Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Debate sobre la inflación en la Argentina (4)

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Rolando Astarita [Blog]  Marxismo & Economía El paro general del juevesContinúa la parte (3)

Como puede anticiparse de lo que he venido planteando en lo anterior, sostengo que la actual alta inflación en Argentina tiene su raíz en la salida devaluatoria e inflacionaria de la crisis y depresión de 2001-2. Por supuesto, la mayoría de los economistas tienden a coincidir en que la devaluación de 2001-2 fue la causa principal del alza de precios de 2002. Es que no hay forma de explicar esa tasa de inflación por emisión monetaria, por déficit fiscal, o por puja distributiva, para aludir sólo a las razones más mencionadas. Sin embargo, realizado este reconocimiento, monetaristas y keynesianos rápidamente pasan por alto que aquella fuerte depreciación de la moneda, levantó la restricción monetaria a la que hacía referencia Rowthorn (ver la tercera parte de esta nota) y abrió el cauce para que se instalara una dinámica de ajustes y variaciones en la distribución del ingreso entre el capital y el trabajo, y entre las diferentes fracciones del capital, por vía de las alzas de precios, salarios y nuevas subas del tipo de cambio. Como lo hemos explicado en otras notas y trabajos, la devaluación de 2001-2 significó un profundo ajuste bajista de los salarios, tanto en término de los precios internos, como de la moneda mundial. Pero además, significó una profunda modificación de los precios relativos, y de las tasas de rentabilidad, a favor de los sectores productores de bienes transables, y en detrimento de los precios y rentabilidades de las ramas de no transables (típicamente, salud y educación privadas, transporte, comunicaciones, vivienda, y similares). Esta situación, seguida de la recuperación de la economía en los años posteriores a la devaluación, generó el escenario para que los ingresos del trabajo, y de las fracciones del capital vinculadas a no transables, recuperaran terreno vía ajustes alcistas.

Lo importante de esto es que la actual dinámica inflacionaria no se puede analizar abstrayéndose de este antecedente. Pero esto es lo que hacen monetaristas y “heterodoxos K”. Los primeros sostienen, desde hace años, que la inflación se debe pura y exclusivamente a la emisión monetaria. Los segundos, afirman que las razones son sólo “estructurales”. Así, por ejemplo, el Banco Central, en su informe de la programación monetaria para 2013, atribuye las causas de la inflación a “la presencia de desequilibrios en la estructura productiva, los ‘cuellos de botella’ en determinados sectores, la puja distributiva, la formación oligopólica de precios y los shocks exógenos de precios internacionales”. Aunque también parece otorgar su parte al aumento de la masa monetaria, ya que reivindica las políticas de esterilización.

El problema con estos enfoques es que no resuelven la cuestión planteada. La emisión monetaria “en general” no es impulsora de inflación. Como lo veremos enseguida, la aceleración de la inflación desde el 3,7% en 2003 al 21% o 22% en 2008, no se puede explicar por “emisión monetaria excesiva”, como sostienen los monetaristas. Por otra parte, tampoco las razones “estructurales” que presenta el Banco Central pueden dar cuenta de la especificidad de la inflación argentina. Para avanzar en la comprensión de las cuestiones implicadas, es interesante analizar las posturas en torno a la política monetaria del BCRA, después de la salida de la depresión de 2001-2.

El “trilema”, emisión monetaria y esterilización

Una de las ideas más arraigadas en la macroeconomía ortodoxa sostiene que en una economía abierta, con tipo de cambio fijo, el gobierno no puede tener una política monetaria autónoma. Es lo que se conoce como el trilema: o bien se renuncia al tipo de cambio fijo, o a la política monetaria, o a la economía abierta, porque las tres cosas no se pueden tener al mismo tiempo.

La idea es muy simple, y tiene su origen en el famoso modelo Mundell-Fleming (un tópico de los cursos de macroeconomía). Supongamos que hay excedente en la balanza de pagos. Si el Banco Central no quiere que la moneda se aprecie y sostiene el tipo de cambio, debe absorber las divisas que entran, a cambio de emitir moneda nacional. Pero si hace esto, crece la base monetaria, y por el principio del multiplicador, también la masa monetaria: Lo cual -teoría cuantitativa mediante- generaría inflación; el monetarista típico dirá que “el público” tiene encajes monetarios mayores de los que desea mantener, y los trata de descargar comprando bienes (y hoy divisas). Alternativamente, la mecánica postulada dice que el aumento de la masa monetaria reduce la tasa de interés, lo que estimula la demanda más allá del producto potencial, lo cual también termina redundando en aumento de precios.

Pues bien, a partir de la recuperación de la economía argentina desde 2002-3, y el superávit en la balanza de pagos (en los primeros años K hubo fuerte superávit comercial, y salida de capitales despreciable) el Banco Central trató de impedir que el tipo de cambio descendiera por debajo de, aproximadamente, $2,7/US$. Lo cual lo llevó a emitir pesos y acumular reservas. Es aquí donde comienza a tallar la crítica de la ortodoxia. En 2003 la tasa de inflación bajó desde el 41% de 2002 al 3,7%; en 2004 aumentó al 6,1%, en 2005 al 12,3%, en 2006 fue del 9,8% (aunque hacia fin de este año comenzó la manipulación del Indec). La explicación monetarista de la aceleración de la inflación fue que el BCRA estaba emitiendo para sostener el tipo de cambio (y acumular reservas); la conclusión era no emitir (no acumular reservas), y dejar que se apreciara el peso. La respuesta del Banco Central fue mantener la emisión por la entrada de dólares, y la acumulación de reservas. Sin embargo, admitió que el aumento de la masa monetaria sería generadora de inflación. De manera que para contrarrestar esta supuesta presión inflacionaria, el BCRA desarrolló una sistemática política de esterilización (consiste en reducir la masa monetaria colocando títulos del Banco Central, en compensación por el aumento de las reservas; lo que significó un muy buen negocio para los bancos; ver aquí). Aún hoy, cuando las reservas internacionales están disminuyendo, se sigue esterilizando. En los últimos 12 meses las reservas internacionales bajaron 12,8%, en tanto el stock de títulos del BCRA (Lebac y Novac) aumentó, en valor nominal, un 34,4% (informe monetario de marzo de 2013, del BCRA).

Sin embargo, los monetaristas sostienen que la esterilización es insuficiente, e insisten en que en el segundo trimestre el BCRA tendrá que emitir para comprar los dólares excedentes que entran por la mejora de la cosecha. Lo cual, en su visión, acentuará las presiones inflacionarias. La respuesta del BCRA es  continuar con la esterilización. La idea del trilema, por lo visto, no se cuestiona. Pero… ¿qué hay de cierto en esta tesis?

Una crítica del trilema

El trilema está tan establecido entre los economistas, que su crítica puede parecer “de otro mundo” (aunque poskeynesianos, como Lavoie, hace años han cuestionado la tesis). Empecemos por lo elemental: cuando el Banco Central emite dinero contra dólares, la masa monetaria no aumenta “en general”, ni cae “entre el público”. Los que liquidan dólares a cambio de pesos son empresarios capitalistas, que de esta manera cierran el ciclo de valorización de sus capitales. Por eso es absurda la idea de que “el BCRA emite más pesos de los que la gente quiere tener en sus bolsillos” (Martín Redrado y muchos otros economistas). Si los exportadores liquidan dólares, es porque quieren tener pesos. Y estos capitalistas toman entonces la decisión de relanzar, o no, ese dinero al circuito de valorización. Si lo hacen, aumentan la inversión y la capacidad productiva. Esto es, y contra lo que sostiene la ortodoxia, no existe un límite rígido para la producción, a partir del cual todo incremento de la demanda debiera generar aumento de precios. En la medida en que en el siguiente ciclo contraten más mano de obra y medios de producción, se amplía la producción, y no existe una razón particular para que aumenten los precios de los bienes. Por eso, en este escenario, la creación de dinero a causa del excedente comercial, significa aumento de masa monetaria que está respondiendo al incremento de la actividad económica.

