Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (2)

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La primera parte de la nota, aquí.

Antecedentes de la colectivización en la URSS

La Nueva Política Económica, NEP, establecida a comienzos de 1921, constituyó una respuesta desesperada a una crisis que amenazaba con disgregar al país. Aunque la Revolución había triunfado en el campo militar, la situación económica de Rusia era desesperante, había hambre, el ingreso nacional no llegaba a la tercera parte del nivel de 1913 y la producción industrial era menor al 20%. “Durante los dos últimos años la tasa de mortalidad había subido bruscamente, la hambruna y la pestilencia se llevaban millones de víctimas, aparte de los millones que habían caído en combate” (Avrich, 2004). Davies y Wheatcroft (2009) estiman que entre 1918 y 1922 murieron, por las hambrunas, entre 10 y 14 millones de personas. Naturalmente, crecía el descontento. “Por primera vez desde 1917 la mayoría de la clase obrera, para no hablar del campesinado, se volvía contra los bolcheviques. Un sentimiento de aislamiento comenzaba a inquietar al equipo dirigente” (Deutscher, 1979). El malestar se manifestó incluso en las asambleas fabriles de Moscú y Petrogrado que pidieron elecciones libres en los soviets, en enero y febrero de 1921. Todo indica que de haberse realizado esas elecciones, se hubieran impuesto los candidatos mencheviques (Avrich, 2004). En ese clima se reunió el X Congreso del Partido Comunista. Durante sus sesiones, se produjo el levantamiento de la guarnición de Kronstadt, una fortaleza situada en el golfo de Finlandia. Los marineros sublevados, que habían sido un bastión de la revolución en 1917, demandaron restablecer las relaciones de mercado con los campesinos y elecciones libres en los soviets. La dirección soviética cedió a la demanda económica, pero no a la política. El Congreso aprobó, a propuesta de Lenin, la NEP y mandó reprimir el levantamiento. Hubo cientos de fusilados y varios miles fueron enviados a prisión (Avrich, 2004). A su vez, el Congreso prohibió las fracciones al interior del Partido; poco después, la prohibición se extendió a las tendencias organizadas en los soviets.

La NEP consistió, en lo esencial, en restablecer los mecanismos de mercado para la relación entre la industria y el agro. Esto significaba el abandono del Comunismo de Guerra, el programa que el Gobierno soviético había aplicado durante los años de guerra civil e intervención extranjera. Ese programa había consistido, en esencia, en la requisa forzada de cereales, caballos, forrajes y otros productos a los campesinos, a fin de aprovisionar a las ciudades y al Ejército Rojo. Si bien había sido medianamente tolerado durante la guerra, cuando esta terminó los campesinos comenzaron a resistirse a seguir entregando el grano. En 1920 una autoridad gubernamental estimaba que los campesinos sustraían más de una tercera parte de la cosecha a los equipos estatales de acopiamiento; y empezaban a cultivar solo la tierra para cubrir sus necesidades directas (Avrich). Se produjo una caída catastrófica de la producción y del aprovisionamiento de las ciudades. Era la expresión de la ruptura de la alianza de los campesinos con la Revolución, ruptura que era “funesta para República soviética” (Lenin). El objetivo de la NEP, por consiguiente, fue restablecer la smichka, o unión económica y política duradera entre el proletariado y el campesinado, o entre la industria y la agricultura. Para eso, en lugar de la requisa, se estableció un impuesto (primero en especie, luego en dinero) y los campesinos fueron autorizados a comerciar su producción.

Surgió entonces un sistema económico mixto: la mayor parte de la industria estaba en manos del Estado, pero la economía campesina estaba conformada principalmente por unidades pequeñas y medianas. La NEP también dispuso concesiones para atraer capital extranjero, la formación de compañías mixtas, y que las empresas estatales debían reorganizarse respetando el principio de rentabilidad; se permitía el libre comercio y el capitalismo, que se sometían a una regulación estatal. En palabras de Lenin, la NEP admitía “la emulación económica entre el socialismo en construcción y el capitalismo, que aspira a resurgir; todo ello, con el fin de satisfacer por el mercado las necesidades de millones de campesinos” (1922a). Por eso, la NEP fue interpretada como una “retirada” en relación al programa del Comunismo de Guerra, y provocó “desmoralización, indignación y oposición en las filas del Partido y del Konsomol” , ya que muchos la interpretaron como una renuncia al socialismo (Cohen, 1976). Pero también para todos los bolcheviques se planteaba el problema de cómo avanzar desde esa estructura social mixta hacia el socialismo. Precisemos que, si bien en la tradición teórica del Partido Bolchevique estaba establecido que el socialismo solo triunfar en el plano internacional, se consideraba posible avanzar, sin embargo, hacia formas de trabajo cooperativo y en el fortalecimiento de las premisas materiales del socialismo (véase Trotsky, 1974). Y en este respecto, hubo dos líneas marcadas: por un lado, los que considerando a la NEP una retirada momentánea, esperaban el momento oportuno para lanzar una segunda gran ofensiva, o “asalto revolucionario” que liquidara de una vez los elementos capitalistas, o pequeñoburgueses. Por el otro, los que buscaron avanzar hacia metas socialistas a través de la NEP. Estas cuestiones son, en buena medida, el nudo de los problemas que enfrentó la Revolución rusa. ¿Cómo avanzar hacia el trabajo colectivo y la socialización desde formaciones sociales que involucran a millones de pequeños y medianos propietarios? ¿Cómo articular estas relaciones de producción y cambio con la economía estatizada? ¿Y cómo avanzar hacia el socialismo desde la misma economía estatizada? Gran parte de los debates, tensiones y luchas que se dieron en el seno del Partido Bolchevique y el Estado soviético estuvieron atravesadas por estas cuestiones cruciales. Cuestiones que, bajo formas diferentes, se reprodujeron luego en otras revoluciones triunfantes que se consideraron socialistas. De ahí el interés general que tiene el análisis de la experiencia rusa.

Lenin sobre estatización, socialización y cooperativas

A fin de progresar en la comprensión de lo que sigue, hay que tener presente la diferencia que establecía Lenin (y compartía el Partido) entre estatización y socialización, y las dificultades para el avance del socialismo que presentaba la estructura social de la Rusia postrevolucionaria.

La diferencia entre estatización y socialización fue subrayada en varios escritos del líder soviético. En el “Infantilismo de ‘izquierda’ y la mentalidad pequeñoburguesa”, de mayo de 1918, y polemizando con las corrientes ultraizquierdistas (su máximo referente entonces era Bujarin), Lenin planteó que la nacionalización o confiscación de los medios de producción dependía de las decisiones del poder revolucionario. Pero pasar a la socialización no era una cuestión de decisión, sino de correlación de fuerzas y de aprendizaje y educación práctica en la tarea. Esto porque la socialización significaba el control y administración efectiva de la economía por las masas trabajadoras. Por eso, “[l]a diferencia entre la socialización y la simple confiscación está en que es posible confiscar solo con ‘decisión’, sin la capacidad de calcular y distribuir correctamente, mientras que sin esta capacidad no se puede socializar” (Lenin, 1918a). Poco antes, y en el mismo sentido, se había referido a la implantación de la Ley del Control Obrero diciendo que esta “no hace más que empezar a funcionar y no hace más que empezar a penetrar en la mente de amplios sectores del proletariado”, pero para hacerse efectiva “no basta con la Ley” (Lenin, 1918b). Por eso reconocía que en las empresas que se habían confiscado “no hemos logrado todavía implantar el registro y el control” (ídem). Una de sus conclusiones era la necesidad de incorporar especialistas burgueses, incrementar la disciplina y copiar formas de organización del trabajo (incluido el taylorismo) de las empresas capitalistas.

