Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Papel moneda, oro y la teoría monetaria de Marx (3)

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Este artículo fue publicado en En defensa del marxismo, Nº 43, febrero de 2015. La segunda parte de la nota, aquí.

Volviendo a Kautsky y Hilferding

A partir de lo visto, volvamos ahora a la polémica entre Hilferding y Kautsky. Como hemos adelantado (me baso en El capital financiero, capítulo 2), Hilferding considera que “en una moneda papel pura con circulación forzosa el valor del dinero de papel está determinado, con velocidad invariable de circulación, por la suma de los precios de las mercancías que deben entrar en la circulación. El dinero papel se independiza aquí completamente del valor del oro y refleja directamente el valor de las mercancías según la ley que su suma total representa el mismo valor que la relación: suma de precios de las mercancías/ cantidad en circulación de unidades monetarias” (p. 30; énfasis añadido). De manera que el dinero ya no entra en la circulación con valor, como sucede en la teoría de Marx, sino simplemente refleja el valor de las mercancías, de la misma manera que la luna refleja la luz solar (p. 31). Por lo tanto, la verdadera medida del valor ya no es el dinero, ya que su valor está determinado por “el valor de circulación socialmente necesario”. Por lo tanto, “en régimen de moneda sin libre acuñación es válida la teoría cuantitativa” (p. 47).

En cuanto a Kautsky, su crítica a Hilferding parte de la teoría de Marx que hemos esbozado: las mercancías llegan al mercado provistas de un precio, y por lo tanto han medido su valor en oro antes de entrar en la circulación. Kautsky aquí tiene un punto muy fuerte: si el valor del dinero está determinado por la suma de los precios de las mercancías, entonces “¿cómo será determinada la suma de los precios de las mercancías? Aparentemente por el valor del dinero”. Con lo que demuestra que Hilferding está cayendo en un círculo vicioso, ya que es imposible decir que una mercancía vale 10 marcos antes de saber qué valor representan esos 10 marcos (véase p. 45).

Sin embargo, y a pesar de este argumento, en el escenario de la emisión de papel dinero estatal sin convertibilidad, Kautsky parece retroceder a la posición de Hilferding. Escribe: “Marx no puso en debate que el valor del papel moneda en circulación está determinado por la suma de los precios de las mercancías” (p. 42). Y luego: “Las notas de papel no tienen en sí mismas valor; estas adquieren su valor a través del monopolio que el Estado les reconoce para la circulación de las mercancías. El valor de cada nota está determinado por el valor de las mercancías que tienen que circular” (p. 43).

Estas afirmaciones son desconcertantes. ¿No era esta la posición de Hilferding? La única diferencia es que, según Kautsky, las mercancías previamente dieron un rodeo por el oro, con el que fijaron su valor. Pero…  ¿cómo es esto, si en los hechos las mercancías no se comparan con el oro, sino con una masa de papeles que, según el mismo Kautsky, cambian de valor en relación a su proporción con los precios de las mercancías? Kautsky es consciente de que no puede haber validación de los trabajos privados si la mercancía no se enfrenta con un equivalente, y en este sentido, su crítica apunta en el sentido correcto. Sin embargo, ante la aparición del papel moneda inconvertible, parece perder el rumbo, y cae en el razonamiento tautológico que critica a Hilferding. Establece una relación directa entre el valor de las mercancías y el valor del oro, pero sin explicar la mediación del dinero papel. Este último queda entonces desvinculado del oro, y pasa a reflejar directamente el valor de las mercancías. De hecho, estamos ante la teoría cuantitativa: una masa de mercancías que se compara con una masa de dinero, y si crece esta última, permaneciendo igual la primera, suben los precios. En este contexto, además, es imposible distinguir los tipos de dinero en circulación, que distinguía muy bien Hilferding en El capital financiero; distinción que es vital en la crítica marxista de la teoría cuantitativa.

