Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Marxismo y medición de la pobreza

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El nivel de la pobreza en Argentina es tema de debate entre investigadores en ciencias sociales. En esta nota presento un punto de vista basado en la teoría de Marx.

El debate

La discusión arranca, en buena medida, con las mediciones del INDEC. Según este organismo, actualmente en Argentina solo el 8% de las personas, y el 5,7% de los hogares estaría por debajo del índice de pobreza. El INDEC obtiene este resultado porque considera un costo extremadamente bajo de la Canasta Básica Total (la CBT toma en cuenta los bienes que serían necesarios, según el INDEC, para que una persona, o una familia, no sean pobres). Así, en febrero de 2012, un adulto que recibiera $465 por mes (poco más de 100 dólares) no debería ser considerado pobre. Aunque mucha gente de “izquierda- K” no defiende explícitamente semejantes cifras, guarda silencio y disimula el asunto. Como he argumentado en otra nota, se trata de una posición reaccionaria, ya que todo lo que disimule los índices de pobreza (y de indigencia; aunque aquí me voy a concentrar en la pobreza), juega un rol contrario a los intereses populares.

Más interesante, sin embargo, es la postura de los partidarios del gobierno que admiten que las cifras del INDEC no se pueden defender. En este enfoque, se sostiene que si bien la pobreza es más alta que lo que dice el INDEC, de todas formas bajó mucho, y ya se encuentra a niveles anteriores a 1980. El exponente más destacado de esta postura es Artemio López, director de la consultora Equis. Según Equis, la pobreza de los hogares en Argentina se ubicaría en 20,9%, (nivel en agosto de 2011), y comprendería 8,4 millones de personas. Este cálculo resulta de tomar una canasta de $1837 mensuales para la familia compuesta por cuatro personas. Artemio López afirma que se trata de un nivel de pobreza más bajo que el de 1980, cuando era del 24%. Por supuesto, es mucho menor que el pico del 57,5%, alcanzado en octubre de 2002. También para el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, vinculado a la CTA oficialista, la pobreza sería del 21,8% (primera mitad de 2011). Esto se debe, de nuevo, a que considera que los precios de los artículos de la canasta básica no son los que dice el INDEC.

En la posición opuesta encontramos al Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA. Según este instituto, hoy el nivel de pobreza es del 34,9%. Esta cifra surge de considerar que la canasta se ubica, para una familia tipo de los conglomerados urbanos, en $2150 (segundo semestre de 2011); y de una investigación realizada sobre una muestra de 1722 hogares. También la CTA no oficialista calcula un nivel de pobreza en alrededor del 35%. Frente a estas últimas cifras, Artemio López reivindica su medición de la canasta básica (alrededor de los $1800, como vimos), y sostiene que un índice de pobreza superior al 30% carece de sentido. Es que se trataría de un nivel apenas un poco más bajo que el 37,7% que había en 2004. Pero por aquel año la desocupación era del 15,3% (hoy es 7,3% en Gran Buenos Aires); el trabajo informal llegaba al 47,7% (hoy es del 34,5%); y no existía la Asignación Universal por Hijo. Recordemos que la AUH hoy estaría alcanzando a 1,9 millones de hogares, y representa $270 por hijo. Este último argumento nos parece importante, ya que el ingreso de $540 (familia con dos hijos) cubre el 30% de lo que Equis considera la canasta básica. Aclaremos, de todas formas, que no es cierto que la pobreza en 1980 era la que dice Artemio López. Tomando los datos que presentan Altimir, Beccaria y González Rozada, de CEPAL, el nivel de pobreza (en Gran Buenos Aires) era del 5% en 1974 y del 6% en 1980. En 1986 superaba el 9%, y llegaba al 25% en 1990. Con la recuperación de los primeros años de la década del 90 vuelve a bajar, y se ubica en el 15% en 1994. Sin embargo, aumenta rápidamente a partir de la recesión de 1999, y en 2000 alcanzaba el 21%. Es durante la crisis de 2001-2 que sube vertiginosamente: en octubre de 2001 llegaba al 38,3%, y un año después superaba el 57%, como ya hemos señalado. Por lo tanto, se puede decir que después de casi una década de crecimiento a altas tasas, y políticas de “inclusión social y redistribución del ingreso”, la pobreza, medida por los K partidarios, está a niveles más altos que a mediados de los años 90, y también que en los 1980; y que es similar a la que había en 2000, pero mucho más baja que la que se alcanzó durante la depresión 2001-2. Queda por discutir, por otra parte, hasta qué punto la CBT puede adquirirse con $1800, como sostiene Equis. Pero al margen de este debate, nos parece importante que se ubique en una justa perspectiva el nivel de la pobreza en relación a lo sucedido en Argentina en las últimas décadas.

