Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Notas para un balance a 40 años del golpe militar

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El viaje de Obama a Argentina, coincidente con el cuarenta aniversario del golpe militar, parece una buena ocasión para pasar revista a algunas cuestiones que pueden ayudarnos a entender el rol de EEUU, y de la clase dominante argentina en 1976, y la naturaleza de la dictadura.

EEUU apoyó al golpe militar y la represión

Empecemos diciendo que EEUU apoyó al golpe militar de marzo de 1976. En 1976 Henry Kissinger, por entonces secretario de Estado, dio luz verde para la política de secuestro, tortura y muerte desplegada por la dictadura. En abril de ese año se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, César Guzzetti. Según el memorándum secreto de esa reunión (revelado en 2004) Guzzettti planteó que “el principal problema que tenemos es el terrorismo”, a lo que Kissinger respondió “si hay cosas que tienen que hacer, hacerlo rápidamente”. Luego, en agosto de ese mismo año, Kissinger mantuvo una reunión con el embajador estadounidense en Argentina, Robert Hill, a quien le confirmó la conversación mantenida con Guzzetti. En 1977, ya bajo el gobierno de Carter, Hill informó a Patt Derian, secretaria de Estado para los derechos humanos, que pensaba que el mensaje de Kissinger a Guzzetti había llevado a la dictadura militar a intensificar la represión.

Una larga tradición de intervenciones y golpes militares

La política de EEUU en 1976 se inscribe en una larga tradición de agresiones militares y respaldo a regímenes sangrientos. Aunque esto es conocido en general, es útil pasar revista al “listado” de hechos. Para esto, transcribo un pasaje de mi libro Valor, mercado mundial y acumulación:

“Tomando solo el período de posguerra hasta mediados de la década de 1970, y sin ánimo de ser exhaustivos, anotamos las maniobras de EEUU para crear “protectorados” en Borneo Británica, Birmania del Norte, Kuwait, Qatar, Bahrein y Oman; la organización, en 1953, del golpe de Estado que derrocó al gobierno nacionalista de Mossadeq, en Irán, para instalar al sha, favorable a los intereses de las petroleras occidentales; el apoyo, en 1954, al golpe militar reaccionario de Castillo Armas, en Guatemala; el desembarco en 1958 de tropas en Líbano; el apoyo a las dictaduras latinoamericanas de Stroessner de Paraguay; Somoza de Nicaragua; Pérez Jiménez de Venezuela; Trujillo de Santo Domingo; Batista de Cuba; Odria de Perú; Rojas Pinillo de Colombia; el ahogo y ataque a Cuba a partir de que esta decidió independizarse económicamente de EEUU; el desembarco en 1961 de tropas contrarrevolucionarias, con apoyo de EEUU, en Bahía de los Cochinos; las intervenciones a favor de fracciones pro-estadounidenses en Guatemala, 1963; Ecuador, 1963; y Honduras, 1963; el desembarco en 1965 de marines en Santo Domingo; el apoyo a la dictadura de Indonesia; el apoyo a los golpes militares en Brasil, 1964; Argentina, 1966; Chile, 1973 –previa acción desestabilizadora-; Uruguay, 1973; y Argentina, 1976, junto a la participación en el plan Cóndor; la intervención militar en Vietnam, luego extendida a Laos y Camboya; las acciones desestabilizadoras en Chipre, Bangladesh, Grecia, para generar climas propicios a golpes de Estado; y el apoyo financiero a fracciones pro estadounidenses en guerras civiles o contrarrevolucionrias en Angola”.

