Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (conclusión)

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La parte anterior, aquí.

La consolidación del dominio burocrático

Desde principios de los treinta el gobierno soviético fue escalando en medidas represivas. En 1930 se creó el GULAG (Administración Principal de Campos de Trabajo del ministerio Soviético del Interior, NKVD). Se trataba de un sistema penitenciario complejo, conformado por campos, colonias, prisiones y asentamientos forzados. En los primeros años los campos se poblaron principalmente de campesinos deportados (unas dos millones de personas), acusados de “robo de la propiedad estatal” o “sabotaje” (especialistas “burgueses”, obreros que díscolos), curas, elementos sospechosos. A partir de 1933 también hubo un creciente flujo de cientos de miles de deportados por razones étnicas. Por otra parte, y marcando el inicio del giro a la derecha, en 1932 Stalin puso un abrupto freno a la Revolución Cultural y a los movimientos de las comunas fabriles.

De todas maneras, hasta el asesinato de Kirov, que ocurre a fines de 1934, la represión a la oposición política se suavizó. Incluso en 1934 se asistió a una especie de liberalismo y reconciliación en el Partido. Zinoviev y Kamenev fueron readmitidos, e invitados al XVII Congreso del Partido. Este se realizó en febrero, y proclamó la victoria del socialismo (para lo que sigue, Getty 1991). Ya no había enemigos a los que combatir y la dictadura del proletariado podía relajarse. Se tomaron algunas medidas para aliviar las tensiones. Se eliminó el racionamiento del pan, se readmitieron viejos oposicionistas en el Partido y se prometió que habría más libertad para los escritores. Se habló de intensificar las actividades de propaganda y educación, como alternativa a las medidas represivas. Asimismo se dispuso la redacción de una nueva Constitución. Se implantaría el sufragio universal y se garantizarían derechos civiles elementales. En el plano internacional, la política giró hacia los frentes populares y la unidad anti-fascista, y por la democracia. Se definió a la URSS como un “Estado socialista de obreros y campesinos” (anteriormente era “Estado de trabajadores libres de la ciudad y del campo”). El proyecto de Constitución se publicó en junio de 1936 y se sometió a discusión pública. Muchas personas hicieron llegar observaciones, aportes.

En principio el Gobierno autorizó elecciones abiertas para el Soviet Supremo. Elecciones abiertas significaba que cada puesto podía ser disputado por todos los candidatos que estuvieran calificados para participar (aunque no estaba permitida la existencia de partidos políticos por fuera del PC). Pero en octubre de 1937 el Gobierno, temeroso de que se expresara el descontento, dispuso que solo pudiera presentarse un candidato por puesto. Era una manifestación del extrañamiento de la alta dirección con relación a las masas trabajadoras.

Por otra parte, con el asesinato de Kirov la represión volvió a incrementarse. Kirov era miembro del Politburó, cabeza de la organización partidaria de Leningrado y líder del ala conciliacionista. Hoy existen fundadas sospechas de que Stalin estuvo involucrado en su asesinato. En cualquier caso, a partir del atentado se desató un proceso en el cual no solo encontró la muerte toda la vieja guardia bolchevique, sino también cientos de miles de ciudadanos. Según el informe Kruschov al XX Congreso del PCUS, de los 139 titulares y suplentes del Comité Central elegidos en 1934, 98 fueron ejecutados, principalmente entre 1937-8; en tanto, 1108 delegados de los 1966 delegados al XVII Congreso fueron detenidos bajo la acusación de crímenes contrarrevolucionarios” (citado por Rosefielde, 1996). Ellman (2002) calcula que solo en el período 1937-1938 hubo entre 950.000 y 1,2 millones de muertos por la represión; la mayoría por fusilamiento.

La magnitud que alcanzó la represión a lo largo de la historia del régimen soviético puede verse también en el siguiente dato: desde 1921 y hasta su desaparición, los sentenciados por motivos políticos habrían sido 6 millones de personas, de las cuales entre 3 y 3,5 millones habrían muerto fusiladas o en los campos de detención (Ellman, 2002, en base a archivos oficiales).

Se impuso entonces un clima de terror y delaciones que causó estragos a nivel de las relaciones sociales. Dice Fitzpatrick sobre las acusaciones y detenciones en los 1930: “El señalamiento en las reuniones de ‘autocrítica’ en oficinas y empresas, la acusación pública en periódicos, y la denuncia privada de ciudadanos estaban dentro de los mecanismos de selección. Las cadenas de asociaciones también fueron muy importantes. La NKVD [Ministerio del Interior] arresta a una persona y la interroga preguntando el nombre de sus socios criminales; cuando  finalmente se quiebra y da algunos nombres, estos serían a su vez detenidos y el proceso continuaba. Cuando alguien era arrestado por ‘enemigo del pueblo’, familia, amigos y compañeros de trabajo, todos se convertían en candidatos de alto riesgo”.

“Cualquiera cuyo nombre estaba en alguna de las listas sobre características dudosas –antiguos oposicionistas, ex miembros de partidos políticos, ex curas y sacerdotes, ex oficiales del Ejército Blanco, y similares- que mantenían las organizaciones locales, era pasible de ser señalado en aquel tiempo. En las aldeas, las familias que habían perdido un miembro durante la deportación de comienzos de los 1930, tenían elevada probabilidad de sufrir otra en 1937-8. En las fábricas, trabajadores que habían huido de las aldeas para escapar de la dekulakización unos pocos años antes, eran pasibles de ser ‘desenmascarados’ durante la Gran Purga. En las universidades, estudiantes eran denunciados como elementos ‘socialmente peligrosos’ por haber tenido padres kulaks o haber sido criados por un comerciante”. (…)

“Para los comunistas y miembros del Konsomol (organización juvenil), cualquier mancha de una anterior asociación con las oposiciones de los 1920, contactos con oposicionistas, pasadas reprimendas partidarias, suspensiones o expulsiones del Partido, podían ser reflotadas de nuevo en 1937-8, ya fuera por señalamiento en las reuniones o denuncias secretas (…) Un hombre que, en el espíritu del deber partidario, había denunciado a su suegro como un kulak años antes era expulsado del Partido por sus conexiones con elementos ‘ajenos’ en 1937”.

El terror se expandía tanto por los que denunciaban a otros, como por los que eran portadores de la plaga y contaminaban a los que entraban en contacto ellos. El clima que se respiraba era de recelo y miedo. Un testigo de la época, citado por Fritzpatrick: “El menor incidente era fatal. Tu esposa tiene una discusión con su vecino y ese vecino escribirá una carta anónima a la NKVD y estarás en problemas”.

A su vez, se tomaron medidas de sentido reaccionario. En 1934 se castigó la homosexualidad con penas que iban de tres a cinco años de trabajos forzados. Junto con la prohibición de la homosexualidad, se definió a esta como una “perversión sexual” (Gran Enciclopedia Soviética de 1936). En 1935 se aprobó una ley que bajó la edad de responsabilidad penal a los 12 años; de esta manera los niños recibían trato y penas de adultos. En 1936 el Gobierno emitió un decreto por el que se hizo más difícil el divorcio: por el mismo se disponía que las partes tuvieran que ir a la Corte y negociar. Ese año también se prohibió el aborto, a menos que la vida de la mujer estuviera en peligro; recién volvió a legalizarse en 1955. El papel del padre fue fortalecido como una figura de autoridad que reforzaba los principios morales del régimen soviético en el hogar. “Los jóvenes deben respetar a sus mayores –apuntaba el Komsomolskaya Pravda en 1935–, uno debe respetar y amar a sus padres, incluso si son anticuados y no les gusta el Komsomol”. Fue exaltado el rol de la mujer en el hogar. Una expresión del clima de época fue la creación, en 1934, de un movimiento social de esposas activistas (movimiento obshchestvennitsa), que involucró a decenas de miles de amas de casa para trabajo voluntario en servicios sociales (Balmas Neary, 1999). Participaron principalmente las esposas de los administradores de empresas e ingenieros, pero también de oficiales del ejército, stajanovistas, obreros, resaltando el rol de la mujer como madre, y brindando cursos de educación, salud e higiene. En 1941, con la guerra, el movimiento cesó.