No vamos a discutir aquí si esas medidas eran apropiadas, pero lo que nos interesa remarcar es la conciencia de que la socialización era un proceso a conquistar, que no podía lograrse con medidas administrativas. De ahí también la preocupación ante la tendencia a delegar la participación en los soviets: “Debemos trabajar infatigablemente para desarrollar la organización de los soviets y el poder soviético. Existe una tendencia pequeñoburguesa de transformar a los miembros de los soviets en ‘parlamentarios’, o si no en burócratas. Debemos luchar contra esto haciendo participar a todos los miembros de los soviets en la labor práctica del gobierno” (Lenin, 1918b).

La cuestión se planteaba en términos todavía más agudos cuando no se trataba de grandes unidades productivas, sino de los millones de pequeños productores, principalmente campesinos. En 1918 Rusia era un país de pequeños campesinos, la enorme mayoría “pequeños productores de mercancías” (1918a). Este elemento pequeñoburgués representaba la principal amenaza interna al socialismo, ya que espontáneamente generaba diferenciación social y capitalismo, y se resistía a toda intervención del Estado (Lenin, 1918a). Sin embargo, el campesinado no podía desaparecer por decreto, por decisión “desde arriba”. ¿Cómo organizar entonces el trabajo y la distribución entre millones de trabajadores pequeño-propietarios (además de los campesinos, había que tener en cuenta a los pequeños productores artesanos), si el socialismo debe ser una construcción consciente de las mismas masas trabajadoras? De ahí que Lenin propusiera formas intermedias de capitalismo de Estado, como la organización de cooperativas de consumidores (véase textos citados).

Esta política fue interrumpida durante la guerra civil, para ser retomada y profundizada con la NEP. En el X Congreso, Lenin afirmaba: “…en un país donde la inmensa mayoría de la población son pequeños productores agrícolas, solo es posible llevar a cabo una revolución socialista a través de una serie de medidas transitorias especiales…” (1921a). Para lo cual era necesario tiempo: “… la labor de transformar al pequeño agricultor, de trastocar su psicología y sus hábitos, es obra de generaciones. Solo la base material, la maquinaria, el empleo en gran escala de tractores y otras máquinas en la agricultura, la electrificación de todo el país, puede transformar de raíz y con enorme celeridad la psicología del pequeño agricultor. Esto es obra de generaciones enteras, pero no digo que hagan falta siglos”. “Cambiar la psicología y los hábitos del campesino” , se ve aquí una preocupación por avanzar con millones de productores, no contra ellos. En todo esto subyace la idea de una evolución reformista: “En el momento actual, lo nuevo para nuestra revolución es la necesidad de recurrir a un método ‘reformista’, gradualista, prudentemente indirecto, de actividad en las cuestiones fundamentales de la construcción económica” (Lenin, citado por Cohen).

Por eso también la necesidad de permitir el intercambio comercial, que en su programa de 1918 casi no figuraba. En este marco, afirmaba: “Debemos esforzarnos por atender las demandas de los campesinos que no están satisfechos, que tienen motivos para estar descontentos. Debemos decirles: ‘Esta situación no se puede prolongar por más tiempo’”. En otro texto del mismo período, “El impuesto en especie”, enfatiza la necesidad de encauzar a la pequeña producción hacia el capitalismo de Estado (Lenin, 1921b). En un saludo enviado al Pravda, en 1922, escribía: “Mi deseo es que en los próximos cinco años conquistemos pacíficamente no menos que conquistamos antes con las armas” (citado por Cohen). Y poco antes de morir insiste en que el gobierno soviético debía ayudar, con suministros industriales y créditos, a los campesinos pobres y medios a avanzar hacia cooperativas. A diferencia de los escritos de 1918, donde solo se mencionan las cooperativas de consumo, ahora las cooperativas de producción pasan a ser centrales. Ellas servirían para generar una cultura solidaria, y permitirían mostrar, en la práctica, las ventajas del trabajo en común. El ingreso del campesino sería voluntario y las cooperativas debían ser reales, no máscaras detrás de las cuales se ocultara la propiedad colectivizada. Por eso, organizar a la población en cooperativas demandaría “toda una época histórica”; en el mejor de los casos, “una o dos décadas”, y debería ser acompañada por una “revolución cultural”, entre otras razones porque el analfabetismo llegaba al 65% de la población (véase Lenin, 1923).

NEP y democracia soviética

Una de las cuestiones que posiblemente más llaman la atención al leer los escritos leninistas del período de la NEP, es que los mismos no articulan la propuesta de avanzar voluntaria y paulatinamente hacia formas cooperativas, con el giro hacia un régimen represivo, marcado por la supresión de fracciones organizadas al interior del Partido, de las elecciones libres en los soviets, y la represión al Kronstadt. Naturalmente, el punto de partida del razonamiento es materialista. Lenin no se engaña acerca de la importancia de la infraestructura tecnológica y productiva para la transformación de la pequeña economía campesina. Pero esa transformación, según el mismo Lenin, tenía que ser acompañada por una “revolución cultural” y las demandas campesinas debían ser atendidas. La pregunta entonces es cómo podría haber una “revolución cultural” , cómo podían escucharse y atenderse las demandas de los campesinos (y de los obreros) sin libertad de discusión y participación de partidos políticos en los soviets. Este aspecto de la cuestión, que había estado en el centro de las demandas de Kronstadt y de asambleas obreras en Moscú y Petrogrado, es pasado por alto en la formulación de la NEP en 1921-2. Pero entonces el control del Estado sobre el mercado, que preveía la nueva política, no podría basarse en la acción colectiva de los productores. En otras palabras, en los papeles se sostenía que los campesinos debían hacer su experiencia y comparar los resultados de sus explotaciones individuales con los de las cooperativas. Pero para hacer la experiencia y comparar, es necesario que haya libertad de discutir y comparar propuestas y experiencias. Lo cual parece imposible si se ahoga la democracia en los organismos básicos del poder soviético. Según Lenin, y las resoluciones del Partido y el Gobierno, el centro de gravedad debía desplazarse “hacia la labor pacífica de organización ‘cultural’”. Sin embargo, este nuevo eje exigía entonces, imperiosamente, la profundización de la democracia soviética, que las resoluciones de 1921 restringían.

Pero a su vez, al suprimirse los mecanismos de la democracia socialista, se potenciaban los burocrático-administrativos. En este respecto, los últimos escritos de Lenin también evidencian preocupación por la creciente burocratización en todas las instancias del Estado. Así, en el XI Congreso del Partido, admite que en Moscú, por ejemplo, 4700 comunistas responsables eran dirigidos, en la realidad, por una “gran máquina burocrática” , con mayor cultura y capacidad en la administración (1922b). Para referirse a los burócratas Lenin utilizaba el término chinóvnik, que entre los bolcheviques designaba un burócrata de Estado en el sentido más despreciable de la palabra (Cohen). Sin embargo, esamontaña de burocracia” (Lenin) no podría ser derrotada si se cerraban las exclusas a la participación democrática de las masas trabajadoras en los soviets. El aspecto político  -control de las masas trabajadoras- contemplado en la formulación de la NEP era decisivo para que la libertad de mercado no derivara en capitalismo abierto. Pero para ello se requería volver a las ideas de la democracia soviética, que el mismo Lenin había formulado en El Estado y la revolución, en 1917. Si, por el contrario, se pretendía controlar esas tendencias mediante intervención administrativa del Estado, se alimentaría al chinóvnik. Por eso el Partido, y menos todavía su fracción dirigente, podían sustituir a la clase obrera, ni cubrir con medidas administrativas, las debilidades de la alianza de los campesinos, sin fortalecer, objetivamente, a la naciente burocracia.

