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Marxismo & Economía

Plusvalía extraordinaria y renta agraria (2)

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Segunda parte de la nota iniciada aquí

Renta agraria, dos enfoques opuestos

Entre los economistas del siglo XIX hubo dos enfoques opuestos para explicar la renta de la tierra: aquel que la explicaba por precio de monopolio, y el que lo hace a partir de la ley del valor trabajo. Sismondi, Malthus, Buchanam, Hopkins y otros economistas adherían a la primera perspectiva (véase Teorías de la plusvalía). Aquí la idea básica es que los terratenientes establecen un precio del producto agrícola por encima de su valor, o de su precio de producción, merced al poder de monopolio de que disponen, derivado de la propiedad de la tierra. Refiriéndose a esta explicación, Marx anota: “Hay un recargo de precio y la ley del valor de las mercancías se viola a consecuencia del monopolio de la propiedad del suelo” (Marx, 1975, t. 2, p. 138); esto es, la ley del valor trabajo no determina el precio. El hecho de que la ley del valor se viole significa que la renta, en esta perspectiva, es plusvalía no generada al interior del sector agrícola; es plusvalía generada en la industria o en otra actividad productiva distinta de la agrícola, y transferida a los propietarios de la tierra. En términos generales esto significa también que la renta determina el precio del producto.

El enfoque basado en la teoría del valor trabajo, en cambio, procura explicar cómo puede “desarrollarse una renta, vale decir, cómo puede transformarse una parte de la ganancia en renta de la tierra, y en consecuencia, cómo puede recaer una parte del precio de la mercancía en manos del terrateniente” (Marx, 1999, t. 3, p. 823), vendiéndose el producto a su valor, o a su precio de producción. Su punto de partida es la tesis de Anderson: no es la renta la que determina el precio del producto agrícola, como ocurre en el enfoque “a lo Malthus”, sino el precio del producto es el que determina la renta del suelo. Esto es, la fuente de la renta es el precio del producto agrícola. Dado que el precio es la forma en que aparece el trabajo objetivado, con esto estamos diciendo que la renta se origina “en el valor del producto agrícola, en el trabajo aplicado a la tierra” (Marx, 1975, t. 2, p. 123).

Plusvalía extraordinaria y renta diferencial

Teniendo presente lo anterior, avanzamos ahora en el análisis de la renta diferencial presentada por Marx en el capítulo 38 del tomo 3 de El Capital. La explicación se basa en el concepto de plusvalía extraordinaria, desarrollado en el capítulo 10 del tomo 1, ya que la renta diferencial es una forma de plusganancia que se hace permanente. Por eso, y significativamente, Marx introduce el tema con un ejemplo tomado de la industria: supone una rama en la que una empresa utiliza un salto de agua como fuerza motriz, lo que le otorga una ventaja sobre el resto de las empresas. Por ejemplo, si esta empresa es la que supusimos tecnológicamente avanzada en el ejemplo de la primera parte de la nota, su costo de producción es $11,5, frente a la competencia que afronta un costo de $13. Pero dado que la ventaja proviene de un elemento natural que es monopolizable, la misma no es extensible al resto de la industria, y el precio de venta permanece en $16. Por eso la plusganancia se hace permanente, y pasa a ser la renta, que le corresponde al propietario del salto del agua. Escribe Marx: “… la plusganancia de los productores que emplean las caídas naturales de agua como fuerza motriz se conduce, en primera instancia, como cualquier plusganancia… que no sea el resultado casual de transacciones dentro del proceso de circulación, de fluctuaciones casuales en los precios de mercado” (Marx, 1999, t. 3, p. 825). También en Teorías de la plusvalía: “La existencia de diferentes ganancias excedentes o distintas rentas sobre tierras de fertilidad variable no distingue a la agricultura de la industria. Lo que la distingue es el hecho de que dichas ganancias excedentes en la agricultura se convierten en características permanentes (…) (en cambio) en la industria… esas ganancias excedentes solo aparecen en forma fugaz…” (1975, t. 2, pp. 80-1; énfasis añadido).

