Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Participación en el ingreso y explotación

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Uno de los indicadores más observados por quienes se interesan por la distribución del ingreso es la participación de la masa salarial en el ingreso nacional. Según el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), de la Universidad de Buenos Aires, en 2009 la participación de los asalariados en el ingreso nacional era del 41,2% en 2009. Si bien muestra una mejora considerable en relación al 29,3% de 2003, no supera los niveles de los años 90. En 1993 la participación era del 46,2%, y en 1999 del 41,2%, después de la caída provocada por la crisis del Tequila (38% en 1995). En mayor perspectiva histórica, digamos que durante los primeros gobiernos de Perón la participación se ubicaba alrededor del 50%; luego cayó, hasta el 36,5% en 1959, y de ahí en más osciló entre un pico del 50% en 1974, y mínimos por debajo del 30% en 1977, 1982 y durante la hiperinflación de fines de los 80. Tradicionalmente, el progresismo y otros sectores de izquierda han declarado que su objetivo es llevar la participación al 50%, cifra que representaría algo así como la justicia social. En esta nota presento algunas observaciones críticas sobre el asunto.

¿Quién hizo la torta?

La primera cuestión se refiere al planteo que ubica la “justicia social” en el plano de la distribución del ingreso, o de lo que habitualmente se llama “el reparto de la torta”. Es que al formular el tema de esta manera se pasa por alto la cuestión fundamental y previa de quién hizo “la torta”. ¿De dónde surgió ese “valor agregado”? En la historia del pensamiento económico solo se han dado dos respuestas a esta pregunta. Una de ellas, la neoclásica, sostiene que el valor agregado proviene de la “productividad de los factores”, esto es, de la productividad marginal del trabajo (= salarios); de la productividad marginal del “capital” (= beneficios), de la productividad marginal de la tierra (= renta) y de la “productividad total de los factores” (= ¿?). Pero nadie ha logrado demostrar que las cifras del ingreso nacional tengan algo que ver con esta explicación. Por ejemplo, nadie calcula la “productividad marginal del trabajo” para discutir y fijar salarios; siempre se discute la canasta básica, que tiene que ver con lo que en el marxismo se conoce como el valor de la fuerza de trabajo. Algo similar ocurre con la “productividad marginal del capital”. Y si se quiere, peor todavía es la situación de la “productividad total de los factores”, pues nadie acierta siquiera a definir con precisión qué es esto. El problema de fondo es que la tesis neoclásica es incoherente y disparatada (ver por ejemplo “Dificultades…” y “La PTF….”), y por lo tanto mal puede explicar de dónde surge el valor agregado. La otra teoría que ha presentado una explicación es la del valor trabajo, sea en la formulación ricardiana, o de Marx. Según esta teoría, el valor agregado proviene del trabajo humano. Son los trabajadores los que hicieron esta “torta”, y en la medida en que los que no trabajan se apropian de una parte del valor agregado, hay explotación. La teoría del valor trabajo no ha podido ser rebatida, hasta el momento, por los defensores de la sociedad capitalista. Subrayamos entonces que obviar la pregunta sobre quién generó el valor que se reparte entre las clase sociales, lleva a disimular el hecho esencial de la sociedad actual: que se basa en la explotación del trabajo.

¿Mide el grado de explotación?

El segundo problema a clarificar es que, contra lo que algunos podrían creer, la participación de los asalariados en el ingreso no mide el grado de explotación del trabajo productivo. Esto se debe, en primer lugar, a que existen muchos trabajadores que son explotados por el capital, pero son remunerados con plusvalía, esto es, con el trabajo no pagado de las ramas productivas. Por ejemplo, la enorme mayoría de los trabajadores estatales no producen valor y plusvalía. Son explotados, en la medida en que se les paga de acuerdo al valor de su fuerza de trabajo (y muchas veces menos de ese valor), pero ellos no generan valor, dado que no generan mercancías. Sus salarios provienen de la plusvalía que dedica de conjunto la clase capitalista a sufragar los gastos necesarios para el mantenimiento del aparato estatal y las condiciones generales favorables a la explotación. Algo similar ocurre con muchos trabajos realizados bajo la relación capitalista. Por ejemplo, el trabajo de los vendedores también es necesario para el capital, pero no genera valor. Esta cuestión entonces tiene relevancia porque demostraría cómo se podría generar una masa de riqueza mucho mayor bajo un régimen social distinto, en el que no existieran los trabajos que solo derivan de la necesidad de mantener un régimen que defiende la propiedad privada del capital, y la producción de plusvalía.

Por otra parte, también existen fuertes distorsiones en la medición de la participación de los salarios en el ingreso porque una parte que figura como “salarios” en realidad son ganancias del capital. Por ejemplo, los ingresos de los gerentes de empresas constituyen plusvalía (en términos populares, ganancias), pero en las cuentas nacionales son puestos a la par de los ingresos del conjunto de los explotados, ya que los perciben bajo la forma de salarios. Lo mismo sucede con altos funcionarios del estado.

