Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (13)

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La parte 12 de la nota, aquí

La industrialización acelerada

Junto a la colectivización forzosa, la industrialización acelerada es el hecho que se invoca más frecuentemente para sostener que el giro de 1928-9 fue positivo, en términos de consolidación de los elementos socialistas por sobre los capitalistas. Si bien las cifras oficiales sobreestimaron el avance, es indudable que entre 1928 y fines de la década siguiente el país experimentó una asombrosa transformación productiva. Desde 1928 a 1937 el ingreso nacional pasó de 24.400 millones de rublos a 96.300 millones. En 1938 la URSS estaba produciendo cuatro veces más acero y tres veces y media más carbón que en 1928. Además, era el primer productor mundial  de tractores y locomotoras, y la carga transportada por ferrocarriles era cinco veces superior a la de 1913. La producción de carbón aumentó de 35,4 millones de toneladas a 128 millones, la de acero de 4 a 17,7 millones de toneladas, la producción de electricidad aumentó 700%. Con el Plan Quinquenal  se asignó una gran parte del excedente a la inversión, en particular hacia la industria pesada y la de guerra. Se construyeron en tiempo récord enormes fábricas, la represa del Dnieper, el combinado de hierro y carbón de los Urales-Kuznetsk, se perforaron pozos petrolíferos, se abrieron minas y canales, se lograron economías de escala y se difundió la tecnología. Solo durante el Primer Plan Quinquenal la industria soviética dominó la producción de caucho sintético, motocicletas, relojes pulsera, cámaras, excavadoras, cemento de alto grado y una variedad de calidades de acero. En esos años se estableció firmemente la red de investigación y desarrollo (Wheatcroft, Davies y Cooper, 1986).

Por supuesto, la URSS partía de niveles muy bajos de tecnología y producción. Además, la calidad de los productos era deficiente, y el despilfarro de recursos parece haber sido importante. Por eso Trotsky, en La revolución traicionada destaca los logros pero matiza los resultados oficiales. Además, cuando se pone el acento en la multiplicación rápida de productos altamente estandarizados, y no en las mejoras de calidad, los índices de crecimiento son mayores que cuando se atiende a la mejora de la calidad. Con todo esto, el progreso productivo fue inmenso, y creó la base material de la posterior victoria del Ejército Rojo sobre los nazis.

Junto a la industrialización se incrementó la población urbana, creció la clase obrera y se elevó su nivel de cultural. La población de las ciudades aumentó de 26,3 millones en 1926 a 55,9 millones en 1939; en términos porcentuales, pasó de ser el 17,9% del total del país en 1926 al 32,8% en 1939. La población total aumentó de 147 a 170,5 millones en ese lapso. El empleo en industria, construcción, comunicaciones y transporte pasó de 6,4 millones a 23,7 millones de trabajadores; en el sector agrícola bajó de 71,7 a 47,7 millones, siempre en el lapso 1926-1939. A pesar de que algunos datos pueden estar exagerados, el cambio fue dramático (Wheatcroft, Davies y Cooper).

En lo que respecta a la educación, en 1926 el porcentaje de alfabetización entre los 9 y 49 años de edad era 56,6%; en 1939 había aumentado al 87%. El número de estudiantes secundarios pasó de 1,8 millones en 1926-7 a 12 millones en 1938-9; los estudiantes universitarios aumentaron de 160.000 en 1927-8 a 470.000 en 1932-3; en este último año el 50% provenía de la clase obrera. Este crecimiento, junto a las grandes purgas, abrió oportunidades de ascenso social. Antiguos campesinos pobres accedieron a las ciudades, pudieron convertirse en oficinistas, o sus hijos acceder a la universidad y a altos puestos como funcionarios en el Estado o el Partido (se amplía más adelante).