Además, es importante comprender que los capitalistas lanzan a la circulación el dinero que es necesario para la realización del circuito de valorización, y el resto lo atesoran, como subrayaba Marx, en crítica a la teoría cuantitativa de Ricardo. En los sistemas bancarios y monetarios modernos, ese aumento de las tenencias monetarias representa aumento de los depósitos bancarios, y de la capacidad prestable. Insistimos, en condiciones normales del ciclo económico, esto se traducirá en incremento del crédito que alimenta los circuitos de creación de valor. Por otra parte, si las condiciones de reproducción del capital no son convenientes, habrá preferencia por la liquidez, que significa que los bancos restringen el crédito y aumentan los encajes; y los capitalistas no toman crédito. Pero en ese caso, y en tanto se mantenga el valor del dinero, tampoco hay motivo para que exista inflación; más bien, la presión será deflacionaria, como sucede cuando hay atesoramiento, con constricción monetaria.

De todo lo anterior se desprende, y de nuevo contra lo que sostiene el dogma monetarista, que tampoco hay nada estable en la velocidad de dinero (o en su inversa, la demanda). La velocidad del dinero depende, esencialmente, de la fluidez con que se realiza el ciclo; no tiene nada de fijo, o mecánico. Pero si esto es así, se vuelve a caer todo el razonamiento monetarista, incluidos el trilema, y la tesis de “la gente tiene más dinero del que quiere tener”. En definitiva, y desde el punto de vista teórico, no hay razón para que la emisión por incremento de reservas internacionales sea inflacionaria. Es extraño que la heterodoxia keynesiana, siempre tan atenta a las “desviaciones neoliberales de la derecha”, haya aceptado, en esencia, el argumento monetarista, para hablar exclusivamente de las “razones estructurales” de la inflación (y para colmo, sin acertar en esas “razones estructurales”, véase más abajo).

En cuanto a la evidencia empírica, la misma tampoco parece apoyar la tesis de que la acumulación de divisas, “inevitablemente”, genera inflación. En las últimas dos décadas, y en especial, después de la crisis asiática de 1997-8, los países en desarrollo han incrementado fuertemente sus reservas internacionales, en tanto las tasas de inflación han estado en descenso sostenido (Steiner, 2010). También Steiner encuentra que las variaciones de las reservas internacionales no afectan significativamente la inflación (pero sí establece que el aumento de los activos domésticos de los bancos centrales aumenta la inflación). Lin y Wang (2009) incluso encuentran, para el período 1981-2003, relaciones negativas, en Japón, entre incremento de reservas internacionales y tasa de inflación; y ninguna relación clara en Hong Kong y Singapur, cuando la moneda no se deprecia. Por otro lado, tengamos presente que en Argentina, entre 1992 y 1998, las reservas internacionales se multiplicaron por 3, con tipo de cambio fijo; pero la inflación fue descendente. Asimismo está el ejemplo de China. Entre 1990 y 2000 sus reservas internacionales se multiplicaron 5,5 veces; sin embargo, la inflación descendió desde picos del 25% en 1994 a deflación entre 1998 y 2002. Luego, entre 2000 y 2013 las reservas crecieron casi 20 veces (aproximadamente 3,44 billones de dólares en el primer trimestre de 2013), en tanto la inflación en ningún año superó el 6%; en 2012 fue del 2,4%. Si la inflación en Argentina, entre 2003 y 2010, se explica por excesiva emisión, incluso habiendo esterilización, ¿cuánta inflación debería haber en China por este gigantesco crecimiento de las reservas de China?

Valor del dinero, reservas, inflación

Lo planteado en el apartado anterior conecta con una de las críticas fundamentales de Marx a la concepción cuantitativa. Se refiere a que el valor del dinero no surge de la “comparación” entre una masa de mercancías que llega al mercado sin precio, y una masa de dinero con la que se comparan las mercancías. Es una idea brutal, que se repite una y otra vez. Pero no hay forma de que se realice tal comparación, ni que se establezcan los precios de esa forma. Además, en el fondo, el razonamiento es circular, ya que se dice por un lado que las mercancías obtienen sus precios por comparación con el dinero, pero al mismo tiempo que el valor del dinero se determina como la inversa del nivel de precios. Por eso, Marx insistía en que las mercancías llegan al mercado con un precio tentativo; y el dinero -nos referimos al billete de curso forzoso-, representando un valor; es un signo de valor. En consecuencia, el precio de las mercancías dependerá, decisivamente, del valor encarnado en el equivalente dinero. Y este último no se establece por su relación con la masa de mercancías, sino por su relación con el equivalente-respaldo, en nuestro caso, el dinero-mundial (dólar y euro).

Precisemos: no se trata de una relación mecánica. Para sostenerse, la paridad establecida no necesariamente exige la convertibilidad de toda la base monetaria a la moneda respaldo, como afirman economistas de la ortodoxia. En otros trabajos he argumentado que se trata de una relación simbólica compleja, y sometida a múltiples mediaciones, hasta políticas. Esto se aplica incluso al patrón oro. Durante largos períodos, en el siglo XIX, el Banco de Inglaterra mantenía una reserva en oro relativamente pequeña en relación a la base monetaria. Sin embargo, en tanto se mantuviera la confianza en la convertibilidad a la paridad establecida oficialmente, la libra conservaba su valor.

Mutatis mutandi, algo similar se aplica a la relación entre las monedas nacionales y las reservas internacionales. El incremento que han experimentado las reservas internacionales de la mayor parte de los países subdesarrollados en los últimos 15 o 20 años, tiene que ver con impedir que el equivalente doméstico sea sometido a ataques especulativos; algo que sucede cuando se advierte que la conversión no es posible a la paridad establecida.

De ahí también la posibilidad de que se desencadenen procesos inflacionarios debido a la pérdida de valor del equivalente doméstico por su relación con las divisas respaldo. Por eso, tiene razón Guillermo Vitelli cuando sostiene que las grandes rupturas de la estabilidad de precios en Argentina, al menos a partir de 1948, estuvieron vinculadas a las devaluaciones de la moneda, no a la emisión. El tipo de cambio inicia la estampida. “Esta fue la mecánica impulsora de la ruptura que tiene validez de carácter universal, ya que en todo quiebre, cualquiera haya sido su explicación (…) el tipo de cambio fue el precio que siempre creció previa o simultáneamente a su inicio, anticipándose en su expansión a los restantes precios” (1986, p. 90). Lo mismo se aplica a la inflación que arranca con la devaluación de 2001-2. De ahí también que en procesos de alta inflación las funciones del dinero local son cumplidas, en grado cada vez mayor, por el dinero-divisa, refugio último de valor. En cuanto medida de valor, los precios -inmobiliarios, vehículos, etc.- se fijan en dólares; los atesoramientos pasan al dólar; se utiliza la divisa como medio de pago (cancelación de deudas hipotecarias, y similares); y en el extremo, la moneda respaldo se utiliza como medio de cambio. En cualquier caso, se profundiza la desvalorización del equivalente local, elevando más y más los precios. Ocurre porque el dinero está perdiendo valor por su relación con el respaldo, y esto se traduce en el aumento de los precios (no en términos del dólar o el euro, por supuesto).