Los resultados de la NEP

La NEP permitió reconstituir la economía. En 1926-7 la producción industrial era un 8% superior a la de 1913 (Nove, 1973); Wheatcroft, Davies y Cooper (1986), la ubican entre un 2 a 6% por encima (y un año después 18 a 23% más elevada), o sea, unas tres veces superior al nivel 1921-2. La producción de pequeña escala, en su mayor parte artesanal, era aproximadamente igual, en 1926-7, al nivel de 1913. La de granos era 4% menor que la de 1913 (Nove). Según Wheatcroft, Davies y Cooper, en la segunda mitad de los 1920 la producción de granos estaba más de un 5% por debajo del promedio 1909-13, y más de un 20% por debajo de la cosecha excepcional de 1913. El número de caballos en 1928 era menor un 14% que en 1914 y el de vacas y cerdos 7% y 10%, respectivamente, mayor. Sin embargo, de conjunto la producción agrícola era más elevada porque la producción de cultivos industriales, vegetales y patatas compensaba la declinación del grano. Por otra parte, la mejora en la calidad y composición de los rebaños parece haber incrementado la productividad. Según Wheatcroft, Davies y Cooper, la producción agrícola de conjunto, en 1928, era un 10 a 12% superior que el promedio 1909-13. En lo que respecta a la inversión en viviendas, construcciones rurales y ganado, el nivel de 1926-7 era algo menor que el de 1913. La inversión en la industria, en cambio, superaba ostensiblemente el nivel de preguerra. Wheatcroft, Davies y Cooper concluyen que la economía de la NEP, alrededor de 1928, era dinámica, aunque con importantes limitaciones (ver más abajo). La NEP también dio lugar al restablecimiento del rol del dinero y hubo un mercado relativamente amplio; entre 1923-4 y 1926-7 el comercio se multiplicó por 2,5. La mejora en la situación económica hizo a la NEP más digerible, a los ojos de muchos bolcheviques (véase Cohen). Aunque hay que destacar que la mejora de la industria, y la producción en general, que se produjo hasta 1926, fue la parte fácil, ya que se hizo en buena medida utilizando capacidad ya instalada. Este límite estaría en el centro de las crecientes dificultades de la NEP (véase más abajo).

Bibliografía:

Avrich, P. (2004): Kronstad 1921, Buenos Aires, Utopía Libertaria.
Cohen, S. (1976): Bujarin y la revolución bolchevique. Biografía política 1888-1938, Madrid, Siglo XXI.
Davies, R. W. y S. G. Wheatcroft (2009): The Years of Hunger: Soviet Agriculture 1931-1933, Palgrave Macmillan, Nueva York.
Deutscher, I. (1979): Trotsky, le prophète désarmé, Paris, Christian Bourgois.
Lenin, N. (1918a): “Left-Wing Childishness”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1918/may/09.htm.
Lenin, N. (1918b): “The Immediate Tasks of the Soviet Government”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1918/mar/x03.htm.
Lenin, N. (1921a): “Tenth Congress of the R.C.P.(B)”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/10thcong/index.htm.
Lenin, N. (1921b): “The Tax in Kind” , https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/apr/21.htm.
Lenin, N. (1922a): “Role and Functions of the Trade Unions Under the New Economic Policy”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1921/dec/30.htm.
Lenin, N. (1922b): “Eleventh Congress of the R.C.P.(B)”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1922/mar/27.htm.
Lenin, N. (1923): “On Cooperation”, https://www.marxists.org/archive/lenin/works/1923/jan/06.htm.
Nove, A. (1973): Historia económica de la Unión Soviética, Madrid, Alianza Editorial.
Trotsky, L. (1974): Stalin, el gran organizador de derrotas. La III Internacional después de Lenin, Buenos Aires, Yunque.
Wheatcroft, S. G.; R. W. Davies y J. M. Cooper (1986): “Soviet Industrialization Reconsidered: Some Preliminary Conclusions about Economic Development between 1926 and 1941”, Economic History Review, XXXIX, pp. 264-294.

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Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (2)

Written by rolandoastarita

28/01/2016 a 10:47

35 comentarios

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  1. el gran terror es admitir q Lenin NO ERA marxista.
    No sólo en general, entendiendo como Marx q sólo se avanza hacia el Socialismo cuando el capitalismo agotó su misión histórica.
    En carta de Marx a Vera Zasulich, le escribe q “Entre los campesinos rusos habría que transformar su propiedad común en propiedad privada…me ha convencido de que esta comuna es el punto de apoyo de la regeneración social en Rusia”.
    Pero Lenin jamás escuchó otra voz q no fuera la suya; ¡pobre Vera!.
    Es reveladora la cita del Dr. Astarita:“Cambiar la psicología y los hábitos del campesino”. Cambiar la psicología de las personas es una obsesión religiosa, bizantina diríamos tratándose de la Ortodoxia de raíz Griega. Lenin contra el mundo.
    Y nuevamente Marx descartando una revolución en Rusia.
    Y, como siempre, las críticas tempranísimas de Rosa Luxemburgo.

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    santiago

    28/01/2016 at 11:47

  2. Paso un fragmento de una carta que Gramsci escribió al buró político del PCUS sobre una de las cuestiones que se debaten en estas notas, la alianza obrera-campesina.

    “… Las cuestiones que hoy se os plantean a vosotros, pueden plantearse ante nosotros mañana. También en nuestro país las masas rurales constituyen la mayoría de la población trabajadora. De otra parte, los problemas inherentes a la hegemonía del proletariado se nos presentarán de forma manifiestamente más compleja y aguda que en la propia Rusia, porque la densidad de la población rural en Italia es enormemente más grande, porque nuestros campesinos cuentan con una riquísima tradición organizativa y han conseguido siempre hacer sentir muy sensiblemente su peso específico de masa en la vida política nacional, porque en nuestro país el aparato organizativo eclesiástico tiene dos mil años de tradición y se ha especializado en la propaganda y en la organización de los campesinos, de modo inigualado en cualquier otro país. Si bien es verdad que nuestra industria está más desarrollada y que el proletariado tiene una notable base material, también es cierto que esta industria no cuenta con materias primas en el país y se halla, en consecuencia, más expuesta a las crisis; por ello el proletariado sólo podrá desempeñar su función dirigente si muestra gran espíritu de sacrificio y se libera plenamente de todo residuo de corporativismo reformista o sindicalista.

    Desde este punto de vista realista, y que nosotros creemos leninista, el Buró Político del PCI ha estudiado vuestras discusiones. Hasta ahora hemos expresado una opinión del partido sólo sobre la cuestión estricta de la disciplina de las fracciones, queriendo atenernos a la recomendación que hicísteis después del XIV Congreso de no trasladar la discusión de vuestros problemas a las secciones de la Internacional. Declaramos en este momento que consideramos fundamentalmente justa la línea política de la mayoría del C.C. del Partido Comunista de la URSS y que en este sentido se pronunciará, evidentemente, la mayoría del partido italiano si fuera necesario abordar la cuestión. No queremos, y lo consideramos innecesario, hacer agotación, propaganda, con vosotros y con los camaradas del bloque de las oposiciones. No haremos una lista de todas las cuestiones particulares, con nuestro juicio al lado de cada una de ellas. Repetimos que nos impresiona que la posición de las oposiciones afecte al conjunto de la línea política del C.C., al corazón mismo de la doctrina leninista y de la actividad política de nuestro Partido de la Unión. Lo que se discute es el principio y la práctica de la hegemonía del proletariado, son las relaciones fundamentales de alianza entre obreros y campesinos lo que se pone en discusión y en peligro, es decir, los pilares del Estado Obrero y de la Revolución. Camaradas, no se ha visto jamás en la historia que una clase dominante, en su conjunto, tenga condiciones de existencia inferiores a las de ciertos elementos y estratos de la clase dominada y supeditada. La historia ha reservado esta inaudita contradicción al proletariado; en esta contradicción residen los mayores peligros para la dictadura del proletariado, particularmente en los países donde el capitalismo no había alcanzado un gran desarrollo y no había logrado unificar las fuerzas productivas. Y es de esta contradicción, que de otra parte aparece también bajo ciertos aspectos en algunos países capitalistas en los que el proletariado ha alcanzado objetivamente una elevada función social, de donde nacen el reformismo y el sindicalismo, el espíritu corporativo y las estratificaciones de la aristocracia obrera. Y sin embargo, el proletariado no puede convertirse en clase dominante si no supera con el sacrificio de los intereses corporativos esta contradicción, no puede mantener su hegemonía y su dictadura si, pese a haberse transformado en clase dominante, no sacrifica sus intereses inmediatos a los intereses generales y permanentes de la clase. En efecto, es fácil hacer demagogia en este particular, fácil insistir en los aspectos negativos de la contradicción: “¿Eres tú el dominador, oh obrero mal vestido y mal alimentado? o ¿el hombre de la NEP, con su abrigo de pieles y todos los bienes de la tierra a su disposición?” También los reformistas, tras una huelga revolucionaria que ha incrementado la cohesión y la disciplina de las masas, pero que ha empobrecido aún más a los trabajadores, dicen: “¿Para qué haber luchado? Ahora quedáis más arruinados y pobres.” Es fácil hacer demagogia en este terreno y es difícil no hacerla cuando la cuestión ha sido planteada en los términos del espíritu corporativista y no en los del leninismo, de la doctrina de la hegemonía del proletariado que se sitúa en una determinada posición y no en otra.

