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Marxismo & Economía

Trabajo concreto y trabajo abstracto (1)

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Días atrás un lector del blog escribió –en la sección Comentarios- que el valor no es producto del trabajo abstracto o concreto, sino del trabajo “en acto”, ya que la distinción entre los dos aspectos del trabajo, que realiza Marx, sería solo analítica. Planteó también que no encuentra que en El Capital se afirme que el trabajo abstracto solo exista en el modo de producción capitalista; ni que Marx distinga empíricamente trabajo abstracto de trabajo concreto.

Aprovecho entonces ese comentario para analizar, en lo que sigue, algunas cuestiones referidas a la distinción trabajo abstracto / trabajo concreto. El tema tiene indudable importancia para la comprensión de la crítica a la economía burguesa. El propio Marx decía que uno de los dos “mejores puntos” de El Capital era haber puesto de relieve el doble carácter del trabajo, y que “toda la comprensión de los hechos depende de esto” (carta a Engels, 24 de agosto de 1867, énfasis agregado; el otro “mejor punto” era el tratamiento de la plusvalía independientemente de sus formas particulares, ganancia, interés, renta). Aunque no siempre queda claro, para quienes hacen una primera lectura de El Capital, el porqué de la importancia de distinguir entre trabajo abstracto y concreto. A fin de analizar la cuestión, comenzamos con las nociones básicas de trabajo concreto y abstracto. Dada la extensión de la nota, la he dividido en partes.

Trabajo concreto y abstracto, nociones básicas

La distinción entre trabajo concreto y abstracto, que realiza Marx en el primer capítulo de El Capital, está orgánicamente vinculada a la distinción entre valor de uso y valor.

Tengamos presente que el requisito para que haya valor es que la mercancía tenga valor de uso. Y debido a que los valores de uso son distintos y específicos, los trabajos, en tanto productores de valores de uso, también deben ser específicos, cualitativamente distintos. Por eso también, como creadores de valor de uso, los trabajos son independientes de toda formación social. Es una condición de la existencia humana que los seres humanos produzcan bienes de uso. Pueden cambiar las formas sociales (esto es, las relaciones sociales) bajo las que producen, pero no el hecho de que siempre hubo que producir valores uso.

Con el trabajo, en tanto trabajo concreto, útil, se generan los bienes que componen la riqueza material (trigo, acero, computadoras, aviones, etcétera). Precisemos que por concreto Marx (también Hegel) entiende la reunión de lo múltiple (por eso se opone a abstracto). El trabajo, en tanto productor de valores de uso, es concreto porque para producir esos valores de uso específicos es necesario reunir herramientas, materia prima y habilidades específicas, determinadas. A su vez, los distintos trabajos determinan una división social del trabajo, lo cual es condición para que exista producción de mercancías (aunque, a la inversa, puede existir división social del trabajo sin producción de mercancías).

Por otra parte, el trabajo abstracto se vincula orgánicamente con el valor. La razón es sencilla, y se entiende apenas se analiza el intercambio entre mercancías que son reproducibles mediante trabajo: si digo, por ejemplo, que x cantidad de trigo = y cantidad de tela, la ecuación está denotando que existe algo común al trigo y la tela, que hace posible la comparación. Esta propiedad común, dice Marx, no puede ser una propiedad física de las mercancías; la propiedad física se relaciona con los valores de uso, y estos son cualitativamente distintos, y por lo tanto incomparables desde lo cuantitativo. Si se pone entonces de lado el valor de uso, la propiedad que queda es que las mercancías son productos del trabajo.

Sin embargo, los trabajos en tanto trabajos útiles, concretos, son todos distintos. Ahora, si hacemos abstracción del carácter determinado, específico, del trabajo en tanto productor de valor de uso, nos queda que todos los trabajos son “gasto productivo del cerebro, músculo, nervio, mano, etcétera, humanos, y en este sentido uno y otro son trabajo humano” (Marx, 1999, t. 1, p. 54). Se trata de diversas formas de gastar fuerza humana de trabajo. El valor entonces representa gasto humano puro y simple, gasto de trabajo humano en general.

El gasto humano de energía es el contenido cualitativo que determina el valor; de la misma manera, lo que sirve de fundamento para determinar la cantidad de valor es la duración de ese gasto de energía, de trabajo humano general (véase ibid., p. 87). Por lo tanto, así como cuando consideramos los valores de las mercancías hacemos abstracción de sus valores de uso, cuando consideramos los trabajos representados en esos valores hacemos abstracción de las formas útiles de esos trabajos. En otros términos, los valores de las mercancías son solo “gelatina homogénea de trabajo”, y los trabajos que los determinan solo valen en tanto gastos humanos de energía.