Por otra parte, a fines de la década se impusieron medidas represivas sobre la clase obrera. “Un giro político de finales de los 1930 que merece atención debido a su impacto en la vida cotidiana fue el endurecimiento de la disciplina laboral con las leyes de 1938 y 1940, que introdujeron  castigos más estrictos por ausentismo y llegadas tarde al trabajo” (Fitzpatrick, 1999). La ley de 1940 imponía penas criminales para todo trabajador que llegara 20 minutos tarde. Dado que el transporte público no era confiable, para no mencionar el estado de los relojes soviéticos, esto puso a cada persona empleada bajo riesgo y generó un gran resentimiento entre la población urbana. Agrega Fitzpatrick que “el impacto negativo de las leyes laborales fue posiblemente mayor que el de las Grandes Purgas, o de cualquier otra cosa desde las agudas carencias de comida y la fuerte caída de los niveles de vida al inicio de la década”.

Los efectos duraderos del giro de 1928-9

En octubre de 1933 Trotsky escribió (en “La naturaleza de clase del Estado soviético”) que al interior de la URSS la burocracia soviética conservaba un carácter progresivo “en tanto guardián de las conquistas sociales de la revolución proletaria”. También sostuvo que, a pesar del despilfarro de recursos y sus métodos, la burocracia estaba interesada, por su misma función, en el progreso económico y cultural del país. Pero por otro lado, y dados los fundamentos sociales del Estado soviético, pensaba que la mejora económica y cultural de las masas trabajadoras “debe tender a socavar las mismas bases del dominio burocrático”. Esto es, el desarrollo de las fuerzas productivas posibilitadas por la industrialización, junto a la desaparición del kulak y la economía campesina individual, generarían las condiciones para que los obreros y campesinos acabaran con la burocracia. En este pronóstico está contenida una valoración globalmente positiva del giro de 1928-9. Es la idea, extendida en la izquierda radical, de que la colectivización y la industrialización,  a pesar de los costos inmensos en términos de vidas humanas y recursos, habrían tenido como saldo el fortalecimiento de los elementos socialistas por sobre los elementos capitalistas. De alguna manera este enfoque tiende a identificar el socialismo con la estatización y el fortalecimiento político de la clase obrera con su crecimiento numérico.

Con la ventaja de la perspectiva histórica, hoy podemos decir que el diagnóstico optimista de Trotsky no tenía manera de realizarse. Y el análisis del proceso de burocratización del propio Trotsky da una clave del porqué. Efectivamente, en La revolución traicionada, y refiriéndose a la situación en los años veinte, Trotsky apuntaba la fatiga y pérdida de iniciativa de la clase obrera. “A una intervención le seguía la otra. Los países de Occidente no prestaban ayuda directa. En vez del bienestar esperado, el país vio la miseria instalada por largo tiempo. Los representantes más notables de la clase obrera habían perecido en la guerra civil o, elevándose en cierto grado, se habían desprendido de las masas. Así sobrevino, después de una prodigiosa tensión de las fuerzas, esperanzas e ilusiones, un largo período de fatiga, depresión y desilusión. (…) Estas mareas llevaron al poder a una nueva capa dirigente”.

Pues bien, luego de la industrialización y colectivización forzosas, la situación solo pudo ser peor a la descrita por Trotsky. Las hambrunas de los treinta, tanto urbanas como rurales, y la vastedad de la represión, tienen que haber debilitado aún más la capacidad de respuesta frente a la burocracia. La fatiga física y psíquica de millones de seres humanos debió de haber sido incomparablemente mayor que la que existía en vísperas del giro de 1928-9. Por eso, y contra lo que piensa buena parte de la izquierda filo stalinista (¿y algunos trotskistas?), es imposible construir socialismo alguno sobre montañas de cadáveres. Dramas humanos de esta escala dejan abiertas heridas imposibles de superar durante generaciones. Alguien que ha visto morir a sus seres queridos y partir en deportación a sus vecinos, que ha debido callar sus pensamientos más íntimos por temor a ser acusado de “contrarrevolucionario”, que ha sufrido infinitas privaciones a la par que observaba cómo la dirigencia obtenía toda clase de beneficios, no pasa a convertirse, de la noche a la mañana, en un “ciudadano consciente y comprometido con la construcción socialista”. No sucede así incluso cuando ese ciudadano haya podido luego elevar su nivel de vida, o superarse culturalmente, como ocurrió en los 1950 y 1960 con el soviético promedio. La ausencia de casi toda resistencia de los obreros y campesinos a la restauración capitalista en la década de 1990 tiene su explicación última en esta historia. Por eso, alguna vez también habrá que entender en la izquierda que el socialismo no es construcción voluntarista, ni de una vanguardia que pretenda sustituir a las masas trabajadoras, las únicas que pueden escribir la historia definitiva de su propia liberación.

Debilitamiento de los obreros y campesinos

A lo largo de los 1930, de hecho en la URSS hubo dos dinámicas sociales, hasta cierto punto, complementarias. Por un lado, la burocracia creció numéricamente y adquirió mayor poder, dada la estatización casi completa de la economía. Las granjas colectivas, los comercios y transportes estatizados, y en general todos los centros de vida económica y social necesitaban nuevos administradores. Los nuevos burócratas carecían de experiencia, tenían una pobre educación, eran ineficientes y con frecuencia prepotentes, pero eran necesarios para la administración de la economía y el Estado. A lo que se sumó la expansión del aparato represivo, necesario para sostener a esa burocracia y sofocar las tensiones sociales.

Por otra parte, y lógicamente, esa consolidación de la burocracia iba de la mano del apartamiento definitivo de los productores de la cualquier forma de control sobre los medios de producción, la economía y el Estado.

Así, en el campo y en la ciudad los productores directos perdieron, a lo largo de los 1930, toda posibilidad de controlar los medios de producción y el Estado. La vieja comunidad campesina fue borrada sin dar lugar a una forma superior de organización socialista de la producción. Con la colectivización forzada la alianza de los campesinos con el régimen soviético se quebró definitivamente, los campesinos fueron separados de la administración de sus medios de producción y del manejo de su destino económico. Al interior de las granjas colectivas se consolidó la división entre la administración, privilegiada, y el trabajador común. El responsable del koljós, los ingenieros, el contable, conformaban el estrato superior, y representaban al Estado; luego venían los trabajadores calificados, como los tractoristas; y por último, los campesinos, que hacían los trabajos tradicionales. Pero el control burocrático significaba también una extracción sistemática de excedente en favor de la burocracia. Como dice Viola (1996), la colectivización permitió  no solo que el Estado extendiera su control sobre el campo, sino también que  extrajera un tributo del campesino en la forma de grano y otros productos.

En lo que hace a la clase obrera, si bien creció numéricamente, y se elevó su nivel educativo, fue debilitada por las divisiones y la represión. Las divisiones tuvieron causas sociológicas –por caso, los obreros con un pasado reciente campesino, incluso kulak, y los de vieja tradición- como políticas –tal vez la más importante, entre stajanovistas y obreros comunes. A ello se sumó la represión “general”, antes mencionada, y la que se desató sobre dirigentes y militantes sindicales y comunistas, de las oposiciones de derecha o izquierda. Por otra parte, también pesaron las privaciones, la necesidad de asegurar la supervivencia diaria, incluso el hambre. En este clima, los sindicatos fueron sometidos al control de la burocracia, y se utilizaron para disciplinar a la clase trabajadora. Los soviets hacía mucho (¿desde la represión a Kronstadt?) que no tenían vida propia. Las direcciones de las empresas, y los ministerios, pasaron a estar más y más alejados de lo que pensaba y sentía el trabajador común.