Crecimiento desproporcionado

La estrategia soviética para el crecimiento económico se inspiró, en principio, en los esquemas de reproducción desarrollados por Marx en el segundo tomo de El Capital. Allí Marx dividió la economía en dos sectores, el que produce medios de producción (sector I) y el que produce medios de consumo (II). Con estos esquemas puede verse claramente que el crecimiento del sector II está condicionado, y depende, del crecimiento de I. Dado que los esquemas analizan las condiciones de la reproducción de la economía, el análisis pone el foco en los componentes materiales del proceso de producción. Se trata de condiciones objetivas, materiales, sin las cuales la reproducción de la producción puede ser imposible. Por ejemplo, debe existir cierta proporción entre el volumen de pan que se produce y el de trigo que entra como insumo para la producción del pan. De la misma manera, si ha de haber reproducción ampliada, y suponiendo el pleno empleo de los recursos, el volumen de los medios de producción producidos en un período debe ser mayor que los medios de producción consumidos en ese período. Son relaciones materiales objetivas, que se aplican a cualquier régimen, cualquiera sea su forma social.

La tasa de variación de la inversión total (y por ende, de la economía) viene determinada entonces por la proporción del producto que se asigna a I, y por la relación entre los medios de producción invertidos en el sector I y la producción de este sector. De ahí que la Oposición de Izquierda exigiera, en los años 1920, que se acelerara la inversión en el sector I. Agreguemos que la necesidad de aumentar la tasa de crecimiento en I estaba reforzada por el carácter cerrado de la economía y la caída de los términos de intercambio durante la Gran Depresión.

Enfaticemos por lo tanto que el sector I es el decisivo, dado que si baja la producción en II, la producción de I no se ve afectada. Aunque esto es cierto dentro de ciertos límites, ya que una caída en la producción de bienes de consumo no puede llegar al extremo de afectar la reproducción de los medios de subsistencia necesarios; tampoco puede afectarlos al punto que provoque desmoralización y retracción del esfuerzo de los trabajadores en las empresas. Si se diera esa circunstancia, se afectaría la producción y la productividad.

En cualquier caso, a partir del giro 1928-9, la dirección stalinista decidió priorizar el desarrollo del sector I. Así, en su intervención “La industrialización del país y la desviación de derecha en el PC de la Unión Soviética (Bolchevique)” ante el Pleno del Partido (18/11/1928) Stalin planteó que era clave el desarrollo de la producción de medios de producción al ritmo más alto posible. Lo cual implicaba “la máxima inversión de capital en la industria”. Esta idea habría de regir en los años siguientes la industrialización, y se terminaría presentando como una “ley económica del socialismo”.

Sin embargo, si se supone plena utilización de la capacidad, o pleno empleo, a más alta tasa de inversión menor será el nivel absoluto de consumo. Además, durante el período de gestación se consumen recursos sin que haya todavía producción de los bienes que se supone generará la nueva inversión. Estas cuestiones fueron reconocidas por Stalin en el discurso citado: “La reconstrucción de la industria implica la transferencia de fondos desde la esfera de la producción de medios de consumo a la esfera de la producción de medios de producción. (…) Esto significa que el dinero está siendo invertido en la construcción de nuevas plantas, y que el número de ciudades y nuevos consumidores está creciendo mientras que las nuevas plantas pueden producir mercancías adicionales en cantidad solo después de tres o cuatro años. Es fácil darse cuenta de que esto no lleva a poner fin a la escasez de bienes”.

Objetivos desmedidos

Lo anterior explica que a partir del lanzamiento del Primer Plan Quinquenal se dedicara una alta proporción de los recursos domésticos a la inversión destinada a ampliar la capacidad de producción de medios de producción. Si bien parecía inevitable para garantizar el crecimiento, los objetivos que impuso la dirección soviética fueron desmedidos. El Plan preveía que el stock de capital fijo aumentara más del 80% en cinco años, que el ingreso nacional se duplicara y la inversión bruta en capital fijo más que triplicara su volumen. Estos objetivos deberían cumplirse en una economía cuya relación capital/producto (entendido aquí “capital” como máquina y equipos) en el año base era 2,9 (se esperaba una caída al 2,5 al terminar ese año); la tasa de inversión neta de capital fijo era del 16%; y el promedio de construcción de nuevas plantas de entre 4 y 5 años (Erlich, 1967; también para lo que sigue). Para más males, en vísperas del Primer Plan Quinquenal el 40% de la inversión bruta se destinaba a la agricultura campesina, muy primitiva.