De lo que hemos explicado en el párrafo anterior no debería deducirse que sea suficiente con que exista trabajo, gasto humano de energía, para que exista valor. Por empezar, el trabajo empleado en la producción de la mercancía debe ser el socialmente necesario. “El tiempo de trabajo socialmente necesario es el requerido para producir un valor de uso cualquiera, en las condiciones normales de producción vigentes en una sociedad y con el grado social medio de destreza e intensidad del trabajo” (ibid., p. 48). Si el productor de A emplea 10 veces más del tiempo de trabajo  que emplean el resto de los productores de la rama, no habrá generado por ello 10 veces más de valor.

Por otra parte, la producción debe realizarse en una proporción que tal que pueda ser absorbida por el mercado; si la excede, por ejemplo, se habrá gastado más del tiempo de trabajo socialmente necesario (véase ibid., t. 1, cap. 3).

Pero además, en la sociedad mercantil los productores recién entran en contacto social cuando intercambian sus productos, y es solo entonces cuando los “atributos específicamente sociales de esos trabajos privados” se manifiestan (ibid., p. 89). Solo en el momento de la venta –“el salto mortal de la mercancía”- el productor sabrá si su trabajo privado es sancionado como trabajo socialmente necesario, y por lo tanto, como trabajo que ha generado valor. Y es a través de la venta que el gasto humano de trabajo se objetiva como valor: “La fuerza de trabajo humana en estado líquido, o el trabajo humano, crea valor, pero no es valor. Se convierte en valor al solidificarse, al pasar a la forma objetiva” (ibid., p. 63).

En otros términos, a través de la venta de la mercancía el trabajo abstracto, esto es, el trabajo considerado como puro gasto de energía, se “solidifica” convirtiéndose en valor. A su vez, al igualar la mercancía A, en cuanto cosa que es valor, con B, los respectivos trabajos útiles de A y B se reducen, de hecho, “a su carácter común de trabajo humano”, a trabajo abstractamente humano (ibid., p. 62). Solo a través de esa expresión de equivalencia (A vale B), sale a la luz la particularidad del trabajo en cuanto formador de valor, y los trabajos heterogéneos se reducen a trabajo humano en general.

De manera que el trabajo abstracto, en tanto contenido del valor, solo se objetiva como tal cuando la mercancía pasa, a través de la venta, a la forma equivalente, que en su forma desarrollada es el dinero. Es que la mercancía puede haber llegado al mercado con un precio tentativo, pero si por alguna razón no puede venderse, o debe venderse a un precio muy bajo, el trabajo empleado no se plasmará como valor (y se hablará de la “desvalorización” de las mercancías).

En otros términos, la forma del valor es esencial para que el trabajo “en general” cuente en tanto formador del valor, ya que a través de esa forma los distintos trabajos se reducen a sustancia común. Por eso, si consideramos al dinero, este, en tanto encarnación de tiempo de trabajo, no expresa el trabajo particular del panadero o del tornero, etcétera, sino el trabajo en general, abstraído de sus particularidades, esto es, en tanto gasto humano de energía.

En resumen, en lo que se refiere al valor de uso, el trabajo solo cuenta cualitativamente; pero en lo que se refiere al valor, importa el cuánto. En la Contribución a la crítica de la Economía Política, Marx escribe: “Mientras el trabajo que crea valor de cambio es trabajo abstractamente general e igual, el trabajo que crea valor de uso es trabajo concreto y particular, el cual, de acuerdo a la forma y el material, se divide en modos de trabajo infinitamente diversos” (Marx, 1981, p. 19). Por eso puede aumentar la riqueza material y permanecer constante la magnitud del valor, o reducirse (ver aquí). “Este movimiento antitético deriva del carácter bifacético del trabajo” (Marx, 1999, t. 1, p. 56).

Enfaticemos que no se trata de dos trabajos, sino de dos aspectos contenidos en el trabajo. Son contradictorios, pero no en el sentido de la contradicción lógica, ya que el trabajo se distingue en sí mismo en tanto es trabajo que crea (al transformar la naturaleza) valores de uso, y en tanto es trabajo que genera valor. O sea, el trabajo abstracto se determina con respecto a la creación de valor y el trabajo concreto con respecto a la generación de valores de uso; y ambos están contenidos en una unidad.

Aclaración sobre el descubrimiento

En el capítulo 1 de El Capital, Marx sostuvo que él había sido el primero en analizar críticamente la distinción entre trabajo abstracto, y que en torno a este punto giraba toda la comprensión de la Economía Política. Pues bien, a partir de este pasaje, mucha gente se queda con la idea de que Marx habría sido el primero en distinguir entre ambos tipos de trabajo.