La actualidad de la discusión

La cuestión planteada por Hilferding está lejos de ser una discusión del pasado. Marxistas y autores influenciados por Marx han sostenido que a partir de la introducción del dinero papel inconvertible la tesis de Marx, sobre que el dinero tiene que tener una referencia última en una mercancía dinero, deja de tener vigencia. En la sociedad moderna, se afirma, el billete dinero no es legalmente convertible al oro; por lo tanto, es una creación ex nihilo del Estado, y su valor ha cortado así todo vínculo con el metal; el dinero se ha desmaterializado, y el oro, considerado como activo monetario, es solo una “bárbara reliquia”, para utilizar la conocida expresión de Keynes. Esta posición la encontramos en Aglietta (1979) y Lipietz (1979), ambos de la escuela de la regulación. Por ejemplo, Lipietz: “Si ahora en un país el banco central declara que la moneda simbólica que emite (bajo la forma de billetes impresos o de cuentas abiertas a la banca privada), dando garantías de que es tan buena como el oro [étant garantie bonne comme l’or] no es cambiable por la banca central contra éste, es el curso forzoso de la moneda de la banca central. Cuando hay curso forzoso, la emisión de moneda banca central crea tanta realidad, al menos sobre el mercado interno, como la extracción de oro de una mina” (Lipietz, 1979, p. 109).

Pero si sólo dijera esto, estaríamos ante una simple repetición de la tradicional explicación neoclásica o keynesiana sobre la naturaleza del dinero, por “confianza”. Por eso los regulacionistas (en su época más “marxista”) relacionaron esa creación ex nihilo con las relaciones sociales de producción y de cambio, más precisamente, con el valor y el trabajo humano que lo genera. Plantearon que el valor del dinero es el reflejo directo del trabajo abstracto global. La idea es que cuando todas las mercancías han realizado sus valores en la venta, “el trabajo abstracto se ha convertido en dinero” (Aglietta, 1979, p. 27). Por lo tanto, el volumen en dinero definido de esta manera es la renta global de la sociedad, y el valor del dinero se determina dividiendo la renta global por el tiempo de trabajo empleado. De esta manera, el dinero queda definido como la unidad monetaria de la hora de trabajo (ibid.). El mismo planteo encontramos en los marxistas del llamado nuevo enfoque; por ejemplo, en Foley (1982). La división entre valor monetario añadido y tiempo de trabajo total daría la expresión monetaria del tiempo de trabajo. Y en un escrito reciente, Moseley también deduce el valor del dinero emitido por el gobierno directamente de la relación MV/L donde M es la cantidad de dinero, V su velocidad de circulación y L el total del trabajo. Aquí el valor del dinero no depende en absoluto del tiempo de trabajo contenido en el oro. Su valor surge “por reflejo”. Si se duplica M, manteniéndose constante V, la expresión monetaria del valor se duplica (véase Moseley, 2011).

Realización del valor y regulación del mercado

Con algunas variantes, estamos ante el planteo de Hilferding: el dinero adquiere su valor como reflejo del valor de las mercancías. Así, en Aglietta el valor del dinero deriva directamente del trabajo global, y los billetes son así “átomos ideales de valor”. Lo cual supone que el trabajo humano debe estar validado antes de que la mercancía llegue al mercado, a los efectos de que el dinero tome el valor de la mercancía. Por eso aquí se opera una inversión teórica clave con respecto a las tesis de Marx. En Marx, al ser el dinero (el polo equivalente) la encarnación material del valor en que se validan los trabajos privados, es la mercancía (la forma relativa) la que debe encontrar validado el trabajo privado que contiene a través de la venta contra el equivalente.  Esto significa que los trabajos privados son “sancionados” como trabajos socialmente necesarios en la venta de la mercancía, no antes. Precisamente por eso Marx identifica la venta con “el salto mortal de la mercancía”, digamos, el momento de la verdad. Y por eso el dinero, encarnación del valor, no necesita validarse como trabajo social, porque lo encarna directamente antes de que se produzca la venta. Por eso también, sea dinero mercancía o signo de valor, en la concepción de Marx el equivalente corporiza valor.

Pero si decimos ahora que el valor del equivalente deriva del trabajo social general, hay que razonar exactamente al revés de lo que lo hace Marx, esto es, hay que suponer que el trabajo invertido en la producción de las mercancías está validado antes de que la mercancía llegue al mercado. Kautsky apunta su crítica a Hilferding en esta dirección cuando este último reemplaza la fórmula mercancía – dinero – mercancía por la fórmula 5 millones de marcos en mercancías – 5 millones de marcos en dinero.- 5 millones de marcos en mercancías (Kautsky, p. 42). En ese punto Hilferding parece olvidar que los 5 millones de marcos son precios, no valores; y en realidad, son precios que deben realizarse en la venta. Y se validan precisamente a través de la metamorfosis mercancía – dinero, donde este último es la encarnación del valor. Pero si se considera a los 5 millones de marcos en mercancías como expresión de valores realizados, la venta deja de ser el momento de la validación del valor.