Valor del dinero y señoreaje

El dinero que emite el banco central es signo de valor, en tanto está validado como tal por el respaldo. Se comprende entonces la importancia de la composición y la calidad del activo del emisor, esto es, del banco central. Pero ésta es una cuestión que parece ser dejada de lado por la heterodoxia K. Incluso Marcó del Pont, la actual presidenta del BCRA, ha dicho que la emisión nunca es inflacionaria (y entonces, ¿para qué esteriliza el Central?). Pero esto es un error. La emisión para cubrir déficit es inflacionaria, y esto no significa conceder un milímetro a la teoría cuantitativa (una discusión más detallada de esta confusión elemental, aquí y aquí) Si el BCRA emite contra títulos, que en esencia son “paga dios”, con el fin de cubrir la brecha fiscal, esto repercutirá negativamente en el valor del signo monetario. Los que sostienen que todo déficit se puede financiar con emisión, sin consecuencias negativas, deberían explicar cómo han descubierto esta extraordinaria manera de generar valor agregado mediante el simple acto de emitir dinero. Naturalmente, la heterodoxia keynesiana tiene dificultades para comprender esta cuestión porque no parte de algún concepto definido de dinero (que conecta, a su vez, con alguna teoría del valor). Y también, porque al absolutizar la creación endógena del dinero, termina negando algo tan elemental como que el señoreaje -el ingreso que obtiene el gobierno a partir de su poder de crear dinero- está necesariamente vinculado a la creación exógena de dinero. En otros términos, si bien es correcto dar importancia a la creación del dinero bancario -que surge desde la propia actividad económica- también debería admitirse que la monetización del déficit no es generación endógena. Por lo tanto, no es dinero que refluye, una vez cerrado el circuito del capital, sino inyección de signos de valor, que a partir de determinado umbral, no pueden sino desvalorizarse.

Es por eso que existe una alta correlación entre inflación y señoreaje. Así, en las décadas de 1970 y 1980, en países de elevada inflación, como Argentina, Chile, Israel y Egipto, el señoreaje también fue muy alto. Concretamente, entre 1971 y 1990, el señoreaje en Argentina representó, en promedio, el 9,73% del PBI y el 62% del gasto gubernamental (Click, 1998). Precisemos que no se afirma aquí que el señoreaje es el único causante de inflación; pero sí es un factor acelerador del alza de precios (Cukierman, Edwards y Tabellini, 1992). Aunque no alcance los niveles de las décadas de 1970 y 1980, la monetización del déficit fiscal en la actualidad vuelve a ser un factor inflacionario, y contribuye al deterioro de la calidad del activo del BCRA. En los últimos años el peso relativo de las reservas internacionales en el activo ha venido disminuyendo de forma sostenida, a medida que el Central ha financiado al Gobierno con emisión. Actualmente, las reservas internacionales comprenden el 36% del activo del BCRA, en tanto los títulos públicos y los adelantos transitorios al Gobierno, el 57% (Balance 7/04/13).

El problema de fondo

La discusión de los aspectos específicamente monetarios de la inflación no deben tapar las cuestiones estructurales, subyacentes. Subrayo la necesidad de evitar tanto el análisis en términos puramente “reales” o “monetarios”. La economía capitalista no puede no ser monetaria (una economía capitalista de trueque es una abstracción), y al mismo tiempo siempre está determinada por las condiciones productivas -nivel de desarrollo de las fuerzas productivas- y relaciones sociales -conflictos de clase y fracciones de clase- que interactúan con lo monetario. Las alternancias de períodos de tipo de cambio alto y bajo, y de períodos de alta inflación y baja inflación, de las últimas tres décadas de la economía argentina, solo se pueden explicar teniendo en cuenta estas variables. Las devaluaciones han sido una vía para insertarse competitivamente en el mercado mundial, a partir de una redistribución del ingreso favorable al capital en general (y en particular, favorable al capital volcado a la producción de bienes transables). Sin embargo, esta forma de “superar” el atraso tecnológico, establece el escenario para la renovada suba de precios y salarios. Lo cual aprecia, en términos reales, la moneda. Si a esto se responde con nuevas subas del tipo de cambio nominal, se acelera la inflación. Por eso, llegado un punto, la inflación genera el impulso para la eventual reversión hacia el restablecimiento de la constricción monetaria, vía el anclaje del tipo de cambio.

Las dificultades y contradicciones que atraviesa la economía argentina, y el escenario inflacionario, no pueden entenderse al margen de esta forma de resolución de las crisis de acumulación. La cuestión de fondo que subyace al “modelo K productivo” es que el atraso tecnológico y el carácter dependiente de la economía argentina no pudo superarse apelando al recurso fácil de “devaluación y mantener el tipo de cambio alto”, que prevaleció a partir de 2002. De hecho, fue la contrapartida de la creencia “neoliberal” de que bastaba con “anclar” el tipo de cambio -apreciando la moneda- y abrir la economía para que el capitalismo criollo alcanzara al “primer mundo”. Por supuesto, la devaluación de 2001-2 permitió reactivar la economía, a costa de una fortísima caída de los salarios y de un rápido y también fuerte “ajuste” de las condiciones de vida de la población. Por este motivo, en los años 2000-2 discutí la idea de que la crisis argentina era “sin salida”. No hay crisis “sin salida” del capitalismo. Las desvalorizaciones del capital, y de salarios, restablecen las condiciones para la acumulación. A esto contribuyeron tanto la etapa deflacionaria de la crisis -desde 1999 hasta diciembre de 2001- como el estallido de la convertibilidad, con devaluación e inflación.

Pero caída de salarios no es sinónimo de competitividad basada en tecnología. De ahí la tontería de asignarle el pomposo título de “modelo de desarrollo basado en el tipo de cambio alto”. Se trató, a lo sumo, de un tipo de crecimiento, profundamente deformado, y que incubó en su seno tensiones y contradicciones crecientes. Es claro que a medida que la economía sale de la depresión, los trabajadores buscan recuperar el terreno perdido en materia salarial. El valor de la fuerza de trabajo tiende a oscilar en torno a promedios históricos, que se recuperan en la fase ascendente del ciclo económico. También los productores de bienes no transables recuperan rentabilidad, vía aumento de precios. Esta dinámica, en la medida en que no haya un desarrollo de las fuerzas productivas sólido -esto es, inversiones en tecnología, infraestructura, transporte, comunicaciones, investigación y desarrollo- termina empujando al alza de precios, y a nuevas alzas del tipo de cambio. En este respecto, los parches sirven de poco, y en el corto plazo. Por caso, el gobierno apeló al congelamiento de tarifas y a subsidios de servicios, en un intento de contener la inflación y la apreciación del tipo de cambio. Son soluciones coyunturales y superficiales.

En tanto, el déficit fiscal se agrava (hoy los subsidios representan el 4% del PBI), y la inversión en infraestructura se estanca, influyendo negativamente en la productividad general, y en la balanza de pagos (por caso, importación creciente de energía).

Llegado un punto, las alternativas para la política económica se van estrechando. Si se busca contener la inflación retrasando el tipo de cambio, y poniendo límites a las alzas nominales de salarios (topes en las negociaciones colectivas), nos acercamos al ajuste recesivo más cercano a las recetas de los 90. Es, de hecho, lo que ha estado haciendo el gobierno en los últimos años, al retrasar el tipo de cambio (entre 2005 y 2013 el tipo de cambio oficial creció un 70%, contra el 200% de los precios), y dar aumentos salariales (a estatales, y pautas para los privados) por debajo de lo que aumentan los precios. En cambio, si se intenta bajar los salarios con nuevas y altas devaluaciones, se corre el peligro de desembocar en la hiperinflación. Una situación en la cual el mercado no puede funcionar, ni desarrollarse la acumulación. En la actual coyuntura, la fuerza de estas restricciones está amortiguada gracias al alto precio de la soja y el maíz (con los precios internacionales de 2000, por ejemplo, el sector externo hoy sería insostenible). Pero permanecen los factores “de fondo” que han dado lugar a la dinámica inflacionaria. Es paradójico y significativo que la heterodoxia K progresista, a la hora de explicar la inflación por “causas estructurales”, deje de lado completamente las razones estructurales que verdaderamente importan: el carácter dependiente y atrasado del capitalismo argentino, que no se supera con mero manejo del tipo de cambio.