Sin embargo, el propio Marx señaló que ya en el siglo XVIII los economistas ingleses habían llegado a la concepción de trabajo simple (unskilled labour), “el trabajo que puede efectuar cualquier individuo medio de una sociedad dada”, considerado como gasto de “músculo, nervio, cerebro humano” (Marx, 1981, p. 13). Por caso, Adam Smith se refiere a la cantidad de trabajo “como una noción abstracta, que aun siendo bastante inteligible, no es tan natural y obvia” (Smith, 1987, p. 33). Pero más importante aún, Marx señala que James Steuart había distinguido entre trabajo abstracto y concreto: “Lo que distingue a Steuart de sus predecesores y de sus continuadores es su aguda distinción entre el trabajo específicamente social, que se manifiesta en el valor de cambio, y el trabajo real, que tiende a la obtención de valores de uso” (ibid., p. 43). Por otra parte, lo que dice el pasaje de El Capital citado, es que fue el primero en “analizar críticamente” la diferencia entre trabajo abstracto y concreto. Es que la Economía Política nunca tuvo una clara conciencia de esa distinción y su significado (véase Marx, 1999, t. 1, pp. 97-98). Más bien la utilizó “de forma natural”, ya que en algunos momentos consideró al trabajo en su aspecto cuantitativo y en otros desde el punto de vista cualitativo. Ricardo, en particular, “distingue pobremente el carácter bifacético del trabajo” (ibid.). Teniendo esto en cuenta, sí se puede afirmar que Mar fue el primero que tuvo clara conciencia del doble carácter del trabajo y de su importancia para el análisis y la crítica de la sociedad capitalista.

Textos citados:
Marx, K. (1981): Contribución a la crítica de la Economía Política, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

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Trabajo concreto y trabajo abstracto (1)

Written by rolandoastarita

11/09/2016 a 17:33

25 comentarios

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  1. Muy de acuerdo con la nota. Sin embargo es moneda corriente que el trabajo abstracto genera valor independientemente del salto mortal de la mercancía, o sea de la venta. Hoy en clase se dijo que cuando un productor privado e independiente trabaja por ejemplo 12 horas para producir X mercancía, esta objetivado esas doce horas en la misma y que genera un valor de 12 hs, y que luego cuando se vende el mercado dicta cual es el tiempo de trabajo necesario y por eso el productor vende su mercancía por debajo de su valor en caso de que el tiempo socialmente necesario sea menor a 12 hs. Y que si fuese el caso contrario, es decir que el productor produjese la mercancía en un tiempo menor que el socialmente necesario esta vendiendo la mercancía por encima de su valor. Por lo visto es moneda corriente este tipo de interpretaciones que sostienen que el valor existe con independencia de su forma. Contenido y forma son momentos de una unidad, el uno no puede existir sin el otro, ni existe forma sin contenido, ni contenido que se exprese a través de una forma. El contenido es el trabajo humano abstracto en tanto creador de valor, pero la forma del valor que es el valor de cambio solo existe en el momento en que los trabajos privados se sancionan por el mercado, por el tiempo socialmente necesario que se impone a ellos como algo externo y objetivo y es ahí donde aparece el valor, el valor no puede existir con independencia del momento de la realización. El lunes que viene se leerá el capítulo 10 del tomo 1 y ya hubo varios cuestionamientos a lo que sostiene la cátedra así que voy a extraer varias ideas de sus artículos para sostener la posición que defiende. Saludos.

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    Alejandro

    13/09/2016 at 00:13

    • “… cuando un productor privado e independiente trabaja por ejemplo 12 horas para producir X mercancía, esta objetivado esas doce horas en la misma y que genera un valor de 12 hs…”.

      No puedo entender cómo se puede reconciliar esto con la teoría del valor de Marx. En el capítulo 1 del tomo I Marx escribe:

      “La fuerza de trabajo en estado líquido, o el trabajo humano, crea valor, pero no es valor. Se convierte en valor al solidificarse, al pasar a la forma objetiva. Para expresar el valor de la tela como una gelatina de trabajo humano, es menester expresarlo en cuanto ‘objetividad’ que, como cosa, sea distinta del lienzo mismo, y a la vez común a él y a otra mercancía” (p. 63, edición Siglo XXI).

      Esto es, NO es suficiente con trabajar para que el trabajo se objetive como valor. El productor de tela puede haber trabajado 12 horas, pero ese trabajo solo se objetivará como valor si la mercancía encuentra en el mercado el equivalente. Por eso, unas páginas más adelante, Marx escribe:

      Es solo en el intercambio donde los productos del trabajo adquieren una objetividad de valor, socialmente uniforme, separada de su objetividad de uso, sensorialmente diversa” (p. 89; énfasis añadido).

      ¿Cómo se puede atribuir a Marx la idea de que es suficiente con trabajar para que ese trabajo se objetive como valor? Decir esto es no entender ni jota del asunto. Es llamativo.

