Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

¿Por qué “segunda independencia”?

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El próximo sábado, 9 de julio, se cumplen 200 años de la declaración de la independencia argentina. A raíz de la conmemoración, se multiplican desde el nacionalismo progre-izquierdista hasta la izquierda radical, los llamados a luchar por una “segunda independencia”. La idea central es que Argentina hoy está sometida a un dominio de tipo colonial (algunos hablan de semicolonia, otros de neocolonia). En este amplio “frente de hecho” existen, por supuesto, matices y diferencias. Los militantes y organizaciones de izquierda (trotskistas, guevaristas, maoístas, entre otras) afirman que hay una doble explotación: la del país de conjunto y la explotación de la clase obrera por el capital. Y que la explotación nacional se mantuvo desde que Argentina se constituyó como nación formalmente independiente, hasta el día de hoy. El nacionalismo burgués o pequeño burgués, en cambio, no habla de la explotación de la clase obrera, y por otra parte, y mayoritariamente, afirma que el dominio colonial fue interrumpido entre 1946 y 1955, con los gobiernos de Perón; y entre 2003 y 2015, con los gobiernos de los Kirchner.

En cualquier caso, y por sobre las diferencias, el punto de acuerdo es que en Argentina hoy está planteada la tarea histórica de lograr la segunda independencia. En definitiva, estaríamos más o menos como antes del 9 de julio de 1816.

En otras notas del blog he argumentado -recogiendo una tesis que viene de Lenin, y fue desarrollada en Argentina por diversos grupos, al menos desde los años 1960- por qué considero que la demanda de una segunda independencia no tiene sentido (aquí, aquí, aquí). Reproduzco algunos pasajes que sintetizan la posición. En primer lugar, sobre la noción de liberación nacional.

Liberación nacional

“El significado de la demanda de liberación nacional deriva de la naturaleza de la relación colonial o semicolonial, ya que se trata de obtener el derecho a la autodeterminación política y ‘a la existencia de un Estado separado’ (Lenin, 1916). Por eso, es una demanda democrático-burguesa, del mismo tenor que otras reivindicaciones democráticas; por ejemplo, el derecho al voto, o al divorcio. La autodeterminación constituye un derecho formal, pero de consecuencias económicas, ya que la constitución de un Estado independiente termina con el pillaje y el robo del país sometido por medios extraeconómicos. Por eso también, la autodeterminación genera mejores condiciones para el desarrollo capitalista (Lenin, 1916). Un país que deja de ser colonia, o semicolonia, y se constituye como Estado autónomo pasa así al estatus de ‘dependiente’. Esto implica que el Estado tiene jurisdicción sobre su territorio: ‘En el momento en que una colonia ha luchado y conquistado su independencia política, se constituye nuevamente en una formación social propia’ (Sonntag p. 151). Sonntag sostiene que después de la independencia se continúa acumulando capital para la economía dominante (o las economías dominantes), pero también ‘debe iniciarse un proceso de acumulación interna y de reproducción ampliada de capital que tenga como objetivo el sustentamiento y la expansión interna de las formaciones sociales creadas, incluso cuando sea muy bajo su volumen’ (pp. 151-2)”.

Los textos aquí referidos son el folleto de Lenin “El imperialismo fase superior del capitalismo” y ““Hacia una teoría política del capitalismo periférico” de Sonntag.

Dependencia

Pero la liberación nacional no elimina la dependencia económica:

“Sin embargo, la autodeterminación nacional no elimina –ni puede hacerlo- la dependencia económica, que en el enfoque de Lenin, está asociada al predominio del capital financiero, y no puede desaparecer en tanto haya capitalismo (véase 1916). Por eso, la superación de la dependencia económica de un país atrasado excede lo que puede lograr una revolución nacional burguesa y democrática, o anti-imperialista. En otros términos, acabar con la dependencia no puede plantearse como tarea nacional burguesa y democrática. Por ejemplo, y siempre según el enfoque de Lenin, Noruega, al independizarse de Suecia, había alcanzado su liberación nacional, esto es, el derecho formal a ser un Estado independiente. Sin embargo, desde el punto de vista económico, seguía siendo dependiente, y esto no podía ser de otra manera en tanto subsistiera el sistema capitalista. ‘Ninguna medida política puede prohibir un fenómeno económico’ observa Lenin. Noruega, Polonia y otros países atrasados podían acceder a la independencia política, pero esto no cortaría la dependencia del capital financiero. ‘La independencia de Noruega, lograda en 1905, fue solo política. No podía afectar su dependencia económica, ni era su intención’ (1916). Subrayaba que ‘la autodeterminación concierne sólo a lo político’, y no tenía sentido siquiera hablar de la imposibilidad de la autodeterminación económica’.

