Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Caracterización del gobierno y un argumento K

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El 30 de junio pasado, en el canal CN23, el periodista Roberto Caballero realizó un reportaje a la candidata del PTS y del FIT, Myriam Bregman (http://www.izquierdadiario.com.ar/Myriam-Bregman-en-CN23-19435). Caballero se identifica con el kirchnerismo, trabaja en Radio Nacional, y fue fundador, y director hasta agosto de 2012, de Tiempo Argentino.

En el curso de la entrevista, Caballero presentó un argumento contra la caracterización de la izquierda de los gobiernos de los Kirchner. Planteó que, según la izquierda, esos gobiernos son pro-patronales. Pero los voceros de los empresarios, Clarín y La Nación, castigan ferozmente la figura de Cristina Kichner. ¿Cómo se compagina esto con el hecho de que los gobiernos K serían pro-patronales? Dijo que en otro reportaje había planteado la cuestión a Marcelo Ramal –candidato del PO y del FIT- y que este había respondido mal, o él no había entendido su explicación. Como respuesta Bregman explicó que el kirchnerismo impulsó los juicios contra los genocidas para ganar legitimidad y responder a la situación abierta por la crisis de 2001; lo cual le habría enajenado la simpatía de la patronal.

En esta nota solo voy a referirme tangencialmente a la respuesta de Bregman, para centrarme en la curiosa “idea” de que la naturaleza de clase de un gobierno se define por lo que dicen Clarín y La Nación de ese gobierno. La cuestión tiene cierto interés porque el argumento de Caballero también lo han esgrimido otros defensores de los gobiernos K.

El carácter de clase desde el marxismo

Empecemos diciendo que al marxismo nunca se le ocurrió definir el carácter de clase de un gobierno por lo que dicen de él los (o algunos) medios de comunicación. La razón es que el Estado y las clases sociales constituyen estructuras objetivas, y por lo tanto la relación entre el Estado y la clase capitalista también es una relación social objetiva. Esta relación, a su vez, determina la función del Estado e, inevitablemente, la naturaleza de clase de esa función. Y la función primaria y esencial del Estado en la sociedad actual se define en torno al sostenimiento y reproducción de la relación capital / trabajo. Más precisamente, el Estado es el principal factor político-jurídico e ideológico de esa reproducción. De ahí que el Estado no pueda ser neutral, como afirman los ideólogos burgueses.

Pero en este marco, el carácter del gobierno, que es cabeza del Estado, no puede no ser capitalista. En palabras de Rosa Luxemburgo: “El carácter de un gobierno burgués no está determinado por el carácter personal de sus miembros, sino por su función orgánica en la sociedad burguesa. El gobierno del Estado moderno es esencialmente una organización de la dominación de clase, cuyo funcionamiento regular es una de las condiciones para la existencia del Estado de clase” (“Affaire Dreyfus et cas Millerand”, 1899).

Por otra parte, dado que la relación entre el Estado y el modo de producción capitalista es objetiva, su rol en tanto garante jurídico, político e ideológico de la relación de explotación no se altera aunque existan tensiones entre fracciones del capital y el Estado –o algunas de sus instituciones, gobierno, justicia, parlamento-; o incluso entre el capital en general y determinado gobierno en particular.

Esta tesis no es una abstracción

Para la cuestión que nos ocupa, la tesis marxista que sintetizamos en el punto anterior se verifica apenas se examina lo actuado por los gobiernos K entre 2003 y el presente: han cumplido, sin mayores desajustes, con las funciones de control, prevención, intimidación y represión características de todo gobierno capitalista, junto a la policía, los servicios de inteligencia, los tribunales y similares, también características de todo Estado capitalista. También fueron promotores principales de la ideología de la conciliación de clases, de la resignación del oprimido y de la unidad nacional, junto a otras instituciones también funcionales a la continuación de la explotación capitalista como la Iglesia, el sistema de enseñanza y los partidos del sistema. Asimismo han contribuido al continuado control de las direcciones sindicales colaboracionistas del capital, sobre el trabajo, de la misma manera que lo han hecho y lo siguen haciendo todos los gobiernos consustanciados con el sostenimiento de la explotación. En definitiva, los gobiernos Kirchner no se han salido de lo que es, en relación a la cuestión esencial, el “desempeño promedio” de cualquier otra cabeza de Estado capitalista.

Son datos objetivos y registrables, al margen de lo que opine tal o cual medio de difusión. E infinitamente más decisivos a la hora de definir el carácter de clase del gobierno K que los juicios a los militares genocidas. Para sintetizar: los marxistas definimos el carácter de clase de un Estado, y del gobierno que lo encabeza, por la relación de propiedad que defiende y sostiene. Y un Estado, y el gobierno que lo encabeza, no pueden estar por fuera y al margen de esa relación de propiedad; que en la sociedad actual no es otra que la propiedad del capital. Es el ABC del problema.