    Este es para nosotros el elemento esencial de vuestra discusión, donde reside la raíz de los errores del bloque de las oposiciones y el origen de los peligros latentes contenidos en su actividad. En la ideología y en la práctica del bloque de las oposiciones renace toda la tradición de la socialdemocracia y del sindicalismo, tradición que ha impedido, hasta el momento, al proletariado occidental organizarse en clase dirigente…”

    https://www.marxists.org/espanol/gramsci/oct1926.htm

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    Lucas

    28/01/2016 at 11:48

  3. “… la labor de transformar al pequeño agricultor, de trastocar su psicología y sus hábitos, es obra de generaciones. Solo la base material, la maquinaria, el empleo en gran escala de tractores y otras máquinas en la agricultura, la electrificación de todo el país, puede transformar de raíz y con enorme celeridad la psicología del pequeño agricultor. Esto es obra de generaciones enteras, pero no digo que hagan falta siglos”

    Como buen materialista creo que Lenin confiaba mucho en que el campesino aprendería por experiencia propia las ventajas de incrementar la escala de capital. En la Argentina, por ejemplo, los pequeños y medianos agricultores se juntaron en cooperativas, desde principios de siglo XX, para negociar en mejores términos al manejar una escala mayor que como productores individuales. Entiendo que Lenin confiaba en ese proceso más que en la participación política, ya que el eventual triunfo en los soviets de la tendencia menchevique podía llevar a una restauración plena del capitalismo en Rusia. Recordar que en ya en 1905 Lenin criticaba a los mencheviques porque éstos consideraban que la revolución democrática debía ser dirigida por la burguesía y temían, según Lenin, a la toma del poder por parte del proletariado.

    Con respecto a la carta de Gramsci, la relaciono también con un texto muy famoso del Che (El socialismo y el hombre en Cuba) porque creo que ambos exageran o sobreestiman la capacidad del proletariado de postergar sus intereses inmediatos en pos de mantener la alianza obrera-campesina. La alianza obrera-campesina debe tender a fortalecer al primer término de la alianza a la vez que debilitar al segundo término. Fortalecer y debilitar socialmente, esto es, en cuanto a su importancia en la vida económica del país. Me parece que el planteo de Lenin no era incorrecto, la industrialización del agro debía ser la solución (es decir, el desarrollo de las fuerzas productivas).

    Ahora bien, en la Argentina, resulta claro que este problema no se presentaría ya que no existen campesinos estructurados como clase, el agro es el sector más eficiente de nuestra economía y se encuentra muy concentrado y centralizado. El censo agrario de 2002 informaba que la explotación agropecuaria promedio de la zona pampeana era de casi 500 hectáreas, es decir, estamos hablando de capitalistas agrarios y no de campesinos.

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    Lucas

    28/01/2016 at 12:03

  4. NO siempre el campesinado sin tierra aspira a alcanzar el status de pequeñoburgés propietario. Un ejemplo elocuente es lo sucedido en España en 1936-1937. Bajo la inspiración del anarquismo catalán y levantino -de larga tradición fabril e industrial- los campesinos sin tierra se organizaron en colectividades (no cooperativas) estableciendo la propiedad comunal de la tierra y de sus frutos. Las colectividades se puedieron mantener -e incluso incrementar la producción- hasta que los stalinistas las atacaron a sangre y fuego para hacer respetar la propiedad privada. El PC español se convirtió de hecho en el partido de la pequeña burguesía reaccionaria (el mismo papel político que jugaron los fascistas en Italia o los nazis en Alemania) frente a los “excesos” de la revolución

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    Ramon

    28/01/2016 at 13:20

    • te sugiero q leas el libro REvolución y Contrarrev en Cataluña, de Carlos Semprún Maura, o el Homenaje a Cataluña de Orwell, o q veas “Tierra y Libertad” de Loach.
      Los anarquistas citadinos sólo obligaban a los campesinos aragoneses (no a los rabaissares catalanes) a votar si peq prop priv o comuna. El punto es q se resolvía en cada aldea x mayoría simple. Observarás en el film la reacción de quienes querían una peq prov individual.

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      santiago

      28/01/2016 at 16:59

    • si el PCE cumplió el papel de los fascistas, ¿qué rol le cabe a Falange?. Podemos admitir q frenaron la Revolución pero en el marco de la cuestión ¿ganar la guerra o hacer la revolución?.
      A su vez fueron acusados de termidorianos x el Poum el cual, a pesar de la devoción de sus líderes por Trotsky, fue calificado x éste de ser el peor enemigo de la Rev.
      Y, en medio de estas disputas, perdimos la guerra.

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      santiago

      28/01/2016 at 17:01

    • La Unió de Rabassaires i Altres Cultivadors del Camp de Catalunya (en castellano Unión de Arrendadores y Otros Cultivadores del Campo de Cataluña) fue un sindicato de viticultores no propietarios surgido en Cataluña (España) en 1922.

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      José Mercado

      28/01/2016 at 18:51

  5. El campesino sin tierra no existe. Ser campesino implica estar en posesión de una porción de tierra de la cual el campesino puede vivir sin entrar en intercambio con el mercado. Al menos históricamente el campesino fue eso.

    https://www.marxists.org/espanol/kautsky/1899/kautsky-la-cuestion-agraria.pdf

    Un campesino sin tierra no es tal, es un trabajador rural que debe vender su fuerza de trabajo. Eventualmente, un campesino poseedor de una pequeña porción de tierra puede tener que vender su fuerza de trabajo siendo así una suerte de semiproletario.

    Perder la posesión de la tierra para un campesino implicaba proletarizarse. Su anterior condición de campesino la perdía aunque subjetivamente siguiera sintiéndose parte de esa clase social. A la inversa, el obrero que logra acumular capital y explotar fuerza de trabajo será un capitalista aunque se siga sintiendo un trabajador por su origen.

    En España la mayoría de la población rural era, o bien trabajadores rurales sin tierra que debían vender su fuerza de trabajo, o bien pequeños campesinos con tan poca tierra que debían trabajar la tierra de otros, es decir, semiproletarios o proletarios. No es ilógico, por tanto, que fueran mucho más permeables al trabajo colectivo que los campesinos propiamente dicho. Sobre la estructura social en España, tomé el libro de Broué y Témine:

    https://www.marxists.org/espanol/broue/1961/revolucion-y-guerra-de-espana.pdf

    Saludos

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    Lucas

    28/01/2016 at 15:37

  6. Gramsci, si bien adhiere al método leninista, plantea brillantemene serias dudas (q cree disipar):
    “Es la revolución contra El Capital de Carlos Marx…Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx …El proletariado ruso, educado en sentido socialista, empezará su historia desde el estadio máximo de producción a que ha llegado la Inglaterra de hoy”. Las últimas palabras, un caro, caro, error.

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    santiago

    28/01/2016 at 17:07

    • Cuando Gramsci afirma que la revolución rusa es la revolución contra El Capital de Marx está lanzando una frase provocativo cuyo sentido real es contra los dogmáticos, contra la interpretación mecanicista de la historia (propia de un Loria en Italia o la burguesía rusa y los mencheviques). Por eso dice, los bolcheviques no recitan el marxismo sino que lo viven, lo practican.