Una vez más, sobre estatización, excedente y explotación

Un punto central del argumento que presento es que la estatización no define, de por sí, una relación socialista, o proletaria. Solo puede adquirir un carácter socialista si está puesta al servicio de la socialización de los medios de producción. Pero esto requiere la intervención consciente de los trabajadores, sean de la industria, los servicios o el campo. Dicho en otros términos, no se puede hablar del carácter progresivo de la propiedad estatal de los medios de producción al margen de las formas políticas del Estado en cuestión. Más aún, si la estatización está al servicio de la consolidación de una burocracia, que vive sistemáticamente del excedente y se opone a la socialización, no cabe hablar de su “naturaleza socialista”. Esta es la razón última de por qué no es posible afirmar que con la colectivización se fortalecieron los elementos socialistas en el régimen soviético.

Pero además, es fundamental considerar qué relación mantiene la propiedad estatal con la apropiación y distribución del excedente. Es que en la URSS, en los 1930, la ruptura de la alianza obrera y campesina, y el debilitamiento de largo plazo de los trabajadores, tuvieron como contrapartida la consolidación de un régimen que permitió la apropiación sistemática del excedente por parte de la burocracia. No se trató de una mera “norma de distribución burguesa”, como pretendía Trotsky, sino de una relación de explotación, dada su sistematicidad, organicidad y magnitud. En este respecto, en una nota anterior, y polemizando con un defensor de la posición de Trotsky, escribí: “…si los funcionarios reciben ingresos muchas veces superiores a los de un salario; si además, a fin de defender estos ingresos, parte del excedente lo destinan a mantener un gigantesco aparato represivo contra la clase obrera, podemos decir que hay explotación, y que el excedente se dedica, en buena parte, a sostenerla y reproducirla. Hay apropiación del excedente por el Estado, y explotación. Esto es lo que ocurría en la URSS; es lo que no ocurriría en un Estado obrero en transición al socialismo” (aquí).

En definitiva, la colectivización forzosa y la industrialización acelerada, lejos de consolidar a las fuerzas de izquierda, generaron las condiciones para el afianzamiento de la burocracia, y de un aparato de Estado que bloqueó y reprimió las fuerzas que podían haber apuntado hacia la socialización (entendida como el control efectivo de los medios de producción y de cambio, y del Estado, por los trabajadores). El fortalecimiento numérico de la clase obrera, y la desaparición del kulak como clase, no pueden disimular la naturaleza del proceso que ocurrió entre fines de la década de 1920 y los 1930, a saber, la desaparición de todo vestigio de “Estado en transición al socialismo”.

Bibliografía:
Balmas Neary, R. (1999): “Mothering Socialist Society: The Wife-Activists Movement and the Soviet Culture of  Daily Life, 1934.41”, Russian Review, vol. 58, pp. 396-412.
Ellman, M. (2002): “Soviet Repression Statistics: Some Comments”, Europa-Asia Studies, vol. 54, 1151-1172.
Fitzpatrick, S. (1999): Everyday Stalinism Ordinary Life in Extraordinary Times. Soviet Rusia in the 1930s, Oxford University Press.
Getty, J. A. (1991): “State and Society under Stalin: Constitutions and Elections in the 1930s”, Slavic Review, vol. 20, pp. 18-35.
Rosefielde, S. (1996): “Stalinism in Post-Communist Perspective: New Evidence on Killings, Forced Labour and Economic Growth in the 1930s”, Europe-Asia Studies, vol. 48, pp. 959-87.
Trotsky, L. (1933): “The Class Nature of the Soviet State”, https://www.marxists.org/archive/trotsky/1933/10/sovstate.htm.
Trotsksy, L. (1973): La revolución traicionada, Buenos Aires, Yunque.
Viola, L. (1996): Peasant Rebels under Stalin, New York, Oxford University Press.

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Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (conclusión)

 

Written by rolandoastarita

16/07/2016 a 17:23

36 comentarios

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  1. algunos historiadores sostienen q en el Congreso de 1934 hubo una tentativa de reemplazar a Stalin por Kirov.
    De allí el aumento del n| de miembros del CC y del Buró (para neutralizar a la disidencia),el asesinato de Kirov y luego la venganza final y masiva.

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    santiago

    17/07/2016 at 11:45

    • Esto es lo más enfermizo que he leído jamás del bando trotskista. Esos ”algunos historiadores” pueden sostener lo que quieran, pero lo que debe sostenerse son las fuentes primarias y a partir de ahí hablar, no imaginar. Además, ”en el Congreso de 1934” no quiere decir sencillamente nada: como si sólo hubiera uno en 1934 o todo aludiera al Partido Comunista de toda la Unión (bolchevique). Voy a suponer que te refieres al decimoséptimo congreso del Partido… ¡en el que la denominada ”Oposición”, o al menos sus líderes, votaron por el programa político de Stalin! Al mismo tiempo, seguían en una segunda línea minando su labor. ¿Qué razones objetivas, no psicologistas, podían conducir a Stalin hacia la eliminación de su amigo Kirov, Primer Secretario del Partido Comunista de toda la Unión (bolchevique) del oblast de Leningrado? Antes bien, ¿qué tienes que decir ante la existencia de la quintacolumna, comprobada por Joseph Edward Davies y todos los que estuvieron presentes a lo largo de los denominados ”procesos de Moscú” (1936, 1937 y 1938, dejando el caso de Tujachevskiy también en 1937 aparte)? El nombre de Kotolynov, el grupo trotskista-zinovievita de Leningrado o el del propio Nikolaev deben ser del todo desconocidos por tu persona. Por lo demás, sólo te queda la teoría de la conspiración, los marcianitos y los mundos de fantasía donde no existe Trotskiy votando por Stalin frente a Kamenev y Zinoviev, saliéndole todo (como de costumbre) por la culata y dando otro giro pero frente a Stalin posteriormente. Aunque esto último pueda no entrar en tu cabecita, ¡Trotskiy llegó a votar por Stalin!

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      Kirov

      18/07/2016 at 21:08

    • vaya vaya; apareció una Viuda del Tío Pepe.¡Y cita a Davies, el Emb de FDR en Moscú, quien escribiera un libro laudatorio del Monstruo a cambio de la colecci´´on completa de cuadros del Hermitage con q éste lo sobornara!.
      Detalles.

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      santiago

      19/07/2016 at 10:47

  2. Muy buenas compañero profesor Rolando Astarita
    No es el lugar, pero aquí recibirá el mensaje seguro, como va a tratar la zafra de los 10 millones de Cuba hoy en el Cubadebate ha salido un artículo ¡mire que casualidad! del Sr Julio García Luis titulado “Apuntes del día en que se anunció que no se harían los 10 millones” lo tiene en el link http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/07/17/apuntes-del-dia-en-que-se-anuncio-que-no-se-harian-los-10-millones/#.V4ytcDVDO1s
    Mis saludos afectuosos

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    Rodolfo Crespo

    18/07/2016 at 07:28

  3. Profesor Astarita, sus análisis sobre la economía estatizada y las colectivizaciones forzosas son hoy en día de lo más pertinente. Está claro que de una economía estatizada difícilmente puede surgir algo parecido al socialismo. Sin embargo y en relación al papel de Trotsky, hay que poner de relieve el hecho de que los trotskistas modernos están sin duda mucho más a la derecha del propio Trotsky en su análisis de lo que fue la URSS.