Capital “en general” y Estado

El rol del Estado -y su cabeza, el gobierno- es esencial en tanto garante de la relación de explotación capitalista, como se vio en el apartado anterior, ya que a partir de la explotación del trabajo, el capital genera plusvalía. Pero la plusvalía, a su vez, debe acumularse como capital para dar lugar a la creación de más plusvalía. Y aquí el Estado -y su cabeza, el gobierno- también juega un rol fundamental como garante de las condiciones de la acumulación. Entre otras, ellas comprenden la reproducción de la fuerza de trabajo (salud y educación públicas); la producción y reproducción de infraestructura necesaria para la explotación privada de los capitales (por ejemplo, caminos, aeropuertos, vías de navegación); el sostenimiento de un régimen monetario; el contexto para que la competencia se desarrolle en igualdad de condiciones para todos los capitales; la estabilidad del horizonte temporal en que se toman las decisiones de inversión; y una forma de vinculación al mercado mundial.

Pero entonces se hace evidente que existe una contradicción entre el capital “en general” –que demanda esas condiciones- y el hecho de que el capital solo existe a través de los múltiples capitales particulares. Aclaremos que por “capital en general” comprendemos el capital haciendo abstracción de la competencia y de los fenómenos que la acompañan (según la definición de Rosdolsky, Estructura y génesis de ‘El Capital’, pp. 71-73). En otros términos, el “capital en general” comprende lo que es común a todos los capitales, “su propiedad de explotación” (ídem).

Pues bien, el Estado debe responder a esta necesidad del capital, tomado como un universal abstracto. Es lo que sucede cuando las cámaras empresarias, por ejemplo, demandan que el gobierno mantenga reglas de juego iguales para todos los capitales, o que defienda la estabilidad de la moneda, o mejore la capacitación de la fuerza de trabajo en la escuela pública. Por eso, en qué medida determinado Estado o gobierno cumple con estas demandas, es motivo de fricciones y tensiones, sin que por ello se modifique su carácter de clase.

Pero por otra parte, el capital, como realidad concreta, solo existe a través de los muchos capitales individuales, o fracciones particulares, volcadas a diferentes ramas de la actividad económica. De ahí que todo capital exija que el Estado cumpla con las reglas “democráticas” del capital en general, al tiempo que trata de sacar provecho de la influencia que pueda ejercer sobre el Estado para obtener un beneficio particular. Lo cual abre la posibilidad de que existan conflictos cruzados, tanto porque el Estado, o el gobierno, no satisfagan los requisitos exigidos para que haya una reproducción fluida del capital, como por el hecho de que fracciones particulares, o sectores de la alta burocracia estatal –que vive de la apropiación de plusvalía- violen, para su propio beneficio, las reglas de la “competencia democrática” de la apropiación de la plusvalía.

Autonomía relativa

A partir de lo anterior, se comprende que existe una segunda determinación fundamental del Estado, planteada por prácticamente todos los teóricos marxistas: su autonomía relativa. Esto es, el Estado no es un mero instrumento en manos de la clase dominante, ya que a fin de garantizar los intereses del capital en general, debe conservar una autonomía relativa con respecto a las múltiples fracciones particulares de los capitales. De lo contrario le sería imposible cumplir con sus funciones. Por eso, no existe una relación mecánica o lineal entre el Estado y la clase capitalista. Por lo tanto, tampoco puede haber una relación mecánica entre gobierno y clase capitalista.

Observemos que esa autonomía relativa está reconocida por Marx en El Capital, cuando dice que el Estado británico puso límites a la jornada de trabajo, imponiéndose a los capitales particulares en beneficio del capital de conjunto. También es señalada por Marx y por Engels en sus escritos sobre los gobiernos y regímenes de Bismark y Luis Bonaparte. Y la historia del capitalismo está plagada de las más diversas formas de autonomía del Estado, o de los gobiernos que lo encabezan, con respecto a los capitales particulares. Para citar solo algún ejemplo salteado: el gobierno de Roosevelt en los 1930 era resistido por la mayoría de los empresarios; los gobiernos y el Estado de Corea del Sur disciplinaban al gran capital, imponiéndole metas a cambio de ayuda, en beneficio, en última instancia, de la acumulación del gran capital. También existen casos en los que la autonomía se manifiesta en una no correspondencia con las necesidades de reproducción de los capitales. Por ejemplo, el gobierno de Isabel Perón fue cuestionado por prácticamente todas las patronales, sin que ello negara su carácter burgués y ferozmente reaccionario y antiobrero.

Sin embargo, la autonomía nunca puede ser absoluta porque el Estado no puede dejar de generar (o intentar hacerlo) las condiciones que hagan factible la acumulación. Es una “exigencia” que surge de la propia lógica de la acumulación. Su mecanismo es concreto: opera a través de la llamada huelga de inversiones, y se profundiza con la internacionalización del capital. Allí donde los capitales, por las razones que sean, no consideran propicias las condiciones, no invierten. Se trata de una constricción objetiva –responde a la lógica de la valorización- que se impone por encima de voluntades o ideologías particulares de los funcionarios del Estado. Y los Estados –y los gobiernos que los encabezan- no pueden dejar de adecuarse, en el mediano o largo plazo, a esa exigencia. Para dar ejemplos concretos, y vinculados al “argumento Caballero”: cuando el gobierno de Cristina Kirchner quiso atraer inversiones para desarrollar la producción de gas y petróleo, hizo acuerdos con compañías como Chevron y Shell otorgándoles amplias concesiones. Y cuando intentó atraer capitales europeos, arregló –en términos onerosos para el Estado- la deuda con el Club de París. Por otra parte, e inevitablemente, en caso de asumir un nuevo gobierno K a fin de 2015, intentará renegociar con el capital (o fracciones del capital) los términos de nuevas inversiones.

