Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (9)

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La parte 8 de la nota, aquí

Necesidades sociales

En 1959, a poco del triunfo revolucionario, Fidel Castro aseguraba que “…convertiremos a Cuba en el país más próspero de América, hemos dicho que el pueblo de Cuba alcanzará el nivel de vida más alto que ningún otro país del mundo” (discurso del 13/03/1959). Y pocos días antes, el 16 de febrero, había afirmado que “en el curso de breves años” el estándar de vida del cubano sería superior al de EEUU y la URSS. Lo cual exigía superar el nivel más alto de las fuerzas productivas alcanzado por el capitalismo; lo que se acompañaría de la eliminación de las desigualdades sociales. La convocatoria al esfuerzo de la población para construir el socialismo tenía esa meta última. La idea era que la combinación de economía estatizada y plan, por un lado, y movilización consciente de las masas, por el otro, superaría todos los obstáculos. En este respecto, el pronóstico cubano tenía rasgos comunes con los que hacían soviéticos y maoístas en los 1950 y 1960, cuando también aseguraban que en el término de algunas décadas la URSS y China superarían a los países más avanzados del planeta.

En una próxima nota analizaré con algún detalle los elementos de voluntarismo y subjetivismo que subyacían en estos programas, y que brindaron una justificación teórica para el lanzamiento de grandes “saltos históricos”. Entre ellos, la colectivización forzosa en la URSS, a partir de 1929; el Gran Salto Adelante, en China, entre 1957 y 1961; y la colectivización rápida en Cuba, así como la campaña por la zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar, en 1970. Por ahora diremos que la presente realidad social de Cuba está lejos de lo que preveía la dirección castrista en 1959, sin que haya, por otra parte, un balance de por qué las cosas no fueron como se dijo que serían. Esto tal vez explique lo que Padura –en La neblina del ayer- pone en boca de uno de sus personajes: “Hay cansancio histórico”. Es que después de décadas de increíbles sacrificios, el cubano “de a pie” afronta muchas dificultades para sobrellevar la vida cotidiana.

Por un lado, ya apuntamos las dificultades del transporte, y cómo afectan la calidad de vida en la isla. Pero tal vez más graves son las carencias habitacionales, a las que también ya hicimos referencia. Según el Instituto Nacional de la Vivienda, en 2013 había un déficit de 600.000 viviendas; 8,5 de cada 10 viviendas necesitaba reparación; y 4 de cada 10 se encontraba en estado regular o malo.  Oficialmente se admite que sectores importantes de la población viven en apartamentos con servicios básicos muy defectuosos, o inexistentes; y es común que hasta cuatro generaciones de cubanos vivan en la misma casa. Es frecuente también que en La Habana y otras ciudades se produzcan derrumbes; a lo que hay que agregar los efectos de desastres naturales, como el huracán Michelle, en 2001, o el Sandy, en 2012. Como consecuencia, muchas familias están alojadas, desde hace años, en las “comunidades de tránsito”, que son albergues colectivos precarios. Además, en las afueras de La Habana hay asentamientos de madera y chapa que albergan inmigrantes del interior que no tienen permiso de residencia; según Granma (14/11/14), en la capital de la isla más de 132.000 personas carecen de vivienda, y además muchas han vivido hasta por dos décadas en los albergues colectivos.

Otra dificultad cotidiana se relaciona con la energía. Las plantas generadoras de electricidad son de la era soviética, hay desgaste de equipos, que además funcionan con combustible que debe ser importado; y las redes de distribución necesitan inversiones. Como resultado, existe un fuerte déficit energético y se producen cortes del fluido eléctrico en muchas partes de la isla. Los apagones son más frecuentes en los barrios pobres, donde no existen objetivos económicos importantes, que en las zonas acomodadas, donde están los hoteles, las unidades militares y los centros turísticos para extranjeros.

Por otra parte, hay faltante de agua potable. Según el Instituto Nacional de Recursos Hídricos, más del 50% del agua potable se pierde por conducción, falencias en la distribución o en los puntos de consumo. Hace poco Granma reconocía que “despertar a la madrugada para almacenar agua es una cotidianeidad en varios municipios del país. Cargar con cualquier recipiente disponible y hacer la cola de la pipa o caminar varias cuadras hasta la llave más cercana, son algunas de las consecuencias del mal estado de las redes hidráulicas en una parte de la isla, aunque es válido aclarar que no es la única causa. (…) El tema del agua es para muchos un problema más de la rutina diaria” (16/05/14). Según el Censo de Población y Viviendas 2012, el 29% de las unidades de alojamiento carecen de abastecimiento de agua por acueducto. Además, las redes de alcantarillado son insuficientes; Cuba cuenta con un 34,8% de alcantarillados que se vierten con frecuencia sin tratamiento alguno (Granma, 20/11/14).