Al mismo tiempo, las líneas de producción que se suponía encabezarían la industrialización (construcción de máquinas y metalurgia) representaban el 15% del producto nacional y todo el output de la industria de gran escala generaba apenas el 26% del ingreso nacional. Como plantea Erlich, no había manera de alcanzar los objetivos del plan con ese stock de capital. Es que el volumen de la inversión planeada no era suficiente para generar el aumento deseado del output; pero al mismo tiempo demasiado grande cuando se consideraba la capacidad disponible del sector I. En un sentido más general, Bettelheim también observa que el plan soviético olvidó la necesidad de respetar ciertas proporciones entre las ramas económicas. De todo esto derivaron muchos problemas. Por un lado, dado que la capacidad de la producción de máquinas y equipos era insuficiente para la tarea, el período de gestación de la nueva planta, que ya era grande debido al tamaño de los proyectos, fue todavía mayor. Por lo tanto, otras plantas que dependían de los insumos que habrían de proveerles esos proyectos tuvieron que construirse más despacio, o debieron operar a una fracción de su capacidad durante períodos extensos. Un caso punta fue la producción de hierro y acero, retrasada con respecto a la industria de construcción de máquinas.

A fin de acercarse lo más posible a la inversión planeada en el sector I, hubo que reducir aún más la inversión en la producción de medios de consumo (Erlich), lo que se advierte con claridad en las estadísticas de Gerschenkron. Partiendo de un índice 100 en 1929, el índice oficial de producción para toda la industria había subido a 169 en 1932 y a 539 en 1940. Pero la producción de bienes de producción subió a 212 en 1932 y a 777 en 1940, en tanto la producción de bienes de consumo pasó a 136 en 1932 y 363 en 1940.

Inversión y despilfarro de recursos

Medida en rublos 1937 la participación de la inversión bruta en el PBI subió de 12% en 1928 a 26% en 1937 (Erlich, 1967). De acuerdo a otro estudio, citado por Wheatcroft, Davies y Cooper, la inversión bruta aumentó del 8,4% del PBI en 1928 al 20,1% en 1937, medida en precios de 1937; y del 20,3% al 40,5% medida en precios de 1928 (con la industrialización, debido al aumento de la productividad, cayeron los precios de los equipos y máquinas). Dado que el aumento fue mayor que el crecimiento de la clase obrera, aumentaron las relaciones capital/trabajo y capital/producto (entendido aquí como “capital” equipos y máquinas). Wheatcroft, Davies y Cooper plantean que estos datos cuestionan la idea, muy difundida, de que el crecimiento en los treinta fue de tipo extensivo. En realidad, se trata de crecimiento de conjunto de las fuerzas productivas. Aunque el nivel de desarrollo seguía estando muy lejos del nivel alcanzado por EEUU y otros países capitalistas adelantados.

En paralelo, hubo una abrupta expansión en la construcción no residencial, lo que dio lugar a cuellos de botella, físicos y organizativos; en consecuencia hubo un mayor alargamiento del período de gestación. Dado este alargamiento, y la escasez de producción en I, aumentaron todavía más los proyectos en marcha al mismo tiempo, lo que agravó las dificultades organizativas (Erlich, también para lo que sigue). En condiciones de excesiva tensión, los derroches fueron inevitables. Además de los cuellos de botella que daban lugar a frenos temporarios en líneas de producción, los retrasos en la terminación de los proyectos de inversión provocaron que hubiera plantas rápidamente obsoletas a poco de entrar en operación, e incluso a veces antes de inaugurarse. El cambio desde una tecnología vieja a una nueva muchas veces implicaba una amplia reconstrucción de la planta, lo que sumaba a los costos y desperdicios, y agregaba tiempo. A su vez, los directores, urgidos por presentar resultados, a menudo no exploraban nuevas tecnologías, o no dedicaban el tiempo de estudio suficiente a los proyectos.

Por otra parte, la imposición de objetivos extremadamente altos, que no se podían ser discutidos por las direcciones de las empresas (dada la campaña y represión contra los especialistas burgueses) ni por los trabajadores, daba lugar a más dificultades. Por ejemplo, según Siegelbaum (1986), en 1931 muchos proyectos gigantescos estaban atrasados y los que habían comenzado a construirse estaban experimentando problemas severos. En esas circunstancias, las direcciones de las empresas recurrían al “robo” de trabajadores calificados de otras empresas, a stockear maquinaria, piezas de repuesto y materiales, mandaban hacer horas extraordinarias y manipulaban los números para cumplir con las normas de la disciplina financiera. La rotación del trabajo–los trabajadores cambiaban de empresa buscando mejores salarios o condiciones de vivienda.-y el ausentismo permanecían altos.