      Por eso dice: “La revolución de los bolcheviques se compone más de ideologías que de hechos. (Por eso, en el fondo, nos importa poco saber más de cuanto ya sabemos). Es la revolución contra El Capital de Carlos Marx. El Capital de Marx era, en Rusia, el libro de los burgueses más que el de los proletarios. Era la demostración crítica de la necesidad ineluctable de que en Rusia se formase una burguesía, se iniciase una era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera siquiera pensar en su insurrección, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución. Los hechos han superado las ideologías. Los hechos han reventado los esquemas críticos según los cuales la historia de Rusia hubiera debido desarrollarse según los cánones del materialismo histórico. Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx al afirmar, con el testimonio de la acción desarrollada, de las conquistas obtenidas, que los cánones del materialismo histórico no son tan férreos como se pudiera pensar y se ha pensado.

      No obstante hay una ineluctabilidad incluso en estos acontecimientos y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones de El Capital, no reniegan el pensamiento inmanente, vivificador. No son marxistas, eso es todo; no han compilado en las obras del Maestro una doctrina exterior de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles. Viven el pensamiento marxista, lo que no muere nunca, la continuación del pensamiento idealista italiano y alemán, contaminado en Marx de incrustaciones positivistas y naturalistas. Y este pensamiento sitúa siempre como máximo factor de historia no los hecho económicos, en bruto, sino el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se acercan unos a otros, que se entienden entre sí, que desarrollan a través de estos contactos (civilidad) una voluntad social, colectiva, y comprenden los hechos económicos, los juzgan y los condicionan a su voluntad, hasta que esta deviene el motor de la economía, plasmadora de la realidad objetiva, que vive, se mueve y adquiere carácter de material telúrico en ebullición, canalizable allí donde a la voluntad place, como a ella place.”

      https://www.marxists.org/espanol/gramsci/nov1917.htm

      No hay que olvidar que en 1917 Gramsci formaba parte del PSI, era joven y tenía una formación regionalista sarda. Sin embargo, tenía perfectamente claro adónde conducía el mecanicismo economicista. Ignoro si ya se había topado con los textos de Antonio Labriola.

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      Lucas

      28/01/2016 at 17:58

  7. Para Santiago. Naturalmente que conozco los libros y film que citas pero co creo que aporten nada significativo al debate de fondo, aunque epidérmicamente puedan ser muy sugerentes. Las colectivizaciones durante la revolución española de 1936-37 fueron un fenómeno mucho más amplio y profundo que lo referido a los pueblos de Aragón y naturalmente que en todos lados hubo resistencias a la colectivización más o menos intensas. Te recomiendo leas “Jalones de derrota, promesa de victoria” de G.Munis, seguramente es el mejor trabajo sobre la guerra y la revolución en España escrito desde una perspectiva obrera y narxista. Allí ya está en germen la idea de que la burocracia obrera se consolida y deviene contrarevolucionaria incluso en medio de una revolución ( y eso afecta especialmente a los sindicatos -incluida la CNT-). El papel del PCE fué similar al del fascismo en el sentido de que consiguió agrupar a la pequeña burguesía y al funcionariado de la zona republicana en una perspectiva contrarevolucionaria contra los obreros. Falange siempre jugó un papel secundario en España, de hecho Franco ya la liquidó en gran parte 1937 con el decereto de unificación FET-JONS y el fascismo español siempre fué una excrecencia exótica respecto de la verdadera reacción: la conjunción clerical-burguesa-aristocrática bajo el paraguas de los militares. Si tenemos en cuenta que los obreros revolucionarios catalanes se alzaron en armas contra el stalinismo en mayo de 1937 (y lo vencieron militarmente) habremos de considerar ese hecho como el punto más alto alcanzado por la conciencia de clase en toda la historia de la lucha del proletariado. (Recomiendo la lectura de “La Revolución traicionada. La verdadera historia de Balius y los Amigos de Durruti” de Miguel Amorós). En 1937 los obreros fueron vencidos por la debilidad y/o traición de sus dirigentes (especialmente el POUM y la CNT) y el PCE en España nunca fué un partido ni obrero ni revolucionario sino una simple agencia del stalinismo dirigida por la GPU.

    Respecto a los comentarios sobre el carácter del campesinado y su correcta definición en función de si posee más o menos tierra, las opiniones en la tradición marxista son varaiadas y a veces contradictorias. Lamémosles jornaleros, campesinos pobres o semiproletarios creo que lo esencial es intentar definir su papel como aliados u oponentes del poder obrero en una situación dada. De las experiencias de la guerra civil rusa y de los ejércitos “verdes” de campesinos en lucha tanto contra rojos como contra blancos podemos aprender mucho, pero no creo que de ello extraigamos recetas infalibles.

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    Ramon

    29/01/2016 at 04:57

    • según múltiples testimonios, entiendo q el más desinteresado es el de Orwell, lo de mayo de 1937 fue un poco una provocación stalinista, un poco una maniobra de la Generalitt y un poco una respuesta defensiva Poum-CNT; no fue un alzamiento sino una deensa. Muy confuso. Lo claro es q la Gpu lo aporvechó para masacrar, fundamentalmente, a trotskistas y filotrotskistas extranjeros y a Andrés Nin, a quien ud seña como burócrta y traidor. ¡Si pagó con su vida!.
      Es muy fácil hbalr de lejos, lejos de 1937 y lejos del silbido de las balas!.

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      santiago

      29/01/2016 at 12:14

    • Creo que la definición de campesino es importante no tanto por una cuestión teórica en sí misma. Acá en la Argentina hay corrientes políticas que se autodefinen maoístas y consideran que en la Argentina existe un campesinado estructurado como clase a quien ganar para la revolución (el Partido Comunista Revolucionario es la más importante). Hay organizaciones sociales que se autodefinen como campesinas (como el MOCASE o el MOCAFOR) que tienen programas campesinistas y sus integrantes son más bien proletarios o semiproletarios. Sin embargo, más del 70% de la población argentina habita en las ciudades y más de la tercera parte de la población del país habita en la zona metropolitana (Ciudad de Buenos Aires y conurbano de la provincia de Buenos Aires). El 80% de la población es asalariada. Así, organizaciones como el PCR terminan considerando campesinos a auténticos capitalistas agrarios. El Censo Nacional Agropecuario de 2008 muestra que hay 251.082 explotaciones agropecuarias (EA) que ocupan 155.424.819 hectáreas, por lo que la EA promedio es de 619 hectáreas. El valor de la hectárea para cría de ganado en la zona de la cuenca del río Salado (la zona menos costosa), provincia de Buenos Aires, es de U$S 2.800 mientras que el valor de la hectárea para cultivo en la zona núcleo de la provincia de Buenos Aires (la zona más costosa) es de U$S 14.500. Es decir que cualquier propietario de una extensión promedio de tierra de la provincia de Buenos Aires tiene un patrimonio de más de un millón de dólares.

      Por más que discutamos matices acerca de qué es un campesino, está claro que no se puede desvariar al punto de caer en posiciones como las del PCR que ven campesinos en donde hay capitalistas hechos y derechos o, a lo sumo, terratenientes que arriendan sus tierras a otros capitalistas.

      El punto es importante porque la discusión sobre la naturaleza social de la URSS y de la alianza obrera – campesina no tiene una actualidad para la revolución en la Argentina. Al menos no de la misma manera que la tuvo en otros países. Sí puede servir para aprender la forma en que el proletariado ruso logró la hegemonía sobre el campesinado pobre y mantuvo esa alianza. Es decir, cómo se constituyó la fuerza social revolucionaria en Rusia. Y sirve también para pelear por dejar atrás programas etapistas como los del PCR que no hacen más que confundir. Pero lo que es claro es que en la Argentina la fuerza social revolucionaria no estará constituida por una alianza obrera campesina ni tampoco que en una eventual revolución el campo deba alcanzar la productividad y el desarrollo de la industria. Por el contrario, en la Argentina es la industria la que debe alcanzar a la productividad y el desarrollo del campo.