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      rolandoastarita

      13/09/2016 at 10:47

    • Voy a tener en cuenta estos pasajes que señala en su respuesta, es llamativo pero parece ser una interpretación muy difundida, hasta mandel y shaik sostienen esto por lo que leí en el blog. Cuando sostuve frente a la posicion de la cátedra que el valor no existe, si el mismo no se realiza, es decir que no se puede separar forma y contenido, me respondieron que el valor se generaba en la esfera de la producción y que una cosa es el valor y otra distinta es la realización. En fin, me viene bien estos pasajes para la próxima clase que se discutirá el capítulo 10 del tomo 1. Saludos

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      Alejandro

      13/09/2016 at 14:53

  2. Profesor disculpe si lo que le voy a preguntar es un disparate, pero me preguntaba, que pasaría si existiese una fábrica totalmente automatizada y que no emplease obreros, esas mercancías producidas tendrían valor?. Entraría esto también en la categoría de trabajo potenciado más allá de que no se estén empleando obreros? Es un supuesto, realmente no se si puede existir la posibilidad de la automatización total, pero si se diese esto se generia valor? Gracias.

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    Alejandro

    15/09/2016 at 09:45

    • Esa situación no tiene que ver con trabajo potenciado (o con la plusvalía extraordinaria). Se explica por la formación de precios de producción. Si la fábrica está totalmente automatizada, allí no se genera valor. La plusvalía de la que se apropia la empresa (por su participación en la tasa media de ganancia) está generada en otras ramas.
      Sobre la transformación de valores a precios, deberías estudiar el capítulo 9 del tomo 3 de El Capital. En el blog traté la cuestión de la transformación, en respuesta a las críticas sraffianas a la solución de Marx en algunas notas: aquí, aquí, aquí, aquí.

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      rolandoastarita

      15/09/2016 at 10:20

    • Gracias por su respuesta, ahora una pregunta no es que siempre operan los precios de producción? Por ejemplo en el caso donde una empresa que obtiene plusvalía extraordinaria, aparte de esta obtiene al mismo tiempo la ganancia media. Es correcto esto?

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      Alejandro

      15/09/2016 at 12:41

    • Esa empresa obtiene una tasa de ganancia por encima de la tasa de ganancia promedio. En “Valor, mercado mundial y globalización” doy un ejemplo numérico.

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      rolandoastarita

      15/09/2016 at 12:56

    • En la participación de la tasa media de ganancia según la COC de cada empresa ahí si hay transferencia de plusvalía?

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      Alejandro

      15/09/2016 at 12:44

    • Sí, lógicamente. Es una transferencia de plusvalía entre ramas; de las ramas de menor composición orgánica a las de mayor composición orgánica.

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      rolandoastarita

      15/09/2016 at 12:57

    • Pero si es así entonces la empresa obtiene una tasa de ganancia x según su composición orgánica de capital, no es esto de lo que habla mandel?, lo pregunto por que no leí sobre este tema en particular de mandel, las transferencias no se producen supuestamente por este mecanismo, por que segun entiendo los valores se transforman a precios de producción en el mercado mundial, o sea ahi no son directamente proporcionales a sus valores. Voy a leer su libro se puede descargar de la web? O como se puede conseguir?

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      Alejandro

      15/09/2016 at 13:20

    • La igualación de la tasa de ganancia ocurre entre ramas. NO al interior de una rama. La transferencia de plusvalía entre ramas no es una cuestión que esté discutida en el debate sobre el intercambio desigual.
      Tenés que entender primero qué son precios de producción.

      Si me enviás un mail, te envío el capítulo de “Valor, mercado mundial y globalización” (el libro está agotado) en que discuto la explicación de intercambio desigual de Shaikh – Carchedi; allí doy un ejemplo de cómo, con tasa media de ganancia entre ramas, dentro de cada rama hay empresas con mayores ganancias que el promedio, empresas con las ganancias modales, y empresas con ganancias menores que el promedio.

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      rolandoastarita

      15/09/2016 at 14:01

    • Seguro, cual es el mail así le envío?

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      Alejandro

      15/09/2016 at 14:17

  3. http://www.democracyatwork.info/

    Esto le puede interesar profesor.