En cuanto a la salud, si bien la atención gratuita está garantizada para toda la población, muchos cubanos hablan de un pronunciado deterioro de los servicios. Una ventana a esta problemática (y a otras) es la sección “Acuse de recibo”, dirigida por José Alejandro Rodríguez, en Juventud Rebelde. Allí se leen repetidas quejas por falta de personal paramédico, de médicos en las guardias, de camillas, higiene, climatización, guantes quirúrgicos, jeringas descartables, material ortopédico y oftalmológico; también hay protestas por tener que esperar meses para conseguir turnos, incluso en casos que exigen tratamiento rápido. En forma coincidente, en blogs cubamos se recogen testimonios de que es típico que el paciente se vea obligado a llevar sábanas, toallas, artículos de limpieza y hasta medicamentos cuando ingresa a un hospital. También se han denunciado –pero fueron negados por el gobierno- brotes de dengue, al menos en 2001 y de nuevo en 2012; y de cólera en 2012. Asimismo hay quejas porque muchos hospitales se encuentran en estado de abandono y fuerte deterioro –entre otros, se citan los casos del Universitario Calixto García y el Miguel Enrique, de la Habana. En palabras del rap de Silvito Rodríguez, que hemos citado antes, “no existe hospital público que esté en buenas condiciones”. Sin embargo, los hospitales para extranjeros o para la elite (dirigentes del PC, miembros del Consejo de Estado o de la Asamblea Nacional, “héroes del trabajo” y sus familiares) no padecen esos problemas.

Pobreza

Si a este deterioro de condiciones sociales se suman los bajos salarios y pensiones, pueden entenderse las razones de por qué en Cuba hay pobreza. Es un tema que ha sido ocultado por el gobierno, y por la mayoría de los intelectuales y militantes que hacen “turismo revolucionario” a la isla (y no hablemos de los que miran para otro lado por temor a perderse el próximo viaje pagado a algún elevado congreso castro-chavista). Sin embargo, en los últimos años la cuestión ha sido planteada por investigadores sociales cubanos. Por ejemplo, María del Carmen Zabala Argüelles, en Familia y pobreza en Cuba. Estudio de casos, publicado en 2010, sostiene que aunque no haya pobreza extrema –caracterizada por ausencia de atención médica, desnutrición, analfabetismo- existe una pobreza caracterizada por necesidades básicas insatisfechas y problemas serios de sobrevivencia en muchas familias.

Con el mismo sentido, Mayra Espina Prieto precisa que la pobreza extrema no existe porque se trata de una pobreza “amparada por el acceso a los beneficios universales (salud, educación, etc.)”, pero agrega que “es una pobreza difícil de vivir porque esas personas apenas tienen posibilidades de tomar decisiones, su vida transcurre por los circuitos del amparo. Aunque no tiene la dimensión de otros países, sigue siendo un problema económico, social y ético grave” (“La tarea social no debe quedar para después”, http://oncubamagazine.com/a-fondo/mayra-espina-la-tarea-social-no-debe-quedar-para-despues/).

En otra intervención, Espina Prieto ubica la pobreza entre el 20 y 24% de la población. Dada la carencia de cifras oficiales, la calcula a partir de necesidades básicas insatisfechas. Para eso, se confecciona un set de qué necesita un individuo o una familia “para una reproducción más o menos normal”, se calculan los costos a precios de los productos que hay en ese momento en el mercado, y la línea de ingresos mínimos. Por lo tanto, cuando se dice que el 20% de la población cubana está en la pobreza, se quiere significar que “carece de los ingresos propios nesesarios para cubrir sus necesidades básicas” (“Intercambio posterior a la conferencia de Mayra Espina”, Espacio Laical, febrero 2014, http://www.espaciolaical.org/contens/38/105110.pdf).

Por último, señalemos que en septiembre de 2014 se presentó en La Habana Algunas claves para pensar la pobreza en Cuba desde la mirada de jóvenes investigadores, una compilación que estuvo a cargo de María del Carmen Zabala, y fue editada conjuntamente por el Centro Félix Varela y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Solo tuve acceso al prólogo del trabajo, en el cual Juan Valdez Paz estima que actualmente el 25% de los cubanos vive en la pobreza.