Textos citados:

Banco Central (2012): “Programación 2013 Banco Central de la República Argentina. Objetivos y planes para el desarrollo de la política monetaria, financiera, crediticia y cambiaria” http://www.bcra.gov.ar
Click, R. W. (1998): “Seignorage in a Cross-Section of Countries”, Journal of Money, Credit and Banking, vol. 30, pp. 154-71.
Cukierman, A.; S. Edwards y G. Tabellini (1992): “Seignorage and Political Instability”, American Economic Review, vol. 82, pp. 537.55.
Mei-Yin Lin y Jue-Shyan Wang (2009): “Foreign Exchange Reserves and Inflation: An Empirical Study of Five East Asian Economies”, The Empirical Economic Letters, vol. 8, Nº 5.
Steiner, A. (2010): “Central Bank’s Dilemma: Reserve Accumulation, Inflation and Financial Instability”, Discussion Paper Nº 102, University of Mannheim.
Vitelli, G. (1986): Cuarenta años de inflación en Argentina: 1945-1985, Buenos Aires, Legasa.

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Debate sobre la inflación en Argentina (4)

68 comentarios

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  1. hola rolo
    Lo que me gustaria saber es porque en otros paises latinoamericanos (o de otros luugares) dodne hubo devaluaciones ( brasil?) no hubo tasas de inflacion como aca.
    ya que la teoria tiene que estar sustentada en los datos de la realidad

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    Alicia

    22/04/2013 at 16:51

    • No puedo tratar todos los países, pero el caso Brasil es ilustrativo de lo que planteo en la nota. No existe una relación mecánica entre devaluación e inflación, pero se puede ver la influencia. Primero, el real se crea en 1994 con un plan de estabilización de la economía, para frenar la altísima inflación que había tenido Brasil a fines de los 80, comienzos de los 90. La paridad inicial se estableció 1:1 con el dólar, se promovieron altas tasas de interés, entrada de capitales. Hubo aumento de reservas internacionales, con caída de la inflación (en 1998 se llegó al 2,7% anual) y apreciación de la moneda en términos reales. La contrapartida, fuerte déficit de cuenta corriente. A igual que la crisis argentina de 2001, en 1998 empieza la crisis con fuga de capitales. El real pasa de diciembre de 1998 a enero de 1999 de 1,2 reales por dólar a 2 reales por dólar, para quedar en 1,6 reales por dólar en abril de 1999. Esto es, una devaluación mucho menor que la ocurrida en Argentina. La inflación sube en 1999 al 4,9%, en 2000 al 7%, en 2001 es del 6,8%. En 2002 se produce una fuerte depreciación del real, que llega a 3,8 por dólar, y la inflación aumenta al 8,5% y al año siguiente al 14,7%. Luego el gobierno deja apreciar el real; en enero de 2012 estaba a 1,75 reales por dólar. En febrero de 2013 está a 1,97 reales por dólar. La tasa de inflación en 2012 fue del 5,4%.

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      rolandoastarita

      22/04/2013 at 23:59

    • La respuesta a tu pregunta Alicia es que en Brasil se decidió optar por inflation target (metas de inflación) poco después de la devaluación. Dentro de esta lógica, Brasil deja apreciar el real a propósito con el fin de disminuir la inflación. En resumidas cuentas, la respuesta es la siguiente: en Brasil hay baja inflación porque no devaluó tanto como nosotros, y si lo hizo, volvió para atrás rápidamente.

      La idea que acá expone el profesor Astarita para explicar la inflación es curiosamente la misma que expuso Cavallo hace unos días en el programa de Grondona. Lo cual no significa que la idea no tenga lógica, sino simplemente que es llamativo.

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      elpollito

      29/05/2013 at 06:10

    • “La idea que expone Astarita es la misma que la que expone Cavallo”. Agrego: la idea de controlar la inflación retrasando el tipo de cambio, es la que también aplicó el gobierno K en los dos últimos años. Curioso, ¿no es cierto? Agrego: cualquier persona con un poquito (solo un poquito, no hace falta más) de cultura en historia económica sabe que bajo un régimen de convertibilidad bajo patrón oro hay muy baja inflación, como lo prueba la historia del régimen inglés en el siglo XIX. Curioso, ¿no es cierto? Al respecto, la escuela de la regulación explicó muy bien esta diferencia entre regímenes monetarios con constricción monetaria por convertibilidad a un patrón, y su ausencia. Claro, no faltará el analista que encuentre “curiosamente cavallista” esta explicación. Qué curioso, ¿no?

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      rolandoastarita

      29/05/2013 at 09:19

    • Pido la opinión sincera sobre el crash course- La inflación-http://www.peakprosperity.com/crashcourse/espanol/capitulo-10-la-inflacion

      gracias

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      paco

      16/06/2013 at 16:53

  2. Excelente exposición del punto y remate positivo de la diferenciación crítica previa. Acuerdo totalmente.

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    AP

    22/04/2013 at 17:18

  3. Hola Rolando, esto no va mucho al tema pero no supe dónde ponerlo, espero no le moleste:

    Leyendo este texto http://averypublicsociologist.blogspot.mx/2012/12/marx-and-digital-goods.html me entro la duda si el marxismo estaba “preparado” para eso.
    Me gustaría saber si conoce del tema de los “digital goods” y si podría escribir algo sobre ello, ya que no he encontrado mucho material enfocado desde el marxismo.
    No es difícil aproximarse al tema cuando se habla de la licencia de un antivirus, por ejemplo, ya que eso a mi ver es más un servicio. ¿Pero que pasa con los videojuegos y otros programas que tienen licencias de uso perpetuas?

    Saludos.

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    Esteban

    23/04/2013 at 11:55

  4. Fijarse que los que liquidan U$S a cambio de $ y letras del BCRA son empresarios capitalistas trasnacionales dueños de empresas que manejan el comercio exterior en la Argentina y muy relacionados con el sistema bancario y financiero privado, tanto local como internacional.

    Es llamativo que el autor del post no lo haya mencionado puesto que el carácter privado del U$S proviene de allí. Gran parte de la política monetaria, de emisión y esterilización contra la liquidación de U$S (que introducen los empresarios capitalistas dueños del comercio exterior) y de la que depende, en medida significativa la forma en que circula el excedente, está condicionada por dicha relación de propiedad concreta. Si cambia la naturaleza de dicha relación, cambia, en consecuencia, la naturaleza y el funcionamiento de la política monetaria y financiera.

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    oti

    23/04/2013 at 13:01

    • “Empecemos por lo elemental: cuando el Banco Central emite dinero contra dólares, la masa monetaria no aumenta “en general”, ni cae “entre el público”. Los que liquidan dólares a cambio de pesos son empresarios capitalistas, que de esta manera cierran el ciclo de valorización de sus capitales.” (Astarita).

      Efectivamente, con las siguientes aclaraciones:

      1. Los $ que se emiten contra U$S es en función de un tipo de cambio específico.

      2. Los que liquidan U$S son empresarios capitalistas que controlan las empresas del comercio exterior de cereales y oleaginosas en el país, no son “empresarios capitalistas” en sentido general. La inmensa mayoría de los empresarios capitalistas no recibe U$S por la venta de sus mercancías. Yo diría que el 99,9999999999999 %, y no sé si me quedo corto, no recibe. En general, se puede acceder a los U$S a través del mercado de cambios (ahora menos por las restricciones). Pero una cosa es esto y otra vender mercancías y recibir U$S por ellas.

      3. Diría que “cierran el ciclo de la valorización de sus capitales” no solo cuando venden sus U$S a cambio de $ y letras sino cuando vuelven, por diversos mecanismos, a los U$S y pueden disponer de ellos como quieran. Es aquí donde, creo yo, estos capitalistas consideran cerrado el ciclo.

      Conclusión: los empresarios capitalistas, dueños del comercio exterior en el país, poseen U$S que consiguieron por la venta de mercancías (soja, maíz, girasol o trigo, por ej.) que los intercambian por $ y letras a un tipo de cambio y tasas de interés establecidas, respectivamente, valorizando sus capitales, sin que esto les obste para volver a los U$S.

      “Por eso es absurda la idea de que “el BCRA emite más pesos de los que la gente quiere tener en sus bolsillos” (Martín Redrado y muchos otros economistas). Si los exportadores liquidan dólares, es porque quieren tener pesos.” (Astarita).