Argentina, ¿relación colonial?

Con respecto al caso específico de Argentina, las políticas adoptadas por su clase dirigente, no se pueden aprehender con el esquema “relación colonial”:

“…en el caso de Argentina, se puede sostener que desde su organización nacional más o menos definitiva, en 1880, las políticas económicas y sociales no fueron impuestas por potencias extranjeras, ocupaciones militares o gobiernos instalados por ellas. A lo largo de la historia los gobiernos argentinos adoptaron muchas medidas que serían impensables dentro de una relación colonial, o semicolonial. Como botones de muestra, recordemos que en 1973 Argentina estableció relaciones comerciales con Cuba, la Unión Soviética y Polonia, y obligó a las multinacionales estadounidenses, a participar en ese comercio, contra los deseos de Washington; más tarde, la dictadura militar exportó trigo a la URSS, a pesar de la oposición de EEUU; en 1982 Argentina ocupó militarmente Malvinas; ese mismo año el país entró en cesación de pagos de su deuda; en 2001, defaulteó; desde 2005 el gobierno argentino se ha negado a realizar los informes anuales para el FMI; también en años recientes Argentina reconoció a Palestina como ‘Estado libre e independiente’, contra la posición de EEUU; actualmente el gobierno sigue sin regularizar su deuda con el Club de París; y negocia con China y otros países según sus conveniencias. Cualquiera de estas medidas era inconcebible en una semicolonia como lo era China de los años 1910”.

Bases materiales de la dependencia

Vinculado a esto, es necesario tener en cuenta que la misma dinámica del desarrollo capitalista genera las bases materiales para las políticas de los países dependientes, no coloniales:

“A medida que los países se fueron liberando del dominio colonial y semicolonial –América Latina en el siglo XIX, la mayor parte de Asia y África en la segunda posguerra, y hasta los años 1970- se generalizó el modo de producción capitalista, y con él la participación de las burguesías de los países atrasados en el manejo de “sus” Estados. En consecuencia, las medidas económicas de estos gobiernos se deciden de manera creciente teniendo en cuenta la situación competitiva en que se encuentran los capitales locales y de qué manera pueden avanzar sus intereses, en el marco de relaciones económicamente desiguales. Esto comprende incluso a países cuyas luchas fueron ejemplos del combate antiimperialista y anticolonial. Por ejemplo, hasta 1975, el gobierno de Vietnam del Sur era un títere del imperialismo estadounidense, y por lo tanto podía considerarse que el país era una variante de semicolonia. Después de 1975, y con el triunfo sobre EEUU, Vietnam se unifica bajo el nuevo gobierno revolucionario. Pues bien, y contra lo que muchos esperaban (o esperábamos), en 1976 el gobierno vietnamita pidió el ingreso del país al Fondo Monetario Internacional y al Banco Asiático de Desarrollo, y aprobó leyes para fomentar las inversiones extranjeras. Pero no se trató de una imposición colonial, sino de la decisión de un país políticamente independiente. (…)

… el gobierno argentino de Cristina Kirchner está procurando atraer inversiones chinas, y no por ello es “lacayo” del imperialismo chino. Como tampoco lo es de Estados Unidos, aunque cierre acuerdos con Chevron, acate las sentencias del CIADI y negocie la deuda con el Club de París”.

Todo esto no niega el hecho de que existen presiones políticas y diplomáticas de los Estados más poderosos, y de los capitales internacionalizados, sobre los gobiernos de los países más débiles:

“En este punto, y a diferencia del planteo de Lenin, diría que esa dependencia económica no está asociada exclusivamente a la existencia del capital financiero internacional, sino al conjunto del capital –las grandes transnacionales abarcan también la industria, el comercio, la agricultura- y a la estructura desigual del modo de producción capitalista mundial. Naturalmente, los capitales más avanzados científica y tecnológicamente, y con mayor poder comercial y financiero, ejercen presión sobre los capitales más débiles; y los Estados nacionales más fuertes, asociados a esos capitales avanzados, tienen un poder de presión incomparablemente mayor que los Estados de los países atrasados. Por eso, así como EEUU presiona a los países latinoamericanos, Brasil hace lo propio con Paraguay y Bolivia (recordemos los conflictos en torno a Itaipú, o por los precios que paga Petrobrás a Bolivia); y también Argentina con Paraguay y Bolivia; o con Uruguay. Pero esto no significa que existan relaciones de tipo semicolonial entre estos países. Por ejemplo, Argentina presiona a Uruguay por la construcción del puerto de aguas profundas que alienta el gobierno de Mujica, sin que ello implique que Uruguay sea semicolonia argentina. Estas presiones derivan del modo de producción capitalista, y son ineludibles en tanto exista la propiedad privada y el mercado mundial”. (…)

