corresponde a la edición en español de Siglo XXI).

Tengamos presente que una exposición en “forma abstracta” es, en términos del desarrollo dialéctico, una exposición que todavía no ha llegado a “lo concreto”, esto es, a la unidad compleja de las múltiples determinaciones. ¿Cuáles son esas determinaciones que están faltando en el análisis? Pues, básicamente, la competencia y la necesidad social que debe satisfacerse (el “otro punto” al que hace referencia el pasaje): “Pero ese volumen [de la necesidad que hay que satisfacer] se convierte en un factor esencial, apenas el producto de todo el ramo de la producción se halla situado de un lado y la necesidad social del otro” (p. 234, énfasis añadido). Un factor esencial es aquel que afecta de alguna manera decisiva al fenómeno bajo estudio. Por eso Marx agrega: “La masa de mercancías no solo satisface una necesidad social, sino que la satisface en su volumen social” (ídem). De ahí que puedan provenir divergencias entre el precio de mercado y el valor de mercado (valor de mercado es sinónimo de precio determinado por el valor), sino también puede suceder que el valor de mercado no esté determinado por el promedio. Lo dice casi inmediatamente:

“Y la primera divergencia es que cuando la cantidad [de la oferta] es demasiado pequeña, siempre regula el valor de mercado la mercancía producida bajo las peores condiciones, mientras que cuando es demasiado grande, siempre lo hace la producida en las mejores condiciones; es decir, uno de los extremos determina [ad notam de los sofistas, en alemán bestimmt] el valor del mercado, a pesar de que con arreglo a la mera relación de las masas que han sido producidas bajo las diversas condiciones, otro tendría que ser el resultado” (pp. 234-5; énfasis agregado).

En otros términos, a pesar de lo que nos decía el análisis a un nivel todavía abstracto, el análisis concreto nos muestra que los valores bien pueden estar determinados por las empresas de mayor tecnología, o de menor tecnología. Y Marx introduce todavía un tercer nivel, cuando explica que, si la diferencia entre la demanda y la oferta es aún más significativa, el precio de mercado diferirá todavía más del que estaría determinado por el valor de mercado fijado por las empresas de alguno de los extremos.

Casos diversos

En base a lo anterior, podemos estudiar diversos casos. Empecemos con los que ya hemos mencionado, y mis críticos no han podido responder. Tomemos el ejemplo de los tejedores manuales y mecánicos. Supongamos que se ha llegado a una situación en la cual el 30% de la producción es manual, y el 70% de la producción es mecánica. ¿Cuál es el TTSN? En un nivel de análisis abstracto, se podría calcular por promedio. Pero un análisis concreto, tomando en cuenta las fuerzas de la competencia y la situación de la demanda, puede estar indicándonos que el TTSN no está determinado por el promedio, sino por el valor individual del trabajo aplicado al telar mecánico. Que es el caso que toma Marx como ejemplo: dice que el telar mecánico duplicó la productividad, y que el productor manual realizaba por hora de trabajo media hora de valor. Aquí, claramente, no hay promedio en la determinación del TTSN. Podía haberlo habido (según el cálculo en abstracto), pero en la realidad, no lo hay. Una situación que encaja perfectamente en lo analizado en el cap. 10 t. 3.

Supongamos ahora otro caso: el 98% de la producción está a cargo de tejedores manuales, y el 2% la realiza un tejedor mecánico (el innovador). Si las fuerzas de la competencia y la demanda no obligan a cambiar los precios –lo más probable, dada la desproporción- el TTSN estará determinado por el trabajo manual (que es el modal), y el tejedor innovador recibe un valor “extraordinario” que no hay manera de explicar por transferencia alguna. Es, en esencia, el caso del cap. 10 del t. 1 de El Capital.

Presentamos ahora otro caso: supongamos que en algún punto del desarrollo hacia la mecanización, la composición de la rama sea 70% de productores manuales y 30% de productores mecánicos. En este caso, la lucha competitiva puede determinar que el valor de mercado coincida con el promedio ponderado de trabajos individuales (el defensor de la “tesis transferencia y promedio ponderado” aquí sonríe feliz). Aunque no necesariamente, porque el valor de mercado puede oscilar hacia un lado u otro de ese promedio ponderado.

