Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

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Unidad de acción, diferenciación política y marxismo

con 41 comentarios


En esta nota amplío algunas cuestiones referidas a la táctica de unidad de acción, tratadas en otra nota (ver aquí). El disparador es una cuestión planteada por un compañero en “Comentarios” de este blog. El tema es si conviene que los marxistas participen en acciones unitarias con otras organizaciones políticas y sindicales, sin identificarse como marxistas. Pienso que la cuestión trasciende el cómo participar tácticamente en alguna marcha. Es que el problema de cómo intervenir en el movimiento de masas es uno de los más discutidos y difíciles que enfrentan las organizaciones revolucionarias. En ello están involucradas tanto cuestiones teóricas -análisis de coyuntura, objetivos programáticos, etc,- y tácticas, como las que atañen a las consignas de movilización y organización. Las formas de intervención de los socialistas se ubican en el plano de lo táctico, aunque se fundamentan en caracterizaciones más generales sobre las relaciones entre ideología, política y acciones de clase.

La intervención en un movimiento “ingenuo”

A grandes rasgos podemos decir que hubo, en el movimiento socialista, dos formas principales de intervención, que partieron de caracterizaciones muy distintas acerca de la situación del movimiento de masas. Una de ellas viene a decir que las masas trabajadoras son hasta cierto punto “ingenuas”; y que si bien pueden tener “ilusiones” en líderes burgueses, esas ilusiones serán superadas con la misma experiencia de lucha. Por lo tanto, los marxistas deberían acompañar la experiencia, pasando a un segundo plano críticas y planteos teóricos, o políticos, más generales. A lo sumo, se trataría de proponer alguna consigna un poco más radical, pero nada que apunte mucho más allá de lo que propone el movimiento, al que se concibe, en principio, como espontáneo.

Como lo demuestra la historia del movimiento socialista, esta tipo intervenciones tuvo, y tiene, muchas variantes. En el extremo, están aquellos militantes que se integran en organizaciones o partidos de masas para desarrollar “desde adentro” las experiencias y las luchas. Muchas organizaciones adoptaron esta política, a nivel mundial o en Argentina. Por ejemplo, los grupos que se disolvieron en los partidos Comunistas de masas, en los años 1950 y 1960, en la esperanza de radicalizarlos. O antes en los partidos socialdemócratas. También están los que entraron al partido Laborista inglés; o al Partido de los Trabajadores de Brasil, en los 1970 y 1980. En Argentina, el lugar preferido fue el peronismo; varios grupos hicieron entrismo en este movimiento, y también hubo muchos militantes independientes que trataron de llevar a cabo esta experiencia (ver aquí). Otra variante fue la apuesta a formar un partido “de los trabajadores”, con un programa más o menos indefinido, en la esperanza de que pudiera evolucionar hacia el marxismo, a partir de una experiencia en común con los socialistas revolucionarios. Los entrismos en el laborismo inglés, o en el PT de Brasil, tenían esta perspectiva.

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Escrito por rolandoastarita

24/12/2012 a 14:08

Salarios en Ricardo y una interpretación equivocada

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Un aspecto de la respuesta de Altamira y Ramal, que no analicé en mi anterior nota, se refiere a la teoría del salario que le atribuyen a David Ricardo. Escriben: “…. Ricardo sostenía que “en virtud del efecto del principio de población sobre el incremento de la humanidad, los salarios más bajos nunca continúan por mucho tiempo por encima de la tasa que la naturaleza y las costumbres demandan para el sostenimiento de los obreros” (Ricardo, Principios…). Para Marx, en cambio, el “elemento histórico o social que entra en el valor del trabajo puede dilatarse o contraerse e incluso extinguirse del todo, de tal modo que sólo quede en pie el límite físico” (énfasis mío).

Esto es, Marx consideraba el “elemento histórico y social” en la determinación del valor de la fuerza de trabajo, en tanto Ricardo pensaría, siempre según esta interpretación, que el “precio natural” del salario se igualaba con la canasta determinada por las necesidades meramente fisiológicas. Por su parte, en un artículo que lleva como título “Algo más sobre los impuestos al consumo”, en PO 1193, 8/9/11, Pablo Rieznik insiste en la idea: “El economista político clásico, David Ricardo, consideraba que el valor del salario giraba en torno de un “precio natural” fijado por el valor de las mercancías que aseguraban la subsistencia del trabajador”. Luego de referirse a la ley de bronce de los salarios de Lasalle, Rieznik agrega una larga cita de Marx en la cual critica la idea de que los salarios debieran permanecer al nivel del mínimo de subsistencia. Parece entonces que estamos ante una idea “consolidada” en el Partido Obrero, de que en Ricardo los salarios naturales están establecidos al nivel de subsistencia.

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Escrito por rolandoastarita

10/09/2011 a 12:59

Respuesta a crítica de Altamira y Ramal

con 30 comentarios

En Prensa Obrera Nº 1192, del 1/09/11, Jorge Altamira y Marcelo Ramal publicaron una nota titulada “La reivindicación contra los impuestos al consumo”, en respuesta a mi nota “El FIT y los impuestos indirectos”, publicada en este blog. La idea que expuse en esa entrada es que la estructura impositiva no determina, en una coyuntura determinada, el valor de la fuerza de trabajo. En su respuesta, Altamira y Ramal sostienen, centralmente, que el cambio de la estructura impositiva afecta a la determinación de la fuerza de trabajo si va acompañada de un programa de transición al socialismo, que incluya la apertura de los libros comerciales de las empresas y el control obrero de la producción. Mi respuesta a la crítica de Altamira y Ramal parte de afirmar que estoy de acuerdo en que un gobierno revolucionario, que aplique un programa de transición al socialismo, puede darle un sentido enteramente progresista al cambio de la estructura impositiva. Pero esto no altera el planteo que hice en la nota criticada por Altamira y Ramal. Allí afirmé que en condiciones “normales” de dominio burgués (esto es, en una situación no revolucionaria), el cambio de la estructura impositiva no modifica la tasa de explotación. Esto es, en tanto la clase obrera no pueda establecer un poder por sobre el poder de la burguesía (es la manera de establecer el control obrero), el cambio de la estructura impositiva no altera nada sustancial.

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Escrito por rolandoastarita

09/09/2011 a 13:53

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