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    kaktus

    18/09/2016 at 04:44

  4. Compañero profesor Rolando Astarita.
    Muy interesantes sus últimas entradas, versan sobre el valor, la savia del capitalismo.
    El lector Alejandro le pregunta:
    “…me preguntaba, que pasaría si existiese una fábrica totalmente automatizada y que no emplease obreros, esas mercancías producidas tendrían valor?”
    Y usted le responde: “Se explica por la formación de precios de producción. Si la fábrica está totalmente automatizada, allí no se genera valor. La plusvalía de la que se apropia la empresa (por su participación en la tasa media de ganancia) está generada en otras ramas”.
    Hasta ahí le entiendo perfectamente, lo poco que conozco de la teoría del valor concuerda con ello.
    Pero en una ocasión le leí que usted no era favorable a la afirmación de que la producción de valor mundial se esté reduciendo, algo que sí piensan los autores del grupo Krisis (que ya no existe creo) en concreto Anselm Jappé y Robert Kurz (ya fallecido este último).
    Mi pregunta: Cómo el proceso de automatización ha continuado en el capitalismo histórico, la llamada revolución informática lo ha acelerado, hace pensar en sentido común (quizás no sea ese el mejor sentido para pensar en economía) que la producción de valor se reduce, y usted mismo lo afirma la fábrica automatizada si no completamente al menos en parte, produce más mercancías que las no robotizadas, sin embargo gana más, porque se apropia como usted dice de la producción de plusvalía de otras ramas con una composición orgánica del capital más baja.
    ¿Se reduce o no la producción de valor a nivel mundial?. ¿se reduce la producción de valor en términos absolutos o relativos, o en ambos casos?, o ¿hay una tendencia mundial a la disminución en la producción de valor? La crisis terminal del capitalismo parece estar en última instancia en ello ¿no?, si el valor es su savia parece lógico que termine su existencia como sistema a mediada que mengue en su producción de valor. Se lo digo porque a propósito de alguno de mis comentarios la forista “poesiaylibertad” quiso dejarme en absoluto ridículo (seguramente porque soy un español a favor de que los catalanes y todo el que quiera en el mundo decida su destino libremente) cuando afirmaba que si el capitalismo seguía funcionando era porque “simulaba” la producción de valor que en efecto estaba reduciéndose a través del proceso de financierización y endeududamiento de todo. Dicho sea de paso para su conocimiento: respecto al tema catalán suscribimos lo que Red Roja a través de Nines Maestro dice “no olvidamos el papel decisivo del gobierno de Rajoy – como antes el del PSOE – en las brutales medidas adoptadas, pero insistimos en que el gobierno catalán está justo en la misma línea de imposición de austeridad, línea que en realidad viene de Bruselas y Berlín. Dicho esto, no basta con afirmar que todas las burguesías son iguales y desde Red Roja no pensamos caer en este tipo de posiciones. La burguesía nacional más agresiva y que tiene mayor instrumentos de represión es la del Estado español” http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/opinion/4195-nines-maestro-ante-el-referendum-en-cataluna-no-vamos-a-beber-en-las-fuentes-de-la-legalidad-sino-de-la-legitimidad subrayando el núcleo de nuestra postura trotskista y antisistema la última oración.
    Le informo que han editado aquí en España por la editorial Pepitas de Calabaza el libro de Anselm Jappe Las aventuras de la mercancía que aún lo lo tengo ni lo he leído, pero si lo necesita yo se lo compro y se lo envío por correo, solo debe darme por mi correo privado su dirección postal y se lo mando.
    Un saludo afectuoso desde España.

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    Rodolfo Crespo

    18/09/2016 at 12:38

    • Una fábrica que esté completamente automatizada efectivamente no genera valor; y es claro que en muchos sectores de la industria avanzó la automatización. De todas maneras, no tengo claro que a nivel de la economía general está disminuyendo la generación de valor. Es que muchas actividades que comúnmente se engloban como “servicios” están siendo subsumidas al dominio del capital, y como tales se convierten en ramas en las que se produce plusvalor; y estas actividades emplean mucha mano de obra. Un ejemplo: un hospital privado en el que trabajan cientos de médicos (que en el pasado podían ser profesionales independientes) como asalariados.
      Voy a tratar de conseguir el libro de Jappe por internet. Si no lo consigo, le envío los datos. Muchas gracias por el ofrecimiento.