Presentamos otro caso: supongamos el mismo caso anterior, pero agregando un “productor absurdo” que emplea 10 veces más de tiempo para producir la tela que el tejedor manual. ¿Ha generado 10 veces más valor que éste? El teórico del promedio nos dirá que sí. El análisis concreto nos dirá que su respuesta no tiene sentido: no hay fuerza de la competencia, al menos bajo los supuestos establecidos, que permita inferir semejante cosa. El 90% del tiempo de trabajo del “productor absurdo” no generó valor. Las abstracciones matemáticas no pueden avalar cualquier conclusión absurda.

No hay forma de sostener la “tesis transferencia”

A partir del momento en que se admite que el valor de mercado (objetivación del TTSN) puede estar determinado por un grupo de empresas, se demuestra matemáticamente que la tesis de la transferencia no puede dar cuenta de los valores (o plusvalores) extraordinarios. Recuerdo, sin embargo, que el argumento principal contra la tesis de la transferencia no es este, sino el debate sobre el concepto de valor. De todas maneras, el ejemplo matemático pone en evidencia por qué mis críticos tienen que aferrarse al TTSN determinado por promedio.

Por empezar, ya puse el caso de los 10 productores de A que producen con la misma tecnología y en el mismo tiempo, y la irrupción del productor que redujo el tiempo de trabajo individual, pero vende al precio establecido. No hay manera de explicar “por transferencia” cómo el innovador recibe más valor por hora de trabajo que el resto de los productores.

Vayamos ahora a otro caso muy sencillo, en el que el TTSN está determinado por los productores de menor tecnología. Supongamos que 10 productores producen 10 bienes A en 14 horas cada uno; la suma de tiempos de trabajo individual es entonces 140 horas. 2 productores producen 2 bienes A en 12 horas cada uno; la suma de tiempos de trabajo individual es 24 horas. Y un productor produce un A en 10 horas. Si las fuerzas de la competencia y la situación de la demanda hacen que el valor de mercado de A esté determinado por los productores menos eficientes, que emplean 14 horas, el precio de A es $14 (1 hora de valor = $1). De manera que el productor más eficiente por 10 horas de trabajo individual obtuvo $14 y los dos intermedios obtuvieron por 24 horas $28. La suma de los tiempos de trabajo individuales es 174 horas, los valores realizados suman $182. No hay manera de encajar aquí transferencia alguna. Puede verse, una vez más, por qué el empeño de mis críticos de negar estos casos, que se dan en la realidad.

Respondiendo a una pregunta abstracta

En Comentarios uno de mis críticos presentó este ejemplo:

Hay 2,341 mercancías totales, producidas por empresas con diferentes tipos de tecnologías. 567 producidas por las primeras 8 empresas; 1,478 producidas por las siguientes 14 empresas; 87 producidas por las siguientes 5 empresas; 43 producidas por las otras 3 empresas; 166 producidas por la última empresa. ¿Cuál es el TTSN?

En realidad, la pregunta es abstracta, ya que no tenemos elementos para decidir. Suponiendo que tenemos los tiempos de trabajo individuales, podemos hacer el cálculo al nivel abstracto que plantea Marx, el promedio. Pero esto no nos da una respuesta en el plano concreto, esto es, cuando se incorpora la competencia y la demanda (podría agregar la dinámica de las fuerzas productivas). Por ejemplo, la introducción de estos factores podría mostrarnos que las 14 empresas determinan el TTSN; o que este está determinado por un promedio entre estas 14 que producen 1478 unidades y las siguientes 5 en tecnología; o que algunas empresas, debido a su extremada baja productividad, ni siquiera pueden entrar en el promedio (recordar el “productor absurdo”).

En cualquier caso, el ejemplo de mi crítico es ilustrativo de un método de razonar formal y vacío de contenido. Es acorde con la idea de que la sustancia del valor existe como “sustancia física”, por fuera de la forma del valor y la objetivación en el mercado. No podría haber una muestra más cabal de la pobreza de este enfoque.

Una vez más, el intercambio desigual

La discusión sobre TTSN y “transferencia de valor” no puede hacernos olvidar que en el origen de este debate estuvo mi crítica a la tesis de intercambio desigual, de Mandel, Shaikh y Carchedi. Como ya expliqué muchas veces, critiqué la idea de que al emplear más mano de obra por producto, las naciones (empresas) atrasadas generaban más valor que las naciones (empresas) tecnológicamente adelantadas.