Pobreza absoluta y relativa

Por detrás del debate de las cifras subyace, sin embargo, otra polémica, que tiene que ver con la noción misma de pobreza. Es que además de la discusión acerca de si los bienes que integran la CBT pueden obtenerse en los negocios a los precios que dicen el INDEC, Equis o el Observatorio Social de UCA, está la cuestión de si la disposición de esos bienes alcanza para definir que alguien no es pobre. ¿Por qué, por ejemplo, no definir la línea de pobreza a partir del salario mínimo y vital? Recuerdo que el salario mínimo y vital, en principio, considera cuánto ingreso debe tener un individuo, que no tiene cargas familiares, para disponer de “alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento”. En el segundo semestre de 2011 el salario mínimo, vital y móvil era de $2300 (a partir del 1º de agosto). Alguien que, por ejemplo, no puede afrontar ir al menos una vez por mes a un entretenimiento popular (digamos, el fútbol), o acceder a una asistencia sanitaria mínimamente eficiente, ¿no debería ser considerado pobre?

En un sentido similar, tenemos la medición de pobreza por las llamadas Necesidades Básicas Insatisfechas. Así, el INDEC considera pobres a los hogares que al menos reúnan una de las siguientes condiciones: en materia de hacinamiento, cuando vivan más de 3 personas por cuarto; cuando sean viviendas precarias (por ejemplo, pisos de tierra) o piezas de inquilinato; cuando no haya ningún tipo de retrete; cuando los niños de entre 6 y 12 años no asistan a la escuela; y los hogares con 4 o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe tenga baja educación (hasta segundo grado). De acuerdo al INDEC, en 1980 el 22,3% de los hogares tenía NBI, en 1991 el 16,5% y en 2001 el 14,3%. Entonces, tanto en la década de 1980, como en la de 1990, la pobreza, medida por las NBI, habría estado reduciéndose. Dado que este relevamiento se hace con los censos, todavía no está disponible el que corresponde a 2010. De acuerdo a una investigación del Programa del Observatorio de la Deuda Social Argentina, y a pesar de las fuertes mejoras registradas a partir de 2004, en 2010 el 20% de la niñez urbana tenia NBI, esto es, sufría algunas de las privaciones mencionadas.

Por supuesto, pueden combinarse las mediciones según el enfoque de las NBI y según la Línea de Pobreza, de manera que algunos hogares pueden ser pobres según un enfoque, y no ser pobres según el otro. Digamos también que una variante del enfoque de las NBI es el que emplea el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, que elabora un índice de pobreza humana para los países en desarrollo que toma en cuenta la probabilidad al nacer de alcanzar los 40 años de edad; la tasa de alfabetismo; el porcentaje de la población que tiene acceso al agua potable; y el porcentaje de niños con deficiencias de peso. A lo que habría que agregar las consideraciones de Amartya Sen acerca de la necesidad de evaluar qué pueden hacer los individuos con determinado ingreso, según las condiciones sociales, culturales e históricas. Pero no vamos a seguir esta línea, porque queremos concentrarnos en la noción de pobreza que sustenta las mediciones habituales, en Argentina, y en la mayoría de los países del mundo. El problema es que todas ellas parten de concebir a la pobreza en términos absolutos. Esto es, en lo esencial los organismos gubernamentales establecen una canasta de bienes necesarios para mantener cierto un nivel de vida, y consideran que son pobres aquellos que no tienen ingresos suficientes para adquirir esa canasta. Esta evaluación nos dice que se está concibiendo a la pobreza en términos absolutos. Este enfoque fue sintetizado por Artemio López cuando, defendiendo, por TV, su evaluación de la pobreza en Argentina, sostuvo que el parámetro para medirla era tan fijo y establecido como podía serlo el metro patrón para medir distancias.