      Efectivamente, pero la cosa funciona así no porque fuera la opción que “quieren” los exportadores (es decir, los dueños de las empresas capitalistas que manejan el comercio exterior en el país) sino porque se intercambian “bienes” (U$S y $ y letras) que cada uno posee: los exportadores los U$S y el BCRA los $ y letras. El supuesto de este intercambio reside en la posesión de cada quien de aquello que se intercambia. Y esto reside, en última instancia, en la posesión que ejerce cada quien: los medios de comercialización al exterior, en un caso, y la facultad de emitir, en el otro.

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      oti

      24/04/2013 at 22:26

    • Oti, hace tiempo que no respondo las sandeces que escribe, pero a veces me asalta la duda: ¿no se cansa de escribir disparates?

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      rolandoastarita

      24/04/2013 at 23:27

    • Se ve que las emociones lo dominan. Y no quiera armar un debate ahora con argumentos porque veo, ahora, que Ud. no quiere discutir realmente argumentos si no es para confirmar posiciones teóricas e ideológicas preconcebidas. Es la última vez que intervengo siempre que cumpla lo precedente. Y le pido que censure los comentarios, en el caso de que se hagan, referidos a los míos, sino me veré obligado a intervenir de nuevo. Esto lo digo porque supongo que le deben molestar las sandeces y disparates, no sólo a Ud. sino a los visitantes de su blog; y como yo no quiero molestar a nadie le pido lo que le pido.

      Ud. sabrá comprender que, en el caso de que lo que Ud. dice sobre lo que escribo fuera cierto, yo no me daba cuenta. Habría que ser muy estúpido o malintencionado para hacerlo a sabiendas. Creo que no soy ninguna de las dos cosas. Pero bueno, las personas se equivocan tanto acerca de los demás como de sí mismos, quién sabe. Saludos.

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      oti

      25/04/2013 at 12:01

    • No censuro a nadie por decir sandeces. Ni tampoco me enojo. Simplemente me encojo de hombros y sigo con lo mío. No tengo obligación de responder cualquier divague que se le ocurra a alguien. Trato de administrar mi tiempo en cosas que me parecen más interesantes.

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      rolandoastarita

      25/04/2013 at 12:05

    • ¿Entonces por qué no es encoje de hombros y sigue con lo suyo en lugar de calificar lo que otro escribe. ¿Ud. prefiere calificar lo que escribe otro y luego sí encogerse de hombros y seguir con lo suyo? ¿O llega un punto en que no aguanta no decir nada?

      Por supuesto que no tiene obligación alguna de responder cualquier cosa que Ud. considere divague.

      Aunque, interpreto, Ud. deja la puerta abierta para que siga comentando, no lo voy a hacer. Sí lo voy a seguir leyendo, porque hay cosas que me parecen interesantes a condición de ciertas reformulaciones que las guardaré para mi o para discutir con otros marxistas que lo consideren interesante.

      Saludos y gracias por el espacio brindado en su blog.

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      oti

      25/04/2013 at 12:54

    • Lo único que quise es que le quedara en claro por qué no le respondo, y desde hace tiempo. A veces, después de leer las cosas que escribe, pensé si usted no entraba dentro de la categoría del troll. Pero ahora estoy convencido de que los disparates le salen así, naturalmente. Y además, sí, tengo la curiosidad por saber si no se cansaba de escribir semejantes cosas.

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      rolandoastarita

      25/04/2013 at 13:35

    • Parece que no la quiere terminar.

      No voy a entrar en el juego que Ud. propone, que es calificar lo que otro escribe, aunque tengo de sobra, no lo voy a hacer, por respeto a su espacio que es este blog y por respeto a mi mismo.

      Fuera de las pocas veces que comenté, a modo interrogativo, para que Ud. me responda, nunca el objeto de mis comentarios era que Ud. me responda. Siguiendo sus reacciones a planteos que hacen diversos visitantes, yo ya tengo claro por qué no responde. No necesito que me lo aclare, más vale le sugiero qué averigüe dentro de Ud. mismo las razones. Un filósofo dijo que no hay mayor ignorancia que la que se cree libre de ignorancia.

      Por más curiosidades que Ud. tenga, no estoy para satisfacerlo.

      Le pido que termine acá la cosa, sin calificar de la forma que Ud. lo hace. Nadie gana nada, Ud. cree que gana algo, o que los lectores ganan algo o que yo gano algo?.

      Quédese con la última palabra si quiere, pero sin calificar. Diga lo que diga me haga caso o no, Ud. tendrá la última palabra.

      Saludos y le agradezco nuevamente la posibilidad de haberme expresado en su blog.

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      oti

      26/04/2013 at 11:11

    • Le aclaro que solo califico lo que escribe en estos comentarios, de ninguna manera debería tomarlo como una cuestión personal. Mucha gente opina que yo escribo disparates, y no me lo tomo como algo personal. Todo el mundo tiene que tener el derecho a opinar sobre lo escrito por otro.

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      rolandoastarita

      26/04/2013 at 15:48

    • Por supuesto que no lo tomo como una cuestión personal, si estoy diciendo que está calificando lo que escribo, no que me está calificando como persona, si no me conoce.

      El derecho de “opinar” es el de, por ej., tener el derecho de discurrir sobre las razones, probabilidades o conjeturas referentes a la verdad o certeza de una cosa.

      Y el derecho de calificar algo es, por ej., el de dar un juicio o juzgar sobre el grado de suficiencia o insuficiencia o calidad de los conocimientos.

      Ud. lo que hace es dar adjetivos calificativos de los comentarios, y está en todo su derecho, mientras se mantenga dentro de lo legal.

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      oti

      26/04/2013 at 20:29

  5. hola rolo
    muchas gracias por responder mi primera pregunta
    Lo que me inetersa saber es porque si el estado y los privados aplican la teoria y practica monetarista o una mezcla con poskeynesianismo. Usted dice que lo correcto es el estructuralismo (referido a la inflacion)
    por lo tanto como hacen para bajar la inflacion en la practica aplicando teoria y practicas incorrectas?

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    Alicia

    24/04/2013 at 15:51

    • Lo que afirmo es que el viejo estructuralismo tenía análisis más acertados acerca del rol de las devaluaciones en la inflación. De todas maneras, el enfoque general que presento está basado en la teoría del dinero de Marx.
      En cuanto a las formas de bajar la inflación en Argentina, hoy, tienen que ver con la aplicación de políticas favorables al capital (más precisamente, a la acumulación del capital) en las cuales no tengo por qué meterme. Se trata de un problema de la clase dominante, y de los ideólogos (incluidos muchos economistas “semi marxistas”) que colaboran con el sostenimiento del modo de producción capitalista y con su Estado.

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      rolandoastarita

      25/04/2013 at 11:53

    • Profesor
      lo que quiero que me explique es: por que si el estado y los privados usan teoria y practica monetarista o posKeynesiana logran bajar la inflacion?

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      Alicia

      25/04/2013 at 14:29

    • No entiendo la pregunta. La inflación puede ser baja o alta, al margen de que las teorías económicas sean correctas o equivocadas.

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      rolandoastarita

      25/04/2013 at 23:26

    • Mi pregunta profesor es: como hacen para bajar la inflacion con teorias y practicas incorrectas?

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      Alicia

      26/04/2013 at 00:13

    • Pero Inglaterra tenía muy baja inflación en el siglo XIX, y la teoría en que se basaba la política monetaria (después del acta de 1844, en particular) era equivocada, como se evidenciaba en las crisis.

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      rolandoastarita

      26/04/2013 at 15:45

    • perdon profesor, pero no entedi su respuesta
      voy a ser lo mas clara posible.
      En la Argentina luego de la hiperinflacion, con politicas de cavallo y otros bajaron la inflacion, como hicieron y ahora en 2013 la van a bajar supongo como hacen para bajar la inflacion con estas teorias y practicas no marxistas, ?