A la luz de lo explicado, la tesis que defiendo sobre trabajo potenciado y despotenciado se puede “ver” con más claridad. Supongamos que en el país adelantado la mercancía A se produce en 2 horas de trabajo (todos los productores tienen la misma productividad), y se vende a $2. Supongamos que en el país atrasado la misma mercancía se produce en 4 horas de trabajo, y se exporta al país adelantado; para evitar complicaciones, el tipo de cambio es 1:1. El TTSN de A en el país adelantado está determinado por el trabajo individual de las empresas que lo producen. Dada la situación de la competencia y del mercado, el productor del país atrasado está obligado a vender A en el país adelantado en $2. Esto significa que con 4 horas de trabajo individual generó $2 de valor. No hay forma de que entre en el “promedio” de determinación del TTSN de A en el país adelantado. ¿Qué sucedió entonces desde el punto de vista del valor? Pues que el productor atrasado no generó valor “extra”, que se pueda apropiar la empresa del país adelantado. Aunque desde el punto de vista de horas de trabajo individuales, hubo “intercambio desigual”: 4 horas “se cambiaron” por 2 horas.

Una consecuencia de esto es que no hay manera de sostener que aquí hay “explotación” entre países. El eje está puesto en la explotación de clase (una de las consecuencias de trabajar con la noción de trabajo potenciado). Comprendo que al “marxismo nacional”, o al “marxismo tercermundista”, esta conclusión le resulte molesta. Tal vez esto explique el empeño de algunos en retrotraer la teoría del valor de Marx a una concepción ricardiana, que precisamente se caracteriza por la idea de “una hora de trabajo siempre genera una hora de valor”. Aunque hay que reconocer también que es un enfoque ricardiano extremadamente burdo.

Marx, trabajo complejo, potenciado, y generación diferenciada de valor

Para cerrar esta nota, vuelvo un momento a la noción clave del enfoque que defiendo, la de trabajo potenciado (o despontenciado). He planteado en varias oportunidades que la misma es, conceptualmente, de igual naturaleza que la de trabajo complejo. Mis críticos, lógicamente, también han rechazado esta idea. Por eso me parece apropiado transcribir el siguiente pasaje de Marx, de Capital y tecnología. Manuscritos inéditos 1861-1863, (México, Terra Nova, 1980). Se refiere a la comparación entre la hora de trabajo en Inglaterra y en otras partes de Europa:

“Que la hora de trabajo inglesa es superior a la del continente, está en relación con ésta como trabajo más complejo (por lo tanto, que la relación del fabricante inglés con el extranjero equivale a la relación de un fabricante que introduce nueva maquinaria, con su competidor)” (p. 61). Como he citado en una nota anterior, en esos escritos Marx también dice que el trabajo potenciado explica que una hora de trabajo individual pueda equivaler a 5/4 horas de trabajo social. Todo es coherente con la noción de trabajo potenciado que presenta cuando explica la plusvalía extraordinaria en El Capital.

Otra consecuencia de todo esto –la he planteado en otros escritos- es que permitiría explicar las diferencias entre las horas trabajadas y la creación de valor en países adelantados y atrasados. Según datos que proporciona Martínez Peinado, y he citado en Valor… , el conjunto de los países atrasados proporcionaba, en 1995, el 70% del tiempo de trabajo mundial dedicado a la manufactura. Martínez Peinado elabora esas cifras a partir de datos de la OIT y establece que en 1995 se trabajaban, en la manufactura, en los países del centro 128.463 millones de horas, y en la periferia 288.404 horas. Sin embargo, la participación de la periferia en el valor añadido global en la manufactura era apenas el 22,5% del total (Martínez Peinado, “Globalización y fábrica mundial”, en J. Arriola y D. Guerrero, eds, La nueva economía política de la globalización, Universidad del País Vasco, 2000).

Por último, la validez de una teoría social debería medirse por su capacidad para dar cuenta de los fenómenos sociales. Los lectores tienen entonces los elementos para hacerse una composición de lugar sobre las cuestiones en debate.

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“TTSN y empresas de productividad diferente”

Written by rolandoastarita

13/06/2015 a 14:43

14 comentarios

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  1. Rolo, es de agradecer que no te canses de los debates, ayuda mucho a quienes estamos aprendiendo.
    Por cierto, buscá en el texto “Por eso mis no pueden asimilar”, creo que sobran “mis” o faltan “críticos”.
    Va un abrazo.