Lo anterior explica que el crecimiento a partir de 1928 fuera rápido, pero con gran despilfarro de recursos y errático. Fitzpatrick (2005) escribe: “Los accidentes industriales eran comunes; había un inmenso desperdicio de materiales; la calidad era baja y el porcentaje de producción defectuosa, alto”. La inversión creció muy rápido entre 1928 y 1932, pero se detuvo en 1933. La causa principal fue la caída de la producción agrícola, y por consiguiente, la baja de suministros de comida, algodón, lino y cuero. Además, los retrasos en la construcción de capacidad obligaron a importaciones de urgencia de acero, cobre, maquinaria y equipos, a pesar de la caída de los términos de intercambio. Entre 1929-31 la importación bruta de bienes de capital (medios de producción) representó entre el 12 y el 14% de la inversión bruta soviética de esos años.

En 1932 el Plan se declaró “completado” y no se lanzó uno nuevo hasta 1934. Luego la inversión y el crecimiento retomaron con fuerza. Pero entre 1937-1941 hubo nuevas dificultades: la inversión anual bajó en términos reales, y aumentaron los costos (Wheatcroft, Davies y Cooper). Los problemas tenían que ver con el desvío de recursos hacia la industria de guerra, pero también con los trastornos ocasionados por los arrestos de un gran número de administradores de empresas e ingenieros entre 1936 y 1938 (ídem).

Escasez cotidiana y burocracia

La prioridad que se dio al sector I y las caídas de la producción agraria, provocaron una escasez crónica de bienes de consumo. El problema se agravó, además, por las dificultades en la distribución, el cese abrupto de la producción artesanal y la tendencia de muchos a acaparar, a fin de protegerse de la escasez. Por otra parte, la escasez de bienes de consumo y comida, combinada con un impulso hacia el comercio privado, llevó al alza de precios. Esto forzó al racionamiento y la suba de los salarios nominales, que provocó problemas serios en la planificación de los costos. A comienzos de los 1930 los niveles de vida se hundieron, lo cual repercutió de lleno sobre los trabajadores urbanos. Según Jasny, en 1937 el nivel de consumo en la URSS era, en el mejor de los casos, el 60% del nivel de 1928 (citado por Wilhem, 2003). Erlich sostiene que en 1953 el nivel de consumo por habitante era apenas superior al nivel de 1928 (lo cual fue reconocido por Kruschev). A pesar del aumento nominal, en términos reales el salario obrero promedio era, en 1932, la mitad que el de 1928 (Deutscher, 1980). Después de 1933 los salarios comenzaron a elevarse, pero solo de manera muy débil, y en 1937 habían vuelto a retroceder, siendo un 60% del nivel de 1928. Todavía a comienzos de los años 1950 los salarios no habían recuperado el nivel anterior al lanzamiento del Primer Plan Quinquenal; aunque el producto industrial soviético era seis veces superior (Gerschenkron, 1968).

En cuanto a la construcción residencial, ya en 1928 la inversión volcada a construcción residencial era, en relación a la inversión total, más baja que en 1913. Pero entre 1928 y 1937 disminuyó aún más: de representar el 27% de la inversión total pasó a un mero 5,5% (Wheatcroft, Davies y Cooper). Los problemas de alojamiento en las ciudades fueron graves. Según Mandel (1969), la superficie habitable útil pasó de 7,3 m2 en 1913 a 6,9 m2 en 1940 (y recién recuperó el nivel de 1913 en 1950).

Naturalmente, las carencias de bienes de consumo hicieron que la distribución se convirtiera en una tarea burocrática central; lo cual contribuyó a la consolidación del aparato burocrático (Trotsky ha subrayado la conexión entre escasez y fortalecimiento del burócrata que administra la distribución). Las preocupaciones cotidianas para la mayoría de los ciudadanos comunes pasaban por conseguir cosas. “Para la mayor parte de la población la vida giraba en torno de la lucha sin fin por conseguir las cosas básicas para sobrevivir – comida, ropa, vivienda” (Fitzpatrick, 1999). En estas condiciones, el incremento numérico de la clase obrera y de su nivel de instrucción no se tradujo en poder político efectivo. Por el contrario, en los 1930 se refuerza el aparato y el control burocrático.