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      Lucas

      29/01/2016 at 16:44

  8. Me gustaría preguntarle sobre el estatus político de de los campesinos rusos al momento de la Revolución. Eran masas sojuzgadas y atadas a la gran propiedad territorial o eran productores que gozaban de cierta autonomía dado el tamaño de sus emprendimientos agrícolas. Supongo que buena parte estaría en la primera condición. Sería importante saber cuál era la proporción entre unos y otros.

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    mario

    29/01/2016 at 21:05

  9. Asumo que todo este artículo tiene la finalidad de generar el contexto para una tercera parte, pero me gustaría leer más análisis de la revolución rusa que no giren siempre alrededor de la palabra de los bolcheviques y de Lenin. Nunca escuchamos las voces de los otros partidos más que a través de las críticas bolcheviques y los soviets, los sindicatos y los comités de fábrica siempre aparecen mencionados como si fueran unidades militares y no organismos con voz y opinión propia, no pocas veces opuesta a la de la “vanguardia revolucionaria del proletariado”.

    Recomiendo el libro https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2010/06/brinton_bolcheviques_1_.pdf que recopila esas últimas voces.

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    Danilo Castelli

    29/01/2016 at 22:48

  10. Santiago: Su manera de discutir no es honesta ni aceptable. En ningún momento he afirmado que Andreu Nin fuera un burócrata ni un traidor. Al contrario, su valiente resistencia a la tortura de los esbirros de Moscú para que denunciara a sus compañeros como colaboradores de Franco, salvó la vida a cientos de poumistas aún a costa de la suya propia. He afirmado que el POUM fué debil. Débil ya desde el momento en que apoyó el Frente Popular y en ciertas circunstancias, la debilidad deviene en traición en el sentido político (El propio Trotsky calificó así a algunos drigentes del POUM) aunque no exista la voluntad manifiesta de traicionar en el sentido alevoso. Cosa distinta es la de muchos jefes sindicales de la CNT que se instalaron comodamente en el control de la economia estatizada y se plegaron sin apenas resistencia a las exigencias de los stalinistas. Los llamamanientos a dejar las armas de Federica Montseny y otros en mayo del 37 son elocuentes. Respecto a si mayo de 37 fué alzamiento o acción defensiva de los obreros, es absolutamente irrelevante. En julio de 1936 también se trató de una acción defensiva contra el golpe de los militares que se transformó en revolución. Lo relevante es que en mayo de 1937 los obreros identificaron al stalinismo como la contrarevolución y lo vencieron en las barricadas, aunque la ausencia de dirección política para su victoria abrió las puertas a la desmoralización ya a la derrota en la guerra. Le aconsejo que amplie sus lecturas sobre el tema. Orwell escribió un valioso testimonio pero no es el único. Por otra parte, lamento haber desviado el tema con el que se inició esta nota en el blog (el caracter del capesinado). Como puede comprobarse, los problemas de la revolución se entremezclan hasta el infinito.

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    Ramon

    30/01/2016 at 15:35

    • estimado Ramón, ud en su ant coment escribe text:”debilidad y/o traición de sus dirigentes (especialmente el POUM y la CNT)”. ahora habla de traición en “sentido político”. Trotsky utiliza esas palabras para referirse a Juan Andrade y, en general, al Poum.
      El problema, para mí, es q si quienes no piensan como Lev son traidores a la clase obrera, lo mismo pudieran decir el Poum o la CNT o los sectores limpios del PCE o la izq del Psoe de todos los otros.
      “Traición” es traición.
      No me parece nada bien acusar de “traición política, a la clase, al marxismo”, a personas q en el acierto o en el error, al fragor de las batallas, tuvieron q tomar decisiones rápidas y dieron sus vidas.
      En una entrevista Lev dice q no están los de la IV ni con Franco ni con la Rep, el periodista le pregunta q cuántos son y Lev responde q 8 o 10.
      Pudo tener mucha razón, en teoría, Lev con sus 8 o 10 partidarios espñaoles, pero no quiso ver la realidad española q sí vio, sagazmente, en la Rusia de principios de siglo.

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      santiago

      30/01/2016 at 16:37

  11. Hola Rolo, como va todo, buena nota, como siempre y polemizando con las posiciones comunes en la izquierda, tanto de corte marxista como n&p.

    Algunas cuestiones, ¿Era posible seguir con la NEP en la década del 30 y tener un desarrollo tipo socialdemócrata? No pretendo bolas de cristal, ni justificar a Stalin, pero el choque con el campesinado era inevitable al parecer. Aún si la URSS hubiese elegido un camino dominado por el mercado ¿estos campesinos no hubiesen sido arrasados igualmente debido a su ineficacia y baja escala?

    También por último , me gustaría saber que opinas de las consignas de reforma agraria, comunes en organizaciones de izquierda latinoamericanas o indigenistas. ¿No son reaccionarias en el sentido de que crearían infinidad de pequeñas propiedades ineficientes agravando el problema macroeconómico general en vez de elevar la productividad?

    Esto es interesante porque estas organizaciones si bien posan de izquierda, son contrarias muchas veces a la organización colectiva en gran escala de la población sobrante de zonas rurales.

    Gracias.

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    Hernan

    30/01/2016 at 15:55

    • Más adelante trato con cierta extensión la NEP y las contradicciones que tuvo. Con respecto a la reforma agraria, al menos en zonas como la Pampa Húmeda, en Argentina, no parece tener mucho sentido. Es mucho más progresista avanzar hacia la formación de cooperativas o empresas estatales a partir de las unidades productivas capitalistas ya existentes, que subdividir estas últimas.

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      rolandoastarita

      30/01/2016 at 17:55

    • Si se me permite entrometerme, yo creo que era inevitable el choque con los kulaks, pero no con todo el campesinado. La polìtica que proponìa la oposiciòn de izquierdas de industrializar a partir de los recursos del campo y de un impuesto progresivo que gravara màs a los kulaks, hubiera permitido ofrecer a los campesinos pobres medios tècnicos para crear granjas colectivas de forma favorable a sus intereses, ganadose a estas capas del campo a la causa socialista y oponiendolas a los campesinos acomodados. Esto como posibilidad abstracta era factible. Otra cosa es que en las condiciones dadas, de desànimo y pasividad politica de los trabajadores y de creciente dominio de la burocracia, que aparecia cada vez màs como un estrato social con intereses diferenciados, este proyecto hubiera tenido posibilidad alguna de imponerse, que en mi opiniòn es justo lo que ocurrio.

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      David

      30/01/2016 at 19:05

  12. Militante es aquel que está organizado en un partido político y cuyas actividades se rigen por un estatuto y un programa político. El partido puede estar integrado por millones de personas, pero, aun con todo eso, no se le puede confundir con la masa. La experiencia bolchevique es una clara muestra de lo fatal que resulta confundir partido y masa. Un militante en tanto trabajador, vecino, dirigente, etc. es parte de la masa. En tanto masa, el militante comunista es un trabajador y un luchador más del pueblo. En tanto vanguardia, su misión es convertirse en un guía de las masas. En tanto masa, tiene derecho a postular y ocupar cargos públicos en la sociedad revolucionaria. En tanto vanguardia, tiene derecho a postular y ocupar cargos en el partido.

    Entender esto es clave. Los cargos públicos no pueden ser monopolio del partido. En el partido no pueden decidir el reparto de los cargos públicos. Los cargos públicos son patrimonio de la nación y no del partido. Si, como producto de una revolución triunfante, el partido se apodera de los cargos públicos, ello sólo puede entenderse como una cuestión de emergencia. Superada la emergencia el partido deberá devolverlos al pueblo. En caso que quiera retenerlos a perpetuidad sería un caso de arbitrariedad y de ninguna manera el ejercicio de una supuesta dictadura proletaria. Entender de esa manera la dictadura del proletariado es una forma de asegurarse el fracaso de la revolución.