“Es puro utopismo pequeño burgués pensar que un país capitalista puede abstraerse o modificar esta dinámica objetiva. La dependencia económica de los países atrasados con respecto a las grandes potencias no se puede eliminar con la liberación nacional, que atañe a lo político. Es una dependencia que está asociada al desarrollo internacional desigual de las fuerzas productivas. Por eso, un programa socialista sería reaccionario (en el sentido del atraso de la ciencia y la tecnología) si propusiera desarrollos autárquicos, y basados en los particularismos nacionales. Una “liberación nacional” a lo Corea del Norte no es “liberación” en ningún sentido de mejora de las condiciones de vida de las masas trabajadoras, ni de las condiciones para terminar con toda forma de explotación, que es lo que en definitiva importa”.

¿Qué explotación?

En cuanto a la “explotación”, no tiene sentido sostener que Argentina es “explotada”. Son los trabajadores los explotados, no “el país” (esto es, el conjunto de la población). Esto se debe a que la relación dominante es capitalista. En esta explotación, los capitales nativos y extranjeros participan como socios, según sus fuerzas relativas.

“Para expresarlo con nombres, en Argentina los grupos Socma, Techint, Lázaro Báez, Bulgheroni, Clarín, Macro, Arcor, Pescarmona, Grobo y similares, no son explotados, sino explotadores. Algo similar ocurre con los grandes grupos económicos mexicanos, chilenos, malayos o indios. Pueden estar asociados con capitales extranjeros, sean financieros, comerciales o productivos, pero no por ello están colonizados. Lo mismo se puede decir de los inversores argentinos (o de cualquier otro país atrasado) que realizan inversiones directas en otros países, o colocan fondos en los grandes centros financieros internacionales. Sus intereses están entrelazados con los del gran capital. Un funcionario argentino que invierte sus dinerillos en un paraíso fiscal, no es un explotado por el capital financiero internacional; es alguien que ha participado, y se ha beneficiado, de la explotación de la clase obrera de “su” país, y se sigue beneficiando de la explotación del trabajo a nivel global. … la clase dominante argentina, como la de cualquier otro país dependiente, no es  ‘semi-oprimida’ ni ‘semi-explotada’, como aparecía en la visión tradicional basada en la caracterización ‘Argentina semicolonia”.

En definitiva, lo que está planteado hoy como tarea es la liberación social de los explotados por el capital. La consigna de la segunda independencia solo lleva agua al molino de la conciliación de clases y del nacionalismo.

Descargar el documento: [varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como]:
¿Por qué “segunda independencia?”

 

Written by rolandoastarita

07/07/2016 a 10:51

17 comentarios

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  1. Rolando, que libro me recomendas para el tema de la independencia de argentina de 1816?

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    cecilia

    07/07/2016 at 14:42

  2. Yo siempre entendí la consigna segunda independencia (bastante utilizada por el PRT en los 60-70) como la emancipación social. La emancipación política empezó y se consolidó entre 1810 y 1880 y ahora queda la segunda independencia, la emancipación social, la revolución socialista. Al menos el PRT que usaba esa consigna sostenía en la línea de Guevara que en la Argentina la tarea era la revolución socialista (o caricatura de revolución).

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    Lucas

    07/07/2016 at 16:38

    • Si fuera así, habría que hablar de revolución social, o de liberación de la explotación capitalista, no de la liberación del país.
      La realidad es que el PRT tenía la misma caracterización que tiene hoy la mayoría de la izquierda radical, esto es, que Argentina es una semicolonia, o neocolonia, y que está planteada la tarea histórica de la liberación nacional. La necesidad de la revolución socialista se formulaba en este marco. Se sostenía que dado que la burguesía nacional capitula (o traiciona, etc.) en la lucha por la liberación nacional, la revolución anti-imperialista solo puede ser encarada de forma consecuente por la clase obrera, como vanguardia de un frente que abarque a todos los explotados y oprimidos. Por eso el PRT levantaba la consigna de la liberación nacional. Y esta continúa siendo la estrategia de buena parte de la izquierda no PC y posiblemente no maoísta.

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      rolandoastarita

      07/07/2016 at 16:47

  3. Rolando, cuando remarcás lo de izquierda no PC y no maoista, ¿te referís al trotskismo? ¿Los partidos que integran el FIT tienen como consigna la liberacion nacional? Al menos desde hace unos años el PO suele levantar la consigna -bastante PC-, de la “Unidad Socialista de América Latina”.