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    Tavo

    13/06/2015 at 15:09

  2. Rolando, una mínima corrección. Rubin aparece con el nombre Isaak (con k) en varios lugares, y existe otro Isaac Rubin (con c) que puede prestar a confusión.

    Saludos

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    Andres

    13/06/2015 at 18:30

    • El nombre es Isaac Rubin. Así lo tengo en dos libros distintos, uno la edición en castellano del libro de Valor, el otro la edición en inglés de su historia del pensamiento económico.

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      rolandoastarita

      13/06/2015 at 18:37

    • La traducción entre idiomas con diferentes alfabetos siempre da lugar a estos problemas. Hubo reuniones de traductores para llegar a pautas comunes. “Bin Laden” “Ben Laden”, “Dostovieski” “Dostoviesky” y así podemos seguir. Es cuestión de que los traductores adopten una convención única.

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      Pedro Moises

      14/06/2015 at 10:31

  3. Agradezco a esta polémica ser un poco menos ignorante en materia de marxismo. Nunca se me había ocurrido que los diferentes modos de considerar al TTSN fueran tan importante y tuviera tantas implicancias. A una de las posibles implicancias quiero referirme: Si trabajo en una empresa relativamente atrasada técnicamente mi patrón y yo somos explotados por los monopolios/corporaciones y debemos luchar juntos contra ellos, ni hablar de pedir aumento. Como mi país es tecnológicamente atrasado se transfiere plusvalía hacia los países adelantados, plusvalía que es usufructuada por los obreros y capitalistas de dichos países. Es decir que un obrero de un país adelantado tecnológicamente que produce 100 mercaderías A por día no es explotado por su patrón sino que es socio de su patrón en la explotación de los obreros de los países que producen con menos tecnología 50 mercaderías A por día. Por lo tanto debemos cambiar la consigna “proletarios de todo el mundo, uníos!” por “Patrones y obreros del subdesarrollo uníos contra los patrones y obreros imperialistas!”. ¡A eso hemos llegado!!!

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    Pedro Moises

    14/06/2015 at 10:25

    • Emmanuel, de hecho, sacó esa conclusión. Sostuvo que hay naciones “burguesas y proletarias”, y que la clase obrera de las primeras participaba de la explotación de las segundas. Esto provocó mucho rechazo entre los marxistas, pero no se cuestionó básicamente su teoría. Mandel (aunque con un enfoque distinto del de Emmanuel; es el que presenta primero el razonamiento que estoy criticando en estas notas) llegó a plantear que el intercambio desigual se había convertido en la principal forma de explotación imperialista.
      Una anécdota personal que me parece significativa: cuando envié mi crítica a uno de los referentes de la tesis “transferencia”, me respondió que mi trabajo estaba bien, pero que tuviera cuidado porque “vas a cuestionar la tesis del intercambio desigual”. Cuando le respondí cuál era el problema, interrumpió todo intercambio (era por mail).

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      rolandoastarita

      14/06/2015 at 12:35

  4. Como forma de aporte en el debate, siguiendo el mismo razonamiento de que no hay transferencia de valor, Marx en “Salario, precio y ganancia” Cap. VI. Valor y Trabajo señala algo interesante:
    “Podría pensarse que, si el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo que se invierte en su producción, cuanto más perezoso o más torpe sea un operario más valor encerrará la mercancía producida por él, puesto que el tiempo de trabajo necesario para producirla será mayor. Pero el que tal piensa incurre en un lamentable error. Recordaréis que yo empleaba la expresión “trabajo social “, y en esta denominación de “social ” se encierran muchas cosas. Cuando decimos que el valor de una mercancía se determina por la cantidad de trabajo encerrado o cristalizado en ella, tenemos presente la cantidad de trabajo necesario para producir esa mercancía en un estado social dado y bajo determinadas condiciones sociales medias de producción, con una intensidad media social dada y con una destreza media en el trabajo que se invierte. Cuando en Inglaterra el telar de vapor empezó a competir con el telar manual, para convertir una determinada cantidad de hilo en una yarda de lienzo o de paño bastaba con la mitad del tiempo de trabajo que antes se invertía. Ahora, el pobre tejedor manual tenía que trabajar diecisiete o dieciocho horas diarias, en vez de las nueve o diez que trabajaba antes. No obstante, el producto de sus veinte horas de trabajo sólo representaba diez horas de trabajo social, es decir, diez horas de trabajo socialmente necesario para convertir una determinada cantidad de hilo en artículos textiles. Por tanto, su producto de veinte horas no tenía más valor que el que antes elaboraba en diez.”
    Si bien expone el ejemplo del tejedor que ya se ha mencionado, lo importante es que deja claro que es un error pensar que por el hecho de invertir mayor tiempo de trabajo privado (puede ser porque son más perezosos pero también puede ser porque la tecnología usada es inferior a la media) se produce más valor.