Pues bien, frente a este abordaje, que en el fondo es a-histórico, se levanta otro, que sostiene que la pobreza es relativa. Una idea que ya estaba en Adam Smith, cuando definía la pobreza como la falta de aquellas necesidades que la costumbre de un país hace que sea indecente que tanto la gente acomodada, como la clase baja carezcan de ellas. La misma idea, en sustancia, encontramos en Marx.

Pobreza en Marx y plusvalía relativa

Efectivamente, la posición de Marx es que la pobreza es, en lo esencial, histórica y social, y por lo tanto relativa. Por eso, el metro patrón puede y debe permanecer invariable durante siglos (y cuanto más invariable, mejor), pero el “metro” para medir la pobreza, en cambio, debe determinarse a partir de una concepción histórica y social. Esto se debe a que la pobreza hay que ponerla en relación con el desarrollo de las fuerzas productivas; en otras palabras, en relación con la riqueza general de la sociedad. En consecuencia, no tiene mucho sentido medir la pobreza según algún patrón fijo de bienes materiales, ya que la disponibilidad de los mismos está variando según evoluciona la sociedad. Por esta razón es que Marx pensaba que, si bien la pobreza en términos absolutos tendía a disminuir con el desarrollo capitalista, podía estar incrementándose en términos relativos. Esto sin perjuicio de que haya largos períodos, de crisis y depresiones económicas, en los cuales la pobreza aumenta en términos absolutos, y amplias masas son arrojadas a la desesperación y el pauperismo más absoluto.

La idea de que el salario, y por lo tanto la pobreza, son nociones relativas, está claramente planteado en Trabajo asalariado y capital. Allí Marx escribe que “ante todo, el salario está determinado por su relación con la ganancia, con el beneficio del capitalista; es un salario relativo”. Y especifica que el salario relativo “expresa la participación del trabajo en el nuevo valor creado por él”. También en el mismo texto, y hablando de los períodos en que aumenta el capital productivo, y por lo tanto la demanda de trabajo y los salarios, explica: “Una casa puede ser grande o pequeña, y en tanto las casas circundantes sean igualmente pequeñas, la misma satisface todos los requisitos sociales que se plantea una vivienda. Pero si se levanta un palacio junto a la casita, ésta se reduce hasta convertirse en una choza”. Refiriéndose a la distribución de la riqueza social entre el capital y el trabajo, explica que si la parte del primero aumenta con relación al segundo, habrá crecido el poder del capitalista sobre el trabajador. Es por esto que hace hincapié en la caída relativa del salario, a medida que aumenta la concentración de la riqueza en el polo del capital. Por consiguiente, aumenta la distancia entre el capital y el trabajo. Este es el sentido de fondo de la noción de plusvalía relativa, ya que pone en evidencia que la explotación (y por lo tanto la pobreza relativa) puede estar aumentando, a pesar de que se mantenga la canasta salarial, o incluso aumente.

Para bajar a tierra esto, en relación a la medición de la pobreza, supongamos que en una medición realizada en 1990 se constata que en determinada localidad de Argentina el 10% de las viviendas no disponen de un retrete, y por lo tanto esos hogares se clasifican como pobres. Supongamos que en 2012 se realiza una nueva medición, y la situación sigue igual. ¿Se mantiene el mismo nivel de pobreza (medida según las NBI)? La respuesta de alguien que cree que existe un patrón fijo (al estilo del metro), es afirmativa. Pero desde el punto de vista del marxismo, la respuesta es inequívoca: la pobreza aumentó, porque en los últimos 20 años hubo un desarrollo de las fuerzas productivas, y cada vez hay menos “justificación” para que los hogares no tengan retretes. La noción de pobreza relativa, vinculada entonces a la de plusvalía relativa (o sea, a la plusvalía que surge del abaratamiento de los bienes salariales por aumento de la productividad) es profundamente crítica de la sociedad existente.

Una medición alternativa

Lo anterior se puede reflejar, de alguna manera, en la medición estadística de la pobreza. Por caso, la Unión Europea considera pobres a aquellos hogares, o individuos, que reciben menos del 60% de la mediana del ingreso (se toma la mediana porque es menos sensible que la media a los valores extremos). Aplicando este criterio a Argentina, deberíamos decir que en el segundo semestre de 2011 eran pobres los hogares que recibían menos de $2718 al mes ($4530 era la mediana). Una cifra para “trazar la raya” de la pobreza muy superior a la que presentan Equis, la CTA oficialista, o la UCA. Si tenemos en cuenta que, según el INDEC, en el tercer decil los ingresos oscilaban entre $2200 y $2996, resulta que, con las propias cifras del INDEC, serían pobres casi el 30% de los hogares (debe tenerse en cuenta que, además, el 1% de los hogares no reciben ingresos).