Es necesario comprender, por lo tanto, que la autonomía relativa del Estado no puede transformarse en absoluta, y mucho menos en antagónica con respecto al capital en general. En palabras de D. Gold, C. Lo y E. Olin Wright: “El Estado es siempre relativamente autónomo; ni es completamente autónomo (vale decir, libre de un control activo por parte de la clase capitalista) ni simplemente manejado por miembros de la clase dominante (vale decir, libre de toda restricción estructural)” (“Recientes desarrollos en la teoría marxista del Estado capitalista”, en H. Sonntag y H. Valecillos, El Estado en el capitalismo contemporáneo, México, Siglo XXI, 1988).

Los gobiernos K en concreto

Todas estas cuestiones se aplican a los gobiernos de los Kirchner. El gobierno de Néstor Kirchner tuvo un consenso muy amplio del capital en la fase de alto crecimiento, de 2003 a 2008. Luego, a medida que las cosas se empezaron a poner mal –la economía argentina hace cuatro años que está casi estancada- fueron aumentando las críticas de diferentes fracciones del capital, y los roces con el gobierno. La manifestación más fuerte fue el conflicto con los empresarios agrarios, de 2008. Pero la Unión Industrial Argentina todavía a fines de 2012 respaldaba “el modelo industrialista iniciado en 2003”; lo mismo sucedía con muchas organizaciones de la mediana empresa, tanto de la industria como del comercio, o cámaras que agrupan a grandes empresas, como automotrices o mineras. Tampoco tuvieron grandes objeciones, al menos hasta un pasado reciente, los bancos (uno de los sectores con mayores rentabilidad en los 2000), supermercados, empresas de la alimentación, cadenas hoteleras. Y como todo el mundo sabe (¿menos el periodista Roberto Caballero?) empresarios muy poderosos no están en absoluto disgustados con el gobierno de Cristina K. Por ejemplo, los grupos Lázaro Baez, Franco Macri, Barrick Gold, Pan American Energy, Eskenazi, Monsanto, Sygenta, Chevron, Cirigliano, así como muchos sectores de la UIA, y otras cámaras empresarias, tales como CAME, para citar solo algunos casos.

Pero incluso desde el punto de vista de los capitales invertidos en comunicación, el argumento K no tiene consistencia. Es que Clarín y La Nación no son los únicos medios. Hay otros, como el canal 23, que emite el programa de Caballero, y alberga a otros conocidos referentes K. Ese canal pertenece al grupo empresarial Sergio Szpolski – Garfunkel, identificado con el gobierno de Cristina Kirchner. Pero también están los medios controlados por otros grupos económicos como el de Cristóbal López, Vila-Manzano, Telefónica, Moneta, Pierri, Ulloa, Vignatti y Electroingeniería, además de la editorial Página 12. Ninguno ataca (ni feroz, ni amablemente) al gobierno de CK. ¿Cómo se puede sostener entonces que la patronal de conjunto ataque al gobierno de CK? Y para peor, ¿cómo se puede criticar a la izquierda por caracterizar al gobierno de CK de gobierno burgués, tomando como argumento lo que dicen Clarín y La Nación del gobierno CK?

Lo que sí hubo, y hay, son quejas de los capitales que no han logrado participar en algunos de los muchos y gigantescos negociados que habilitó la alta renta que dispusieron los gobiernos K durante estos años. Para ilustrarlo con un ejemplo al nivel de comprensión de cualquier intelectual K: un empresario de la construcción que se vio desplazado de los negocios por Lázaro Báez, seguramente protestará, y mucho, contra el gobierno de CK. Pero esto no habilita a sostener que por este motivo hay que abandonar la caracterización de clase del gobierno CK.

La tontería de razonar “por la negativa”

Por último, y vinculado al apartado anterior, digamos que es equivocado sacar caracterizaciones, o líneas políticas (que es lo que, en última instancia se busca) a partir de poner un simple signo negativo donde algún “enemigo elegido” pone un signo positivo, y viceversa. Alguna vez Trotsky explicó a gente de izquierda que era una tontería hacer política aplicando este tipo de razonamientos a los gobiernos capitalistas.

Con las variaciones del caso, su argumento se aplica al razonamiento de Caballero y similares. Decir que la política de un gobierno es progresista porque la critique una determinada cámara empresarial, así sea de la alta burguesía, puede ser funcional a determinada maniobra ideológica y política, pero como razonamiento es un disparate. Es que muchas veces las políticas económicas de un gobierno no se adecuan a las necesidades del capital, sin que ello implique que esas políticas tengan alguna progresividad, o cambien la naturaleza de clase ese gobierno.