Pero la burguesía argentina fue la “responsable” del golpe

Días atrás leí en un periódico de izquierda que “EEUU fue el responsable del golpe militar”. Sin olvidar por un momento lo que hemos reseñado en el punto anterior, hay que decir que lo que afirma ese periódico de izquierda no es cierto. La “responsable” del golpe de 1976 fue la clase capitalista criolla. La razón es a la vez simple y brutal: había que acabar con el peligro que representaban el movimiento obrero combativo y las organizaciones armadas. En los meses anteriores al golpe el “establishment” económico, las cámaras empresarias, las principales figuras políticas de la oposición, habían llegado a la conclusión de que el gobierno de Isabel no podía enderezar el rumbo. La crisis económica era aguda, y el movimiento obrero resistía los planes de “ajuste”. Por eso, en marzo de 1976 el golpe fue presentado como una solución casi natural. Así, los grandes diarios (La Nación, Clarín, La Razón y La Opinión) dijeron que era “lógico” e “inevitable”, dado el “caos”, “descontrol”, “desintegración del país”, “desgobierno” y “anarquía” del gobierno de Isabel. Expresaban lo que pensaba la amplia mayoría de la clase dominante. De hecho, ese discurso lo encontramos también en el Partido Comunista. En su declaración del 25 de marzo de 1976, “Los comunistas y la nueva situación de Argentina”, sostuvo que “no ha sido el golpe de estado del 24 el método más idóneo para resolver la profunda crisis política y económica, cultural y moral. Pero estamos ante una nueva realidad. Estamos ante el caso de juzgar los hechos como ellos son”. Y con el tiempo aparecieron explicaciones más sofisticadas y tranquilizadoras. Por ejemplo, Eugenio Zaffaroni, hasta hace poco miembro de la Corte Suprema de Justicia, junto a Ricardo Cavallero, publicó, en 1980, Derecho penal militar. Allí sostuvo que “hay situaciones en las que existe un peligro actual de absoluta inminencia o un mal gravísimo que ya se está produciendo y que es necesario evitar o detener”. Situaciones que justificaban, a sus ojos, las dictaduras militares y la pena de muerte.

Pero el apoyo civil que tuvieron los militares no fue solo discursivo. Ricardo Balbín, el máximo dirigente de la UCR, prometió ayuda a Videla para gobernar. El MID y el Partido Socialista sostuvieron abiertamente a la dictadura. Tal vez más significativa haya sido la cobertura de intendencias y otros puestos. En 1978 había en el país 301 intendentes de la UCR (35% del total de los intendentes del país); 169 del peronismo (19,3%); 23 de organizaciones neoperonistas (2,7%); 109 del Partido Demócrata Progresista (12,4%); 94 del MID (10,7%); 78 de las fuerzas federalistas (8,9%); 16 eran demócratas cristianos (1,8%) y cuatro intransigentes (0,4%) (véase http://cronicasdelfuego.blogspot.com.ar/2010/08/los-intendentes-del-proceso.html). Y hubo muchas otras colaboraciones, en múltiples instancias del Estado. Para mencionar tres acasos de notables: Alicia Kirchner, actual gobernadora en Santa Cruz, fue subsecretaria de Acción Social en esa provincia desde 1975 a 1983, sin interrupción; un cargo con rango de viceministro. La actual diputada Elisa Carrió fue nombrada por la dictadura, en 1979, asesora de la Fiscalía de Estado en el Chaco; luego, en 1980, fue secretaria de la Procuración del Superior Tribunal de Justicia de esa provincia, con nivel y jerarquía de juez de Cámara. El secretario del gremio de la Construcción desde 1990, Gerardo Martínez, fue colaborador del Batallón 601, que estaba dedicado a inteligencia y fue pieza clave en la represión y desaparición de personas.

¿Cómo se puede lavar de responsabilidades a toda esta gente? Hay que decirlo con todas las letras: las fuerzas motoras del golpe y de la dictadura fueron internas. El golpe militar fue la respuesta de la clase dominante argentina frente al nivel alcanzado por la lucha de clases; coyuntura agudizada por las organizaciones armadas (existía peligro de absoluta inminencia, como dijo Zaffaroni). Es en este marco que EEUU apoyó, por supuesto, esta forma sangrienta de resolución del conflicto.

La dictadura no fue un títere de EEUU  

Ya en los 1960 y 1970 Ruy Mauro Marini había polemizado con la tesis, popular en la izquierda, que decía que los militares brasileños, que habían tomado el poder en 1964, eran marionetas de EEUU. Marini demostraba que la dictadura tenía fuerza propia, y que muchas de sus decisiones incluso se enfrentaban a EEUU. El tema se relaciona con la cuestión de si países como Brasil son colonias, o semicolonias, de EEUU. Lo he discutido en otras entradas (aquí, aquí, aquí, aquí). Lo importante ahora es señalar que tampoco la dictadura argentina fue “títere” de EEUU. Tuvo coincidencias con Washington; pero también diferencias, como lo puso en evidencia la venta de trigo a Rusia, cuando EEUU había decretado el embargo; el desarrollo del plan nuclear; o la guerra de Malvinas. Todo indica que la relación que mantuvo Argentina con EEUU entre 1976 y 1983 fue propia de un país dependiente, no de una colonia. Lo cual vuelve a colocar en primer plano el papel de la clase dominante argentina durante la dictadura. Por este motivo, la tesis de que Argentina está “dominada” como una colonia (y por lo tanto el golpe de 1976 habría sido “ordenado” por el imperio) es muy conveniente para el discurso que aboga por un frente de colaboración de clases (véase más abajo).