    Ya en 1934 (tras la nula respuesta de los PC’s de todo el mundo ante la subida de Hitler) Trotsky definió a la burocracia como ABSOLUTAMENTE CONTRAREVOLUCIONARIA y por tanto irreformable. De ahí sus prisas por fundar la IV Internacional aunque ciertamente, las bases teóricas de su propia fundación han resultado fallidas, demasiado ligadas a la propia experiencia de los bolcheviques de 1917. La supuesta progresividad de la economía estatizada y burocráticamente planificada fue la coartada de muchos trotskistas después de 1940 para embellecer a la URSS o condescender con estalinismos de diferente signo (incluidos maoístas). Sin embargo de la filas de la IV Internacional y del entorno del propio pudo surgir una visión radicalmente crítica en relación a la progresividad de la economía soviética, y curioso que además que esa crítica procediera de gentes allegadas personalmente a Trotsky y que (es de suponer) mantuvieron debates con él en los últimos meses de su vida. Estoy pensando en diferentes tendencias como la Johnson-Forrest (C. L. R. James y Raya Dunayevskaya), o la de Grandizo Munis y la propia viuda de Trotsky (Natalia Sedova). Con algunos matices, sus posiciones tienen muchos puntos en común con las conclusiones de su trabajo sobre el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS. Mi enhorabuena por su trabajo.

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    molinadedios

    18/07/2016 at 13:24

    • ”sobre la economía estatizada”
      ”Está claro que de una economía estatizada…”

      Aquí estás hablando como un liberal, es decir, estando en las nubes. No hay ninguna economía política al margen del Estado, así que difícilmente el modo de producción socialista (URSS) y el modo de producción capitalista (Estados actuales de Occidente) pueden situarse fuera de su ”perímetro”. Es más, ¡fue el trotskista Preobrajenskiy uno de los que más caña dio con el tema de la planificación económica! ¡Preobrajenskiy, uno de los líderes de la ”Oposición” que, para tu asombro, votó a favor del programa político de Stalin! Planificación que, por otra parte, también está muy presente en el capitalismo al igual que el Estado.

      ”Trotsky definió a la burocracia como ABSOLUTAMENTE CONTRAREVOLUCIONARIA y por tanto irreformable”

      Esto está a un paso de aceptar la premisa que le sigue: si es ”absolutamente contrarrevolucionaria” y por lo tanto irreformable, sólo queda la opción de destruirla. Todo marxista sabe que luchar contra algo es luchar teniendo en cuenta sus condiciones materiales de existencia: luchar contra el capitalismo significa luchar fundamentalmente contra el sistema de trabajo asalariado y, en consecuencia, la explotación capitalista; luchar contra la ”absolutamente contrarrevolucionaria y por lo tanto irreformable” burocracia soviética significa, nada más y nada menos, que luchar contra la URSS. ¡Y precisamente eso es algo que se le daba como hongos a vuestro querido Trotskiy y su pandilla (no de las Matutano, pero sí de los marginados)! ¡Ni un día estuvo sin conspirar, sabotear y combatir el naciente primer Estado socialista de la Historia! Eso sí, dar sus paseos por la Italia fascista le debían dar las energías suficientes (https://www.youtube.com/watch?v=GICjue1F8Bg).

      Así que sí, efectivamente los ”trotskistas modernos” no sólo no están ”más a la derecha del propio Trotsky en su análisis de lo que fue la URSS” sino que, al contrario, están justo en la senda que les señalara su padre ideológico. Por el mismo camino sólo se consiguen los mismos frutos.

      Pero no hay que olvidar que Stalin fue el primero en denunciar y combatir el burocratismo.

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      Kirov

      18/07/2016 at 21:29

    • en vez de “Kirov” debiste ponerte “Mercader”

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      santiago

      19/07/2016 at 10:50

  4. Excelente y muy necesario trabajo.

    La descripción de todas las atrocidades cometidas contra los pueblos de la URSS por el régimen stalinista dejan bastante mal parados a quienes se hacen los “objetivos” y juegan al TEG con la historia para decir que el stalinismo “no fue tan malo”. Ustedes no querrían vivir ni un día en ese régimen.

    Y hay que decir que este trabajo también deja mal parado a Trosky y a la izquierda troskista. La valoración positiva que Trotsky hizo de las colectivizaciones forzosas son propias de un stalinismo de izquierda. El troskismo ha heredado del bolchevismo un enamoramiento por las estatizaciones que es bastante incompatible con el socialismo como asociación de los productores libres. Y también ha heredado un dirigismo y un menosprecio por la democracia bastante incompatibles con la autoemancipación proletaria.

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    Danilo Castelli

    18/07/2016 at 20:46

    • A los que si deja bien parados son a los “populares e independientes” de Proyecto Sur…

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      Marcos

      19/07/2016 at 16:33

    • No me gustás, Marcos. No insistas.

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      Danilo Castelli

      20/07/2016 at 19:40

  5. Y por último para Astarita:

    ”En definitiva, la colectivización forzosa y la industrialización acelerada, lejos de consolidar a las fuerzas de izquierda, generaron las condiciones para el afianzamiento de la burocracia…”

    Ay… cómo se os ve la patita piojosa a los trotskistas. ”La colectivización forzosa y la industrialización acelerada”, no sólo consolidaron las fuerzas ”de izquierda” (¿qué fuerzas son esas y en qué países? ¿La traidora socialdemocracia y/o el anarquismo? ¿Los populistas del siglo XIX?) sino que generaron las condiciones para el triunfo en la SGM.

    ”…y de un aparato de Estado que bloqueó y reprimió las fuerzas que podían haber apuntado hacia la socialización”

    ¿Qué fuerzas son esas? ¿Bujarin? ¿Tujachevskiy? ¿Trotskiy y sus grumetes marginales como su líder? ¿De qué socialización se está hablando?

    ”la desaparición de todo vestigio de “Estado en transición al socialismo”.”

    Efectivamente: ya fue realizado.

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    Kirov

    18/07/2016 at 21:37

    • Pregunta: ¿la diarrea mental es solo por hoy, o está afectado por un problema crónico?

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      rolandoastarita

      18/07/2016 at 23:30

    • A juzgar por la cantidad, debe ser algo crónico por aquello de dedicar tantos esfuerzos contra la URSS y luego, al mismo tiempo, intentar desdecirse de las acusaciones que le hacen de trotskista. Pero es que cosas como esta son mortales:

      ”Por otra parte, con el asesinato de Kirov la represión volvió a incrementarse. Kirov era miembro del Politburó, cabeza de la organización partidaria de Leningrado y líder del ala conciliacionista. Hoy existen fundadas sospechas de que Stalin estuvo involucrado en su asesinato. En cualquier caso, a partir del atentado se desató un proceso en el cual no solo encontró la muerte toda la vieja guardia bolchevique, sino también cientos de miles de ciudadanos. Según el informe Kruschov al XX Congreso del PCUS…”

      ¿”Hoy existen fundadas sospechas de que Stalin estuvo involucrado en su asesinato”? ¿Quiere ser tomado en serio? De ser así y no querer ser digno de mofa, lo primero que podría hacer es ponerse en contacto con alguien de prestigio en el mundo académico y exponerlo. Hasta día de hoy esas elucubraciones son eso: fantasía que ningún historiador ha podido fundar más allá de los deseos de Jrushiov con su informe. Y ahí está la segunda parte de la cuestión: desliza como el que no quiere la cosa la gravísima acusación de que Stalin tuvo que ver con la muerte de su amigo Kirov y, rápidamente para ”arreglarlo”, deja descansar indirectamente su fundamentación (la de la acusación) sobre sus divagaciones sobre el archifalso informe de Jrushiov. Seamos serios: no puede soltar a lo largo de todo el artículo semejantes bombas sin fundamentarlas para, acto seguido, ¡pasar al bombardero mayor de Jrushiov como si fuera a arreglarlo y no empeorarlo todavía más!