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    Nelson Porras

    14/06/2015 at 22:25

    • Había olvidado por completo de este pasaje, gracias por recordarlo. Tengo ganas de ponerlo en una nota, como complemento a lo ya argumentado; si está de acuerdo, citaría su aporte. Una cuestión, de todas maneras: a fin de que el debate sea claro, tenemos que suponer que la intensidad del trabajo es similar en los dos casos. El tiempo de trabajo cuenta tanto en “longitud” como en “densidad”; o sea, el tiempo de trabajo puede aumentar, aun cuando se mantenga igual la longitud de la jornada de trabajo, si se hace menos poroso, o sea, si se suprimen tiempos muertos del proceso de trabajo.

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      rolandoastarita

      15/06/2015 at 08:22

  5. Estimado profesor, sería interesante que incorpore la cita en una nota complementaria, no tendría motivos para oponerme a que pueda citar el comentario, pues por un lado se trata de un razonamiento de Marx, y por otro lado, lo señalado de mi parte no es más que consecuencia de lo expuesto por usted, que a mi criterio coincide con la lógica de la teoría del valor de Marx expuesta en El Capital y en sus demás obras.

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    Nelson Porras

    15/06/2015 at 13:30

  6. Rolando,

    Es curioso que usted escribiera antes que el promedio no se usa para calcular el TTSN, como en estas citas:

    “el valor no surge por promedio de cualquier tipo de trabajo individual”
    “Marx no parte del promedio matemático para calcular el TTSN”
    “Ya le dije que voy a explicar por qué Marx no saca promedios en el caso de diferentes productividades en la misma rama”

    Y podría continuar citando. Ahora dice que Marx sí usa el promedio, al menos en una ocasión, o que el promedio sí se puede usar (sea ponderado o no).

    Es curioso también que usted dijera que el trabajo complejo es una cosa y que el trabajo potenciado es otra cosa:

    “Esta es UNA FORMA entonces de trabajo potenciado, que surge por diferencia de fuerza productiva relacionada con la tecnología. Pero hay OTRA FORMA de trabajo potenciado, que es el trabajo complejo […] Aquí la potenciación del trabajo no deriva de la tecnología [refiriéndose al trabajo complejo], sino de la capacitación de la fuerza de trabajo (que es una fuera productiva). AUNQUE EL TRABAJO COMPLEJO NO EXPLICA LA PLUSVALÍA EXTRAORDINARIA, es conveniente tener presente esta otra forma de trabajo potenciado.”

    y ahora usted dice que “el trabajo potenciado que deviene del trabajo complejo”.

    Usted, de manera irrespetuosa y descalificadora, pidió que no cambiáramos de postura (embarrar la cancha), lo cual nunca hicimos, sin embargo es ahora usted quien sí lo hace. P

    Al margen de esta falta de continuidad y estas contradicciones, le respondemos lo siguiente.

    En esta nota usted sostiene que el TTSN se puede calcular como el promedio (no especifica si el ponderado o no) y también por la moda. Menciona algunos ejemplos, sin resolver uno de los que le expusimos, presuntamente por falta de datos, sin resolver uno donde hay tres modas y sin explicar en cuáles ejemplos se usa la mediana que usted considera también sirve para determinar el TTSN (“En este caso el TTSN está determinado por la mediana.”). Sin embargo continúa sin explicar de forma general cómo determinar el TTSN.

    Tampoco explica cómo se determina el TTSN, de forma general, cuando se usan medios de producción. No ha explicado cómo determinar las condiciones normales y cómo determinar cuánto valor generan los que no están en condiciones normales.

    Le repetimos, para convencer a los marxistas de que su postura es correcta, usted debe explicar la generalidad de su propuesta y ser consistente a lo largo de dicha explicación, lo cual requiere una definición general y consistente del TTSN.