Para “bajarlo” a tierra argentina con otro ejemplo: que la Cámpora llene de militantes reparticiones del Estado o empresas estatales y que sus punteros políticos se dediquen a perseguir a militantes o delegados gremiales que no se subordinan “al proyecto nacional”, puede ser disfuncional al capital “en general”, sin que, por supuesto, ayude a la clase trabajadora. De la misma manera, que el Gobierno haya destrozado la credibilidad en el INDEC es disfuncional a las necesidades del capital, sin que, de nuevo, esto favorezca en lo más mínimo a los trabajadores, ni en general al pensamiento crítico, ni cambie la sustancia de clase del gobierno. Los ejemplos, por supuesto, pueden seguir. Que la estafa realizada por Boudou, el gobierno de Insfrán y asociados, haya sido denunciada por el diario La Nación, no significa que esa estafa tenga un contenido progresista (o colabore en la “liberación nacional”), o que haya que cambiar la caracterización de clase de Boudou o del gobierno de Insfrán.

En resumen, la caracterización de clase que hace el marxismo de un gobierno parte de las relaciones sociales de producción que ampara y promueve, en primer lugar. Y en segundo término, de su función objetiva en tanto garante de condiciones necesarias para la acumulación de capital. La autonomía relativa del Estado, o del gobierno que lo encabeza, con respecto al capital “en general” no altera esta cuestión básica. Es desde esta perspectiva que el marxismo define el carácter de clase de los gobiernos K. En ello se basa también la tesis del carácter irreconciliable entre la naturaleza burguesa de estos gobiernos, y los intereses de la clase obrera.

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“Caracterización del gobierno y un argumento K”

Written by rolandoastarita

27/07/2015 a 15:53

20 comentarios

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  1. Muy bueno el artículo. Me surgen algunas preguntas: ¿podría haber una “otra” función del Estado, si fuese “bien dirigido” o conducido por un partido de izquierda? Si el Estado no puede ser neutral, ¿sería posible un Estado de izquierda, emancipador? ¿Cuál sería su “función orgánica”? ¿Sería el garante político-jurídico e ideológico de la revolución? ¿Sería posible un Estado que garantice la abolición de la relación de explotación?

    Muchas gracias

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    Ariel

    27/07/2015 at 16:47

    • Puede haber un “Estado de izquierda emancipador” si se trata de un Estado que cambia radicalmente su carácter de clase. Por ejemplo, si es un Estado al estilo de lo que fue la Comuna, o basado en consejos de productores, o algo por el estilo. Pero esto nos pone en una perspectiva completamente distinta de lo que existe hoy.

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      rolandoastarita

      31/07/2015 at 11:17

    • Gracias Rolando. La verdad que sería muy interesante poder contar con algún artículo suyo enderredor de esta temática algún día… Comparto abajo algunas preguntas que me hago por si a usted o a algún/a lector/a le interesaran.

      Si entendí bien, lo que usted comenta pareciera más bien tener que ver con políticas autónomas de base, de autogestión de la producción. A partir de lo (poco) que sé de la Comuna de París, ese “Estado” no sería tanto un Estado sino una forma de organización de lo común, de lo público, en la cual los trabajadores tomarían las decisiones sin muchas mediaciones ni burocracias. La democracia sería más participativa o directa, en lugar de la separación radical entre representantes y representados que propone la democracia representativa. Sería interesante pensar si esta separación realmente se subsanaría con cambiarle el “signo” de clase a la institución del Estado. Y en caso de que no, preguntarse qué cambios de forma, institucionales, o de naturaleza harían falta para ello, o si sería necesaria la abolición del Estado como forma o modo de relación social…

      Se dice que no puede haber capitalismo sin Estado; ¿podría haber comunismo (una sociedad emancipada de la relación de explotación del hombre por el hombre) con Estado? E incluso pensando que el Estado debería idealmente dejar de existir en un horizonte, ¿en qué terreno llevar a cabo la lucha mientras tanto: en el Estado o por fuera del mismo (¿hace falta el “rodeo por el Estado” para la emancipación?)?

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      Ariel

      02/08/2015 at 02:26

  2. https://www.youtube.com/watch?v=4gHvXXN3V_w&feature=youtu.be Video con extractos de intervenciones mediáticas de los dirigentes del PTS donde explican que ahora “bancan el nunca menos” y “las medidas populares” de Néstor y Cristina.

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    Lucas Malaspina

    27/07/2015 at 17:18

    • Qué porquería de video, no lleva a ninguna discusión de ideas, ni camaraderil. Parece hecho por calumniadores profesionales.

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      Omar

      27/07/2015 at 23:00

  3. En este gobierno se incorporo a mas de 3 millones jubilados que antes no tenian ingresos. Como bien dijo Melconian si gana macri, van a eliminar esas jubilaciones.
    En este gobierno se logro igualdad de derechos para los homosexuales, tal vez para la izquierda es igual ya que es un gobierno patronal, solo que como usted es heterosexual nunca lo va a entender que significa no tener derechos basicos en siglo XXI.
    Repito no defiendo este gobierno, ni siquiera lo apoyo por esas medidas. Lo que intento decir es que otro gobierno todos eso lo va a eliminar o no habria dadod derechos a los homosexuales.
    Esos son solo dos ejemplos, ademas de medicamentos gratuitos, no privatizar la UBA, o el pami, etc etc.