La política de derechos humanos de Carter

En vísperas de la llegada de Obama, analistas y comentaristas políticos han justificado o defendido lo actuado por EEUU frente a la dictadura apelando a la política de derechos humanos de Carter. Hasta se especuló con que Obama pudiera traer al ex presidente para amortiguar las críticas de la izquierda. Es que a partir de la asunción de Carter a la presidencia, a principios de 1977, Washington presionó a la dictadura argentina para que aflojara la represión. Una muestra del cambio de orientación de Washington lo tuvimos en la actuación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, cuando vino a Buenos Aires, en 1979. Políticos argentinos, pero también activistas y familiares de desaparecidos hicieron llegar sus denuncias y quejas. Cristina Kirchner se refirió al rol de Carter en la Universidad de Georgetown, cuando inauguró la “Cátedra Argentina”: “Quiero hacer honor a la figura de Jimmy Carter, que junto a su secretaria de Derechos Humanos tuvo un rol preponderante en lo que era intervenir en las violaciones de los derechos humanos, logrando la liberación de algunos que, si no, hubieran sido asesinados”. El ex canciller Héctor Timerman, en el mismo sentido, recordó que su padre, Jacobo, preso y torturado por la dictadura, fue liberado en buena medida por presión de Washington.

También la socialdemocracia europea intensificó las críticas a la dictadura a partir de la subida de Carter. Estos sectores presionaban por una salida democrático-burguesa, más o menos negociada, que contuviese tensiones y restableciera el curso normal de los negocios. Es que una vez derrotada la izquierda más radicalizada, no veían el sentido de que continuara la dictadura. Los partidos políticos que en un primer momento habían apoyado a Videla, paulatinamente fueron adoptando la misma postura; esto se ve claro en las posiciones de la UCR o el MID. Por eso, y casi imperceptiblemente, fueron girando hasta que en 1983 todos terminaron siendo fanáticos “demócratas” (y así siguen hasta el día de hoy, sin mirar sus prontuarios). Estos cambios son más o menos comunes en cualquier régimen capitalista y no deberían inducir a embellecer a la clase dominante.

La forma de dominio no es necesariamente la dictadura

Por lo planteado en el punto anterior, es un error pensar que la situación de dominio “normal” de la burguesía es la dictadura militar (o fascista). Sin embargo, en sectores de la izquierda está muy arraigada la idea de que las democracias burguesas son el exclusivo resultado de las luchas revolucionarias de las masas. Sin subestimar la importancia de las revoluciones democráticas “desde abajo”, lo cierto es que la democracia no deja de ser una forma de dominio normal de la clase capitalista. Se puede decir que hasta es más segura que la dictadura, debido a los mecanismos amortiguadores del conflicto y los recambios del personal dirigente del Estado que posibilita. La dictadura es un recurso al que recurre el capital, pero no necesariamente es el único de que dispone para dominar. Más concretamente: la vuelta a la democracia burguesa en los 1980, en Argentina o en otros países de América Latina, fue realizada con el acuerdo no solo de las clases capitalistas latinoamericanas, sino también de Washington, los organismos financieros internacionales y los principales gobiernos capitalistas. Es decir, por los mismos que habían consentido o avalado la represión sangrienta de la izquierda “irreductible”. Consumado el “trabajo sucio”, era hora de volver a la democracia del capital.

El balance de las relaciones internacionales debe ser completo

Dejo señalado que algún día la izquierda deberá incluir en sus balances y debates sobre la dictadura la actitud del “movimiento comunista internacional”. Conecta con lo que hizo el PC argentino, pero tiene sus especificidades. En particular, hay que poner sobre la mesa el apoyo de Fidel Castro a la dictadura de Videla (ver aquí). No es posible que se siga pasando por alto esta cuestión.