    Ahora, respecto a las dos versiones del trabajo potenciado y complejo.

    Si usted argumenta que el trabajo potenciado es diferente del trabajo complejo, usted debe probar por qué trabajos con una fuerza productiva mayor generan más valor.

    Si usted argumenta que el trabajo potenciado es un caso especial del trabajo complejo, usted debe probar por qué esto es así. Usted parece implicar que, como el trabajo complejo se refiere a un desarrollo especial de la fuerza de trabajo, entonces las mejoras en la destreza del trabajo -por ejemplo- justifican esta postura, sin embargo Marx define las fuerzas productivas de la siguiente manera

    “La fuerza productiva del trabajo está determina por múltiples circunstancia, entre otras por el nivel medio de destreza del obrero, el estado de desarrollo en que se hallan la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas, la coordinación social del proceso de producción, la escala y la eficacia de los medios de producción, las condiciones naturales.”

    Las diferencias entre las productividades de las empresas, por ejemplo dadas por las condiciones naturales o la eficacia de los medios de producción, no provocan que un trabajo sea complejo porque no generan un desarrollo especial de la fuerza de trabajo (aclaro que la fuerza de trabajo no es uno de los determinantes de la fuerza productiva del trabajo y si usted argumenta que lo es, entonces tendría que probar porqué lo es).

    Usted no ha explicado, para ninguno de los dos casos, porqué diferencias en productividades provocan diferente generación de valor.

    Es claro, por todo lo dicho, que ni usted nos convence a nosotros, ni nosotros lo convencemos a usted. No obstante, le reiteramos: para convencer a los “Marxistas” o quienes “pretendemos serlo” usted debe responder estas dos cuestiones. Las citas que usted menciona, debido a que pueden ser interpretadas como usted lo hace, le dan a usted el sustento suficiente para exponer creer en su idea, sin embargo se requieren argumentos que den consistencia a su interpretación y se basan en los dos cuestionamientos que continuamente le hemos hecho y las implicaciones que de ellos se derivan.

    Le reiteramos que la “potenciación” que usted cree aplica para el ‘trabajo abstracto’ por una mayor fuerza productiva es en realidad una “potenciación” del ‘trabajo concreto’. El nivel de la fuerza productiva no potencia al trabajo en su carácter abstracto, únicamente lo potencia en su carácter concreto. Diferentes niveles de fuerzas productivas no afectan al valor total en su totalidad, sino únicamente unitariamente. El mismo tiempo de trabajo se distribuye entre más o menos producto, pero el tiempo de trabajo es el mismo, esto sucede tanto a nivel individual como social (TTN=l/q y TTSN=L/Q). El cociente TTSN/TTN, si se vende al TTSN, nos dice cuántas horas de trabajo social se obtienen por hora de trabajo individual (esto no altera que el tiempo total de trabajo sea igual a la magnitud total del valor).

    Le reiteramos que el promedio ponderado que hemos expuesto (que da como resultado L/Q) es de carácter general porque logra replicar los ejemplos de Marx, usando los mismos supuestos presentados por Marx, y logra explicar cómo los productores en condiciones favorables o desfavorables regulen el TTSN (porque el ponderador del volumen de producción qe/Q acercan el TTSN al TTN de uno u otro), logra explicar que el TTSN sea determinado por los productores medios cuando los favorables y desfavorables se compensan, también logra explicar cualquier ejemplo con diferentes productividades, diferentes cantidades de producto y diferentes cantidades de producto y concuerda con lo que Marx dice que el trabajo socialmente necesario es el promedialmente necesario y concuerda con “El conjunto de la fuerza de trabajo de la sociedad, representado en los valores del mundo de las mercancías, hace las veces aquí de una y la misma fuerza humana de trabajo, por más que se componga de innumerables fuerzas de trabajo individuales.”

    Ahora le presento fragmentos del Capítulo 10 del Tomo 3 que nos indican que es altamente probable que el TTSN se defina como el promedio ponderado que expusimos:

    “El valor de la masa global de mercancías es igual a la suma real de los valores de todas las mercancías individuales sumadas, tanto de aquellas que han sido producidas bajo las condiciones medias, como de aquellas que lo han sido bajo condiciones menos o más favorables.”