      Usted para la divulgación de nociones básicas de economía marxista bien porque, fundamentalmente, es algo que no tiene pérdida si se tienen los textos en la mano. Ahora bien, en cuanto se enfunda en su traje eminentemente trotskista (anticomunista) pierde toda la credibilidad que pudiera tener. Le viene grande la Historia y la política real.

      Sin duda, el listón ha quedado francamente por los suelos.

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      Kirov

      19/07/2016 at 06:25

    • Confirmamos el diagnóstico: diarrea mental crónica. Incontinencia en materia de incoherencias y completo desprecio por los hechos y datos. Tipología del stalinista de manual (curiosamente idéntico a otros personajes que escribieron en este blog desde el anonimato “José Acero”, “Lenin”), que justifica cualquier atrocidad. Solo hay que imaginar a gente de esta estatura intelectual con poder, en el rol de “comisarios del pueblo”.

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      rolandoastarita

      19/07/2016 at 08:45

    • Por cierto, vuelve a confundirse: no sé quién es José Acero ni Lenin. Soy de aquellos que pudo leer esta discusión: https://rolandoastarita.wordpress.com/2014/03/06/control-bonapartista-trotsky-y-autonomia-de-clase/#comment-10428

      Y a partir de ahí sacar en claro, como ahora con este artículo reciente, que para usted la victoria sobre el nazifascismo en la SGM es simplemente un detalle, algo menor en comparación con lo que le hicieron a sus queridos saboteadores, asesinos y conspiradores que terminaron liquidando a Kirov mientras boicoteaban la producción económica soviética. Ya hemos visto todos que la ”colectivización forzosa y la industrialización acelerada […] generaron las condiciones para el afianzamiento de la burocracia…”. Ni una palabra sobre la victoria frente a la barbarie nazi y fascista.

      Para su agrado, no volveré. Eso de animar su blog no me interesa. Ya ha vuelto a quedar todo negro sobre blanco en cuanto intenta bajar al estudio histórico.

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      Kirov

      19/07/2016 at 09:14

    • Interesante la referencia a la Segunda Guerra: pueblos soviéticos recibiendo a los nazis como libertadores. Precisamente los pueblos (entre ellos, los ucranianos) que más padecieron las consecuencias de la colectivización forzosa. Toda una demostración del carácter “socialista” del giro de 1928-9.
      Por supuesto, para la mentalidad del burócrata, todo se resolvió con nuevos castigos colectivos: pueblos enteros acusados de traidores y castigados con deportaciones masivas al terminar la guerra. Genial “bajada al estudio histórico”. Insisto con el diagnóstico: diarrea de incoherencias y disparates.

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      rolandoastarita

      19/07/2016 at 09:32

  6. Buenas. ¿Existe la posibilidad de armar un link para la descarga de la nota completa de un solo tirón? Como para imprimirlo y darle una leída general.
    Saludos!

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    Ilichito

    20/07/2016 at 00:43

  7. Sr. Astarita: en diversos comentarios suyos en las notas ha aludido al hecho de que hubo pueblos soviéticos que recibieron a los nazis como liberadores. Se trata de una cuestión en la que me gustaría profundizar, de ahí que le agradecería que ofreciera algunas referencias bibliográficas sobre estos hechos. Con todo, y más allá de la discusión/debate sobre el estalinismo, considero que nunca debemos olvidar y dejar de rendir homenaje a los millones de personas de la URSS que perdieron su vida luchando contra el nazismo (rememoro en estos momentos la emoción que sentí el año pasado cuando visité el Museo de la Gran Guerra Patriótica de Minks).

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    JOSÉ

    20/07/2016 at 05:03

    • Estoy buscando bibliografía sobre esta cuestión. Lo que es indudable es que la dirección soviética acusó a pueblos enteros de colaboración. Transcribo lo que puse en otro comentario:

      “Muchos pueblos fueron acusados de colaboración, sus regiones o repúblicas autónomas fueron liquidadas como castigo, y fueron deportados en masa a zonas inóspitas. Se los eliminó de la “Gran Familia Soviética”. Subrayo, es la misma dirigencia soviética la que hizo estas acusaciones. Aquí paso algunos datos: .
      El 12 de octubre de 1943 la Presidencia del Soviet Supremo decreta la deportación colectiva del los karachays, acusados de “colaboración con el ocupante nazi”, y se decide la “liquidación de la Región Autónoma de Karachay”. El 27 de diciembre de 1943, también por resolución del Soviet Supremo, le toca a los kalmyks, acusados de colaboración con los nazis, y se liquida la Región Autónoma de Kalmikya. En febrero de 1944 se deportan a los chechenos e ingush. En pocos días son deportados más de medio millón de personas hacia Kazakstan; para esta operación se movilizaron 119.000 tropas. En marzo se decreta la liquidación de la República Autónoma Socialista de Chechenia-Ingushetia. En marzo de 1944 se decide la deportación de los balkaros también acusados de colaborar con los ocupantes; en abril se decreta la liquidación de la República Autónoma Socialista de Kabardino-Balkaria. En junio de 1944 se deportan bulgaros, griegos y armenios soviéticos a Crimea”.

      Asimismo encontré que algunos historiadores occidentales sostienen que en muchos lugares, aunque no hubo colaboración con los nazis, al principio hubo una actitud de “esperar y ver”. También hubo gente que pasó a combatir al lado de los nazis, por ejemplo en el Caucaso Norte, donde surgió un fuerte movimiento de guerrillas anti soviéticas.

      La izquierda no ha reflexionado lo suficiente sobre el significado de estos hechos. Ni la tesis “la URSS socialista” ni la que dice “la URSS era un Estado proletario (aunque burocrático)” pueden dar cuenta de este hecho. Voy a volver a escribir sobre esta cuestión, porque obliga a repensar las categorías, y es de mayor alcance. Por ejemplo, los maoístas que dicen que después de la muerte de Stalin la URSS viró al capitalismo de Estado, ¿cómo explican que los trabajadores, y la militancia del PCUS, no haya reaccionado ante tal hecho? La pregunta se hace extensiva a los que decían, todavía en 1989, que la URSS era un Estado “obrero burocrático”. ¿Cómo es posible que la restauración capitalista haya sido tan rápida, y prácticamente no haya encontrado resistencias? El pronóstico trotskista de que la clase obrera defendería “las conquistas de Octubre”, se derrumbó.

      Aclaremos que el propio Trotsky había advertido que si en algún momento se producía una restauración capitalista sin que hubiera resistencia de la clase obrera, habría que revisar en retrospectiva, su caracterización del Estado soviético. La misma cuestión se aplica al resto de las restauraciones del capitalismo en China, Europa del Este, etcétera. Incluso con respecto a Cuba habría que explicar cómo es posible que los impulsos a la restauración capitalista prácticamente no encuentran resistencia en la población.