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      Alicia

      26/04/2013 at 16:25

    • Es lo que trato de explicar en la nota. Con un régimen de convertibilidad, “anclando” el valor del peso, la inflación baja.

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      rolandoastarita

      26/04/2013 at 17:23

  6. Rolando, quizás ya hablaste de esto, pero qué opinión tenés acerca de la inversión en ciencia y técnica a travez del conicet? Objetivamente, hubo en esta últioma década muchos más recursos puestos para la formación de profesionales, centros de investigación, equipos y laboratorios, pero que no parece impactar en la realidad del capitalismo argentino.

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    Hugo

    25/04/2013 at 11:12

    • Es cierto que aumentó el presupuesto del Conicet. De todas maneras, sigue habiendo muchas deficiencias. Por caso, hace poco una delegada del INTI me hablaba de los inmensos problemas que afrontan, de la falta de incentivos, de los acomodos por puestos políticos, etc.
      También está el problema de que el capital privado invierte muy poco en I&D. Es parte del problema más general de la debilidad de la inversión (al pasar, esto desmiente también la tesis de economistas K, que dicen que basta con que haya mucha demanda para que haya mucha inversión). Por eso, los bienes con alto valor agregado siguen ocupando una porción muy pequeña del valor agregado.

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      rolandoastarita

      25/04/2013 at 11:49

  7. hola rolo
    tengo dos preguntas una fuera de contexto es esta
    “Demostramos ya en un trabajo anterior que los trabajadores solo percibían como pago apenas 2 horas de las 8 que trabajan?
    en un trabajo de IPyPP, integrado por Ana Rameri, Agustina Haimovich, Mora Straschnoy y Laura Pacífico con la co-coordinación de Tomás Raffo.
    O sea la plusvalia se lleva el 75% del sueldo?

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    matias

    01/05/2013 at 15:40

    • No sé quién demostró eso, ni en qué datos se basó.

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      rolandoastarita

      01/05/2013 at 19:02

    • Más alla de q no se sabe cómo calcularon eso, en ese caso la plusvalía sería del 300%, 3 veces el valor del salario.

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      Gus

      02/05/2013 at 23:29

    • Hace poco leí un trabajo interesante de este equipo sobre la distribución del ingreso en Argentina, intentando desmitificar el 48% para la clase trabajadora, supuestamente logrado por el matrimonio K. Concluyen que el nivel, medido con datos fehacientes y un tratamiento adecuado, oscila en torno al 30%, incluso por detrás de la década del noventa.

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      AP

      03/05/2013 at 10:58

  8. Excelentes artículos, Rolo. Me voy a tomar el trabajo de leerlos más detenidamente a ver si se me ocurren preguntas para hacerte. De cualquier modo no quería dejar de felicitarte.

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    Gus

    02/05/2013 at 23:59

  9. En resumen,¿ podría decirse que si el gobierno combatiera lo que el mismo Banco Central señala: “la presencia de desequilibrios en la estructura productiva, los ‘cuellos de botella’ en determinados sectores, la puja distributiva, la formación oligopólica de precios…” y al mismo tiempo dejara de cubrir el déficit fiscal con dinero del Banco Central (algo que no dicen pero que quizás sepan), la inflación en Argentina podría reducirse significativamente?

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    Martín_

    08/05/2013 at 04:44

  10. Gracias, soy un ex alumno suyo ;-)

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    Martín_

    09/05/2013 at 01:59

  11. una pregunta usted dice que una baja en la tasa de explotacion por aumento de salarios no genera automaticamente inflacion, pero entiendo que una baja en la tasa de explotacion, genera que los capitalistas tengan menos plusvalia para reinvertir, por ende, menos producción, mas inflacion… perdon si ya se aclaro antes esto puntualmente, pero en la nota me parecio que se paso por alto

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    enver

    17/05/2013 at 17:28

    • No entiendo por qué dice que menos producción genera más inflación. Más bien suele suceder lo opuesto.

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      rolandoastarita

      17/05/2013 at 17:47

    • aun manteniendose el consumo constante en el corto plazo?

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      enver

      17/05/2013 at 19:26

    • Sigo sin comprender cuál es el razonamiento. Si los capitalistas disminuyen la producción, contratan menos trabajo. También disminuye la generación de plusvalía. Por lo tanto el consumo también baja. No entiendo cómo puede mantenerse constante el consumo.

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      rolandoastarita

      17/05/2013 at 19:41

  12. Creo que “enver” se refiere simplemente al libre juego de oferta y demanda, si la oferta se desplaza a la izquierda los precios aumentan… al existir menos bienes o escasez relativa de bienes disponibles, las demandantes estarán dispuestos a pagar mayores precios…De todas formas los “aumentos salariales” vía disminución de la plusvalía generarían mayor demanda y las empresas se verían incentivadas a producir mas…

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    Martín_

    18/05/2013 at 17:39

    • ahi esta la cuestion se verian incentivadas a producir mas si pueden tecnicamente, en el corto plazo (esto por supuesto muchas veces es una abstraccion) su respuesta sera la inflación.

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      enver

      18/05/2013 at 21:40

  13. El sistema de subsistencia de casi toda la humanidad, es la competencia, independientemente de si opera una dictadura, comunismo, capitalismo etc.
    El objetivo del juego es obtener una ventaja sobre los demás y perpetuarte, LO QUE NOS CONVIERTE A TODOS EN CORRUPTOS.

    ¿Donde están las raíces de nuestros problemas?
    Las raíces de nuestros problemas están, en que el sistema monetario no funciona bien.¿Y porque?
    El sistema monetario necesita dos reglas indispensables para su funcionamiento—-
    1º-ESCASEZ– Para que los productos generen un valor con el que pagar su producción- si hay muchos tomates su precio puede caer hasta cero-
    2º-CRECIMIENTO-Para pagar los intereses- si no tenemos mas dinero cada año,¿como podemos pagar el capital adeudado mas los intereses? Y ademas necesitamos el crecimiento para absorber la mano de obra de nueva población.

    Pero desde 1850 (con la maquina de vapor) y mas acuciada mente desde 1920 (donde nace el Primer país en producir mas de lo que puede comprar su pueblo- EEUU)-
    LA ESCASEZ fue eliminada.

    Entonces la escasez es creada con:

    La obsolescencia programada, obsolescencia percibida, se quito el patrón oro, para aumentar la masa monetaria hasta el infinito—Hoy hay entre 10 y 20 veces mas dinero que vienes y servicios y esto es inflación, osea, el robo de nuestra producción, se aumento la bolsa para este menester, se crearon puestos que no producen nada, se crea la escasez quemado cosechas, mandamos a trabajar a gente que produce menos energía de la que gasta etc.

    Y ahora se acabo el crecimiento–¿Porque?–pico del petroleo– sin energía barata, no hay crecimiento y sin crecimiento no se pagan las deudas y no se puede crecer– ademas, si el futuro sera peor que el presente, aunque los bancos cobren, el dinero que recibirán, sera peor que el que dejaron.
    ¿Que significa todo esto?.Pues que somos ricos, inmensamente ricos. Pero ademas significa que nos dirigimos hacia el mayor caos de nuestra historia—o cooperamos o tenemos un futuro gris.

    También pienso que los mismos EGIPCIOS al crear pirámides decían sin saberlo que tenían un excedente energético tan grande que gastaban en hacer Pirámides en vez de crear un sistema cooperativo y lo realmente malo de esto es que LA COMPETENCIA crea la estratificacion social que directamente nos hace ver la injusticia constantemente, crea los conservadores–es decir, una propension natural a la mentira, la paralización y ocultación del conocimiento y crea el despilfarro.

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    lomasyo

    22/05/2013 at 07:05

  14. Estimado Profesor,
    Su post me parece excelente y aprendí mucho leyéndolo. De ahí que me surjan una serie de preguntas que apreciaría mucho me pudiera contestar.

