Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Algunas reflexiones a partir de K-insultos

with 17 comments

La publicación de la nota “Estatismo burgués y clase obrera” (aquí) ha despertado la ira de un defensor del kirchnerismo, que firma JS. Sin negar la existencia de las prácticas que señalo en la nota, ni discutir con argumentos, JS envió tres “comentarios” con una catarata de insultos hacia mi persona. De acuerdo a las reglas establecidas en este blog, los insultos fueron a parar a la papelera.

En principio, hasta aquí no habría novedad con respecto a lo que nos tienen acostumbrados estos K-personajes que abundan en las web. Sin embargo, no por habitual el asunto deja de dar pie para algunas reflexiones acerca de la naturaleza y el sentido político e ideológico de este método basado en el improperio y la descalificación personal.  Como he afirmado en otra nota, referida a muchos debates en la izquierda, las formas de discusión traducen contenidos, concepciones programáticas e idearios (ver aquí). Y en el caso de las K-descalificaciones, lo cierto es que se apela a cualquier bajeza con tal de destruir al oponente. Se trata, en última instancia, de un método stalinista, puesto al servicio de la defensa del orden establecido (y esta ha sido la naturaleza última del stalinismo).

En el caso que nos ocupa, lo que ha alterado los nervios del K-insultador ha sido la invitación a pensar sobre las formas en que el Estado burgués es utilizado para dividir, corromper y desmoralizar a la clase trabajadora. Semejante sugerencia al fanático se le representó intolerable, y reaccionó. Aunque se trata de un blog marginal, la simple idea de abrir un debate sobre la cuestión, debe ser atacada de raíz. Ni siquiera puede admitir los hechos (clientelismo, represalia a los trabajadores que no se someten, etcétera) que dispararon el tema. Menos todavía, reflexionar sobre ellos (sobre el “atrévete a pensar”, aquí). Para ahondar sobre el significado de esta cuestión, amplío con ideas que han sido desarrolladas por Kenneth Westphal en Hegel’s Epistemology (para una referencia más completa, ver aquí).

“Escrutinio público y externalismo”

Empiezo con lo elemental: los juicios que realizamos, para que lleguen a ser juicios maduros, deben basarse en un análisis racional, en evidencia y argumento. Sin embargo, debido a nuestra falibilidad, solo podemos ejercer un juicio maduro de forma colectiva, o sea, en el marco de algún grupo que provea educación crítica y escrutinio público. La razón es que somos lo que somos como individuos humanos que piensan, y tenemos las habilidades cognitivas que tenemos, solo a través de nuestros compromisos y nexos con nuestros contextos naturales y sociales. En otros términos, no existe el pensador individual sin contexto social. Por eso, siempre surgen tensiones entre el razonamiento individual y las prácticas establecidas; y a través de estas tensiones e interacciones nuestras teorías, ideas, preconceptos, son corregidos. Por eso, esa corrección es también un fenómeno social.

De todo esto surge entonces un realismo epistemológico social e históricamente fundado. Esto es, nuestros conceptos tienen una base natural, histórica y social; y a través de ellos comprendemos el mundo y nos comprendemos a nosotros mismos. Como puede advertirse, en esta concepción es clave el externalismo del contenido mental: la noción de externalismo hace referencia a que algunos contenidos de nuestros estados mentales solo pueden ser plenamente especificados en relación a objetos o eventos de nuestro entorno que son “externos” a nuestras mentes o cuerpos. Si no existieran esos eventos, que se reproducen con cierta regularidad, no podríamos hacer juicios ni identificar eventos y objetos, ni podríamos distinguirnos de ellos, o ser autoconscientes. Por eso se trata, en definitiva, de una condición de autoconciencia.

Bajado a la tierra del tutelaje bonapartista

Lo anterior, que está planteado a un cierto nivel de abstracción filosófica, es sencillo de bajar a tierra en referencia a la nota sobre el Estado burgués y su control-injerencia en la clase obrera. El punto de partida del planteo que hice es una práctica sistemática: la del puntero político-burócrata-funcionario público que utiliza el poder del Estado para controlar, dividir, corromper al movimiento obrero e inculcar la colaboración de clase. Una práctica verificada a través de múltiples datos, que son suministrados a nivel social. Una práctica social que es externa a nuestra mente, esto es, que puede registrarse de manera objetiva (a X lo echaron del obrador público Y por negarse a ir a la manifestación gubernamental, etcétera).