    Sin lugar a dudas, un partido comunista es el más genuino representante de los intereses históricos de la clase obrera. Sin embargo, ello no le da derecho a hacer suyo el monopolio del poder y del gobierno en una sociedad que inicia un proceso revolucionario. Poder y gobierno revolucionarios deben estar bajo el dominio del pueblo organizado (donde los comunistas son los luchadores más claros y decididos). El partido comunista es el faro luminoso que guía el rumbo.

    El partido comunista es el partido de los comunistas, y probablemente, si queremos ser más específicos, el partido de una de las tendencias comunistas. A estas alturas de la situación debe quedar claro que es totalmente absurdo considerar al partido comunista como EL PARTIDO de la clase obrera. Criterio nefasto que podría empujar a un partido comunista a hacer uso del poder en sus manos para imponerse como el partido único y llevaría a un perverso escenario de liquidación del resto de expresiones políticas del pueblo revolucionario (incluidos comunistas de otras tendencias)

    Partido y clase son dos instancias diferentes. Aun así un partido comunista tenga una aceptación multitudinaria en la clase obrera de un determinado país en un determinado momento, sería una craso y fatal error histórico de este partido considerar a dicha clase como patrimonio suyo, y actuar como si la clase estuviera bajo sus órdenes y a su servicio; vale decir, actuar en sustitución de las masas. Esta es la enfermedad infantil del sustitucionismo de masas.

    Mucho de esta enfermedad estuvo presente desde el inicio de la revolución de octubre. Lamentablemente los bolcheviques no estuvieron libres de esta enfermedad (incluidos Lenin y Trotsky), lo que los arrastro a una política de sectarismo extremo que llevo innecesariamente a agudizar las contradicciones con mencheviques y socialistas revolucionarios al nivel de la confrontación armada y a perder el apoyo de las masas trabajadores al decretar la requisa de granos a los campesinos y la represión de las protestas obreras.

    Entonces ocurrió lo que tenía que ocurrir: el pueblo ruso se levanta en armas contra el gobierno bolchevique (todo esto muy aparte de los ejércitos blancos de Kolchac, Denikin, etc.) siendo sus primeros exponentes la rebelión de Kronstadt (1921) y Tambov (1920-24 dirigido por el socialista revolucionario Antonov), abatidos bárbaramente por el ejército rojo y la abominable checa.

    Enceguecidos y enfermos de “sustitucionismo de masas” los bolcheviques cavaron su propia tumba.

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    Amauta

    01/02/2016 at 04:43

    • Amauta,
      me gustaría también que las cosas sean distintas pero en estas experiencias de construcción de poder político desde el Estado, la tendencia parece ser a la la burocratización de los miembros del partido. ¿Por qué las cosas deben ser así? No lo sé, pero parece no ser un problema de conciencias individuales, ya que Lenin había visto el problema y tampoco pudo evitarlo.
      Saludos,
      Juant

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      Juan t

      01/02/2016 at 14:33

  13. En la novela “El hombre que amaba a los perros” Padura ficcionaliza cierta contradicción de Trotsky con respecto a las medidas represivas de esa época. Aunque siempre defendió la hecho en Kronstand, etc es interesante para pensar los, que para mi, fueron errores de los bolcheviques en el poder.

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    Carver

    03/02/2016 at 12:46

    • Es que no se puede trazar una divisoria entre la represión de los años 30 y la política bolchevique en el poder como si mágicamente el stalinismo y la burocratización masiva hubiesen salido de un repollo. Para mí, la represión a Kronstadt, Tambov, el cierre de publicaciones opositoras, la prohibición de fracciones y el silenciamento de la crítica en el Partido fue fundamental para pavimentar el camino del “socialismo de cuartel” del que hablaba Rosa Luxemburgo.

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      Hernan

      03/02/2016 at 17:38

    • no nos olvidemos de la masacre e inmediatas calumnias contra los campesinos de Majnó; amén de que la Cheka, reconoce valientemente Víctor Serge, desde el rpimer día actuó no como un servicio de espionaje sino como una cruel policía política.
      No tiene sentido aplicar un análisis de clase cuando de lo que se trató fue de un tremendo retroceso político y económico del proletariado.
      La represión a los ferroviarios ocurrió en seguida.
      claro, éste es “aristocracia obrera”, el otro “mentalidad peq burguesa” y a este paso el único bueno sos vos.

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      santiago

      03/02/2016 at 18:33

  14. y fueron muchísimos los “viejos bolcheviques” que roderon a Stalin hasta q Kruschev les dio una merecida patada en el traste; Molotov, Stassova, Kollontai….

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    santiago

    03/02/2016 at 18:35

  15. ¿Alguien puede dar la fórmula infalible para que, habiendo triunfado la revolución en un país atrasado y aislado, el aparato que se forme para defenderla no se independice de las masas y se burocratice? ¿Alguien puede asegurar que no habrá Kronstadt durante guerras civiles que se llevan millones de vidas?

    A veces parece que no se puede separar la paja del trigo para analizar las violencias de la vieja sociedad y de la contrarrevolución contra la nueva sociedad revolucionaria.

    En lo que se refiere a los primeros años de la revolución, probablemente haya habido muchos errores, pero achacarlo a una forma tipo de organización partidaria me parece que es caer en el fetichismo de la forma. Inclusive Avrich, el autor del libro Kronstadt 1921, aclara en su prólogo que si bien él simpatiza con los rebeldes puede entender la acción decidida por los bolcheviques, lo que demuestra, según él, el carácter trágico de esa experiencia.

    Trotsky, que no festejó Kronstadt, había dicho en un texto (La cuestión de la violencia revolucionaria) que la burguesía desataría todos los infiernos con tal de defender sus intereses. Durruti desde su antibolchevismo tenía la misma opinión. Ambas revoluciones, la rusa y la española, lo demuestran. Las pruebas de lo que es capaz la burguesía con tal de derrotar a una revolución socialista están a la vista de cualquiera (desde la Comuna de París hasta nuestros días). No existe forma organizativa político partidaria que garantice que no se volverán a repetir los excesos bolcheviques. No existe, tampoco, forma política que se haya demostrado como una herramienta más eficaz, para el cambio revolucionario de la sociedad, que el partido bolchevique.

    Trazar una línea entre el bolchevismo y el estalinismo, sin ver la evolución de ese partido, ni las raíces sociales de la burocratización es, me parece, un error que consiste en no jerarquizar los principales determinantes de la burocratización. A mi me parece que las principales causas son sociales y que la evolución del partido bolchevique se vio afectada por esas mismas causas antes de ser el partido causa eficiente de la burocratización. Quizás coadyuvó, pero no fue el determinante. Pero coadyuvó en la medida en que se fue burocratizando por esas causas sociales que se mencionan en esta y otras notas.

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    Lucas

    03/02/2016 at 18:37

    • como puede ser que el partido leninista sea formalmente la herramienta más eficaz, pero su burocratización no sea debido a su naturaleza formal y si debido a “causas sociales”? El mismo criterio no parece estar siendo aplicado en el momento de ver los dos lados de la cuestión.

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      Fernando

      03/02/2016 at 19:38

    • NO trazar la línea entre bolchevismo y estalinismo, a esta altura de la historia, es de un dogmatismo atroz o por no tener nada de ganas de conocer otras fuentes que están más que disponibles.

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      Danilo Castelli

      03/02/2016 at 20:44

    • Dados los resultados del Siglo XX, la forma leninista de partido no parece ser la herramienta.