Bibliografía:
Deutscher, I. (1980): Trotsky, le prophète hors-la-loi, Paris, Union Générale d’Editions.
Erlich, A. (1967): “Development Strategy and Planning: The Soviet Experience”, National Economic Planning, NBER, Max Millikan.
Fitzpatrick, S. (1999): Everyday Stalinism. Ordinary Life in Extraordinary Times. Soviet Russia in the 1930s, Oxford University Press.
Fitzpatrick, S. (2005): La Revolución Rusa, Buenos Aires, Siglo XXI.
Gerschenkron, A. (1968): El atraso económico en su perspectiva histórica, Barcelona, Ariel.
Mandel, E. (1969): Tratado de economía marxista, t. II, México, Era.
Siegelbaum, L. (1986): “Production Collectives and Communes and the ‘Imperatives’ of Soviet Industrialization, 1929-1931”, Slavic Review, vol. 45, pp. 65-84.
Stalin, J. (1928): “Industrialization of the country and the Right Deviation in de C.P.S.U. (B)”, https://www.marxists.org/reference/archive/stalin/works/1928/11/19.htm.
Wheatcroft, S. G.; R. W. Davies y J. M. Cooper (1986): “Soviet Industrialization Reconsidered: Some Preliminary Conclusions about Economic Development between 1926 and 1941”, Economic History Review, XXXIX, pp. 264-294.
Wilhem, J. H. (2003): “The Failure of American Sovietological Economics Profesión”, Europe-Asia Studies, vol. 55, pp. 59-74.

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Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (13)

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21/05/2016 at 19:29

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Socialismo siglo XXI, crisis y poder militar

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La crisis del modelo chavista “socialismo siglo XXI” parece irreversible. La situación del país es desesperante. El propio gobierno de Maduro admitió que en los 12 meses a septiembre de 2015 la economía cayó 7,1%. Oficialmente la inflación en 2015 fue del 180%, y los salarios aumentaron un 97% (BCV). En lo que va de 2016 se establecieron aumentos salariales del 56%, y la inflación enero-abril es de 275%. El FMI pronostica que la inflación podría llegar al 700% en 2016 y el PBI caer un 8%. Según CEPAL, la caída sería del 6,9%. La Encuesta Condiciones de Vida (ENCOVI), realizada por tres universidades nacionales, dice que el 73% de los hogares cayeron por debajo de la línea de la pobreza (en 2013 era el 31%). Fuentes privadas y de las universidades sostienen que el venezolano medio ha disminuido considerablemente el consumo de calorías y proteínas. El Banco Central de Venezuela y el Instituto Nacional de Estadística han dejado de publicar datos sobre pobreza.

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15/05/2016 at 11:51

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Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (12)

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La parte 11 de la nota, aquí.

Caída de la producción

Todo confluyó en una aguda caída de la producción. De acuerdo a Trotsky (1973), la cosecha global de cereales, que había sido de 850 millones en 1930, disminuyó a menos de 700 millones en los dos años siguientes, esto sin contar que ya había caído en 1930. El número de caballos bajó 55%; del de vacunos disminuyó 40%, de cerdos 55%, de corderos 66%. Según estadísticas oficiales soviéticas, citadas por Mandel (1969), el número de bovinos en general cayó desde 60,1 millones en 1928 a 33,5 millones en 1933; el de cerdos, en el mismo período, pasó de 22 millones a 9,9 millones. Según Hunter (1988), la producción agrícola en 1932, medida en moneda constante, fue 3739 millones de rublos, contra 4148 en 1928; la de productos animales fue 3.903 millones contra 7136 millones en 1928; el output total bajó, entre esos años, de 19.129 millones a 16.808 millones de rublos. De acuerdo a datos oficiales de 1958, el índice de output agrícola muestra una caída desde 100 en 1928 a 81,5 en 1933; el objetivo del Plan era llegar a 155 para ese último año. La parte del ganado en el índice cayó de 100 a 44. Aunque tomando el período 1928-1932, la producción de grano, si bien tuvo bajones algunos años, en el balance permaneció sin cambios; y aumentó el grano comercializado. Pero la caída de la producción agraria global tendría duras consecuencias para la población y la economía soviética en su totalidad.