Prostitución

Antes de 1959 la prostitución estuvo vinculada, a la industria turística, manejada por capitalistas estadounidenses y cubanos, y la mafia yanqui. Poco después de la toma del poder, Fidel Castro prometió que Cuba dejaría de ser “el burdel del Caribe”; y durante años se reivindicó el haber eliminado la prostitución. Sin embargo, resurgió con fuerza en los 1990. Si bien en la prensa oficial el tema no se trata, en julio de 1992, ante la Asamblea Nacional, Fidel explicó: “En Cuba no hay ninguna mujer que se vea obligada a venderse a un hombre, a un extranjero, a un turista. Las que así lo hacen actúan por su propia cuenta y riesgo, voluntariamente. Podemos decir que son prostitutas sumamente educadas y completamente sanas, porque somos el país con el número más bajo de casos de SIDA”. Además de sonar a invitación al turismo sexual (“aquí se vende sexo seguro”), Castro explicaba entonces la prostitución desde un enfoque individualista burgués (“son prostitutas porque se les da la gana”). Muy lejos de cuando el discurso oficial sostenía que la prostitución era una “lacra social” que tenía su causa en la pobreza generada por el capitalismo.

El hecho cierto es que miles de cubanas (aunque también hay prostitución masculina) se prostituyen en busca de mejorar su nivel de vida, o con la ilusión de casarse con un extranjero y salir del país. Muchas son universitarias, o tienen estudios secundarios. Su situación legal es precaria, ya que si bien la prostitución no es ilegal, tampoco está legalizada, y muchas veces la policía detiene a las prostitutas utilizando la figura de “peligrosidad pre-delictiva”, que está contemplada en el Código Penal. Pero la prostitución se mantiene en elevados niveles porque tiene raíces sociales objetivas. La investigadora Patricia Catoira escribe: “… el advenimiento del Período Especial, a raíz del colapso de la Unión Soviética en 1991 y el fin de los subsidios rusos a la isla caribeña resultó en una fuerte crisis económica que empezó a ser combatida con medidas capitalistas que desmoronaron la estructura social revolucionaria y que, sobre todo, tuvieron un gran impacto en la psiquis del cubano. (…) Al igual que el gobierno cubano ha escogido el turismo como fórmula rápida de solventar la crisis, muchas mujeres y hombres han decidido ejercer la prostitución como medida extrema para paliar la escasez de recursos que padecen” (“Adiós compañera, hola señorita: Jineterismo, trauma y literatura”, P. Catoira, Montana State University,  http://www.modlang.txstate.edu/letrashispanas/previousvolumes/vol6-1/contentParagraph/0/content_files/file8/catoira.pdf).

Por otra parte, se ha denunciado turismo sexual infantil. ECPAT –End Child Prostitution Pornography and Trafficking- afirma que no parece ser a gran escala, pero es un problema, y que a menudo se lo hace a cambio de comida, ropa u otros bienes básicos. También sostiene que menores de edad y adultos son forzados a la prostitución para mantener a sus familias. “Cuba atrae a hombres que desean tener sexo con prostitutas, sean mayores o menores de 18 años. A pesar de que los investigadores han sido incapaces de confirmar prostitución por debajo de los 10 años, ‘no es difícil tener acceso sexual a niñas de entre 14 y 16 años, y niñas entre 16 y 18 años son muy accesibles’” (http://www.ecpat.org.uk/sites/default/files/cuba05.pdf). Otro fenómeno asociado es la gran cantidad de matrimonios que se realizan entre extranjeros mayores (55 años o más) y jovencitas cubanas que andan por los 20 años, o incluso menos.

En definitiva, la prostitución es una manifestación del grado en que se han metido en Cuba relaciones sociales que son caldo de cultivo para el resurgir de prácticas mercantiles y capitalistas. Señala Catoira: “Cuba ha entrado a formar parte de las corrientes globalizadoras que rigen el mercado internacional en las cuales lo local cubano está supeditado a la oferta y demanda de los intereses exteriores”. Además, y como también sucede en países capitalistas, la prostitución ha dado lugar al negocio de alquilar casas y departamentos para su ejercicio y al proxenetismo. En paralelo, se desarrolla el comercio de drogas y otras actividades ilícitas, algunas manejadas por redes mafiosas. Las autoridades cubanas admiten que existe consumo y tráfico de droga; véase, por ejemplo, el discurso de Juan José Rabilero, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución, por el 50 aniversario de estos organismos (28/09/10).

Es imposible entender a dónde va Cuba, y qué significado tienen decisiones como la ley de inversiones extranjeras, o la apertura a las relaciones mercantiles, por fuera y al margen de estos fenómenos sociales.