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      rolandoastarita

      18/09/2016 at 14:34

  5. Compañero profesor Rolando Astarita.
    Una anécdota antes de decirle algo del tema en cuestión: Donde trabajo hay un argentino compañero de trabajo (me dijo que era de una ciudad cercana a la frontera de Bolivia), pues bien cogió las vacaciones y me dijo que iba a New York; le dije que no tuviera cuidado no fuera por el Bronx porque le podían dar un golpe, y me dijo “no Rodolfo ¡cómo no voy a ir al Bronx!, no es lo mismo que te den una paliza en el Bronx a que te la den en una calle de mi barrio en Argentina (donde me dijo por cierto que había bastante violencia), le recomendé a además el artículo de Krugman donde hablaba de la seguridad en EE UU (http://economia.elpais.com/economia/2016/08/26/actualidad/1472219174_966831.html)y en New York para seguirlo alertando, porque aunque el Premio Nobel dice que es más seguro que nunca también dice que “aun así yo no pasearía por algunas zonas a las tres de la madrugada”, pero el r que r, el muchacho me decía que romperse un tobillo en Central Park era hasta una suerte. La moraleja: la sociedad norteamericana (el capitalismo en su versión rica) obnubila a los pobres.
    Lo otro en cuanto a lo que me dice sobre mucha mano de obra que es cierto se ha incorporado en los últimos tiempos, fundamentalmente en Asia, Norbert Trenkle (del grupo Krisis) decía esto en su artículo Terremoto en el mercado mundial “…la gran masa de trabajo industrial en esos países se realiza a un bajísimo nivel de productividad y por eso, medido según el estándar de las fábricas automatizadas y superracionalizadas, representa sólo una fracción muy reducida de valor. Pues desde el punto de vista de la producción de valor no cuenta el mero número de las horas trabajadas. Más bien el valor de una mercancía depende del nivel de productividad socialmente válido, que a su vez, hoy en día es definido por los sectores de producción dominantes en el mercado mundial. Y como el nivel de productividad en estos sectores sube permanentemente como resultado de la constante tercera revolución industrial, esto a su vez significa, que el trabajo en los segmentos subproductivos ‘produce’ cada vez menos valor”.
    Y la frase de Marx en los Grundrisse “el capital mismo es la contradicción en proceso, [por el hecho de] que tiende a reducir a un mínimo el tiempo de trabajo, mientras que por otra parte pone al tiempo de trabajo como única medida y fuente de la riqueza”, de ahí que Jappe en su libro Crédito a muerte. La descomposición del capitalismo y sus críticos. Editorial Pepitas de Calaza. Logroño. España. 2011. Pág 122 dijera aquello de que “la producción capitalista de mercancías [contenga], desde el inicio, una contradicción interna, una verdadera bomba de relojería colocada en sus mismos fundamentos”.
    Parece que esa bomba esta explotando (¡por suerte!) y alegría para mi agregaría yo que odio tanto al capitalismo esta explotando.
    Mis saludos afectuosos y que tenga una buena semana.
    Abrazo cordial.
    Rodolfo Crespo

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    Rodolfo Crespo

    18/09/2016 at 15:07

    • El avance de la automatización en ciertas ramas de la producción es un hecho, pero, en su estado actual, no creo amenace la supervivencia de la economía fundada en el valor. Imaginar una sociedad enteramente fundada en la producción por máquinas autónomas es una hipótesis y creo que fue Tugan Baranowsky el que especuló con que este podía ser el fin del capitalismo, aunque solo como una hipótesis lógica, pero poco plausible en la realidad. Tal eventualidad solo podría ser promovida por una revolución tecnológica que ni siquiera está en ciernes. Al mismo tiempo que el capitalismo impulsa la productividad por medio de avances tecnológicos cada vez más eficientes y onerosos en capital invertido, vuelve a aprovechar la fuerza de trabajo humana cuando esta se torna lo suficientemente barata en escenarios que la tasa de ganancia se ve amenazada por la hipertrofia de un capital agigantado que no arroja el rendimiento esperado. Naturalmente, un avance de empresas robotizadas en términos absolutos (algo difícil de concebir, puesto que en general siempre emplean una reducida dotación de trabajo humano capacitado y en este caso, no habría transferencia desde otras ramas, sino un caso extremo de trabajo potenciado) podría parasitar al sistema, no creo hasta su agotamiento, por lo menos hoy. En todo caso, creo que se expresaría en una desocupación sensiblemente aumentada y en consecuencias sociales que explotarían tarde o temprano en crisis, no por un mecanismo económico interno, sino, como estallido social , dada la imposibilidad de que las clases sociales se reproduzcan adecuadamente y se mantenga la cohesión social de mismo sistema.

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      AP

      18/09/2016 at 19:28

  6. Yo no creo, ni tampoco creo que alguien piense que se llegue a una automatización completa, pero el proceso disminuye la producción de valor mundial creada, es algo parecido como cuando en un ser humano comienzan las isquemias cerebrales, está claro que antes que le paralice todo el cerebro va a morir, no se que por ciento tenga que invalidar el cerebro para que muera, pero no tiene que ser todo, lo mismo ocurre con el proceso de automatización capitalista que llegado a un punto el sistema se ve imposibilitado de continuar, además no analicemos solo la economía en sentido puro, la cuestión es social además, en el proceso se agudizan las contradicciones sociales del capitalismo, entran en acción los individuos. Yo creo que es acertada la tesis de Wallerstein de que el sistema esta actualmente en caos y bifurcación, otra cosas es que sistema nuevo vendrá, eso depende de todos y cada uno de nosotros; y ahí es donde veo el problema porque quienes deben conducir a los pueblos a un mejor destino se obstinan en gobernar el capitalismo, domesticarlo, y ya ven lo que ha ocurrido en América latina: Argentina, Brasil, Venezuela, pero antes Paraguay, Honduras, en fin hay que empezar de nuevo.
    Un abrazo al profesor Rolando Astarita

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    Rodolfo Crespo

    19/09/2016 at 12:11

    • Hay una pregunta que se desprende de la de ustedes, en un sistema siguiente al capitalista, llamemos socialista, la ciencia y la tecnica, continuaran, por lo tanto tambien la robotica la automatizacion las maquinas etc. por lo tanto el problema del valor de las maquinas en el socialismo como se resuelve?