Una precisión: la represión sangrienta no comenzó en 1976

Cuando se conmemora el aniversario del golpe militar muchas veces se soslaya le hecho de que las detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos no comenzaron en marzo de 1976. Hay que acabar con el cuento (que repiten ad nauseam Julio Bárbaro, Grondona, Morales Solá y similares) de que el Perón de 1973 era un viejito bueno, que se abrazó con Balbín y estaba deseoso de unir en paz a los argentinos. El Perón de 1973 vino de la mano de López Rega, la burocracia sindical, Lastiri, Isabel Perón y demás personajes siniestros. La masacre de Ezeiza, el “navarrazo” (golpe de Estado en Córdoba, en febrero de 1974, que depuso al gobernador Ricardo Obregón Cano) y los primeros asesinatos de la Triple A, ocurrieron bajo la conducción de Perón. Y en los meses que siguieron a su muerte, la represión se intensificó. Miles de luchadores obreros y populares fueron asesinados. Las bandas de la Triple A actuaron con total impunidad, y tuvieron apoyo de la Policía y de sectores, al menos, de la burocracia sindical. A lo que habría que agregar detenciones arbitrarias, torturas en las comisarías, más las bestialidades del Ejército en Tucumán.

En este clima se preparó el golpe militar. La represión posterior a marzo de 1976 no apareció de la nada. Fue la continuación-profundización de lo que ya estaba iniciado. Pero hasta el día de hoy los crímenes de Estado cometidos entre 1973 y marzo de 1976 siguen impunes. La tan proclamada “Memoria y Justicia” parece tener límites infranqueables.

Otra precisión: el “programa neoliberal” no comenzó en 1976

El primer plan de “ajuste” a fondo contra los trabajadores y el pueblo fue lanzado a mediados de 1975, con el famoso “Rodrigazo” (el ministro de Economía se llamaba Celestino Rodrigo, que estaba avalado por López Rega). Devaluación del peso del 150%, aumento promedio del 100% de todos los servicios públicos, suba de 180% de los combustibles, 45% de aumento de los salarios y un plan de endeudamiento masivo con el exterior. El plan de ajuste fue enfrentado por el movimiento obrero, Rodrigo tuvo que renunciar y poco después hizo lo mismo López Rega, quien además abandonó el país. Pero el Rodrigazo fue el antecedente de lo que vendría con Videla y Martínez de Hoz.

Un balance que marque diferencias de clase

La dilución de la responsabilidad de la clase capitalista argentina en el golpe militar; el silencio que rodea a los apoyos efectivos que tuvo la dictadura; el ocultamiento de la naturaleza de clase de la represión entre 1973-1976, y del Rodrigazo, no son olvidos inocentes. Son funcionales a la estrategia de “frente anti-neoliberal” que predica el progresismo izquierdista, nacional y popular. Por eso, el llamado (circula en las redes por estos días) a deponer diferencias para marchar todos juntos (desde la izquierda radicalizada hasta la militancia K) este próximo 24 de marzo, necesita ocultar y falsificar el pasado. Frente a esto es imprescindible hacer análisis en términos de clases sociales, y no temer ir hasta el fondo en los balances.

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Notas para un balance a 40 años del golpe militar

Written by rolandoastarita

12/03/2016 a 17:49

17 comentarios

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  1. rolo, después de leer el articulo, sigo sin entender porque la clase dominante, tuvo que producir no un golpe militar como los anteriores (ongania etc) sino cualitativamente distinto (la gran diferencia fueron los campos de exterminio). Cuales fueron las razones para que este golpe 1976 fue radicalemente diferente a los demás y en todo latinoamerica.

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    susana

    12/03/2016 at 18:22

  2. Muy bueno. Fijate que hay un error de tipeo donde dice “La “responsable” del golpe de 1973 fue la clase capitalista criolla. Con ánimo de complementar la información, digamos que el imperialismo norteamericano apoyo el golpe, la represión y también el plan económico de Martinez de Hoz. Que también fue importante el “apoyo espiritual” de la Iglesia (buena información en el clásico de Emilio Mignone : http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/investig/investig.htm). Y también hay información de la complicidad de la burguesía resumida en http://www.riehr.com.ar/archivos/Investigacion/Basualdo%20Complicidad%20patronal-militar%20en%20la%20ultima%20dictadura.pdf.
    Saludos

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    Omar

    12/03/2016 at 20:02

  3. Brillante análisis profesor,impecable como siempre

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    Carl

    12/03/2016 at 20:04

  4. “… al golpe militar reaccionario de Jacobo Arbenz …” -> Arbenz fue el presidente depuesto. El golpista fue Castillo Armas.