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      Hernan

      03/02/2016 at 21:42

    • La cuestiòn que parece debatirse eternamente es: la burocratizaciòn de la revoluciòn rusa se debio al caracter jerarquizado, autoritario y jacobino de los bolcheviques o respondio a una dinàmica objetiva que se les escapaba de sus manos y cobraba vida propia? Yo, como Lucas, me inclino màs por lo segundo. Vuelvo un poco sobre lo que habìa comentado en la parte anterior de la nota: para salvar la revoluciòn, habìa que ganar la guerra, lo que implicaba recurrir a medidas represivas y recortes democraticos que paradojicamente minaban la base politica y organizativa (los soviets libres) que garantizaba la continuidad de la revoluciòn por una vìa sana.
      Esto no significa que no se le deba dar ninguna importancia al caracter del partido bolchevique, que probablemente contribuyò a agravar el primer fenòmeno. Otros factores tuvieron tambièn un mismo efecto de profundizaciòn sobre la dinàmica impuesta por la guerra. Por ejemplo, si no recuerdo mal, Avrich mencionaba en su libro como el recuerdo de la Comuna de Parìs, aplastada debido a la incapacidad de sus dirigentes de tomar medidas energicas de represiòn sobre la contrarevoluciòn, pudo haber influido en la forma bolchevique de ver la represiòn, minusvalorando el efecto que ello pudiera tener sobre la autonomìa politica de los trabajadores y sus organizaciones de masas.
      Tampoco, claro està, debe negarse que los bolcheviques cometieron errores como los de Kronstadt, pero se trata siempre de errores comprensibles (en toda su tragedia). Antes de juzgar con severidad estos hechos hay que preguntarse si nosotros, puestos en esa misma situaciòn, contando con los mismos conicimientos y experiencias (aùn no se habìa dado nada ni remotamente parecido a lo que fue el estalinismo) no hubieramos hecho lo mismo.

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      David

      03/02/2016 at 21:49

  16. ¿Cuáles son las fuentes? Gorter por ejemplo sostenía que el campesinado europeo iba a estar con la contrarrevolución y la clase obrera se tenía sólo a sí misma. Resultó que “otras fuentes”, como el libro de Falter, “El extremismo político en Alemania”, corroboró, en base a fichas de afiliación, que el partido nazi tenía más obreros y empleados que campesinos. Una visión esquemática.

    ¿Cuántos partidos pueden mostrar durante toda su existencia, desde su conformación hasta su degeneración, la intensidad e importancia de los debates políticos que se dieron en el seno de los revolucionarios rusos? ¿Cuántas veces direcciones “indiscutidas” como Lenin, estuvieron en minoría en muchas decisiones y perdieron discusiones, por ejemplo, con la dirección de su partido en 1917 al punto de amenazar con renunciar? ¿Cuántas veces direcciones de partidos esperaron a tener las mayorías para decidir acciones fundamentales, antes de pudrirla? La CNT-FAI antibolchevique decidió entre cuatro cabezas no tomar el poder en Cataluña en 1937. No convocaron a un congreso para tomar la decisión. Los bolcheviques postergaron la toma del poder hasta tener mayoría en los soviets.

    Quizás sea de dogmático pensar que en un estado represivo como el zarista, donde no existían libertades políticas, hubiera que utilizar una forma organizativa clandestina y conspirativa. Sin embargo, la actividad que tenían que desarrollar los revolucionarios rusos era imposible de llevar a cabo en forma abierta. Equivalía a asegurarse detenciones masivas y miles de prisioneros políticos. Esto era una imposición del régimen zarista. La forma conspirativa es, además, una consecuencia lógica de la concepción marxista del estado. Si el estado burgués es una organización de represión es consecuencia lógica tener una organización tabicada que pueda resistir sus embates represivos.

    Tomemos otros ejemplos, los vietnamitas por caso ¿Es posible enfrentar a los invasores japoneses, franceses y norteamericanos, sin contar con una organización clandestina y conspirativa? ¿Era posible organizar frentes de masas que pudieran dar el asalto final a Dien Bien Phu, y echar a los franceses, trasladando la artillería por piezas a la montaña, sin una organización rigurosamente centralizada? ¿Se podía pelear esa guerra debatiendo abiertamente todas las acciones a tomar sin que se enterara el enemigo y destruyera a los combatientes rebeldes?¿Estos métodos eran el resultado de una voluntad totalitaria o la consecuencia de una imposición del régimen represivo invasor?

    El estalinismo asesinó a la mayoría de la dirección bolchevique de 1917. El fiscal acusador de los procesos de Moscú era Vishinsky, un ex menchevique que se había unido al partido bolchevique en 1920 (no lo puedo corroborar pero hay quienes sostienen que Vishinsky además había firmado una orden de detención contra Lenin luego de febrero de 1917). Eso es un hecho histórico. Ahí no hay una línea de continuidad, ahí se expresa una ruptura. Es consecuencia además de un viejo error de los bolcheviques: abrir el partido después de la revolución. Los conspirativos abrieron el juego y uno que vino de afuera terminó mandando a la muerte a la mayoría de sus conspirativos jefes.

    La degeneración del partido bolchevique indica precisamente que hubo un proceso degenerativo por el cual la organización se desnaturalizó. Esa desnaturalización tiene raíces sociales principalmente pero es evidente que si algo se degenera es porque no es lo que era. Si la revolución de 1918 hubiera triunfado en Alemania y la Alemania soviética hubiera concurrido al auxilio de una Rusia hambreada, quizás ese proceso no se hubiera consumado y otras tendencias soviéticas habrían terminado gobernando Rusia. Es una posibilidad. Cuando hay pobreza el burócrata adquiere más poder porque es el que puede distribuir lo poco que hay. El poder del burócrata es una consecuencia de una situación social determinada que luego también es causa. ¿Se habría producido el proceso de burocratización si Rusia hubiera nadado en riqueza o no hubiera sido atacada desde el primer día de la revolución?. Sverdlov, secretario del partido bolchevique, murió de gripe durante una epidemia en 1919, ¿eso es un burócrata? Digo, ¿a Lenin le dispararon o no le dispararon? ¿a Uritsky -ex inter radios- lo mataron o no lo mataron? ¿Eso es una guerra o no es una guerra?

    Saludos.

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    Lucas

    04/02/2016 at 13:05

    • “Si la revolución de 1918 hubiera triunfado en Alemania y la Alemania soviética hubiera concurrido al auxilio de una Rusia hambreada, …” -> “El Consejo de Salud Pública de Alemania en diciembre de 1918 afirmó que 763.000 civiles alemanes murieron de hambre y enfermedades causadas por el bloqueo aliado hasta finales de diciembre de 1918. [2] [3] Un estudio académico realizado en 1928 puso la cifra de muertos en 424.000. [4] (https://en.wikipedia.org/wiki/Blockade_of_Germany)” Alemania no estaba en condiciones de socorrer a nadie.

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      José Mercado

      05/02/2016 at 03:09

  17. La nota habla de los muertos por el bloqueo aliado durante la guerra (0,63% de la población alemana), principalmente para 1917-1918 (el bloqueo se levantó pocos meses después). El imperio alemán tenía una población estimada de 67 millones de habitantes en 1914. Se estiman cerca de 5 millones de muertos por hambre en Rusia por la hambruna de 1921-22 (3,125% de la población en unos pocos meses).

    La misma nota que Usted cita hace mención al sistema de racionamiento alemán por el cuál algunos ponen en duda las cifras de muertos por hambre. Pero supongamos que la cifra sea correcta. 400.000 muertos es una barbaridad. Sin embargo, en un país capitalista como Alemania la cantidad de muertos por hambre no refleja cuál era la existencia de recursos disponibles para toda la población si los mismos se usaran con otra lógica distinta de la ganancia.

    Para 1914 la productividad de la economía alemana era una de las más altas del mundo lo que evidencia un desarrollo de las fuerzas productivas descomunal en relación con Rusia. EEUU, Reino Unido y Alemania eran los principales exportadores de todo el mundo. Alemania el principal exportador del continente europeo. Una Alemania soviética que expropiara todas esas fuerzas productivas y las pusiera al servicio de las necesidades sociales habría podido desarrollarse en forma mucho más potente que Rusia y podría haberla asistido (debería haber reconfigurado la industria que se había dirigido a la producción para la guerra). Podría, por ejemplo, haber proporcionado medios de producción industriales para el agro ruso lo que hubiera permitido aumentar su productividad y evitar o morigerar las hambrunas rusas. Es cierto que esto es contrafáctico, pero era factible.

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    Lucas

    05/02/2016 at 12:13


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