Es entonces con este punto de partida que pensamos estos hechos y eventos, y revisamos y reelaboramos, o elaboramos nuevas concepciones. Pero lo hacemos utilizando habilidades y recursos conceptuales y lingüísticos desarrollados y enseñados. Por ejemplo, en el caso que nos ocupa, algunos activaremos nociones como clase obrera y capital, Estado y bonapartismo, burocracia y capitalismo, independencia de clase y colaboración de clase, etcétera. Otros pensarán en base a otras categorías (se me ocurre, del tipo unidad nacional e imperio, grupos económicos, ser nacional, patria, antipatria, etcétera). En cualquier caso, siempre la manera en que formulamos o justificamos nuestros juicios cognitivos estará condicionada por factores contextuales, incluyendo los recursos conceptuales y la información disponible, las evidencias y técnicas, tanto al nivel de la visión general del mundo como al nivel del tipo de investigación en curso.

La necesidad de debates argumentados y de evidencia

Apuntamos entonces a poner en primer plano la necesidad del debate, de la crítica y de la autocrítica (entendida esta última como la revisión crítica de nuestra experiencia del conocimiento; remito de nuevo aquí). Tanto la crítica mutua como la autocrítica –Hegel, destacado por Westphal- están destinadas a iluminar y facilitar nuestras capacidades para comprender los tipos de factores contextuales bajo los que razonamos, y a establecer, lo mejor que podamos, en qué medida son apropiados, o si son superiores a otras alternativas. Todo esto bajo el supuesto de que existe alguna realidad, por lo menos, que es externa a nosotros, y que intentamos entender. Por eso, tanto la atención a los datos externos –en nuestro caso, existe clientelismo obrero para con el Estado- como la crítica mutua –los que defienden el clientelismo, los que lo criticamos- permiten evaluar y justificar nuestras afirmaciones, de manera que no hay por qué quedar atrapados en nuestros esquemas “mentales”.

El rol político e ideológico del insulto

Lo desarrollado hasta aquí busca enfatizar la relevancia de la crítica mutua, del cruce de razones, para la autoconciencia de la clase explotada, así como del registro y análisis de lo que existe. Partir del desarrollo real y empíricamente registrable, que siempre es captado a través de nociones, en constante elaboración. Es la base para proponerse el norte a lograr, una democracia razonada y deliberativa al interior del movimiento obrero. Así, llamar a reflexionar a los trabajadores sobre el significado que tiene, por ejemplo, el hecho de que en la estatizada Aerolíneas Argentinas los punteros de la Cámpora ataquen a delegados de izquierda (que venían de luchar contra el grupo Marsans), es “poner el dedo en la llaga” del estatismo. Es pedir que se piense este acontecimiento singular hasta el final, hasta su contenido general, hasta la última de sus consecuencias y vinculaciones, a la luz de categorías, visiones políticas y teorías e ideologías en disputa.

Pero esto es precisamente lo que no quieren los que quieren que todo siga como hasta ahora. Es lo que no desean los adoradores del Estado y, en última instancia, del capital. Por eso, por todos los medios, tienen que impedir que los hechos sean puestos en la picota de la argumentación. Ni siquiera pueden registrarlos (el apologista mira para otro lado cuando se le presentan pruebas de clientelismo estatista o de discriminación de movimientos sociales; el burócrata-funcionario no registra la pobreza, o la gente que padece hambre). Es el idealismo y la negación del debate puestos al servicio de una visión de derecha y reaccionaria. Pero todo esto obedece a que deben anular la posibilidad misma de que la gente examine por su cuenta los argumentos de los “díscolos”, de los que parten de lo que existe, lo registran y lo someten a la crítica.

Por eso también, los apologistas y los amanuenses de todos los colores, están casi obligados a decir que un marxista, que es crítico de lo que todos los “progresistas bienpensantes” ven pero ninguno mira, no puede no ser funcional a la derecha. Es la vía para ahogar en embrión cualquier luz, por pequeña que sea, que apunte a poner sobre la mesa, y desde una perspectiva crítica del capital, las relaciones de fondo del clientelismo bonapartista. Por eso, la ausencia de democracia en los sindicatos juega su rol funcional a la dominación de clase establecida. Y lo mismo cabe decir del insulto y la descalificación personal del apologista K. Hay que obnubilar las mentes, hay que sacar de quicio las razones, hay que enlodar todo lo que no sea santificación de lo establecido por “la razón de Estado” (o de la revolución, o del Movimiento, o del dios que se haya entronizado para la ocasión).