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12/05/2016 at 11:23

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Grecia: más elementos para un balance de Syriza

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Alexis Tsipras y el partido Syriza ganaron las elecciones griegas, en enero de 2015, en medio de una ola de entusiasmo. Habían prometido acabar con las medidas de austeridad, recuperar la economía y permanecer en el euro. Pero en julio Tsipras aceptó un programa de rescate de la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, de 86.000 millones de euros, a cambio de aplicar un gigantesco plan de ajuste. La alternativa era abandonar el euro. Entonces, en septiembre, Tsipras volvió a ganar las elecciones, pero ya no hubo entusiasmo. En tiempo récord Syriza había pasado de ser la “fuerza progresista y renovadora enfrentada al neoliberalismo y los banqueros”, a ser la ejecutora del ajuste “del neoliberalismo y los banqueros” (sobre la Syriza y la crisis de deuda de 2015, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí).

Desde entonces la economía griega no da signos de recuperarse. Después de caer más del 20% en los tres años de 2011 a 2013, el PBI subió solo 0,75% en 2014 y bajó 0,2% en 2015; desde 2009 la economía se contrajo un 29%. En 2015 la inversión cayó 13%, y en el último trimestre la economía entró en recesión. La desocupación se mantiene en el 25%, y entre los jóvenes alcanza casi el 50%. El déficit fiscal en 2015 equivalió al 7,2% del PBI. La deuda pública, que representaba el 178% del PBI en 2013, era el 177% el año pasado. Muchas empresas se están mudando a Bulgaria, Albania, Rumania y Chipre. En febrero de este año salieron 500 millones de euros de los depósitos. Los bancos griegos tienen una cartera de préstamos en problemas (non performing) de 100.000 millones de euros, y a comienzos de año sus acciones cayeron más del 50%. La Comisión Europea pronostica una contracción del PBI del 0,7% para este año.

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10/05/2016 at 17:09

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La Argentina “del cambio”: inflación y baja de salarios

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Devaluación, aceleración inflacionaria –aumento de tarifas en primer lugar- y salarios que se quedan: es el proceso clásico por la que se está operando una gigantesca transferencia de riqueza desde los trabajadores a la clase dominante. Recuerdo lo que planteé en una nota anterior, apenas subió Macri:

“Ahora el peso de la clase dominante está puesto en las paritarias. Lo dijo Macri en su tan elogiado discurso ante la Unión Industrial Argentina: ‘hay que bajar la conflictividad gremial, que es permanente’. O sea, los sindicatos tienen que ‘tragarse’ la suba de precios. Tengamos presente que este año la inflación estaría entre el 28 o 30%, y todo indica que se aceleraría con la devaluación y la suba de las tarifas. En el mismo sentido, referentes de las cámaras empresarias (por caso, Mendiguren, del partido de Massa) dicen que las paritarias no deben tomar en cuenta la inflación  pasada, sino la esperada. El ministro de Trabajo agregó que los aumentos deben otorgarse ‘según productividad’ (otro argumento clásico de los empresarios en tiempos de crisis y ajuste). En consecuencia, por todos lados se presiona para que se imponga, pacto social mediante, un techo a los incrementos salariales. Para esto se recurre a la amenaza de toda la vida: si no aceptan, habrá desocupación. ‘Tienen que cuidar el empleo’, les dijo Macri a los trabajadores. Es el mismo argumento-amenaza que esgrimía, hasta hace poco, Cristina Kirchner. Así, todo discurre según el necesario orden causal del orden capitalista. Por supuesto, nadie habla del trabajo precarizado, ni de los millones de subocupados, o de los que ni siquiera buscan trabajo porque están desanimados. La otra arma con que cuenta la clase dominante es, como siempre, la siempre presente burocracia sindical” (aquí).

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07/05/2016 at 17:21

Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (11)

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La parte 10 de la nota, aquí

Retirada parcial y los métodos de Stalin

El 20 de febrero de 1930 el Gobierno soviético anunció que el 50% de los campesinos se había incorporado a los koljoses o sovjoses; las tozes habían sido descartadas. Era la mitad de la población campesina “colectivizada” en siete semanas (Nove, 1973). Sin embargo, en términos de producción, los primeros resultados de la colectivización fueron malos. Además de la destrucción provocada por los campesinos que se negaban a entrar en las granjas colectivas, la siembra se interrumpió. La aceleración de la colectivización provocó que la resistencia campesina adquiriera el carácter de un levantamiento general. La situación fue tan grave que incluso hubo disturbios en el Ejército Rojo cuando los soldados campesinos recibieron noticias de sus familias sobre lo que sucedía en las aldeas.