Aunque formulado de manera más moderna y sofisticada, Aglietta sostiene el mismo enfoque, de forma incluso más explícita:  “Cada comerciante dispone de un valor materializado en el producto del trabajo, y ha de encontrar en la circulación general de mercancías, por medio de la operación del intercambio, una mercancía (o varias) que le produzca utilidad” (Aglietta, 1979 p. 26). Pero si el comerciante dispone de un “valor materializado” con anterioridad al intercambio, este último se transforma en un acto meramente formal. Véase el siguiente pasaje: “La ley del valor, o ley general de las equivalencias, es la representación formal del proceso de homogeinización de los objetos económicos; se manifiesta en la circulación general de las mercancías, que es el espacio social homogéneo del trabajo abstracto” (ibid., p. 24; énfasis añadido). Se trata de un acto inesencial en lo que respecta a la homogeinización de los trabajos, ya que no es el intercambio el que homogeneiza los trabajos humanos, sino el trabajo abstracto el que transforma los productos del trabajo en un espacio homogeneizado.

La idea de la validación ex ante de los trabajos privados también es registrada por Saad-Filho en un trabajo sobre el nuevo enfoque: “Otra limitación de este concepto es que el valor del dinero es meramente un reflejo ex post de la relación entre el trabajo ejecutado y el valor monetario agregado en el período… En este respecto, tiene un alcance diferente que el concepto marxiano del valor de la mercancía dinero, que es determinado en forma previa a la circulación y a la venta de las mercancías producidas (1996, p. 127). Pero si esto es así, se disuelve la anarquía de la sociedad productora de mercancías. Hilferding lo expresa: “la eliminación del régimen de la producción anárquica proviene de la posibilidad de sustituir el oro por signos de valor” (1963, p. 29). Las especulaciones de los regulacionistas sobre la posibilidad de “pseudo validación” de los valores por parte del Estado emitiendo dinero, tienen la misma raíz. Por ejemplo, Lipietz (1983) sostiene que en el capitalismo contemporáneo existe un proceso de reproducción regular en el cual los trabajos privados son validados “casi con seguridad” en forma previa a la venta; “ahora hay casi certeza de conservar los valores en proceso o aumentarlos” (p. 141).

Textos citados:
Aglietta. M. (1979): Regulación y crisis del capitalismo Madrid, Siglo XXI.
Foley, D. (1982): “The Value of Money, the Value of Labor Power and the Marxian Transformation Problem, Review of Radical Political Economics, vol. 14, 37-47.
Hilferding, R. (1963): El capital financiero, Madrid, Tecnos.
Kautsky, K. (2014): “Oro, papel moneda y mercancía”, En defensa del marxismo, Nº 42, setiembre, pp. 35-61 (con presentación de Daniel Gaido, pp. 31-35).
Lipietz, A. (1979): Crise, inflation, pourquoi? París, Maspero.
Lipietz, A. (1983): Le monde enchanté, Paris, La Découverte/Maspero.
Moseley, F. (2011): “The Determination of the “Monetary Expression of  Labor Time” (MELT) in the Case of Non-Commodity Money, Review of Radical Political Economics vol. 43, pp. 95-105.
Saad-Filho (1996): “The value of money, the value of labour power and the net product: an appraisal of the ‘New Approach’ to the transformation problem” en A. Freeman y G. Carchedi (eds.) Marx and non-equilibrium economics, Cheltenham, Gran Bretaña y Vermont, EE.UU.

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Papel moneda, oro y la teoría monetaria de Marx (3)

 

Written by rolandoastarita

22/08/2016 a 09:23

Publicado en Economía

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Una respuesta

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  1. Buen artículo, la explicación del valor del dinero sustentado en el valor del producto social, es decir en el valor de las mercancias en circulación, creo que está presente en Shaik (no recuerdo con claridad). En todo caso si bien el valor de una moneda no depende de la productividad de una economia, se desprende entonces que la relación entre dos monedas (el tipo de cambio), no guarda relación con la productividad de las dos economias que la “respaldan”?. Supongo que esto se ampliará en la próxima parte. Saludos

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    JCV

    24/08/2016 at 17:10


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