Todo apunta a lo mismo. Y embarcados en esta dinámica, las mediocridades, condenadas a la apología infinita, se deslizan a la cloaca de la bestialidad, cruda y descarnada. Por eso, los insultos que envía el energúmeno a este blog, son parte de esa misma sustancia espiritual. En el fondo, todos ellos detestan aquel llamado de Marx a “que broten flores vivas” para que cada cual sea movido a pensar, a obrar y organizarse, y someta todo a la crítica, libre de cadenas y “líderes” que le dicten qué pensar, cómo obrar, y cómo organizarse.

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Algunas reflexiones a partir de K-insultos

Written by rolandoastarita

29/08/2015 a 17:01

17 comentarios

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  1. Rolando, estoy queriendo comunicarme personalmente con vos y desconozco tu correo electrónico, te lo solicito si es posible o en caso contrario me digas cómo hacerlo. Gracias desde ya. Carlos Hugo ALBERTO. (Alberto es apellido).

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    Carlos Hugo Alberto

    29/08/2015 at 17:22

  2. Qué paciencia Rolando con estos personajes. Son de una calidad humana e intelectual tan elemental y básica que admiro a los que usan un poco de su escaso tiempo, como vos, para retratar el resultado de los “12 años de batalla cultural”: pibes quemados defensores del régimen, pero en un nivel 1000 veces más básico e imbécil que lo visto en décadas.

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    Hernan

    29/08/2015 at 18:30

  3. Yo creo que falta claridad en la apreciación de la situación actual en Argentina. Obviamente el Gobierno está al servicio del capitalismo de amigos “nacional” (del que forma parte el mismo Gobierno) y del gran capital transnacional. Pero con la característica particular de que es de caracter mafioso (negocios ilegales, asesinatos, bandas represoras, etc,) a lo que se ha agregado en los últimos años la elaboración y el tráfico de drogas (aumento vertical de la importación de efedrina) bajo la jefatura directa de Anibal Fernández. Las consecuencias están a la vista: aumento de la criminalidad vinculada al narcotráfico.. Harán lo imposible por conservar el poder, como lo prueba el fraude y la violencia en Tucumán.
    Creo que la calificación política más adecuada es la de semifascista, no de stalinista. Porque es un capitalismo mafioso y represor. No una dictadura burocrática.

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    Teitelbaum

    30/08/2015 at 04:23

    • De todas formas en la nota no se caracteriza al gobierno de stalinista. Sí se hace referencia a un método que fue llevado a su máxima expresión por el stalinismo. Se trata de la difamación sistemática y organizada, la acusación, sin fundamento alguno, a los opositores de izquierda de ser “agentes de la derecha” (o “del imperialismo”, “la oligarquía”, la CIA, etcétera); esencialmente, consiste en intentar la destrucción moral del oponente por estos medios. Mediante la difamación y la mentira se busca dividir a los movimientos sociales y en primer lugar a los trabajadores, y aislar a los elementos revolucionarios y críticos. Lo particular es que los que lanzan esas campañas se proclaman de izquierda, defensores de supuestas revoluciones, y cosas por el estilo. Era una práctica muy común en los PC.

      Naturalmente, cuando tiene poder esta gente no vacilará en mandar a los críticos a campos de concentración. No es casualidad que tantos admiradores o ex admiradores de regímenes stalinistas defiendan hoy al kirchnerismo acusando de ser de derecha a todo aquel que critica al kirchnerismo. Subrayo, esto no significa caracterizar al gobierno K como stalinista. Tampoco pienso que sea “semi-fascista”.

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      rolandoastarita

      30/08/2015 at 11:31

  4. Un gran esfuerzo para penetrar en la lógica de pensamiento y su fundamento social, que promueve este tipo de comportamientos.
    El insulto suele ser un síntoma claro de impotencia para replicar argumentos fundados que dejan al descubierto la naturaleza burguesa y antiobrera del gobierno.
    Ya sea por venalidad, prostitución política o mera ignorancia son, como decía O.Wilde: La ira de Calibán al ver su propio y feo rostro, reflejado en el espejo.