      Ademas no estamos muy lejos que gran proporcion de los trabajos de industria agro y servicios sean sustuido por “maquinas o software”. En esta decada los proycetos BRAIN Initiative que intenta medir conjuntos muy grandes de neuronas, (millones en el ser humano) para entender el funcionamiento de capacidades superiores (inteligencia etc) permitiria crear robot (con ingenieria inversa de los algoritmos del cerebro humano) que tenga capacidades humanas y seria un salto en los trabajos que los robots puedan suplantar a los humanos en las proximas decadas no siglos

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      benjamin

      19/09/2016 at 20:08

  7. Intento de respuesta a Benjamin
    Quisiera darle solo algunas ideas (atropelladamente) porque el tema lo he estudiado y profundizado, pero solo para comprender el capitalismo, de forma autodidacta desde la más completa ignorancia, para poder orientarme dentro de la sociedad en la que todos vivimos desde hace unos 550 años (200 años el mundo entero, ya que la expansión comenzó desde la economía-mundo europea).
    Lo que usted dice (que sería bueno que el compañero profesor Rolando Astarita le respondiera) es verdad, la automatización continuará, no la podemos detener, hasta es bueno propiciarla; lo que ocurre es que en esa nueva sociedad (que no debiera parecerse al socialismo del siglo XX, que era parte del sistema-mundo capitalista, aunque con sus especificidades) el objetivo no será la acumulación de capital de por si, la distribución no será como en el capitalismo, es por ello que no la va a afectar la mecanización que vive intensivamente el mundo, ya que la savia de la sociedad, no será la producción de valor. Si se suplanta a los humanos mejor, habrá más tiempo para el ocio, para la verdadera realización del ser humano.
    Le aconsejo que incursione también en el sitio web 15-15-15 la revista de la nueva civilización, y se dará cuenta que hay muchos, pero muchos más problemas por resolver, algunos ya irresolubles en el mundo.
    Le dejo a modo de reflexión esta anécdota de Carlos Taibo. Extraiga usted sus propias conclusiones: Disculpad la extensión, esta en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81745
    “En la literatura sobre el decrecimiento —de esto al fin y al cabo estoy hablando— hay una anécdota, omnipresente, que voy a intentar rescatar porque creo que da en el clavo de muchas de las miserias de nuestras percepciones. Una de las versiones de esa anécdota se halla ambientada en un pueblo de la costa mexicana. Un paisano está, medio adormecido, junto al mar. Un turista norteamericano se le acerca y entablan conversación.

    El turista le pregunta:

    —”Y usted, ¿a qué se dedica? ¿En qué trabaja?”.

    El mexicano responde:

    —”Soy pescador”.

    —”¡Vaya, pues debe ser un trabajo muy duro! Trabajará usted muchas horas”.

    —”Sí, muchas horas”, replica el mexicano.

    —”¿Cuántas horas trabaja usted al día?”.

    —”Bueno, trabajo tres o cuatro horitas”.

    —”Pues no me parece que sean muchas. ¿Y qué hace usted el resto del tiempo?”.

    —”Vaya. Me levanto tarde. Trabajo tres o cuatro horitas, juego un rato con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer y luego, al atardecer, salgo con los amigos a tomar unas cervezas y a tocar la guitarra”.

    El turista norteamericano reacciona inmediatamente de forma airada y responde:

    —”Pero hombre, ¿cómo es usted así?”.

    —”¿Qué quiere decir?”.

    —”¿Por qué no trabaja usted más horas?”.

    —”¿Y para qué?”, responde el mexicano.

    —”Porque así al cabo de un par de años podría comprar un barco más grande”.

    —”¿Y para qué?”.

    —”Porque un tiempo después podría montar una factoría en este pueblo”.

    —”¿Y para qué?”.

    —”Porque luego podría abrir una oficina en el distrito federal”.

    —”¿Y para qué?”.

    —”Porque más adelante montaría delegaciones en Estados Unidos y en Europa”.

    —”¿Y para qué?”.

    —”Porque las acciones de su empresa cotizarían en bolsa y usted se haría inmensamente rico”.

    —”¿Y para qué?”.