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    maria

    27/07/2015 at 17:20

    • ¿Por qué usted evita discutir el contenido de la nota? El contenido de la nota es acerca de la caracterización de clase de un gobierno. Esa es la cuestión que planteó el periodista K y es lo que se responde. La comparación de la situación económica y social entre este gobierno y otros es una cuestión diferente, que se trató en otras notas de este blog.

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      rolandoastarita

      27/07/2015 at 17:28

  4. María, lo que hizo el gobierno kirchnerista fue intentar relegitimar al estado burgués y a la democracia capitalista que estaban fuertemente cuestionados luego del Argentinazo (la línea del discurso de Néstor Kirchner al asumir la presidencia en 2003 es clarísima en ese sentido).

    Intentaron desmovilizar a través de la cooptación, y recurrieron para lograrla a recursos materiales y simbólicos. El proyecto: reconstruir un capitalismo nacional. No lo lograron, no cambiaron un ápice la estructura económica del país pese a que gozaron de los mejores términos de intercambio de la historia (es decir, la levantaron con pala).

    Medidas “inclusivas” como el Plan Familias primero y la AUH después, fueron apoyadas y financiadas por el Banco Mundial, uno de los organismos multilaterales de crédito que diseñaron políticas de ajuste en los ’90. En los hechos no sólo es un subsidio directo a los trabajadores que no pueden vivir con un sueldo (pese a que según la ley de contrato de trabajo -art.125- el sueldo mínimo debería alcanzar para que un trabajador pueda pagarse la vestimenta, la alimentación, la vivienda, la salud, las vacaciones y el esparcimiento) sino que también es un subsidio indirecto a los patrones de esos trabajadores con sueldos bajos. O el Banco Mundial se volvió revolucionario o la AUH no tiene nada revolucionaria.

    El Banco Mundial impulsa este tipo de medidas de transferencia de renta con finalidad social por lo que no es verosímil sostener que el PRO las va a derogar.

    Las medidas como la extensión de derechos civiles a las minorías no afectan un ápice de la explotación que el capital ejerce sobre el trabajo. Es más, con ese criterio habría que desconocer el carácter de clase de las oligarquías pampeanas porque abolieron la esclavitud en la constitución nacional de 1853/60 (art. 15). La liberación de los explotados por parte de las revoluciones burguesas tuvo como objetivo liberar la fuerza de trabajo. El edén de los derechos humanos es precisamente un edén. Las leyes son cada vez menos opresivas porque la opresión se ejerce desde la economía.

    Es lo que explicaba Marx en Sobre la cuestión judía: “… la anulación política de la propiedad privada, no sólo no destruye la propiedad privada, sino que, lejos de ello, la presupone. El Estado anula a su modo las diferencias de nacimiento, de estado social, de cultura y de ocupación al declarar el nacimiento, el estado social, la cultura y la ocupación del hombre como diferencias no políticas, al proclamar a todo miembro del pueblo, sin atender a estas diferencias, como copartícipe por igual de la soberanía popular, al tratar a todos los elementos de la vida real del pueblo desde el punto de vista del Estado. No obstante, el Estado deja que la propiedad privada, la cultura y la ocupación actúen a su modo, es decir, como propiedad privada, como cultura y como ocupación, y hagan valer su naturaleza especial. Muy lejos de acabar con estas diferencias de hecho, el Estado sólo existe sobre estas premisas, sólo se siente como Estado político y sólo hace valer su generalidad en contraposición a estos elementos suyos (… ) El Estado político acabado es, por su esencia, la vida genérica del hombre por oposición a su vida material. Todas las premisas de esta vida egoísta permanecen en pie al margen de la esfera del Estado, en la sociedad civil, pero como cualidades de ésta. Allí donde el Estado político ha alcanzado su verdadero desarrollo, lleva el hombre, no sólo en el pensamiento, en la conciencia, sino en la realidad, en la vida, una doble vida, una celestial y otra terrenal, la vida en la comunidad política, en la que se considera como ser colectivo, y la vida en la sociedad civil, en la que actúa cómo particular; considera a los otros hombres como medios, se degrada a sí mismo como medio y se convierte en juguete de poderes extraños.” http://www.marxismoeducar.cl/sobre%20la%20cuestion%20judia%20me.htm

    Perdón por la extensión.

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    Lucas

    27/07/2015 at 18:09

    • Excelente explicación Lucas y muy buena la cita.

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      AP

      27/07/2015 at 20:29

    • Lucas, repito no apoyo a este gobierno, solo digo que hay otros gobiernos posibles no podrian ser peores o no hubieran hecho lo mismo. solo tomo un ejemplo, podria ser el no privatizar la universidad o las paritarias. No todo es la propiedad privada de los medios de produccion ni la economia politica, usted no es homosexual, no sabe lo diferente que se ortogue o no derechios que usted tuvo por siempre. Lo que digo de nuevo es que aunque no cambie en lo produndo los diferentes gobiernos en el capitalismo no todos son lo mismo, y no em refuiero a pavadas, sino el derecho civiles de mi vida.

      PD: no soy K, ni apoyo a este gobierno ni sus medidas ni siquiera por dar los derechos homosexuales, sino que no todos son casi iguales.