En conclusión, lo que queremos marcar con esta nota es la necesidad de rescatar este aspecto, profundamente crítico, de la teoría marxista, a la hora de discutir qué es pobreza, y cómo medirla.

Textos citados:

Altimir, O.; L. Beccaria; M. González Rozada (2002): “La distribución del ingreso en Argentina, 1974-2000”, Revista de la Cepal 78, diciembre.

Marx, K. (1849): “Wage Labour and Capital”, http://www.marxists.org/archive/marx/works/cw/volume09/index.htm.


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Marxismo y la medición de la pobreza

Written by rolandoastarita

02/04/2012 a 15:19

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12 comentarios

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  1. Rolando muy clara la nota. Te quería consultar por el tipo de medición que se hace teniendo en cuenta la participación de la clase trabajadora en relación al PBI. Algunas de mis dudas son: ¿dicho parámetro presenta algunas dificultades para mostrar el grado real de explotación de la clase trabajadora? ¿Puede ser que en los 70 la clase trabajadora pisara el 50 por ciento de participación del PBI y hoy no llegue al 25 por ciento?

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    Dani

    02/04/2012 at 16:03

    • Pienso que tiene bastantes problemas esas mediciones. Por empezar, porque no discrimina entre trabajo productivo e improductivo, y entre asalariados que son explotados y asalariados que forman parte de la clase dirigente. Trato en parte el tema de la participación de los trabajadores en el PBi en esta nota.

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      rolandoastarita

      02/04/2012 at 17:00

  2. Compañero. Las cifras del Indec son surrealistas. Si se toma la canasta básica alimentaria (209 pesos) el que gana trecientos tiene el orgullo de dejar de ser indigente para ser pobre. Es patético que alguien pueda afirmar que una familia pueda comer con 7 pesos por día (medio salamín y una flauta de pan) o acceder a una canasta ‘total’ (?) con algo más de 15. En realidad ya no se bien para que se efectúan esos cálculos que no podrían ser tomados en serio ni por un marciano. Usted ha presentado diferentes alternativas más verosímiles. Interesante sería preguntarse a cuanto ascendería la pobreza si se tomaran como rasero, sin ir más lejos, los 4000 pesos estimados por la CGT antes del fin de año pasado. ¿50%? Es obvio que la pobreza bajó desde el fondo de la crisis con la recuperación de los salarios y el empleo en el sector en blanco y en menor medida en negro. También con la recuperación del consumo que alimenta el vasto colchón de trabajadores cuentapropistas, pero tendencialmente, pese a casi una década de crecimiento la pobreza aumenta tendencialmente. En general, la política económica K (lejos del discurso) se ha concentrado en socializar la miseria relativa amortiguando la absoluta con el propósito de prevenir futuros estallidos sociales frente a un empeoramiento brusco y ampliar la vasta base clientelar. Hay una explotación más intensa que en la década del 90 tanto en sus dos planos básicos. Los aumentos de productividad se han reflejado en la alta rentabilidad que está varios puntos por encima de la etapa pre crisis. De todos modos, hace un tiempo leí que si se mide el PBI per cápita en dólares, todavía faltarían un par de años a estas tasas de crecimiento para alcanzar los 9000 de 1997. ¿Es así o estoy equivocado?

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    AP

    02/04/2012 at 21:15

  3. Gran artículo, conciso, para debatir y analizar qué pasa tras la recuperación económica del país. Me gustaría que escribieses más como estos, bien “populares” que sirven para trenzarse con los compañeros que militan en las bases del campo kirchnerista.