    —”Pues para poder jubilarse tranquilamente, venir aquí, levantarse tarde, jugar un rato con sus nietos, dormir la siesta con su mujer y salir al atardecer a tomarse unas cervezas y a tocar la guitarra con los amigos”.
    ………………………………………………
    Y esta otra:
    “Me permitiréis que de nuevo rescate un par de ejemplos de lo que quiero decir. Hace varios siglos los campesinos en la Europa mediterránea solían plantar higueras y olivos de los que sabían no iban a disfrutar sus hijos, sus nietos ni sus biznietos: estaban pensando con claridad en las generaciones venideras, algo que, por desgracia, no está ahora en nuestro horizonte mental. Vaya el segundo ejemplo. Cuenta la leyenda que hace unos años un grupo de misioneros se adentró en la Amazonia brasileña y se topó con un grupo de indios que hacía uso de instrumentos extremadamente primitivos para cortar leña. Los misioneros decidieron hacer un esfuerzo y regalar a aquellos indios unos cuchillos de acero inoxidable de fabricación norteamericana. Un par de años después recalaron de nuevo por aquella región y se entrevistaron con los indios. Uno de los misioneros preguntó:

    —”¿Que tal los cuchillos?”.

    Y uno de los indios respondió inmediatamente:

    —”Muy bien. Cortamos ahora la leña diez veces más rápido que antes”.

    El misionero replicó:

    —”Estaréis entonces produciendo diez veces más leña que antes”.

    EL indio respondió perplejo:

    —”No. Cortamos la misma cantidad de leña que antes, sólo que ahora disfrutamos de diez veces más tiempo para hacer aquello que realmente nos gusta”.
    Esta es Benjamín el pensamiento y la filosofía con la que muchos nos solidarizamos y compartimos.
    Un saludo

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    Rodolfo Crespo

    20/09/2016 at 11:58

    • Por favor, los comentarios deben ser más breves. De lo contrario esto se desvirtúa, termina siendo una sección de artículos, no de comentarios.

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      rolandoastarita

      20/09/2016 at 12:38

    • Rodolfo crespo

      En que mundo vive?

      en mexico el 42% de la poblacion es pobre, que porcentaje de los pescadores o de los trabajadores en mexico trabajan 3 o 4 horas, y eso le permite alimentar a su familia?

      El cuento con moraleja de los indios me parece un insulto directamente.

      Sigue sin responder mi pregunta en el socialismo por mas que su fin no sea la valorazacion del valor y que cambie la distribucion igual habra cada ves menos valor que repartir, debido a los robots.

      Como se resuelve ese problema en el socialismo(ya sabemos que en el capialismo no se puede trae caida del valor)

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      benjamin

      20/09/2016 at 14:01

  8. Rodolfo Crespo y Benjamín. El socialismo instalado tiene como presupuesto la revolución proletaria mundial o por lo menos su extensión a los países desarrollados con mayor avance tecnológico e ingente clase asalariada. Esto no niega la posibilidad de que revoluciones obreras en los países atrasados subsistan durante un tiempo y luchen por su extensión a la palestra mundial, ni que en estos se inicie una transición al socialismo cuya economía se oriente a la producción de valores de uso y no de valor y plusvalor en que se sustenta el lucro privado devenido de la propiedad privada capitalista. En el capitalismo la producción de valores de uso y el avance tecnológico está mediada por la generación de valor y plusvalor destinado a la apropiación privada y la acumulación de valores. De hecho, el capital es valor en proceso de valorización. Lo contrario ocurriría en el socialismo, que desembarazado de este lastre orientaría la economía a la producción de valores de uso para fin de la satisfacción cada vez mayor de las necesidades de los productores libremente asociados. En cuanto a la automatización, ya en el Manifiesto, Márx y Engels declararon abiertamente que no tenían oposición al avance tecnológico, sino, a su uso capitalista. La creciente utilización de máquinas, incluso enteramente automáticas, en el socialismo, lejos de disminuir la producción de valores de uso, la incrementaría en cuantía y calidad librando al ser humano del trabajo agotador y ampliaría la posibilidad de desarrollar actividades creativas y dedicar el tiempo al disfrute del dominio sobre la naturaleza, el sano ocio libre de incertidumbre por la subsistencia y el amor hacia los semejantes, en síntesis, generando las condiciones para vivir una vida plenamente humana.

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    AP

    20/09/2016 at 21:07

    • Coincido con AP. En un modo de producción socialista no hay forma de valor. Es decir, los productos del trabajo humano no tendrían “valor”, no se comprarían ni venderían en el mercado, sino que se producirían y distribuirían de acuerdo a las necesidades. Los robots producirían cosa útiles que se distribuiría según las necesidades…. el valor, la forma de valor, no tiene nada que ver. Por eso la diferencia entre riqueza material y valor.

      Me gusta

      Gus

      21/09/2016 at 21:44


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