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    AP

    30/08/2015 at 11:47

  5. PD: La nota es urticante también en ámbito ‘a la izquierda de la pared’. No sería de extrañar que lluevan algunos insultos por ese lado. Cuestionar el sagrado rol del estado capitalista. ¡Vade retro Satanás¡

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    AP

    30/08/2015 at 11:51

  6. Estimado Prof. Rolando, encuentro entusiasmante este llamado a la crítica y a la argumentación con altura y honestidad, en los cuales yo mismo me he trenzado en alguna oportunidad con la honestidad de poner en juego mis verdades en la apuesta. Lamentablemente no puedo adscribir a que sea un problema específico del kirchnerismo, en los últimos tiempos no he encontrado en casi ningún ámbito ni arco ideológico, otro tipo de argumentación que la caracterización personal, el insulto y la chicana. Me preocupa, que lejos de ser la impotencia política de algún sector, sea la impotencia intelectual general de una época, donde las verdades parecen ser autosuficientes y autoevidentes y no fruto del trabajo y el escrutinio; y la paciencia para discutir e intercambiar es más bien escasa. saludos.

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    fernando

    30/08/2015 at 17:20

  7. Celebro el artículo, que propone una reflexión muy oportuna, porque tendemos a pensar que
    el fanatismo es una condición personal con la que debemos lidiar a fuerza de virtud moral y templanza de ánimo, cuando no es así. El fanatismo es una perversión lógica que vicia el conjunto de la doctrina y coloca al que la sostiene fuera del ámbito de la discusión racional, evidenciando su interés de fundar en esa doctrina una práctica autoritaria. Todas las doctrinas de este tipo contienen
    una proposición que se refiere, no a los hechos sobre los que trata, sino a la doctrina misma, afirmando explícita o elusivamente su carácter de dogma indiscutible. El “si negás esto sos un vendepatria” de los Kirchneristas es la transposición laica del “es palabra de Dios” conque concluye la lectura de los Evangelios en la liturgia católica. El que se presenten con este carácter de infalibles teorías más que atendibles acerca de fenómenos que ameritan una discusión racional, torna la cuestión aún más urgente. No sólo el nacionalismo de izquierda asume la forma de este idealismo desquiciado que denuncia aquí Rolando, sino que también el feminismo radical y cierto ambientalismo fanático han adoptado posturas autoritarias que impiden cualquier abordaje crítico -es decir, científico- de los temas que tratan. Es imposible pretender que una feminista de esta clase considere alguna hipótesis alternativa o complementaria de las suyas propias, sin tener que enterarte que sos un neomachista despavorido ante la posibilidad de perder esos privilegios que no sabías que tenías. Lo mismo con los ambientalistas: el glifosato será cancerígeno o no será nada. ¿Razonamientos? ¿Pruebas? No hacen falta. Los intelectuales y los científicos son todos machistas empleados de Monsanto. Por supuesto que considero importantes temas como la pervivencia de mecanismos de control fundados en distinciones de género o las consecuencias ambientales del desarrollo tecnológico gestionado por relaciones de poder capitalistas, pero precisamente por ello es necesario destacar que cuando estos grupos fanáticos monopolizan el discurso sobre estos asuntos, los colocan fuera del ámbito de la discusión científica y, lo que es peor, envilecen las tesis progresistas de las que se apropian convirtiéndolas en blanco fácil de actores ideológicos que, ahora sí, sostienen posiciones reaccionarias. Así, las razones que hacen que a un soldado kirchnerista no se le mueva un pelo por tener una presidenta multimillonaria rodeada de funcionarios acusados de corrupción, son del mismo tipo que las que hacen que alguien de trabajo otorgue su voto a los candidatos de Macri. Como dije al comienzo, este artículo me parece oportuno. No sólo por esto que vengo diciendo, sino también porque creo que indica el camino a seguir en esas discusiones en las que nos vemos involucrados cotidianamente. Más que tener la templanza de discutir con un fanático, hay que tener la habilidad de denunciar el carácter irracional de lo que sostiene y la impronta autoritaria de lo que practica. De lo contrario, terminamos enredados en esa situación que denunciaba una frase, creo, de Bertrand Russell: “Los tontos, que nunca dudan de sus tres ideas, nos hacen quedar como imbéciles a nosotros, que como siempre dudamos de todo, garantizamos que nunca falten ideas”. En fin, le agradezco, Rolando, el espacio para comentar, y el trabajo que se toma de llevar adelante el blog, al que siempre consulto.