En todo esto es clave comprender que el valor, y el precio de producción, son sociales, no individuales: “Este precio de producción” (se refiere al precio del producto agrícola) “… no está determinado por el precio de costo individual de cada industrial productor en particular, sino por el precio de costo que cuesta la mercancía, término medio, bajo las condiciones medias del capital en toda la esfera de la producción. Es, en efecto, el precio de producción de mercado; el precio medio de mercado… En general, la naturaleza del valor de las mercancías se presenta en la figura del precio de mercado, y luego en la figura del precio regulador de mercado o precio de producción de mercado, naturaleza que consiste en el hecho de estar determinado no por el tiempo de trabajo necesario para la producción de una cantidad determinada de mercancías, o de mercancías aisladas en forma individual, sino por el tiempo de trabajo socialmente necesario; por el tiempo de trabajo que se requiere para producir la cantidad global socialmente exigida de las especies de mercancías que se encuentran en el mercado término medio dado de las condiciones sociales de la producción” (Marx, 1999, t, 3, p. 824; énfasis añadido).

Cómo se genera la renta diferencial

Presentamos ahora el mecanismo por el cual se genera la renta diferencial. La clave es que, dado que los suelos son limitados, y de diferente productividad, no se establece el precio de producción que estaría determinado por las condiciones de producción de las tierras de calidad promedio, sino el determinado en el peor suelo. Por lo tanto, los capitales aplicados a las tierras mejores que la menos fértil darán una plusganancia, que se transforma en renta.

Lo explicamos con un ejemplo: supongamos tres tipos de tierras, A, B y C, que producen cereal, siendo A la de menor productividad, y C la de mayor productividad. Suponemos que la demanda de cereal es tal que se necesita la producción de los tres tipos de tierra. Supongamos que en la tierra A, por cada $25 de capital invertido, se obtiene un rendimiento de 1 unidad de cereal; que en la B se producen 2 unidades de cereal, y en la C 3 unidades. Supongamos que la tasa media de ganancia para todo capital es 20%. Por lo tanto, el precio de producción establecido por el capital aplicado en A es $30. Así, los capitales invertidos en B venden 2 unidades de cereal a 30 cada una, ingresando $60; y los invertidos en C venden 3 unidades, ingresando $90. En B se obtiene entonces una plusganancia de $30 y en C de $60; esas plusganancias van al terrateniente, constituyendo la renta.

Es importante entender que afirmar que el monopolio de la tierra permite que el terrateniente se apropie de la renta no es sinónimo de afirmar que la renta surge por precio de monopolio. Al respecto, Marx escribe: “… el monopolio de la propiedad de la tierra permite al arrendatario arrancar al capitalista la parte del sobretrabajo que constituiría una ganancia excedente constante. Pero quienes hacen derivar la renta del suelo del monopolio se equivocan cuando imaginan que éste permite que el propietario de la tierra imponga el ascenso del precio de la mercancía por encima de su valor. Por el contrario, permite mantener el valor de la mercancía por encima de su precio medio; vender la mercancía, no por encima, sino en su valor” (Marx, 1975, t. 2, p. 80).

Debe notarse también que el monopolio de la tierra no es el que genera la renta, sino el que permite al terrateniente apropiarse de la misma. “La renta diferencial tiene la peculiaridad de que en ella la propiedad de la tierra sólo intercepta la plusganancia que de otro modo se embolsaría el arrendatario… (…). … la propiedad de la tierra no es la causa que crea este componente del precio (la renta diferencial) o la elevación del precio que dicho componente presupone” (Marx, 1999, t. 3, p. 960). De nuevo, es imposible encajar estas afirmaciones en la tesis de la renta surgida por transferencia de plusvalía generada fuera del sector agrícola, o por precio de monopolio. En otros pasajes Marx insiste en que la renta no surge porque el precio de la mercancía se eleva “por sobre su plusvalia intrínseca”, sino porque el producto agrario “es capaz de realizar una porción de su propia plusvalía que constituye un excedente de la ganancia media” (Marx, 1975, t. 2, p. 31). También afirma que “la renta es igual al excedente del valor del producto del trabajo creado en dicho elemento (la tierra), por encima de su precio medio” (idem, p. 106). Las citas pueden multiplicarse.