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05/03/2015 at 15:57

Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (8)

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La parte 7 de la nota, aquí

Otras expresiones de extrañamiento 

La distancia entre la dirigencia y el pueblo común en Cuba se refleja, aunque de forma muy parcial, incluso en los medios oficiales, que llegan a denunciar la “vagancia” de sectores sociales. Por ejemplo, en Granma: “… la mayoría de los cubanos (…) escuchamos a diario en nuestros barrios, centros de trabajo y demás, (…) que la vagancia injustificada en Cuba es un mal que hay que atacar con firmeza y acabar de resolver… ” Y agrega que se trata de “vagos conscientes y muchos hasta confesos” (Jorge Llorente López, “Ni desempleados, ni desocupados, simplemente vagos”, Granma 28/11/14, http://www.granma.cu/cartas/2014-11-28/ni-desempleados-ni-desocupados-simplemente-vagos; véase también el intercambio de opiniones asociado a la nota). Y Raúl Castro reconoció que “uno de los más difíciles retos del trabajo político es lograr que los trabajadores se sientan dueños colectivos de las riquezas de la sociedad y actúen en consecuencia…” (Agencia Cubana de Noticias http://www.ain.cu/2006/septiembre/27asdisciplina.htm). Casi medio siglo después del triunfo de la Revolución desde la más alta dirección cubana se admitía que los trabajadores no se sentían dueños de los medios de producción ni de las riquezas de la sociedad.

Por otra parte, desde las esferas oficiales se reconoce que existe un sector importante de la juventud que dice no interesarse por la política. En una nota publicada el año pasado en Juventud Rebelde, se habla del fenómeno y se lo explica como producto de la penetración de la ideología neoliberal “en la conciencia de los más débiles” (Yoerky Sánchez Cuellar, “Maikel el (a)político”, http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2014-03-01/maikel-el-apolitico/). En respuesta al argumento del periodista, un lector afirma que “la política es para los políticos, después de todo, se reúnen a puertas cerradas, deciden por nosotros, y después nos dicen que es para bien de nosotros mismos…” (énfasis agregado).

También Juan Valdez Paz, sociólogo y politólogo cubano, fundador de la revista Pensamiento Crítico y miembro de la Unión de Escritores de Cuba, registra la poca participación de los jóvenes en el poder político y el sentimiento de ausencia de perspectivas y esperanzas: “En cuando a lo que piensan los jóvenes,… creo que los contenidos más importantes son: las críticas no saldadas con la experiencia histórica de la Revolución; la limitada presencia y participación en el poder político; y el sentimiento de que sus expectativas ya no podrán realizarse o tienen un horizonte lejano, en las actuales condiciones de la sociedad cubana” (“Entrevistas: Cuba en Tránsito, Entrevista a Juan Valdez”, mayo 2014 http://laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=8254). La idea del extrañamiento y la falta de perspectivas se expresa asimismo en el rap que pregunta a la dirección “¿Por qué no puedo pensar como lo haces tú?”, y que dice, entre otras críticas, “Háblame de ti, de tus mañas, de tus estupideces, y de un comunismo fusionado con tus intereses”. Lo canta el grupo Tribu Mokoya, que integra Silvito “El Libre”; este último es hijo de Silvio Rodríguez, fundador, junto a Pablo Milanés, de la Nueva Trova Cubana,

Frente a estos testimonios, algunos objetan que en Cuba existen numerosas organizaciones sociales y del PC con base territorial, así como organizaciones del gobierno e instituciones vinculadas a la política social con asiento en la comunidad, que conforman un tramado denso de participación, y de canales para hacer oír las voces del pueblo. Pero se trata más de forma que de contenido. En palabras de Mayra Paula Espinosa Prieto: “En la práctica ha primado una concepción de la participación que la considera como una movilización de apoyo a objetivos estratégicos definidos centralmente por decisores expertos (de la política y de diversos campos técnicos y disciplinares) y como forma de asegurar canales para la consulta de decisiones ya tomadas y minuciosamente concretadas en planes y programas de acción. La participación no es entendida como la intervención necesaria desde la definición estratégica en sí misma y en la toma de decisiones como tal” (“Políticas de atención a la pobreza y la desigualdad”, 2008, CLACSO, http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/clacso-crop/20110908080337/05Prieto.pdf, p. 144; énfasis agregado). Espinosa Prieto es profesora de sociología en la Universidad de la Habana y miembro del consejo editorial de Temas.

A esa participación formal no es ajeno el temor a la represión de los organismos del Estado. Pablo Milanés dice: “Mucha gente tiene miedo de hablar porque hay un sistema detrás de censura, de represión callada y oculta que no te permite hablar libremente y que hay que echar abajo ya, cuestionarlo de modo radical” (“El socialismo cubano se ha estancado”, reportaje de Carlos Fuentes en Ecos Cotidianos, febrero de 2013, https://ecoscotidianos.wordpress.com/2013/02/25/pablo-milanes-el-socialismo-cubano-se-ha-estancado/). Pero en un “Estado del pueblo” (o “socialista”), el pueblo no debería albergar ningún temor a expresarse libremente.

En este contexto social y político, las explicaciones oficiales, excesivamente simplistas –neoliberalismo que gana a los débiles, “injustificada” vagancia- desnudan la imposibilidad, dentro del régimen burocrático, de remontar la apatía y el extrañamiento del ciudadano común con relación al Estado, las empresas y el trabajo.