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    juan faraone

    30/08/2015 at 17:36

  8. Estimado amigo y compañero: coincido en un todo con su respuesta y propuesta. Evidentemente usted explica significativamente mejor que yo a lo que suelo definir como “cultura imperante” y, acaso, la crsis cultural en la que hemos caído todos: desde los intelectuales hasta el último trabajador, fruto del nuevo colonialismo capitalista el que, entre otras cosas, exacerva el dogmatismo (no ya hacia un Dios al que ha matado la tecnología y el conocimiento en general) Este supuesto dogmatismo se lo puede ver tanto en el deporte como, en el caso que nos ocupa, en la política. Guillermo Fossaluzza

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    Semanario La Voz

    31/08/2015 at 13:00

  9. Estoy de acuerdo en que el insulto del supuesto defensor del kirchenirsmo es algo muy malo para el debate e intercambio de ideas. Ahora, usted (así como toda la oposición) se prenden de estos pequeños detalles para meter a todos los militantes K en la misma bolsa. La calificación de “stalinista” es un imporatción del ideario berreta de la doctora Carrió, y si usted pretende que este sea el discursito de la izquierda argentina le advierto que va a sacar el mismo número de votos que ella. La gente pensante no compra el discurso del stalinismo ni el de la “grieta”. La existencia de gente violenta no anula en nada las posiciones ideológicas del Gobierno, que usted no pone a prueba ni discute, sino que omite y se rasga las vestiduras hablando de “ataque stalinista” de un troll anónimo que poca importancia tiene. Es la maniobra de toda la patética oposición argentina.

    De más está decir que estoy muy enojado con la actitud de la izquierda en las últimas elecciones porteñas en donde una vez más, la fingida e histérica posición de estos partiduchos de no votar por ninguno de los dos, llevó a que el PRO prolongara su gobierno neoliberal en la ciudad. Esto es una traición a la clase obrera, porque si bien Loustou es un liberal, la derrota de Macri en las elecciones hubiera supuesto un muy duro golpe al mensaje neoliberal y opresor de las clases dominantes en argentina. Una vez más, por apenas 2 puntos o 4, no recuerdo, la izquierda argentina contribuye al debilitamiento de los sectores populares.

    Por supuesto que hay corrupción en el gobierno (como en todos), por supuesto que hay concesiones al capital extranjero (como chevron), por supuesto que algunos caudillos feudales del interior siguen gobernando, quién niega eso? quién puede ser tan tarado de mirar para otro lado? usted cree que en el interior de la militancia K no se discuten estos problemas? Se piensa que todos son ciegos empleados detrás de un jefe adoctrinador? Se equivoca, hay discusiones como en todos lados, pero la diferencia es que se prioriza una línea general del partido en dónde se decide darle más importancia a ciertas cuestiones que a futuro nos habilitarán a resolver las demás. Lo contrario sería “vender humo” como hacen ustedes cuando prometen la “lucha obrera” y lo único que hacen es tirarle un piedrazo al McDonalds y decir “yankees fuera”… o peor aún, luchar por el “proletariado” organizando un paro docente o alguna que otra medida intrascendente que perjudica a los chicos y alumnos. El gobierno K está haciendo mucho por luchar contra el verdadero poder real con los escasos medios que existen, y con las necesidades urgentes que enfrenta el país.

    Le pregunto, Lenin nunca hizo concesiones al capital privado extranjero para invertir en Rusia en recursos naturales? NO MIENTA. Lenin nunca bajó una línea general del Partido y criticó justamente el infantilismo de la izquierda como lo hizo nuestra Presidenta?

    Usted se comporta como un bolchevique de salón que se sienta a criticar al gobierno con el infobae en la mano y el televisor predido con Lanata. El gobierno está luchando, como lo hizo Lenin, en un país probre contra el imperialismo internacional. De gracias a Dios que no estamos sufriendo la agresión imperialista como Siria y el sureste de Ucrania.

    Saludos y espero una respuesta madura de alguien que es militante y comprende que la política es una lucha real y no una crítica literaria.