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    Luciano

    07/07/2016 at 21:42

    • Existe toda una serie de grupos de izquierda que no se identifican con el PC (o las tradiciones del PC), el maoísmo ni el trotskismo, y consideran que en Argentina está planteada la liberación nacional.
      También el trotskismo, empezando por el mismo Trotsky, planteó la liberación nacional como consigna. Se caracteriza a estos países como “semicolonias”, y se sostiene que la liberación nacional será llevada adelante por una revolución en la que la clase obrera tendrá el papel de vanguardia, dirigiendo al resto de las masas oprimidas. La revolución cumplirá tareas democrático burguesas no cumplidas por la burguesía (y entre esas tareas democrático burguesas está la liberación del yugo imperialista), y en un proceso de revolución permanente, acometerá las tareas socialistas. De ahí la consigna de Unidad Socialista de AL.

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      rolandoastarita

      07/07/2016 at 23:29

    • Acá es donde me trabo en el análisis. Un proyecto socialista no puede triunfar en un solo país, y requiere apoyarse en poder real a nivel internacional o al menos en una región. Además, los socialistas no podemos participar en la deliberación de programas políticos de fuerzas burguesas. Entonces, no es correcta la consigna por la unidad socialista de américa latina? Cuál sería el contenido de la misma?

      Es criticada acaso la idea de que las tareas democrático-burguesas no pueden ser llevadas a cabo por las burguesías de estos países?

      Entonces, a ver si entiendo….el enfoque que defendés, Rolando, sería que la pelea por el socialismo la deben dar los trabajadores independientemente de si las burguesías pueden desarrollar las fuerzas productivas en el capitalismo (como de hecho ha sucedido en muchos países). La deben dar porque la explotación subsiste aún en condiciones de desarrollo capitalista, y además tampoco se evitan las crisis, el desempleo, las guerras y la miseria.

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      hugo

      08/07/2016 at 14:54

    • No entiendo por qué la crítica al nacionalismo de izquierda, o a los programas de liberación nacional, debería invalidar un programa de socialismo internacionalista (que no se reduce a América Latina).
      En cuanto al desarrollo de las fuerzas productivas, no hay incompatibilidad con un proyecto de transformación socialista, sino todo lo contrario. Precisamente el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo da lugar al crecimiento de la clase obrera, la fuerza social que tiene el potencial para transformar la sociedad actual.

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      rolandoastarita

      09/07/2016 at 09:18

    • La pregunta es si está mal la consigna “por la unidad socialista de AL”…

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      hugo

      09/07/2016 at 19:22

    • No veo que esté mal, aunque tampoco entiendo por qué no se dice sencillamente que el objetivo último de los marxistas es la unidad socialista de todo el mundo.

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      rolandoastarita

      09/07/2016 at 22:09

  4. De acuerdo. El nacional-marxismo es una plaga en la izquierda actual, junto con la concepción estatista del socialismo y la concepción jacobina de la política revolucionaria.

    Los viejos colonialismos y semi-colonialismos impuestos por una potencia particular hoy son marginales. El colonialismo estándar de nuestra era es el del capitalismo, que coloniza nuestras vidas y no “nuestros países”.

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    Danilo Castelli

    08/07/2016 at 12:47

  5. Hace rato que la historiografía demostró que ni en 1810, ni en 1816 existía la Argentina. Como dice la proclama de aquel entonces, lo que se independiza en 1816 son las “Provincias Unidas en Sud América”. Más de medio siglo después aparece como resultado del proceso histórico el Estado argentino, con características semejantes a las actuales: Argentina es un país capitalista y dependiente. El problema a resolver no es ninguna “liberación nacional” o “segunda independencia”, sino empezar por casa con la revolución socialista que ponga fin al capitalismo.

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    Graco

    09/07/2016 at 02:04

  6. Hola Rolando.
    Quería consultarte ¿Cómo ves a la concepción que sostiene el PTS de que la burguesía nacional es “débil”? Para ser más claro, esta organización sostiene que el propio estado para funcionar es ineficiente porque no desarrolla fuerzas productivas a la par de las potencias que sí pueden hacerlo. Esto produciría una “debilidad en su democracia” debido a que tiene instituciones estatales endebles con mucho personalismo político ¿Cómo ves esta caracterización?
    Otra consulta más… El PTS sostiene que para fundamentar esto es necesario tener en cuenta la oleada de dictaduras latinoamericanas (década del 70, plan cóndor, etc.) en este bloque económico tuvieron el aval de las fuerzas imperialistas ¿Qué respondés a esta idea?
    Desde ya quiero decirle que estoy muy de acuerdo con lo expuesto en su nota.