    1 – En primer lugar, el hecho que la devaluación opere como usted lo indica me parece probable. Me queda la duda de por qué el impacto inflacionario se da varios años después de la devaluación.

    2 – Por otra parte, no es posible que además de la devaluación esté también operando un intento del capitalista de apropiarse más plusvalía, modificando la plusvalía relativa mediante el aumento de precios?

    3 – Acordando que una causal fuerte es la devaluación, y las posteriores micro-devaluaciones también. La pregunta que surge es cómo hacer para tener una política de re-industrializacion en un mundo regido por las reglas de la OMC en el cual la protección de las importaciones es difícil o imposible, y que la industria esta siendo motorizada principalmente por el sector automotriz.

    Saludos

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    Andres

    22/05/2013 at 21:36

  15. Que tal Rolando. No termino de leer su articulo completamente , pero me adelanto a comentarle que al parecer, hay empresas de bienes transables que han aumentado su rentabilidad en años muy posteriores al 2001-2002. Este es el caso de Molinos http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-158063-2010-12-04.html
    – 2006: 24 por ciento.
    – 2007: 26 por ciento.
    – 2008: 28 por ciento.
    – 2009: 32 por ciento.
    – 2010: 34 por ciento.

    Arcor ha hecho algo similar.

    No se si será asi, pero si este tipo de comportamientos es generalizado creo que explicaría el aumento en la inflación a partir del 2006 bastante mas que el atraso de los bienes no transables post devaluación.

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    Javier

    24/05/2013 at 11:24

    • No entiendo este tipo de razonamientos. Se establece que las ganancias de algunas empresas (bienes transables) fueron X, y esto “explica” la inflación? En los 90 fueron muy altas las ganancias de los sectores volcados a no transables, ¿qué explicaría entonces con respecto a la inflación? Más en general, en los 70 las ganancias promedio en EEUU fueron menores que a partir de 1982, pero la inflación fue más alta en los 70 que en los 80. Y así podríamos seguir, con ejemplos y contraejemplos. Esta forma de argumentar no sirve, es lo que trato de explicar en la nota.

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      rolandoastarita

      24/05/2013 at 16:28

  16. No estaba hablando de ganancias, si no de incremento en la rentabilidad… y a mi entender, el incremento de la misma puede explicar gran parte de la inflación, más aún cuando hablamos de un sector tan sensible como los alimentos (sensible socialmente, sensible porque rapidamente traslada sus precios a otros sectores, y sensible porque todos los indices de inflación le dan gran preponderancia).
    En cuanto a si este comportamiento es mas general este documento de la AFIP parecería indicarlo asi, al menos hasta el 2010 (mas recientes no encontré): http://www.afip.gob.ar/genericos/informeSectorial/documentos/ALIMENTOS_2010.pdf
    El sector de producción de alimentos, básicamente dominado por 250 empresas que facturan el 85% de las ventas han venido aumentado su rentabilidad (esta vez medida sobre el activo) significativamente:
    2005: 4,4%
    2006: 4,5%
    2007: 9,7% (aca se empieza acelerar la inflación)
    2008: 12,9%
    2009: 9,1% (mal año para el pais; pero este año la inflación baja hasta casi un 11%, en Indices provinciales eh! Durante el 2008 estos mismos indices indicaron picos de 30% interanual…)
    2010: 11,25% y vuelven a subir, y de nuevo también la inflación…

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    Javier

    24/05/2013 at 17:43

    • Sí, entendí lo que quería decir, yo uso como sinónimos rentabilidad y tasa de ganancia. Lo que le digo es que este tipo de correlaciones no explican nada (además de que habría que revisar las mismas cifras que usted presenta). Hay que explicar teóricamente por qué tiene que ser de esta manera. De lo contrario, se pueden encontrar decenas de correlaciones entre aumento de inflación y de alguna otra variable, sin que por ello se establezca alguna explicación, ni siquiera una relación causal.

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      rolandoastarita

      24/05/2013 at 18:58

    • La relación causal entre el incremento de la rentabilidad (suponiendo todo lo demas igual obvio; por ej, que no haya mejoras de productividad) del sector alimentario y la suba de la inflación no requiere mayor analisis teorico; basta simplemente mirar como se calculan los indices de precios reales y que peso le dan a los alimentos (actualmente, cualquier indice esta determinado en 45% por lo que digan los precios de Alimentos y Bebidas… si suben mucho, el indice sube mucho.. si bajan, el indice baja….). Es una relación casi directa (algo asi como si el almacenero de la esquina de una dia para el otro pasa de remarcar al 20% al 30%… esto no requiere mucho marco teorico que digamos: los precios del almacenero van a subir).
      Ahora si los documentos que cite efectivametne muestran que este es el caso, ahi ya seria hilar mas fino y concuerdo en tener reparos: por ej, me hace ruido eso de que midan la rentabilidad con respecto al activo… eso puede mostrar mas que no han hecho grandes reinversiones que otra cosa; ademas que probablemente estén mezclando ganancias por exportaciones con ventas al mercado local… en el caso de lo de Zaiat, lo veo “mas correcto” para lo que planteo, pero claro, Molinos sera grande pero no deja de ser anecdótico…
      Pero bueno, lo dicho, al menos lo “insinúan”, y al menos no dicen parecen decir lo contrario.

      Saludos

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      Javier

      24/05/2013 at 20:05

    • Pero eso no es una teoría. Yo parto de la teoría del valor trabajo; la tasa de ganancia no es arbitraria, ni la inflación se puede explicar atribuyendo a un sector (¿por qué ese y no otro?) una ganancia cualquiera. Los planteos tienen que tener un mínimo de seriedad y coherencia.

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      rolandoastarita

      24/05/2013 at 23:35

    • Es que por lo pronto yo estoy teorizando nada; simplemente planteo que si el sector inflacionario casi por excelencia (el otro seria el energético a mi entender) incrementa su rentabilidad, el sector que explica el 45% de los movimientos de cualquier IPC, efectivamente, cuando vayan a medir el IPC en la vida real, los precios van a haber aumentado. Mas que una teoría, lo mio es una descripción (hipotética por lo pronto, ya que lo que linkeo se podría tomar por lo pronto solo como indicios).
      Ahora si esto efectivamente ha pasado, el por qué, ahí ya si se podría teorizar.

      PD ; todo esto venia a que en tu análisis entendí que los sectores de bienes transables aumentaron su rentabilidad posteriormente a la devaluación del 2002; mi comentario era que al parecer eso no ocurrió solo después del 2002, al menos en el sector alimentario lo hizo (o lo siguió haciendo) luego del 2006.

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      Javier

      26/05/2013 at 12:07

  17. Buenas tardes Sr Rolando,

    Quisiera consultarle sobre si son correctos los siguientes razonamientos que formulo como conclusión de lo que escribió, para saber si entendí:

    Hay inflación en Argentina porque nuestra productividad es muy baja, ya que nuestra economía es tecnológicamente atrasada. En este contexto, la devaluación es la que genera las presiones para que aumenten los precios, por eso los neoclásicos proponen que el peso se aprecie para evitar la inflación. Por lo tanto, cuando el gobierno emite para mantener el TC alto, permite una expansión de la economía que después nuestra infraestructura no puede tolerar, por lo que aumentan los precios.

    En base a esto, considera usted que la inflación se “cura” elevando el ahorro (=más explotación de los trabajadores) y las inversiones orientadas a energía, transporte, etc?

    Puede también considerarse clave “copiar” tecnología foránea y desarrollarla localmente a través de un proceso endógeno de aprendizaje/ensayo y error?

    Esas son mis preguntas básicas para entender su postura . Le agradecería mucho que me aclare esas dudas ya que me interesa su opinión. Muchas gracias.