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    El soldado recontra ultra K

    04/09/2015 at 15:29

    • Primero, la acusación a la izquierda de “ser funcionales a la derecha”, o de “ser objetivamente golpistas”, no es un exabrupto de un despistado. Es sistemática. Basta un repaso somero por la prensa oficialista. Como he explicado, remite a una forma de ataque que puso en el primer plano el stalinismo. Lo he sufrido (mejor dicho, lo hemos sufrido) muchos militantes (mucho antes de que la doctora Carrió dijera algo al respecto) por parte del PC y adeptos, y durante décadas. En esto hay continuidades indiscutibles.

      Lo interesante, sin embargo, es que usted tampoco puede con el genio. Por mis posiciones políticas e ideológicas ya larga que “se comporta como un bolchevique de salón que se sienta a criticar al gobierno con el infobae en la mano y el televisor predido con Lanata”. Ni siquiera tiene respeto por la más mínima noción de verdad. ¿De dónde sacó usted que defiendo ir a tirarle piedras a Mc Donald? ¿De dónde saca que mi posición es que una revolución (ojo, una revolución, no una farsa) no deba hacer ninguna concesión? ¿Por qué inventa? ¿Por qué habla de lo que no sabe? En este respecto, veo que repite el libreto conocido, y que critico en la nota, a la perfección. Además, y como dice el dicho, “el estilo es el hombre”.

      Por otra parte, la política del Gobierno la he discutido y criticado en muchas notas que puede consultar en este blog (por ejemplo, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí). Si no le basta, puedo seguir. No tengo por qué extenderme ahora. También la relación entre corrupción y capitalismo (aquí y aquí), que por cierto, no tiene nada que ver con Carrió o Lanata (pero a usted esto seguramente lo tiene sin cuidado).

      Le gusta a 1 persona

      rolandoastarita

      04/09/2015 at 16:05

    • para entender su punto de vista, ¿es diferente ser reprimido por la policía bonaerense que por la policía metropolitana?

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      ricardo

      04/09/2015 at 19:50

    • Agregado: su criterio es tan brutal que llega a cuestionarme qué leo o qué programa de TV veo. ¿Por qué tengo que dar cuenta de cómo me informo, o qué leo? La crítica de este tenor es un producto típico de las mentalidades que “argumentan” mediante el ataque personal. Me resulta repugnante. Para que le quede claro: leo lo que se me da la gana, y no tengo por qué darle explicaciones a nadie.

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      rolandoastarita

      04/09/2015 at 20:00

    • Comparar a Lenin y la revolución de Octubre con Cristina y la “decada ganada”. Los batalla-cultural-boys no pueden mas de sí

      Me gusta porque el comentario refleja bien al kirchnerismo, el macartismo , el izquierdismo fingido, el carnerismo (“perjudican a los alumnos”), el “apoyo critico”, el “mal menor”, la creencia de que lo único que importa es cuantos votos sacaste.

      Esta gente confunde apoyo critico con apoyo incondicional, pensamiento critico por verticalismo. Discuten en vano si total terminan siempre obedeciendo lo que ordena “La Jefa”. No importa lo que pensaban del cipayo y candidato de los buitres Scioli hasta hace dos meses, ahora lo van a votar. Si el pensamiento critico no se corresponde con un accionar coherente no es pensamiento critico.

      Me causa gracia lo de “la lucha del gobierno K contra el verdadero poder real”. Correr el eje de la lucha de los trabajadores contra el capital, a la lucha contra cierto sector del capital (los capitalistas que apoyan al “modelo” son todos amigos y buena gente, como Cristobal Lopez, Electroingenieria, Vila-Manzano, la UIA, etc)

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      Sergio

      05/09/2015 at 11:23

  10. Lo único que se es que Lenin en un país devastado por la primera guerra mundial se enfrentó al imperialismo con las armas en la mano, creando el ejército rojo, mientras el kirchnerismo, entre 2003 y 2015, envió a los Estados Unidos a cerca de 5000 milicos, policías y funcionarios, a entrenarse en cursos del Departamento de Estado, instaló una base militar en Chaco donada por el Comando Sur yanqui, realizó decenas de ejercicios conjuntos con dirección militar norteamericana (Panamx, Cabañas, Unitas Atlántico, entre otros) y participó de varias “operaciones de paz” ordenadas por el Consejo de Seguridad (como la Minustah en Haití).

    Lenin hubiera combatido a los kirchneristas, no sólo por capitalistas, sino por proimperialistas.

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    Lucas

    04/09/2015 at 19:30


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