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      rolandoastarita

      20/07/2016 at 09:28

  8. Compañero profesor Rolando Astarita
    Hay un libro reciente que edito Antony Bevor “Un escritor en guerra: Vassili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945” donde se describen los excesos que cometieron los soldados del Ejército Rojo en su avance, ¡los mismo que liberaron al mundo y a Europa del nazismo!, y eso no se puede aprobar tampoco históricamente.
    Al respecto hay una canción del trovador cubano Silvio Rodríguez (que dicho sea de paso a girado bastante hacia las concesiones a la derecha y los poderosos, signo sin duda de los tiempos que corren en Cuba: “Los ricos no tienen que dejar de serlo, sólo pensar un poco en los que no tienen su suerte. Perdón por la utopía, pero cualquier otro camino me parece injusto e infinitamente más doloroso” http://www.jornada.unam.mx/2014/03/01/espectaculos/a07n1esp ) que dice “si un hombre roba comida y después da la vida que hacer”. Pues, por robar la condena correspondiente, y por dar la vida (si es por otro, por una causa justa, por defender otras vidas) pues palmadas en el hombro por el bien que ha hecho. Una cosa no tiene que ver con la otra, por mucho que quiera relacionarse; y en el caso de lo descrito por Grossman pasa igual, en la evaluación histórica profesor y compañero Rolando Astarita debe tomarse con cuidado lo que Wallerstein dice de la historia y los historiadores “sólo se puede narrar el pasado como es, no como era. Ya que el rememorar el pasado es un acto social del presente hecho por hombres del presente y que afecta al sistema social del presente. La ‘verdad‘ cambia porque la sociedad cambia. En un momento dado nada es sucesivo, todo es contemporáneo, incluso aquello que ya es pasado”.
    Como siempre un saludo afectuoso.

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    Rodolfo Crespo

    20/07/2016 at 07:24

  9. Paso un texto de Gramsci sobre “El Jefe”, escrito un mes y medio después de la muerte de Lenin. Soy de la opinión que la dictadura de clase no puede ejercerse sin la mediación de un partido que represente mayoritariamente a esa clase y que ello no es un problema de la concepción misma del partido sino un problema social que no tiene solución en forma inmediata. Durante el proceso, mientras el partido en el poder debe crear los aparatos para defenderse de la contrarrevolución debe a su vez incentivar la participación política de la clase trabajadora para evitar que ese aparato se emancipe del control de la clase. Ello me parece que requiere de todo un período histórico en el cual el proletariado deberá derrotar a la burguesía en los países más poderosos y/o productivos. En condición de aislamiento y pobreza parece inevitable que el aparato se independice de las masas. Por eso me parece que se trata de un problema social y no de la concepción misma de partido.

    “El Jefe: Todo Estado es una dictadura. Ningún Estado puede carecer de un Gobierno constituido por un reducido número de hombres que se organizan a su vez alrededor de uno dotado de más capacidad y de mayor clarividencia. Mientras haga falta el Estado, mientras sea históricamente necesario gobernar a los hombres, cualquiera que sea la clase dominante, se planteará el problema de tener jefes, de tener un “jefe”. El que algunos socialistas que siguen llamándose marxistas y revolucionarios digan que quieren la dictadura del proletariado, pero no la dictadura de los “jefes”, la individualización, la personalización del mando; que digan, esto es, que quieren la dictadura, pero no en la única forma en que es históricamente posible, basta para revelar toda una orientación política, toda una preparación teórica “revolucionaria”.
    En la cuestión de la dictadura proletaria el problema esencial no es el de la personalización física de la función de mando. El problema esencial consiste en la naturaleza de las relaciones que los jefes o el jefe tengan con el partido de la clase obrera, y de las relaciones que existan entre ese partido y la clase obrera. ¿Son relaciones puramente jerárquicas, de tipo militar, o lo son de carácter histórico y orgánico? El jefe, el partido, ¿son elementos de la clase obrera, son una parte de la clase obrera, representan sus intereses y sus aspiraciones más profundas y vitales, o son una excrecencia de ella, una simple sobreexposición violenta? ¿Cómo se ha formado ese partido, cómo se ha desarrollado, mediante qué proceso se ha producido la selección de los hombres que lo dirigen? ¿Por qué se ha convertido en partido de la clase obrera? ¿Ha ocurrido eso por casualidad? El problema lo es, pues, de todo el desarrollo histórico de la clase obrera, que se constituye lentamente en la lucha contra la burguesía, registra alguna victoria y sufre muchas derrotas; y no sólo de la clase obrera de un solo país, sino de toda la clase obrera mundial, con sus diferenciaciones superficiales y, sin embargo, tan importantes en cada momento aislado, y con su sustancial unidad y homogeneidad.”

    Texto completo: http://www.gramsci.org.ar/1922-26/15-jefe.htm

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    Lucas

    25/07/2016 at 12:26

    • Gramsci fue profundamente estalinista, como le calificarían los trotskistas. Estuvo en contra de la sección trotskista y apoyó a Stalin y todos los bolcheviques que le apoyaban.

      En su texto de la cárcel escrito después de 1932 “Racionalización de la producción y el trabajo” dice lo siguiente:”dado el planteamiento general de todos los problemas relacionados con su tendencia (la de Trotsky), ésta tenía que desembocar necesariamente en una forma de bonapartismo: de aquí la necesidad inexorable de aplastar su tendencia. Sus preocupaciones eran justas pero sus soluciones prácticas eran profundamente equivocadas…el principio de la coacción directa e indirecta en la ordenación de la producción y del trabajo es justo; pero la forma que tomo era equivocada; el modelo militar se había convertido en él en un prejuicio funesto”

      Gramsci insiste en la unidad dialéctica que existe entre lo internacional y lo nacional. Frente a las posiciones de Trotsky defiende las de Lenin, Stalin y los bolcheviques sobre la importancia de considerar el aspecto nacional de la estrategia de la clase obrera que también es una clase internacional. Termina su razonamiento atacando nuevamente a Trotsky y su equivocada concepción de la “revolución permanente”, que Lenin descalifica como “izquierdismo absurdo”:”Las debilidades teóricas de esta forma moderna del viejo mecanicismo quedan enmascaradas por la teoría general de la revolución permanente, que no es sino una previsión genérica presentada como dogma y que se destruye por sí misma, por el hecho de que no se manifiesta fáctica y efectivamente”.

      Incomoda profundamente a los trotskistas y a los burgueses que los textos de Stalin ejercieron “profunda influencia” en el proceso de maduración del dirigente Gramsci entre los años 1924 y 1926 como observó su camarada Togliatti.

      http://librosml.blogspot.com.es/2013/12/manos-fuera-del-camarada-antonio.html

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      Ferro

      26/07/2016 at 07:48

  10. 1° parte de la respuesta a Ferro:

    Divido la respuesta a Ferro porque es difícil resumir las objeciones que él plantea y requiere buscar un poco en la historia. Trataré de ser lo más escueto posible.

    Me parece que Ferro corre el eje del debate. Aquí se estaba debatiendo principalmente las razones de la burocratización de la URSS. Algunos sostienen en este blog que la burocratización se encuentra, en germen, en la idea de partido y del bolchevismo. Eso era lo que se discutía y por eso pegué un artículo de Gramsci en el que se plantea ese problema en particular.

    Ahora bien, Ferro recurre al remanido argumento de que Gramsci era estalinista como si ello autorizaría a descartar cualquiera de sus posiciones. Que Gramsci fuera estalinista es más que discutible por no decir falso, por varias razones:

    (a) En primer lugar, Gramsci estaba en contra de las medidas contra Trotsky, Zinoviev y Kamenev (“creemos estar seguros de que la mayoría del Comité Central de la U.R.S.S. no desea supervencer en esa lucha, sino que está dispuesta a evitar las medidas excesivas”*). Por supuesto, esa frase “creemos estar seguros” significa lo contrario, “no estamos seguros”. Tan es así que Togliatti se lo reprochó en una carta (“La expresión ‘queremos creer’ tiene un valor limitativo; con ella se quiere decir que no se está seguro.”**)

    (b) Lo que preocupaba a Gramsci, como principal obsesión tanto para Rusia como para Italia (ver sino “La cuestión meridional”***), era el mantenimiento de la alianza obrera-campesina y entendía que la política de industrialización planteada por los oposicionistas de izquierda conspiraba contra esa alianza (“Lo que se pone en discusión es así el principio y la práctica de la hegemonía del proletariado, las relaciones fundamentales de la alianza entre los obreros y los campesinos las que se perturban y se ponen en peligro, o sea, las pilastras del Estado obrero y de la Revolución.”*). Luego Stalin recurrió a la política de industrilialización y rompió la alianza obrera-campesina.