    “En rigor, el precio medio o el valor de mercado de cada mercancía individual o de cada parte alícuota de la masa global estaría determinada por el valor global de la masa, el cual surgiría por adición de los valores de las mercancías producidas bajo las diversas condiciones, y por la parte alícuota que de ese valor global correspondería a la mercancía individual. El valor de mercado así obtenido estaría por encima del valor individual no sólo de las mercancías pertenecientes al extremo favorable, sino también de las ubicadas en el estrato intermedio; pero seguiría hallándose por debajo del valor individual de las mercancías producidas en el extremo desfavorable. Hasta dónde se acerca a éste o coincide finalmente con él depende por entero del volumen que ocupa la masa de mercancías producidas en el extremo desfavorable de la esfera mercantile que nos oscupa.”

    “El valor medio, calculado por adición de las sumas de los valores de ambos extremos y del estrato medio, se halla en este caso por debajo del valor del estrato medio, y se acerca o se aleja de él según el volumen relativo que ocupe el extremo favoarable.”

    Marx dice: “Esta fijación del valor de mercado, que aquí se ha expuesto en forma abstracta, se produce en el mercado real por mediación de la competencia entre los compradores”. Es decir, que tanto a nivel “abstracto” como “concreto” la definición del TTSN es el promedio ponderado.

    Si usted tuviera razón en alguna de las citas que menciona, entonces aplicamos lo que le hemos reiterado: consistencia entre toda la teoría de Marx. La consistencia la otorga nuestra postura. Su postura asocia palabras separadas y citas ambiguas de Marx, pero no da consistencia a la teoría.

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    • Considero terminado este intercambio. Cualquiera puede comparar posiciones y sacar su conclusión.
      A lo largo de este debate demostré que Marx una y otra vez (por ejemplo, en el t. 1 de El Capital, el único que publicó y revisó 4 veces para reedición) no calcula el TTSN por promedios. No pudieron responder (como no tienen ni idea del método dialéctico, ni siquiera se dan cuenta de que “lo general” no existe si no es a través de lo “particular” y “singular”).
      Puse el caso del productor innovador que cambia 8 horas de trabajo individual por 10 horas de trabajo social. No pudieron responder, a pesar de haberles insistido en que dijeran algo.
      Dijeron que yo no respondía sus “casos difíciles” porque no sabía qué decir; a pesar de que les decía que solo lo iba a responder al final, antes de explicar qué es valor. Cuando lo respondo, no saben qué decir.
      Ya en la primera nota dije que la cuestión promedio – moda, no resolvía las diferencias teóricas. No supieron qué responder.
      He demostrado una y otra vez que Marx sostiene que el trabajo potenciado genera más valor por unidad de tiempo. No supieron qué responder.
      Por último, y lo más importante, he demostrado que Marx jamás sostuvo que suma de horas individuales es igual a suma de valores generados. No supieron qué responder, pero mantuvieron esa idea, propia de un marxismo burdo y mecanicista.
      El resto de los disparates que meten (trabajo concreto y abstracto, concepción monetaria que no tiene punto que ver con la teoría del valor ni del dinero de El Capital, incluso la noción de qué es “abstracto” y “concreto”), por ahora los dejo (como ya le dije, distribuyo mi tiempo de la manera que mejor me parece).
      Repito, cualquiera puede hacerse una composición de lugar y sacar conclusiones.

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      rolandoastarita

      16/06/2015 at 09:09

  7. Buenas Rolando! Soy economista y te empecé a leer debido a recomendaciones bibliográficas del curso “Análisis crítico del capitalismo” de UCM. Muy buenos los aportes. Me gustaría que me respondieras si el libro al cual haces alusión “Capital y tecnología. Manuscritos inéditos 1861-1863” de Marx son los Grudisse.
    Muchas gracias! Saludos

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    Fernando

    25/06/2015 at 17:46

    • Me alegra que te sirva el blog. Los Manuscritos que se publicaron con el título “Capital y tecnología” no son los Grundrisse. Estos últimos son de 1857-8. “Capital y Tecnología”, en cambio, son escritos de 1861-63. Formaban parte de los escritos que quedaron a la muerte de Marx, en 23 cuadernos. De ellos sacó Engels los tomos 2 y 3 de “El Capital”, y luego las “Teorías de la plusvalía”. Pero estos escritos dedicados a la tecnología quedaron olvidados durante muchos años.

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      rolandoastarita

      25/06/2015 at 22:34


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