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  4. muy buen articulo hacia tiempo que esperaba que abordaras este tema. la pregunta que siempre me intereso hacerte y a todos los que estan leyendo esto y nos sirve para elaborar cuestiones políticas, es como se relaciona la noción de pobreza relativa con la conciencia de clase? es decir por más que haya relativamente mas pobres la canasta de bienes en si misma puede apaciguar el conflicto social (por ejemplo el futbol para todos no es medible pero tiene un impacto importantisimo en la subjetividad de la gente, se que suena ridiculo plantear esto pero es asi) y ademas por mas que una persona de 1950 que no tenia heladera sea menos pobre que otra de la actualidad que no tenga tv lcd (por decir cualquier cosa), nunca va a ser lo mismo pelear por cuestiones mas escenciales como techo trabajo comida que por bien que en un momento fueron de lujo, saludos

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    enver

    04/04/2012 at 21:07

    • Ensayo algunas ideas.
      El concepto de relatividad del aumento de la pobreza significa que ésta aumenta “en relación” a la riqueza total de la sociedad, pero en relación a los individuos que la conforman, no se verifica aquel aumento de la pobreza, sino lo contrario. Para el común de la gente es mucho más perceptible lo segundo que lo primero, aunque esta percepción opera más a un nivel inconsciente que consciente; conscientemente el común vive quejándose de que “la plata cada vez le alcanza menos”, y sin embargo, y dado que la realidad es que -siempre considerándolo desde el punto de vista individual- es posible acceder paulatinamente cada vez a mayor cantidad de bienes, esta otra percepción -aunque menos consciente- también puede ser operativa a nivel de trabar el desarrollo de la conciencia de clase.

      De todos modos hay que decir que, si bien es cierto que no es posible trazar un paralelismo entre “mayor pobreza = mayor conciencia de clase”, también es cierto que para despertar conciencias es necesario que exista una necesidad para ello. Opino que para el desarrollo de la conciencia de clase son necesarios los momentos en que la pobreza aumenta, no ya con relación a la riqueza total, sino en forma absoluta; la conciencia de clase puede despertarse entonces en estos períodos quizás más fácilmente que durante las “bonanzas”, pero el desarrollo comprende a ambos ciclos.

      El “fútbol para todos” es un bien intangible que impacta en las subjetividades y de paso distrae, ocupa y desvía la atención de otros temas que podrían despertar o acicatear conciencias. Se trata de un verdadero adormecedor semejante a las religiones.

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      Eduardo

      05/04/2012 at 12:34

    • En las crisis, más específicamente durante las recesiones y depresiones, la pobreza aumenta en términos absolutos. Pero más importante, sin embargo, es que aumenta en relación al nivel alcanzado durante las fases de expansión. La recesión y la desocupación en EEUU no han llevado los ingresos, en términos absolutos, a los niveles de 1920 o 1930. Pero esto no es lo decisivo, sino que hoy la miseria está aumentando en términos absolutos.
      Me parece importante superar la idea de que la miseria crónica y el pauperismo generalizado dan lugar, de alguna manera, a la conciencia socialista. En los países de muy bajo desarrollo, en que la miseria es generalizada y absoluta, no existen mejores condiciones para el desarrollo del socialismo que en los países industrializados. Desde el punto de vista político, muchas veces se ha dado que los sectores de la clase obrera con mejores salarios han sido vanguardia de luchas y avances en la organización. Por ejemplo, muchos de los trabajadores que integraron los consejos obreros en Alemania en 1919, eran altamente calificados, y relativamente bien pagos.
      En Argentina, durante muchos períodos la vanguardia estuvo en los sectores productivos de más desarrollo. Por ejemplo, los más activos en los 60 y 70 eran los mecánicos y los metalúrgicos, que también estaban entre los mejor pagados, y pertenecían a las ramas de mayor desarrollo. Recuerdo que en los 70 los trabajadores de frigoríficos, y de otras ramas en retroceso, evidenciaban menor nivel de conflictividad. Cuando fue la dictadura de Onganía, hubo una polémica en algunos grupos de izquierda. Algunos decían que la vanguardia y las mayores luchas se darían en Tucumán, debido a los ataques que estaban recibiendo los trabajadores de los ingenios. Otros planteaban que ese sector entraría en retroceso, y que había que dirigirse a sectores más dinámicos. En el proceso del Cordobazo, y todo lo que vino luego, muchos líderes trabajadores pertenecían a estratos calificados (por ejemplo, matriceros, torneros, electricistas). Muchas veces la baja de salarios, o el ataque a las condiciones de vida y laborales, genera que estos sectores reaccionen con fuerza.
      Todo esto también tiene que ver con la discusión sobre el desarrollo de las fuerzas productivas, y la agudización de contradicciones en el capitalismo.