Marx e Iñigo Carrera sobre renta y ley del valor

A la vista de todo lo anterior, es insostenible seguir afirmando, como hacen el profesor Juan Iñigo Carrera y muchos marxistas en Argentina que, según la teoría de Marx, la renta no surge del trabajo agrícola. Por supuesto, tienen todo el derecho a discrepar con la tesis de Marx, y en ese caso sería bueno que polemizaran con sus argumentos. Pero no tienen derecho a pasar “gato por liebre”. No hay forma de hacerle decir a los textos de El Capital o de Teorías de la plusvalía que la renta diferencial no surge del trabajo aplicado al suelo. Y en todo caso, deberían sacar las conclusiones pertinentes de su tesis: si la renta no surge del sector agrícola, se tienen que intercambiar no equivalentes; esto es, más valor por menos valor, y de manera sistemática. Pero para sostener esto, debe negarse el mecanismo básico de generación de plusganancias, como hace el profesor Iñigo Carrera.

Su planteo es el siguiente: supongamos, dice, que un capitalista emplea un obrero que trabaja 100 horas, produce 100 toneladas de soja cuyo valor es 100 onzas de oro, y que el valor de la fuerza de trabajo es 50 onzas de oro; la plusvalía es igual a 50 onzas de oro. Pero supongamos que la soja se vende a 2 onzas de oro, de las cuales 150 son plusvalía, entonces las 100 onzas son plusganancia o renta. Iñigo Carrera se pregunta entonces de dónde sale esa renta y responde: “Salvo que apelemos a una multiplicación milagrosa de los panes y los peces, esta masa de valor tiene que ser el resultado de un trabajo socialmente necesario realizado por alguien que no recibe contrapartida por él” (2009, p. 3). Dejemos de lado lo rudimentario de la expresión (la plusvalía siempre es el resultado de trabajo realizado por asalariados que no reciben contrapartida por el mismo) para ir a lo sustancia que quiere expresar: que el obrero agrario no puede haber generado la plusvalía que constituye la renta. Por eso, poco después reafirma que la renta “no encierra contenido alguno de trabajo socialmente necesario gastado privadamente para producir las mercancías agrarias”. Y para demostrar que lo que dice está de acuerdo con las tesis de Marx, cita a éste cuando afirma que la renta constituye “un falso valor social”.

Es claro que no se trata de “multiplicación milagrosa de panes”, sino de trabajos que aplicados a diferentes tierras tienen diferentes productividades, y de mercancías que se venden a un único precio de producción, que es social. En otros términos, el profesor Iñigo Carrera podría entender el “milagro” si hubiera tenido en cuenta que “la naturaleza del valor de las mercancías se presenta en la figura del precio de mercado, y luego en la figura del precio regulador de mercado o precio de producción”. Pero como ha perdido de vista lo elemental, no puede comprender el mecanismo de generación de plusganancias, que es a su vez la llave para entender la renta. A partir de aquí, se desbarranca entonces con plusvalías saltando alegremente entre sectores, merced al cambio de no equivalentes, esto es, merced a la “violación sistemática” de la ley del valor.

Por supuesto, no hay manera de disimular estos disparates teóricos con fraseología “marxista”. Y no se trata de un “detalle”, porque el problema es que la interpretación “a lo Iñigo Carrera” (y seguidores) no deja pie con cabeza de la teoría del valor trabajo. Sólo se puede sostener esta tesis postulando que el valor es un fenómeno individual. Pero en ese caso el valor surgiría de la relación entre el trabajo del productor individual y el producto; lo cual nos mete en un mar de indeterminaciones, porque no hay forma de explicar los intercambios como intercambios de equivalentes en valor (o en precios de producción). Para colmo, habría que explicar todas las plusvalías extraordinarias por transferencias de valores generados en otras esferas. Pero por esta vía la determinación científica de una ley que rija la formación de una tasa media de ganancia es sencillamente imposible.

El “falso valor social”

Vayamos por último al pasaje de Marx en que habla del “falso valor social”. Iñigo Carrera para demostrar que, según Marx, la renta proviene de un precio no regido por la ley del valor (o sea, por cambio de no equivalentes), cita la expresión, contenida en El Capital, del “falso valor social”. Otros marxistas argentinos la repiten a cada rato.