Sanciones, pago por rendimiento, incipiente desocupación

Ante la persistencia de la baja productividad, en los últimos años el gobierno ha hecho apelaciones a la ética socialista y la responsabilidad social; recurrió a medidas disciplinarias y a los despidos en el sector público; y ha llamado en varias oportunidades a establecer pagos por productividad. Así, en 2007 se dispusieron nuevos reglamentos destinados a “enfrentar indisciplinas e ilegalidades”: sanciones para quienes no cumplieran el horario laboral, abandonaran el trabajo sin autorización, no cuidaran los recursos, cometieran actos de despilfarro o aceptaran prebendas a cambio de información o gestión. En 2008 el gobierno propuso avanzar hacia un sistema de “pago por resultados”. En octubre de 2010, comenzó la eliminación de 500.000 puestos de trabajo en el Estado; era la primera etapa de un plan que preveía totalizar un millón de cesantías -equivalente al 20% del total de la fuerza laboral- en 3 años. En diciembre de 2013 la Asamblea Nacional aprobó un nuevo Código de Trabajo con el objetivo declarado de “recuperar la disciplina laboral y fortalecer el papel de las administraciones”, así como “consolidar el rol de las organizaciones sindicales en la eficiencia productiva y de los servicios”. Y a mediados de 2014 el Congreso de los Trabajadores de la CTV anunció que no se aumentarían los salarios hasta que no se elevase la productividad. Todas  estas medidas fueron dispuestas por fuera de cualquier  deliberación o capacidad de decisión de las bases; a lo sumo se realizan “consultas”, a las que ya nos hemos referido (en ningún caso los productores deciden, por ejemplo, quiénes deben dejar tales o cuales puestos de trabajo, y de qué manera).

Sin embargo, la productividad sigue estancada, y los pagos por rendimiento no terminan de establecerse. Una de las dificultades para concretar esta medida está asociada a la gestión y planificación burocrática. Por ejemplo, puede aumentar la cantidad de productos, pero con incremento de los defectos de fabricación o empeoramiento de la calidad; o a costa del mal uso de insumos y el aumento del desperdicio.

Pero por otra parte, la productividad no se eleva si no hay bienes que comprar, y los salarios son bajos. En un discurso del 26 de julio de 2007 en Camagüey, Raúl Castro reconoció que “el salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente ha dejado de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo. Ello favoreció manifestaciones de indisciplina social… que una vez entronizadas resulta difícil erradicar…”. Desde entonces la situación salarial no ha mejorado significativamente (véase más abajo sobre la pobreza). Tal vez por eso esté extendido en la isla el refrán que dice “el Estado hace como que me paga y yo hago como que trabajo”. El estancamiento en la productividad, a su vez, profundiza la carencia de bienes, generándose un círculo vicioso.

Agreguemos que los problemas del transporte incrementan la impuntualidad y el ausentismo. Esta cuestión es señalada por James Petras y Robin Eastman-Abaya: “Largas colas en las paradas de las guaguas, falta de puntualidad, guaguas abarrotadas, camiones ‘convertidos’ en transporte público (los arriñonados ‘camellos’) y combustibles contaminantes han dado lugar a un malestar crónico. La tardanza en el trabajo, debido al inadecuado transporte público, ha contribuido a la baja productividad y, a veces, a una excusa ‘legítima’ para el absentismo” (“Cuba: revolución permanente y contradicciones contemporáneas”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55223). Las dificultades del transporte también sumarían al desgaste físico y psicológico de la fuerza laboral.

Otro problema importante es la inadecuación entre calificaciones profesionales y tareas. En el escrito de Lázaro Gonzáles Rodríguez, que ya citamos, se señala que en una muestra de 2163 trabajadores en 66 entidades se comprobó que el 20% de los mismos ocupaba puestos de trabajo diferentes a los estudios realizados, dando como resultado una “situación frustrante para el individuo y económicamente insoportable”. Con el incremento del cuentapropismo, esta situación, hasta el momento, parece mantenerse o incluso aumentar. Es que muchos optan por trabajos de menor calificación, pero que les permiten vivir en condiciones más aceptables. Así, por ejemplo, no es raro encontrar un graduado universitario atendiendo un pequeño negocio de ventas en la Habana, o manejando un taxi. Hay que anotar también que en Cuba hay sobreoferta de graduados en humanidades, y pocos graduados en ingeniería o agronomía.