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      rolandoastarita

      05/04/2012 at 13:32

  5. Otro ejemplo de la experiencia histórica es la revolución rusa. Rosa Luxemburgo extrayendo lecciones de la revolución de 1905 -y en polémica con los “dirigentes prácticos” que rebajaban la importancia de la lucha teórica y política en Alemania- dice lo siguiente: “Es igualmente errónea la concepción exagerada de que el proletariado tenía, en el imperio zarista de antes de la revolución, el nivel de vida de un mendigo. El sector obrero de la gran industria en las grandes ciudades, que tuvo una participación más activa y combativa tanto en la lucha económica como en la política, posee un nivel material de vida casi tan elevado como su similar alemán; en algunos oficios los salarios rusos son tan elevados como los alemanes y, en determinados casos, más altos aun. En lo que hace a la jornada laboral, la diferencia entre las grandes industrias de ambos países es insignificante. La noción de la supuesta esclavitud material y cultural de la clase obrera rusa tampoco tiene asidero en los hechos. Esta noción se contradice, como lo demuestra un mínimo de reflexión, con el hecho en sí de la revolución y el papel prominente que desempeñó el proletariado en la misma. Con mendigos no se puede llevar a cabo una revolución de tanta madurez política y lucidez de pensamiento, y los obreros industriales de San Petersburgo y Varsovia, Moscú y Odesa, que se encuentran a la cabeza de la lucha, están cultural y mentalmente mucho más cerca del tipo europeo occidental de lo que se imaginan quienes ven en el parlamentarismo burgués y en la actividad sindical metódica la escuela indispensable, inclusive la única, para el aprendizaje del proletariado. El gran desarrollo capitalista moderno de Rusia y la década y media de influencia intelectual de la socialdemocracia, que ha estimulado y dirigido la lucha económica, han llevado a cabo una importante obra cultural sin las garantías externas del orden legal burgués” (ver “Huelga de masas, partido y sindicatos”, p. 227/8. Obras Escogidas, editorial Pluma). Disculpe por la extensión de la cita, pero me pareció pertinente para la discusión.

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    Omar

    07/04/2012 at 23:16

  6. Interesante análisis Sr. Astarita. Pienso que si bien la medición de la pobreza relativa saca a la luz el proceso de acumulación capitalista y el aumento de la desigualdad, debe haber un patrón de pobreza absoluta, medida por alimentación, vivienda, sanidad, educación,saneamientos, etc, es decir unos mínimos infranqueables y no abiertos a la subjetividad, que garanticen una vida con las necesidades más básicas cubiertas. Aunque pienso que tal como lo expone Astarita la pobreza relativa no es proclive a la subjetividad, es decir es algo perfectamente mensurable, sí que podría haber confusión al respecto, por ejemplo entre un pobre alemán y un pobre marroquí.

    Respecto al cálculo europeo, por ejemplo en España la pobreza sobrepasa el 20%, y ni aún en los tiempos de expansión económica se ha visto reducida, y más de un 60% de españoles no llega al mileurismo. Pero esta medición no tiene en cuenta por ejemplo la universalidad de servicios públicos, educación sanidad, etc, que en otros países con una población por debajo del 60% de la mediana del salario menor no se dan. Tampoco se tiene en cuenta en esta medición el desempleo, que en España supera el 20%( aunque sería bastante más dado el método de cálculo que excluye muchos supuestos), el poder adquisitivo, o el endeudamiento ( que hace que muchas familias destinen la mayor parte de sus ingresos por ejemplo a pagar una hipoteca).

    Es decir el cálculo europeo está también sometido a enormes sesgos. En EEUU donde la polarización de salarios y la concentración de riqueza es extrema, tampoco creo que la mediana sea un valor fiable que nos revele la realidad del asunto.

    En cuanto la dismunición de la pobreza mundial , si bien esta ha podido descender porcentualmente respecto a la población mundial, ( sobretodo en China e India) lo cierto es que el número de pobres ha aumentado, porque el crecimiento económico y la redistribución no ha compensado el crecimiento demográfico. En este sistema capitalista la pobreza puede reducirse porcentualmente mientras que el número de pobres y hambrientos aumenta por millones. Además ya no sólo aumenta el número de pobres sino que como bien señala Astarita está volviendo a crecer la pobreza porcentualmente.