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    José Mercado

    12/03/2016 at 20:47

  5. Excelente comentario. Muy oportuno ante la próxima visita de Obama. Al cual Carlotto le va a “pedir” que desclasifique los documentos yanquis referidos a la dictadura militar. Y al parecer, Macri también lo hará. Este parece que aprendió de los K a utilizar (falsamente) los derechos humanos como taparrabos de una política antipopular.Yo agregaría que Perón fue el inventor de la burocracia sindical, cáncer, hasta hoy, del movimiento obrero argentino. La cúpula sindical peronista fue a la toma de posesión de Onganía con el aval de Perón.
    No hay que pedirle nada a Obama. En primer lugar porque los documentos secretos ya no son tan secretos como usted lo prueba con las citas que hace y en segundo lugar y más importante, hay que aprovechar la visita de Obama para protestar contra la política del imperialismo no sólo en Argentina sino en todo el mundo

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    Teitelbaum

    13/03/2016 at 08:56

  6. Muy bueno. Agregar también que hubo un internacionalismo burgués a la hora de la represión, con la exportación de los métodos de la ocupación francesa de Argelia -vía Escuela de las Américas- y la cooperación entre dictaduras con el Plan Cóndor.

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    Danilo Castelli

    13/03/2016 at 10:43

  7. – me parece absurdo cuestionar la visita de un Jefe de Estado. Nadie en Cuba dice “no lo recibimos q su país aún mantiene el bloqueo” sino todo lo contrario. Y al margen del totalitarismo del pC vietnamita, Clinton visitó Hanoi; entre ambos bandos se provocaron horrores de manera directa.
    -el primer desaparecido en Arg (apareció meses después) fue un obrero tucumano, Aguilar, en huelga contra Perón en 1947.
    Y el primer desaparecido aún no hallado, también a manos de Perón, fue el Dr Juan Ingalinella, a mediados de 1955.

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    santiago

    13/03/2016 at 12:36

  8. Coincido completamente con la caracterización que se hace del peron del 73. Es verdad lo que se dice.
    Lo qué sí me interesa discutir es la tesis de “La burguesía/dictadura argentina no es títere de EEUU”, pues la considero falsa, y me gustaría que Astarita haga un análisis más exhaustivo ya que no convence. Él afirma que la burguesía nacional apoyó el golpe para luchar contra el movimiento obrero, ok, de acuerdo. Toda burguesía hace eso, toda burguesía busca reprimir al movimiento obrero. Lo mismo sucedió en Taiwan y Corea del Sur. Ahora, es muy evidente que la burguesía argentina no es una burguesía capitalista, sino una burguesía parasitaria, “contratista”, como Macri o Cristóbal Lopez., delincuentes que viven de robar al Estado. Los recursos naturales argentinos no son usados o comandados por nuestra burguesía, y tampoco existe un plan de industrialización que busque transformar a nuestro país en un centro de acumulación capitalista. Por lo tanto, cuando Astarita niega la oculta relación semi-colonial que existe entre las economías desarrolladas y Argentina, me parece está equivocado. Me gustaría que diferencie en qué casos es una colonia y en qué casos es autónoma una burguesía . Nuestra burguesía, reitero, son parásitos improductivos que no ahorran y sólo especulan, y necesitan casi siempre de EEUU para gobernar, ejemplo? El atentado en la AMIA y las tragedias de los trenes de Once,, dos atentados realizados por los servicios de inteligencia Estado Unidenses para lograr que el electorado argentino vote a la derecha pro norteamericana. Esto demuestra que nuestra burguesía es colocada “a dedo” por EEUU, y junto con los medios de comunicación, es ayudada a gobernar.