En cuanto a los despedidos del Estado, no hay forma de que el sector privado dé empleo a todos los que se proyectó cesantear en 2010. En febrero de 2014 el Congreso de la CTC afirmó que se había despedido 596.500 trabajadores del Estado, y que muchos no eran absorbidos por el cuentapropismo  o las cooperativas. De hecho, en 2010 la desocupación era del 1,7% y en 2014 había subido al 3,3%. Es una tasa aún muy baja, aunque debe señalarse que la participación de la fuerza laboral en el total de la población en edad de trabajar disminuyó del 76% en 2011 al 73% en 2013. Esto mostraría un aumento de los que desisten en buscar trabajo. Es posible, además, que haya desempleo encubierto bajo la forma de “cuentapropismo de sobrevivencia”. En cualquier caso, el gobierno hasta el día de hoy no se animó a continuar con el plan de despidos del Estado. Posiblemente haya conciencia de que una elevada desocupación suscitaría gravísimos problemas de legitimidad para un régimen que se autoproclama socialista. De todas maneras, las cesantías han puesto una mayor presión sobre los trabajadores estatales; y en la eventualidad de que la economía gire al capitalismo, se pasaría a una desocupación abierta y muy elevada. El temor a la desocupación es el “látigo” con que el capitalismo siempre disciplina a la fuerza laboral.

Destaquemos asimismo que las consecuencias de la baja productividad se hacen más gravosas debido a que la población cubana está estancada o en disminución: la familia típica tiene 1 hijo. Lo cual significa envejecimiento poblacional, que a su vez implica disminución de la población productiva. Este cuadro pone presión sobre las ya bajas pensiones (en 2008 el gobierno aumentó la edad de retiro, a 60 años para las mujeres y 65 para los hombres).

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“Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (8)”

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26/02/2015 at 17:04

Taller de lectura de “El Capital” en FyL, UBA

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Muchas veces me han preguntado por cursos de El Capital. Reproduzco aquí una convocatoria a participar de los talleres de lectura que se realizan anualmente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires; se han realizado talleres con la misma orientación también en Rosario. 
 
Convocatoria pública y abierta
Taller de lectura de
El capital 2015
Sábado 14 de marzo, 15.00 hs.
Aula 218, Facultad de Filosofía y Letras (UBA)

Invitamos a participar del taller que se inicia en 2015 y de todos los restantes que están en funcionamiento actualmente. Se trata de talleres auto-organizados, gratuitos, horizontales y de convocatoria permanente. No se requiere ningún conocimiento previo para participar, solamente las ganas de trabajar colectivamente uno de los libros más citados y menos leídos de la teoría social.

tallerdelecturadeelcapital@yahoo.com.ar

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25/02/2015 at 10:29

Publicado en General

Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (7)

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La parte 6 de la nota aquí.

Acumulación y ascenso de las FAR

En un entorno de escasez de bienes y recursos, el control del Estado y de la economía estatizada brinda oportunidades para el enriquecimiento rápido. Se produce entonces una “acumulación primitiva”, un concepto con el que quiero destacar el rol de los mecanismos de violencia político- estatal (corrupción, robo, fraude) para la concentración de riqueza en algunas manos. Esta riqueza, llegado el momento, se volcará a la acumulación libre de capital. Cito de nuevo al militante del PC cubano Esteban Morales Domínguez: “Cuando observamos detenidamente la situación interna de Cuba hoy, no podemos tener duda de que la contrarrevolución, poco a poco, va tomando posiciones en ciertos niveles del Estado y del Gobierno. Sin duda, se va haciendo evidente de que hay gentes en posiciones de gobierno y estatal, que se están apalancando financieramente, para cuando la Revolución se caiga, y otros, que pueden tener casi todo preparado para producir el traspaso de los bienes estatales a manos privadas, como tuvo lugar en la antigua URSS” (véase http://estebanmoralesdominguez.blogspot.com.ar/2010/07/corrupcion-la-verdadera.html, énfasis añadidos).

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19/02/2015 at 15:47

Ante la marcha convocada para el 18 F

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En la sección Comentarios del blog me han preguntado mi opinión acerca de la marcha convocada para el 18 de febrero, por el caso Nisman. En esta nota explico las razones de por qué considero que no tiene sentido que la izquierda forme parte o convoque a esta marcha.

Convocatoria y consignas

En términos generales, podemos decir que la conveniencia de participar en una movilización está determinada por quién la convoca y por las consignas convocantes, en una coyuntura dada. Coyuntura que hay que analizar a la luz de una teoría que ponga el foco en la lucha de clases, y en la función de las instituciones estatales en el capitalismo.

Empecemos entonces señalando que esta marcha está llamada por “la comunidad judicial”, más precisamente, por los fiscales enfrentados a Gils Carbó. O sea, por gente que es parte esencial del aparato represivo del Estado y que estuvo, y sigue estando, comprometida con los servicios de inteligencia. A igual que están comprometidos con los servicios de inteligencia Gils Carbó y los fiscales K que la siguen. Todos, en este respecto, tienen una función de clase definida. En rigor, estos fiscales no han hecho prácticamente nada por frenar, a lo largo de años, los cientos y miles de atropellos contra trabajadores y el pueblo humilde; o contra la militancia y partidos de izquierda, o las organizaciones sociales “críticas y díscolas”.