Sin embargo, existe otro aspecto acerca de la distribución del ingreso, que es necesario destacar, y es que los cambios en la concentración del ingreso, y en el nivel del empleo, pueden dar como resultado que el índice no refleje en absoluto el grado de explotación. Para verlo, supongamos que partimos de una situación A, en la cual en la economía hay 10 capitalistas, que reciben de conjunto $2000, y 100 obreros que reciben de conjunto $2000. La participación de la masa salarial en esta pequeña economía es del 50% del ingreso; dado que los capitalistas reciben en promedio $200 cada uno, y cada obrero $20, la relación entre la ganancia y el salario es 10:1. Supongamos ahora que a raíz del desarrollo capitalista se produjo un proceso de concentración del capital, y aumento de la masa de trabajadores (típico de la evolución del modo de producción capitalista). Supongamos entonces que en la nueva situación B, hay 5 capitalistas, que de conjunto reciben $5000, y 200 obreros que de conjunto reciben $5000. La participación de los asalariados en el ingreso se mantiene en el 50%, como sucedía en el escenario A. Sin embargo ahora cada capitalista recibe en promedio $1000, y cada obrero recibe en promedio $25. La relación entre ganancia y salario pasó a ser de 40:1. Puede observarse entonces que aumentó la explotación (a pesar de que mejoró el salario del obrero), pero ello no se refleja en la participación de los asalariados en el ingreso.

En conclusión, si bien la participación de los asalariados en el ingreso puede darnos alguna idea acerca de cómo se distribuye el valor agregado entre las grandes clases sociales, el índice debería ser tomado de forma crítica y con cautela. En particular, y desde el punto de vista del marxismo, aun en la eventualidad de que se llegara de nuevo al 50% de la participación de los asalariados en el ingreso, esto no significaría mucho en sí mismo en cuanto al grado de explotación. Al menos, si no se clarifica cómo han evolucionado de conjunto el resto de las variables.


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Participación en el ingreso y explotación

Written by rolandoastarita

15/05/2011 a 14:50

Publicado en Economía

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6 comentarios

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  1. Hace un tiempo leí un trabajo de Diego Guerrero que analizaba la explotación de la clase obrera en España, ¿existe algo semejante sobre este tema en la Argentina? Entiendo que planteas dificultades para la medición, pero supongo que debe haber algún análisis con aproximaciones para considerar.Saludos.

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    Omar

    16/05/2011 at 12:18

    • No conozco nada por el estilo en Argentina y dudo de que podamos siquiera aproximarnos a una buena medición del grado de plusvalía. Previamente habría que hacer una discusión minuciosa de qué significa trabajo productivo. De todas maneras siempre vamos a tropezar con el hecho de que las estadísticas son incompletas, y no tenemos suficiente discriminación por tipos de trabajo.

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      rolandoastarita

      16/05/2011 at 14:47

  2. muy claro, con este trabajo entiendo mejor su respuesta a mi pregunta de los otros dias de como es posible que aumente la explotacion aun habiendo aumentado los sueldos y el pòder de compra…

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    ilichito

    17/05/2011 at 02:14

  3. Muy esclarecedor el tema pues demuestra que estadísticamente se puede decir casi cualquier cosa amparado en datos reales para sostener una teoría u otra enfrentada dependiendo de que data tome para sostener mi argumentación.(Es obvio que también hay estadística realizada con datos incongruentes o fuera de época como los que saca el INDEC; y claro también hay datos poco confiables o no realizados por expertos y son falsos ) Es claro que los economistas o políticos nos envuelven en una maraña de datos para convencernos : producción industrial, tipo de cambio , P.B.I , balanza comercial , evolución del mercado de acciones , pagos de la deuda externa , venta de autos anuales , etc que si bien son ciertos son incompletos para abarcar la “realidad de la situación económica ” de los diferentes grupos o comunidades que conforman la población del país. En el último censo se demostró una tremenda intencionalidad al respecto pues aún en el cuestionario ampliado se consultaba muy poco acerca de los niveles de ingreso , de ahorro, etc y si se hacía hincapie en matrimonios del mismo sexo y otras situaciones importantes en lo poblacional pero desligandose de variables económicas que no les iban a dar tan favorables como la publicidad oficial manifiesta permanentemente como algo que se da por hecho ( pero no se fijan parámetros científicamente comprobables que lo avalen.).- – Indices combinados simples que relacionen el sueldo promedio de varios sectores, el sueldo mínimo garantizado con valores como 1kg. de carne , el precio del mts cuadrado de una propiedad media , 1 lt de nafta , % de la canasta básica que se cubre con un sueldo mínimo son más representativos que los que expresé anteriormente sin embargo son poco explicitados en los medios. Este posteo es también muy sencillo de entender y nos da herramientas útiles para desarmar la euforia oficial sobre los índices venturosos con los que nos argumentan la bonanza que nos rodea . Otros posteos anteriores eran también buenísimos pero de mas difícil entendimiento como los de la desmonetización de la economía y tantos otros que se pueden leer en su blog y con tantos (en gral.) comentarios que profundizan los temas, con gran nivel académico .-

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    Claudio la Torre

    17/05/2011 at 21:53

  4. Es impresionante lo que fue el peronismo, que el único momento en la historia que había un 50 y un 50 fue con el, y después se o quiere cuestionar, personas que nunca hicieron nada por el pueblo ….

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    Guille Robles

    29/04/2013 at 19:58

    • Sin embargo la nota no es específicamente una crítica al peronismo. Lo que pretende demostrar es que la participación en el ingreso no mide la tasa de plusvalía, y que aun el reparto del 50-50 no es sinónimo de sociedad sin explotación. El marxismo no critica al sistema capitalista por no ser “equitativo” en el “reparto de la torta”, sino por ser un modo de producción basado en la explotación.

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      rolandoastarita

      29/04/2013 at 23:30


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