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      maria

      27/07/2015 at 20:59

    • A la respuesta de Lucas, con la que acuerdo, quisiera agregar lo siguiente:

      Primero, el marxismo jamás afirmó que todo sea “propiedad privada de los medios de producción” o “economía política”. Lo que afirma el marxismo es que la propiedad privada de los medios de producción es la base para explicar por qué esta es una civilización basada en la explotación del trabajo.

      Segundo, el marxismo jamás afirmó que no se pudieran conquistar derechos y libertades democráticas en el capitalismo.

      Tercero, el marxismo jamás afirmó que conquistar esos derechos (para los homosexuales, las minorías étnicas, los trabajadores, etcétera) sean “pavadas”. ¿Por qué polemiza falsamente con cosas que nunca se afirmaron en este blog?

      Cuarto, la nota trata acerca de la caracterización de clase de un gobierno y, específicamente, en relación a un argumento kirchnerista (y estúpido). ¿Qué tiene que ver en esta cuestión que haya reconocido el matrimonio homosexual? Se lo explico con algún otro ejemplo, sencillo: supongamos que alguien escribe una nota explicando que el gobierno de Alfonsín fue un gobierno burgués. ¿En qué afecta a esta caracterización el hecho de que haya legalizado el divorcio (enfrentando incluso una oposición muy fuerte de la Iglesia)? Otro ejemplo: supongamos que alguien escribe una nota explicando por qué el gobierno de EEUU y su aparato de Justicia son burgueses y protegen y amparan la explotación asalariada (a nivel nacional e internacional). ¿En qué afecta a esta caracterización el hecho de que el gobierno de Obama y la Corte Suprema de Justicia de EEUU hayan aprobado el matrimonio gay?

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      rolandoastarita

      31/07/2015 at 11:14

  5. Comparto enteramente el contenido de la nota. Igual, en lo que respecta a las afirmaciones de Bregman te has referido más que tangencialmente.
    Los argumentos mediáticos del FIT y otras corrientes de izquierda requieren de una crítica particularizada, aunque entren en las generales de la ley. En síntesis: Todo estado es de clase y todo gobierno, como junta general de negocios de la clase capitalista, también, incluido un ‘Gobierno de Trabajadores’ con cuyo contenido exacto de clase se juega a la escondida.
    Hay muchos ejemplos de capitulación ideológica en las campañas electorales. Hace poco escuchaba, justamente a Bregman en un debate, si mal no recuerdo, decir muy suelta de cuerpo que el problema con los políticos es que quieren llegar al poder para enriquecerse. Con ello se termina afirmando que el problema central de la sociedad es la corrupción de sus gobiernos.

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    AP

    27/07/2015 at 20:12

  6. María, lo que separa a los posibles gobiernos capitalistas de un régimen democrático son matices. A su vez, estos gobiernos y estados están insertos en la economía mundial y en la política internacional. Su margen de maniobra, dentro del sistema capitalista, son relativamente estrechos. Sin perjuicio de que sea posible imaginar medidas fuertemente intervencionistas sin tocar el sistema capitalista, del hecho de que sean teóricamente posibles no se sigue que sean políticamente posibles.

    Muchos señalan a la lucha popular como causa de la restauración democrática en el ’83. Sin embargo, entiendo por mi parte que la lucha popular fue secundaria. Por una parte, la restauración democrática estaba en la agenda desde antes de la conformación de la Multipartidaria. La conformación de la multipartidaria es una consecuencia de esta agenda democrática. Pero si se mira la política internacional se advierte que los EEUU habían cambiado su estrategia señalando la necesidad de abandonar las dictaduras y pasar a regímenes democráticos a la vez que utilizar a los derechos humanos como forma de legitimar a la democracia capitalista. Esto se puede leer en los documentos Santa Fe I (1980) y Santa Fe II (1988). En este último documento se esboza lo que será el Consenso de Washington (por ejemplo, privatización de empresas estatales para pagar deuda).

    Es decir, es posible ver en los gobiernos argentinos determinados lineamientos de su acción gubernamental ya prefigurados en los documentos de la inteligencia norteamericana. Si se analiza la política del imperialismo con respecto a la Argentina es claro que el FMI nos dejó caer en 2001. Pudieron habernos tirado una soga pero no lo hicieron (un político norteamericano decía que los trabajadores estadounidenses no iban a pagar la crisis argentina, misma posición que hoy tiene la troika europea con Grecia). Ahora bien, el FMI hoy no tiene la misma política con respecto a Grecia (aunque la troika sí).

    El margen de maniobra de la Argentina en 2003 y la necesidad de obtener legitimidad llevaron al gobierno kirchnerista a buscar la cooptación de algunos de los elementos progresistas de las luchas contra el menemismo. Pero la política de asistencia social es una política que sostienen incluso los organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial.

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    Lucas

    28/07/2015 at 11:36

  7. María, veamos la cuestión de la ley de matrimonio igualitario.

    Se sancionó el 15/07/2010, casi un año después de que la justicia declarara la inconstitucionalidad de los artículos del Código Civil que prohibían el matrimonio homosexual. Es decir, vino a consagrar un hecho consumado.