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Written by rolandoastarita

12/02/2015 at 13:13

Productividad, “¿payasada burguesa?”

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En varias partes de la nota “Cuba: crisis, globalización y giro al mercado”, subrayé que la baja productividad está en el centro de las dificultades de la economía cubana (y en general, de cualquier programa de construir el socialismo en un solo país, y atrasado). El problema ha sido reconocido por el gobierno, el Partido Comunista y la Central de Trabajadores de Cuba. En una próxima parte de la nota volveré al tema. Mi planteo es que la baja productividad no solo es producto del atraso tecnológico, sino también está afectada por la relación de la clase obrera con los medios de producción; relación que es mediada por la administración burocrática.

Pues bien, en la sección “Comentarios” de este blog, un defensor de los modelos burocráticos stalinistas sostuvo, en crítica a mi enfoque, que la cuestión de la productividad es “una payasada burguesa”, propia de los economistas defensores del capitalismo. Aunque parezca increíble, este es el nivel de argumentación de algunos “marxistas” que pululan en la izquierda nacional-estatista “ad usum

Lo cierto es que la productividad es clave para la comprensión de la crítica de Marx a la economía burguesa (¿cómo se puede entender la ley del valor trabajo si no se entiende qué es productividad?), y también juega un rol decisivo en cualquier proyecto de construcción socialista. Por caso, en La revolución traicionada, Trotsky cita a Marx cuando decía que “a la economía de tiempo se reduce en definitiva toda la economía”. Y agregaba: “El socialismo no se justificaría por la sola supresión de la explotación; es preciso que asegure a la sociedad una mayor economía del tiempo que el capitalismo”.

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05/02/2015 at 16:39

Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (6)

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Las partes anteriores de la nota aquí, aquí, aquí, aquí y aquí

Acumulación y diferenciación social

De acuerdo a lo que hemos explicado en las anteriores partes de esta nota, por todos los poros de la economía estatal burocrática de Cuba están surgiendo formas de acumulación de riqueza. Por ejemplo, están los establecimientos, (restaurantes, peluquerías y salones de belleza, gimnasios, lavacoches, locales de reparación de artículos varios o de viviendas, etcétera) que se abren con fondos que han sido atesorados durante años (por caso, con los envíos del exterior); o son reinversiones de ganancias obtenidas en las actividades privadas; o provienen de la corrupción, o de la combinación de actividades ilegales (mercados tolerados o negros) y de la corrupción.

Asimismo, el levantamiento, en 2011, de la prohibición de compraventa de viviendas, terrenos y fincas, ha dado lugar a actividades capitalistas relacionadas –por ejemplo, agencias inmobiliarias- y a una disparada de precios (algunos hablan de burbuja, aunque ahora estaría moderándose). Por lo general, las casas se adquieren en efectivo, a un precio muy superior al que se declara oficialmente. Dado que los salarios en Cuba son bajos, y no existe el crédito hipotecario, solo compran los sectores más pudientes. Por ejemplo, cubanos que viven en Miami envían dinero a sus familias para que compren, o viajan ellos mismos a la isla para adquirir las propiedades. También está el caso de turistas extranjeros que adquieren y ponen la propiedad a nombre de algún cubano de su confianza (por ley, un extranjero, para comprar, debe tener residencia permanente en Cuba). Las casas pueden adquirirse para vivienda personal, o para alquilarlas. Algunos propietarios establecen contratos con las empresas de turismo y de transporte de pasajeros para asegurarse el flujo de inquilinos temporales. En otros casos,  el motivo de la compra puede ser puramente especulativo, porque se espera que la propiedad se valorice en la medida en que avancen las transformaciones capitalistas. Los que venden, en la mayoría de los casos, lo hacen para pasarse a una vivienda más pequeña, o peor ubicada. Muchas veces el objetivo es invertir la diferencia en algún negocio; también venden los que quieren emigrar.

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Written by rolandoastarita

04/02/2015 at 19:21

Cuba: ampliación sobre Internet y libertad de prensa

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A raíz de la larga nota que estoy publicando sobre la dinámica de Cuba, un lector envió un comentario al blog cuestionando mis afirmaciones acerca del  atraso tecnológico, y sobre las dificultades que ponen las autoridades cubanas al acceso a la Internet. Mi crítico planteó que todas las dificultades de acceso a Internet se explican por el bloqueo imperialista a Cuba. Dada la extensión requerida para una respuesta adecuada, decidí agregar nota ampliatoria, que cierra con una reflexión sobre la libertad de prensa en la construcción socialista.