Alarmado, en marzo de 1930 Stalin decidió una retirada precipitada. Lo hace en un discurso que ya hemos citado, “Mareados con el éxito”. Anuncia que con el 50% de las granjas campesinas colectivizadas se había sobrecumplido el plan quinquenal en más de un 100% y que se había operado el giro radical del agro “hacia el socialismo”. Afirma que el éxito se debía a que los campesinos entraban voluntariamente a las granjas colectivas y que se había tenido en cuenta la diversidad de las condiciones locales. Sin embargo, reconoce que en  muchos lugares se había forzado la entrada de los campesinos, no se habían tenido en cuenta las condiciones particulares y muchos funcionarios se habían excedido, avanzando a la socialización de viviendas, animales de corral y otros bienes. Los bienes a socializar debían ser la tierra, el trabajo, la maquinaria, los animales de tiro y las construcciones de las granjas. En consecuencia llama a hacer una pausa, acusa de burocratismo a los funcionarios locales y plantea que los campesinos deben conservar lotes individuales al interior de las granjas, una medida de larga consecuencia. También podrían conservar vacas y aves de corral. Poco tiempo después se autorizó a comerciar parcialmente la producción campesina en mercados libres.

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06/05/2016 at 15:01

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Prohibición de despidos, Venezuela y un ejemplo instructivo

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En una nota anterior planteé que es utópico pretender acabar, o reducir significativamente, la desocupación con una ley que prohíba los despidos (aquí). En esta nota amplío el argumento a partir del ejemplo de Venezuela. En este país rige desde mayo de 2002 una medida de inamovilidad laboral y doble indemnización. Según esta disposición, los trabajadores no pueden ser despedidos, desmejorados ni trasladados sin causa justa, calificada previamente por el inspector del Ministerio de Trabajo. El amparo se extiende a los trabajadores a tiempo indeterminado después del primer mes al servicio de un patrono; a los contratados por tiempo determinado mientras no haya vencido el término establecido en el contrato o, en el caso de que el contrato sea para una labor u obra determinada, mientras no haya concluido la totalidad o la parte de la misma que constituya su obligación.

En diciembre de 2015 la medida se prorrogó hasta diciembre de 2018. En esa ocasión Maduro dijo que el decreto “es el complemento de una serie de medidas para impulsar el trabajo y la producción nacional”. Los trabajadores temporarios u ocasionales no están beneficiados por la disposición (el 41% de los ocupados tiene empleos informales o precarizados). Además, los inspectores de Trabajo no están facultados para ordenar, como medida preventiva, la reincorporación del despedido durante el tiempo que dure el procedimiento. Aunque se establece que deberán proceder “con la mayor eficiencia y eficacia en salvaguarda y protección de los derechos laborales”.

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01/05/2016 at 18:05

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Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (10)

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La parte 9, aquí

Resistencia y red de rumores

Lanzada la colectivización, por todo el campo se extendió una densa red de rumores, una de las formas que tomó la resistencia campesina: “Los rumores son omnipresentes en las sociedades campesinas y tienden a prosperar en los climas especialmente propicios del temor y el levantamiento. Los rumores se convierten en una forma de noticias de subsuelo y de expresión social disidente en sociedades, comunidades y grupos que confrontan una prensa censurada y falsificada o tienen dificultades en acceder a las noticias. (…) Sin embargo, durante la colectivización los rumores funcionaron más que como simples noticias o verdad alternativa; fueron un arma en el arsenal de la resistencia campesina” (Viola, 1999; también para lo que sigue).