Antes de analizar el pasaje de Marx, se impone una cuestión de método: para resolver cuestiones científicas hay que entender los razonamientos, y analizar su capacidad de explicar la realidad, para decidir si se está de acuerdo, o no. La cita sirve en ese marco. Por eso, Iñigo Carrera y sus partidarios deberían demostrar cómo se compatibiliza esa idea de “falso valor social” con la explicación, repetida y expuesta sistemáticamente por Marx, de la generación de la renta diferencial. Naturalmente, no lo hacen, y se limitan a repetir “falso valor social”, como si con eso hubieran demostrado que su interpretación de la teoría de la renta de Marx es coherente.

Cito ahora el pasaje de Marx en que habla del “falso valor social”. Está a continuación de un cuadro en el que ilustra el mecanismo por el cual se forma la renta diferencial (similar al ejemplo que he presentado más arriba). Escribe: “Es ésta la determinación mediante el valor del mercado, tal como el mismo se impone sobre la base del modo de producción capitalista de producción, por medio de la competencia; ésta engendra un falso valor social. Eso surge de la ley del valor del mercado, a la que se someten los productos del suelo” (1999, pp. 848-9; énfasis agregados).

Aquí puede verse que Marx está diciendo que es la competencia (no el precio del monopolio) el que genera un “falso valor social”, y que eso surge de la ley del valor a la que se someten los productos del suelo. Esto es, lo de “falso valor social” no tiene nada que ver con un precio de monopolio, ni con que no se cumpla la ley del valor trabajo. ¿Y por qué Marx habla aquí de “falso valor social”? Pues porque si se aboliese el capitalismo (no la propiedad de la tierra, sino el capitalismo), la sociedad no debería pagar todos los productos agrícolas al precio determinado por la peor tierra (en nuestro ejemplo, las seis unidades de producto agrícola a $30). Escribe: “Si se imagina abolida la propiedad capitalista de la sociedad, y la sociedad organizada como una asociación consciente y planificada… la sociedad no compraría el producto por una cantidad dos veces mayor que el tiempo de trabajo real que se encierra; con ello desaparecería la base de una clase de terratenientes. Esto obraría exactamente igual que un abaratamiento del producto por igual monto en virtud de una importación extranjera” (p. 849). Más adelante insiste en que “si se sustituyese el modo de producción capitalista por la asociación (de productores)” los precios de los productos agrícolas bajarían. En el mismo pasaje hace la importante observación de que si se estatizara la tierra, la renta diferencial no desaparecería, aunque iría a manos del Estado. Cuestión que años más tarde subrayaría Lenin (en sus discusiones de 1905 sobre el programa agrario de la Socialdemocracia) al insistir en que la renta diferencial no surge de la propiedad privada de la tierra, sino de la misma relación capitalista.

Por último, y en conclusión, antes de hacer cálculos sobre la renta de la tierra y su incidencia en la acumulación, es necesario entender las cuestiones básicas, que hacen a la teoría del valor y de la plusvalía.

Textos citados:
Iñigo Carrera, J. (2009): “Renta agraria, ganancia del capital y tipo de cambio: respuesta a Rolando Astarita”, Buenos Aires, Centro para la Investigación como Crítica Práctica.
Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.
Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.

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“Plusvalía extraordinaria y renta agraria (2)”

Written by rolandoastarita

25/04/2014 a 11:09

8 comentarios

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  1. El Socialismo competir con el Capitalismo.

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    J.D.

    25/04/2014 at 17:05

  2. Disculpe compañero. En el primer ejemplo que ofrece sobre renta diferencial , me parece que se transpusieron las letras (A por C).

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    AP

    25/04/2014 at 18:26

    • Eso es una falacia!

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      Robert

      26/04/2014 at 05:36

  3. Hola profesor, en el párrafo segundo del apartado 3 (Cómo se genera la renta diferencial) en el ejemplo, para llegar al resultado final la tierra A tiene que ser la de menor productividad y C la de mayor productividad. Sds. Leandro.