    Un problema ontólogico que veo en esta visión de pobreza relativa como desigualdad, es que el sistema nunca va a permitir un nivel de pobreza relativa, por mucha desigualdad que haya, tal que permita a los trabajadores por cuenta ajena poder prescindir tranquilamente de su empleo ( con lo que destruiría todo el sistema capitalista de acumulación y las relaciones de poder) ya que su pobreza relativa, llegado un momento, les podría permitir alimentarse, tener vivienda y una serie de servicios básicos de por vida.

    Respecto a los sindicatos y la lucha de clases, quizás la mayor combatividad de unos es lo que ha propiciado que tuvieran mayores salarios, también habría que tener en cuenta que un trabajador mejor remunerado y con más derechos, tiene más capacidad de resistencia a las acometidas patronales y también suele tener mayor acceso a la educación y mejor formación. Uno de los sindicatos más combativos en España es Sepla, es un sindicato coorporativo, no de clase, de pilotos de aviación, y dado su alto nivel de remuneración y de formación, les hace temibles frente a Iberia, pudiendo encadenar huelgas sine die y causando mucho daño a la empresa.

    Para terminar quería plantear unas dudas al profesor Astarita, aunque no están relacionadas con este artículo, respecto a la superación de la sociedad capitalista.

    – Desapareciendo el trabajo por cuenta ajena, tomando los trabajadores el control de los medios de producción, através de cooperativas y otros medios colectivos ¿ No hay un riesgo de reproducción del sistema capitalista de nuevo? ¿ No se abriría una competencia entre distintas cooperativas?

    . ¿ Plantea también una desaparición del Estado ? De ser así, ¿ Cómo sería la organización y planificación? ¿ No se establecerían también jerarquías ? ¿ Quién emitiría dinero? ¿ Habría empleo para todos? ¿ Que pasaría con los desempleados de no ser así? ¿ Quién llevaría a cabo la distrubución de los medios de producción y de tierras entre la población? ¿ Cómo se reglamentaría la educación y los servicios sanitarios, públicos, judiciales, etc?

    Un saludo.

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    Carlos

    12/04/2012 at 23:34

    • Es imposible responder estas preguntas en unos comentarios. Además, muchas de estas cuestiones son motivo de discusión, y también difíciles de resolver de antemano. El propio Marx puso el énfasis en la crítica de la sociedad capitalista, demostrando que se asienta en la explotación, y que genera una creciente contradicción entre la apropiación privada de la riqueza y la producción social. De ahí su crítica a la propiedad privada del capital. También su crítica al Estado, en tanto garante de las relaciones de explotación. Pero planteó que la manera en que los seres humanos organizarían la futura producción social, solo podría ser resuelta a partir de la experiencia en común. El marxismo no pretende fijar un “plan” de antemano. Sí plantea como meta abolir la explotación del hombre por el hombre, y con ello reemplazar al Estado por el control de los seres humanos sobre la producción.
      De todas formas hago una observación: la organización de una economía en cooperativas, coordinadas por el mercado, no elimina la anarquía de la producción, ni los impulsos al capitalismo. Algo de esto se vio en la ex Yugoslavia. Allí las cooperativas, bajo formas de cogestión de los trabajadores (y de la burocracia) competían entre ellas; en un país en el que no había trabajo para todos, y muchos estaban obligados a emigrar. A lo que se sumaban formas de producción privada individual.

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      rolandoastarita

      13/04/2012 at 08:51

  7. Muchas gracias por su respuesta Profesor Astarita, almenos me alumbra en cuanto a la constatación de la complejidad del tema.

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    Carlos

    13/04/2012 at 10:59

  8. Como puede hacer un aporte Marx a los indicadores de pobreza y factores asociados, es decir desde distintos perfiles de pobreza, asociados a la calidad de vida y disposición de bienes, si el Estado lleva un proyecto de reforma urbana, una linea de progreso en la macroestructuras, pero no hay desarrollo en relación con la superación de la pobreza, es decir no se mejora la educación, ni los niveles de salud, todo frente a las verdaderas necesidades de la comunidad afectada, el proyecto de ciudad despoja a habitantes de sus hogares para construir avenidas y edificios y a estos habitantes se los citua en pequeños apartamentos, sin tener encuentra que la mayoría dependen de huertas para cultivar o tener animales, desde este punto de vista como se podría acentuar los términos como propiedad privada, el Estado, la justicia, el hombre publico y el hombre privado en Marx

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    Leydi

    15/06/2015 at 00:41


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