Empecemos entonces por la cuestión de la infraestructura tecnológica. Es un hecho que Cuba está muy atrasada en inversiones en tecnologías informáticas y de la comunicación, y por eso no todos los problemas se pueden reducir al bloqueo (aunque este los agrava). Por ejemplo, en los últimos años se ha concretado el cable de fibra óptica Cuba – Venezuela, pero los problemas de infraestructura interna continúan, lo que afecta seriamente la posibilidad de que la conexión llegue hasta los usuarios. El mismo director general de Informática en el Ministerio de Comunicaciones, Ernesto Rodríguez Fernández, reconoce que el cable con Venezuela favorece la salida internacional, “pero no elimina las dificultades de infraestructura al interior del país, que son mucho más complejas” (reportaje concedido a Juventud Rebelde, 13/12/14). En el igual sentido, Granma (12/12/14) informa que el gobierno ha decidido avanzar en las tecnologías informáticas y comunicacionales, reconociendo que la isla no puede seguir desconectada, y que hay insatisfacción y quejas en la población con la situación actual.

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Written by rolandoastarita

28/01/2015 at 12:31

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Cuba: crisis, globalización y giro al mercado (5)

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Las partes anteriores de esta nota aquí, aquí, aquí y aquí

Economía de escasez y mercados fraccionados

En la parte precedente de la nota hicimos referencia a la existencia de mercados fraccionados, y al hecho de que la ley del valor, de alguna manera, terminaba manifestándose a través de los mercados no controlados. Dada su incidencia en los procesos de diferenciación social y “acumulación primitiva” (o surgimiento de un “proto-capitalismo”, véase más abajo), amplío ahora esta cuestión.

Empecemos señalando que, igual que sucedía en la URSS y en otros regímenes de tipo soviético, la cubana es una economía de escasez. La razón fundamental es la baja productividad (véase más arriba; y ampliamos luego). Por eso, y a diferencia de lo que ocurre en el modo de producción capitalista, la crisis en una economía estatista burocrática como la cubana (pero también puede ocurrir en capitalismos de Estado), no se manifiesta en un exceso de oferta, sino de demanda. En otros términos, no se trata de crisis de sobreproducción, sino de “infraproducción” (el tema de la inversión es más complejo: en la URSS existía sobreinversión, pero ineficiente, en Cuba la inversión es débil). Además, en el caso de Cuba los problemas se agravan por la falta de insumos importados, debida tanto a carencia de divisas, como a problemas de financiamiento.

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Written by rolandoastarita

26/01/2015 at 16:08

“Estos servicios no nos sirven”

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Cuando planteo mis críticas a la formulación de demandas del tipo “disolver los servicios de inteligencia” (ver aquí), casi invariablemente surgen críticos de izquierda que parecen ubicar la polémica en el plano de las divergencias tácticas. Es significativo, al respecto, que la mayor parte de las veces no refutan mi argumento central: “en tanto exista el sistema capitalista y su Estado es utópico pedir la disolución de las fuerzas represivas, incluidos los servicios de inteligencia”. Simplemente me dicen que “algo hay que decir frente a la conmoción social”, y ese “algo” no puede ser sino alguna consigna “concreta” (aun cuando el razonamiento demuestre que es abstracta). Por lo cual, el cruce parece siempre mantenerse en el plano de “¿cómo interviene usted en el debate público? ¿Cómo  moviliza a la clase trabajadora?” (Como si la agitación de sinsentidos movilizara a alguien). Y así de seguido

Pero en muchos casos (sospecho que en la mayoría) la divergencia no es solo “táctica”. Es que en el marco discursivo en que se fundamentan las demandas, yacen diferencias esenciales.

Ayer, miércoles 21, viendo “Minuto Uno”, el programa conducido por el periodista Gustavo Sylvestre, tuve una comprobación bastante clara de lo que afirmo. Allí Vilma Ripoll, dirigente del Movimiento Socialista de los Trabajadores, y a propósito del debate sobre la muerte de Nisman, sostuvo que “estos servicios de inteligencia no nos sirven” (énfasis mío). Lo cual viene a significar que si se toman las medidas correctas –impuestas por la movilización de masas, faltaba más- podría haber servicios de inteligencia “para todos y para todas”. En definitiva, un mundo más o menos feliz, protegido por la gente de los servicios, entrenada en alguna democracia “de nuevo tipo”. Agrego que en un amplio espectro de la izquierda, un argumento como el de Ripoll pasa por “natural” (“algo hay que decir en el debate público”, insisten).

Puede dimensionarse entonces (remito de nuevo a la nota anterior) la distancia que me separa de la concepción de Vilma Ripoll (y del MST). Lo cual pone en evidencia, además, que tan importante como la consigna es el fondo conceptual (en este caso, ¿Estado de todos o Estado de clase?) sobre el que se levanta. Pero este es el tema que muchos quieren eludir cuando tratan de reducir la polémica a una cuestión de “formas tácticas”.

Written by rolandoastarita

22/01/2015 at 12:03

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