    Segundo, Astarita metio al PC en la bolsa de los que “apoyan a Videla”. Si bien lo que dice es cierto, quiero aclarar que el PC que apoyó a Videla fue el de la URSS de Brezhnev. Un partido totalmente desnaturalizado sin una clara idea geostratégica del proceso revolucionario mundial. La URSS, entre 1953 y 1991 cometió todos los errores posibles y por haber apoyando dictaduras de derecha. Antes eso no sucedía.

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    Duga

    14/03/2016 at 14:58

    • La discusión sobre las categorías colonia, semicolonia y país dependiente la realizo en las notas citadas en la entrada.
      Por otra parte, es un disparate sostener que la clase obrera argentina no produce valor y plusvalor. El PBI de Argentina es, aproximadamente, 540.000 millones de dólares. ¿De dónde cree que sale ese VALOR? ¿Viene de Marte? ¿Lo manda EEUU?
      Y decir que la tragedia de Once fue un atentado de la CIA, para “demostrar” que Argentina es una colonia, ya es el colmo de los disparates. Tengamos un poco de criterio.

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      rolandoastarita

      14/03/2016 at 15:30

    • En que momento mencioné a la clase obrera? y en qué momento dije que no producía valor? Claramente en el texto estoy hablando de la burguesía argentina.

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      Duga

      14/03/2016 at 17:45

    • Por favor, no me haga perder el tiempo. Usted escribió: “la burguesía argentina no es una burguesía capitalista, sino una burguesía parasitaria, “contratista”, como Macri o Cristóbal Lopez., delincuentes que viven de robar al Estado”.

      ¿No se da cuenta de que TODA una clase social no puede vivir de “robar al Estado”? Para “robar” valor (o plusvalor) hay que producir valor y plusvalor. Y para esto hace falta obreros que produzcan valor y plusvalía bajo relaciones capitalistas. ¿Quién le dijo que no hay obreros argentinos que producen bajo relaciones capitalistas en Argentina, contratados por capitalistas también argentinos?

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      rolandoastarita

      14/03/2016 at 19:14

  9. si los grupos guerrilleros ya estaban destruidos antes de 1976 y la crisis economica no era tan grande ni las luchas obreras tan fuertes (como el cordobazo) ¿Por que semejante golpe con desaparecidos etc? Fue un cambio desde 1945 a 1976? o ese periodo no fue tan diferente al menos en argentina con respectoa la lucha de clase y el poder y distribucion de riqueza e ingresos?

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    carlos

    14/03/2016 at 18:17

    • La crisis económica era gigantesca, y la clase obrera a comienzos de 1976 estaba lejos de haber sido derrotada. La resistencia al plan Mondelli y las Coordinadoras, que seguían fortaleciéndose, lo evidencian. Las organizaciones armadas estaban en retroceso (en especial el PRT), pero la situación estaba lejos de estar controlada.
      Hubo, por otra parte, un cambio importante (que traté en otros textos): la crisis iniciada a finales de 1974 y que estalla a pleno en junio de 1975 no fue una crisis más. Fue la crisis que marcó el final de la industrialización “hacia adentro”, basada en la sustitución de importaciones. Esto se combinó con un movimiento obrero que, en el plano de la lucha gremial reivindicativa, tenía mucho poder (las comisiones internas de empresa, los cuerpos de delegados, eran siempre un obstáculo muy fuerte para las patronales).

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      rolandoastarita

      14/03/2016 at 19:18

    • rolo la crisis de 1975 que produjo el cambio de modo de acumulacion de industrialización por sustitución de importaciones al de 1976 (no se como lo categorizas) fue debido segun tu interpretacion a la imposibilidad de continuar creciendo con ese modelo ( se habia agotado) o fue voluntariamente gracias al terrorismo de estado permitio que la balanza este mas a favor de la clase burguesa e imponer un modo de acumulacion que no beneficiara tanto a la clase trabajadora auqnue produjera menor tasa de ganancia?

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      cecilia

      21/03/2016 at 15:54

    • Pienso que la razón de fondo fue que Argentina enfrentó una crisis estructural.

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      rolandoastarita

      22/03/2016 at 14:06

  10. A que se debio el agotamiento del modo de acumulacion de industrialización por sustitución de importaciones, por que se agoto y no se podia reeditar y tuvo que ser sustituido por el modo neoliberal?

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    matias

    26/03/2016 at 15:56


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