    Muchos de los que vieron este giro de Stalin, incluido Trotsky, lo consideraron progresivo.

    ¿Por ello Trotsky era estalinista?

    Gramsci en cambio era de la opinión que, para mantener la alianza, el proletariado ruso debía hacer un esfuerzo aún mayor de tal manera de suspender por algún tiempo sus reivindicaciones inmediatas en pos de sus intereses históricos (“… jamás en la historia se ha visto que una clase dominante estuviera en su conjunto en condiciones de vida inferiores a las de determinados elementos y estratos de la clase dominada y sujeta. Esta contradicción inaudita es la que ha reservado la historia para el proletariado … Pero el proletariado no puede llegar a ser clase dominante si no supera esa contradicción con el sacrificio de sus intereses corporativos, no puede mantener la hegemonía y su dictadura si no sacrifica, incluso cuando ya es dominante, esos intereses inmediatos a los intereses generales y permanentes de la clase.”*).

    Fuentes:
    * http://www.gramsci.org.ar/1922-26/34-cartaa-cc-pcus.htm
    ** http://www.gramsci.org.ar/1922-26/35-carta-de-togliatti.htm
    *** http://www.gramsci.org.ar/1922-26/32-cuestion-meridional.htm

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    Lucas

    26/07/2016 at 12:25

  11. 2° parte de la respuesta a Ferro:

    Adicionalmente, Gramsci defendía la táctica del frente único como ejemplo de guerra de posición (“Me parece que Ilitch había comprendido que era necesario un cambio de la guerra maniobrada, aplicada victoriosamente en Oriente en 1917, a la guerra de posición que era la única posible en Occidente … Y me parece que éste es el significado de la fórmula del ‘frente único’,”*) y manifiesta que habría que ver si la teoría de la revolución permanente no era un ejemplo de guerra de maniobras (“Es necesario ver si la famosa teoría de Bronstein sobre la permanencia del movimiento no es el reflejo político de la teoría de la guerra de maniobra”*), válido para oriente (Rusia) pero no para Occidente. Es decir, lo plantea como hipótesis.

    Sin embargo, reconoce en Trotsky a un defensor de la táctica del frente único (“Un intento de iniciar una revisión de los métodos tácticos, habría debido ser el expuesto por León Davidovich Bronstein [Trotsky] en la cuarta reunión [4to congreso de la Internacional Comunista –III Internacional–] cuando hizo una comparación entre el frente Oriental y el Occidental. Aquél cayó de inmediato pero fue seguido por luchas inauditas [el frente oriental], en éste [frente occidental] las luchas ocurrieron antes de la caída; o sea que se trataría sobre si ¿la ‘Sociedad Civil’ resiste antes o después del asalto?, ¿dónde sucede esto?, etc.”*).

    Allí se refiere al discurso de Trotsky en defensa del frente único, planteado en el III Congreso y ratificado en el IV Congreso de la IC, contra las posiciones de Renault (PCF) y Terracini (PCI) que querían revisar la táctica. Gramsci se opuso a estos intentos de revisión**. .

    Claramente Gramsci defiende la táctica del FU y reconoce que Trotsky también lo hacía.

    * http://www.gramsci.org.ar/TOMO3/089_polit_y_guer.htm
    ** https://www.marxists.org/espanol/trotsky/eis/1922-frente-unico.pdf

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    Lucas

    26/07/2016 at 12:27

  12. 3ª parte de la respuesta a Ferro:

    Todo lo dicho en las respuestas anteriores estaría revelando, a mi criterio, que Gramsci no conocía a fondo a la teoría de la revolución permanente de Trotsky y que, en todo caso, la conocía en forma deformada por el lente estalinista. Hay para ello elementos fácticos que tienen que ser tenidos en cuenta.

    ¿Acaso Trotsky no plantea también que Lenin no conocía a fondo su teoría de la revolución permanente?

    Entiendo que hay razones fácticas para que Gramsci no conociera a fondo la teoría de la revolución permanente.

    Una de ellas es reconocida por Trotsky, quien recién en 1930 afirma la necesidad de sistematizar su teoría para responder a un ataque de Radek (“Parecía absurdo emplear el tiempo propio y el ajeno en esto, cuando figuraban constantemente a la orden del día nuevos problemas de inmensa importancia: la Revolución alemana, la marcha de Inglaterra, las relaciones entre los Estados Unidos y Europa, los problemas planteados por las huelgas del proletariado británico, los fines de la Revolución china y finalmente, y en primer lugar, nuestras contradicciones económicas y politico-sociales internas y nuestra misión. Todo esto era, a mi juicio, suficiente para justificar el que dejara constantemente de lado mi trabajo histórico-polémico sobre la revolución permanente”***).

    Con anterioridad a esa fecha, lo dice Trotsky en varios pasajes, no había visto la necesidad de responder a los ataques episódicos contra su teoría.

    Gramsci escribe sobre la revolución permanente, y a favor del FU, en prisión (tomo 3 de los cuadernos, 1930-1932). Hay que recordar que el italiano fue arrestado a fines de 1926. Al defender en 1930 a la táctica del FU Gramsci es cualquier cosa menos estalinista. Ello si recordamos que para 1930 la IC caracterizaba a la socialdemocracia como socialfascismo y había abandonado la táctica del FU.

    Gramsci reconoce en sus textos que leyó “Mi vida” de Trotsky (“Bronstein en sus memorias recuerda que se le dijo que su teoría se había demostrado buena luego de … quince años y responde al epigrama con otro epigrama”*), pero en ese libro la teoría de la revolución permanente no está sistematizada.

    Fuente:
    * http://www.gramsci.org.ar/TOMO3/089_polit_y_guer.htm
    ** https://www.marxists.org/espanol/trotsky/eis/1922-frente-unico.pdf
    *** https://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/rp1.htm

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    Lucas

    26/07/2016 at 12:29

  13. 4° parte de la respuesta a Ferro:

    Hay que tener presente además que la teoría de Trotsky se plantea para aquellos países donde no ha tenido lugar todavía la revolución democrática y por ello plantea que en el curso de la revolución democrática el proletariado de esos países, para llevar a cabo la revolución democrática hasta el final, deberá asumir tareas propias de la revolución socialista (“Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.”*).

    Para los países donde ya había ocurrido la revolución democrática (Occidente) y la tarea del día era la revolución socialista, en un momento en el cual el fascismo europeo amenazaba al proletariado, la táctica era la del frente único de organizaciones obreras.

    ¿Qué sentido tenía oponer la TRP al FU?

    Sólo desconociendo los postulados básicos de la TRP (o conociéndola deformadamente, como aquélla acusación estalinista acerca de que la TRP desconocía la necesidad de la alianza obrera campesina, tan importante para Gramsci) se la puede oponer al FU. En todo caso, la TRP habría que analizarla a la luz de las tesis sobre la cuestión colonial y las tesis de oriente (donde se plantea el Frente Único Antiimperialista FUA).

    ¿Qué es más probable, que Gramsci estando preso conociera la TRP de primera mano o a través de la crítica deformadora del estalinismo?