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    Leandro

    27/04/2014 at 03:59

    • Sí, gracias por avisar, también me lo había advertido AP, pero recién ayer a la noche tuve tiempo para corregirlo.

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      rolandoastarita

      27/04/2014 at 12:55

  4. Dos preguntas:
    En el pasaje que cita IC, donde dice “un capitalista emplea un obrero que trabaja 100 horas, produce 100 toneladas de soja cuyo valor es 100 onzas de oro, y que el valor de la fuerza de trabajo es 50 onzas de oro; la plusvalía es igual a 50 onzas de oro. Pero supongamos que la soja se vende a 2 onzas de oro, de las cuales 150 son plusvalía, entonces las 100 onzas son plusganancia o renta”, el valor de 100 onzas de oro para las 100 toneladas ¿surge de estimar una tasa de ganancia de 100%?¿El precio 2 onzas de oro surgiría de la peor tierra y por eso un capitalista que invierte 50 y gana 50 más 100 de renta (que iría al terrateniente)?Sino no entiendo por qué el valor es 100 onzas y después se transforma en 200.

    La otra duda, cuando Marx habla de que socializada la producción, bajarían los precios agrícolas: ¿bajarían a una especie de precio promedio, cuantitativo, de equilibrio? O sea, supongamos que la demanda en esa sociedad es tal que hay que poner a producir todas las tierras, entonces algunas tendrán mayores costos y otras menores costos de producción para una misma cantidad de producto, ¿cuál sería el precio? Imagino que debería surgir de decir “producir las 100 millones de toneladas que consume la sociedad cuesta por ejemplo 100 millones de dólares, por lo tanto la tonelada se paga 1 dólar en la puerta de la chacra”.

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    Ilichito

    29/04/2014 at 04:22

  5. Rolando: vengo siguiendo los debates respecto a la renta agraria y también las diferencias presentadas con los “marxistas” referentes de las teorías de la dependencia y del monopolio. No tengo la formación ni rigurosidad para emitir un comentario al nivel de los debate que por tu blog se sigue. Pero, comenzando a leer el Capital encontré un fragmento que quizás ayude a otro principiante a comprender mejor el ABC de la teoría del valor.

    En el capítulo I de El Capital, y casi al comienzo Marx dice” El tiempo socialmente necesario para la producción de las mercancías es el que exige todo trabajo, ejecutado con el grado medio de habilidad e intesnsidad…” Y luego da un ejemplo, donde queda claro que el trabajo menos productivo siempre da menos valor a lo producido, más allá que el tiempo individual de trabajo empleado sea mayor. Y esto porque siempre está en juego la mirada colectiva y global del “tiempo socialmente necesario”.

    Dejo el ejemplo que me clarificó mucho con respecto a esto. Luego de lo citado, Marx continúa:

    “Después de la introducción en Inglaterra del telar de vapor, hizo falta quizás una mitad menos de trabajo que antes para convertir en tejido cierta cantidad de hilado. El tejedor inglés (trabajo individual), por su parte, siempre necesitó el mismo tiempo para llevar a cabo esa transformación, pero a partir de entonces el producto de su hora de trabajo individual representó solo la mitad de una hora de trabajo social y solo dio la mitad del valor anterior.”

    Destaco la parte final “…solo dio la mitad del valor anterior”. . Creo que clarifica a lo que venís advirtiendo de confundir el trabajo individual con la generación de valor, dejando de lado el aspecto del trabajo socialmente necesario a la hora de entender la generación del valor.

    Espero que haya entendido bien el eje de la discusión básica de la teoría del valor. Saludos

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    Facundo

    08/05/2014 at 01:42

    • Yo creo que se entiende perfectamente. Lo llamativo es el silencio que mantienen sobre este asunto muchos marxistas, que conocen realmente la teoría de Marx. Me refiero, por ejemplo, a Shaikh y Carchedi, a quienes les he señalado el problema, pero nunca respondieron; y tampoco afirman que la teoría del valor de Marx esté equivocada (una afirmación de ese tipo permitiría un debate más claro).

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      rolandoastarita

      08/05/2014 at 09:12


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