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    Carlos

    04/02/2014 at 15:24

    • Un país puede tener baja productividad, y no tener inflación; hay muchos ejemplos al respecto. La secuencia que planteo es distinta entonces. La economía argentina es tecnológicamente atrasada, de baja productividad relativa en su industria. Una forma de hacer competitiva esta economía es con tipo de cambio alto; lo cual genera presiones inflacionarias; si éstas se efectivizan, se aprecia la moneda, lo que induce a nuevas devaluaciones, lo que eventualmente puede llevar a alta inflación. En este cuadro, el déficit fiscal, si se cubre con emisión monetaria, impulsa las presiones inflacionarias. Por supuesto, una manera de evitar contener la inflación luego de la devaluación es reprimiendo los salarios, esto es, aumentando la tasa de explotación. Este fue el contenido de todos los “planes de estabilización” que se lanzaron históricamente en la fase postdevaluatoria, con el objetivo de consolidar el “colchón” de precios y tipo de cambio por sobre salarios. Por otra parte, cuando la inflación se desata, típicamente se la ha tratado de controlar anclando el tipo de cambio (la convertibilidad fue el caso más extremo); lo cual lleva a apreciación de la moneda, y dificultades crecientes en la cuenta corriente.
      Un país dependiente podría superar esta dinámica si se dinamiza la inversión, la investigación y el desarrollo, etc.

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      rolandoastarita

      04/02/2014 at 15:45

  18. hola rolo
    La gran emisión monetaria de los últimos años o de este año, para cubrir en parte el déficit fiscal, es ahora la principal causa de la inflación o fue la devaluacion de enero?

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    Cecilia

    01/09/2014 at 14:39

    • Pienso que actualmente los dos factores se alimentan mutuamente.

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      rolandoastarita

      01/09/2014 at 23:43

    • por lo tanto bajando la emision de pesos y en consecuencia bajando el deficit fiscal. la inflacion bajaria?

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      Cecilia

      02/09/2014 at 15:01

    • No es una medida aislada, si continúa la fuga de capitales y la depreciación de la moneda, seguirá habiendo inflación y déficit fiscal.

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      rolandoastarita

      02/09/2014 at 16:07

    • yo entiendo profesor que como marxista no debe pensar siquiera en que politicas debe tomar el estado, pero como marxista debe pensarse y criticarlas politicas tomadas o por tomarse por otro gobierno de macri scioli o massa .
      me gustaria si puede que analize y critique en un articulo las politicas economicas para combatir esos puntos (fuga de capitales, inflacion, devaluacion, depreciación de la moneda y déficit fiscal.)

      Ultima pregunta ¿Si este año hay una nueva devalucacion (fuerte en un solo dia )como en enero debido a que el pecio real del peso llegue en diciembre de 2014 al valor de diciemvbre de 2013 por la inflacion, cual es el grado de poder del gobierno de producirla o frenarla?

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      Cecilia

      02/09/2014 at 16:40

    • Respondo con atraso porque estuve con otros temas. Básicamente, el problema central en Argentina en los últimos años ha sido la enorme fuga de capitales (solo entre 2008 y la instalación del cepo, unos 80.000 millones de dólares). El problema es que la manera de impedir la fuga de capitales (o sea, lograr que se inviertan productivamente) implica generar, desde el Gobierno,condiciones adecuadas para la explotación continuada del trabajo; esto es, condiciones para la reinversión continuada de plusvalía (ver, por ejemplo, aquí). Esta es la cuestión básica. Por este motivo es una contradicción que un marxista pretenda cumplir ese rol desde un Ministerio. No se puede estar de ambos lados del mostrador (ver, por ejemplo, aquí).

      Dicho esto, por supuesto se puede acordar en que una política económica estúpida, dirigida por lumpenes e ineptos, agrava las cuestiones. Como alguna vez dijo Marx, las crisis serán inevitables, pero una legislación monetaria (podemos decir también una política económica, más en general) equivocada puede agravarla, y mucho. Mucho de esto se aplica, por supuesto, a la situación Argentina. Hoy los dislates y disparates en política económica son realmente llamativos.

      Sin embargo, insisto, el problema de fondo no es ese. En última instancia remite al hecho de que ha fracasado la supuesta estrategia que arranca en 2002 (no en 2003), que suponía que el desarrollo de las fuerzas productivas se produciría más o menos automáticamente basado en tipo de cambio alto y superávits gemelos, sin alterar las estructuras productivas básicas. Como he mostrado en otras notas, las bases del crecimiento de los 2000 se sustentan en continuidades de los denostados 1990: complejo sojero, maicero y agribusiness, gran minería, automotriz. Lo “novedoso” fue la reactivación de la industria sustitutiva liviana, que por sí no modifica de manera sustancial la estructura dependiente; con el pasivo del retroceso en inversiones energéticas, infraestructura de transporte (ejemplo ferrocarril), logística, etc. Sobre esta base, el gobierno pretende superar los problemas con políticas disparatadas, como dije antes. Disparatadas en el sentido que ni están acordes con la generación de condiciones para la acumulación del capital, ni tampoco solucionan ninguno de los problemas y padecimientos que afectan a los trabajadores y al pueblo (casos: precarización laboral, ajustes de salarios, baja calidad del empleo, alta desocupación -alto nivel de población que ya no busca trabajo- bajas jubilaciones, deserción escolar, altos niveles de pobreza, indigencia, etcétera). De ahí también que este tipo de políticas terminan preparando el giro a políticas más abiertamente de mercado, con consenso de amplios sectores de la población (como se vio durante el menemismo, que por otra parte fue apoyado por la dirigencia K).

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      rolandoastarita

      05/09/2014 at 10:09

    • muchas gracias rolo, se que esta muy ocupado, pero me gustaria que escriba algo sobre los dislates y disparates de la actual politica economica.

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      Cecilia

      05/09/2014 at 16:34

  19. En las presentes condiciones, crear condiciones para la inversión sostenida en la producción y mejora en los salarios, el empleo, los servicios sociales etc. es como pretender cuadrar el círculo. Por eso se viene aplicando una política de ajuste. El problema es que resulta morigerada por las necesidades de supervivencia política y en consecuencia es insuficiente. No es ni chicha ni limonada. De cualquier modo, tarde o temprano el ajuste lo va a aplicar el mercado, llevándose puesto el fusible del gobierno. La recesión instalada no alcanza para frenar la inercia inflacionaria y tapiza el camino de un shock hiperinflacionario y una megadevaluación. La alternancia entre ciclos de crecimiento asentados en el tipo de cambio alto que alimentan la inflación y correctivos que anclan el tipo de cambio, flexibilizan a ultranza la fuerza de trabajo y reducen el gasto público, perece ser el corsé de hierro del que nunca salió la economía argentina, pese a los cacareos K.

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    AP

    05/09/2014 at 13:46

  20. rolo, el aumento de la inflación (fines de noviembre principios de diciembre de 2015) es debido a la expectativa a devaluacion?

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    cecilia

    01/12/2015 at 21:38

    • Es posible; también hay expectativas de aumento de inflación por aumento de tarifas de electricidad, gas. Y es muy posible que haya más emisión monetaria para cubrir déficit fiscal.

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      rolandoastarita

      02/12/2015 at 11:37

  21. Buenas profe: mi pregunta es si convenia pisar la demanda antes del shock cambiario que impulsó prat gay (12/2015), y si en todo caso no convenia primero una reforma fiscal.
    Hay sectores del monetarismo que proponen hoy ajustar 7 puntos del pbi (tarifas despidos etc). Ya se que piensa que soy un reformista je.
    Por otro lado, cree que podrian bajar los precios aumentando la.oferta global de bienes aprovechando el.endeudamiento?
    Por.otro lado, el.tema fiscal me parece clave porque es prociclico con caida de actividad, que se viene (supuesto mio)
    Gracias y buen año

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    fernando

    28/12/2015 at 15:43

  22. Tal vez la correlación entre devaluacion de la moneda domestica e inflación se deba a que está ultima es de tipo “importada”, perdida del poder adquisitivo del dinero domestico se traduce en importaciones más caras (insumos y bienes finales) y en ultimas en inflación.

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    Alfonso Palomino

    11/01/2016 at 19:03


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