El rumor esparció el temor, asegurando la cohesión de la aldea frente al peligro “de afuera”, y garantizó el espacio necesario dentro del cual los campesinos construyeron una ideología que los unificó y movilizó contra el Estado. Se decía que este era el Anticristo, y que la granja colectiva su guarida; y que aquellos que firmaran la entrada a las granjas colectivas, serían sometidos a servidumbre, recibirían la marca del Anticristo o estarían obligados a compartir a sus esposas, dado el proyecto de los bolcheviques de “nacionalización de las mujeres”. También se hablaba de la inminente “socialización de los niños”, o de la venta de mujeres y niños a China. La granja colectiva era considerada incompatible con la religión: se decía que habría que trabajar los domingos, que las iglesias estarían cerradas, no se podría rezar y los muertos serían cremados. Pero había rumores más “materialistas”, como que los que entraran a las granjas perderían sus chozas y comerían ratas.

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27/04/2016 at 17:14

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Contra la desocupación, ¿cretinismo parlamentario?

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La oposición burguesa en el Congreso y la dirigencia sindical están promoviendo una ley de emergencia laboral por la que se establecería la doble indemnización y se prohibirían los despidos por un lapso de tiempo determinado. El dictamen del Senado la extendería por 180 días a partir de su promulgación, en tanto que el dictamen de la comisión de Legislación del Trabajo de Diputados la establece retroactiva al 1º de marzo de 2016 y la extiende hasta el 31 de diciembre de 2017.

Como no podía ser de otra manera, mucha gente está ilusionada con que el drama de la desocupación creciente –la recesión se está profundizando- puede frenarse, o revertirse, si se aprueba esta ley. Frente a esto, hay que decir las cosas con toda crudeza: los parlamentarios están engañando al pueblo con espejitos de colores. Es que la desocupación es inherente a la crisis capitalista. Más precisamente, el despido es el recurso del capital para achicar costos, racionalizar y aumentar la explotación de los que conservan el empleo. En un plano más general, la desocupación comprime el campo de acción de la ley de la oferta y demanda de trabajo “dentro de los límites que convienen de manera absoluta al ansia de explotación y afán de poder del capital” (Marx). En momentos en que la inflación está barriendo con los salarios, esta última cuestión pasa a primer plano. En otros términos, el aumento del desempleo es absolutamente funcional a la presión de las patronales y el Gobierno para que los trabajadores limiten sus demandas de recomposición salarial.

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Written by rolandoastarita

23/04/2016 at 20:52

Trotsky, el giro de 1928-9 y la naturaleza social de la URSS (9)

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La parte ocho de la nota, aquí

Colectivización acelerada y por la fuerza 

Si bien Stalin afirmaba que el campesino medio se estaba incorporando voluntariamente a las granjas colectivas, eran principalmente campesinos pobres los que lo estaban haciendo (Viola, 1999). Según Bettelheim (1978), muchos de ellos aceptaron la colectivización por la ayuda que les prestaba el Estado; en vísperas de la siembra, estaban faltos de caballos y otros implementos, y la incorporación al koljós era su mejor alternativa. Sin embargo, la mayoría de los campesinos no estaba impresionada por el desempeño de los koljoses y pensaba que había mejores oportunidades trabajando fuera de la granja y llevando los productos al mercado (Davies y Wheatcroft 2009). Otros consideraban que la incorporación a las granjas colectivas significaba perder los lotes que habían obtenido con la Revolución y se resistían. Por eso, si bien hubo algo de entusiasmo “desde abajo”, las campañas regionales ya habían empezado a recurrir a la coerción para lograr altos porcentajes de colectivización. “Incluso en este [primer] estadio la colectivización fue impuesta en gran medida ‘desde arriba’. Orquestada y dirigida por las organizaciones regionales del Partido, con la sanción implícita o explícita de Moscú, los funcionarios distritales y los comunistas y obreros urbanos llevaron la colectivización al campo. Las brigadas para la requisa del grano, que ya estaban obsesionadas con obtener altos porcentajes, fueron transferidas en masa a la colectivización” (Viola, 1999).

Se trataba, a todas luces, de una política aventurera. Trotsky (1973) anota: “Los empíricos, trastornados, llegaban a creer que todo les era posible. El oportunismo se había transformado, como sucediera a veces en la historia, en su contrario, el espíritu de aventura”. Ni siquiera se tuvo en cuenta la debilidad del Partido en el agro: había células en 23.458 aldeas sobre un total de 70.849; y en muchos casos la célula partidaria constaba solo de un secretario y una persona dedicada a la propaganda (Liu, 2006).

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Written by rolandoastarita

20/04/2016 at 18:18

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