    El 13 de noviembre de 2009, la jueza Gabriela Seijas había declarado inconstitucionales los artículos 172 y 188 del Código Civil, en cuanto limitaban el matrimonio a personas de distinto sexo, y permitió que los peticionantes Alex Freyre y José María Di Bello pudieran casarse. Sin embargo, no pudieron hacerlo por otras medidas cautelares. Recién lograron hacerlo en Tierra del Fuego gracias a un decreto de su gobernadora Ríos (Coalición Cívica).

    En este caso los partidos dieron libertad para votar, lo que significa que no era una línea clara del FPV aprobar la ley. En diputados el 73% de los miembros de la Coalición Cívica votaron a favor mientras que el 63% de los diputados del FPV hicieron lo mismo. Muchos diputados del FPV votaron en contra. Se aprobó por 126 contra 110 en diputados y por 33 votos contra 27 senadores. Listado de la votación en Diputados: http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/dselectronicos/actas/2010/128OE04_01_R07.pdf

    Además, se aprobó un proyecto que fue una combinación de dos proyectos previos. Uno de dos diputados del Partido Socialista (Eduardo Alfredo Di Pollina y Silvia Ausburger) y otro que Vilma Ibarra (Nuevo Encuentro). Ambos proyectos ya habían sido presentados en 2007. El Poder Ejecutivo (Cristina) no mandó un proyecto propio.

    Estos cambios son inseparables de las luchas de las diferentes organizaciones de derechos humanos (la CHA venía batallando desde la década del ’90 por ampliar el catálogo de derechos) luchas en las cuáles el matrimonio Kirchner nunca participó. También son inseparables de la constitucionalización de los tratados de derechos humanos ocurrida en la Convención Constituyente de 1994 (que fue el resultado de un pacto entre Menem y Alfonsín) y de hechos consumados como la situación de que el poder judicial (un órgano esencialmente conservador) declarara la inconstitucionalidad de la prohibición del matrimonio del mismo sexo. El kirchnerismo se subió a esa lucha y se dio un baño de progresismo, pero nunca la impulsó.

    Macri por su parte ya había avalado la unión civil entre personas del mismo sexo (http://www.continental.com.ar/noticias/sociedad/macri-avalo-la-union-civil-homosexual-por-conviccion-partidaria/20091124/nota/914678.aspx) y hubo diputados del PRO que votaron a favor de la ley de matrimonio igualitario (como Laura Alonso y Paula Bertol).

    Pero, por obra y gracia del aparato propagandístico oficial parece que los únicos que estaban a favor de tal medida eran los K y que ellos la impulsaron y son los demiurgos del cambio social. Como queda demostrado, si bien con mayores disidencias, el PRO, en cabeza de su principal referente, también apoyó esta medida y su diputada estrella (Laura Alonso) votó a favor, pese a que hubo otros diputados PRO que votaron en contra al igual que otros diputados del FPV.

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    Lucas

    28/07/2015 at 11:46

    • No hay que olvidar una cuestión fundamental en la problemática de género al margen del falso progresismo del kirchnerismo. Para un homosexual pobre, las cosas siguen igual que siempre, estructuralmente esta condenado a la marginalización, discriminación, violencia, precarización, etc. Los homosexuales que ya tiene su vida resuelta, en cambio, ahora ya pueden casarse y estar en igualdad de condiciones civiles. El problema de genero claramente también es un problema de clase. Por otro lado la comunidad trans sigue teniendo una esperanza de vida de 35 años. Nos podemos casar, pero si sos pobre no vas a poder, porque te vas a morir antes, porque te vas a tener que prostituir, porque te van a asesinar por homosexual, etc. La cooptación que hizo el kirchnerismo de la comunidad LGBTI es tremenda.

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      Martín

      30/07/2015 at 14:55

  8. Lucas

    01/08/2015 at 10:46

    • Hacia el final del debate sobre balance de la economía bajo el kirchnerismo (aquí) dije que cualquiera de los candidatos con posibilidades de ganar la presidencia (Scioli, Macri o Massa) iba a aplicar un programa económico más o menos parecido; en particular, tratar de recrear las condiciones para la inversión del capital. Creo que Beim expresa eso de manera muy clara en el reportaje.

      Sobre la posibilidad de éxito, estará condicionado a varios factores que no podemos prever cómo van a evolucionar. Uno, fundamental, es que para recuperar competitividad van a intentar atrasar los salarios con respecto al tipo de cambio (Beim expresa, en última instancia, esta preocupación en el reportaje). Pero aquí interviene el factor político, esto es, la capacidad de resistencia de la clase obrera. Otra cuestión clave tiene que ver con cómo evolucionen Brasil y China, a las que está muy vinculada la economía argentina.