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    Morrison.

    09/07/2016 at 14:46

    • Primer argumento: la burguesía argentina “es débil”. En primer lugar, habría que definir debilidad con respecto a qué (por ejemplo, es débil en relación a la burguesía de EEUU; no es débil en relación a la burguesía de Bolivia; no es débil en relación a un movimiento obrero controlado por la burocracia sindical y el peronismo; etc.). En segundo término, hay que explicar por qué esas debilidades o fortalezas relativas debieran definir a Argentina como semicolonia. La burguesía de Suecia es débil con relación a la de EEUU, pero a nadie se le ocurre decir pos esto que Suecia es una semicolonia de EEUU. La burguesía de Bolivia es débil con relación a la de Argentina, pero de ahí no se desprende que Bolivia sea una semicolonia de Argentina.

      Segundo, no sé qué se quiere decir con “aval” de EEUU al golpe. Según el significado de “aval”, es dar una garantía. No entiendo a qué “garantía” se refiere el PTS. En cualquier caso, una “garantía” no definiría una relación semicolonial. Además, la realidad es que el golpe de Estado fue llevado adelante por la clase capitalista argentina. Sus antecedentes fueron, entre otros la Triple A (¿van a decir que Perón creó la Triple A por orden de Washington?) y los asesinatos sistemáticos de militantes por parte del gobierno de Isabel (ídem pregunta). Luego, una vez consumado el golpe, fue fortalecido por el apoyo del radicalismo, de los socialistas y otros partidos (¿van a decir, por ejemplo, que los radicales y socialistas proveyeron de intendentes y cuadros a la dictadura por orden de EEUU?), así como los medios de comunicación y las cámaras empresarias (¿van a decir que todos estos actuaron bajo órdenes de Washington?). Lo mismo con el plan Cóndor: no era necesario que Washington ordenara a las dictaduras latinoamericanas que coordinaran la acción represiva; lo hacían obedeciendo a sus intereses, a partir del dominio de “sus” Estados. Nada de esto responde a lo que es una relación colonial.
      Para más argumentos sobre el golpe, aquí.

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      rolandoastarita

      09/07/2016 at 15:55

  7. Veo que se hace mucha referencia al “pillaje y saqueo” en las relaciones coloniales, así como también su vinculación con las relaciones de servidumbre que suponían un obstáculo para el desarrollo capitalista. Pero, he aquí mi pregunta, ¿existe relación colonial bajo relaciones plenamente capitalistas? Pienso que hay colonias que no han servido como colonias de explotación, sino más bien como plataformas logísticas, enclaves comerciales… ¿Estaría en lo correcto en decir que se es colonia en tanto en cuanto ese territorio no posea una soberanía jurídica?

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    sheshonq10

    09/07/2016 at 16:55

  8. Muy buena reseña de las críticas al planteo de Segunda Independencia. Lamentablemente, el grueso de la izquierda clasista, sigue como quien oye llover. Es que una ruptura frontal con el patriotismo conllevaría a situaciones incomodas en los marcos institucionales y mediáticos en los que se quiere proliferar y restaría público entre el sentido común con el que desean congraciarse desde una postura ‘de izquierda’. No me imagino a un dirigente trotskista, por ejemplo, diciendo a viva voz que cuando el estado se prepara para matar, se hace llamar Patria. Como nota de color, el otros día lo vi a Pitrola en uno de esos bodrios periodísticos que abundan, portando una flamante escarapela. Todo sea por rescatar a la patria en peligro de las garras del gorilismo extranjerizante.

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    AP

    10/07/2016 at 10:41

  9. No es la primera vez que el PO quiere hacer gala de erudición histórica. En el pasado esto les había traído problemas con sus ex colaboradores de R y R que reivindicaban el monopolio. Es una competencia normal entre académicos y aparatos. A juzgar por el resultado, no parece ser muy provechoso. La nota encierra dos críticas veladas, una a la burguesía, por su nacionalismo inconsecuente y otra a ‘parte de la izquierda’ (no se sabe si el PO está dentro o fuera de la parte) por la desconexión de la ‘segunda independencia’ respecto del socialismo. Una especie de planteo ‘permanentista’ en oposición a la revolución por etapas propia del estalinismo (y no solo de este). Lo real y concreto es que no se puede poner al patriotismo al servicio de la revolución socialista, puesto que ambos son incompatibles, del mismo modo que no hay dulce picante o helado caliente. Es un clásico reajuste de ocasión para diferenciarse verbalmente y que todo quede igual, habitual en la logomaquia trotskista.

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    AP

    11/07/2016 at 10:40


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