    Por otra parte, no adherir a la teoría de la revolución permanente no te transforma en estalinista. Gramsci en más de una oportunidad demostró que era un internacionalista (“Si el obrero consigue conciencia clara de esa su “necesidad determinada” y la pone en la base de un aparato representativo de tipo estatal (o sea, no voluntario, no contractualista, no mediante carnet, sino absoluto, orgánico, pegado a una realidad que es necesario reconocer si uno quiere asegurarse el pan, la ropa, el techo, la producción industrial), si el obrero, si la clase obrera, hacen eso, hacen al mismo tiempo una cosa grandiosa, comienzan una historia nueva, comienzan la era de los Estados obreros que confluirán en la formación de la sociedad comunista, del mundo organizado sobre la base y según el tipo del gran taller mecánico, de la internacional comunista, en la cual cada pueblo, cada parte de humanidad, cobra figura en la medida en que ejercita una determinada producción preeminente, y no ya en cuanto está organizada en forma de Estado y tiene determinadas fronteras.”).

    No entiendo cómo se puede sostener que Gramsci era “profundamente” estalinista.

    * https://www.marxists.org/espanol/trotsky/revperm/rp10.htm
    ** http://www.gramsci.org.ar/1917-22/19-consejo-fabrica.htm

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    Lucas

    26/07/2016 at 12:37

    • Por favor, intente comentarios más breves. De lo contrario se desvirtúa esta sección.

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      rolandoastarita

      26/07/2016 at 12:44

    • “no adherir a la teoría de la revolución permanente no te transforma en estalinista”. Coincido. No me considero stalinista, soy muy crítico de la estrategia de los PC de frentes populares y revoluciones por etapas, y sin embargo no acuerdo con la teoría de la “Revolución Permanente”, de Trotsky. Hace mucho que tengo pendiente explicar mis diferencias con esta teoría. Trataré de hacerme tiempo cuando saque algunos trabajos en los que estoy metido.

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      rolandoastarita

      26/07/2016 at 12:54

  14. Ultima parte de la respuesta a Ferro:

    Por último, el que era profundamente estalinista era Togliatti, quien fue el primero que emprendió la tarea de publicar los cuadernos de la cárcel, manipulándolos a gusto y piacere para que hacer parecer a Gramsci lo que no era. Recordemos de paso que cuando Trotsky analiza al advenimiento del nazismo en alemania utiliza una definición de un italiano de seudónimo Ercoli (Palmiro Togliatti) para caracterizar al facismo*. Togliatti hizo toda una deriva hacia el estalinismo. Deriva que no se verifica en Gramsci.
    * https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1932/enero/25.htm

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    Lucas

    26/07/2016 at 12:44

  15. Rolo, muchas gracias por los posts, te hago una consulta en relación a si puede identificar una lógica objetiva detrás del funcionamiento de la economía de la URSS y cuál sería su protagonista (si lo hubiera). En un pasaje de El Capital, cuando Marx explica la circulación de dinero como capital dice. “En su condición de vehículo consciente de ese movimiento, el poseedor de dinero se transforma en capitalista. Su persona, o, más precisamente, su bolsillo, es el punto de partida y retorno del dinero. El contenido objetivo de esa circulación -la valorización del valor- es su fin subjetivo, y sólo en la medida en que la creciente apropiación de la riqueza abstracta es el único motivo impulsor de sus operaciones, funciona como capitalista, osea como capital personificado, dotado de conciencia y voluntad”. (El capital, pp. 186-187) Entonces, la pregunta es, ¿era el burócrata el protagonista del movimiento de la economía de la URSS?, y en tal caso, ¿cuál era la contenido objetivo detrás del surgimiento de esa subjetividad?

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    juantollo

    02/08/2016 at 23:10

  16. Profesor Astarita, buenas tardes. He leído con mucha atención todos los post que componen este ensayo. Usted ha dicho que la política de industrialización acelerada (que implicaba la colectivización forzosa) era el quid del asunto para comprender el carácter del giro del 28-9 (o sea, del estalinismo). Es por eso que usted describió el debate entre Preobrazhensky (industrialización) y Bujarin (continuación de la NEP con correcciones). Mi pregunta es: dadas las condiciones de la URSS en ese momento (fracaso de la revolución en Europa, fracaso de la NEP, pocos recursos para invertir) y dado que la tecnificación del aparato productivo es una condición necesaria para la superación de la división social del trabajo, ¿qué políticas cree que se pudieron haber impulsado para que la perspectiva comunista no se perdiera? Lo digo no tanto para pensar sobre lo que sucedió en la URSS, sino para pensar el problema de la transición al comunismo en países con baja tecnificación del aparato productivo, como lo es Colombia (que es donde vivo). O también se puede formular la pregunta de manera más actual: ¿qué debe hacer un gobierno revolucionario si llega al poder mañana en cualquier país latinoamericano, si queda aislado, la revolución mundial no avanza y tiene un apoyo relativo del conjunto de la población (digamos, 60%)? A mi parecer, esa es la cuestión más importante para cualquier partido revolucionario de cualquier país dependiente. Un saludo, profesor, que esté muy bien.

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    Santiago García

    05/08/2016 at 18:42

  17. Es mentira que el Gulag fue creado en 1930. Existió desde 1917 y era una herencia de la epoca zarista que los bolcheviques continuaron utilizando luego de la revolucion. Lo que hicieron en 1930 es cambiarle el nombre de “campo de concentracion” a “campo de trabajo y correcion”. PERO EL GULAG EXISTIA TAMBIEN CON LENIN, AUNQUE LO QUIERAS OCULTAR.

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    julian

    10/10/2016 at 04:36

    • No sé por qué usted sostiene que trato de “ocultar” que cuando Lenin estaba al frente de la dirección soviética existían los campos de concentración (continuidad de los campos de trabajo zarista). En “Comentarios”, tratando la represión de Kronstadt, por ejemplo, ya he dicho que muchos de los sublevados terminaron sus vidas en los campos. Pero el GULAG (la Dirección General de Campos de Trabajo) se instala entre 1929 y 1930. Y no se trató simplemente de un cambio de nombre. Fue el punto de partida para un cambio en la masividad que significó un cambio cualitativo de la represión. Una situación que se mantuvo hasta bien entrada la década de 1950.
      Agrego que en 1960 el GULAG fue oficialmente desarmado. Lo cual, de nuevo, no significó que desapareciera la represión en la URSS.

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      rolandoastarita

      10/10/2016 at 09:34

  18. Para ilustrar esta serie de notas y como testimonio de los debates en torno a estas cuestiones en el seno de la oposición de izquierda dejo el enlace de “En el país de la mentira desconcertante”, del yugoslavo Ante Ciliga: http://www.saludproletarios.com/.cm4all/mediadb/Otros_Doc/Ciliga.pdf

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    max

    28/10/2016 at 13:42

  19. Sr. Astarita: me gustaría saber su opinión sobre la crítica que Cornelius Castoriadis realizó a la URSS, al estalinismo y al marxismo-leninismo. Gracias, como siempre, por su trabajo. Un saludo cordial.

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    JOSÉ

    22/11/2016 at 05:34

    • No conozco lo suficiente la obra de Castoriadis. Tampoco la de Lefort. Hace años leí la crítica de Castoriadis, de 1947, a la posición de la Cuarta Internacional sobre la URSS. Básicamente estoy de acuerdo (aunque no defino a la burocracia como una clase social). Pero debería reflexionar sobre la noción de totalitarismo que desarrolló la revista “Socialismo o Barbarie”. En las notas sobre colectivización e industrialización forzosas intento -en cierto sentido en la misma dirección de Fitzpatrick, Viola y otros autores citados- entender a la URSS no solo a través de la categoría “régimen totalitario”. Hubo factores de legitimación, como trato de explicar.

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      rolandoastarita

      23/11/2016 at 09:07


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