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      rolandoastarita

      02/08/2015 at 15:48

  9. Tengo la suerte de no escuchar las declaraciones/reportajes de los políticos “de izquierda” así que me salvé de sufrir con las gansadas de la Bregman. Es una vergüenza que no puedan definir un gobierno burgués. Acá se comentó, entre otras cosas, algo que no corresponde al post pero que me hizo acordar que en los ’70 existió el Frente de Liberación Homosexual que si bien tenía una prehistoria de anarcos y comunistas fue una agrupación peronista formada entre otros por Perlongher y Sebrelli yo no soy ni peronista ni homosexual pero no puedo dejar de admirar la valentía de gente que daba la cara y se enfrentaba al machismo de toda la sociedad incluyendo a su partido y líder (Peron dijo que Campora había llenado el gobierno de putos y eso le daba asco) a Fidel Castro que mandaba los homosexuales a trabajar al campo, a la izquierda peronista que les gritaban “no somos putos, no somos faloperos somos soldados de FAR y Montoneros” y que decían: “somos todo placer, y los cuerpos se presentan mutilados, castrados, para el trabajo capitalista. El placer está reducido al coito heterosexual, culturalmente necesario para la reproducción biológica de los seres humanos y, además, para que se fortalezca el sistema de dominación” Más de 40 años después los homosexuales han disociado su lucha de la lucha contra la opresión capitalista y por ende contra el estado burgués. Otro signo del carácter reaccionario de estos tiempos.

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    Pedro Moises

    02/08/2015 at 10:19

  10. Rolo , no hay una diferencia entre las medidas que tomo este gobierno con respecto a otros
    ejemplo: peones rurales, o poner en blanco a las empleadas domesticas, En estos dos casos no fue desde abajo, como con los medicamentos por hiv o las 8 horas de jornada laboral de avellaneda que fue por la movilizacion de la clase obrera
    Fue el gobierno sin movilizacion que cambio las condiciones de vida de las empleadas domesticas y los peones de campo

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    Ignacio

    04/08/2015 at 11:36

    • En alguna nota futura voy a tratar este argumento de manera más extensa, porque es muy común. En realidad, es una razón con la cual mucha gente de izquierda justifica, o explica, su apoyo crítico a los gobiernos Kirchner.
      La idea que subyace aquí es que se obtienen mejoras en la situación de los trabajadores, o bien porque los trabajadores las arrancan a la burguesía con sus luchas, o bien porque algunos gobiernos burgueses tienen la particularidad de ser concesivos, algo así como “gente buena”, que busca el bien de los pobres (de ahí el “gracias Cristina”, y los apoyos críticos, etcétera).
      Pues bien, el tema es un poco más complejo que eso. Para presentarlo primero con algún ejemplo. En una nota de 2011 presenté (aquí) la evolución del Índice de Desarrollo Humano, que elabora el Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo (PNUD).

      Lo interesante de la evolución del índice es que hubo progresos, y no menores, bajo el gobierno de Menem. ¿Hay que explicarlos por una exacerbación particular de la lucha de clases? ¿O por el amor de Menem a los pobres? Otro tema interesante: comparado con la evolución del IDH del resto de América Latina, Argentina no se distinguía en particular del promedio. En todos lados hubo avances en la primera década del siglo XXI, independientemente de que los gobiernos fueran más de “derecha o izquierda”. Y no casualmente, esos avances se registran durante un período de recuperación económica y muy buenos precios de las materias primas (América Latina es exportadora neta de ellas). ¿Tenemos que explicar esto por un ascenso particular de las luchas sociales en América Latina? ¿O acaso porque se dio la particularidad de que por todos lados aparecieron gobiernos “bondadosos”? Pero hay más: en varios lugares (Argentina en primer lugar), se dio la circunstancia de que los mismos que habían apoyado los ajustes de Menem, estaban al frente de las políticas “concesivas” de los 2000. ¿Pasaron de buenas a primeras de la categoría “malvados explotadores” a la de “luchadores por la justicia social”?

      Para dar otro ejemplo. Bajo el gobierno de Alvear se prohibió el trabajo infantil en Capital Federal y los territorios nacionales; se dictaron leyes previsionales para varios gremios; se estableció una Caja de Previsión Social para jubilaciones de empleados y obreros. Se aplican aquí los mismos interrogantes que antes.

      Pues bien, todo esto confirma que hay que ir a explicaciones más de fondo, más “estructurales”. De hecho, el nivel del salario y la situación laboral no dependen solo de la lucha de clases (y menos todavía de los rasgos particulares de tal o cual gobierno). Hay un factor básico, que es el desarrollo de las fuerzas productivas. Esta variable se expresa en el “componente histórico y social” del salario, del que hablaba Marx. Por eso, determinados niveles de explotación, que en una época son “aceptables” socialmente, con el desarrollo de las fuerzas productivas, pasan a ser inaceptables, y por eso cuestionados incluso por los medios de comunicación y la opinión pública burguesa.

      En segundo término está, por supuesto, el factor lucha social. Que muchas veces hace sentir su efecto por vía directa (una huelga que exige mejoras, etcétera) y otras veces por vía de la potencialidad. Y en tercer lugar, está la coyuntura económica, esto es, la fase del ciclo económico. Por ejemplo, en la fase de ascenso 2002-2010 la clase obrera consiguió mejoras con relativa facilidad. En los últimos cuatro años la situación cambió. Por eso también el gobierno que toma medidas con respecto a los peones rurales, también impide, en otro momento, aumentos salariales, incluso que ya estaban acordados con la patronal (ver aquí).

      En definitiva, el análisis debe ser concreto, esto es, integrar estas múltiples determinaciones.

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      rolandoastarita

      04/08/2015 at 12:38


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